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Full text of "Nihon shin eitaigura"

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•'  、一に… 

I  • 


BIBLIOTECA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA. 


COLECCION 

DE 


謂 s  \ 


IK£DITAS  O  POCO  CONOCIDAS 

li.'irn.  scrvir ii la 

HlSTOyA  FiSICA  POLITIC き I  LITESAlHi 

DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


publicada  bajo  la  direoeion  de 

ANDRES  LAUAS 

Abogado 

IKDIVimrO  DX  LA  ACADEMIA  DS  LA  HISTORIA  DB  JESPA^A  ETC 


TOMO  PRIMERO 


f し i 


S レトヽ い, A に 
CaMi  •4ifn     inPREKTA  POPULAR**  JLlMa  41 鑿權 2 

1878  • 


Esta  Biblioteca  es  propiedad 
del お iitor  y  at  reserva  el  dere- 
cho^e  reimpritttir  Us  obras  que 
contiene. 一 


ISTOEIA 


DK«LA 


DEL 


DE  LA  PLATA  Y  TUCUMAN 


escniTA 


Por  el  P.  PEDRO  LOZANO 

de la  Comptfiia  de  Jmiu 

ILUBTRADA  CON  BOTICIAS  DEL  AUTOE  Y  COT  HOTAS 

T  SUPLEMENTOS 


?  01: 


ANDRES  LAMAS 


TOMO  PKIMERO 


UU  EDITORA     IHPRBNTA  POPUIAR " 

41 1X2 — Lima — 41 113. 
一 1873 一 


、、 


i 


口  s や 

L  7 
ゾ, I 

INTRODUCCIOIf. 


I. 

El  P.  Pedro  Lozano  gozaoa  entre  sus  contem* 
por&neos  la  reputacion  de  hombre  docto  y  de  escn- 
tor  diligente  y  erudito. 

De  esto  dan  testimonio  todos los  escritores  de  sa 
tiempo,  que  por  algun  motivo  le:noinbran;  y  el  mis- 
mo  padre  Guevara,  que  algaien  ha  supuesto さ mulo 
suyo,  al  dar  noticia  de  los  historiadores  que le  pre- 
cedieron,  se  espresa  en  los  siguientes  t さ rm'moa: 

"El  ultimo  que  trabaj6  la  historia  fu さ ei  eruditf- 
aimo  P.  Pedro  Lozano,  sujeto  versadisimo  en  toao 
gdnero  de  lectura,  Ueno  de  noticias  sagradad  y 
profanas,  varon  de  los  que  raras  veces  produce  la 
naturaleza  para  admiracion  de  los  siglos  (1》,, 

(1) Historia  Mss.  de  la  Paraguay,  Bio  del  Plata  y  Tacu- 
man,  escrita  en  G6rdoba  del  Tacumaa  por  el  P.  Josi  Gae- 
yara. 

Tomamos  este  p&rrafo  de  la  c6pia  mannscrita  que  pose6- 
mos,  y  que  ta6  una  de  las  que  consalt6  D.  Pedro  de^im- 
gelis  para  su  edicion  de  esta  obra,  porque  este  seilor  ka  he- 
cho,  como  tendremos  ocasion  de  repetirlo,  esta  y  otras  bu- 
presionMi  de  mayor  eritension  6  importancia. 


ivi8Jl' くひ! 8 


If 

Sn  nombre,  conocido  de los  historiadores,  viaje - 
ros,  geografos  y  natnralistas,  es  frecnentemente 
citado  por los  que  se  ban  ocupado  de  estos  pafses 
1): y la  obra  hi8t6rica,  que  nos  cabe  la  honra  de 

《 1 ) Pinelo  —  Epit.  de  la  Bib..  O.  y  Occidental — 3  to- 
inos 一 Madrid,  1737.  一 

Murillo  Velarde ~ Geo£prafia  Hist6rica .  t.  IX,  de  la 
America.  Madrid.  1752.  * 

Charlevoix. 一 Histoire  da  Paraguay,  8  t.  Paris,  1756. 

0.  Morelli  (  Muriel ) Fasti  novi  orbis 一 Venetiis, 17 ケ 6, 

Gnmilla 一 El  Orinoco  ilustrado 一 1 vol ~ Madrid,  1745^ 

Dobrizhoffer,  Hist,  de Abiponibtis—  3  vol.  Viena,  1784. 

Jolis 一 Saggio  fcuUa  Storia  del  gran  Chaco ~ Forentia,. 
1769.  ' 

Peramas,  de  Vita  et  Moribus,  2  voL  Forentia,  1791, 

1793. 

Hervas  y  Panduro— Historia  de  la  yida  del  hombre 一 % 
YOl Madrid,  1789—97. 

Id 一 id 一 Cat,  de  las  lengnns 一 6  vol.  Madrid,  1800 — 5. 

Azara  Voy.  dans 1, Amerique  HeridioniJe— 4.  t1. et 
atl.  Paris,  1809. 

Funes— Ensayo  de  la  Hist.  3  vol. B.  Aires,  181B,17. 

Southt^y 一 Hist,  of  Brazil — 3  vol.  Li6ndrea ~ 1810. 

Id 一 Pale  of  Paraguay  id.  id.  id. 

Warden  '  Chronol.  historiqne  de 1, Axn&iqne— 10  voL 
—Paris,  1826 

D,  Orbigny. 一 Voy.  dans 1, Amenqne  Meridionale.— 9 
vol.  Paris— 1834  47. 

Roulin 一 Mem.  pour 1' histoire  da  Tanir 一 Paris,  1835. 

W.  Robertson  ―  Hist,  d*  Amenqne,  traduccion  de  La 
Boquette, 一 2  vol. 一 Paris,  1845. 

Alvear 一 Rel.  geog.  k  historica  de  Misiones— Col.  An- 
geliH,  tomo  4  。 

Flores 一 Carta  al  Marqn6s  de  Valdenrios. 一 id id 一 id. 

TomajuDCOsa ~ Descripcion  de  las  MiBionea  de  Tarija ~ 
OoK  Angelis.  tomo  5.® 

Navarrete 一 Bib.  Mantima  Ebpaftola ~ 2  vol.— Madrid, 
一 1851 

Demeraaj.  Hist.  phy.  e<y.  et  poL  da  Paraguay— 2  vol— 
Paris,— 1860. 


dar  i la  estampa,  aun  permaneciendo  in^dita,  ha  bi* 
.do  la  fnente  de los  historiadores  posteriores  (1). 

Helps 一 The  Spanish  conquest  in  America— 4-  vol.  L6sk* 
dres,  1855. 

M.  de  Moassj 一 Descrip.  geog.  et  Stat,  de  la  C.  Arg, 
3  vol.  Paris, お 60 — 64. 

Colmeiro ~ La  Bot«  y  los  Bot&nicos  Hispano -LufiitanoB, 
Madrid,  1858— 

Magari&os  CerTantes ~ Estadios  sobre  el  Rio  de  la  Pla- 
ta-—1858 

A  Yzabelle ~ Sebastian  Gaboto ~ Monteyideo,  1862. 
Gay ~ Hist,  de  la  Rep.  JeHoita  do  Paraguay ~ Rio  de  Ja- 
neiro, 1863. 

Gonzalez  Liana 一 Hist,  de  las  Bep.  del  Plata ~ Madrid, 
—1863. 

Biographie  TJniverselle  (Miohand) 1. ^  j  2.  ^  edic. 

Telegrafo  Mercantil,  raraL  politico,  econ6mico  6  histo^ 
riografo  del  Rio  de  la  Plata  ( primer  perioaico  de  Buenos 
Aires  ) 1801—2. 

Celebridades  Argentinas 一 (introd.  del  Oral  Mitre)  Bue- 
nos Aires,  1857. 

Domingaez 一 Historia  Arg. 一 Baenos  Aires,  1861. 

Vicufla  Mackenna ~ Be  vista  del  Pacifico,  tomo  5.。 ~ Val- 
parftiso 一 1861. 

(1) La  historia  del  P.  Guevara,  es  may  poco  maB 
que  un  estenso  compendio  de  la  del  Padre  Lozano:  son  ea- 
casas  ia8  nofeicias  y las  apreciaciones  nneTOS  que  ha  ailadida. 

D.  Feliz  de  Azara,  apesar  de  la  poca  benevolencia  con 
oue  trata  a  Lozano,  ccnfiesa  que lo ひ nsnlto  y lo  utiiiz6* — 
Hablando  de  Lozauo  y  de  Guevara,  dice— "Aun  que  yo  co- 
nozco  los  defectos  de  los  citadoa  autorea  he  tenido  que  vaUr^ 
me  de  ellos  (Descrip.  hist,  del  Par&gaay  y  Bio  de  la  Plata. 
Madrid,  1847.  t. ひ pdg.  8  y  9  del  prologo  del  autor). 

El  Dr.  D.  Julian  de  Leiva  recurre  k  Lozano  en  sua 
anotacionea  de  Azara. 

El  Dean  D..  Gregorio  Panes  declara  que  sigue  prmct- 
falmente  al  P.  Lozano.  (Ensayo  -de  la  Historia  Civil  del 
Paraguay,  Baenos  Ayros  y  Tacaman.  Ed.  de  1816,  t. 
pigVI). ,  ' 

~ El  Dean  Fdnes  Iia  sido,  &  su  yez,  la  fuonte  de  histo - 


i 


7 


Somos  ndsotros los  primeros  que,  por  una  feliz 
oasualidad^  podemoa  decir  que  el  P.  Pedro  Loza- 
m>  naci6  en  Maarid  el 16  de  setiembre  de 1697, 
eatr6  4 la  Compauia  de  Jesus  el 7  de  Diciembre  de 
1711  yprofe36  el 15  de  Agosto  de  1730  (1). 

Por  una  carta  suya,  fechada  en  C6rdoba  4  8  de 
Abril  de  1749  y  dirijida  dD.  Antonio  de  Zebrer  js 
Suares  de  Cabrera,  subemos  que  tenia  un  herma- 
no  en  Madrid,  de  nombre  Pablo,  muy  dado  & libros 
y  estudios  cldsicos,  y  que  era  individuo  de  la  Bi- 
blioteca  Real  (2). 

mno;  pero  no  designa  el  lagar,  la  fecha  de  sa  nacimienci- 
miento  ni la  de  su  muerte. 

Ea la  nueva  edicion,  en  que  el  articulo  de  Lozane  fu6  am- 

. pliado  por  Mr.  Alfredo  Demersaj,  se  indica,  coino  fuente 
qm  debe  consultarse,  la  obra  de los  P.  P.  Backer,  publica- 
da  en  Li6ge  con  eate  titulo  Biblivth^que  des  icrivains  de  la 
compagnie  de  Jesus;  pero  en  el  aiio  en  que  se  publicaba  esa 
indicacion, loS  P  .  P.  Backer  no  habian  escrito  una  sola 
linea  sobre  Lozano.  Muy  posteriormente  han  registrado 
ese  nombre  en  el  tomo  6.  。  de  b'u  Biblioteca  (impreso  en 
186 り, redad6ndose  &  an  solo  renglon  en  que  nos  dicen 

Hue  i.ozano  era  Jesuit  a  espanol. 

(1)  Tomamos  esta  noticia  de  an  cuaderno  onjinal  que 
ha  pertenecido  al arcliivo  de  la  compa&ia  de  Jesus  en  el 
Paraguay,  que  ahora  existo  ea  nuestra  colaccion  de  Msa, 
y  que  lleva  el  siguiente  titalo: 

"Cat&logo  general  de  los  sajetos  de  la  compafiia  de  Je- 
"8113  de  esta  Provincia  del  Paraguay,  dispuesto  en  6rden 
**alfab6tico,  afio  de  1745 ~ Y  los  que  tuvieren  a la  mdrgen 
"esta  senal hfi  han  muerto  en  ella." 

(2)  La  carta  &  que  nos  referimos  y  que  queda  autogra- 
fa  en  nuestra  coleccion,  dice: 

•'Tuve  carta  nueva  de  mi  hermano  Pablo  de  24  Enero, 
"ヌ qaedaba  con  baena  salad,  contizLaando  con  aprovecha- 
"miento  el  ostadio  de  los  cUwicos  do  la  Biblioteca  do  S, 


Reflpecto  i  este  hermano  gayo,  encontramos  en 
el  Diccionario  de los  hijos  ilustres  de  aquella  cor - 
te, las  noticias  que  vamos  &  transcribir,  por  que 
ellas  nos  indican  que  en  la  familia  de  nuestro  his- 
toriador  se  cnltivaban  las  letras. 

"Pablo  Lozano  (D.)  individ  no  de  la  real  Biblio- 
teca  de  S.  M"  hijo  de  Don  Juan  Antonio  Lozano,ve 
cino  de  Madrid,  es  sujeto  que  ha  dedicaao  y  dedica 
gas  contintias  fatigas  en  la  literatura  y  erndicion; 
no  obstante  que  por  su  demasiada  moderacioa  no 
pnedo  estenderme  en  seaalarlas  particularmente. 
Tiene  conocimiento  de  las  lengaas  Latina,  Griega, 
Hebrea  y  ArAbiga.  De  la 1 メ  dio  i  \nz  ana  obra 
con  el  tftalo  de  Coleccion  de  las  partes  mas  so 
lectas  de  los  mejores  A.  A.  de  pura  latinidad, 
con  notas  castellanas:  Madrid,  1777,  tres  tomos 
en  8.  o  mayor.  De  la  Hebrea  tengo  noticia  de  nnos 
versos  impresos  al nacimiento  de  los  Infantes  ge- 
melos;  yde la  Ardbiga  de  una  composicion  po^tica 
del  mistno  asnnto,  y la  traduccion  de  la  Tabla  de 
Cebe8(l).,, 

Edta  noticia  nos  permite  suponer  que  el  P.  Lo- 
zano hizo  sus  primer  OS  estudios  en  Madrid,  doude 
estaba  aveeindada  su  familia,  pero  no  sabemoa  si 

"M"  en  la  coal  tiene  puertas  abiertas,  como  que  ea  de  la 
"casa, 

(1) Hijos  de  Madnd,  iludtres  en  sanfcidad,  dignidades,  • 
-  armaSy  ciencias  y  artes.    Diccionario  Hisfc6rico  por  el 

*  6rdeii  alfab^tico  de  nombres,  etc.  su  autor -  D.  Joaepli  Anto- 

nio Alyares   y  Baena— ^Madrid,  1789  一  91.-4  tomog 


los  continu6  en  algmia  otra  parte  de  Enropa  des- 
pnes  que,  cumplidos  sus 14  aBos,  entr6  en  la  Com- 
pafiia. 

Tambien  ignoramos  el aSo  en  que  vino  i la 
America.  Pero  leyendo  con  atencion  sns  escritos, 
encontramos  algunos  datos  que  nos  autorizan  para 
establecer  que  Lozano  ]leg6  al Rio  de  la  Plata  an- 
tes 6  en  el ano  de  1717,  porque  al  concluir  en  1745 
Bu  gran  tiabajo  hist6rico  llcvaba,  segun  su  propio 
testimonio,  28  anos  de  residencia  en  la  entouces 
Hamad  a  Provincia  del  Tucuman;  y  como  en  aquel 
ano  solo  contaba  20  de  edad,  podemos  tambien  de- 
ducir  que  Fa さ en  estos  pafses  doiide,  auxiliado  por 
los  estudios  preparatorios  que  haria  en  Enropa,  ad- 
qairi6  la  vasta  instruccion  de  que  noB  ha  dejado 
tan  irrefragables  testimonios. 

Segun  la  nota  que  encontramos  al  pi さ de  su  nom- 
bre  en  una  relacion  manuscrita  de  los  escritores  de 
la  Compafiia,  el  P.  Lozano  dict6  filosofla  y  teolo- 
gfa  en  la  Universidad  de  Cordoba  (1). 

No  podemos  determinar  la  fecha  del  mnjisterio 
de  Lozano,  pero  Babemos  que  en  1730  ya  era  Cro- 

(1) La  nota  dioe:  "Petms  liozanus ~ Navigavit  in  Ame-> 
ricam  et  profitetor  "Philosophiam  Theologiam  in  Cordu- 
bensi  Academia." 

Esta  noticia  paede  talrez  encontrarse  en  algnn  otro  do- 
cnmento  que  no  conocemos,  por  que  en  el  articalo  de  la 
•  Btographie  Universelle  que  dejamos  citada,  ee  dice  "On  V  y 
jugea  oientdt  digne  de  remplir  une  ehaire  dans  le  college 
alors  fort  eilihre  de  Oordcva  de  Tucuman,  on  il se  r^anit 
aax  P.  P.  Quirogs,  Cardiel,  Falconer,  et  plus  tard  au  P. 
Guevara." 


IX 


cista  de la  Orden  en  sn  Provincia  del  Paraguay,  y 
esto  nos  inclina  &  creerque  sunombramiento  de  Ca- 
tedrdtico  fdera  anterior  &  ese  a5o,  pues  el  de  cronis- 
ta  era  encargo  de  mayor  importancia«  Pero  sea  6 
no  acertada  tal conjetura,  el  hecho  de  haber  sido 
elejido  cronista  y  de  tener  escrita  su  Disci^ipdon 
corogrdfica  del  Chaco  en  el aQo  de  1730,  es  decir, 
& los  33  de  su  vida,  demuestra  que  Lozano,  siu 
duda  generosamente  clotado  por la  nataraleza,  fu さ 
asiduo  en  sus  estudios  y  adquirio  temprano  ciencia 
y  repntacion. 

Lozano  residi6  habituaMente  en  C6rdoba,  en 
el  Colegio  Maximo  de  su  Orden  y  en  la  hacienda 
de  Santa  Catalina  (1);  pero  por  las  noticias  que 
hemos  recojido  en  la  lectura  de  sus  escritos,  sabe- 
mos  que  viaj6  mucho  dentro  de  estas  Provincias. 

Estuvo  en  las  Misiones  del  Paraguay,  haciendo 
el  viaje  desde  C6rdoba  k  Santa  F さ, recorri^ndo  & 
Corrientes  y  pasaiido  en  ano  de  seca  el  pautano  de 
Neembucii. 

Descencli6  el  Parand  en  balsa  hasta  el  puerto  de 
las  Conchas;  y  se  sirvi6  de  mnchas  observaciones 
propiaa  en  la  descripcion  de  ese  rio. 

En  otro  viaje  lleg6  hasta  el  Alto  Uruguay,  ybaj 6 
por  este  rio  pasando,  tambien  en  ba]sa,  granae 
arrecife. 

(1) La  larga  residencia  de  Lozano  en  la  cindad  de  C6r- 
doba,  ha  sido  invocada  como  una  circunstancia  que le  dtk 
antoridad  tratdndose  de  esa  ciudad.  V^ase  el  num.  8  del 
t.  IV  del  Tel も grafo  Mercantil  de  Buenos  Aires,  publica- 
po  el 20  de  Junio  de  1802. 


X 


En  las  mdrgenes  de  ese  rio  y  en  las  de  shs  tri- 
bntarios  el  Cuareim  y  el  Negro,  recogid  petrifica* 
clones. 

Visit6  la  ciadad  de  Buenos  Aires  en  diversas 
^pocas,  y  en  varios  de  sus  escritos  se  refiere  & los 
adelantamientos  que  habia  notado  personalmente 
en  esta  poblacion. 

Examine  por  si  mismo  los  archives  de  Santiago 
del  Estero,  Tucuman  y  Salta. 

Recorri6  los  llanos  de  Cuyo;  8ubi6  & los  And6s^  y 
&  bastante  altura,  para  que  las  nubes,  estendidas  & 
sus  pi さ 8,  velasen  todo  cuanto  habia  dejado  en  las 
planicies. 

En  la  descripcion  de  los  Andes  mezcla  suspropias 
emociones  & las  remiaicencias  de  sus  lecturas  y  al 
misticismo  de  su  tiempo  y  de  su  estado. 

Si  estos  viajes  no  teuian  por  objeto  conocer  el 
pafs  y  adquirir  noticias  y  documeutos,  este  fu^,  sin 
embargo,  el  unico  resultado  que  ^1 mismo  noa  se- 
nala. 

Y  nos  parece  que  no  podrian  tener  otro,  por  que 
Lozano  se  nos  presenta  siempre  con  residencia  nja 
en  Cordoba  y  esclusivamente  consagrado  4  traba- 
jos literarios;  y  estos  trabajos  son  tanios,  tan  con- 
tinuados  y  tan  estensos  que  no  dejan  espacio  para 
suponer  otra  ocupacion;  por  el  contrario,  solo  mer- 
ced  d  una  diligencia  y laboriosidad  estrema,  ha 
podido  Uegarle  el  tiempo  para  legarnos  los  escritos 
que  en  seguida  vamos  4  relacionar. 

Los  dltimos  de  que  tenemos  noticia  son  los  refe- 


rentes  al tratado  de 1750;  y  desde  la  fecha  de log 
niidosos  suceaos  4  que  di6 lugar  la  ejecucion  de 
ese  tratado,  hasta  la  fecha  de  la  espiilsion  de los 
Jesuitas,  que  Be  verified  en  estos  palses  en  el ano 
de  1767,  no  yolvemos  i  dar  con  r astro  alguno  del 
P.  Lozano. 

Desaparece  de  nuestra  escena,  y  no  vuelve. 

Hemos  reg^strado  cuidadosamente  el  cat も logo 
de  los  Jesaitas  de  e^tas  Provincias  en 17 67  y los 
docamentos  relativos  &  su  estranamiento,  y  en  nin* 
guno  damos  con  el  nombre  de  Lozano  (!)• 

Habia  muerto  6  se  habia  ansentado  antes  de  la 
fecha  de  aqnel  grande  acontecimiento. 

Noa  parece  que  si  la  muerte  del  renombrar 
do  Jesuita  hnbiera  tenido  lugar  en  estos  paUes,  al - 
gana  noticia  6  indicio  se  encontraria  en  los  name* 
rosos  y  diversos  papeles  que  hemos  consul tado;  y 
esto  nos  induce  &  conjetarar  que  regres6  &  Europa 
antes  de  la  eapnlsion. 

fl) Tenemos  onj males  y  firmadas  por  el  GoDeroador 
Bacarelly,  las  listas  de  los  P,  P-  embarGados  en loi  CQver- 
Bod  buques  en  que  salieron  de  es*/e  Rio  para  Europa. 

Entre  los  que  llevaba  la  fragata  Venus,encontrainos  los 
flignieDtes  nombres  coDocidos  en  nuesti os  aaales  literarios: 
Del  Oolegiode  Cordoba 一 Joseph  Gaevara,natural  de  Recas 
enToledo,  de  47  ufios;  Thomas  PalcoDer,  de  Manchester,  en 
Inglaterra.  de  66  afios; ~ Jos さ Peramas,  do  Mataro  en  Ca- 
talafia,  de  34  alios;— Gaspar  Xnares,  de  Santiago  del  Ea- 
tero,  de  37  a&os, 

Del  Colegio  de  Velen ~ Joseph  Quiroga,  Jabal,  de  60  afios. 

Entre  los  de  la  Fragata  Esmeralda,  iban 一 (traidoa  de 
las  Misiones  del  Paraguay)  Martin  Dobrizhoffer,  natural 
de  Grata,  en  Styria,  de  49  alios,  y  D.  Joseph  iSanches  La- 
brador. 


En  apoyo  de  esta  conjetara  podna  suponerse  que 
se  traslado  i.  Europa  para  atender  d la  pnblicacion 
de  sns  grandes  obras  histdricas,  porque  no  conoce- 
mo3  escrito  ni  acto  suyo  en  est  as  Proviucias  pos- 
terior al ano  de  1752  (fecha  de los  relatives  al tra- 
tado  de  1750),  y  jsa  historia  de  la  Compafiia  de 
Jesus  en  el  Paraguay  se  imprimi6  en  Madrid  en 
1764  y 1755. 

En  Madrid  se  encontr6  tambien,  como  adelante 
diremo8,  una  copia  de  sn  Historia  Civil,  que  es la 
que  ahora  editamos,  con  correcciones  6  agregacio- 
nes  de  su  puno, lo  que  podria  tomarse  como  indi- 
cio,  aunque  leve,  de  que  ese  manuscrito  estaba  en 
sua  manos,  pues  parece  natural  que  para  euviarlo 
&  tan  larga  distancia  hiciera  recopiar  \m  pdginas 
que  alteraba  y  no  las  afease  con  tiras  ae  papel  su- 
perpnestas. 

Por  ultimo,  tenemos  un libro  suyo  (la  traduccion 
de  los  Ejercicios  de  San  Ignacio)  impreso  en  Ma- 
drid en  1788. 

Pero  nada  de  esto  es  concluyente.  Las  licen- 
cias  para  imprimir  sa  Historia  de  la  Compania, 
aparecen  solicitadas  y  obtenidas  por  los  P.  P.  Bru- 
no Morales  6  Ignacio  Altamirano,  lo  que  puede  in- 
ducirnos  &  creer  que^al  menos  cuando  se  aolicitaron, 
el  {tutor  no  estaba  preseate,  aun  que  bien  pado  co- 
meter  &  otros  estas  cuiigencias  pr^vias,  sin  perjni- 
cio  ae  ir  mas  tarde  &  atender  personalmente  la  pn- 
blicacion de  sa  obra. 

Ko  jazgamos  probable  que  remitiese  el  man  as- 


XIII 


crito  de la  Historia  Civil  en  el  estado  en  que lo  ha- 
Ilaron  en  Madrid  ;  pero  no  es  de  ningnna  manera 
imposible  que  lo  hiciera. 

Y  en  cuanto  4 la  traduccion  de los  Ejercicios  de 
San  Ignacio,  como  la  primera  edicion  de  esa  obra 
p6stnma  del  P.  Cdrlos  Amb.  Cattaneo  fu^  hecha  en 
Koma  en  1724,  Lozano  pndo  hacer  la  version  en 
los  anos  en  que  sabemos  vivia  en  estos  paises,  que- 
dar  in^dita  y  ser  publicada  despues  de  sns  dias. 

No  podemos,  pues,  determinar  ni la  fecha  ni  el 
lugar  de  la  mnerte  del  P.  Lozano. 

Conservamos  la  esperanza  de  que  en  adelante, 
cnando  se  pongan  a\  alcance  de  los  estndiosos  loa 
papeles  dispersoa  en  toaa  la  estension  de  estos  pal- 
ses,  y  les  sean  mas  accesibles  los  'de  los  archiyos 
europeos,  se  adelan tarda  y  complementardn  los  tra- 
bajos  que,  con  tan  e&casos  elementos,  iiiician  los 
hombres  de  las  generaciones  que  ahora  viven. 

Pero  si  queda  definitivamente  ignorado  el  pedazo 
de  tierra  en  que  se  ha  perdiao  el  polvo  de  los 
restos  mortales  del  P.  Lozano,  su  nombre  vivirA  en- 
tre  nosotros  perdurablemente,  por  qu^  fu さ nno  de 
los  obreros  mas  diligentes  de  nuestra  historia,  y la 
historia,  soUcita  y  carinosa  para  los  que  la  sirven, 
repara  los  olvidos  y los  descnidos  contempord- 
neos. ' 


XIT 


n. 

Loa  escritos  del  Padre  Lozano,  de  que  tenemo8 
conocimiento  6  noticia,  son los  siguieatea : 

IMPBES08. 

1. o  "  Descripcion  cliorogrdphica  del  terreno、 
" rios,  drboles  y  animales  de  las  dilcUadisimas 
" provincias  del  gran  Chaco  Gualamba :  y  de  los 

*  ritos  y  costumbres  de  las  innumerables  Nacio^ 
" nes  bdrbaras  &  infieles  que  le  liabitan :  con  una 
" cabal  relacion  nistdrica  de  lo  que  en  ellas  han 
" cbrado  para  conquistarlas  algunos  gobernadch 

*  res  y  ministros  reales :  y  los  Misioneros  Jemi- 
" tas  para  reducirlas  dlaF6  del  verdadero  Dios. 

*  Escrita  par  el  Padre  Pedro  Lozano^  de  la 
" compafiia  de  Jesus,  clioronista  de  su  Provincia 
" del  Tucuman. 一 La  cual  ofrece  y  dedica  d  las 
^  religios is tmas Provincias  de  la  misma  Compa- 
" fiia  de  Jesus  de  Europa^  el  Padre  Antonio 
" Machoniy  natural  de  Cerdefia,  Rector  del  co- 
^  legio  Maximo  de  Cordoba  del  Tucuman》 y 
" Procurador  General  d  Roma  par  su  Provincia 
"del  Paraguay. 一 Ano  de  4733* 一 En  Cdrdoba 
"(de  Espafia)  en  el  coleqio  de  la  Assumpcion: 
^po7*  Joseph  Santos  BaWds. ― " 

Este  vol.  en  4.  。  antigao,  contieue  la  dedicatoria 
. de  BU  editor  el  Padre  Machoni,  que  Uena  cinco  pdgi- 
nas;  la  licencia,  censuras,  privilegio  y  tasa,  ocupan 


ocho,  y  cinco  el  pr61ogo  y  protesta  del  antor,  todas 
sin  numeracion;  sigae  la  obra  que  tiene  485  pdg. 
nmneradas,  y  cinco  de  fndice  sin  foliar. ~ Le  acom* 
pana  un  mapa  con  el  signiente  titnlo. 

" Descripcion  de  las  provincias  del  OJiaco  y 

•  confinantes  segun  las  telaciones  modemas  y 

•  PMticias  adquiridas  por  diver sas  entradds  de 
" lo8  Mtsio7ieros  de  la  Oompahia  fie  Jesus,  que  se 

•  han  hecho  en  este  siglo  de  1700. 一 ( lo.  Petrosc/U, 
sctdp.) 

Este  es  ej  primer  libro  monogr&fico  que  Be  ha 
pnblicado  sobre  el  Oliaco. 

En  algnnos  de los  que  ie  precedieron,  como,  por 
ejemplo,  en  el  del D.  Xarque  y  en  el  del  P.  Fernan- 
dez (1),  se  encuentran  noticias  del  Chaco,  pero  bre- 
ves y  generales,  como  que  solo  se  aabau  para  bos- 
qaejar,  k  grandes  rasgos,  la  escena  de los  sncesos 
que  iban  d  narrarse. 

Por  el  contrario,  en  el ael P.  Lo;sano  es  principal 
lo  que  en los  otros  solo  era  acceaorio,  p ひ rque  (51 se 
propone  la  descripcion  completa,  detallada,  mina- 
ciosa  de  aqael  estenso  territorio,  de  sus  procluccit> - 
lies  naturales  y  de  las  trfbas  iudigenas  que  lo  ha- 
bitaban. 

(1) Doctor  Francisco  Xarque,  Insignes  Misioseros  de 
la  compaflia  de  Jesas  en  el  Paraguay,  etc. 一  1 vol.  en  4. 。 
~ Pamplona,  1687. 

J.  Patricio  Fernandez. 一 Belacion  historial  de  las  Mi- 
siones  ie  los  indios  que  Ilaman  Chiqnitos,  que  entan  & 
cargo  de  los  P.  P.  de  la  compafiia  de  Jesud  de  la  Provin- 
dadel  Paraguay. 一 1 vol.  in  4.  ^  一 Madrid,  1726. 


XVI 


Para  hacerlo  tenia  4  sa  disposicion los  archivos 
en  que  estabaa  encerradas  las  noticias  y los  cono- 
cimientos  adquiridos  en  todas  las  esploraciones  y 
en  todos  los  estudios  hechoa  eu  el  Chaco. 

En  egos  archivos  eacontrab  an  los  diarios  de 
las  espediciones  terrestres  y  fluviales  que  se  habian 
emprendido  por los  misioneros^  espe  cialmente  para 
abrir  y  mantener  comuuicacion  eutre  sus  reduccio- 
nes  del  Paraguay,  Farand  y  Uruguay  con  las  de 
Moxos  y  Chiquitoa. 

Estaba  alU  una  obra  iu^dita  del  lice  nciado  Luis 
de  Vega,  que  tenia  por  titulo  Relacion  del  Om- 
co、  de  la  que  Lozano  hace  aprecio,  sin  duda  por- 
que  Vega,  que  naveg6  el  Bermejo,  describia  de 
visu.  La  cita  como  autoridad,  y  copia  de  ella 
pdrrafos  enteros. 

Tenia  d  mano,  y  cita,  las  cartas  del  padre  Osorio, 
c^lebre  misionero  del  Chaco,  muerto  por  los  Chiri- 
guanos,  escritas,  en  bu  mayor  parte,  en  el  afio  de 
1630,  y  d las  que  se  daba  suma  importaucia. 

Como  las  de  Osorio,  debxan  estar  en  el  archiyo 
las  cartas  y  relaciones  de loa  otros  misioueros,  que 
en  di versos  tiempo ら y  por  diversas  direcciones,  pe- 
netraron  en  el  Chaco. 

El  cartnlario  de  eatos  misioueros  debi6  contener 
noticias  y  descripciones  parciales  sobre  la  topogra- 
fia,  la  hidrograffa,  los  productos  y los  habitantea 
del  iumenso  territorio  que  recorr ian  ;  y  de  cierto, 
que  no  seria  este  el  menos  rico  de  los  venero3  que 
en  aqael  archive  podrian  esplotarse. 


Ademds  de las  descripciones  parciales,  existfau 
trabajos  generales  sobre  algunos  ramos,  como  los 
del  P.  Montenegro,  renombrado  cirnjano  y  her- 
bolario,  citado  por  Lozano,  y  que  iios  ha  dejado  nn 
tratado,  todavfa  in^dito,  sobre  las  plantas  y  drboles 
de  estas  proviocias,  ilustrado  con  Uminas. 

No  esid  citado  el  P.  Seguisraundo  Asperje,  tarn-' 
biea  medico  y  herbolario  distniguldo,  pero  bus 
estndios  deben  haber  sido  ntilizados  por  Lozano, 
especialmente  en  cnanto  al uso  de  las  plantas  me - 
•dicinales  de  la  flora  indfgena. 

Para  el  aprovcchainleato  de  estos  preciosog  ma* 
teriales  no  podia  faltarle  &  Lozano  el  coaciirso  oral 
•  de  al^unog  de los  mismos  Tnisioncos:  el  P.  Mon- 
tenegro era  m  companero  en  C6rdoba,  y  el  P. 
Machonl,eflitor  de  este  libro,  mhv  neroinfatigablei 
fiu  amigo  lutlmo  y  su  colaborador. 

La  colaboracion  de  ests  Padre  estd  revelada  en 
la  censura  del  P.  Maestro  Crist6bal  de  Palm-^ 
que  corre  al  frente  del  mismo  libro,  y  en  la  que  al 
encarecer  el  mdrito  del  editor,  dice,  testualmente, 
que  Machonf  es  acrcedor  & los  mismos  elogios  que 
el  antor  por  haberle  aumiiiistrado  mucha  ervd:- 
cion  de  7ioticias  de  aquellas  dilatadas  proving 
cias  del  CliacOy  medidas  tod  as  con  sus  pies. 

Podemos,  pues,  considerar  el  libro  de  Lozano  y 
el  mapa  que lo  acompana,  como  el  resnmen  de  todos 
los  conocimientos  sobre  el  Chaco  que  hasta  el 
ano  de  1730,  en  que  fd さ escrito,  habian  atesorado 
los  jesuitas. 


睿 

• 


XTin 


Eflte  66  un  grande  m さ rito,  y  el  mismo  Lozan ひ 
lo  hace  resaltar  al decir  que  一"  4  ruego  ae  per- 

•  aonas  celosas  ha  formado  esta  descripeion  de las 
" provincias  del  Chaco,  vali^iidose  de  las  noticias. 

•  antiguas  y  modernas  que  se  habian  podido  reco- 
禱 jer  hasta  entonces,  y  estaban  olvldadas  en  lofi^ 

arcWvos." 

La  descripeion  de  Lozano  fud,  por  mucho  tiempo, 
el  dnico  libro  de  estudi ひ sobre  el  Chaco:  de  61 
tom6  Charlevoix  las  noticias  que  da  sobre  ese  ter- 
ritorio  en  su  conocida  nistoria  del  Paraguay,  y  de 
Charlevoix  las  tomaron  otroib 

Solo 腿 chos  anos  despues,  en  1789,  contesta  el 
P.  Jolis  la  exactitnd  de  algunas  de  esas  noticias}' 
(1) pero  aun  hoy  merece  consultarse  el  libro  del 
P.  Lozano. 

2 — Histor  ia  6  vida  del  jesuita  Lizardi.  /m- 
presa  en  Salamanca  en  il41 y  reimpresa  en 
Madrid  e7i  486Z 

No  hemes  podido  ver  este  libro  ,  pero  sabia- 
moB  por  Peramas  y  por  Charlevoix  que  Lozano 
habia  escrito  la  vida  dei P.  Julian  Lizardi.  (2)  El 
tftulo,  lugar  y  fecha  de  impresion  que le  damos 
son  tornados,  literalmente,  delas  "Biografias  y  Ca- 

(1)  Jolis. 一  Saggio  salla  Storia  del  gran  Chaco,  ya 
citado. 

(2)  Peramas,  dice:  "Petms  Lozauas,  qui  eadem  ilia 
classe  navigavit,  iatud  Smithi  refert  in  Vita  Jaliaui  visum 
Lizardi,  quae  dudam  edita  in  lacem  est. 

(De  Vita  et  moribus  sex  sacerdotum  Paragnaycorum.) 


X な 

t^ogo  de  obras  Vasco-Kavarras,  pnblicados  por 
D.  Nicolis  de  Soraluce  y  Zubizarreta  en  on  cna- 
demo  impreso  en  Victoria  en  1871. 

3.  —  "  Carta  del  P.  Pedro  Lozano  sobre  el  esta- 
•do  de  las  Misiones  del  Paraguay.  Cdrdcba, 
•1747,  in  4.  ® 

La  noticia  de  este  libro,  que  no  hemos  visto,  estd 
tomada  del  Catdlogo  de  D.  Pedro  de  Angelis,  en 
cuya  biblioteca  se  encontraba ひ). 

4.  一 ^  Carta  del  P.  Pedro  Lozano,  de  la  Compa- 
"fiia  de  Jesus,  al  P.  Bruno  Morales,  de  la  misma 
"Com/paiiia、  resident^  en  Madrid,  con  feclta  de 

Cdrdoba  del  Paraguay  d  /.  ®  de  Noviernbre 
•de  1746" 

"Impresa,  sin  designar  el  lugar  de  la  impresion, 
"en  56  pag.  en  4.  ®  — 1747. 

D.  Martin  Fernandez  de  Navarrete  snstancia 
el  contenido  ac  esta  carta  en los  siguientes  tdr- 
minos: 

•Las  27  priraeras  pdginas  refieren lo  que,  desde 
que  el  P.  Bruno  sali6  de  alii  (que  segun  el  contes- 
to  debi6  ser  k  fines  de  1745)  habia  ocurrido,  ya  pro»- 
pero,  ya  adverse,  con la&  tribus  de  indios  confinan- 
tes;  sns  costumbres  y  religion;  cooperacion  evang^- 
lica  de  los  Misioneros  de  la  Companiapor  atraerlos, 
etc.  El  resto  de  la  carta  desde  la  pdg.  27,  exeptnada 
parte  de  la  54  y las  dos  postreras,  que  se  eontraenA 

(1) Angelis,  Coleccion  de  obras  ixnpresas  y  manascritas 
que  tratan  principalmente  del  Bio  de  la  Plata.  Buenos  Ai- 
res. 1853. 


XX 

cierto8  P.  P.  Misioneros 議 consocios,  contiene  en 
. iu  primer  perfodola  determinacion  del Rey  para  que 
se  hiciera  uu  reconocimiento  de  toda  la  costa  de 
Buenos  Aires  al Estrecho  de  Magallanes,  designan- 
do  para  esta  expedicion  al  padre  Jos さ Qulroga, 
acompanado  de  otros  dos  Misioneros  JeauUas;  para 
que  si  hallasen  indios  que los  recibiesen  de  paz,  se 
qnedasen  estos  do9  entre  ello3  d  predicarles  el 
Eraugelio:  la  salida  de  Cadiz,  con  ese  objeto,  del 
Bergantin  San  Antonio,  de  echo  caSones,  al  mando 
del  capitan  D.  Joaquin  de  Olivares,  Uevando  por 
piloto  mayor  &  D.  Diego  Varela,  vizcaiiio,  y  por  se- 
gnndo  d  D.  Badilio  Ramirez,  sevillano;  y  el  celo  de 
los  Gobernadores  de  Buenos  Aires  en  el  apresto  de 
todo lo  necesario  al  viaje.  Sigue  luego  el  Diario  de 
esta  navegacion,  empezando  por  el 5  de  Diciembre 
de  1745,  en  quese  embarcaron  los  P.  P.  Misioneros, 
vispera  del dia  en  que  se  hicieron  d la  vela,  y  con- 
cluyendo  en  4  de  Abril  siguieat つ que  anclarou  de 
regreso  k  tres  legnas  de  Buenos  Aires. 

Llegaron  hasta  los  52.  ^  28/  ,  sin  que  ni  al  ir  ni 
al  volver  hallasen  indios  en  cuantOB  parajes  bajaron 
, k  tierra,  aan  internanaose  alg^nab  legnas,  ni  tampo- 
co  ninguno  ea  que  pudiera  iuteresar  hacerse  pobla- 
cion  algana,  ni hubiera  mediospara  conservarlas.  El 
P.  Lozano,  que  no  fu さ en  esta  expedicion,  vali^ndo- 
se  probablemente  del  Diario  de  alguno  de  los  pilo- 
tos,  6  del  que  Uevaria  el  P.  Qniroga  que  trabajaba 
con  ellos  comd  facultativo,  hace  descripciones  y 
determina  latitudes  y longitudes,  especial 6  mas  de- 


tenidamente  de  Puerto-Deseado  y  bahia  de  San  Ju- 
Man,  y  descubre  inexactitudes  de  las  cartas  man'ti- 
mas  y  de  las  noticias  de  algaaos  eatrangeros  acerca 
de  aqnellas  costas. (1) 

Esta  carta^  que  Navarre te  supone  impresa  en  Ma- 
drid, e も pues,  la  primera  edicion  del  Diario  del 
viaje  i la  costa  del  mar  Magallanlco  en  1745. 

La  segunda  es la  que  se  encuentra  entre  las  pie- 
zas  justificativas  del  tercer  tomo  de  Charlevoix, 
con  el  siguiente  tftulo: 

^JoicrnaL  (Tim  voyage  le  long  de  la  cole  de  la 
iner  Ma^eUanique^  depuis  B lumos  Aijris  jusqu^  d 
Veyitree  dit  Detroit  de  Magellan:  Tire  des  obs ぽ- 
vatiofis  des  Peres  Joseph  CardieL  et  Joseph  Qui- 
rofja ,  de  la  compafjnie  de  Jesus;  pa?*  le  Fere 
P に rre  LoQano,  de  la  meme  compaijnic  (JBJ'" 

Este  ti'tulo  es lo linico  que  Charlevoix  pone  en 
frances:  el  texto  del  diario  estd  eu  espaSol. 

De  este  texto  se  sirvi6  Prevost  en  sn  historia  de 
los  viajes,  (3)  Burney  para  la  noticia  que  d&  del  via- 
je delos  PP.  Cardiel y  Qiiiroga  (4)  y.D.  Pedro  de 
Angelis  para  la  nueva  edicion  que  hizo  en  suColec- 

(1)  Navarrete.  Bib.  Maritima  Espafiola,  ya  citada. 

(2)  Charlevoix.  Hist,  da  Paraguay. 

(3)  Prevost.  Hist,  gen.  de  voyages,  ou  nouvelle  collection 
de  tontes les  relations  des  voyages  qui  ont  publie6i 
jusqu'  a  present  (avec  la  continuation  par  de  Qaerion  et  de 
Surgy)  Paris,   1746  -  89;  20  vol  in.  4.  o  . 

(4)  Bruney,  A  Chronol6gical  history  of  tho  voyages  and 
discoveries  in  the  South  Sea  or  Pacific  Ocean.  Condon, 
1817,  5  vol.  folio. 


xxu 


cion  traducieudo  al espanol  el  tftulo  fluele  di6  Char- 
levoix (1). 

•5.  Estraclo  de  mm  carta  del  P.  Pedro 乙 び wo, 
de  la  compania  de  Jesus,  al  P.  Bruno  Morales, 
de  la  misrna  compania^  procui^ador  en  la  corte  de 
Madrid. 

Escvita  m  cCdrdoba  del  Tucumaii  d  4,。  de 
Marzo  de  i747. 

Esta  oarta,  que  contieue  la  descripciou  del  tem- 
blor de  tierra  que  se  hizo  sentir  en  Lima  en  la  tar - 
de  del 28  de  Octubre  de  1746,  fu さ traducida  al  fran- 
cos y  publicada  en  el  tomo  27  de  la  primera  edicion 
de  las  LetCres  edifiantes  et  curieiises.  Paris,  1717 
i 1776. 

Se  encuentra,  vuelta  ya  al  espanol,  en  el  tomo 15 
de  la  traduccion  que  hizo  de  esas  cartas  el JP.  Diego 
Davin,  Madrid,  1756. 

Tambien  la  hallamos  en  el  tomo  9  de  la  seganda 
edicion  franceaa,  Paris,  1781;  en  la  hecha  en  Tou- 
loase  en  1810-ll,]r  en  la  publicada  bajo  la  direccion 

M.  L.  Aim さ Martin  en  Paris,  en  1843. 

6.  CapUiolo  de  carta  del  P.  Pedro  Lozano  al 
P.  Juan  de  Alzola  sobre  los  C^sares  que  dicen 
cstdn  poblaflos  en  el  Estreclio  de  Magalianes. 

Esta  carta  se  encontraba  en  el  archive  de  la  Resi- 
dencia  de  Montevideo,  segun  consta  del  mventario 
hecho  despues  del  eBtranamiento,  (2)  y  fud  publicada 

(1》 Angelis,  col.  ya  citada  T.  I. 

(*2)  Indice  de  los  papeles  de  los  colegloa  de  San  Ignacio 
y  Betlen  de  esta  ciudad  (Buenon  Aires)  y  de  los  de  la  Re- 


f 


por  Augelis  entre los  derroteros,  viajes  y  docnmen- 
tos  relatives  &  la  cindad  encantada  6  de los  Cesa- 
res,  que  &e  creia  existente  en  la  cordillera  del  Sad 
de  Valdivia. (1) . 

7  Ilistoria  do  la  CompaTda  de  Jesus  e7i  la  Pro^ 
vincia  del  Paraguay,  escrita  por  el  P.  Pedro 
LozanOy  de  la  misma  Compania. 

Dos  tomos  iu  folio,  impresos  en  Madrid,  en  Is 
imprenta  de  la  Viuda  de  Manuel  Fernandez  y  del 
Supremo  Consejo  de  la  Inqnisicion:  el 1. 。 en  el 
ano  de  1754  y  el 2.  ^  en  el  de  1755. 

El  primer  tonio  contijsne  sbis  pagmas  sin  name* 
racion,  en laa  que  se  eucuentran  las  aprobaciones, 
licencias,  de  erratas,  y  el  pr61ogo  del  antor;  760 
p^inas  de  texto  numeradas  y  7  de  fndice. 

El  segcmdo,  dos  p&ginas  sin  numeracion,  y  832 
numeradas  de  texto  €  fndice. 

Ell  to3o,  1607  pdginas  in  folio. 

Como lo  indica  sn  titulo,  esta  obra  es la  cr6nica 
de  la  Compania  de  jesus  en  su  pro  vincia  del  Para- 
guay. 

Principia  con  la  entrada  de  los  Jesuitas  por  el 
territorio  Tucumano  en  el  ano  de  1586,  con  titnlo  de 
Miaion,  enviados  por  la  Pro  vincia  Jesuftica  del  Pe- 
ril, que  fii さ la  matriz  de  las  que  sucesivamente  fun- 
do  la  famosa  Compania  en  la  parte  ocupaaa  por  los 
espanoles  en  la  America  Meridional. 

fiidencia  de  S,  Phelipe  de  Montevideo.  Formado  por 
D.  Marcos  Joseph  de  Biglos.  Buenos  Aires,  Abnl  de  177*. 
{Manascrito.) 

(1) Angelis  GoL  citada,  tomo 1 o  • 


Narra los  progresos  de  estas  mislones,  dependien- 
tea  del  Peril; y  como  faeron  tales,  y  tan  estenso  el 
territorio  en  que  se  realizaban,  dieron  lugar  & 
que  el  P.  General  Claudio  Aqua  viva  resolviese  en 
I6O4  la  fniidacion  de  unanueva  provincia  jesuftica す. 
independiente  de  la  del  Peru,  encargando  de  esta 
fundacion,  como  primer  provincial, ai P.  Diego  de 
Torres.  j 

Esta  provincia  se  fundi  definitivamente  en  1607 
comprendieudo  el  territorio  de  las  gobernaciones  ' 
politicas  de  Chile,  Tucuman,  Rio  de  la  Plata  y  Pa- 
raguay; y la  historia  del  P.Lozano  llega  hasta  fines 
del  afio  de  1614,  t^rmino  del  provineialato  del  P. 
Diego  de  Torres. 

Despues  de  indicar  e】 deseo,  que  habia  existido- 
siempre,  de  que  esta  historia  fuera  escrita  en  espa- 
fiol,  deseo  que  no  satisfizo  el  P.  Nicolas  del  Techo 
escribiendo  la  suya  en  latin, (1) el  P.  Lozano  nos 
sobre  los  trabajos  de  stis  aatecesores  y  sobre  las 

(1) Nicolai  del  Techosocietaiis  Jem,  Historia  provincial 
Paraquariae  80c  Jem.  Leodii,  1673,  in  fol.  、 

Este  libro  no  ha  sido  vertido  al espaiiol.  No  conocemos 
mas  traduccion  que  la  inglesa,  que  esta  inserta  en  el 4. 。 
vol.  de  la  Coll.  de  voyages  de  Churchill.  Londres,  1704. 

£1 apellido  del  Techo,  que  se  dd  el  mismo  autor,  y  con  el 
qae  le  nombra  Loza 逢。, por  que  con る 1 se le  conocia  en  la 
Orden,  y  se  lo  conoce  en  la  historia  de  estos  paises,  no  es  el' 
de  su  familia;  su  verdadero  apelliao  es  Toict^  pero  como 
BUS  consocios  espa&oles  no  lo  pronunciaban  correctamente, 
lo  espaSolizdy  ae llam6  Del  Techo. 

Dti  Toict  6  Del  Techo,  naci6  en  Lille  en  1611,  vino  k  estas- 
provincias  en  1649  y  murio  en  elks  en  lb80.  Llog6  k  seir 
ProTincial. 


XXV 


foentes  de  que  se  sirvio  para  el  suyo,  muy  precio- 
sas  noticias  que  debemos  reproducir  in-extemo* 
" Esta  razon,  dice  Lozano,  movi6  al venerable 

•  padre  Juan  Pastor,  Provincial  de  esta  provincia, 

•  &  dedicarse  cou  infatigable  diligencia  a  revolver 
• lo8  monamentos  antigiios^  no  solo  en  estos  pafses^ 

•  sino  tambien  eu  el  Peru,  y logr6  tan  bien  bus  des- 
^  veloa,  que  pndo  dejar  compuestos  (cuando  pas6 
" i  mejor  vida  el  aiio  de  1658)  dos  torn o 3  en  folio, 
" que  ignaro  el  motivo  porque  no  se  aieron  d la 

•  prensa.  Vali6se  mucho  de  ella,  6  en  la  mayor  par- 

•  te,  para 】a  siiya  latina  el  padre  Techo,  y  no  se 

•  trato  mas  de  imprimir  la  del  padre  Pastor.  Ni 

•  tampoco  hubo  qiiien  se  empenase  6  en  proijeguir 
" la  espresada  6  eu  emprenderla  de  nuevo,  quizd  re- 
••celand ひ que  su  fatiga  corriese  igual  fortuna,  que 
" fud  estar  arrinconada  eu  un  archive^  si  no  comida 
a  dfc  poliUa,  puesta  d 】o  menos  en  casi  total  ol- 

•  vido. 

" Sin  embargo,  el  deseo,  ya  dormido  en los  mas,. 
" desperto  en  el  padre  Lauro  Nuuez,  provincial aos 

•  veces  de  esta  Provincia,  y  se  aviv6  mas  toaavfa 
" en  su  sucesor  el  padre  Simon  de  Leon,  que  murifi 
" Visitador  de  nuestra  provincia  de  Chile,  y 雄 bos 
, pusieron  los  ojos  en  el  padre  Pedro  Cano,  desti- 
" n&ndole  para  el  empleo  de  historiador  del  Para- 
" gnay,  por la  satisfaccion  que  se  tenia  de  que  su 
" elegante  facandia  y  grande  diligencia  desempe- 

•  narian  cabalmente  esta  coufianza;  pero  fatigadc 
" u  oprimido  del  gravisimo  peso  de  muy  moles toa 


XXVI 


" escrdpulos,  con  que  el  Senor  labr6  &  este  siervo 
" suyo  la  corona,  y  agravado  despaei  de  sas  acha- 
" ques,  apenas  pudo  dar  paso  en  el  asunto,  sin  ha- 

•  ber  dejado  escritos  mas  que  dos  6  tres  capftalos  y 
" las  cartas  anuas  de  esta  Provincia  desde  el  ana 
" de  1690  hasta  el  de  1700,  en  qae  di6  especimen 

•  de  8u  gran  talento. ~ Despues,  el  padre  Luia  de  la 
" Roca,  proviucial  dos  reces  de  eata  Provincia,  se* 
" Sal6  el  propio  asunto  por  los  anps  de 17 15  al  pa- 
" dre  Juan  Bautista  Penal va;  y  &  favor  del  acierto 

•  de  esta  eleccion  abogaba  la  olama  de  oro  de  este 
" sugeto,  dotado  del  cielo  de  habilidad  para  todo; 
" pero  la  escasez  de  sugetos  oblig6  &  detenerle  en 
" la  cdtedra  .de  Prima  de  esta  Universidad  de  C6r- 
" doba,  en  que  leia  la  Sagrada  Teologia,  con  g^aade 
" crddito  y  estimacion,  sin  poderle  exhonerar  hasta 
" que  los  achaques  le  cargaron  de  mo  do  que  habo 
" de  dejar  la  catedra,  y  qae  dar  con  m^nos  faerza 
" que  la  qu3  requiere  el  afan  de  eseribir  la  his- 
" toria. 

" Esta,  por  fin,  se  me  eiicomeud6  d  mf,  con  liarto 

•  rubor  y  repugnaacia  mia,  por  conocerme  destitui-* 
" do  de  las  prendas  necesarias  para  satisfacer  & lo 
" que  requiere  esta  empresa;  pero  por  cerrarse  to- 
" das  las  paertas  &  mis  representacionea,  me  fn6 

•  forzoso  obedecer;  y  ya  que  no  me  he  desempenado 
" como  quisiera  por  no  poder  mas,  tengo  el  consue- 
" lo  de  haber  obrado  solo  por  obediencia.  No  ha 

•  dejado  de  ser  dificultosa,  auu  en  lo  material,  por 

•  que  si  bien  me  ayadaron  no  poco  los  trabajos  del 


ZZTIT 


•  padre  Pastor,  del  padre  Techo  y  de  otros,  ha 
■  fiido  todavia  no  poco lo  qae  he  necesitado  inqni* 
" rir  en  muchos  papelcs  aatiguos,  con  sobrada  fa- 
" tiga  (1).,, • 

De  estas  noticias  se  deduce  que  esta  historia  de 
la  Compa&ia  de  Jesus  en  estas  provincias  tiene  toda 
la  autoridad  que le  dan los  estudios  hechos  por  los 
distingaidos  varones  que  precedieron  en  esta  labor 
al P.  Lozano,  y  el  que  este  hizo  sobre  los  mismos 
docnmentos. 

La  obra  es  abundante  en  noticias  bio^dficas^  y 
estd  escrita  con  claridad  y  reposo. 

8. 一 Mtiximas  eternas  propuestas  en  leccuh 
nes  para  quien  se  retira  d  los  ejercicios  espiri- 
tuales  de  mn  Ignacio.  Obra  pdstwna  escrita  en 
italiano  por  el  padre  Carlos  Ambrosio  Cata- 
7ieOy  de  la  CompuTda  de  Jesus,  y  traducida  al 
espa/iol  por  el  padre  Pedro  Lozano,  de  la  misma 
Compahia.  Ckm  licencia.  En  Madrid. — Ea  la  im- 
prenta  de  Joseph  Otero,  aflo  de  1788.  A  casta  de 
la  Real  Compahia  de  i7np7、e8ore&  y  libreros  del 
Reino. 

Este  libro  encierra  432  p&ginas  in  8.®  ― 

ik£ditos. 

1. Historia  de  la  conquista  de  la  Provineia 
del  Paraguay,  Rio  de  la  Plata  y  Tucuman^  es- 


(1) P.  Lozano,  en  el  prologO  de  la  historia  de  que  nos 
ocapamos. 


crita  por  el  pcidre  Pedro  Lozano^  de  la  Compa- 
ilia  de  Jems. 

Dos  gruesoa  voliimenes  in  folio.  El 1. ^  de  nuestra 
c6pia  tiene  1230  pdginas  y 1468  el 2.  。  ~ en  todo, 
2698. 

Este  Mss.  es  el  que  ahora  publicamos. 

S. 一  Diccionario  Historico  iiidico,  por  el  P. 
Pedro  Lozaho、  de  la  Compahia  de  Jesus.  En  6 
torn  OS. 

Este  Mss.  se  eiicuentra  relaclonado  en  el  mven- 
tario  de los  papeles  del  Colegio  Mdxirao  de  C6rdo- 
ba;  y  no  hemos  podido  adquirir  aobre  61  ninguna 
otra  noticia. 

3.  一一 Traslado  de  uma  carta  do  padre  Pedi^o 
LozanOy  assisttente  no  collegio  de  Gonioha  da 
provincia  do  Paraguay ^  para  o  padre  Luiz  Ta- 
vare.%  assisttente  no  coUegio  do  Rio  Janeiro 一 
E  de  C6rdoba, 12  de  Janeiro  de  17Z9. 一 Dd  no, 
ticias  das  provincias  da  compa7iliia  na  America 
Hespan/iola. 

Codice  CXV  2-1 n.  n.  。  //. 

Esta  noticia  la  copiamos  textualmente,  y  por  con, 
siguiente  en  el  idioma  en  que  se  encuentra,  del  Cte- 
tdlogo  dos  manuscritos  da  Bibliotheca  Publica 
Eborensey  ordeuado  por  el  bibliotecario  H.  da  Cu- 
iiha  Rivara,  y  publicado  por  la  iinprenta  Nacional 
de  Lisboa  en  1850,  en  an  vol.  in  fol. 

4.  一 Cartadel  padre  Pedro  Lozano  sobre  diez- 
mos.  4741. 一 Autdgrafo, 

5.  一  Observaciones  s6b で e  el  manlfiesto  public 


XXIX 


cadopor  el  padre  Vargas  Machuca.  Autografo 
del  P.  Lozano. 

6.  — Varios  apu7ites  autdgrafos  del  P.  Lozano. 
La  noticia  de  estos  tres  autdgrafos,  la  tomamos 

del  catdlogo  de  la  importante  coleccion  de  maims- 
critos  que  vendi6  don  Pedro  de  Angelis  al gobier- 
BO  del  Brasil. 

En  el  mismo  catdlogo  se  encnentra  registrado  el 
siguiente  documento: 

" Protesta  contra  una  provision  de  la  Avdieii- 
da  de  la  Plata  (Importante  para  la  biografia 
del  padre  Pedro  Lozano レ" 

Estos  papeles  deben  encontrarse  en  la  Biblioteca 
pdblica  de  Rio  de  Janeiro,  d  donde  pasaron,  en  an 
mayor  parte, loa  comprados  d  Angelis;  pero  aunque 
hicimos  la  diligencia,  no  padimos  consaltarlos. 

Especialmente  el  ultimo,  fud  buscado  con  mucho 
interns,  pero  no  se  di6  con 

7.  一 "  Representacion  hecha  par  parte  dela 
Provincia  Jesuitica  del  Paraguay,  al  Sr.  Virey 
del  Peru  y  d  la  Real  Audiencia  de  Charcas,  pi^ 
aiendo  se  mspenda  la  ejecucion  del  tratado 
ajmtado  entre  las  Magestades  Catdlica  y  ¥ide* 
IxBima  en 1Z  de  Enero  de  1750,  en  cuanto  se  re- 
fiere  d  la  enLrega  de  los  siete  pueblos  de  las  m£- 
stones  que  tiene  fundadas  en  la  Banda  Orien-- 
taL  del  Uruguay^  para  cuyo  logro  se  alegan  his- 
tdrica  y  legalmente  los  derechos  que  taL  entrega 
menoscabaria  6  desconoceria,  y  se  manifiestan 
los  peligros  que  entraha  favoreciendo  las  mi^ 


XXX 


ras  umrpadoras  de  los  Portuijueses;  dando 
tiempo  con  la  solicitada  smpemion  para  que 
S.  M;  mejor  informado^  mcmde,  como  tiene  de 
costumb で e,  respetar  los  derechos  adquiridos^  y 
pueda  precaver  los  peliqros  inniinentes  en  que 
quedaria  colocado  este  Vireynato,  tanto  en  sus 
fronteras  del  Paraguay  como  en  las  de  Potosi  y 
todo  el  Peru. 

Este  documento  est  A  fechado  en  Cordoba  del  Tu- 
cuman,  k 12  de  Marzo  de  1751. 

8 — ^'  Bepresentacion  que  hace  al  Rey  N.  S.  en 
su  Real  Consejo  de  Indias  el  padre  provincial 
de  la  Compania  de  Jesus  de  la  Provincia  del 
Paraguay  con  algiivas  reflexiones  sobre  las 
in  f el  ices  y  funestas  resuUas,  moralmente  cier- 
tas,  opuestas  al  servicio  de  Dios  y  del  Rey  N.'S" 
que  se  siguen  del も rata  do  entre  las  Magestades 
Catdlica  y  Fidel  is ima  sobre  la  linea  diviso- 
ria  de  los  Estados  de  las  coronas  de  Est) aha  y 
Portugal  en  Asia  y  America^  par  lo  relativo  a  la 
entrega  de  los  siete  pueblos  de  las  Mis  ion  es  d 
los  Portugueses^  con  las  t terras  adyacentes  d  los 
dichos  pueblos  que  tiene  la  Provincia  del  Para- 
guay d  la  Banda  Oriental  del  Rio  Uruguay. 

Est  a  representacion  estd  fechada  en  Buenos  Ai- 
res A  29  de  Abril  de  1752  (1). 

iW  De  este  documento  lenemos  una  c6pia  coetanea,  cn 
yas  ultimas  fojas  son,  fuera  de  toda  dada,  de  puilo  y  letra 
del  mismo  P.  Lozano , 

Segnn  la  nota  que  tiene  al  reverse,  este  papel  perfcene- 


XXXI 


Estos  dos  docnmentos^  redactados  por  el  P.  Lo- 
xano,  son  de la  mayor  itnportancia,  porqne  en  ellos 
est&u  conceutrados  con  lacidez  todos los  argnmen- 
tos  de  hecho,de  derecho  y  de  entendida  y  previsora 
politica  con  que  se  combatia  el  tratado  de  1750. 

in 

Al ejecatar  el  estranamiento  de  los  Jesuitas,  se 
encontro  en  el  Colegio  Mdximo  de  Cordoba  an  ejem- 
plar  de  la  Historia  in^dita  del  P.  Lozano,  que 
probableinente  era  el  que  debi6  depositarse  en  la 
. aeccion  del  archivo  en  que  se  conservaban  los  tra- 
bajos  de  los  cronistas  de  la  Provincia. 

Segau  don  F^lix  de  Azara,  este  mannscrito,  que 
formaba  un  solo  voliimen,  yhio  d  Buenos  Aires  y lo 
poseia  el  Dr.  D.  Julian  de  Leiva  (1). 

No  dice  Azara,  ni  hemos  tenido  medio  de  a veri- 
ゆ ar,  si  el  mauuscrito  era  6  no  autografo;  ni  si  fu さ 
el  mismo  que,  anos  despues,  tuvo  entrada  eu los  es- 

ci6  &  alguno  de  los  archives  de  la  Compailia,  pues  dice ~ 
Archivo  Oenei  al,  Gaveta  9,  Leg. 1 . 

Los  docnmentos  relatives  ai ir&tado  de  1750  se  conserya- 
hma  reunidos  en  el  Archive  de  Bimancas  en  los  les^aios  nu- 
meros  7347,  7375,  7378,  7381 y  7451. • 

Es  probable  que  actaalmente  se  encuentren  en  el  Ar- 
divo  de  Indias  de  Sevilla. 

(1) El  P.  Jesnita  Lozano  e8cribi6  en  el  Tacmman  la 
historia  del  descubrimiento  y  oonqnista  del  Rio  de  la  Pla- 
ta, la  caal  se  hall 6  en  sn  Colegio,  manuscrita  en  nn  rolumen 
que  pos6e  D.*  Julian  de  Leiva  en  Buenos  Aires ~ Azara 
obra  y  tomo  citado* 


tantes  de la  Biblioteca  Piiblica  de  Buenos  Aires  (!)• 

El  que  estubo  en  esta  Biblioteca  fa さ con3ide«\^do 
-aut6grafo,  y,  segim  un  documento  oficiai,  tenia  el 
siguiente  tftulo: 

" Historia  de  la  provincia  del  Paraguay,  Rio 
a  de  la  Plata  y  Tucuman,  escrita  por  el  P.  Pedro 
" Loscmo,  de  la  Compania  de  Jesus. 一 Comprende 
な desde  el  descubrimiento  de  dichas  provincias, 
" con  la  s^rie  de  Gobernadores  ^Ilustrfsimos  Sres. 
" Obispos  hasta  el ano  de  1736.  En  fOlio,  conte- 
" niendo  745  paginas,  en  pergamino  (2)ノ, 

Nos  incllnamos  d  creer  que  este  ejemplar  era  el 
mismo  que  poseia  el  Dr.  Lelva,  porque  no  consta 
que  en  C6rdoba  existiera  mas  que  uno. 

En  todo  ca80,  ni  el  Dr.  Leiva,  ni la  Bioiioteca  de 
Buenos  Aires  poseyeron  completa  la  obra  de  Loza- 
110,  puesto  que  no  tuvieron  mas  que  an  solo  yoliimen, 
qae  seria  el  primero  (3). 

(1)  El  Mss.  debia  estar  en  poderdelDr.  Leiva  antes  de 
la  salida  de  Azara  de  estos  paises,  la  que  se  verific6  &  fines 
de  1801, 

La  creacion  de  la  Biblioteca  piiblica  per  el  primer  Go» 
bierno  Pdtrio,  fu6  promoTida  en  Setiembre  de  1810. 

(2)  Gaceta  Mercantil  de  Buenos  Aires,  num.  3149»  fe- 
clia  25  de  Noviembre  de  1833,  2  *  p&gina,  col. 3  * ,  bsjo 
el  rabro 一 Interior ~ Docamentos  Oficiales. 

(3)  Para  creerlo,  tenemos los  sigaientes  fanclamento*— 
1 o  el  niim.  de  p&g^nas  que  ocapan  los  dos  tomoa  de  la 
obra,  y  que  es  dificilisimo,  si  no  imposible,  reunir  en  an 
solo  volumeu  manejable ― 2  ®  el  hecho  de  que  4zara,  qae 
conocia  el  ejemplar  del  Dr.  Leiva,  forma  cargo  al P.  Gueva- 
ra de  que  al  correjir  &  Lozauo  ingierasin  venir  al  caso  la  Ait* 
toria  del  Tmuman^  cargo  que,  de  clerto,  no le  hariai  ai  hu* 


xxxni 


Ademas  de  ese  voWmen  qne  tendria  inestiinable 
valor  si,  como  se  creia,  era  aut6grafo,  pero  que, 
des^aciadamente,  ya  no  existia  eu la  Biblioteca  ea 
el aSo  de  1852, (1) se  ban  conocido  tres  c6pia8  fn- 
tegras  de  toda  la  obra. 

La  que  nos  sirve  para  est  a  edicion  pertenecia  d 
D.  J6&6  Maria  Cabrer,  (2)  y  fud  comprada  por  el 
Gobierno  de  la  Bep^blica  Oriental  del  Uruguay,  en 
el aSo  de  1834,  por  la  suma  de  quinientos  pesos 
foertes.  Es  una  c6pia  esmerada  y  bien  conservada, 
pero  de  mas  de  una  mano. 

Existia  otra  c6pia  en  la  A»uncion  del  Paraguay, 
que  habrd  desaparecido  coa  el  archive  piiblico  que 
la  guardaba  (3). 

biera  conocido  integralmente  la  obra  de  Lozano  cuyo  2  。 
vol.  es  la  historia  del  Tncuman;  y  por  fin,  la  declaracion  que 
hace  el  mismo  Lozano  en  su  Pro^mio  de  que  "ocurri6 
tanto  que  decir  que  si  bien  d  un  volumen  queria  reducir 
toda  la  materia,  sali6  tan  crecido  que le  pareci6  conveniente 
dividirlo  en  dos,  , 

(1)  El  Dr.  D.  Jua"  Maria  Gutierrez,  que  conocia  el  volu- 
men de  Lozano  y  siempro  habi&  juzgado  importante  su  pu- 
blicacion,  la  promovi6  en  el aSo  de  1852,  siendo  Minis- 
tro  del  Gobierno  de  Buenos  Aires  ;  pero  al buscar  el ma« 
nnscrito  en  la  Biblioteca,  ya  no  se  le  encontro.  Has も a  hoy 
se  ignora  el  destino  que  le  dieron. 

(2)  D.  Jos る M.  Cabre?*  fu6  segnndo  Comisario  6  Inge - 
niero  en 】a  demarcacion  de  limites  de  1777.  Colecciun6 
loB  mas  preciosos  documentos  in^ditos  para  la  historia 
de  estoa  paises;  y  todos los  de  su  coleccion  eran  apre - 
dados  por  la  inteligencia  y  el  esmero  con  que  cuidaba  de 
garantir  sa  autenticidad  y  correccion. 

(3)  Debimos  la  noticia  de  esta  c6pia  al  General  Para- 
goayo  D.  Francisco  Solano  Lopez,  6,  sn  paso  por  la  corto 

3 


XXXIV 

La  tercera  fu さ traida  de  Europa  i  Chile,  donde 
se  encnentra, (1) por  el  Sr.  D.  Benjamin  Vicuna 
Mackeima. 

Dice  este  SeSor  haber  comprado  el  manuscrito  en 
Madrid,  calle  de  las  Carretas,  en  la  libreria  de  San- 
chez, qnien lo  habia  rematado  hacia  poco  tiempo 
en  una  testamentaria. 

El  librero  Sanchez,  segun  el  mismo  Mackenna,  no 
sabia  lo  que  vendi6  "porque  ignoraba  el  estraordi- 
nario  valor  de  esta  obra  inddita,  pues  creia  que 
eran  solo los  manuscritos  de  la  historia  ya  impresa 
de  las  Misiones  del  Paraguay". 

Esta  c6pia  como  la  de  Cabrer,  esti  dividida  en 
dos  fuertea  voliiinenes,  pero  tiene  correcciones  y 
notas  anadidas  en  trozos  de  papel 6  intercaladas 
en  el  texto  (2). 

del  Brasil.  Conocfa  la  c6pia  que  habia  pertenecido  &  Ca- 
brer,  y  nos  asegar6  que  la  de  la  Asuncion  estaba  tambien 
dividida  en  dos  tomos,  pero 'que  la  letra  era  mnclio  mas 
antigna.  .  • 

(1)  La  posee  actualmente  el  Sr.  D.  Gregorio  Beeche, 
distinguido  bibli6filo  americano  j  C6nsal  General  de  la 
Bepiibhca  Argentina  en  Chile. 

(2)  El  Sr.  Vicufia  Mackenna'dioe,  en  el  articulo  ya  ci- 
tado,  que  esas  correcciones  son  de  mano  del  auior  ;  y  fanda 
esta  aseveracion  en  qne  personas  qae  vieron  el  oriqinal  en 
Buenos  Aires,  de  cuya  Biblioteca  Pdblica  ha  desansrecido 
posteriormente, le  asegu/rar^n  que  la  letra  de  las  correccio- 
nes es  la  misma  de  Lozano,  caya  firma  y  Hihrica  aparecen 
ademas  en  varios  p&rrafos,  dando  mayor  antenticidad  al 
mana8crito« 

Es  verdad  que  ne  creia  qae  el  yolumen  que  ezi8ti6  aqm 
era  hotografo,  pero  tambien  lo  es  que  ese  panto  todayia 
es  caestionable  y  qae  no  podria  decidirse  sino  pop  con - 
frontaciones  heclias  en  presencia  del  voliimen  qne  ha  de- 
saparecido. 


XXXV 


£1 Sr.  Vicuna  Mackeima,  despues  dc  dar  cueuta 
de  esta  obra  de  Lozano,  que  califica  de  famosa  y 
*  de  monumental, se  pregunta ― ^cimo  eg  que  una 
obra  que  ofrece  tan  considerable  interns,  escrita 
. por  un  autor  tan  competente,  fud  dejada  iueoita 
por  sus  diligentes  y  altos  protectores? 

Cree  el  Sr.  Mackenna  que  el  t^lebre  Azara  espli- 
ea  satis f  acforiamente  esta  circniistancia^  diciendo 
qne  habiendose  presentado  el  inanuscrito  d los  PP. 
del  Colegio  de  C6rdoba,  estos lo  encoutraron  tan 
mordaz  y  tan  encaruLzado  contra  los  espaholes, 
que  no  quisieron  consentir  en  sii  impresion. 

£l Dean  Funes  admite  tambien  esa  espiicaciou; 
*y 化 lo  mismo  que  el  Sr.  Mackenna,  piensa  que  lo 
que  Azara  llama  mordacidad  puede  coiisiderarse 
t'omo  una  prueba  de  iudependencia  (1). 

Debemos  tambien  observer  que  la  letra  del  P.  Lozano 
«s  semejante  d la  de  otros  consocios  suyos,  y  esto も panto 
de  exijir  grande  atencion  para  dtstingiiirtas;  y  por  ultimo, 
que  poseyendo  en  cartas  y  documentos  aut6j;frafos  del 
V.  Lozano  varias  firmas  suyas.  nmgana  estd  acompafiada 
de  r{ibricaj  lo  que  nos  ha  hecho  suponer  que  no  la  usaba. 

En  el  toiuo  de  notas  y  adiciones  daremos  el  fac  simil  de 
su  letra  y  firma. 

(1) "Despues  que  ya  no  se  teme  proferir  la  verdad,  con- 
vendrd  todo  el  mando  qae la  cntica  mas  amarga  contra 
estos  aventureros  no  sale  do  los  limites  que  seilala  el  jui- 
cio  J la  eqaidad.  Esta  es la  qae  el  Sr.  Azara  llama  mor- 
dacidad, J lo  que  en  mejor  sentldo  debe  mirarse  como  la 
divisa  de  un  escritor  qae  no  supo  proatituir  su  pluma 
& la  adnlacioD,  aun  cuando  el  miedo  hacia  temblar;  es 
piles,  la  primera  censura  el  mejor  tioalo  que  lo  acredita. 
{Funes^  Hist:  tomo  y  pdg.  citados.) 

Annque  su  jmcio  (el  de  Azara)  no  favorece  la  imparcia-* 
hdad  hist6rica  de  la  obra,  creemos  nosotros  qae  su  misma 


XXXVI 


Pero  aunqiie  esto  honraria  y  recomendaria  al 
Lozano,  no  pudcmos  dejarlo  correr  porque  no lo 
tenemos  por  verdadero  (1). 

La  esplicacioii de  Azara,  que  fdcilmente  se  ocur- 
riria  d  cualqiiiera  de los  que  tenian  por  irreprocha- 
ble la  conducta  de  los  conquistadores,  6  que  inten- 
tara  lisoiijearlos,  no  reposa  en  ningun  testimonio 
fehacieute. 

i 

cridca  reJundaria  hoy  en  tlojio  de  la  independence Ctr  de, 
autor,  pues  fueron  sus  mismos  patrocinantes,  los  jesuitas 
los  que  se  opusieron  d  darla  d la  estampa.  ( Vicuna  Machen  - 
na  artimh  citadn.) 

(1 ) En  In  Bioffrrfphfe  UnirerseUt  (nouv  ed.  do  Michaud,) 
en  el  orticulo  i.c  zano,  supone  el  Sr.  Demersay  que  la 
unica  Jlistoria  escrita  por  Lozano  es la  de  la  Compaiiia 
de  Jesus,  cita  la  edicion  de  Madrid,  y  concluye  que  Aza- 
ra se  equivoca  al  tomarla  por  incdita. 

Em  seguida,  Demersay  agrega,  m agist ral mente,  que  la 
fecha  de  esa  edicion  (que  data  en  1753 )  aniquila  las 
suposiciones  de  Azara,  que  da  como  inspiradas  por  cl 
despecho. 

Estas  son  las  palabras 一 "La  date  do  sa  publication, 
" 175i5,  met  an  neaut  toutes  ces  suppositions  inspir6es 
" par  Id  depit". 

Si  Demersay  hubiera  leiao  con  detencion  a  Azara,  como 
debio  leer  a los  PP.  Backer  antes  de  rel'erirse  a  ellos  en 
cuanto  d  detalles  (que  no  danj  sobre  la  vida  de  Lozano, 
habria  visto  que  Azara  conocia 】a  hi&toria  publicada,  pues- 
to  que  la  cita,  y  que  no  T)r dia  equivocarla  con  la  inedita, 
porque,  como  el  lo  dice, は' 【1 し、, 11a  era  la  historia  de  la  Com- 
pania  de  Jesus  y  esto  la  del  Deseubnmiento  y  Gonquista  del 
Bio  de  la  Plata, 

Pero  Demesay  no  ha  lei  do  eon  atencion,  al  menos  para 
ese  articulo  sobre  Jjozano,  ni  aun la  caratula  do  los 
libros  que  cita;  si  lo  hubif«*a  hecho,  siquiera  habria  visto 
que  citaba  equivocadamente  el  afio  de  la  edicion  de  la 
Historia  de  la  CompaJiia,  quo  no  cs,  como  dice  y  repite,  el 
de  1753,  sino  los  de  1754  y  55. 


La  historia  del  descnbrimiento  y  conquista,  que 
68 la  que  qaed6  in^dita,  fu^  escrita  como  introdao* 
cion  & la  de la  Gompafiia  de  Jesus  en  estas  Pro* 
Tincias  (1). 

Aqnella  quedd  conclaida,  segnn lo  declara  el  an* 
tor,  en  1745,  y  esta  se  pTiblic6  en  Maand,  com ケ ya 
Ta  dicho,  en  1754  y  55; ~ por  consigniente,  si  en  la 
que  fu さ impresa  se  encuentra  en  mayor  grade  que 
en  la  que  qued6iii^dita  lo  que  Azara  llama  morda- 
cidad  contra  los  esparioles^  resulta  evidente  que 
su  esplicacion  ae  este  hecho  es  absoluta  y  palma- 
riamente  falsa. 

En  la  Historia  de  la  Gompania  de  Jeans,  que  fd^ 
la  impresa,  y  que  el  mismo  Azara  cita,  encontramos 
lo  que  vd  d leerse:  "  • .la  Provincia  del  Tucuman 
" necesitadfsima  por  estremo,  en  aquella  sazon,  de 
" quien  desbastase  la  radeza  de  bus  natarales,  mas 
" incultos  que loa  mismoa  inmeusos  bosqaes  de  que 
" abunda,  y  alumbrase  las  espesas  tinieblas  de  ig* 
" norancia  en  que  estaban  miserablemente  envuel- 
" tos  aun  los  mismos  espaholes  que  la  poblaban;  j 
" que  en  vez  de  servir  de  guias  &  los  indioa  con 
" sns  cristianas  costambres  para  encaminarlos  al 
" ParaisO}  les  eran  tropiezo  y  fomentaban  sri 
" ruina  espiritual  con  sns  vicios  escandalosos, 

•  adernas  de  las  contimias  ve jaciones  c(m  que 

•  ejercitaban  su  mfrimientCK" 


(1) jSlsi  lo  declara  el  mismo  Lozano  en  an  pasage  de  sn 
Prologo. 


IXXTIO 


a  •  •  •  •  En  tan  grande  falta  de  doctrina る qu さ 
養 muGho  que  se  hubiesen  encaBtillado los  vicios 

•  muy  de  asiento?  Beinaban  principalmente  las  in* 
翳 justicias,  originadas  dela  insaciable  codicia  \de 

•  riquezas,  y la  lascma  fomentada  de  frecuentisi- 

•  mas  oca8iones,y  de  la  misma  abuadancia  del  ter- 

•  reno  ameno  y  fecundo". 

Tratando  de  los  encomenderos,  dice  que"se  arro- 

•  garon  un  dominio  desp6tico  sobre  los  miserables 

•  indios,  y  que  aanque  las  encomiendas  eran  nume- 

•  ro8as  como  no les  redituaban  los  crecidos  intere- 

•  ses  que les  pint  aba  su  ambicion,  &  causa  de  ser 
• la  tierra  falta  de  minerales,  que  se  gozan  eii  otros 
" pafses,  anhelando  solo  d  enriquecer  mas  cada 
*•  dia,  sin  atender,  & las  repetidas  6rdenes  de  m 

•  Monarca  ni  d las  leyes  de  la  justicia,  ciegos  del 

•  interns  atropellaron  con 1 a  concieacia  y  con  la 
" reputacion:  dos  frenos,  sin  cuyas  riendas  queda 

•  el  hombre  A  solas  coii  su  naturaleza,  y  tan  ind6- 

•  mito  y  feroz  en  ella  como  los  brutos  mas  enemi- 

•  goa  del  hombre". 

Hablaiido  de  los  casamientos  que  hacian  cele- 
brar  entre  impuberes  para  conservar  d las  j6veiies 
indfgenas  &  su  servicio,  acusa  & las  mugeres  ea- 
panolas  "de  ser  las  que  atizaban  &  sus  maridos  d 

•  semejantes  desafueros,  por  hallarse  bieii  servidas, 

•  siendo  causa  de  que  se  encendiese  entre  los  en- 
霜 comenderos  el  fuego  de  la  discordia  sobre  ma- 

•  teria  tan  escandalosa,  con  alborotos  mnchan 
罄 veces  fatales  d la  Repiiblica". 


XXXIX 


Refiri^ndose  ai  vicio  dela  embriaguez,  afirma  que 

•  estaba  tan  vdlido  entre los  natnrales  que  causa- 
黼 ra  asombro,  pnes  aun  sqb  mismos  amos,  que  Iw 

•  habian  de  contener, les  daban  amplia  licencia 

•  para  jnntarse  &  sua  borracheras; lo  que  mas  admi- 
" ra  es  que  los  mismos  Curds  callaban,  y lo  permi- 
" tian  sin  atajar  por  medio  alguno-vicio  tan  detect 
" table  y  ageno  de  toda  razon". 、 

Despnes  de  senalar  las  tiranias,  los  esedndalos 
y las  corrupciones  de  que  eran  vlctimas  los  natn- 
rales,  bace  sentir  que  ellas  notenian  remedlo  eficaz 
ni  de  cerca  ni  de  lejos. 

No le  tenian  de  cerca/porque,  por  ejemplo,  las 
ordenanzas  dictadas  por  el  Gobernador  D.  Gonza- 
lo  de  Abreu  con  el  precise  objeto  de  moderar  los 
exesos  de  los  elicomeaderos,  "eran  consideradas, 
" por  los  varones  mas  sdbios  del  Peru,  como  snma- 
" mente  gravosasdlos  miser ables  indios,  y,por  con- 
" siguiente,  injustas;  y  sin  embargo,  esclama,  por 
" ellas  se  gobern6  mas  de  treinta  afios  la  Provincia 
" de  Tucuman,  canonizada  la  injuBticia  por  anto- 
" ridad  piiblica,  y  apoyada  la  codicia  en  una  ley 
" nada  justa  qne los  tenia  redncidos  d  una  servi- 
" dumbre  poco  menor  que  si  fuera  esclavitud''  (1). 

No  le  tenian  de  lejos,  porque  las  leyes  de  Indias 
y las  Reales  G^dulas  que  reglamentaban  6  recomen- 

(1) Todos  estos  pasages  se  enctientran  en  el  lib. 1 o  del 
tomo 1 o  de  la  Historia  de  la  Compaliia  de  Jesas  por  el  P. 
Pedro  LozanO)  impresa  en  Madrid,  como  queda  relaciona- 
«lo,  en  1754  j  85. 


/ 


XL 

daban  su  ejecncion^  eran  letra  mnerta,  sin  faerza 
para  coatener  los  desmanes,  para  enfrenar  las  co- 
dicias,  para  evitar  las  cormpcioueg,  para  reprimir 
los  yejdmenes,  las  opresiones,  las  iniquidades. 

Estejuicio,  pronnnciado  por la  America  entera  tan 
luego  como  revindic6  su  derecho  y  su  palabra  para 
juzgar  la  leglslacion  colonial,  era  el  que  espresa- 
ba  el  P.  Lozano,  mas  de  sesenta  anos  antes  de la 
revolucion  Sud  Americana,  con  las  sigaientes  pa- 
labras: 

*•  Ni  aunque  con  grande  empeno  se  eaforz6  d 
" atajar  estos  dei96rdenes  el  eelo  cat61ico  del  Sr. 
" D.  Felipe  Segundo,  dando  d  este  fin  varias  ins- 
" trucciones  d los  gobcrnadoreS;  y  aplicando  dife- 
" rentes  medios,  pudo  conseguir  algun  remedio  de 
" consideracion,  porqne  todo  perdia  su  fuerza  en 
" la  distancla,  al modo  que  la  flecha  se  deja  caer  & 
" vista  del  bianco  cuando  se  aleja  demasiado  de  la 
" mano  que  la  despide;  y  toda  la  seguridad  de  los 
" apremios,  con  que  la  ejecucion  del  remedio  se  es- 
" forzaba,  quedaba  siempre  desarmada  d  vista  de  la 
" diferencia  que  exUte  entre  la  especulacion  y la 
" prdctica,  sin  lograr  fruto  de  ningana  diligencia 
" de  cuautas  se  hicieron  para  poner  en  razon  al 
" gobierno  de  esta  Provincia"  (I). 

El  P.  Lozano  no  ha  escrito,  en  ninguna  de  sns 
obras,  censuras  mas  generales,  mas  directas,  ni 
mas  acerbas;  y  desde  que  tales  censuras  se  aieron  & 
la  estampa  en  fecha  posterior  & la  de  la  historia  que 

(1) Loza&o.  Historia,  tomo,  y libro  citados 


m 


XLt 


qued6  in^dita,  ya  es  iniitil  decir  que  no  es  en  ellas 
donde  ha  debido  buscarse,  ni  donde  puede  encon* 
trarse,  la  esplicacion  del  hecho  que  nos  ocupa. 

Para  esplicarlo,  bastarian  las  dificnltadea  ma- 
teriales  que  entonces  existian  para  imprimir  libros 
iSobre  materias  de  Indias. 

Eran  proverbiales  estas  dificultades  para  toda 
clase  de  libros,  puesto  que  proverbiales  eran  las 
estrecheces,  que  d  veces  rayaron  en  indigencias, 
en  que  vivieron  los  mas  claros  ingenios  espafioles; 
y  D,  Antonio  de  Leon  Pinelo  nos  dice  que  de  toda 
la  literatura  espafiola  "lo  mas  olvidado  y  abatido 
" eran  los  libros  de  Indias"  (!)• 

" Los  gastos  de  la  imprenta,  agrega  el  abate 
" Molina,  son  tambien  exesivos,  por lo  cual  pocos 
" quieren  aspirar  d la  fama  de  escritores"  (2). 

Estos  crecidos  eostos  de  la  impresion  y la  falta 
de  publico  que  los  sufragase,  eran,  en  verdad,  obsti- 
culos  bastante  sdrios;  pero  para  comprender  la 
singular  indiferencia  del  publico  espanol  deEuropa 
por  los  libros  que  trataban  de  America,  y  que  lejoa 
de  aerie  enojosos  debieran  tener  para さ 1 los  mayo* 
res  atractivos,  necesitamos  figurarnos  la  existen- 
cia,  tanto  en  el  pilblico  como  en  el  gobierno,  de 
cierto  sentimiento  repulsive  de  todo  cuanto  puaiera 
darle  al  estranjero  cualquier  especie  de  conocimien- 

(1)  Pinelo 一 Epitome  de  la  Bib.  0.  y  Occidental,  Ed. 
principe,  Madrid,  1629. 

(2)  Molina 一 Comp.  de  la  hist.  geog.  natural y  civil  do 
Chile,  Tratl.  espafiola,  2  *  parte,  Madrid,  1795. 


to6de  noticia  sobrc  el  Nuevo-Mundo,  de  cnyo  ae- 
•eso  querian  apartarlo,  cada  dia  con  mayor  empeno 
y  qniza  con  mayor  motivo. 

Esa  indiferencia  no  existia  en  ultramar:  por  el 
•ontrario,  los libros  tan  olvidados  y  abatidos  en 
Espafia,  eran  buscados  en  America  con  avidez  (1). 

Pero  aparte  de  que  el  transporte  de  los  libros 
cncarecia  mucho  las  ediciones,  y limitaba,  por  con- 
ftiguiente,  su  colocacion,  ningun  autor  tenia  la  cer- 
teza  de  que  se  permitiera  la  circulacion  de  su  obra 
en  America,  Eu  mas  de  un  caso  esa  circulacion 
prohibida,  despues  de  eBtampada  la  obra;  siendo 
de  los  mas  notables  el  de  la  Historia  del  Peru  por 
Diego  Fernandez^  el  Paleatino.  El  Consejo  de 
Indias  permiti6  que  esta  obra  se  vendiera  en  Es- 
paiia^  pero  pr  ohibi6  que  se  trajera  k  America  un 

(1) u  En  Espana  son  bien  raros  los  libros  do  autores 
u  americanos,  ya  sean  de  los  impresos  all ん, ya  de  los  que 
K  Be  imprimen  ac&, lo  que  atriDuimos  d  la  suma  aplicacion 
K  de  aquellas  gentes  que  transportan  y  retienen  alli  infini- 
u  dad  de  libros,  apurando  y  consumiendo  las  mas  copiosas 
u  impresiones"  Mohedano,  [los  PP,  Rafael  y  Pedro  liodri" 
guez)  Historia  literaria  de  Espana  desde  mprimera  pohlacion 
hasta  nuestros  atas.  Madrid,  1779-91, 10  vol. 4  o  peq. 

Estoa  inismos  PP,  aiiaden  que  apesar  de  toda  sa  dili- 
jencia  no  habian  podido  encontrar  en  Espafia  ni la  Histo- 
ria natural y  moral  de  las  Indias  del  P.  Acosta,  ni  aun 
eompletas  las  D^cadas  de  Herrfera. 

El  mismo  Gobierno  Espauol,  cuando,  para  satisfacer  on 
pedido  de  Catalina  II  de  Basis,  necesitd  los  vocabularioB 
y  gramdticas  de  Icnguas  americanas  que  se  habian  impreso 
«n  Espa&a,  en  la  misma  COrte  de  Madrid,  tuvo  que  pedir- 
los  d  America.  (V ease  la  Real  Orden  que  publicamos  en 
•1 ndm.  6  de  la  Itevista  del  Rio  de  la  Flaia^  de 1 ^  de 
jkbnl d« 1872) 


solo  ejemplar;  y  esta  resolncion  se  espidio  des- 
pnes  de  terminada  la  impresion  (1). 

La  imprenta  se  introdujo  eu  M^jico  en  1532, 
Began  el  cronista  Gil  Gonzalez  D&vila  (2)  y  te- 
nemos  libros  impresos  en  el  Perd,  por  Antonio 
Ricardo,  en  1585;  (3)  pero los  costos  de  la  impre- 
mon  en  las  prensas  americanas  eran  tan  endrmes 
que  no les  permitian  suplir  el  vacio  que,  por  las 


(1)  La  primera  y  segiinda  parte  de  la  Historia  del  Per6 
por  Diego  Fernandez,  fueron  impresas  en  Sevilla,  por 
Hernando  Diaz,  en  1571: dos  tomos  in  fol.  peq. 

(2)  u  En  el  afio  de  mil  qainientos  y  treinta  y  dos  el 
u  Virey  D,  Antonio  de  Mendoza  Uevo  la  imprenta  k  Mfe- 
u  ]ico.  El  primer  impresor  fue  Juan  Pablos;  y  el  primer 
u libro  que  se  imprimio  en  el  Nuevo-Mnndo,  fd6  el  que 
a  escribio  San  Ivan  Climaco,  con  el  titulo  de  Etcala  espi^ 
a  riiitalpara  lie  gar  al  Ctelo,  traducido  del  latin  e"  castdla* 
sc  no  por  el  venerable  P.  Fray  Ivan  de  la  Madulena',  lielijio — 
a  so  Dominico^m 

uY  q\  primer  ^  Catecismo  que  se  imprimio  en  len^aa 
u  mejicana  para  enseiianza  de  los 丄 ndios,  lo  escribio  el 
u  M.  F.  Juan  Ramirez,  religiose  dominico,  en  el  afto 
<( 1537,  que  despues  fu4  dignisimo  Obispo  de  la  Santa 
u  Jgiesia.  de  Guatemala".  (Teatro  Eclesidstico  de  la Primi- 
tiyalglesia  de  las  Indias  Occiden tales 一 Madrid,  1649-55 
2  torn.. in  fol). 

(3)  Se  no3  asegnra  que  existe  algun  libro  anterior 
&  este  aSo;  per  o los  que  teuemos  en  nuestra  coleccion  son 
el  Oonfesonario  para  los  curas  de  indios  etc.  Compueeto  y 
traaucido  en  I  as  lengaas  Qaichua  y  Aymarfi,  por  autori- 
dad  del  concilio  Provincial  de  Lima  del  ano  de  1583; 
y  el  Tercero  0  a  tecismo  y  esposicion  de  la  dodrina  cristiana 
por  Sermones,  etc.  En  Espafiol,  Quichaa  y  Aymard.  Esto 膨 
dos  libros  estd  n  impresos  en  Lima  en  el  citado  aflo  de  1586 
por  Antonio  Bicardo,  prim  er  impresor  en  estos  reinos  del 


circnnstancias  mdicadas,dejaban  las  de  Espafia  (i). 

Merced  &  todas  estas  causas,  qaedaron  in^ditas 
las  tres  qnintas  partes,  cuando  menos,  de  lasK)bra8 
que  se  escribieron  Bobre  asuntos  americanos  hasta 
fines  del  siglo 18;  y  como  eaas  causas  no  se  rela- 
cionaban  nicon  el  valor  intrfnsico  de  las  obras,  ni 
con  el m さ rito  6 la  uombradia  de los  antores,  resulta 
que  al paso  que  quedaron  in^ditas  las  de  escritores 
de  nota,  6 las  que  tenian  en  si  mismaB  indisputable 
importan  cia  cientifica,  se  dierond  la  estampa  libros 
insustauciales  y  hasta  absurdos,  de  antores  desco- 
nocidos  antes  de  su  pnblicacion  y  que  qaedaron, 
como  merecian,  oscurecidos  despues  de  ella. 

Los  Cronistas  Mayo  res  de  Indias  tenian  en'ese 
solo  tftulo,  una  doble  recomendacion;  la  de  la  lao- 
neidad,  que  presupone  .la  eleccion  para  tal  cargo 

(1) aEl  P.  Melendez,  autor  del  Tesoro  Yerdadero  de 
Indias",  asegura  que  en  el  Peru  no  se  hacia  con  mil  pesos 
de  &  ocho lo  que  en  Madrid  con  ciento,  al  hablar  de  las 
dificultades  quo  esperiment6  para  dar  & luz  bu  obra,  que 
al  fin  hubo  de  imprimir  en  Roma.  Si  los  autores  se  ded - 
dian  d  enviar  sua  manuscritos  &  Espafla,  no  por  eso  ce- 
saban  los  inconvenientes  ni  los  peligros,  porque,  segan  el 
mismo  P.  Melendez  "se  quedaban  los  corresponsalea  con 
el  dinero  y  echalban  el  libro  al  carnero  y  al  triste  aatoral 
olvido." 

Los  costos  de  impresion  fueron  estraordinarios  en  Ame- 
rica en  todas  las  6pocas  del  r^jimen  colonial.  El  vocabnla- 
rio  quichua  del  P.  Holgain  debio  venderse,  segan  su  fcm 
oncial, &  once  pesos  faertes  cada  ejemplar,  no  obstante  ser 
uno  de  los  libros  de  peor  papel y  de  tipos  mas  confasoB 
que  hayaD  salido  jamas  de  las  pfensas  de  Lima. 

{Dr.  D,  Jiiun  Maria  QuHerreg 一 OAjenes  del  arte  deim^ 
dritmr  en  la  America  Espmola^  Buenos  Aires,  1865). 


XLV 

y la  de  valerse  de los  materiales  mas  completes  v 
mas  auteuticos;  pero  apesar  de  eSas  recomendacio- 
nes  muchas  de  bus  obras  quedaron  raanuscritas. 

El  primer  crouista  del  nuevo-mundo  fue  el  ca- 
pitan  Goiizalo  Fernandez  de  0  viedo  y  Vald^z.  Eu 
desempeno  de  ese  cargo  escribio  la  Historia  gene- 
ral y  nxlurrd  de  ! (ビ Imlias,  //  tirrrff  ftnnc 
del  Mar  Ocean'),  pero  solo  salio  a luz la  primera 
parte,  irapreisa  eu  Se villa  en  1535. 

Muerto  0  viedo  eu  1557,  cuando  aeababa  de  dar 
^ la  estampa  el  primer  libro  de  la  segniicla  parte, 
quedarou  ineditaa  tauto  esta  conio  la  tercera,  y  na- 
die  so  intere.s')  eu  ひ coiitiiuiase  la  piiUiv  iK  ion  <1 い 
la  obra  de  auior  tan  rcno:.ibiM  iO;  y  euya  primer:* 
parte  era  rauy  estimada. 

Los  Ms ん de  0 viedo  ya  icroii  olvulados,  y  auu 
disperses,  hasta  estos  ulti:nos  aiio's  eu  que  la  Real 
Academia  de  la  Historia  de  Madrid  puso  laudable 
empeiio  en  recojerlos,  completarlo.^  y  publicarlo  i, 
como,  al fill, 4o  ha  hecho  eu  sii  preciosa  edicH):i 
dc 1851  (!)• 

El  seg'undo  cronista  Juan  Cristoval  Calvcte  de 
]a  Estrella,  cscriDio  eu  latlu  la  llisroria  de  ludias; 
pero  su  trabajo  lia.  queaado  inedito  (2). 

El  croiihta  Luis  Tribaldos  de  Toledo,  se  ociipo 

(V\  La  edicion  completa  de  Ovdedo  on  4  vol.  folio,  fut» 
publicada  en  Madrid  en  1851-55. 

12\  D.  Jam  BaustiUa  Muiloz  encontro  en  la  biblioteca 
del  colegio  dc  Montesacro  de  Granada  los  Mss  en  cuatro 
volumenes,  que  hoy  exiaten  en  la  de  la  Academia  do  la 
Historia  de  Madrid. 


XLTI 


de la  Historia  de  Chile,  pero  sus  Mss.  quedaron  ol- 
マ idados,  y  solo 薩 y  recientemente  se  ha  dado  dla 
imprenta,  por  un  dlstinguido  literato  chileno,  la  par- 
te relativa  al siglo 17  y  A loa  primeros  trabajos  de 
los  jesuitas  para  la  coaquista  pacffica  de  la  Arau- 
cania  (1). 

El  cronista  D.  Antonio  de  Leon  Pmelo,  dejo  es- 
critas  y  hau  quedado  in^ditas  cuatro  obras  sobre 
America  (2). 

D,  Antonio  de  Solis,  sucesor  de  Pinelo,  publie6 
sa  afamada  historia  de  la  conquista  de  M^jico;  pero 
e8telibro,escrito  por  6rden  del  Rey,  y  qae  ha  hecho 
cdlebre  &  autor,  habriaqueaado  manuscrito  sin  la 
generosidad  de  un  amigo  suyo  que  costeo  la  edlcion. 

"La  obra  de  Solis,  dice  Ticknor,  escrlta  con 
mucha  perfeccion  y  en  tdrminos  propios  para  lison- 
jear  el  amor  propio  nacional, fu さ desde  luego  bicn 
recibida;  pero  esta  acojida  no  significaba  entonces 
lo  que  hoy,  ni lo  que  en  los  tiempos  de  Lope  de 
Vega.    Publicada  en  1684,  merced  al  auxilio  de 

( J、  £sta  parte  es la  que  copi6  D.  J.  B«  MuQoz  de  los 
Mss.  de  Tribaldo  de  Toledo;  y  de  cl totD6  el  Sr.  D.  Die- 
go Barros  Arana  la  que le  ha  servido  para  la  edi じ ion  que 
ha  hecho  del  trabajo  de  aquel  cronista,  en  el  tomo  4  o  de 
la  Goleccian  de  Hisloriadores  de  Chile  Santiago  1854). 

(2)  Estas  obras  son: 1 *  fundacion  y  grandezAS  lii&t6- 
.ricas  y  political  de  la  insigne  Ciudad  de  los  Reyes,  Lima 
cabeza  de  las  ricas  provincias  del  Per6,  en  las  Indias  Oc- 
cidental es;  2  *  Hittoria  de  la  villa  imperial  de  Potosf, 
descubrimientos  y  grandezas  de  su  cerro;  3  *  Las  hazhlas 
de  Chile  con  sa  historia;  y  4  *  Belacion  de  las  Provincias 
de  Miche  y i acandon. 


Lxvn 


nn  amigo^  que  sufragd los  gastos,  dej6  al antor  tan 
pobre  como  antes  estaba.  Hdllanse  acerca  de  esto 
en  su  correspondcncia,  pasajcs  ouya  lectura  con- 
trista  y  aflige,como  por  ejemplo,CQando  dice:  Tengo 
acreedores  que  me  delendria  n  en  la  calle  si  me 
viesen  con  calzado  nuevOy  y  otro  en  que  pide  4 
an  ? migo  una  capa  para  abrigarse  en  invierno. 
Sin  embargo  no  (lej6de  complacerle  mucho  el  aplau- 
80  con  que  fu さ recibida  su  obra,  en  medio  de  que  no 
se  vendieron  en  nn  afio  mas  que  doscientos  ejem- 
plares"  (l). 

El  empleo  de  cronista  de  Indias,  vacante  por  el 
fallecimiento  de  Solis,  fu^  provisto  en  Pedro  Fer- 
naudez  del  Pulgar,  y  este  escribi6  varias  obras  so- 
bre  asuQtos  americanos;  pero  todas  ban  quedado 
in^ditas  (2). 

Los  estudios  hechos  en  Kueva-EspaSa,  de  6rden 
de  Felipe  n,  por  su  medico  Francisco  Hernandez, 
durante  slete  anos,  de  1571 & 1577,  tambien  qneda- 

(1)  Historia  de  la  Literatara  Espailola,  por  M.  G. 
Ticknor,  tradacida  al  Gastellano,  con  aaiciones  y  notas 
criticas  por  D.  Pascaal  de  Gayangos  y  D.  Enrique  de 
Vediar--4  tomos,  Madrid, 1 854. 

(2)  Las  obxAS  de  Fernandez  del  Pulsjfar  qne  se  coDser- 
ranmanuocritas,  son ~ la  continuacion  de  las  Decadas  de 
Indias  de  /  nto  do  de  Herrera  hasta  el  afio  de  1584,  en 
caatro  io^os, ~ la  Historia  de  Mejico,  en  dos;  la  de  Flo- 
rida enuno,  y la ズ', お rfca  Eclesidsiica  en  otro.  Por  ci-^r- 
ta  que  sea  la  falta  de  m^rito  literario  y  de  onjinalidad  qu» 
alganos  oriticoB  mouernos  encnentran  en  este  aufcor,  la 
continnacion  de  Herrera,  para  la  que  debi6  servirse  de 
document  OS  onjmales  j  desconocidosi  no  puede  dejar  de 
き er  importante. 


XhTLU 

ron  iiidditos  y  fueron  devorados  per  el  fdego  en  ua. 
incendio  del  Escorial  (1). 

Permanecen  jin^ditos,  y  por  consiguiente  desco- 
Bocidos, los  materiales  de la  Flora  de  Santa  Fe  de 
Bogota  6  de  Ntieva  Granada,  preparados  por  la 
espedicion  cientffica  que  se  coloc6  bajo  la  sdbia  di- 
reccion  de  D.  Jos さ Celestino  Mutis,  de  qnien  Hum - 
boldt  hace  tan  honrosos  el6{io8  (2). 

De  los  trabajos  de  la  espedicion  cientffica  envia- 
da  al Peril y  d  Chile  en  1777,  de  que  eran  gefes 
los  botdnicos  D.  Antonio  Ruiz  y  D.  Josd  Pavon, 
solo  se  publicaron  algunos  voliimenes  (3). 

(1)  Las  observaciones  y  estudios  de  Hernandez  en 
Nueva-Espafia  sobre  historia  natural,  geograffa,  antigue- 
d-des  etc. le  dieron  materia  para  for  mar  quince  vol.  segnn 
linos,  aiez  y  siete  segun  otros,  y  fueron  depositados  eu 
la  Biblioteca  del  Escorial.  En  varies  de  esos  vol.  hizo  di- 
bujar  las  plantas  y  animales  con  sus  co lores,  y  en  algunos 
puso  ejemplares  naturales  convenientemente  preparados.. 
En  lierizoa  Labia  traido  diseSados  algunos  objetos,  y  esos 
lienzos  quedaron  tambien  en  el  Escorial, 

Hernandez,  aunque  vivip  bastantes  aHos  despues  de  sa 
viaje  &  America,  no  pudo  tener  la  satisfaccion  de  publicer 
ningana  parte  de  su  obra:  todo  quedo  in さ dito  y  fu6  presa 
de  las  llatcas,  casi  un  siglo  despues  del  viajo,  en  el  incen- 
dip  ocurrido  en  el  Escorial  en  elauo  de  1671.  Solo  se  Eal- 
varon  fragmentos  y  algunos  de  los  lienzos. 

(2)  Estos  materiales  estan  depositados,  clesde  1817,  en 
el  Jardin  Botanico  de  Madrid.  Consisten  en  machos  ma- 
nus^ritos,  diarios,  descripciones,  apuntes  y  observaciones; 
un  considerable  herbario  con  otras  colecciones  accesorias, 
y  6,849  dibujos  de  plantas. 一 (Oolmeiro  obra  citada)« 

(3)  fiuiz  y  Pavon  publicaron  en  Madrid  en  el  afio  de  1792 
un  vol.  tiDulaao  Fiarae  peruvianas  et  chUensis,  Prodomusi 
igaalxnente  dieron  d  luz  en  ! kaarid  en  el  afio  1796  un  tomo 
del  Systema  vegetabilium  Florae  peruvianae  et  chilensi$ 


XLtX 


Siesto  acoutecia  con los  trabajos  de losCronistas 
Mayores  de  Indias  y  con  los  de  las  comisiones 
cientffica^  que  se  enviarou  4  America,  no  eB  de 
estranar^  ni  reqaiere  especial  esplicacion,  el  hecho 
de  que  no  se  imprimieran  machas  de  las  obras  de 
los  Jesnitas  que,  por  poderosa  que  fuera  bu  Orden, 
no  podian  tener  para  estarapar  sus libros  en  Espa- 
Sa  facilidades  mayores  que  las  que  tendria  el  Go- 
bierno  del Rey  para  las  que  se  escribian  por  man- 
dator snyos  y  d  sus  espensas. 

Largo  seria  el  catdlogo  que  pudidrnmos  hacer  de 
las  obras  de  los  Jesuitas  que  ban  quedado  ineditas, 
y  Uevamos  ya  exedidos  los  limites  del  prescnte  tra- 
bajo;  pero  no  podemos  resistir  al deseo  de  dejar 
aqai  el  recuerdo  de  los  manuscritos  del  P.  Bernab<S 
Cobo,  que  se  bizo  sabio  y  muri6  en  America,  por- 
que  en  ellos  se  encuentra  en  gdrmcn  el  sistema  de  la 
geogrdfia  de  las  plantas  (1). 

emprendieron  tambien  en  el  mismo  ailo  de  1798  la  publi- 
cacion  de  la  Flora  peruviana  et  chUensis,  que  continuo  en 
Madrid  hasta  1802;  pero  solo  pudieron  imprimir  tres  to- 
mos  por  falta  de  dinero:  del  cuarto  se  grabaron  cien  Id- 
minas,  pero  no  hubo  comp  imprimir  el  texto;  el  quinto 
y  signientes  quedaron  totalmente  m6ditos,  aunque  con 
muchas  lamina s  de  aquel  grabadas. 

Exisfcen  en  el  Jardin  Botdnico  de  Madrid  todos  los  ma- 
teriales  preparados  por 】08  auto  res  de  la  Flora  del  Peru  y 
de  Chile,  quienos  habian  fijado  eii  echo  el  numero  tota  do 
los  tomos,  aunque  de  spues lo  estendieron  &  doce,  segnn  se 
ve  en  la  distribucion  de  los  manuscritos  y  dibaios,  que  se 
conservan incactos  en  el  mismo  Jardiu,  con  suplementos  a 
los  cinco  primsros  tomos.  (Colmoiro,  obra  citada; 

( 1) El  P.  Beroabe  Cobo  naci6  en  Jaen  en  1570,  pas6  k 
America  en  1596  j  permaiieci6  en  las  Antillas,Mejico  j  Pe - 


Las  obras  histdricas  de  estos  pafses  corrieron  la 
aaerte  comnn,  y  desde  la  del  Padre  Pastor  hasta  la 
del  Padre  Guevara,  que  se  supone  compuso  la  suya 
))ara  sostituir  la  de  Lozano,  casi  todas  qaedaron 
in^ditaa. 

Con  estos  antecedentes,  podemos  tener  por la 
mas  veroslmil  que  habiend6sele  encomendado  &  Lo- 
zano  la  Historia  de  La  Compania  y  habiendo  es- 
crito  como  introduccion  dos  gruesos  voliimenes  de 
historia  civil, lo  que  hacia  muy  costosa  la  impresion 
de  toda  la  obra,  resolvieron  que  se  publicase  de  pre- 
ferencia  la  parte  que  directamente le  interesaba  4 
la  Or  den,  porque  era  la  que  trataba  de  8U  propia 
historia. 

iisi  lo  hicieron  siempre los  Jesuitas  de  estas 
Provincias,  como  lo  comprueba  el  hecho  de  que 
todos  los  libros  que  imprimieron  teaian  por  fin 
principal  la  glorificacion  de  los  trabajos  de  la 
, Compania : lo  que  se  encuentra  en  ellos  de  historia 
civil 6  de  historia  natural  entra  solo  como  acce- 
sorio. 

El  Sr.  Azara  alcaiiz6  mejores  tiempos;  y  sin  em- 
bargo, BUS  mauuscritos  habrian  qnedado  in さ ditos, 
como  quedaron  los  de  todos  sns  colegas,  y  entre 

r6.  hasta  qne  muri6  en  Lima  el 9  de  Setiembre  de  1657:  dej6 
mannscnta  una  historia  de  Indias,  y  diez  volumenes  in 
folio  sobre  historia  natural  americana.  Estos  manuscri- 
tos,  yd  olvidados,  fueron  encontrados  en  Sevilla  por  D,  J. 
Bantista  MuHoz.  Cavanillas  ha  pnblicado  algunos  frag- 
naentos  en  los  Anales  de  Ciencias  NatoraUs,  t.  7.  。  Ma- 
drid, 1804. 


ellos  algnnos  de  mucho  m さ rito,  si  no le  hnbiera  fa- 
vorecido,  &  sn  regreso  i,  Europa,  la  distingnida  po- 
sicion  que  ocupaba  sn  hermano  D.  NicoUs,  tanto 
en  el  mnndo  politico  como  en  el  cientifico  y lite- 
rario. 

Creemos  que  sin  esa  circnnstancia,  por  cstremo 
feliz  para さ 1 y  para  estos  pafses,  le  habria  sido 
dincil  publicar  siis  importantes  trabajos;  y  estos 
mismos  no  le  hiibiei'an  dado  la  celebridad,  de  qae 
tan  merecidamente  goza,  sin  el  auxilio  de  la  edi- 
cion  francesa. 

IV. 

Edta  historia  in^dita  del  P.  Lozano  estd  dividida 
en  cinco  libros.  El  primer  libro  se  subdivide  en 
veinte  capftulos,  el  segundo  en  quince,  el  tercero 
en  veinte,  el  cnarto  en  diez  y  siete  y  el  quinto  en 
catorct, lo  que  dd  en  toda  la  obra  ocLeuta  y  seis 
capitulos. 

La  distribucion  de  la  materia  estd  heclia  con  me- 
todo  y  con  inteligencia. 

Proponiendose  escribir  la  historia  de  nn  pais  re - 
cieutemente  descubierto,  poco.esplorado,  casi  des- 
conocido,  trata,  ante  todo,  de  darlo  &  conocer. 

Ese  pais,  qae  era  lo  que  la  Compania  de  Jesus 
Uamaba  entonces  su  Provincia  del  Paraguay, 
comprendia  ties  obispados  y  tres  divisiones  y  go- 
bernaciones  poUticas,  la  del  Tucuman,  la  del  Rio  de 
la  Plata  y la  del  Paraguay. 


LU 


A  esta  division  se  acomoda  y  sub  or  din  a la  des- 
cripcion  fi'sica;  y  principiando  por  indicar los Ifrai- 
tes  esternos  de  las  dlchas  tres  gobernaciones  con 
los  territorios  confinante»  del  Brasil,  del  Peril y  de 
Chile,  senala  los  que  internamente  tenian  entre  sf 
las  mismas  gobernaciones  polfticas  y los  respecti- 
vos  abispados. 

La  descripcion  que  nos  hace  el  P.  Lozano  tiene 
smna  claridad  y  abuiidancia  de  detalles. 

Ell  el  conjunto,  ella  nos  presenta,  con  bastante 
exactitud,  la  coiifiguracion  del  territorio,  su  oro- 
grafia  y  su  hidrografia.  Todos  los  grandes  acci- 
dentes  del  terrene,  todos  los  rasgos  prominentes 
de  su  fisonoTTifa,  estdn  indicados  y  visibles. 

En  los  detalles,  liga  la  topografia  d la  historia, 
de  manera  que  sobre  el  snelo,  que  recorre  pau- 
sada  y  prolijamente,  vd  marcando  los  lugares  que 
ocupaban  las  diversas  trfbiis  aborfgeiies,  los  puntos 
en  que  sucesivameiite  se  fu さ verificando  gu  contac- 
to  con  la  raza  conquistadora,  la  dircccion,  la  data 
y la  forma  en  que  ese  coiitacto  se  realizo,  y los 
resultados  que  proclujo.  Estaii  indicaaas  las  vere- 
das  recorridas  por  los  sol  dados  europeos,  ya  par- 
tiendo  del  literal  en  busca  ae las  tierras  auriferas, 
ya  viniendo  de  estas  tierras  para  encoiitrar  cl lito- 
ral; y  estdu  trazaaos  con  particular  esmero,  con 
araorosa  predileccion,  los  seiidero^  que  abrio,  que 
camiii6  y  que  fecundiz6  la  predicacion  evaugdlica. 

La  conquista  qae  se  verificaba,  simultaneamcnte, 
por  el  hierro  y la  fiereza  del  soldado  y  por  la  mau- 


un 


sedumbre  y la  unciou  del  misionero,  torn  aba  po- 
sesion  de la  tierra  y la  afirmaba  por  medio  de las 
poblaciones  suyas  que  iba  fundando  el  poder  tem- 
poral al aniparo  de  sus  armas,  6  por los  aldeamieu- 
tos  de  los  indigenas  d la  sorabra  dela  cruz.  Todos 
estoa  centres  de  poblacion  civil 6  de  catequismo  de 
las  diversaa  6rdenes  religiosas  que  militaban  eu 
la  conqaista,  taiito  los  establecimientos  que  se  in- 
tentaron  6  tuvieron  existencia  efi'mera,como  los  que 
la  tuvieron  duradera,  est^n  colocados  en  los  para- 
jes  en  que  ee  crearon,  ddndonos,  en  la  geiieralidaa 
de  los  casos,  las  latitudes  y las  longitudes,  tal 
cnal  entonces  se  couoeian,  las  fechas,  los  orfgenes 
6  .fines  de  las  fundacioiies  y los  nombres  de  los  fuii- 
aadores. 

Para  la  geografia  hist6rica,  esta  descripcion  del 
P.  Lozano  es  un  trabajo  de  primer  6rclen,  complete, 
de  uso  y  de  ufilidad  perraanente. 

Como  documento  de  geografia  descriptiva  del 
suelo,  tiene  el  merito  relative  de  mostrarnos  cual 
era  el  estado  de  la  cieucia  en  su  aplicaciou  al  co- 
nocimieuto  de  estos  paises,  dates  de  los  trabajos  de 
las  primeras  y  segundas  partidas  de  ge6grafos, 
ge6metras  y  astr6nomos  que  vinierou  &  estas  par- 
tes de  America  para  las  demarcaciones  de  los  Ifmi- 
tes  pactados  en  los  tratados  de  1750  y 1777. 

Los  individuos  de  estas  comisiones  eran  los  pri- 
meros  hombres  cientfficos  que  la  Espana  nos  envia- 
ba  para  ocuparse,  exprofeso,  sobre  nuestros  terri- 
torios,  de  cnestiones  de  geografia  y  de  topografia 


LIT 


empleaado  procederes  verdaderamente  geod^sicoa; 
pero  no  e8  de  ningana  maaera  exacto  que  estos 
faeran los  primeros  que los  estuaiasen  y los  hicie- 
ran  conqcer  bajo  esoa  aspectos. 
\  A los  trabajos  de  los  demarcadores,  debe  la  geo- 
grafia  de  estos  paises  innegables  ^importantes  pro- 
gresos,  especialmente  en  la  parte  astron6inica;~  y 
progresos  tan  s61idoa  en lo  que  se  refiere  & los  ter- 
renes confinantes  con  el  Brasil,  que,  en  general,  son 
eaos  trabajos  los  mejores  que  hasta  hoy  tenemos. 

Pero  eran  progresos,  no  creaciones;y  para  probar 
esto,  bastaria  la  deacripcion  del  P.  Lozano,  que  es 
el  resiimen  de  los  conocimieiitos  que  habian  adqui- 
rido  los  Jesuitas,  anteriores  & las  demarcaciones. 

Los  trabajos  de  estos  PP.  fueron,  como  ya  qneda 
dicho,  mejorados  en  toda  la  estension  &  que  alcan- 
zaron  los  de  los  individuos  de  las  partidas  de  de- 
marcacion,  como  tambienlo  lian  sido,  iumensamente, 
respecto  •  d las  costas  maritimas,  radas  y  puertos, 
por los  de  la  espedicion  de  Malespina  y  por  los  que 
harealizadoposteriormeiite  la  ciencia  estranjera  que 
los  ha  visitado;  pero  algo  ha  qnedado  toda  via  fuera 
de  la  esfera  en  que  esos  progresos  se  Verificaron. 

Y  no  se  pnede  determinar  con  exactitud  la  me- 
dida  de  aquellos  progresos,  ni  senalar  la  parte  de 
los  trabajos  geogrdficos  de  los  Jesuitas  que,  poir 
Tentura,  todavia  ao  se  hubiera  mejorado,  sia  el 
estudio  ae los  materiales,  unos  desconocidos,  otroa 
descuidados  y  olvidados,  que  han  de  servirnoa  pan 
It  parte  geogr&fica  de  nuestra  hiatoria. 


• 


LT 


Sin  ese  estudio  pr^vio,  no  puede  d^rsele  d  cada 
vino lo  suyo,  ni  aqnilatar los  m^ritos  respectivos. 

El  Sr.  Martin  de  Moussy,  sentia,  sin  dada,  esta 
necesidad,  cuando  ocnpo  una  p&gina  de  sq  atlas  de 
la  Confederation  Argentina  (1) con  el fac -simile  de 
la  carta  especial  de  estos  paises  pnblicada  per  los 
Jesuitas  en  1732,  enmendando  la  que  ya  habian  da^ 
do  & la  estampa  en  1726  (2);  peio  no  creemos  que 
eaos  dos  mapas  sean,  como  61 lo  afirma,  "/o« 
" primeros  que  dan  una  idea  bastante  exacta  de 
" la  caenca  (bassin)  del  Plata,  tal como  se le  couo- 
•  ce  hoy'" 

No  esnecesario  decir  que  sitratdsemos  deestadiar 
el  progreso  de  nueatia  geo^afia  desde  el  descubri- 
miento,  tendriamos  que  tomar  por  pnnto  de  partida 
lo き mapas  de  1527  y 1529,  y  particularmente  este 
dltimo  en  que  se  eacuentra  la  primera  represen- 
tacion  grdfica  de  nuestro  rio  comunicada  por  Gaboto 
(3);  pero  aun  tratdndose  de  limitar  este  estudio  & la 
ゆ oca  en  que  yd  se  le  represeataba  con  mediaua 
exactitud,  el  panto  de  partida  uo  seria  el  que  indica. 

(1)  In  gr.  folio,  Paris,  1869. 

(2)  D'Anville  dice;  quo  esta  carta  ei  de  1727. 

(i)  Conocemos  los  mapas  grabados  en  Seyilla  em  1527 
J 1529,  de  que  y4  habia  dadonoticia  Humboldt  en  el  prefa- 
cio  de  sa  "-Bajamw*  critique  ds  V  histoir$  de  la  geographic 
diu  Nouveau  OorUinenf*^  por lol  fac- similes  pnblicados  ea 
1860,  de  los  ejemplares  que  ezisten  en  la  biblioteca  del 
fgran  dnqtie  de  Saxe  Weymap. 

En  el  Toldmen  de  notas  y  adiciones  daremos  an  a 邐 ffi き 
estoB  doB  predoaisimoli  docnmentos  geogr&fiooi. 


liTX 


el  Sr.  M.  de  Moussy.  Tendriamos  que  tomarlo  bas^- 
tante  mas  atras. 

El  primer 脇 pa  especial  de  estos  paises  de  que 
86  tiene  conocimiento,  y  que  ya  daba  idea  aproxi- 
mada  de  la  configuracion  esterna  del  territori ひ y  de 
sns  priiicipales  acciaentea  orogrdficos  6  hidrogrd- 
ficos,  es  el  que  levaiitaron loa  Jesuitas  y  dedicaron 
al P.  Vicente  Caraffa,  S さ ptimo  General  de  su  Or- 
deu,  que  la  goberno  desde  el ano  de  1645  hasta  el 
de  1649. 

Poco  despues,  la  ciencia  y  el  comp&s  de los  ge6- 
grafos  franceses  principi6  &  ntilizar  los  materia- 
les  que  acopiaban  los  Jesuitas,  &  darles  espresioa 
grdfica  y  &  derramarlos  por  Earopa. 

Sinsalir  de  nuestra  colecciou  particular,  que  est ん 
lejos  de  ser  tan  completa  como lo  deseariamos  para 
ilu3trar  con  hechos  este  piinto  importante  de  critica 
histdrica,  podemos  citar  los  siguientes  mapas  ante- 
riores  d los  que  indica  el  Sr.  M.  de  Moussy. 

El  publicado  ea  Paris  en  1668  por  G.  Sanson  (1). 

El  del  P.  Coronelli,  geografo  veneciano,  publi- 
cado en  1689,  y  qu さ, aunque  general  de  la  America 
Meridional,  es  muy  apreciable  en  la  parte  relativa 
i  esto3  paises  (2). , 

El  publicado  en  Loiidres  por  Eman  Bowen,  qne 

(1)  Le  Paraguay.  Tir6  des  Relations  lea  plus  Becentes* 
Par  G.  Sanson,  Geographe  ordinaire  du  Boi.  A  Paris- 
Chez  1, Auteur,  avec  privilege  du  Boi pour  20  Ans.  1668. 

(2)  *4i.merica  Meridionals;  Auttore  il P.  M.  Coronelli- 
M.  C.  Cosmografo  della  Serenissima  Bepab.  di  Veneti^^ 
Dedicata  All,  111, et  Ecc.  Sig;  il  Sigp^  Pietro  Foscarini". 


LTll 


BO  trae  fecha,  pero  que  nos  parece  poco  posterior 
A los  que  acabamos  de  indicar  (1). 

El  del  ge6grafo  francos  De  Vlsle,  grabado  en 
1703,  y  que  sigue  en  la  parte  de  Chile  al P.  Ovalle 
y  en  la  del  Paraguay  al  P.  Techo  (2). 

Despues  de  todos  estos  trabajos,  que  tienen  por 
liase  los  de  los  Jesuitas,  viene,  cronol6gicameute, 
el  dedicado  por  esos  PP.  &  su  general  Miguel  Ange 
Tamburini,  que  el  Sr.  Moussy  snpone  de  1726,  y 
que  D, Anville  data  en  1727. 

En  1732  tenemos  dos  mapas  de  los  Jesuitas:  el 
que  reproduce  en  fac-  sfmile  el  Sr.  Moussy  y  ctra 
edicion,  en  escala  mas  redacida,  para  acompanar 
la  Ccrografia  del  Cliaco  del  P.  Lozano.  Los  dos 
son  del  mismo  grabador  (3). 

(1)  "A.  new  and  Accurate  Map  of  Paraguay,  Rio  de  la 
Plata,  Tucumania,  Guaria  etc.. Laid  from  the  latest  impro- 
vements, and  Regulated  bj  Astronomical  Observations^  By 
Email:  Bo  wen". 

(2)  "Carte  du  Paraguay,  du  Chile,  Du  Detroit  de  Mage- 
llan  &.  Dress6e  sur  les  Descriptions  d«s  P.P:  Alfonse  d' 
Ovalle,  et  Nicolas  Techo,  et  sur  les  Relations  et  memoireB 
de  Broawer.  NarDouroug,  Mr.  de  Beauchesne  Par 
Guiilaume  de  L'  Isle,  Premier  Geographe  da  Roi,  de  la 
Academie  des  Sciences,  A  Paris,  chez 1' Auteur,  sur le  quai 
de  r  Horloge.  Avec  Privilege-  du  Roi  pour  20  ans,  1703. 
Grav も e  par  Liebaux  le  fils". 

[Este  ejemplar  de  nuesfcra  coleccion  estd  tirado  en  papel 
que  tiene  entre laS  inarcas  de  agua  el  escudo  de  la  Com- 
pafiiade  Jesus  J. 

(3)  Paraquariee  ProvincisB  Soc.  Jesn  cum  Adiacentib. 
Novissima  Descriptio  Post  iteratas  peregrinationes,  & 
plures  observationes  Patrum  Missionarioraia  ejusdem  Soc. 
tarn  buius  ProvinccB,  &  Peruanse  accuratisime  delineata,  & 
emendate.  Ann  1732.  jldmodum  B.  in  Chto  Patri  suo  P.  • 


Lym 


En  ese  mismo  aSo,  preparaba  el c さ lebre  Mr.  D, 
Anville,  para  las  Lettres  EdifiaiiLes^  su  Carta  del 
Paraguay,  que  fu さ g^abada  en  Paris  en  1733  (1), 

Este  trabajo  de  D'Anville  es  un  documeuto  pre* 
ciosisimo  para  nuestra  hiatoria  geogrdfica,  puea 
tjne  dio  cardcter  verdaderamente  cientffico  k los  ma- 
pas  de  los  Jeaaitas  y  rectific6  la  estension  ae 
Oriente  i  Occidente,  con  relacion,  y  tomando  por 
base  los  dos  Oce&iios,  cuyos  litorales  estaban  de- 
termiuados  astron5micamente  por  los  navegantes. 
Lo  dice  asf  bien  claro,  en  la  nota  que  trae  el  mismo 
mapa. 

En  1756  se  ^ab6  para  la  historia  del  Paraguay 
del  P.  Charlevoix  nu  nuevo  mapa,  trabajado  por  el 
ge6grafo  francos  Bellin,  tambien  sobre  datoa  comu- 
nicados  por  los  Jesaitas  (2). 

Francisco  Betz  Soc  Jesu  Praep  Qenerali  XV.  Hano  Fer- 
raram  Piliorum  suorom  sadore,  et  sanguine  escnltaram  et 
rigatarnm  tabulam  [D.  D.  D.  Provincia  Paraqnarisd  Soc. 
Jesu.  Anno  1732.  (loannes  Petroschi  sculp.  Bomsa  Sop. 
perm.  Ann.  1732]. 

El  titulo  de  la  edicion  hecha  para  la  Oorografia  del  Ohaeo, 
<|[a6da  copiado  in  extenso  en  la  relacion  que  dejamoB  hecha 
de  las  obras  del P,  Lozano. 

(1)  "Le  Paraguay,  ou les  B.B.  P.P.  de  la  Oompagnie  de 
Jesus  ont  r^pandu  lears  Missions.  Par  le  Sr.  D*AnyilIe, 
Oeographe  ordr.  daBoi.  Octobre  1733". 

Se  hizo  otra  edicioQ  de  este  mismo  mapa  coq  el  titnlo 
7 las  leyendas  en  espafiol,  para  la  tradaccion  espafiola  de 
las  Cartas  Edificantes.  Se  encaentra  en  el  tomo 16,  piH 
blicado  en  Madrid  en  1757. 

(2)  "Carte  da  Paraguay  et  des  Pays  yoisins,  6ar lea 
Memoires  des  Espagnols  et  des  Portngais  et  en  particaiier 
eenx  dee  BR.  PP.  de  la  Oompagnia  de  Jesua.  Par  M.  & 
lag.  de  la  Marine.  1756". 


Ya  por  esa  dpoca.  tenian  lagar los  trabajos  de 
la  primera  demarcacion,  con  la  cual se  cierra  el 
periodo  geogrdfico  de  los  Jesuitas,  y  comienza  el 
de  los  ge6grafo3  y  astrdaomos  espanoles  en  estos 
paises. 

Entre  tanto,  los  trabajos  geogrdficos  de  los  Je- 
suitas,  cuya  publicacion les  perjudic6  en  la  c6rte 
de  Espaua,  sirvieron  de  base  para  el  ajaste  de  los 
limites  de  1750,  y  fu さ con  los  mapas  Jesufticos  en 
la  mano  que  los  primeros  demarcadores  se  acerca* 
ron  al terreno  en  que  debian  levantar  los  marcos 
dinsorios. 

Esta  demarcacion  produjo,  por  parte  de  Espana^ 
el  mapa  de  D.  Maniiel  A.  Flores,  que  compreade 
desde  la  embocadura  del  Jauni  hasta  el  salto  do 
las  siete  caidas  del  Paran; &  (1). 

En  1775  se  grab6  en  Madrid  el  famoso  mapa  de 
la  America  Meridional  de  D.  Juan  de  la  Cruz  Gano 
y  Olmedilla,  para  el  cual  debemos  sapoaer  que  fue- 
ron  aprovechados,  en  la  parte  correspondiente,  los 
trabajos  de  4a  demarcacion  del  tratado  de  1750. 

Pero  eu  algo  de lo  relative  al  interior  y  & los 

(1) Existe  an  ejemplar  autentico  de  este  mapa  en  el 
Archive  Miiitar  de  Bio  de  Janeiro,  ,con  las  firmas  &ut6, 
grafas  de  Manuel  Antonio  Flores,  primer  Comis&rio,  Ata- 
nacio  V^aranda,  astr6iiomo,  yde ぬ ouzo  Pacheco,  ge6『afb, 

rir  parte  de  S.  M.  0.;  y  por  las  de  Jos6  Castodio  de  Sa 
Faria,  primer  Comisario,  Migael  Ciera,  astr6nomo,  y 
Bonito  Pyton,  ge6grafo,  pop  parte  de  S.  M.  P. 

Azara  dice  que  la  parte  de  Sa  carta  del  no  del  Paraguay* 
.que  principia  en  la  embocadara  delJaarii  hasta  los 19  。  do 
latitady  ea  una  c6pia  、de la  que  leeantaron  estos  comisa* 
rio8  en  yirtad  del  tratado  de  1750. 


rios  del  Chaco,  ese  mismo  mapa  de  Olmedilla  apro- 
vecha los  de los  Jesuitas. 

Llegamos  yd  & los  demarcadores  del  tratado  de 
1777,  cuyos  trabajos  son  coaocidos  en  buena  parte, 
aunque  no  del  todo.  Mucho  se  conserva  inddito 
en  el  Dep^aito  Hidrogrifico  de  Madrid. 

Pof  una  publicacion  reciente  acabamos  de  cono- 
cer,  aunque,  por  des.<?racia,  fragmentariamaute,  el 
grande  mapa,  hasta  auora  inddito,  construido  y  de- 
liaeado  por  D.  Andres  Oyarvide,  que  lleva  por  titu- 
lo ― "Carta  esferica  de  las  provincias  septen- 
trionalesdeL  lUo  de  la  PLata,  Buenos  Ayresy 
hasta  el  Pai  aijiiay  v  <mta  de  mar  Ocedno  cor- 
respon  dievte.  Construida  seguu  las  mejores  noti- 
ciaB  y  var  ias  observacicmes  y  reconocimientos 
heclios  en  los  au  os  1784  d  96  (1). 

Este  trabajo  nos  parece,  al menos  por  el  estilo, 
superior  d  otros  del  mismo  tiempo ,  y  nos  induce  a 
desear  su  publicacion  futegra  y la  de  los  demas  in^- 
ditos,  que  nos  sou  necesarios  para  complementar 
las  pagmas  de  nuestra  historia  geogrdfica. 

Sin  embargo,  las  que  ya  hemos  recorrido,  aun 
que  tan  superficial y  someramente,  uo  contradicea 

(1) "Atlas  de  Cartas  geogr&ficas  de  los  paises  de  la 
America  Meridional  en  que  estuvieron  situadas  las  mas 
importantes  Misiones  de  los  Jesuitas;  como  tambien  de  los 
lerritorios  sobre  cuya  posesion  veraaron  alli  las  principales 
cuestiones  entre  Espa&a  j  Portugal;  acompafiado  de  v.arios 
documentos  sobre  estas  ultimas;  y  precedido  do  una  in - 
troduccion  hist6rica,  por  Francisco  Javier  Bravo. 一 Ma-- 
drid.  1872. 


LXI 

lo  qne  dejamos  dicho  sobre los  m(5ritos  relatives  de 
la  descripcion  del  P.  Lozano,  que  reas 腿 iremos  en 
los  signientes  t^rminos: 

Ella  compendia  los  trabajos  geogrdficos  de  los 
Jesuitas;  estos  trabajos  han  servido  de  anteee- 
dentes  d los  demarcadores  de  Ifmites  en  1750  y 
por  consiguiente  d los  de  1777;  los  de  estos  no 
alcanzaron  la  estencion  de  los  Jesuitas,  'puesto 
qu さ Olraedilla  copia  en  cierta  parte  del  Chaco  & 
los  PP.,  y  Azara,  d  su  vez,  toma  esa  parte  de  01- 
medilla  (I). 

V. 

Descripta  la  superncie,  en  cuanto  es  tierra  y  agua, 
el  P.  Lozano  pasa  a  ocuparse  do  la  vegotacion  que 
cubre  y  embellece  el  suelo,  de 丄 os  animales  que  lo 
recorren,  de  los  peces  que  viven  en  los  rios,  de  las 
aves  que  vuelan  en  la  atraosfera. 

Lozano  no  hace,  ni  podia  hacer,  lo  que  ahora 
entenflemoa  por  desoripciones  y  clasificaciouea 
cientfficas. 

Describe  d la  manera  de  Dioscorides  y  de  Pliuio; 
(2)  como  describe  Ovicdo,el  primojduito  de  la  histo- 

(1、 En  nuestro  volumen  de  notas  j  adiciones  so  en- 
contrara  an  estudio  menudo  y  comparative  de  los  mapajs 
que  dejamos  citados. 

(2)  Dioscorides  fu も traducido  de  la  lengua  griega  & la 
vulgar  castellana  por  Andres  Lagnna  (loo5)  j  su  materia 
medicinal  fue,  por  mucho  tiempo,  la  obra  de  Botanica  mas 
coDSultada  en  Espafia. 


壽 


urn 

ria  natural  de  America  (1),  como lo  hicieron  Monar- 
des  (2),  el  P.  Jos さ de  Acosta  (3)  y  todos los  conti - 
nnadores  de  Oviedo;  lo  que  vale  aecir  que  se limita 
d  dar  &  couocer  los  objetos  naturales  por las  pro- 
piedades  y las  esterioridades  teas  sobres alien tes. 

Faltdbales  i los  obserradores  de  la  naturaleza, 
ana  d los  que  tenlan  mayores  pretensiones  cientffi- 
cas,  las  bases  primordiales  de  la  ciencia, ― una 
claslficaciou  regular  y  pr6pia,  y  una  nomenclature 
pr6pia . 

El  paso  mas  eficdz  para  satisfacer  eea  necesidad, 
lo  dio  Tonrnefort  k  fines  del  sigio 17  (4),  iuventando 

A  esta  escuela  pertenecian  las  obras  de  JLiaguna,  que  eran 
inny  apreciadas. 

Las  ediciones  de  Plinio,  tanto  las  latinas  como  las  es- 
pafiolas,  fueron  numerosas,  y  gozaban  de  gran  favor  • 

Estos  autores  Servian  de  maestros  para  los  que  estudia- 
ban  y  de  modelos  para  los  que  escribian.  El  P.  Lozano 
los  conocia  y los  cita. 

(1)  Sumario  de  la  natural y  general  Historia  de  Indias 
Dor  Fernandez  de  Onedo  (Gonzalo) 一 Toledo,  por  Ramon 
dePetras,  1526,  in  folio. 

Esta  fii も la  primera  obra  que  se  escribi6  con  prop6sito 
especial  sobre  las  cosas  naturales  de  America. 

(2)  Primera  y  segunda  y  tercera  parte  de  la  historia 
medicinal  de  las  cosas  que  se  traen  de  nuestras  Indias 
Occidentales  que  sirven  en  medicma.  Por  el  Dr.  Monar- 
des,  m も dico  do  Serilla.  En  Sevilla,  en  casa  de  Lorenzo 
Escnriano,  1573. 

(3)  "Historia  Natural y  Moral  de  las  Indias,  an  que  se 
tratan  las  cosas  del  cielo,  y  elemttntos,  metales,  plantas  y 
animales  de  ellas  etc.,  compnesta  por  el  P.  Joseph  de  Acos- 
ta, fieligioso  de  la  Compa&ia  de  Jesus ~ Sevilla,  Jnan  de 
Leon,  1590." 

(4)  Los  "Elements  de  boianique,  ou  MSthodspour  eonnai- 
tre  Ub  jdantes,"  del  o61ebre  Tournefort,  Bolo  aparecieron 
•n 1694. 


el  gSnero  y  creando  an  sistema  de  clasificacion  que 
aBental>a  en  la  presencia  6  en  la  aasencia  de  la  co 
rola,  formando  sus  principales  divisiones  de  la  d レ 
Tersidad  de  formas  que  presenta  este  6rgaao. 

De  aquf  datan los  grandes  pro^esos  de  las  cien- 
cias  naturales. 

Tournefort,  Linneo,  Joussieu,  perfecciondndose 
sucesivamente,  vimeron  d  fundar  los  sistemas  na- 
turales de  clasificacion  delos  vegetales. 

Antes  de  ellos,  la  botanic  a,  privada,  comociencia, 
de  esos  medios  orgdnicos,  poco  habia  adelantado 
del  punto  en  que  la  dejaron  Ari8t6tele8,  Diosc6ride8 
y  Plinio,  asi  como  la  filosofia  antes  de  Des- 
cartes poco  se  habia  levantado  de  la  altura  que le 
di6  el  mismo  Anst6tele8. 

Alganos  progresos  habia  hecho  la  zoologfa,  raer- 
ced  d  Ray,  Leuwenkoeck  y  otros  naturalistas;  pero 
no  faeron  tales  que,  en  buena  parte,  no  la  encontra- 
aen  Liinneo  y  Buff  on  mnycerca  de  Arist6ieles,  quien, 
como lo  dice  Ys,  Geoffrey  Saint  Hilaire,  es  el  linico 
grande  hombre  que  presenta  la  zoologfa  antes 
de  los  dos  que  acabamos  de  nombrar,  Linneo  y 
Bnffon. 

Lozano,  y los  que  se  ocnpaban  de  objetos  natu- 
rales de  estos  paises,  pertenecian  d  su さ poca  y  d  su 
nacion,  y  decimoa  muy  de  prop6sito  k  su  iiacion, 
porqiie  la  Espana.  por  varias  causas,  y,  entre  ellas, 
per  su  desapego  &  todo  lo  que  era  estranjero,  an- 
daba  lastimosamente  rezagada  del  movimiento  cien- 
tifico  y literario  de  los  otros  paifles  de  Europa. 


LXIV. 


Toiirnefort  era  anterior  d  Lozano  haciendo  solo 
la  cuenta  del  tiempo;  pero  no lo  es  si  se  atieude  & 
otras  consideraciones. 

Toda  difusion  era  entonces  lenta,  aim  entre los 
paises  que  estaban  mas  abiertos,  en  mayor  contacto 
y  mejor  preparados  para  acojer  las  novedades 
cientfficas  porqqe  participaban  del  movimiento  in- 
telectual  que  las  producia. 

En  la  dpoca  en  que  escribia  Lozano,  el  nuevo 
sistema  no  tenia  sectaries  en  Espana  (1), y  en  Ame- 
rica era  completaTnente  descoiioeido,  porque  el  P. 
Feuill^,  que  recorri6  la  costa'del  Peril, y  que  pudo 
dar iioticias  de  61, no  las  di6  (2). . 

No  existia,  pues,  Tournefort  para  Lozano,  ni  para 
Asperje,  ni  para  Montenegro. 

Linneo,  Buffon  y  Joussieu,  pertenecen  & さ poca 
posterior.  • 

(1)  El  unico  discipalo  conocido  de  Tournefort  en  Espaiia 
fue  el  botdnico  Catalan  Juan  Salvador  y  Riera,  que  estadio 
las  ciencias  naturales  en  Montpeller;  pero  rnano  en  1726 
sin  hacor  publicacion  alguna. 

(2)  Ll  P.  Luis  Feuille,  vi8it6  las  costas  del  Peru  en  los 
aflos  de  1709, 10  y 11; describio  y  clasifico  algunas  delas 
plantas  que  en  ellas  encontr6  siguiendo  el  sistotua  de  Tour  - 
nofort,  poro  no  lo  di6  &  conocer,  ni  se  supo  el m る to  do  que 
habia  seguido  hasta  que  lo  revelaron  sus  Diarios. 

El  botAnico  francos  Jos6  Joussiea  solo  lleg6  &  America 
on  1736,  con  los  astronomos  de  sa  nacion  M.  O.  Grodixi» 
Bouguer  j  La  Condamine,  que  hacian  parte  de  la  enpe- 
dicion  destmadad  medir  los  grades  terrestres  bajo  el  eciia* 
dor. ~ Joussieu  hizo  larga  reaidencia  en  el  Peru,  pero  se 
malogro  el  resaltado  de  sas  tareas  cientificaSy  que  debio  eer 
import  ante,  porque  al  regresar  d  Euro  pa le  fue  robada, 
en  Buenos  Aires,  la  petaca  que  encerraba  sas  manascritos» 
y  esta  p6rdida  ha  sido  irreparable. 


Indicado  asi  cual  era  el  estado  de las  cienciaa 
naturales  en  estos  paiaes  cuando  el  P.  Lozano  es* 
cribia  su  descripcion,  diremos  que  dd  priucipio  & 
U  parte  botduica  con  la  noticia  de los  vegetaks  que 
introdujeron  y  aclimataron  los  coaquists^dores  (l}j 
y  d la  zool6gica,  con  la  de  la  introdaccion  de  los  , 
aaimales  de  Enropa. 

En  seguida,  se  ocupa  ae las  prodncciones  botini- 
cas  del  pais.  Las  divide  en  drboles,  plantas,  (arbus- 
tofi)  y  yerbas;  y  dentro  de  estas  tres  grandes  divisio* 
nes,  hace  subdivisioaes,  que  nosotrod  pudi^ramos 
llamar  de  g^nero8  6  familias,  agrnpando  los  vege- 
tales  que le  parecen  mas  anilogos. 

La  nomenclatura  la  hace  dando,  al que  le  parece 
semejante  d  un  vegetal  europeo,  el  nombre  vulgv 
espanol,  sin  aejar  de  laaicar  el  indfgena:  al  que  no 
le  encuentra  esa  semejanza,  pero  que  la  tiene  con 
alguna  de  las  plantas,  ya  entouces  conocidas,  de 
las  Autillas  6  de  Mdjico,  el  nombre  cou  que  las  co- 
nocian; ~ y  nltimamente,  cuando  no  encuentra  nia- 
guna.  de  esas  dos  Bemejanzas,  aceptando  sencilla 拳 
meute  el  nombre  indfgeiia. 

En  consecuencia,  entran  en  esta  nomenclatura 
nombres  tornados  de  diversos  idioms,  el  espanol, 

(1) En  la  pagina 197 Ifnea  5  *  ,  de  este  vohimen,  el  cor- 
rector de  algunos  de  svs  pUegos  pnso  lierbaceos  en  lugar 
de  semillas^  siendo  esta  la  palabra  de  Lozano;  y  como  esta 
sostitncion,  inautorizada,  es  de  especial  importancia,  resist 
btecemofi,  per  medio  de  esta  nota,  no  pudindo  ya  hacerlo  en. 
el  texto  impreso,  la  palabra  tal cnal  la  escribio  el  auton— 
Donde  dice— -6o5  herbaceos^  en  la  p&gina  citada,  debe  leer- 
ee Las  $emill($i. 


LXTX 


el  caribe,  el  guaranf,  etc.,  preponderando,  como  er», 
natural,  los*  del  guarani^  que los  jesuitas  han  con- 
servado  en  las  producciones  bot&nicas  y  zool6gica8^ 
como  los  han  mantenido,  y  de  una  manera  mas  du- 
rable, en  la  hidrograffa  de  estos  pafses. 

Cuando  los  europeos le  pedian  al indfgena  el  nom- 
bre  del  vegetal,  investigaban  seguidamente  suspro- 
piedades,  16s  nsos  que  de さ 1 podian  hacer,  6  que  ha- 
cian  los  naturales;  porque  en  presencia  de  vegetales 
y  animales  que les  eran  desconocidos,  la  primer  a 
necesiaad  era  aistingiiir  los  nocivos  de  los  liciies,  y 
entre  estos,  los  alimenticios,  los  medicmaleS;  etc.. 

Al  darles  los  nombres  de  las  producciones  natu- 
rales,  esplicdndoles  las  propiedades  que  les  atri- 
bnian  y los  uses  en  que  las  empleabanjos  indfgenas 
les  trasmitian  & los  europeos,  & la  par  que  el  cono- 
cimiento  de  su  medicina  empfrica,  las  concepciones^ 
co^mogonicas,  las  maravillas  fisiol6gicas  y las  imd- 
genes  po^ticas  de  que  se  reviste,  en  U  infancia  y  en> 
la  ignorancia  de  los  pueblos,  la  esplicacion  de lo» 
objetos  y  de  los  fenomenos  ffsicos  de  la  nataraleza. 

Era  dificil  que  los  europex)8  pudieran  distingnir 
los  errores  y las  ficciones  que  con  tales  esplicacio- 
nes  recibian,  porque  el  estado  de  su  ciencia  no loa 
hacia  todavia  palpables,  y  porque  les  eran  familia- 
res  errores  y  ficciones  semej antes. 

Las  metam6rfosis  eran  lo  que  menos  podia  sor- 
prenderlos,  porque  de  ellas  estinllenaB  la  teogonia^ 
la  mitologfa  y la  literatura  cl&sica,  porque  las  refe- 
nan  los  viajeros,  y  porque  ni  habian  faltado  ni  fa レ 


plantas  en  animales  y  de  animales  eu  plantas. 

Se  recordaba  todavia  el  arbol-hombre  6  antropo- 
forme  de  Teofrasto,  que  con  el  nombre  de  Alandrd- 
gora  (que  se  ha  conservado  en  naestra  familia  de 
Solan&ceas)  habia  gozado  en  la  edad  media  de los 
mas  maravillosos  atributos:  gemia  como  ser  huma- 
ne cnando  se le  arraacaba  de  la  tierra,  y  entraudo 
en  la  eomposicion  de los  filtros  producia los  efec- 
tos  mas  sobrenatnrales  (1). 

En  la  cosmograffa  universal  de  Munstero,  que  era 
un libro  may  apreciado  porque  atesoraba  las  uoti- 
cias  y la  ciencia  los  mas  conocidos  .viajeros,  se 
encontraba  dibnjado  y  descripto  un  arbol  que  nacia 
&  orillas  de  los  rios,  y  cuyos  frutos,  al  caer  en  el 
agna,  en  tiempo  oportuno,  cobraban  nueva  vida  y 
se  transformaban  en  aves  (2). 

El  doctor  Monardes,  hombre  de  ciencia  y  de  re- 
nombre  como  medico  y  como  herbolario,  se  ocupa- 
ba,  riamente,  de  aa  Arbol  del  Perii  "que  mueslra 
si  U710  ha  de  vivir  6  morir  (3). 

(1)  £1  famoso  Machiavelo  ha  perpetuado  en  la  literatura 
las  virtudes  que  se  leatribuian  deste  vegetal,  siryiendo&e  de 
ellas  para  la  eomposicion  deBU  comeaia  "La  Mandr&gora.'* 
Voltaire  dice  que  esta  comedia  eia  superior  4 las  de  Aris- 
t6faiieB. 

(2)  ^'Cosmographia  Universale,  etc— Baccolta  prixno  da 
diversi  nutori  per  Sebastiano  Munstero,,  e  dapoi  correctta 
e  repnrgata  per  gli  censori  Ecclesiastici, e  quei ael Re  Ga- 
tholico  nelli  Paesi  Bassi,  e  per 1' Inquisitore  di  Veueti«. 一 
In  Colonia,  1585. 

(3)  Monardes.  Obray  edicion  citadas^  folios  108y  109, 


Estos  errores  botdnicos  que  en  su  tiempo  te- 
nian  cabida  en  la  ciencia,  que  autorizaba  la  tradi- 
cion  y  embellecia  la  literatura,  nos  esplican  la 
admision  por  parte  del  P.  Lozan ひ, y  despaes  de 
^1 por  la  del  P.  Guevara,  de  la  fabulosa  reproduc- 
cion  del  Gnayaccm, (1) que,  tal vez,  era  el  fondo 
de  nna  alegoria  6  de  una  leyenda  mafgena;  y la  de 
la  metarm6rfosis  de  las  maviposas  en  ratones,  que, 
tratando  de  nna  especie  de  caiia,  acepta  bajo  la 
aatoridad  del  arcediano  Barco  de  uentenera,  y 
que  no  es,  sin  duda,  mas  que  un liecho  mal obser- 
vado  (2). 

No  debe  aorprender  que  Lozano  creyese  en  la  ge- 

(1)  Pdgina  219  de  este  vol. 

(2)  Esta  tnetam6rfosi&  se  encaentra ん la  pag.  241 de  este 
vol. Es la  reproducoion  de  la  siguiente  estrofa  de  Cente- 
tenera; 

El  agaa  ea  muy  sabrosa,  clara  y  iria, 
Mas  yendo  yd  la  ca&a  madarantlo> 
Un  gasano  se  engendra  adentro  y  cria, 
Y  al ca&uto  el  gasano  horadando 
Afuora  mariposa  parecia. 
Con  las  alas  comienza  de  ir  volando, 
T  por  tiempo  las  pierde,  y  quoda  hecho 
De  forma  de  raton  hecho  y  derecho. 

{Argeniina  Canto  III,  edicion  do  Angelis  p^,g.  32). 

Qae  80  criara  la  larva  dentro  de  la  cafia  y,  d  sa  tiempo, 
se  transformase  en  mariposa,  es  comun.  Lo  estraordina- 
rio  ea la  metamdrfoais  de  las  mariposas  en  ratones;  pero 
81 Buponemos  que  estos  tuvieron  sucueva  y  se  reprodujeron 
en  las  raices  de  la  caHa,  y  que  salieron  &  laliaz  de  la  tiorra 
ctiando  las  mariposas  desaparecieron  alejAndose,  paedo  en- 
contrarae  en  esa  coincidencia,  mal  observada,  la  esplicacion 
del  que  pareci6  ie]i6meiio. 


LZIX 


neracion  espont&nea,  en los  brotos  del  Guembi^  de 
las  mosquitas  que  en  guaranf  Hainan  muai^  (1), 
como  creia  Azara  en  la  de  las  angailas,  porque  la 
generacion  espontanea  tiene  defensorea  ea  nuestro 
•  tiempo,  hoy  mismo. 

Coil  estas  exepciones^  la  parte  botinica  del  P. 
Lo7ano  estd  depnrada  de  otros  errores  y  fdbulas 
que  corrian  en  sa  tiempo. 

La  zool6gica  no  estd  tau  depnrada,  ni  es  de  estra- 
nar  que  no lo  est さ. 

Los  descubridores  y  conquistadores  vinieron 
& los  mares  de  America  vieiido  d  las  sirenas 
miticas,  huycndo  sns  seductoras  y  peligrosas  ce- 
ladas.  Colon  las  vi6  en  las  aguas  de  Santo  Do- 
mingo; y  Gaboto  (2)  al estender,  en  1522,  las 
instrncciones  para  el  viage  que  debia  hacer  nn 
buque  ingles  en  busca  de  un  paso  para  Uegar  al 
deseado  Cathay,  recomenaaba  qne  "se  precavie- 
sen  contra  los  artificios  de  ciertas  criataras 
que  con  la  cabeza  de  hombre  y la  cola  de  pes- 
cado,  aniaban  en  las  ensenadas  y  bahias  arma- 
clas  de  arcos  y  de  flechas,  y  comian  carne  hu- 
mana''. 

Las  sirenas,  los  tritones,  la  mujer  marina,  el 
hombre  marino,  existian  en  la  ciencia,  en  las  letias, 
en  las  bellas  artes. 

En  1717,  Ruysch,  el  anatomista,  admitia  los 
pescados  antropofonnes^  6  sean  los  hombres  ma- 

(1)  Pdg.  246  de  este  vol. 

(2)  Como  86  sabe  los  ingleses  esoriben  Cabot . 


rinos,  y  los  hizo  repreaentar  en  una  de las  liini- 
nas  que  ilustraron  sus  obraa  cieutfficas  (1). 
Dante  decia: 

Che  sotto 1, acqaa  ha  gente  che  sospira 
E  fanuo  pullalar  quest'  acqua  al summo. 

La  pintura,  el  grabado,  la  escnltura  misma,  le 
daban  d los  moiutruos  raarinos  formas  hamanas. 
Espccialraente  los  grabados  son  nutnerosos:  hemes 
visto  el  de  Van-Stell  representando  las  sirenag  de 
las  Molucas  sorpreadidas  por las  naves  espauolas 
que  violabau  su  imperio,  y  tenemos  eu  nuestra  co- 
lecciou,  otro,  biea  antiguo,  que  nos  presenta  &  Am^- 
rico  Vespucio,  de  pid  en  el  puente  de  la  carabela, 
con  el  astrolabio  en  la  mauo,  navegando  en  aguaa 
cubiertas  de  sirenas,  tritones  y  animales  marinos, 
gigantescos ii  horrendos  (2). 

A  la  serpiente  marina  le  han  dado  varies  viajeros, 
y  auu  algunos  naturalistas,  proporcioiies  aterrado- 
ras, lo  que  no  detia  estrauarse  desde  que  el  Le- 
viathan, seguu  la  traduccion  que  hace  Amat  del 
profeta  Isafas,  (cap.  27,  vers. 1. ®)  era  una  ser- 
piente gruesa,  serpiente  tortliosa. 

(1)  Laa  obras  corapletas  de  Rujsch,  que  muri6  en  1731, 
han  aido  publicadas  en  Amsterdam  en  1737. 

(2)  Naestro  grabado  trae  esta  lejenda  *'  AmkricvS. 
" Vbspvccivs  Ploreittinvs  portentosa  navigatione  ad 
" Occasum  atque  ad  Austrum  daas  Orbis  terrarum  partes, 
" nostris  oris  quas  incolimas  maiores,  et  nullis  antea  nobis 
" not  as  ssBculis,  apemit,  quarum  alteram  de  suo  uomiue 
" Amikioam    mortalium  consensus  uominavit.    Au  sal 

ooIIID". 


La  Salamandra  se  representaba  como  un  ser  in* 
'Combustible,  que  atravesaba  las  llamas,  que  se  re- 
や oaaba  en  medio  del  fuego,  y lo  dominaba  6 lo  es* 
iingaia. 

Todo  esto  entraba  en  la  ornamentaoion  de los 
mapas  y  en  las  ilnstraciones  de  las  obras  geogr4- 
ficas. 

La  cosmografia  de  Munstero,  por  ejemplo,  es 
.abuudante  en  ese  g^nero  de  ilnstraciones. 

^Como  estranar  que  espfritus  familiarizadod  con 
-estas  ideas,  y  con  estas  im も genes,  y  arrastrados 
por  las  corrientes  morales  de  hvl  ^poca  &  creer  en 
maravillas  y  prodigies  gobrenaturalea,  fuera.n  ma* 
los  obseryadores,  fueraa  observadores  ofuscad ひ s, 
en  un  mundo  imevo  cuya  existencia,  qae  no  habian 
concebido  dntes,  era  ya  una  maravilla  para  ellos,  y 
^que  encerraba  otras  marayillas,  hombres  de  otras 
>  razaSy  bosqaes  en  los  que,  como  decia  Coloa,  ape- 
-nas  se  podiau  distinguir  las  flores  y las  hojas  que 
.pertenecian  &  cada  arbol,rio3  que  se  confundian  con 
los  mares,  animales  que  parecian  monstraosos,  si* 
^quiera  porque  eran  nuevos  y  peregiinos  ? 

Esta  sola  interrogation  esplica  y  absnelve  todo 
« error,  toda  exajeracion,toda  hip^rbole,  en  los  eseri - 
'tores  de  la  Conquista  que  ensayaroa  la  descripcioa 
4e las  especles  vegetales  y  anlmales  del  nuevo 
mundo. 

Lo  que  Be  hace  notable  en  Lozano,  es  la  circuns* 
•^eccion  con  que  se  limita,  en  todo  lo  que  era  mara- 
willoso,  &  relatar  lo  que  sobre  ello  afirmaban^autorea 


^ntonces  respetados,  que  cita,  declinando  en  eata 
forma  sa  responsabilidad  personal. 

Aw',  pertenecen  al ya  citado  Barco  de  Centenera 
el  pescado  semejante  al  hombre, (1) el pez  que  sali- 
do  del  mar'  se  arrastraba  en  tierra,  seguia  i,  una 
mujer , la  miraba,  y  parecia  arrojar  snspiros  {2)7 

(1)  El  Rio  Negro,  q^ue  Hum  tenia  por  nombre* 
Aqni  an  nnestros  tiempos  se  han  hallado 
Pescados  semejantes  maoho  al  hombre. 

[Arg.  Canto  II. 一 Ed.  Angelis,  p も g. 16], 

Barco  de  Centenera  creia  m  las  Sirenas  miticas^  j las* 
moontraba  en  las  agaas  de  estoa  rios. 一 ,,  , 

La  Sirena  tambien  .bella,  y  hermosa 
Como  una  bella  dama,  ha  parecido 
En  medio  osta  lagana,  y  arm  gemiendo 
Y  saa  doradas  crmas  esparciendo. — 

[Arg.  Cant.  Ill,  edidon  citada,  p&g.  30]. 

El  Autor  que  en  esto  creia,  no  podia  repugnar  la  ezis* 
tencia  de  un  pezcado  semejante  al  hombre. 

(2)  Dospues  de  referir  como  una  dama  se  encontrabft 
8oU»  oorca  de  una  playa,  dice  el  bueno  del  Arcediano: 

Un  pace  de  e 騸 pantable  compostnrd 
Del  mar  Bali6  reptando  por  el  saelo, 
Subiose  ella  hayendo  en  una  altars 
Con  gritos  que  poxiia  aM  en  al  cielo: 
El  pece  la  8igni6,  la  sin  rentnra 
Temblando  eata  ae  miodo  con  gran  dudlo; 
EI  pece  con  sua  ojos  la  miraba 
T  al  parecer  gemidos  arrojaba. 

Salio  en  esto  el  galan  de  la  montafla. 
Y  el  pece  se  metio  en  la  mar  hnyeudo. 

(Argentina^  canto  IX.  ed.  citada»  p4g.  93  )• 

Este  puede  ser  tambien  un  hecho  mat  observado.  EziiK 
tenalganos  peces,  el  anabasy  por  ejemplo,  cnya  organ" 
saoion  lea  permit*  arrastrarse  por  la  tierra,  y  Mn,  segaxk 


el  earbunelo  animal,  que  aseguraba  haber  vieto  mas 
de  nna  vez(l). 

Barco  de  Centenera  era  autor  mny  reApetado,  (2) 
pero lo  era  infinitamente  mas,  entre los  jesnitas, 
el  P.  Antonio  Ruiz  de  Montoya,  por  que  vivi6  y 
丽 ri6  en  olor  de  santidad.  La  vida  de  este  santo 
varon  es  un  tejiao  de  milagios,  visiones  y  creduli- 
dades  estnpendas,  y  61  es  el  autor  de  la  absnrda  y 

mlgimos,  trepar  d los  drboles;  pero  no  los  conocemos  toda- 
via  por  adi,  y  bien  pndiera  ser,  el  del  caso,  algano  de  nnes- 
tros  annbios;  y  #1 caso  pnede  redncirse  &  que  la  mujer  se 


Desde  que  la  asus  le  parecio  nataralmento  espantahlfi, 
oomo  dice  el  Arcediano;  pero  si  lo  era,  de  cierto  que  no  era 
braro,  paes  huyo  a la  sola  aparicion  del  hombre. 

Por  otra  parte,  talress  no  conocemos  todos  los  seres  qne 
encierran  las  agaas,  y  qaiz&  todavia  podemos  decir  con  el 
jSalmista  "quedentro  de  ellas  se  agitan  seres  sin  nombres". 

(1)  Y  ho  lejos  de  aqui,  por  propios  ojos. 
El  Carbunclo  animal  vecea  he  visto. 

(Argdntiiia  canto  III.  ed.  citada,  pdg.  32). 

TSL  Arcediano  vi6,  sin  duda,  algunos  de  nuestros  insectos 
fosforescentes.  Saint-ililaire  describe  dos  especies  que  exis- 
ten  en  el  Paraguay.  El  llamado  Tuca-miM  es  grande;  y  de 
d  dice— i^que  tiene  dos  prominencias  luminosas,  redondas 
J  bastantes  separados,  que  parecen  confundirse  cnando  el 
insecto  yuela,  pero  que  durante  el dia  brilbn  como  otras 
tantas  esmeraldas  engarzadaa  ea  un  fondo  pardo,  un  poco 
oobrizo. 

(2)  La  aatoridad  de  Centenera  ha  sido  de  tanto  peso 
para  sua  saoesores,  que  haata  han  adoptado  sua  fdbalas;  y 
si  por  macho  tietnpo  se  ha  creido  en  las  airenast  en  los 
Cftrbanclos  y  en  otras  patraflas  del  mismo  quilate,  es  por 
que  £1  a8egur6  que  los  habiaristo  con  sua  propios  ojos. 

(2>.  Pedro  da  Angelis.  Dis.  FreL  de  la  ArgeniinOy  eJL 
€iiada). 


LXXIV 


Tepugnante  aventura  del  Culebron  con  una  nwijer 
indigena.  (1). 

Apartados los  errores  y  fabulas  que  dejamoa 
jsenaladas,  las  descripciones  botdnicas  y  zool6gicas 
del  P.  Lozano  tienen  merito  y  atilidad  real.  Ellas 
resumen lo  que  en  esos  ramos  sabian  los  jesuitas, 
pues,  cQmo  ya  tuvimos  ocasion  de  decirJo,  Lozano 
tenia  &  su  disposicion  el  archive  en  que  se  depoai- 
taban  las  observaciones  y los  trabajos  de  sus  con- 
fiocios,  y  entre  estos,  se  debeu  contar  los  de  los  PP. 
Aspcrje  y  Montenegro,  mddicos  y  herbolarios  Jc- 
^uitas  de  estas  Provincias. 

En  las  aaotaciones  daremod  las  clasificacionea 
cieuti'ficas  actuales  de  las  especies  descriptas  por 
Lozano;  y  esa  serd  la  ocasioii  de  entrar  en  apre- 
ciaciones  de  detalle. 

Pero,  desde  luego,  podemos  avanzar  que  las 
abundantes  noticias  que  d&  sobre  las  aplicaciones 
medicinales  de  los  vegetales  indig^nas,  contienen 
indicaciones  utiles  para  el  eatudio,  todavla  muy  hi- 
completo,  de  los  age n tea  terap^iiticoa  que  eacierra 
la  flora  de  estos  pafses. 

La  meaicina  empfrica  de  los  aborfgenes,  en  toda 

(1) Conqaista  espiritaal  heclia  por  los  Raligiosoa  de  la 
CompaSia  de  Jesus  en  las  Provincias  del  Paraguay,  Parani, 
Uruguay  y  Tape.  Escrita  por  el  Padre  Antonio  Ruiz,  de 
la  minma  Compafiia.  Dmgida  d  Octavio  Centurion,  Mar- 
ques de  Monasterio.  ASio  de  1639.  Con  priTilegio.  En  Ma- 
-drirl,  Imprenta  del  Reino". 

Al folio  3,  yuelta,  de  este  libro,  se  encnentra  la  an^cdota 
Te;^roducida  por  Lozano. 


LXXV 


la  estension  de la  America,  conocia  muchos  de  esos 
agentcs  y los  empleaba  cou  tal exito  que  hubo  ^po- 
ca  en  que  los  conquistadores  preferian  el  empiris- 
mo  de  los  curanderos  indigenas  k la  cien じ ia  de  los 
medicos  europeos.  (1). 
No  nos  encontra 動 3,  de  cierto,  en  ese  caso;  pero 

(1) Los  indigenas,  dice  un  articulo  del  antiguo  Mercv^ 
rio  PeruanOy  llegaron  d  doacubrir  las  virtudes  de  luachi- 
simas  plantas. ija  doctrina  propagada  de  padres  d  hiios  por 
el  ministerio  de  la  palabra,  cierta  inclinacioa  peculiar  4 
este  estudio,  y  el  alto  empleo  que les  granjeaba,  los  consti- 
tuia  exelentes  herbolarios. 

uEn  esto  convienen,  afiada  el  articulo,  todos  nnestros  his- 
toriadores:  vease  entre  ellos  al P.  Acosta.  en  hxi  Historia 
Naturalj  lib.  4  cap.  29 .  T  aun  muchos  a き os  despues  de  la 
coifquisba  se  repataban  por  este  conocimiento  superiores  & 
los  medicos  de  profesion.  En  testitnonio  de  eato  podr& 
citarse  el  claustro  tenido  en  la  Real  Universidad  de  San 
Marcos  el  afio  de  1637,  para  resolrer  la  fundacion  de  doa 
Cdtedras  de  medicma.  En  61  dijo  el  Dr.  Alonso  de  Huer- 
ta,  catedr&tico  jubilado  de  IcTlengaa  quochua,  "no  ser  ne- 
c£  ce^arias;  porque  en  este  reino  hay  muchas  yerbss  meai- 
" cinales  para  iiaachas  enfermedades  y  heridas;  las  cnales 
a  conocen  !o8  indios  mejor  que  los  medicos,  y  con  oUas  sa 
u  caran  sin  haber  menester  medicos,  y  lo  muestra  la  espe- 
" riencia,  que  machas  person  as  desahuciadas  ya  de  m6- 
u  dicos  86  van  al  Cercado  y  &  Suroo  i^uebleoitos  de  indios 
u  el uno  contiguo  y  el  otro  inmediato  i,  la  ciudad)  a  que 
u los  caren  las  indias  e  mdios,  y  alcanzan 1" salod  que  no 
" les  dieron  los  medicos".  (Libro  4  de  Glaastros,  p&gina 
185). 

"El  P.  Calai3cha  dice  c|iie  el  estudio  de  las  plantas  era 
favorecido  (entre  los  indigenas)  por  la  ley  que  mandaba 
espre»ameuie  no  habiese  holgazan  alguno,  y  que  los  que 
entre  el  paeblo  fuesen  inh^biles  para  la  agricuUura  y la 
guerra  se  dedicasen  k  herbolarios  para  asistir  d los  enfer- 
tnos  de  este,  por  ouyo  motivo  habia  infinitos  ocapados  en 
herborizar".  (Calancha,  pdg.  377). 

uPov  estas  razones,  conclaye  el  articulo,  debemps  reputar 


LXXTI 


tratdndose  de  una  flora  qae  no  estd  suficientemen- 
te  conocida  y  estndiada,  no  podemos  desdeiiar  las 
noticias  que  sobre  ella  nos  haa  dejado los  que,  en 
hora  buena  empMcamente,  iutentaron  arrancarle 
BUS  secretos  para  pouorla  al  servicio  de  la  h 腿 a- 
nidad.  (1). 

Antes  de  separarnos  ae la  descripcion  del  P.  Lo- 
zano,  debemos  anotar  dos  de  los  vacios  que  con- 
tiene.  • 

En  la  parte  zool6gica  no  se  ocupa  de 】os  anima- 
les  pequenos:  apenas,  por  incideiite,  habla  de  las 
abejas. 

A  comienzo  del  siglo 17, los  naturalistas  habian 
abandonado  el  estudio  de  los  aaimales  que  llama- 

& los  indios  por  los  padrea  y  fandadores  de  la  bot&nica 
del  Peru". 

(I)  Los  iibroa  de  los  PP.  A^perje  y  Montenegro,  aus* 
tanciados  ea  la  descripcion  de  Lozano,  eran  consideradoii 
por  el  c^leore  Bonpland  como  dos  gaias  utilea  para  el 
estudio  de  las  plautas  de  estos  paises. 

Del  de  Asperje,  dice  M.  Martin  de  Moussy,  "que  en 
medio  de  ana  porcion  de  propiedades  eqafvocaa  6  erroneaa 
que  "  atribuye ん las  plantas  que  le lle^aban  6  le  indicaban 
los  gaaranioa  de  las  Misiones,  se  encaentran»  sin  embargo, 
alguncu  muy  reales  y  que  podrian  preativr  rerdaderoa  ser- 
vicios  al  arte  de  curar. 

(Descrip,  ya  citada,  de  la  Conf.  Arg.  t. 1 pag.  414). 

Del  de  Montenegro^  dice  Mr.  Demersay^  qaa  "oUmi- 
nando lo  que  las  observacioBes  del  aator  tionen  alu^aiia  re% 
de  maravilloso,  y  alg^tias  indicaciones  que  el  espiritu  filo- 
86fico  de  la  ciencia  moderna  no  podria  admitir,  se  puedea 
enoontrar  eu  ^1 las  bases  de  an  trabajo  sobre  la  materia 
xnidica  indigent,  an&Iogo  al  qae  el  sAbio  Dr.  Marti  as  ha 
pablicado  sobre  las  plantas  del  BrasiL— 

[Hist,  da  Paraguay,  y き citada,  t.  2.  。  p&g.  134.1 


LXXVU 


ban  inferiores,  de los  que  tanto  se  habian  ocnpado 
los  antiguos. 

Ann  respecto  d las  grandes  especies,  solo  eatu- 
diaban,  Begun  dice  Saint-Hilaire,  los  detalles  priii- 
cipales.  Todos  los  pequenos  animales,  y lo  que  era 
pequeuo  en  los  grander,  quedaba  asf,  con  pocas 
exepciones,  fuera  de  la  dencia,  como  si  el  grander 
material  de  un  objeto  diera  justamente  la  medida  de 
su  inter es. 

Este  beoho  hi8t6rico  puede  esplicarnos,  al menos 
en  parte,  la  omision  de  Lozauo. 

Tampoco  se  oeiipa  del  reino  mineral; y  esta  omi- 
Bion  puede  tener  esplicaciou .  andloga,  por  que  si 
bien  desde  la  mas  remota  antigttedad  los  cuerpos 
iuorgdnicos  fneron  materia  de  estadio  para  algunos 
naturalistas,  la  mineralogia,  como  cieticia,  empez6 
k  formarse  en  los  tiempos  modernos. 

Data  de  Linneo  la  clasificacion  sistemdtica  que 
la  elev6  sobre  la  esfera  purameute  descriptiva  y 
erapirica  eu  que  estaba. 

La  Espaiia,  retardataria  en  este  ramo,  como  en 
los  otros  de  las  ciencias  naturales,  cuando  escribia 
Lozano,  y  casi  hasta  fines  del  siglo 18,  no  tenia 
otro  texto  para  el  estadio  de  la  mineralogfa  que  la 
tradnccion  de  Plinio  por  Gerinimo  de  Huerta. 
Hasta  el ano  de  1795  no  iiiteut6  sostitulria 
por  los  Ele7  riant  OS  de  Orictognosia^  segun  los  prin- 
cipios  de  Werner,  publicados  en  M6jico,  en  ese 
afio,  por  Andrds  del  Rio,  para  el  Real  Semiuario 
de  Mineria. 


1 XX  tin 

Los  conquistadores  solo,  se  ocuparon  de los 
mineralea  preciosos  y  de los  procederes  para 
arranearlos  de  la  tierra  y  beneficiarlos:  su  cien- 
cia  era,  pura  y  simplemeiite,  la  ciencia  prdctica 
de  la  miner{a.  Desdenaban  todos  los  minerales 
cnalquiera  qne  fuera  el uso  en  que  pudieran  em- 
plearse,  cou la  exepcion,  linica,  de  los  que  cor- 
rian  como  raoneda;  porque,  como  dice  el  P.  Acos- 
ta,  "sobre  todos  aquellos  usos  que  son  sencillos 
y  natarales,  hall6  la  comunicacion  de  los.  hom- 
ines el nso  del  dinero,  el  cual ( como  dijo  el 
fil6sofo)  es  medida  de  todas  cosas,  y  siendo  una 
cosa  sola  en  nataraleza,  en  todas  en  virtud, 
por  que  el  dinero  es  comida,  y  vestido,  y  casa, 
y  cabalgadura,  y  cnanto  los  hombres  habian  me- 
nester  (1) ノ' 

Gon  e^te  criteHum^  en  las  provincias  en  que  no 
se  labraban  minas  de  plata  y  orOy  no  tenian  para 
para  qud  ocaparse  de  mineralogfa . 

VI. 

Como lo  aice  Humboldt,  ante  el  aspecto  ae  no 
continente  que  aparecia  en  las  yastas  soledades  del 
Oceano,  aislado  del  res  to  de  la  creacion,  la  curio- 
ftidad  impaciente  de  los  primeros  viajeros  y  de  los 
que  han  recojido  sns  narraciones,  establecid,  desde 
luego,  la  mayor  parte  de  las  graves  caestiones  que 
todavia  noa  ocnpan  (2). 

(1)  Hist,  nat,  ed.  citada,  p&g.  283  y  283. 

(2)  Cosmos,  trad,  de  Galuski.  t*  2  。  •  Paris,  1848. 


LXXIX 


Entre  ellas los  preocup6,  y  muy  ahigularmente, . 
la  de la  procedencia  del  hombre  americano. 

Esta  cnestion,  tomada  en  bus  t^rminosmas  simples, 
era,  sin  embargo, may  compleja:  se  relacionaba  con 
la  fiflica  de  nuestroplaneta,  con  todas  las  iafluencia^ 
sid^ricas  &  que  estd  sometido,  con  el  orlgen  de  toda 
lo  que  en さ 1 existe,  en  una  sola  palabra,  con  la 
crcacion  entera: 一 porque  el  hombre  americano 
ofrecia  una  variedad  ael tipo  humano  originario;' 
eBta  variedad  ap areola  rodeada  de  especies  anima- 
les  y  vegetales  que  presentaban  alteraciones  tipicas 
6  tipos  desconocidos;  y  estas  e species,  modificadas 
6  nnevas^  parecian  en  relaelon^  si  no  eu  dependencia, 
con  la  disti  ibucion  del  calor  y  de  la  hnmedad  en  las 
zoaas  en  que  se  encontraban,  porque  no  existian 
nataralmentc  fuera  ae  esas  zonas  que  las  encerra- 
ban  en  sns  Umites  cnal  si  fnerancreaciones  locales^ 
propias  de  la  localidad  y  adheridas  i,  ella,  forman- 
do,  diremos  aai,  dentro  de  cada  zona,  an  centre  es- 
pecial de  creacion  y  ae  vida. 

La  cnestion  no  podia  y  no  dejo  de  presentarse 
& los  primeros  escritores  de  Amdrica,  bajo  esos 
aspectos  tan  graves  como  nnevos.  Por  ejem- 
plo,  el  P.  Acosta,  que  fu さ entre  aqnellos  escri- 
tores  lino  de  los  mas  notables,  creyendo  todo  lo 
que  la  Iglesia le  mandaba  creer,  admitia  que  pa- 
saron  acd  los  liombres  de  alia  de  Europa,  6  de 
Asia,  6  de  Africa,  pero  se  preguntalim — ic6mo  pa- 
saron? 一 "cierto  no  es  de  pensar^  dice,  que  hnbo 
う otra  area  de  Noi  en  que  apartasen  hombres  d  In — 


LXXX 

" dias:  ui  mucbo  meuos  que  algun  Angel  tragese 
" colgados  de los  cabellos,  como  al  prcfeta  Aba- 
" cuch,  A los  primeros  pobladores  de  eate  mando; 
" por  que  nose  ti'ata  de lo  que  pudo  hacer  Dios  aiii6 
" de  lo  que  es  couforme  d  razon  yal 6rden  y  estilo 
*  de  las  cosas  humanas;  y  asf  se lieben  en  verdad 
" teller  por  maravillosas  y  propias  de  los  secretes 
" deDios  ambas  cosas^  una  que  hay  a  podido  pasar 
" el  g(5nero  humauo  tan  gran  inmensidad  de  mares 
" y  tierras;  otra,  que  habiendo  tan  innumerables 
" gentes  acd  estuviesen  ocultas  d los  nuestros  tan- 
" tos  siglos". 

En  mayores  perplejidades  lo  colocaba  la  presen- 
cia  de  animales  desconocidos  que  no  existian  cn 
las  otras  partes  del  mnndo. 

Oigamos  al  docto  Jesuita  por  breves  raomentos, 
y  veremos  c6mo  del  nuevo-mundo  brotaban,  en 
gdrinen,  todas  las  cuestiones  que,  todavia  hoy,  se 
debaten  entre  los  te61ogos  y los  naturalistas. 

Dice  el  P.  Acosta:  "Mayor  dificultad  hace  ave- 
" riguar  qu(5  principio  tuvieron  di versos  animales 
" que  se  liaLlan  en  las  IndiaSy  y  no  se  haUan  en 
" el  mundo  de  acd.  Por  que  si  alia  los  produjo 
" el  Criador  no  hay  para  que  recurrir  al  Area 
" de  Noe;  ni  aun  Imbierapara  que  salvar  enton - 
" ces  todas  las  especies  de  aves  y  animales^  9i 
" habicm  de  tiriarse  despues  de  nuevo;  ni  tarn 

pocoparece  que  con  la  creacion  de  los  sets  aias 
" dejara  Dios  el  mundo  acabado  y  prefecto、  si 
" restaban  nuevas  especies  de  animales  por  for^ 


LXUI 


" mar;  mayormente  a/nimales  per  feci  os^  y  de 
" no  menor  exelencia  que  estos  otros  conocidos. 
" Pues  si  decimoSy  que  todas  estas  especies  de 
" auimales  se  couservaron  en  el  Area  de  No さ, sf- 
" guese  que  co 腸 estos  otros  auimales  fuerou  & 
" Indias  de  este  mundo  de  acd,  asi  tambien  estos 
" que  no  se  kalian  en  otras  partes  del  mundo. 
" Y  siendo  esto  asf,  pregunto,  cbmo  no  quedo  la 
" especie  de  ellos  por  acar  ^como  solo  se  haUa 
" do7i(ip  es  'peregrina  y  estrangera?  cierto,  ea 
" ciiestion  que  me  ha  tenido-perplejo  mucho  tiem- 
" po.  Digo,  por  ejemplo,  si los  carneros  del  Perd, 
" y los  que  Uaman  pacos  y  guanacos,  no  se  ha-* 
" llan  en  otra  region  del  munao,  jquien  los  llevd 
■  al  Peru  6  como  fueron?  pues  no  qued6  rastro 
" de  elloB  en  todo  el  mundo: 一 y  si  7io  fueron  da 
" otra  region^  como  se  for  mar  on  y  prodiijeron 
" alii?   Por  Ventura,  hizo  Dio^  nueva  format 

•  cion  de  animalesr  Lo  que  digo  de  estos  guana- 
" cos  y  pacos ,  dir^  de  mil  diferencias  de  pdja- 
" ros,  y  aves,  y  animales  de  monte,  que  jamas  ban 

•  Bido  coiiocidos,  ni  de  nombre,  ni  de  figura,  ni 
" bubo  memoria  de  ellos  en  Latinos  ni  Griegoa, 

•  ni  en  naciones  ningunas  de  este  mundo  de  acd. 

•  Si  no  es  que  digamos,  que  aunque  todos  los  ani« 
" males  Balieron  del  Area,  pero  por  instinto  natu- 

•  ral y  providencia  del  cielo,  diversos  g^neros 

•  se  fueron  &  aiversas  regioneS;  en  algunas  de  ellas 

•  se  hallaron  tan  bien,  que  no  quiaieron  salir  de 
, ellas,  6  si  g お ieron,  no  se  conservaron,  6  por  tiem- 


liXXXII 


•  po  vinieron  &  perecer,  como  sucede  en  muchas 
" cosas  (1)." 

Por  medio  de  estos  raciocinios,  el  P.  Acosta  y lo& 
que,  en  su さ poca,  se  ocuparon  de  estas  cuestiones, 
Uegaban,  sin  pensarlo,  sin  quererlo,  sin  darse  cuen- 
ta  de  ello,  &  colocarse  en  presencia  del  oscuro^  y, 
por  Ventura,  perdurablemente  oscuro  6  insondable 
problema  de  la  creacion  ex-nihilo\  y  al encontrar- 
fie  alli,  retrocedian  espantados^  como  si  se  en- 
contrasen  al  borde  de  un  abismo  y  siiitieran  que  se 
deslizaban  y  precipitaban:  porque  ese  problema 
no  podia  existir,  no  e&istia  para  ellos,  porque 
no  podian  rozarlo  sin  caer  en  pecado,  Duesto  que 
la  cuestion  estaba  resuelta  en  el  libro  sagrado 
de  Moists;  y la  solucion  contenida  en  ese  libro,  tal 
como lo leia  la 上 glesia,  era  dogma,  artfciilo  de  f^. 

El  P.  Lozano  huia,  como  sus  predecesores,  de  toda 
eximen  sobre  el  punto  decidido  por  la  Iglesia;  y 
si  por  acaso  se  descubrian  vestigios^  como  algunos 
que さ 1 mismo  indica,  de  que  la  America  estuvo 
poblada  dnteB  del  diluvio,  trata  de  esplicarlos  ea 
armonia  con  la  exegesis  bfblica,  y,  al  fin,  repele 
toflo  eximen,  diciendo  que  aun  probado  que  hubiese 
existido  una  poblacion  antediluviana,  la  prueba 
seria  inutil  en  cuanto  al  origen  de  los  indios, 
porque  es  de  fe  quefenecio  todo  el  humcmo  li- 
nage,  exepto  No も y  su  familia  que  se  salvd  en  el 
area  (2). 

(1)  Hist.  nat.  edic.  yd  citada,  p&g  282  y  283. 

(2)  Pdg.  348  do  este  \6U 


Lxxxru 


Colocados  en  este  terreno  puramente  teol る gico, 
no  tenian  nada  que  investigar  sobre  el  origen  de 
los  indfgenas  americanos,  porque  en  cuanto  hom- 
bres,  dice  Lozano,  su  origen  nos  es  manifiesto  por 
las  escrituras  infalibles  (1) y  solo  cabe  averignar 
c6mo  esta  parte  de  la  descendencia  de  No^  ha  veni- 
do  desde  Armenia  d  tan  remolos  patses  (2). 

De  esta  averiguacion,  en  efecto,  ea  de lo  tinico  de 
que  se  ocupan  los  historiadores  de  la  conqnista;  y 
no  encontrando  documentos  hist6ricos  ni  tradicio- 
nes  que  pudieran  giiiarlos  para  descubrir  los  cami- 
nos  por  donde  vimeron,  segnn  su  idea  preconce- 
bida,  los  hombres  que  poblaron  el  nuevo 腿 iido, 
no  podian  salir,  y  no  salieron,  de  hip6tesis  y  de 
coujeturas,  mas  6  menos  plansibles,  mas  6  menos 
cuerdas. 

El  P.  Lozano  nos  cuenta^  inet6dica  y  razo- 
nada,  de  todas  las  hip6te8is  que  se  habian  forum- 
lado  hasta  la さ poca  en  que  ^1 escribia. 

Basta  leer  el  capitulo  que  consagra  d  esta  mate- 
ria, para  conocer  cudnto  se  habia  estndiaclo,  pen- 
8ado,  imagiuado  y  controvertido  para  esplicar,  de 
acuerdo  con  el  Genesis,  el  orfgen  de  la  poblacion 
de  America. 

Las  concordancias  con  el  ueiiesis  se  buscaban 
dando  al texto  sagrado  las  interpretaciones  que le 
daba  la  Iglesia,  sin  que  ningun  escritor  ortodoxo  se 
aventurase  d  examinar  estas  interpretaciones  evi- 

(1)  P£g.  346  de  este  v61. 

(2)  Pdg.  348— id— icU 


deatemente li 磁 anas,  y,  por  consiguiente,  falibles, 
apesar  de  que  esta  falibilidaa  estaba  demostrada, 
nada  menos  que  por  la  existeucia  misma  del  nuevo 
muado  y  de los  hombrea  que lo  poblaban. 

La  iuteligencia  dada  al libro  de  Moists,  conde- 
naba  todas  las  ideas  que  se  habian  ido  el  ab  or  an  do 
lentamente,  desde  los  tiemposmas  remotos,  respecto 
d la  configuracion  de  la  tierra;  y  admitir  los  antfpo- 
daS;  como  los  admitia  Ciceron,  in  quo  (australi 
cingulo)  qui  adversa  noois  urgent  vestigia^  fii6 
declarado  acto  no  solo  insensato  sino  her6tico  (1). 

Las  opiniones  de  los  te61ogos  tuvieron  la  fuerza 
de  artfculos  de  f^;  y  tratdndose  de  un  Obispo  que 
habia  admitido  los  autfpodas,  el  Papa  Zacarias le 
escribia  d  su legado  enSalzbourg  (748):  Encnanto 
"Ala  perversa  doctrina  de  Vii'gilio,  si  se  prueba  que 
" sostienc  que  hay  otro  mundo  y  otros  hombres 
" sobre  la  tierra,  arrojadlo  ae la  Iglesia,  en  un 
" concilio,  despues  de  haberlo  despojado  del  sacer- 
" docio  (2). 

El  portentoso  proyecto  de  Colon  debi6  ser ,  y  fud 
sometidopor  Fernando  i  Isabel  la  Catolica,  al  exd- 
men  de  la  sabiduria  eclesidstica,  representada  por 
la  consulta  que  se  reuni6  eu  Salamanca  en  el  con- 
vento  de  San  Est さ ban. 

Colon  se  presentfi;  y la  historia  ha  conservado, 
como  dice  Reynaud,  *la  memoria  de  esa  contro ver- 

(1)  Lactancio 一 Divmae  institueienes,  lib.  8.  cap.  33 — 
San  A.gaBtm,  en  el  cap  ix  Di  Givitati  Dei. 

(2)  Eyries 一 Ark.  Antipodes.  - 


sia  solemne  entre  la  cosmografia  griega  y la  cos 
mografta  cat61ica.  Colon  fdc  atacado  con  textos 
sacados  del  Genesis,  de los  Salmos,  los  Profetas 
y  aun  del  Evangelio  y  de  las  Epfs tolas.  A  ellos  se 
agregaban  los  comentarios  de  San  Cris6stomo,  de 
San  Agustin,  He  San  Jer6nimo,  de  San  Basilio,  de 
San  Gregorio,  de  San  Ambrosio,  los  de  casi  todos 
los  Padres,  enemigos  pronunciados  de  la  rotuudi- 
dad  de  la  tierra.  SanAgustin  declara  que  la  doctrina 
de  los  antipodas  es  incompatible  con  los  fundanien- 
tos  de  la  f も por  que,  dice さ 1, los  hahitanfes  de  los 
antipodas provendriaii^  necemriavienle^  de  otra 
creacion  que  la  de  Ad  an  (1), 

Colon,  tan  sincerameiite  cat61ico,  estaba  perdido 
en  8Ste  terreno:  en  ^1 era  tan  her^tico  en  geogra- 
fia,  como  lo  fueron,  despues,  Cop^-nico  y  Galileo 
en  astronomfa;  pero,  por  fortuna,  las  navegaciones 
y los  descubrimientos  de  los  Portugueses  ofrecian 
ya,  contra  la  ciencia  puramente  teol6gica,  una  de- 
mostracion  prdctica;  y,  en  definitiva,  ningun  text ひ, 
ninguu  silogismo  podria  prevalecer  ante  el  hecho 
que  ya  habia  ensanchaclo  la  tierra  conocida  y  habi- 
table y  que  acrecentaba  los  dominios  y  el  poder 
de  una  nacion  vecina  y  rival  de  Espana. 

El  P.  Alejandro  Geraldini,  que  despues  fu さ Obis- 
po de  Santo  Domingo,  ha  dejado  consignada  la 
forma  en  que  present6  el  coucluyente  arguraento 
que  fluia  de  aquel  hecho:— "Las  opiniones  esta- 
ban  cnvioidas,  dice  Geraldini,  por  que  varies  Prela- 

(1) Beynaad.  art.  Colombo. 


" dos  espanoles  trataban  la  opinion  de  Colon  como 
" herejia  manifiesta,  alegando  sobre  este  pnnto  la 
" autoridad  de  San  Agustin  y la  de  NicoUs  de  Li- 
«  ra.  EncontrAndome  por  casualidad  detras  del 
" Cardenal  Mendoza,  yo le  hice  presente  que  Nico- 
" Ids  de  Lira  habia  sido  an  teologo  proftmdo  y  San 
" Agustin  un  doctor  ilustre,  pero  que los  dos  se  ha- 
" bian  mostrado  malo3  ge6grafos,  puesto  que  los 
" portugeses  habian  Uegado  ya  d  un  panto  del 
" hemisferio  opuesto,  donde  habian  perdido  de  vista 
" la  estrella  polar  y  habian  descubierto  otro  polo; 
" que  ellos  habian  encontrado  bien  pobladod  los 
" paises  de  la  zona  t6rrida  etc"  (1). 

La  desmostracion  pr&ctica  del  error  de  la  cos- 
mografia  teol6gica,  principiada  por  los  Portugue- 
ses, continaada  por  (Jolon  y  consumada  por  Maga- 
llaues  y  Sebastian  del  Cano,  comprometia  la  creen- 
cia,  al  menos  en  caanto  d la  unidad  de  la  creacion 
ex-nikilo,  puesto  qu も segun  San  Agustin,  la  exis- 
tencia  de  los  antfpodas  implicaria  necesariamenie 
la  de  otra  creacion  que  la  de  Adan;  y  desde  que  ea- 
te  compromiso  era  evidente  e  melndible,  habia  que 
recurrir  k  una  revision  de  la  interpretacion  que 

(1) Gerardinus;  Itmerarium  ad  regidnes  sub  aeqninoctiali 
plaga  constitatas  Alexandri  Gerarldim  Amerini,  episo. 
civitatis  S.  Domimci  apud  Indos  occidentales,  opus  anti- 
quitates,  ritus,  mores  et  religiones  populorum  AEthiopiad, 
Africa©,  Atlantici  Oceani,  Indicarumqae  regionam,  com - 
plectens:  nun  primnm  eaidit  Onuphrius  Ger&ldinus,  auto- 
lis  abnepos. 
Eoma,  1631  — in  8  o. 


tlxxm 


1e  habian  dado  al texto  sagrado,  paesto  que  el  error, 
que  era  innegable  por  que  era  tangible,  no  cabia 
en  el  texto,  si  no  en  la  falibilidad  dc  sus  int^r- 
pretes. 

Y  desde  que  eran  homhres los  que  habian  de  ar- 
monizar  el  Genesis  con los  nuevos  descubrimientosi 
es  inntil  decir  que  no  hubo  uniformidad  de  parecerea 
ni  perfecto  acuerdo  entre  ellos. 

Algunos  intentaroQ  resolver  la  dificnltad  por  la 
pluralidad  de  la  creacion; lo  que  los  conducia  k 
rehacer,  sin  salir  de  la  narracion  bfblica,  nuestra 
historia  cosmogenica. 

El  que  mas  resueltamente  Be  aventur6  en  esta  via, 
fad  un  gentil  hombre  protestante,  agregado  d  la  ca- 
sa  del  prfncipe  Cond さ, yllamado  LaPeyrdre,  publi- 
cando,  en  1655,  un  tratado  de  teologfa,  fundado,  to- 
<io  entero,  sobre  la  exlstencia  de  una  poblacion  hu- 
mana  anterior  d  Adan. 

"En  ese libro,  muy  curioso  y  notable  para  sa  ^po- 
《a,  La  Peyr^re  se  esfuerza  en  demosti*ar  que  la  his- 
toria  de  Adan  y  de  sua  descendientes  no  es  mas  que 
el  .comienzo  de  la  historia  de  los  judiog  solos,  y  n5 
la  de  los  hombres  en  general:  partiendo  de  los  do8 
relates  de  la  creacion  que  se  encuentran  en  el  G6- 
nesis,  y  funddadose  en  las  diferencias  que  siempre 
86  ban  seSalado  entre  eUoa,  considera  que  el  pri- 
mero  se  refiere  d la  creacion  de  los  Ge7Uiles, (1) y 
せ 1 segundo  al  origen  ael pueblo  que  Dios  habia  es- 
cogido  entre  todos  los  otros.  Los  gentiles,  crea- 

( 1 ) Genesis. 1 y  2  cap* 


dos los  primer  OS,  en  el  sexto  dia  de la  grande  se- 
mana,  y  al mismo  tiempo  que  los  animales,  pertene- 
cian  de  algun  modo  d la  creacion  general.  Ellos 
Iiabian  side  formados  como  los  otros  seres,  y  saca- 
dos,  como  ellos,  de  la  materia  del  caos;  habian 
aparecido  sobre  toda  la  tierra  entera,  y  ningu- 
110  de  ellos  habia  penetrado  en  el  paraiso  ter- 
restre.  Adan,  el  primer  judio,  sacado  del  limo 
de  la  tierra,  y  Eva,  formada  con  una  costilla  de 
Adan,  no  habian  venido  & liiz  sino  clespues  del 
reposo  del  sdptimo  dia;  solo  ellos  habian  liabitado 
el  jardin  del  Eden,  y,  por  consecuencia^  solo 
ellos  se  habian  hecho  culpables  del  pecado  contra 
la  ley、  violando  la  prohibicion  que  ella Ics  im- 
ponia.  Los  otros  hombres,  inocentes  &  ese  res - 
pecto,  no  eran,  sin  embargo,  menos  culpables 
de  los  pecados  naturales.  El  autor  encuentra 
confirmada  esta  distincion  por  un  pasaje  de  San 
Pablo  (1). 

"En  apoyo  de  m  hip6tesis  fundamental, jua  Pey- 
rfre  no  iiivoca  solamente  el  texto  mismo  relativo  d 
los  primeros  dias  del  mundo:  toma  sus  argumentos 
mas  precisos  en  la  historia  de  Adan  y  de  su  fa- 
milia. 

Con  esa  historia  iutenta  probar  que  existian  hom- 
bres  fdera  de  la  familia  addmica  6  judia,  y  que  esoB 
lioinbres  esparcidos,  en  aquel  tiempo,  sobre  toda  la 
tierra,  eran  precisamente  los  gentiles^ 】08  primoj さ 一 
nitos  de 】a  grande  creacion,  siempre  y  netamente 

(1) Epistola  & los  Bomanos,  cap.  V.  vers 12, 13  y 14. 


LXXXiX 


distinguidos  del  pueblo  de  Dies,  de los  judios. 

"Lia  Peyrdre  interpreta  desde  el  mismo  pun- 
to  de  vista  an  gran  ndmero  de  espresioiies  gene- 
rales  empleadas  en  la  biblia.  La  tierra^  de  la 
que  se  habla  frecuentemente,  no  da  para  ^1 la  su- 
perficie  entera  de  nuestro  globo,  sino  unicaraente 
la  tierra  mnta、  la  que  Dios  habia  destinado  d  su 
pueblo.  Precisa  los  Ifmites  de  esta  tierra,  y  da  un 
mapa  poco  detallado,  pero  bastante  exacto  para  su 
tiempo. 

"Dice  que  se  refieren  unicamente  d  esta  tierra 
santa  las  narracioiies  relativas  al diluvio  biblico, 
diluvio  que  compara  k las  otras  grandes  inun- 
daciones  parciales  de  que  diversas  naciones  cou- 
aervau  la  memoria.  De  esta  mancra  la  historia  de 
No6  se  armoniza  con  la  de  Adan.  El  pat ri  area 
Uo さ qued6  como  el  lioico  representante,  pcro  sola 
de  los  judios,  n6  de  la  humauidad  entera,  p  or  que 
fo さ contra  los  judios  quese  inflamo  la  colera  celeste. 
Dios  no  ha  tenido  jamas  la  intencion  de  destruir  d 
los  gentiles' , (1).  、 

Este  libro  de  La  I)eyr さ re  fu さ condenado  tanto 
per la iglesia  Romana  como  Dor los  te61ogos  disi- 
dentes;  pues  cabe  deciraquf,qiie  en  cuanto  d la  geo- 
grafia  y  d la  astronomia  teol6gica,  no  exiatia  la 
disidencia,  como  quedo  probado  por  el  heclio  de 
que  el  gefe  mismo  de  la  reforma,  Martin  Lutei'o, 

(1) No  conocemos  este  libro  de  La  Peyr^re;  y  reprodu- 
dmos  literamente  la  noticia  que  de  61 nos  dd  Mr.  A.  dd> 
Qaatrefages*' 


TO 


condenase  d  Copernico,  como lo  habian  condenadp 
aus  adversarios  (1). 

La  Iglesia  mantuvo  la  unidad  de  la  creacion; 
admiti6 los  antfpodas,  pero  declarando  que  descen- 
diaii,  como  parte  del j さ nero  humano,  del  trouco 
de  Adan;  y  la  Inqnisicion  coiitribuy6  eficazmente 
&  iraponer  el  respeto  prdctico  de  esas  decisiones, 
y,  por  consecuencia,  d  coaservar  la  cuestion  dentro 
de  los  If  mites  en  que  se  eucierran  los  autores  or- 
todoxos  que  compendia  el  P.  Lozano. 

Los  fil6sofos  del  Biglo  XVIII,  arrostrando  las 
censuras  eclesidsticas,  abordaron,  de  nuevo,  la 
grande  cuestiou  y la  trataron  liana  y  popular- 
mente,  apoderandose  con  habilidad,  para  quebran- 
tar la  autoridad  Mblica,  ae  todas  las  dudas  y  per- 
plejidades  que  asaltaban  a los  espiritus  mas  orto- 
doxos.  Voltaire  dice:  "si  fu さ an  esfuerzo  fiload- 
" fico  el  queprodujo  el  descubritniento  de  America, 
" no  lo  es  el  pregantar  todos los  dias  c6mo  se  han 
" encontrado  hombres  en  eaos  continentes  y  qul^n 
" los  ha  Uevado?  Si  no  se  admirau  de  que  existau 
" moscas  en  America^  es  una  estupidez  admirarse 
" de  que  existan  hombres. 

" El  salvaje,  que  se  cr^e  una  producciou  de  m 
き clima,  como  sua  antecesores  y  como  su  r&iz  de 
" mandioca,  no さ 3,  en  cse  pnuto,  mas  ignorante  que 
" nosotrosy  y  raciocina  mejor.   En  efecto,  puesto 

(1) Hablando  de  Copemico,  dice  Lntero,  entre  otras 
cosas:  "ese  looo  quiere  echar  por  tierra  toda  la  ciencia  do 
«la  astronomia;  pero  como  lo  iadicaron  las  santas  escrita^ 
ursLB,  fu6  al sol, y  no  & la  tiorra,  al qae  «iosae  maud6  de- 
^^tenerse. 


xd 


^  que  el  negro  de  Africa  no  saca  8u  orfgen  de  nues- 
" tros  pueblos  blancoa, る porqu さ los  rojos, los  acei- 

*  tanados  y los  cenicientosde  America,  procederfaa 
" de  nuestras  comarcas?  y  por  otra  parte,  cu&l 

•  seria  la  comarca  primitiva? 

" La  naturaleza  que  cubre  la  tierra  de  flores, 
" de  trutos,  de  arbustos,  de  animales, る los  coloc6 
" todos  sobre  un  solo  pedazo  de  terreno,  para  que 
" desde  alU  se  esparcieran  por  el  resto  del  mundo? 
" ^D6nde  estaria  ese  terreno  que  tuvoprimitivamen- 
" te  todas  lasyerbasy  toaas  las  hormigas,  y  que  las 
&  envi6  al resto  de  la  tierra?  ^C6mo  los  mnsgos  y 
" los  abetos  de.  la  Noruega  habrian  pasado  d las 
" tierras  Aastrales?  Cualquiera  que  sea  el  ter- 
" reno  que  uno  se  imagine, lo  encoiitrari.  siem* 
" pre  desprovisto  de  todo  lo  que  los  otros  produ- 
" cen.  Habria  que  suponer  que  origiaariamente  lo 
" tuvo  todo  y  que  despues  no le  qued6  casi  nada. 
" Cada  clima  tiene  diferentes  producciones;  y 
" el  mas  rico  6  abundante  es  muy  pobre  eomparado 
" con  todos  los  otros  reunidos.  El  Senor  de  la  natu- 
" raleza  ha  poblado  y  variado  todo  el  mundo  (I). 

Pero  la  controversia  entre  los  enciclopedistas  y 
los  teologoSi  no  podia  llegar  si  no  conclusiones 
hipot^ticas,  que  era  lo  mismo  que  habia  suceaiao 
antes  de  los  deacubrimientos  de  los  navegantes, 
respecto  d la  esfericidad  de  la  tierra.  Sin  estos  des- 
cubrimientos,  la  disputa  se  habria  prolongado  mae- 
nnida  y  esterilmente. 

(1) Voltaire  — Essaie 應 or  lea  Moeara. 


XCII 


No  eran  las  cicncias  metafisicas  sin6  las  fisicas 
y  naturales  las  que  podian  derramar  algima luz 
sobre los  oscuros  problemas  que  se  debatian. 

Y  en  efecto,  los  progresos  de  estas  ciencias le 
han  abierto  nuevos  horizontes  A la  inteligencia  del 
hombre  y  dddole  mas  aiichas  y  mas.  seguras  bases 
para  todas 剛 abstraciones. 

La  fi'sica  y la  qufmica  iios  han  revelado  los  se- 
cretos  de  la  composicioa  de  nuestro  planeta  y  el 
j)or  que  (6 las  causas)  de  los  feii6meno3  mas  raa- 
ravillosos:  la  fisioloGria lia  puesto  de  relieve  a  nues- 
ros  ojos  la  organizacion  de  nuestro  ser  fi'sico: 
la  astronomia lia  penetradO;  d  traves  de  espa- 
cio8  iiifiuitoS;  el  raisterio  de  las  leyes  inmutables 
que  rigen  la  marcha  de  los  astros;  y,  por  fin, 
dos  ciencias  modernas,  la  geologia  y la  paleoiitolo- 
gfa,  han  veirido  arrancando,  uno  A  uno,  del  seiio 
de  las  masas  inorgdnicas,  miichos  de  los  secre- 
tes de  la  historia  primitiva  de  nuestro  planeta, 
exihibiendo  auteiiticos  testimonios  de  que  exis- 
tian  organismos  terrestres  6  inteligencia  huma- 
na  en  dpocas  de  tan  remotfsima  antiguedad,  que 
exeden,  en  muclio,  los  Ifmites  de  la  cronologfa 
y  de  la  tradicion  bfblica,  tales  como  los  habian 
entendido  y  fijado  los  interpreter  del  texto  mo- 

8 お CO. 

Si  los  enciclopedistas  hubieran  sido  contempord- 
neos  de  los  progresos  de  la  geologfa  y  de  la  paleon- 
tologfa,  Voltaire  no  habria  escrito  que  los  pescados 
petrificados  no  eran  mas  que  pescadoisi  raros,  arro- 


xcin 


jados  de la  mesa  de los  romanos,  porque  no  es- 
taban  frescos,  y  que  los  pretendidos  bancos  de 
conchilla  no  eran  otra  cosa  que  conchas  recogidas 
en  los  mares  dei juevante  y  despreudidas  dc las 
caperuzas  de  los  peregrinos  que  iban  d  Santiago 
de  Compost さ la; lo  que  esplicaba,8egun  dl, porque  se 
las  encontraba  petrificadas  en  Francia;  en  Italia  yen 
todos  los  paises  de  la  cristiandad. 

Pero  cuando  ellos  viviau,  Lmneo  apenas  habfa 
. iniciado  la  idea,  aceptada  por  Buffon,  de  que  nues- 
tro  planeta  estaba  compuesto  de  camadas  deposi- 
tadas  suceaivamente  las  unas  sobre  las  otras,  lo 
que  atribuia  d  una  mar  universal  que  se  habia  reti- 
rado  gradualmente  dejando  descubiertos  los  conti- 
neutes  actuates. 

Despues,  la  ciencia  moderna  ha  estudiado  esas 
capas,  las  ha  distinguido  y  clasificado,  y  He  ha 
aventurado  d  estimar,  por  comparacion  y  por  cal- 
culo,  el  tiempo  que  necesitarfa  la  formacion  de  caaa 
una,  y,  por  consiguiente,  la  edad  que  aproximada- 
mente  representan, 

Penetrada  la  corteza  de  nuestro  globo,  quedarou 
descnbiertas  las  series  de  estratificaciones,  que  la 
geologfa  ha  podido  dividir  en  cinco  periodos  6  cla- 
ses^  (terrenos  primaries,  secundarios,  terciarios, 
cuartenarios  y  moderaos)  que  comprenden  quince 
hiladas  distintas  y  numerosas  subdivisiones,  que 
no  nos  cabe  mencionar,  desde  que  solo  tratamos  de 
indicar,  d  grandes  rasgos,  el  progreso  de  las  laeas 
y los  nuevos  elementos  que  ha  introdacido  la  cien- 


XCIV 


cia  en  la  grande  cuestion  que  se  relaciona  con  el 
orijen  de la  poblacion  de  America. 

Del  estudio  de  la  superposicion  de  las  capas  sedi* 
ment arias  y  del  de  su  composicion,  resulta,  segun 
los  datos  de  que  hoy  dispone  la  ciencia,  que  esas  for- 
maciones  se  han  operado  lentamente;  que  ban  ido 
sobreponi^ndose  por  variaciones  insensibles,  no- 
tdndose  en  todos  los  cambios  que  ellas  indican  que 
la  natnraleza  ha  procedido  siempre  como  precede 
en  las  formaciones  modernas,  en  las  que  ahora  mis- 
mo  se  realizan. 

Siendo  esto  cierto,  como  creemos,  el  espesor  ter- 
restre  ha  sido  formado  lentamente,  uo  de  una  sola 
vez  ni  en  un  dia;  y  tomandopor  base  los  procederes 
actuales  de  la  natnraleza,  el  tiempo  que  han  nece- 
Bitado  las  superposiciones  sedimentarias  hoy  co- 
nocidas,  traspone,  inraensamente,  el  que le  daban 
los  intdrpretes  del  G^esis. 

Es  tan  inmensa  la  antiguedad  que  revela  la  for- 
maciou  de  la  parte  terrea  de  nuestro  globo,  que 
concediendo  hipotdticamente  que  la  natnraleza  ha- 
ya  obrado  antes  con  mucha  mayor  actividad  y  que 
las  conmociones  que  hasufrido  la  tierra,  y  de  que  se 
encaentran  tantas  pruebas,  hayan  acelerado,  y  no 
retardadO)  las  formaciones  sedimentarias^  aim  asi 
el  horizonte  de  la  cronologfa  geol6gica  es  casi  iu- 
mensnrable. 

Pero  las  capas  sedimentarias  no  han  revelado 
nnicamente  la  antigtteaaa  de  la  creacion  inorgdni* 
ca:  en  cada  una  de  ellas  se  han  encontrado  los  ves- 


XCT 


tigios  de las  creaciones  org&nicas  correspondienteci 
i  cada  peri6do,  ae lo  que  se  coacluye  que  cada さ po- 
ca  geologica  ha  tenido  sus  vegetales  y  sus  animales. 

J6rge  Cuvier,  el  fundador  de  la  ciencia  paleon* 
tologiea,  lleg6  hasta  clasificar  las  especies  perdi- 
oas,  y  d  rehacer,  en  alguna  manera,  las  faunas 
que  habian  existido  en los  tiempos  mas  remo- 
tos;  lo  que  equivalia  &  restableeer  una  pigina  au- 
fdntica  de  las  edades  prehist6ficas  de  nnestro  pla- 
iieta. 

Los  ffieiles,  han  sido  comparados  d  verdaderas 
medallas  acnSaaas  por la  natnraleza;  "la  asimila- 
" cion  es  tan  exacta  como  profunda:  bus  marcas 
•  yarfan  como  las  medallas  de  edad  en  edad,  y 
" como  ellaB,  de  pais  en  pais,  y  cada  tiempo  tiene 
" las  suyas,  diversas  de  las  que le  precedieron  y 
" de  las  que  le  siguen,  que  le  caracterizan  particu- 
larmente.   Para  trasformarloB  en  un  lenguaje 
" cronol6gico  precise  y  fdcil  de  comprender,  basta 
" la  clasificacion  de  edad,  esto  es,  la  determinacion 
" de  lo8  que  pertenecian  &  cada  6poca;  y  esta  deter- 
" minacion,  que  es  fdcil  de  hacer  donde  la  super- 
" posicion  eB  observable,  puede  considerarse  au- 
" t さ ntica  y  suceptible  de  generalizacion  dentro  de 
" ciertos  Umites.   Este  trabajo  puede  compararse 
" al de  un  gran  vocabulario,  pero  es  necesario  en- 
" tender  que  no  se  trata  de  an  vocabulario  simple, 
" Bina  de  nn  vocabulario  poligloto,  cuyas  espresio- 
nes  yarian  segan  las  localidades.   El  trabajo  es 
"inmenso,  pero  los  eleme&tos  en  que  reposa  son 


XOTI 


" seguros,  puesto  que  no  son  mas  que  una  deduccion 
" del  principio  fundamental de las  superposicio- 
" nes  (1). 

Acoiiteci6  con  estas  revelaciones  cientfficas,  algo 
semejante  i lo  que  habia  sucedido  con  las  de  Coper- 
nico;  pero  como  las  verdades  geol6gica8  son  Inas 
evideutes  que  las  astron6micas,  la  coiitradiccion 
fud  menos  acerba,  meiios  durable,  y la  existencia 
de  las  floras  y  de  las  faunas  f^giles,  qued6  mas 
fdcil y  prontamente  admitida,  y  como  hecho  inne- 
gable, 

A  virtud  de  este  hecho,  que  concurria  d la  cla- 
sificaciou  gealogica,  la  ciencia  ha  podido  hacer  coa 
precision  la  de los  sistemas  sucesivos  de los  terre- 
nes que  se  distinguen  por  su  composicion  fisica, 
por la  dlferencia  de  estratificacion  y  por  la  suce- 
sion  de  los  seres  organizados  cuyos  restos  en- 
cierran. 

Pero 一 ^yel  hombre? 一 El  descubrimiento  delhom- 
bre,  impropiamente  llamado  fdsil、  porque  no  es 
especie  estmgaida,  ha  siao  mas  tardfo  y  ha  oca- 
sionado  mas  porfiadas,  ardientes  y  sostenidas  con - 
tradicciones. 

Por  fin,  el  hombre  f6sil 6  preliist6rico  fu さ encon- 
trado  y  reconocido;  y,  por  el  momento,  y  especial- 
mente  despues  del  congreso  internacional  reumdo 
para  examinar  los  descnbrimientos  liechos  por 
Boucher  de  Perthes,  en  1863,  cerca  de  Abbeville, 
estd  fuera  de  cuestion,  y  se  tiene  como  probada  la 

(1) Beynaud.  Art,  Chronologie. 


XOTti 


^xistencia  del  hombre  en  la  ^poca  cuartenaria,  en 
Enropa. 

Se  controvierte  todavia  el  descubrimiento  de 
los  huesoa  del  hombre  del  mismo  peri6do  en  Amdri- 
'Ca  y  de  61  del  peri6do  lerciario  en  Enropa;  pero 
no  se  pueden  negar,  ni  se  niegan  yd,  las  pruebas  de 
las  obras  del  hombre  en  esos  periodos,  tauto  en 
Europa  como  en  America;  y  donde  estd  la  obra  del 
hombre  estd  el  hombre. 

En  el UDo  como  en  el  otro  hemisferio,  y  en  de- 
p6sitOB  evidentemente  vlrgenes,  y  algunos  perte- 
necientes  k las  capas  terciarias,  esto  es  de  600  & 
700  mil  anos,  se  han  eucontrado  hachas,  flechas  y 
^tros  instrumentos  de  silex.  Se  han  encontrado 
tambien  dibujos  hechos  en  las  astas  de  venados 
^gantescos,  representando  alguno  de  los  ani- 
males  de  las  ^pocas  primitivas.  En  otros  haesos お, 
fiiles  se  han  not  ado  lieridas  hechas,  al parecer,  en 
estado  fresco  y  por  mano  de  hombre;  varies  de 
-estos  objetos  se  han  hallado  al  lado  6  mezclados 
con lo&  esqueletos  mtactos  de  animales, 16  que 
no  deja  lugar  k  sosp  echar  que  se  hubieran  preci- 
pitado  en  alguna  evolucion  de  las  capas  supe- 
riores. 

Los  objetos  de  silex,  las  heridas  hechas,  al  pa- 
recer, con  las  hachas  de  silex,  y,  por  fin, los  dibujos 
de  diversos  animales  fisiles  como  el  Mammut,  el 
Oso  de  las  cavernas,  etc,  son  pruebas,  poco  coiitea- 
tableS;  de  que  el  hombre  ha  sido  contempordneo 
de  esos  f6siles. 


xcvm 


Por  consecuencia,  la  antigttedad  del  hombre  pre- 
]ust6rico,  ha  quedado  tambien  establecida  (1). 

Pero  la  presencia  de  este  hombre,  no  agotaba  la 
cnestion  que  se  venia  debatiendo;  porque  ella  no 
decidia  ni la  nnidad  de  la  especie  ni la  umaaa  del 
origen. 

Estos  puntos,  que  dividieron  la  opinion  de los 
metaffsicos  como  dividieron  despues  la  de  los  na- 
turalistas,  se  debaten  ahora  entre  dos  escuelas 
que  ban  recibiao  de  la  America  sus  nombres  de 
combate. 

La  una,  qae  va  de  acncrdo  con  la  narracion 
del  Genesis,  afirma  que  todas  las  razas  huma- 
nas,  sin  exepcion,  proceden  de  una  sola  pareja 
y  tienen  m  cnna  en  un  solo  lugar  de  la  tier- 
ra.  La  otra,  fdnddndose  en  la  observacion  de 
los  cardcteres  tfpicos,  pretende  que  las  diverisas 
razas  no  pueden  provenir  de  una  sola  pareja,  y 
reconociendo  la  unidad  orgAnica  de  la  especie 
hnmana  y la  disposicion  de  todas  sus  ramas  & 
asociarse  de  la  manera  mas  CBtreclia,  no  admi- 
te  que  esta  unidad  resulte  de  la  uniaad  de  orfgen. 

Esta  opinion,  ya  anteriormente  profesada,  fu6 
adoptada  por  el  americano  Morton,  que  la  sostuvo 
con  nn  talento  eminente  y  una  ciencia  profunda.  Sus 
discipulos  reclaman  para  €1  el  honor  de  haber  ftm- 
dado  sobre  esa  base  una  nueva  escuela  etnoWgica, 

(1) En  el  vol.  de  notas  y  adiciones  daremos  nna  noti- 
cia,  la  mas  completa  que  nos  sea  posible,  de  los  desoubri- 
mientos  prehistoricos  que  se  han  hechoentodala  Am^ica. 


XCIX 


que  ellos  llamaron  americana,  en  oposicion  d  la  es- 
cuela  inglesa  levantada  por  Prichard  sobre  el  prin- 
cipio  contrario  de la  nnidad  de  orfgen  (1). 

A  esta  escnelannitariale  llamaron  moneginiua^ 
y も la  opuesta  poleginista]  y  estos  nombres,  da- 
dos en  America,  han  sido  universalmente  aceptados. 

Ambas  escnelas  coincidieron  en  admitir  dife- 
re7ites  centros  de  creacion  para  las  esp^cies  ve- 
getales  y  animales. 

Las  dos  convinieron  tambien  en  que  la  existencia 
del  g^nero  humano  sobre  la  tierra  es  anterior  al 
tiempo  que le  daban los  interpretes  de  la  cronologia 
blblica;  y  en  este  punto,  las  demostraciones  de  la 
geologfa  y  de  la  paleontologfa,  lian  sido  confirma- 
clas  por  los  descubrimientos  arqiieol6gicos  hechos 
en  el  Egipto  y  en  la  Asiria.  Hoy  se  conocen  mo- 
numentos  de  esos  paises  que  datan  de  treinta  siglos 
anteriores  d  nuestra  era;  y  esos  monumentos  pre- 
sentan  los  mismos  tipos  de  las  razas  actuales  de 
esos  paises.  Los  bajos  relieves  de  los  monumentos 
egipcios  del  tiempo  de  los  Faraones,  presentan, 
ademds,  d los  negros  con  los  mismos  tipos  que  hoy 
tienen  en  Airica.  En  una  palabra,  las  formas  no 
han  cambiado,  segim  esos  monnmentos,  ni  para  el • 
hombre  ni  para  los  animales,  pues  que  en  los  de  la 
quint  a,  seBta  y  septima  dinastia  de  los  Faraones,  ♦ 
se  encnentran  representadas  las  mismas  espdcies 
que  habitan  presentemente  el  Egipto  (2). 

(1)  G^D'Eichthal.  Tipes  et  Baces  humaines. 

(2)  Maury 一 Bulletin  de  la  society  de  geographie,  Paris, 
1855. 


I^os  mo7ieginistaSy  que  esplican  las  variedades 
del  tipo  humano  por  influencias  climatol6gicas,  no 
admitea  que  la  revelacion  de loa  momimeutos  egip- 
cios  pruebe  diferentes  centros  de  creacion  humana, 
pero  si  que  prueba  la  antigUedad  del  hombre. 

Vilanova,  que  es  moneginista^  dice:  "Adraitida 
"larmidad  de  la  especiC;  y  teniendo  ejemplos  taa 
" evidentes  de lo  antiqufsimo  de  ciertas  razas,  como 
" la  ncgra  y  caucdsica,  cuyos  rasgos  caracterfsti- 
" cos  iguales  k los  dc  hoy,  se  ven  reproducidos  en 
" el  Egipto  en  pinturas  que  datan  lo  menoa  de 
" treinta  siglos;  y  de  Id  lentitvd  C07i  que  obran 
" los  ageutes  fisicos  sob  re  el  hombre,  como  el  de 
" 710  haher  sufrido  alteracion  ningiina  el  negro 
••  en  los  siglos  que  Iiabita  en  America  bajo  con- 
" diciones  distintas  de  las  de  su  pais  natal,  no 
" debe  estrafiarse  que  se  admita  por  autoridades 
" cientificas  de  primer  orden  la  gran  antigttedad 
" del  hombre  en  el  globo  (!)• 

Algunoa  pretenden  que  el  hombre  primitivo  era 
un  ser  inferior  d la  humanidad  actual,  lo  que  podria 
acercarlos,  aum  iuconsieutemeate,  A las  trasforma- 
ciones  deprimentes  de  Lamark  y  de  Darwin. 

Pero  la  arqueologfa  prehist6rica  nose  aviene  con 
esa  hipotesis. 

Los  instrumentos  eucontrados  con  los  animales 
f6sileS)  los  de  piedra  bruta,  los  de  piedra  pulida, 
los  de  bronce,  los  de  hierro,  la  cerimica  etc,  apa- 

(1) Vilanova 一 Origen,  naturaleza  j  antigaedad  del  hom- 
bre, Madrid,  1872. 


CI 


receii  escalonados  en  una  progresion  ascendente: 
van  perfeccionindose  paso  d  paso,  como  se  perfec- 
ciona  la  hnmanidad  actual. 

Esos  instrnmentos  son  semejantes,  y  se  encuen-? 
tran  en  el  mismo  6rdeii de  progresiva  perfeccion, 
en  todas  partes. 

La  semejanza  nos  parece  un  resaltado  natural, 
porque  tenemos  por  inconcuso  que los  hombres, 
cnalquiera  que  sea  la  dpoca  6 la  region,  colocadoa 
en  iddnticas  condiciones,  con  ignales  necesidades 
y  con  los  mismo s  medios,  deben  producir  obras 
semcj  antes. 

Cosa  andloga  debe  suceder  en  las  lenguas,  puesto 
que  tienen  por  base  la  organizacion  vocal,  que  es 
la  misma  en.todos  los  hombres;  de lo  que  se  deduce 
que  ellas  no  pueden  ser  perfectas  en  8U  orfgen,  y 
deben  irse  desarrollando  y  perfeccionando  gradual- 
mente. 

El  hechp  de  que  en  dpocas  muy  remotas  existie- 
ra  nn  idioma  6  idiomas  perfectos,  lejos  de  contrade- 
cir,  con'obora  el  principio  que  dejamos  asentado. 
Hoy  mismo  co-existen,  dentro  de  nuestro  globo,  los 
idfomas  perfectos  de  los  pueblos  civilizados  con  los 
rudimentales  de  las  trfbus  que  se  encuentran  .re- 
trazadas.  • 

Los  progresos  de  las  ciencias  humanas,  qu さ, co- 
mo lo  hemes lao  indicando,  despues  de  demostrar 
el  error  de  los  interpretes  del  Genesis  sobre  la 
configuracion  de  nues  tro  planet  a  y  sobre  el  mo- 
vimiento  de  los  astros,  acaban  de  arrancarle  & la 


CII 


tierra  el  secreto  de  su  fomaciou  sucesfva  y  de la 
antigtledad  ante-addmica  del g さ nero  h 腿 ano,  ban 
hecho  sentir  dlos  tedlogoa  contempor&neos,  la  nece- 
gidad  de  salvar  el  dogma  que  pudiera  ser  quebran- 
tado  en  su  autoridad  moral  por los  error ea  de Ips 
doctores.  de  la  Igleaia,  tratando  de  poner  de 
acuerdo  la  inteligencia  del  libro  de  Moists  con  las 
verdades  fisicas,  hoy  demoatradas,  que  sua  inter* 
pretes  babiau  negado  y  condenado;  y  sin  duda  con 
ese  sano  prop6sito  an  cflebre  te61ogo,  el  cardenal 
Wiseman,  e8cribi6  sua  Discursos  sobre  las  rela - 
ciones  entre  la  ciencia  y  la  religion  reve- 
lada  (1). 

Siguiendo  el  ejemplo  de  ese  eminente  prelado,  el 
Abate  J.  Fabre  D,  Envieu,  fil61ogo  distingaido,  y 
profesor  de  teologfa  en  la  facultad  de  Paris,  acaba 
de  publicar  un libro  que  hard さ poca  por  la  virili- 
dad  con  que  se  confiesaa  y  demueatraii  los  errores 
cosmog^nicos^hasta  ahora  canonizados^y  se  recono- 
cen  y  consagran  las  conquistas  de  la  ciencia  mo - 
derna,  segun  puede  verse  por  los  paragrafos  que 
vamos  d  copiar  en  seguida: 

El  Abate  D,  Envieu,  nos  dice: 

"Es  necesario  reconocer  que  los  grandes  progre- 
803  hechos  on  nuestros  dias  por  las  ciencias  ffeicas 
tiendea  &  demostrar  que  hubo  creaciones  ante-gene- 
fliacas. 

"La  tesis  de  la  aatigttedad  ae  alganas  razas  hu- 


religion  rey61^,  prononces  i  Borne,  2  ed.  Paris,  1841. 


cm 


manas  parece  probada.  Por  otra  parte,  la  Biblia 
no  se  opone  i  esa  antigiiedad,  y  yo  no  veo  uingaaa 
dificultad  ea  admitirla  como  nu  hecho  debidamente 
establecido.  Adtnito,  pues,  que  se le  debe  acordar 
i la  tierray  alg^nerohumanola  alta  antigiiedad  q^ae 
le  atribuyen  los  sabios  contempordueos.  Reconoz, 
CO,  si lo  quieren,  que  el  hombre  que  ha  asistido  & 
algunos  de los  feii6menos  geol6gicos  del  periodo 
cnartenario  remonta  d  250,000  auos.  Jua  ciencia 
puede  Uegar  d la  demostracion  geol6gica  de  esa 
teoria:  eso  no  me  ajitaria*  No  me  cuesta  admitir 
que  el  hombre  ha  existido  con  el  Mammut,  es  decir, 
aesde  las  primer  as  formaciones  cuartenarias.  Voy 
hasta  creer  que  se  encueutran  rastros  ae la  vxaa 
humana  en  los  terreuos  que  han  precediao  &  eaas 
formaciones.  En  cuanto  &  mi,  yo  no  me  inquietaria, 
ae  ningan  modo,  por  mi  cristiana,  si  se  descubrie- 
ran  restos  humanos  en  todos  los  terreuos  anterio- 
res  al diluvium. 

"Admito,  ae  buena  voluntad,  que  se  han  eucoa- 
trado  rastroB  de  ese  g^nero  en  la  dpoca  pliocenea. 
Yo  sabria,  sin  que  mi  fd  se  conmoviese,  que  el  hom- 
bre ya  existia  cnando  se  formaban  los  terrenes  ter- 
ciarios.   Lo8  ge61ogos  podrdn  Uegar  &  descnbrir 


eocenOy  sin  que  eso  me  causara  ninguil  embarazo. 

"Estas  afirmaciones,  estdo,  sin  duda,  eu  desa- 
cuerdo  con  las  teorfas  imaginadas  por  nnmerosos 
te61ogos  &  prop6sito  del  texto  mosdico.  Pero  ese 
desacnerdo  proviene  de  que  le  han  dado  al  relato 


CIT 


sagrado  una  interpretacion  exajerada,  y,  oso  der 
cirlo,  fantdstica. 

"Loa  doctores  y los  te61ogos  han  comentado  el 
texto  del  Genesis,  sobre  todo  ,cou  la  iutencion  de 
sacar  ensenanzas  morales.  La  narracion  de  cier- 
tas  obras  de  Dios,  que  nos  ofrece  la  Biblia,  bastarfa 
para  responder  &  las  preocupaciones  generales. 
Pero  no  se  han  cenido  & las  revelaciones  del  texto. 
Han  creido  que  la  historia  hexamdtrica  abrazaba 
todas  las  o^ras  del  Creador. 

"Pero  despues,  cuando  se  ha  sometido  &  un  estudio 
ateuto  la  corteza  terrestre,  cuando  se  han  descu- 
bierto  algqnos  de  los  cambios  que  se  han  producid ひ 
en  la  superficie  de  nuestro  globo,  se  imaginaron 
que  el  santo  libro  debia  haber  mencionado  esoa 
fen6meiios.  Se  esforzaroii  en  hacerle  decir  al Ge- 
nesis lo  que  seguramente  no  dice:  se  quiso  encon- 
trar  en  la  narracion  sagrada  laesposicion  abreviada 
de  las  revoluciones  fisicas.  Se  idearon  teorias  para 
esplicar  el  Genesis  por las  ciencias  naturales.  Se 
tradujo  el  hebreo  en  la  lengaa  cientifica  de  nuestro 
tiempo;  y  es  por  este  proceder  que  se  haintentado^ 
sobre  todo  en  nnestros  dias,poner  deacuerdolacien- 
cia  y la  f6.  Pero,  fin  res 職 en , los  te61ogos  no  ban 
convencido  ni  & los  ge61og08,  ni  & los  partidarios^ 
de  una  exegesis  seria.  La  sensillez  del  relata 
genesiaco  ha  sido  deanaturalizada,  y la  Biblia  he* 
cha  el  bianco  de  los  mas  violentos  ataqnes. 

"La  interpretacion  demasiado  enfdtica  del  pri* 
mer  capitnlo  del  Genesis,  proviene  de  una  falsa  su- 


CT 


posicion.  Se  ban  imaginado  que  Moists  ha  querida 
decirlo  todo  sobre los  orfgenes  del  mnndo;  y,  para 
encoutrar  enla  Biblia lo  ella  nocontiene,  no  ban  va- 
cUadoenhacerle  violencia.  Aai  hanexajerado  el  sen- 
tido  de la  palabra  "principio"  (6  comienzo)  que  es 
indetermiuada  en  el  texto,  y lo  hdn  hecho  siguificar 
"al principio  de  los  tiempos",  "al principio  de  todas 
las  cosas".  La  palabra  Bara  no  significa  "sacar 
de  la  nada";  significa  mas  bien  "transformar,  or« 
ganizar" .  Han  querido,  sin  embargo,  que  la  Biblia 
enanciase  la  creacion  primitiva,  la  creacion  ex- 
nihilo.  El  sentido  de  la  palabra  "cielo"  "tierra" 
"Tohi い BohvT  luz,  dias  etc., lia  sido  tambien  arbi- 
trariamente  modificado.  Para  acomodar  el  texto  k 
SUB  ideas,  los  comentadores le  ban  dado  muchas 
veces  k Iob  pasajes  mas  claros  del  primer  capftulo 
de  la  Biblia,  un  seutido  forzado  6  evidentemente 
falso,  con  menosprecio  del  sentido  literal. 

"La  Biblia  nos  dd,  es  cierto,  alguna luz  sobre 
cierta  organizacion  de  la  tierra  y  sobre  la  forma - 
cion  y  el  origen  del  gdnero  humano  actual;  pero 
los  interpretes  del  primer  capftulo  del  Genesis,  se 
enganan  cuando  presentan  esas  pdginas  inspiradas 
CO 画 la  solucion  de  todas  las  euestiones  interesan- 
tes  que  est も n  fuera  de  la  narracion,  y  que  la  cien- 
cia  contemporanea  ha  abordado. 

"Las  prim  eras  p&ginas  del  Pentateuco,  son  un 
apocalipsis  de  cierto  pasado;  pero  no  est も probado 
que  ellas  abrasen  todo  el  pasado.  Se  puede  creer 
qne  Moists  no  nos  relata  mas  faces  de  la  obra 


cn 

creadora  que  la  que  se  refiere  & la  ^poca  actual.  La 
esplicacion  mas  natural  del  texto)  sagrado^  ycreemoa 
demostrarlo  en  este  libro,  noa  autoriza  d  mirar  co- 
mo  posible  la  existencia  de  uno  6  de  varies  muados 
ante-addmicos.  La  Santa  Escritara  no  uos  proliibe 
que  creamos  eu  creaciones  anteriores  & las  qae 
relata  el  Genesis.  Nosotros  podemos  admitir  que 
antes  de  la  semana  genesiaca,  la  tierra  existia  y 
habia  sido  habitada  por  seres  organizados  como 
nosotro9.  No  se  puede,  faad&ndose  en  la  Bibliai 
negar  la  existencia  6 la  antigttedad  de  una  raza  de 
hombres,  Ese  santo  libro  no  se  opone  &  que  re* 
troactemos  &  una  distancia  inconmesurablemente 
apartada  de  nosotros  la  aparicion  de  aiver  saa  ra* 
zas  humanas  sobre  la  tierra. 

"Las  dificnltades  opuestas  por  las  cieacias  geo- 
16gicafidla  relacion  bexam^trica,  norepoaan,  y  creo 
que  voy  d  probarlo,  mas  que  sobre  una  interpreta*- 
cion  inexacta  y  muy  contestable  de  alganos  pa- 
sajes  de  la  Biblia.  Los  dos  primeros  versfcolos 
del  Genesis,  entre  otros,  han  sido  desfigurados. 

"Loa  nuevos  sentidos  que  yo  doy  i los  textos^ 
cuya  traduccion  empren^o,  haran  mas  sensible  to- 
do  lo  qae*acabo  de  decir,  Esos  sentidos  tienen  dos 
ventajas  sobre  los  que  han  aparecido  haata  aqufe 
ellos  sou  nucTos  y  son  mas  fundados.  Caanda 
digo  que  son  auevos,  solo  hablo  de  una  novedad 
relativa:  ellos  parecen  nuevos  compar&ndoloft  con 
los  que  estdn  en  voga  hasta  ahora;  pero  en  el  fondo 
e^as  novedades  no  son  mas  que  las  significaciones 


antigaas que  yo  sostitayo  &Im  nuevas.  Los  ted* 
logos  han  introduoido  en  la  Biblia  las  opinio^ 
nes  fisioldgicas  de  AristdtdeSy  las  teorias  astro- 
n&micas  de  Ptolomeo,  la  cosmogonia  6  la  cos- 
mografia  de  la  edad  media;  y  ellos  han  tratado 
de  elevar  esos  sistemas  al  rango  de  las  dogmas. 
Pero  todo  eso  no  era  fundado;  y  por  otra  parte,  no 
estamos  obligados  &  adoptar  todos los  sistemas  pa- 
trocinados  por los  comentadores.  Todas  las  espli- 
caciones  de  los  te61ogoanohan  sido  canqnizadas  por 
la  Iglesia.  Asi,  bajo  varios  aspectos,  el  progreso 
considte  en  retroceder,  en  volver  al  texto,  en  despo- 
jarlo  de  comentarioa  inexactos,  de  exajeraciones  y 
de  opiniones  exeg^ticas  que  no  tienen  apoyo  en  lale- 
tra.  Con  ese  objeto,  no  debemos  decir:  Recedan  ve- 
tera;  mas  bien  diremos  Redeant  Vetera.  Tomando 
la  autoiridad  de  la  revelacioa  por  regla  de  uuestra 
お, deteng&monos  donde  esa  revelacion  nos  manda 
detenernos.  Discfpuloa  de  la  Biblia,  conserve 励 s 
yperpetuemos  el  dep68ito  precioso  de  la  (6  de  naes- 
tros  padres.  Pero  guard さ monoa  deasociar  & las  ver- 
dades  reveladas  los  errores  de  ffsica  6  de  nsiologfa 
con  los  cuales  se las  podria  confandir.  No  seamos 
del  numero  de  los  te61ogos  &  quienes  el  revelador 
dirigia  el  reproche  de  haberlo  hecho  hablar  cuando 
fl  no  habia  dicho  uada:  Et  dicitis:  Ait  Dominus 
cum  ego  non  sim  loquutus  (Ezech,  XIII,  7 ノ  (!)• 

(1) D'  Enyiea.  Lea  origines  de  la  terre  et  del*  homme, 
d,  mris  la  Bible  et  d'  apres  la  science,  ou 1' hezameron 
g6n4siaqae  consider^  dans  sea  rapports  avec les  enseigne- 


El  Ab.  D'Envieu  prueba  en  su libro  todas  las 
t&is  que  ha  establecido  en  todoa los  paragrafos 
que  dejamos  transcriptos,  y  demuestra,  con  evi- 
dencia,  que  las  interpretaciones  que  los  santos  PP. 
y los  teologos le  habian  dado  al Gdnesis  no  eran 
verdaderas:  pero  incurriendo,  &  su  vez,  en  los  mis- 
mos  pecados  que  aeja  demostradoS;  Uega  por  deduc- 
cioncs,  por  mducciones,  por  silogismos  y  por  hi- 
potesis  &  una  nueva  teoria  cosmogenica,  ae la  cual 
resulta  que  el  creador  hizo  y  deshizo,  que  el  g^nero 
humano  fii^  creado  mnchas  veces  y  que  el  creador 
fu さ aniquilanao  sa  pr6pia  obra,  hasta  llegar  d  Adan. 
A  consecuencia,  pues,  de la  destraccion  total de 
tofeg  las  Immanidaaes  anteriores,  viene  Adan  & 
ser  el  linico  tronco  de  la  humanidad  actual;  con  lo 
cual se  esplica  el  aparecimiento  de  los  restos  y  de 
las  obras  de  las  humanidades  anteriores,  y  queda 
reconciliado  el  Genesis  con  las  ciencias  modernas, 
con  la  geologfa,  la  paleontologfa  y la  arqueologia 
prehist6rica. 

No  es  de  este  lagar  el  exdmen  de  esta  teoria,  y, 
por  oti'a  parte,  basta  observar  que  cualquiera  qae 
sea  su  m さ rito,  ella  no  se  ajudta  al  texto,  que,  segnn 
el  raismo  autor,  no  se  ocupa  de  las  creaciones  an- 
teriores d  Adan. 

Por  consecuencia,  ella  no  es  la  verdad  revelada, 
y  el  Sr.  D'Envieu,  como  sus  predecesores,  le  hace 
decir  &  Dk)s  lo  que  Dios  no  dijo. 

ments  de  la  philoaophie,  de  la  g も ologie,  de  la  paleontologies 
et  de 1' archeologie  prehigtoriqne. 一 Paris,  1873. 一 


CIX 


Sas  predecesores  trataron  de  acomodarse,  y  se 
acomodaron,  d la  ciencia  de  sn  tiempo: lo  mismo 
hace  ahora  el  Sr.  D'Envieu,  y  con  el  mismo  com- 
promiso  para  el  dogma,  cuya  autoridad  moral  no 
puede,  no  debe  depender  de  la  ciencia  ni  de  las 
opiniones  humanas,  porque  todo  lo  hiiniano  es  ma- 
dable  puesto  que  es  esencialmente  progresivo. . 

El  te61ogo  que  hoy  patentlza  la  falibilidad  de los 
mas  autorizados  interpreter  del  texto  sagrado,  de- 
bid  comprender,  mejor  que  nadle,  que  no  puede 
basarse  la  interpretacion  del  libro  de  Moists  ea 
la  ciencia  Imma ひ a,  sino  con  dos  coudiciones  evi- 
dente  y  natnralmente  imposibles, 一 la  de  que  la 
ciencia  hnmaua  se  detenga  en  el  punto  en  que  se 
la  toma,  y la  de  que  el  interprete,  siendo  hombre, 
sea  menos  falible  que  los  Santos  Padres,  que  los 
doctorea  de  la Iglesia  y  que  los  Sumos-Pontffices, 

Un  naturalista  cat61ico,  que  sostieae,  cientffi- 
cameute,  que  el  genero  humano  proceae  de  una  sola 
pareja  y  tiene  sa  cuna  en  un  solo  lugar,  denuncia 
el  peligro  que  se  corre  en  pretender  ligar  futiuia- 
mente  el  dogma  d la  ciencia.  "El  primero,  dice, 
depende  ante  todo  de  la  y  por  cousecuencia  del 
fientimiento; さ 1 es  por  su  naturaleza  absoluto  y 
mantiene  la  pretension  de  ser  inmutable.  La  cien- 
cia, al contrario,  es  la  hija  de  la  esperiencia  y  del 
razonamiento;  ella  tiene  sus  dudas  y  sus  reservas; 
ella  es,  sobre  todo,  esencialmente  progresiva,  esto' 
68,  cambiaiite  y  sujeta  i  transformaciones.  Toda 
i}nion  entre  ella  y  el  dogma  no  puede  dejar  de 


cx 


preparar  desgarramientos  inevitables  y  dolorosos. 
Los  textos  sagrados  no  se  prestan  siempre  & las 
interpretaciones,  &  veces  ingeniosas,  &  veces  pue- 
rfles,  que  se  aceptan  actualraente  con  tanto  favor. 
Esas  mismas  interpretaciones,  aceptables  un  dia, 
' 80E  frecuentemente  desmentidas  al dia  sigoiente 
por  nn  nuevo  progreso,  y la  oposicion  que  se  habia 
pretendido  aisimular  resalta  mas  claramente.  De- 
jemos  d  cada  uno  eu  domiiiiOy  al  sdbio  la  ciencia^ 
al  tedlogo  la  teologia" • 

"La  religion  y la  ciencia,  que,  cada  una  en  su 
esfera,  responden  d  nuestras  mas  nobles  necesida- 
des, も nuestros  mas  elevados  instintos,  solo  con- 
vergen  y  se  unen  por lo  que  tienen  de  mas  general 
y  de  mas  grande.  En  esas  altas  regiones  de  la 
inteligencia  y  del  corazon, los  puntos  de  discnsion 
desaparecen  ante  las  verdades  eternas  (!)• 

Comprendemos  esto,  porque  A  medida  que  la 
ciencia  se  adelanta  en  el  conocimieiito  de  la  creacion 
y  de  las  leyes  que  la  rigen,  mas  se  abisma  ante  la 
sabiduria  infinita  que  la  harealizado;por  que  no  pue- 
de  haber  creacion  sin  creador,  porque  lo  que  existe 
revela,  como  dice  Agassiz,  "la  intervencion  de  una 
inteligencia  que  obra  continaadamente  y  siguiendo 
un  plan  linico"  (2);  y  por  eso  cremos,  como  Labou- 
laye  (3),  que  la  religion  y la  ciencia  son  do 3  cami- 

(1) A.  de  Qaatrefages, ~ TTnit^  de 1*  esp6c9  humaine. 
Paris,  1861. 

12\  Agassizy— De 1' esp6ce  et  de  la  classification  en 
zoologie.  Trad,  de  Felix  Vogeli,  Paris,  1869*  一 

(3)  E.  Labonlaje.  La  Libert も Eeligiuese.  4me  ed.  P&- 
ris,  I860. 


CXI 


nos  que  condncen  d la  verdad,  pero  que  aqnf  abajo 
son  do8  caminos  distintos:  el  uno,  la  religion,  des- 
ciende  del  cielo;  el  otro,  la  ciencia,  se  eleva  desde » 
la  tierra.  Llegardn  &  confnndirse  en  nna  misma 
Teneracion,  pero  aislado  y libre  cada  uno  en  la 
esfera  que le  es  propia,  porque  no  puede  identifi- 
carse  la  ciencia  humana  cnya  esencia  es  la  movili- 
dad,  la  discusion  y la  renovacion  contiima,  con 
la  religion  cuya  base  es  la  f さ, esto さ s, la  verdaa  m- 
digcntible,  el  dogma  permanente,  inmntable. 

En los  tiempos  del  P.  ! Lozano,  no  podia  hacerse 
esta  aistincion  capital; y  sin  ella,  bajo  el  dominio 
al)solato  de  las  interpretaciones  cosmogdnicas  del 
Genesis,  hoy  desautorizadas,  no  cabian  las  hip6te- 
sis  que  ahora  admlte  la  ciencia  moaerna,  respecto 
al  orfgen  de  la  poblacion  de  America. 

£se  orfgen  puede  ser  americano,  Begun  las  res- 
petables  opiuiones  con  que  vamos  &  cerrar  esta  par- 
te de  nuestros  trabajo. 

Agassiz,  cr^e  que  las  razas  humanas,  con  todos 
sns  caracteres,  son  primordiales;  que  ellas  ban 
gido  creadas  separadamente,  cada  una  en  su  propia 
patria;  y  que  esta  patria  coincide  siempre  con  una 
circunsicion  zool6gica. 

En  sti libro  de  las  Espccies,  hablando  de  las  can* 
8as  de  las  fliferiencias  tfpicas  de  las  razas,  repite, 
"poco  importa  el  orfgen  de  todas  esas  diferencias, 
porque  tan  lejos  como  remontan  naestras  investi- 
gaciones,  encontramos  siempre  los  tipos  de  los 
hombres  mas  diversos  repartidos  sobre  areas  dis- 


cxn 


tintas  en  la  superficie  del  globo,  que  parece  que 
han  ocupado  en  todos los  tiempos  (1). 

Burmeister,  el  Babio  director  del  Museo  de  Bue- 
nos Aires,  cr^e  que  la  especie  h 誰 ana  ha  existido 
antes  de  la さ poca  actual ' en lo»  dos  continenteB^ 
Oriental y  Occidental, y  que  no  hay  uiuguna  razon 
plausible  para  hacerla  emigrar  de  uno  &  otro.  £1 
mundo  Huevo,  agrega,  bajo  ese  punto  de  vista, 
colno  bajo  muchos  otroa,  es  mal denominado,  per 
que  bajo  el  punto-  de  vista  geol6gico  no  es  mas  j6- 
v€»  que  e]L^t%uo ゆ). ■ 

•VII  - 

Para los  monegmutas  que  solo  admiten/  cien- 
tificamente,  nn  centre  de  ere^cion  hutnana,  que 
segun  las  mas  aatorizadas  opiniones  de  su  escnela, 
estuvo,  probablemente,  situado  en  la  Asia  central, 
desde  donde,  irradiandose  en  todos  sentidos,  salie- 
ron las  tribus  humanas  para  ir  ocnpando  la  tierra 
enter  a  hasta  en  su  mas  lejanas  soledades,  la  pobla- 
cion  de  America  precede,  forzosameiite,  de  algnna 
6  algunas  de  las  emigracipnes  de  las  tribus  que  se 
desprendieron  del  tronco  comun  y linico. 

Este  panto  de  partida,  que  es  el  mismo  que  te, 
nian,  teol6gicameiite^  los  escritores  ortodoxos  de 

SI)  Agassiz.  Do 1, esp^cer  dtc.  Trad!  jr*edicioiicitkda. 
2)  Burm^iflfior.  Hisfcire  de  hi  'creation,-  espos^  scien* 
tiphique  des  phases  de  devcloppement  da  globe  terreetre 
eirfle  Bes'Jiabitai^ts.  iPrad.  de  Maupas,  Pari^,  1870. 


cxni 


la  conquista, los lleva,  como  A  estos,  a  etnpcnarse 
en  demos trar  la  posibilidad  de  que  aqnellas  emi- 
^aciones  pudieran  verificarse. 

Ese  empeSo  puede  comprenderse  y  aim  esplicar- 
06  en  los  escritores  contemporaneos  del  descubri- 
mieuto  y  de  la  couquista,  porque  si  Men  eran  cono- 
cidas,  desde  muy  antiguo,  las  revoluciones  del  globo 
y  senalados  los  vestigios  que  de  ellas  se  eucontra- 
ban  en  sa  siiperficie, (1) todo,  tanto lo  que  se  refe- 
ria  & la  creacion  inorgdnica  como  & la  org&nica, 
tenia  que  refiindii'se  dentro  del  molde  bfblico^ 
acomodarse  &  sus  formas,  encerrarse  en  su  es* 
pacio. 

Pero  emancipadas  las  ciencias  hamanas  de  la 
dominaciou  teol6gica,  alcanzados  por la  geologfa, 
la  paleontolo^a  y la  arqueologfa  prehist6rica  los 
resultados  que  dejamos  consignados,  uos  parece, 
cuando  menos,  iniitil,  toda  investigacion  sobre  las 
emigraciones  de  las  tribus  primitivas. 

Kcconocido  hasta  por  los  mismoci  te61og08,  el 
sincronismo  que  existe  entre  el  orijen  y la  aparicion 
del  hombre  sobre  la  tierra  y las  formaciones  se- . 
dimentarias  cn  que  se  enciientran  los  vestigios  de 
fin  existencia,  lo  que le  hace  contemporaneo  de  las 

(1) Vidi  ego,  qaod  fuerat  quondam  solidissima  tellos 
Esse  f return:  vidi  facta^  ex  aeqaore  terras: 
Et  procul a  pelago  conchae  jacuere  marinae, 
Et  veins  inyenta  est  in  moutibns  ancliora  summis* 
Qnodqne  fuit  campus,  vallem  decnreus  aqoarum 
Fecit;et  eluvie  xnons  est  deductus  in  aeqaor. 
(Ovidio-M も tamorph.  Liv.  XV.     258  y  sig.) 


CXIT 


revolucioaes  que  ha  sufrido  la  tierra,  aquella  invea- 
tigacion  no  tendria  base  alguna, 

Desdeque  alcanzamos  que  esas  revoluciones  ham 
operado  grandes  alteracioues^  undieudose  la  tierra 
evt  Unas  partes,  levdntandose  en  otras,  cambidndo- 
se la  primera  colocacion  y la  dii'e"cion  de las 
aguas,  cerrdndose  6  abri^ndoae  soluciones  de  con- 
tinuidad,  modific&ndose los  climas,  muddndose  las 
corrientes  oceauicas  y las  corrientes  peUgicas,  los 
vientos  geneiales  y los  vientos  alisios;  y  habi^ndo- 
8e  verificado  esas  revoluciones  y  esos  fen^menos 
fisicos  en  edades  remotislmas^  envuelta?,  y  den&a- 
mente,  en  las  oscuridades  de 】08  tiempos  prehisto* 
rioos る qu さ sabein ひ s  nosotroSylos  que  apenas  pode- 
mos  hacer  inducciones  y  conjeturas  sobre  esas  re- 
voluciones y  esos  feu6inenos,re8pecto  & la  situacion 
anterior  de  la  tierra  y  de  las  aguaa  ? 

Y  sin  conoeer  eaa  situacion,  sin  saber lo  que  es- 
taba  unido  y lo  que  estaba  desunido,  lo  que  se 
agreg6  y lo  que  se  segreg6 一 ^c6mo*  puede  trazar- 
se,  indicarse  siquiera,  ni  auu  conjeturalmente,  el  id* 
nerario  de  las  emigraciones  de  las  tribus  primiti- 
vas? 

Los  escritores  ortodoxos,  an ter lores  & las  reve* 
laciones  obtenidas  por  las  ciencias  modernas,  po- 
dian  construir  sobre  las  bases  que les  daba  el  Gene- 
sis, tal como  lo  interpretaban,  el  centre  linico  de  la 
creacion  h 腿 ana,  y  darle  & los  hombres  nacidos 
en  ese  centro,  su  tipo,  su  idioma,  su  historia,  el  iti- 
nerario,  al m さ uoa  presumible,  de  sua  emigraciones. 


CXT 


Pero  apartados  de  esas  bases,  yenvuelto  el  origen 
y  la  aparicion  del  hombre  sobre  la  tierra  eu  las 
espesas  tinieblas  de  tiempos  preliistiricos,  incalcu- 
lablemente  apartados  de  nosotro?,  de  tiempos  para 
nosotros  positivamente  caoticos,  sobre  qu さ bases 
les  podremos  asignar  d  esos  primeros  hombres 
ana  cuiia,  darles  un  tipo,  un  idioma,  trazarles  uu  iti- 
nerario? 

Ija&  ciencias 励 dernas  lian  puesto  encvidcnciala 
antigUedad  ante  ad&mica  del  gdnero  hmnano,  pero 
一 y  esta  obsf*rvacion  nuestra  nos  parece  capital ~ . 
hasta  ahora  esas  mismas  ciencias  no  puedeii  decir- 
nos  en  qii さ pedazo  de  la  tierra  es  mas  antiguo  el 
nero  hamano, 

Espe じ ialmente, los  descubriraientos  paleontolo^ 
cos,  se  han  verificado,  hasta  ahora,  en  reducidos  es- 
pacios  del  globo,  en  una  parte  de  Eiiropa  y  eu  pa- 
cos  puntos  de  America;  y  seria  uecesario  estender- 
los  &  toda  la  Europa,  & la  America  entera,  al  Asia  y 
al Africa  que  guardan  iutactos  sus  tesoros  paleon- 
tol6gicos. 

A los  deBCubrimientos  paleontol6gicos  se  asocian 
los  arqueologicos,  y  una  vez  completadoa  esos  es^ 
tudios  sobre  las  superficies  que  hoy  conocemos,  po- 
drdtratarse,  aunque  solo  en  relacion  & los  continen- 
tes  actuales^  la  cuestion     aiitigiiedad  relaliva. 

Y  decimos  que  solo  en  relacion  d  los  conlinen* 
tes  actuales,  porque  para  tratar  la  cuestiewi  bajo  el 
aspecto  de  la  antigttedad  absoliUa^  seria  indispen- 
sable someter  &  igaal  estudio  las  tierias  sumerjidas. 


CXTl 


Por  el  memento,  pues,  ybajo  el  aspecto  de  la  an- 
tigttedad,  no  existe  prioridad  algnna  debidamente 
establecida  entre los  dos  continentes;  y  no  cxistiea- 
do  esa  prioridad,  no  existe  razon  alguiia  para  supo- 
ner  que  el uno  fuese  primitivamente  poblado  por  las 
inmigraciones  del  otro.  El  movimiento  que  se  supo- 
ne  inieiado  desde lo  que  hoy  llamainos  Asia  sobre 
lo  que  Uamamos  America,  bien  puede  haberse  veri- 
ficado  en  seiitido  inverso. 

Tratando  imicamente,  como  lo  estamos  haciendo, 
de los  hombrcs,  de  las  tribus  y  de  lo&  centres  pri* 
miUvos,  no  son  pertiiientes  los  argumentos  que 
pueden  deducirse  de  la  antigttedad  de  los  monumeu- 
t08,  de  la  civilizaciou  de  los  continentes  6  de  los 
pueblos  existentes. 

Sabemos  6  podemos  saber  lo  que  existe  6  ha  exis- 
tido  Bobrc  la  saperficie  de  las  tierras  emerjidas:  no 
sabemos,  y  probablemente  no  lo  sabremos,  lo  que 
existia  en  las  tierras  sumerjidas. 

Si  Pompeya  y  Erculano  hubieran  sido  sepultados 
los  tiempos  preliist6ricos  y los  sepulcros  de  esos 
pueW  OS  hubieran  permanecido  cerrados  i  inaccesi- 
bles  A la  iuvestigacion  hatnana, る no  nos  serian  dea- 
conocidoa  los  tesoros  del  arte,  de  la  ciencia,  de  la 
cultura  luimana,  que  yacian  sepultados  bajo  esas 
desolantes  capag  ae  escorias  y  de  arenas  volcinicaa 
que  se  presentaban  & la  vista? 

Eso  que,  en  el  easo  supuesto,  nos  sucederia  res- 
pecto  &  tales  pueblos,  debe  succderuos,  en  grandes- 
proporciones,  respecto  & los  continentes  sumerjidos^ 


CXTU 


る Qu さ podemos  saber  ni  sobre  el  uiimero,  ni  sobre 
las  razaSf  ni  sobre せ 1 desarroUo  de las  facultades  de 
los  hombres  que  deaaparecieron  con  las  tier r as  qne 
habitaban  i 

Y  sin  saberlo-«-^d6iide  estin  los  tdrminos  de  com- 
par acion  y  de  invesligacion  respecto  k las  razas  j 
k  las  civilizaciones  pr imitlvas  ? 

Ni  aun  sabemos  todavia lo  que  guardan  en  sus  se» 
nos las  mismas  tierras  act  a  ales: る no  habrd  pueblos, 
no  habrd  civilizaciones  sepultadas  en  ellas  ? 

JLiOs  descubrimientos  ya  hechos.  en  el  mismo  con- 
tinente  americano,  autorizan  esta  interrogacion. 


Pero  cualquiera  que  Uegue  &  ser la  importancia 
de  los  descubrimientos  futures,  nos  parece  que  ja* 


de  las  cue^tiones  de  orfgen,  de  filiacion  y  de  cultu- 
ra  de  las  razas  primitivas. 


Los  tiempos  y los  hombres  primitivos,  envueltos 
y  arras  trad  OS  por las  vorAgines  de  las  revolnciones 
y  de  los  fen6menos  flsicos,  han  desaparecido  sin 
dejar  rastro  visiole  ni  apreciable,  puesto  .que lai 
mismas  tierras  existente^  no  son  lo  que  eran,  porqae 
han  pasado  por  mudanzas  climatal6gicas  que  han 
influido  en  todas 画 condiciones,  en  las  condieio- 
nes  que,  k  su  vez,  inflayen  sobre  el  horabre,  sobra 
BUS  aptitudes  fiteicas,  sobre ら u  desarroUo  intelectnal- 

Las  razas  que  han  estado  someticlas  & las  gran- 
ges revoluciones  flaicas  del  globe,  deben  haber  des- 
iiparecido  con  lo  que  desapareci6;  6  modific&dose 
^mo las  tierras  en  que  qnedarou  ;  7,  por  eonsecuen* 


cxvin 

cia,  se  ha  perdido  6  se  ha  modificado  el  tipo  6  ti- 
pos  originarios,  bajo  todos  los  aspectos  en  que  pue- 
dan  considerarse. 

Un  autor  contemporAneo  que  ha  toe  ado  esta  cues- 
tion  bajo  otro  puato  de  vista,  y  eon  otro  prop6sito, 
]]ega,  Ain  embargo,  d.  conclusiones  que  se  armoni- 
san  con  las  nuestraa. 

"Es  imposible,  dice,  encontrar  un  tipo  linico  que 
pneda  considerarsB  como  el  del  hombre  social  pri- 
mitivo,  porque  ha  habido  tantos  tipos  sociales  como 
lia  habido  variedades  6  razas  h 腿 anas  sucesiras. 
Aun la  genealogist  de  esas  razas  se  escapa  y  se  es* 
eapard  siempre  &  nuestras  iuvestigacioneB,  no  solo 
porque  U7i  numero  in finito  de  variedades  y  de 
razcis,  hoy  extinguidas^  han  formado  los  anillos, 
para  siempre  rotos  y  desco7iocidos^  de  una  cade" 
na  infinitamente  ramificada,  sino  porque  esas 
variedades  sucedivas  se  han  producido  la  una  de 
la  otra  per  cambioa  y  variaciones  insensibles,  y 
fie  han  mezelado  d lo  iafinito  y  reciprocamente 
alterado  en  la  sucesion  de  los  tiempos  y  de  las  ge- 
neraciones.  No  podremos,  pues,  adquirir  mas  que 
las  lineas  generales  de  ana  clasificacion さ tnica;. 
pero  estos  mlsmos  agrupamientos  principales,  sofi- 
eientemeiite  separados  como  graudes  masas  bien 
caracterizadas,  se  confundirdn  siempre,  mas  6  me- 
BOS,  sobre  sus limites  y  se  enlazardn  diversamente 
con  los  grupos  vecinos,  no  dejando  subsiatir  como 
incontestable  para  nnestra  ciencia  mas  qae la  infi, 
nita  variedAd  de  los  diferentes  miembroa  de  la  graa- 


diver sificaclos  que  las  aproximan  6 las  separan." (1) 
En  estas  oscuridades,  ahora,  y  quizi  por  siempre, 
impenetrables,  que  no  uos  permiten  diatinguir  ni 
aaa  columbrar  la  situacion  y la  extension  de las 
tierras  en  que  aparecicron,  en  que  existieron  6  4 
que  padieroa  encaminarse  Isl^  tribus  primitivas,  no 
solo  no  tenemos  base  algana  para  aventurarnos  & 
conjeturar  de  d6nde  salieron  y  d  d6ude  pudieron  ir 
esas  tribus,  siuo  que  tampoco  la  tenemos  para  esta- 
blecer  cndles  fueron los  tipos  originarios,  ni  d6iide, 
ni  cndndo  se  aseiitaron  los  centres  primordiales  de 
la  vida  social  y  de  la  culturu  primitiva. 

No  eran  del  tiempodel  P.Lozauo  los  fundament 06 
en  que  hoy  asentamos  estas  conclasiones;  pero 1m 
conjeturas  y las  controversias  sin  base  y  sin  t^rmi- 
no  de  la  ciencia  teol6gica  sobre  la  procedencia  y  el 
itinerario  de  las  emigraciones  que  se  suponian  des* 
prendiclas  del  tronco  ad^mico  para  poblar  la  Ameri- 
ca^ le  dieron  la  intuicion  de  la  verdad,  y la  espres6 
en  las  signientes  palabras,  que  cierran  el  segundo 
de lo3  capitalos  que  consagra  &  esta  materia. 

*'Concluyo  este  capitulo  con  decir  que  en  tanta 
'^variedad  de  pareceres  cada  cual  podrd  seguir  el 
"que  mas  le  agrade,  cierto  de  que  uadie  lo  conven- 
"cer も de  sa  error  ;  como  ni  &  otro  le  persuadird  sn 
"dictdmen,  si  se  obstina  en  uo  admitirlo,  pues  no  se 
"halla  principio  en  que  hacer  pi6  para  discurrir 

(1) Me.  Roger.  Origine  de 1, bomine  et  dea  aoci さ t& 
Paris,  1860,  p4giiia 1 19. 


cxx 


"con  certidumbrc,  sino  & lo  mas  con  probabilidad 
"mas  6  menos  fundada^  como  cada  uno la  con- 
"cibe  (IV, 


VIII 

Si los  grandes  cataclismos  que  han  diversincado 
la  topografia,  la  orograffa  y la  hidrografia  del 


Gonjetura  sobre  las  peregrinaciones  do  las  razas 
primitivas,  de  ese  hecho  no  se  deduce  que  en  epocM 
poster iores  y  en  la  posicion  de  los  co7itinentes 
actucUes,  los  hombres,  relativamente  modernos,  que 
los  habitasen,  no  haya  podido  trasladarse  del 
ano  al  otro. 

Esta  posibilidad^  de  cuya  demostracion  se 
ocuparon  los  auto  res  que  cita  el  P.  Lozano,  y  que 
hoy  corroboran  los  monogenistas  con  los  couo- 
cimientos  adquindoa  por  observaciones  y  nave- 
gacionefif^-ecientes,  es  un  hecho  que  no  paede  con- 

Pero  si  sabemos  que  los  Hmites  del  Asia  y  de  la 
America  se  confandeu  d  pun  to  de  no  ser  fdcil  dis- 
ceriiirlo8,(2)  y  que  por  ellos  han  podido  efectuarse 

(1)  P£g.  877  de  €8te  vol. 

(2)  Pickering,  miembro  de  la  oomision  cienfifica  qu 
hizo  parte  del  viaje  de  esploracion  emprendido  6  costa 
de  loB  EfltadoB  XJnidos,  por  el  capit^n  Wilkes,  ie  pre- 
gnnta  donde  principian  6  terminan  el  Asia  y la  Am も ri- 
oa;  7  en  efecto,  el  nar^ante  que  costeando  lag  islas 
Aleucianaa  pass  por  el  Kamtcnatka  & la  penfasala  da 


3 

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las  emigraciones  sin  el  socorro  de la  navegacion, 
ello  no  se  concluye  que  las  hubo,  ni la  direccion 
en  que  pudieron  verificarse. 

Para los  que  admitiau  como  hecho  indadable,  por 
que  era  para  elloa  artfculo  de  f さ, que  la  America 
fue  poblada  por  trfbus  asfaticas,  queddndoles  solo 
per  averiguar,  segun  dice  el  P.  LozaiH),  como  los 
pobladores  rmdieron  venir  desde  Armenia  d 
tan  remotos  paises,  la  demostracion  de  que  era 
posiole  la  comunicacion  y  el  trdnsito  terrestre  eutre 
el  Asia  y  la  America,  tenia  sama  importancia;  pero 
los  que  no  parten  de  aquel  hecho,  los  qae  examinan 
«sta  cueBtion  sin  idea  preconcebida,  sin  opinion 
hecha  6  impuesta  que  defender,  sin  sistemat  que 
proponer,  no  ae la  Bueden  atribuir,  porque  la 
sola  posibilidad  del  tr&nsito  terreatre,  no  prue- 
l)a  aue  el  tr&nsito  se  efectu6;  porque  aun  con- 
cedido  que  se  efectu6,  *  y  que lo  efectuaron  emi- 
^raciones,  tampoco  probarfa  que  faescu  trfbus 
asfatic^s  y  no  americanas  las  que  emigraron  por 
aqnella  via;  y,  ultimamente,  porque  aun  supoidendo 
que  las  etnigraciones  eran  asfaticas  y  que  vmieron 
del  Asia  k  America,  de  ese  simple  hecho  no  podr{a 
^concluirse,  ni  aun  iadacirse,  que  la  America  estaba 
despoblada  y  que  aquellas  trfbus  asfaticas  la 
poblaron. 

No  conocemos  ningun  mito  ni  tradicion  america- 

Aliaflka,  se  encueotra  bien  embarazado  para  determinar 
los  limites  de  los  dos  continentes.  (A«  de  Qaatrefagefi^ 
*obrib  diada). 


CXX1I 


na  i  que  pueda  acojerse  la  suposicion  de  que  la 
America  fuese  poblada  por  era.igraoion  del  otro 
continent  e. 

Encoiitramos  tradicioues  de  invasiones,  de  con- 
quistas,  de  colonizaciones,  de  trasmigraciones,  de 
snplaiitaciones  de  diveraaa  tribus,  cuyas  proceden- 
cias  ignoramos,  pero  que  aparecian  movi^iidose  y 
operando  dentro  del  mismo  continente,  viniendo 
del  interior  de  las  tierras. 

Encoiitramos  tradiciones  dehombres  civllizadosy 
抑 periore ら de  razas  diversas  de  las  americanas,  de 
hombres  blaiicos  y  rubios,  de  hombres  barbados, 
que  ejercieron  mayor  6  menor  iufluencia  en  la  cul- 
tura,  en  la  gobernacion  y  en los  deatinos  de los 
pueblos  &  que  aportaron. 

Pero  ninguna  tradiciou  nos  dice  que  aquellas  tri- 
bus 6  esto£&  hombres,  eran  pobladores  de  tierra  des- 
poblada. 

Por  el  contrario,  anas  y  otros  aparecen,  segan 
las  tradiciones,  ejerciendo  su  accion  y  establecien- 
do  6U  dominio  sobre  poblacioues  existentes,  que, 
probablemente,  fueron  6  se  consideraron  aborf- 
genas. 

Por  cousigniente^  no  solo  no  existe  hecho  averi- 
guadlo,  ni  mitoB,  6  tradiciones  indfgenas  que  per- 
mitan  suponer  que  la  America  fu さ poblada  por 
^migracioaes  de  otro  contiaente,  siiio  que  las  tra- 
diciones y los  mitos  americanos  son  contrarioa  d 

esa  suposicion. 
Del  hecho  de  la  despoblacion,  en  La  acepcion 


absolata'  de  esta  palabra,  no  se  encuentra,  repeti- 
mo3,  tradicion  algnna. 

Pero  de  que  la  America  faera  habitada  por  horn* 
l>res  originariamente  amerieanos,  por  vcrdaderos 
aatoctones,  tampoco  se  sigue  que  no  pudo  recibir, 
y  que  no  recibio,  hombres  venidos  de  otro  conti- 
aente  ya  por  emigraciones,  ya  por  cualqaier  otro 
motivo ii  accidente. 

Ya  queda  dicho  que  el  noroeste  estaba  abierto  al 
tr^asito  de los  emigrautes:  al  noreste  por  la  Is- 
landia  y la  Groelaudia  donde  se  establecieron los 
escandinavos  en  eiglo  IX,  el  pasaje  no  era  dificiL 
exifitia,  ademas,  la  navegaelon,  que,  per  su  uiismo 
atrasO;  podia  mas  facilmente  que  hoy  llevar  & los 
navegautes  d  tierras  ignotas.  Portugal  debioe 丄 
deseubrimiento  delBrasil &  un  deavio,  inconscieote, 
del  rumbo  de  la  armada  de  Pedro  Alvarez  Cabral. 

"Se  coiioce  hoy  mejor  que  antes,  aice  Quatre- 
fages,  la  marcha  yla  complicacion  delosmovimien* 
tos  ae la  atm6sfera  y  de los  mares.  Donde  nueg* 
tros  predecesores  no  vieron  mas  que  la  gran  cm- 
riente  ecaatorial,  que  iba  directamente  del  este  al 
Mate ク sabemoa  ahora  que  existen  contracorrieutes 
dirijidas  eu  seatido  contrario.  Los  marinoB  mo- 
dernos  haa  deBcnbierto  auevos  rios  qw  corren  en 
el  seno  de  los  mares,  y  en  particular  han  encoa* 
trado  uno  que  paaando  per  el aur '  del  Japon  86 
difige  & las  costas  de  America.  La  corriente  Trea - 
aan  ha  arrastrado  hasta  las  costas  de  California 
slgunos  jancos,  6  naves  chinescas,  abandjnadaSi 


OXXIT 


tisi  como  el  gulf  stream  habia  arrojado  & la  playa 
4e  las  Azores los  frutos, los  maderos  labrados,  y 
las  canoas  destrozadas  que  llevaron  al corazon  ae 
CJoloQ  la  conyiccion  de  que  era  poaible  hallar 
tierj  as  uavegaudo  hacia  el  occidente  de  Europa. 
Esta  corriente,  si  ha  side  conocida  de  una  naciou 
de  navegantes  (de  los  Fenicios,  per  ejemplo,)  ha 
podido  y  debido  conducir  sus  naves  de  -asia  4 
America,  asf  como  ha  podido  arrastrar  k  California 
las  embarcacloues  imperfcctas  de  als^inos  puebloa 
menos  hdbiled  para  luchar  contra  el  mar.  En  fin, 
ia  gran  corriente  ecuatorial  del  Atldntico  ha  po- 
dido muy  bien  Uevar  d la  America  Meridional j 
al  golfo  de  Mdjico  cierto  niimero  de  hombres  arran- 
cados  k las  costas  de  Africa;  pero,  en  todo  caso,  es* 
tos  hechos  han  debido  ser  mucho  mas  raros,  porque 
la  mayor  parte  de  las  pODlaciones  litorales  del 
Africa  parece  haberse  dedicado  muy  poco  k la  na- 
vegacioa. (1) 

De  los  pueblos  antigaos,  los  mas  importantea 
como  navegantes  y  como  esploradores  de  los  mares, 
son  los  Fenicios  y los  Gartagineses,  y  estos  no  noa 
ban  dejado  ninguna  fuente  hist6rica  original.  Atm- 
que  los  Fenicios les  hayau  ensenado  el  alfabeto  4 
los  Griegos, lo  que  snpone  el  couocimiento  y  el oso 
de  la  eacriturd,  ellos  no  han  eacrito  la  historia  de 
sns  viajes;  lo  que  se  eaplica  porque  los  Fenicios 
6ran  una  naciou  relativamente  ddbil y  por  polftica 
410  Yulgariflsaban  el  conocimiento  de  los  reneros  de 

(1) Quatrefages.  Obra  j  ed.  citadas* 


CXIT 


riqneza  que  descubrian;  y  siendo,  ademas,  ante  tod ひ 
y  8obre  todo,  comerciantes,  preocupados  de  bus  lu- 
CTos  y  no  del  aumento  aelos  conocimientoshumanog, 
gaardaban los  secretos  de  bus  descubrimientos  co- 
me secretps  de  comercio.  Y  no  solo  envoivian  sas 
operaciones  en  el  mas  profundo  misterio,  sino  que 
propagaban  errores  calculados  para  cstraviar  el 
jnicio  e  iutlmldar  la  concurrencia;  siendo  este  el 
orfgen  de  las  narraciones  fabulosas  de  los  auto- 
res  griegos  que  ban  historiado  las  navegacioues 
fenicias. 

Sin  embargo,  es  conocido  el  hecho  de  que  la 
fiierza  espansiva  de  8U  navegacion,  que  se  esten- 
dio  d  toio  el  mando  entonces  c6nocido,  no  temia 
afrontar  los  mUterios  ael alto  mar.  Afrontdndolos, 
Uegaron  los  Fenicios  & la  isla  de  Madera  y  & las 
Canarias  (lalas  afortunadas),  y  aunque  no  se  sabe 
ai  se  inter nar on  mas^y  hasta  d6nde,  en  la  direccion 
del  ocste,  en  que  se  aventuraban  Bigilosamente,  es 
maravilloso  que  en  la  literatura  griega,  qae  ha 
historiado  sus  navegaciones,  sq  hiciera  sentir  el 
preseutimiento  de  otro  continenfe  en  aqnella  mis- 
ma  direccion;  y  que  este  presentimienlo,  revistien- 
do  el  caracter  de  tradicion,  pero  Ugada  siempre  en 
8U  orfgen  & las  descubiertas  de  los  Fenicios,  recor- 
ricse  los  siglos  sin  quebrarse,  y,  cpmo  un lulo  de 
Ariadua,  i,  traves  de  un  laberinto  de  errores,  con- 
clnyeae  por  couducir  al gran  dia  ae la  verdad,  al 
gran  dia  de  Colon  (!)• 

(1) Heer&ny  Id&es  sur le  commerce  et la  politique  des 


CXXVI 


Por  todas  estas  vias  terrestres  y  marftitnas,  la 
America  ha  podido  recibir  hombres  de  otros  ron- 
tinrentes  y  de  otras  razas.  Si los  recibi6  en  graude 
niimero,  ellos  han  podido  producir  razas  mixtas: 
si  en  mimero  limitado,  ha  podido  recibir  hotnbres 
que le  eran  siipeviores  como  encarnaciones  do  civi- 
lizaciones  mas  adelantadas;  hombres  que  fasciiianda 
y  dominando  por  esa  snperioridad,que  es la  mayor 
y  mas  lejftima  fuerza  humana,  iiiieiasen  d las  po- 
blaciones  6  d las  tribus  en  las  ideas,  las  artes  y las 
prdcticas  de  la  vida  de  la  civilizaciou  de  que  eraa 
represeiitantes  y  de  que  no  podian  dejar  de  ser 
propagadores. 

Estas  graudes  personalidades,  quelos  mftoB  y  las 
tradiciones  iiidigenas  colocan  en  los  porticos  de  la 
civilizacion  ainericana,  llamdndoles  Votan  6  Quet- 
zalcoh  uatl  eiitre  los  mejicanos;  Manco  Capnc  y  sn 
esposa  Mama  Oello  entre  los  peruanos;  Bocliica 
6  Idacanza  entre  los  Muyscas;  Pay  Zum^  6  Sume 
(que  los  conquistadores  trasformaron  en  Sto.  To - 
m4)  entre  los  Guaranies,  prueban  la  existencia  en 
Amdrit  a  de  hombres  de  otras  razas  que  ejercieron 
poderosa  influencia  eii la  cultura  y  en  los  destinos 
de  algunas  naciones  indfgenas. 

De«de  que  ningima  de  esas  tradiciones  nos  per - 
mite  establecer  la  filiacion  de  esos  hombres;  desde 

principaux  peuples  de 1, an ti quite.  Trad.  deM.W.  Suckan. 
—Paris,  1830. 

■ST.  Sch^rer,  Histoire  da  commerce  de  toutes  lea  nations, 
depois  lea  temps  anciexis  jusqu'a  nos  jours.  Trad.  d» 
Bichelot  et  Vogel.— Paris.  1857. 


oxxvn 


que  no  nos  indican  cadi  era  8U  patria,  en  qu^  ^poca 
vinieron,  por  qu^  ni  c6mQ  viaieron,  no  quedan  otros 
medios  de  investigacion  ni  de  iuduccion,  tanto  res- 
pecto  &  ellos  como  al movimiento  civilizador  que 
realizaron,  que los  que  pueden  eucontrarse  en  las 
cosmogonias,  en  las  lenguas,  en  los  monumeutos, 
en  los  geroglificos,  en  las  artes,  en  las  indiutrias^ 
en  la  organizacion  social y  en  las  iustituciones 
politicas. 

Estos  elementos  sirven  para  induciry  cojijeturar, 
aun  que  nos  parece  que  raras  veces  pueden  condu- 
cirnos  a  resultadoB  incontcstables;  pero  no  cxlsten 
otros  para  llenar,  en  cuanto  es  human 請 en te  posi- 
ble,  los  vacios  de  la  historia  y  de  la  tradicioii. 

Como  el  conjunto  de  eBos  elementos  solo  puede 
existir  en  centres  sociales  orgauizados,  y  en  cierta 
grado  elevado  de  cultura,  en  la さ poca  del  descuon- 
miento  de  este  continente,  no  se  encontraron  en 
esas  condiciones  mas  que  el  granae  imperio  Meji- 
cano,  pofleroso  por  sn  organizacion  y  sus  riqueza も 
en  la  Amihica  Setentrronal,  la  nacion  de  los  Chib- 
cbas  6  Mnyscas  en  la  del  centre,  y  el  dilatado  y 
espausivo  Imperio  de  los  Incas  en  la  del  Sur. 

El  estudio,  pues,  sobte*  los  monumentos  de  laa 
civilizaciones  americanas,  cuyo  ohjetivo  sea  bus- 
car  su  filiacion  con  las  de  otras  regiones,  tiene,  al 
menos  por  ah  or  a,  que  concentrarse,  principalmente 
y  casi  esclusivamente,  &  esos  tres  cenfros.  Esos 
tres  centres,  verdaderos  oasis,  aislados  entre  gf, 
sin  coBtacto  ni  atingencias^  estabaa  rodeados  de 


CXXVIII 


tribus  mas  6  menos  bdrbaraSj  pero  toda»,  aim  las 
menos  iucultas,  en  gradacioues  muy  iaferiores  en 
la  escala  de la  civilizacion;  de  manera  que,  aparte 
log  estudios  ffsiuos  que  pueden  hacerse  sobre  todoa 
los  hombres,  solo  se  prestaban  d los  filol6giG08  y 
etnol6gicos. 

Los  conquistadores  no  estaban  preparados,  ni 
las  circimstancias  de  la  conquista les  permidan  con- 
traerse  d  recojer  estos  elemeutos.  Esa  mislon  les 
cnpo  d las  6rdenes  religiosas  que  se  eiwjargaron 
del  catequismo  de  los  indigenas,  y  especialmente  & 
la  de  los  JesuiCas.  * 

Respecto  d las  tribus  que  habitaban  estos  nues- 
tros  paises,  los  Jesuitas  nos  han  dejadO;  en  efecto^ 
numerosas  noticias  etnol6gica3  y  no  pocos  elemen- 
tos  fil(>16gicos. 

El  P.  Lozauo,  en  los  dos  capftnlos  que  consagra 
&  aarnos  4  conocer  las  ? lactones  de  las  tres  pro* 
vincias  dA  Rio  de  la  PlaJ a,  Tucuman  y  Para^ 
guay,  coucreta  to  das  las  noticias  etn61ogicas  ate* 
Boradas  por los  Jesuitas;  y  eii este  concepto,  esos 
capftulos  son  del  mayor  iuteres,  por  que  nadie  pudo 
observar  mas  de  cerca,  ni  niejor  que  ellos,  d los 
indfgenas  de  nuestros  paiees. 

Se  advierte,  desde  luego,  que  la  clasificacion  de 
las  naciones  sc  na  hecho  vulgarmeute,  porque  k 
haberse  hecho  filol6gkamente  (1) su  niimero  se 

(1) En  las  anotaciones,  dar^mos  noticia  do  los  trabajoB 
que  han  dejado  los  Jesaitas  sobre  los  idiomas  de  los  in 一 
digenas  de  la  America  del  Sad. 


CXXIX 


habria  rediicido,  mucho,  Begun  tratareinos  de  de- 
iDostrarlo  al ocuparnos  de  este  capftulo  con  al- 
guiia  estension,  como  nos  reservamos  hacerlo  en 
las  anotaciones  de  la  obra. 

Sin  embargo,  no  podemos  dejar  de  anticipar  aqtif 
dos  observaciones  esenciales. 

La  primer  a  recae  sobre  las  analogfas  qae  en- 
contramos  entre los  salvajes  que  nos  pinta  el  P. 
Lozano,  y los  salvajes  antiguos  y  modernos. 

Ya  indicamos  nuestras  dudas  sobre  la  eficiencia 
de  los  estndios  hechos  con  los  elementos  de  que 
estamos  ocupdndonos,  porque  creemos,  como  un  na- 
turalista  y  viajeuo  moderno  (1),  que  bien  puede 
ser  que  no  existan  dos  pueblos  sobre  la  tierra  entre 
los  cuales  no  puedan  encontrarse  analogfas  de 
bito8,  de  costumbres,  de  legislaciones.  For  mas 
apartados  que  sean  Ids  lugares,  los  tiempos  y  aun 
las  condiciones  polfticas,  se  encuentran  semejan- 
zas  sorpren denies,  que  existen  d  veces  hasta  en  los 
detail es  que  pudieran  atribuirse  al  capricho  6  d la 
fantasfa.  Hay  pasajes  de  Homero  que  se  pudieran 
aplicar,  palabra  por  palabra,  A los 丄 ndostanos  mo* 
dernos,  descripciones  de  Herodoto  que  parecen  he- 
chas  para  los  habitantes  del  continente  americano, 
capftulos  de  Marco  Polo  que  pudieran  intercalarse 
en  los  viajes  de  Vespucio  y  de  Cabral.  En  la  histo- 
ria  del  desarrollo  humano,  es  casi  imposible  encon- 

(1) Etudes  &ur  les  facult^s  Mientales  des  animaux  com- 
pares a  celles  de 1' homme,  par  un  voyageor  naturalists* 
一 Mo ゆ 1872. 


trar  una  idiosincraaia  verdaderamente  unica:  haj 
0iempre,en  alguua  parte,  una  copia  6  una  semejanza. 

Estas  semejanzas^  que  se  encuentrau  eiitre los 
pueblos  mas^  cultos,  se  aumentau  &  medida  que 
descenderaos  eu las  gradaciones  de la  civilizacion: 
llegados  al  bomb  re  saivaje, lo  encontramos  id^nti- 
co  &  si  mismo  en  todoa  los  tiempoa  y  en  todos  los 
paises. 

Descendiendo  desde  los  puiitos  culmiuantes  de 
nuestra  civilizacion  actual,  paao  &  paso,  escalom 
por  escalou,  hasta  encontrar  en  el  ultimo loa  hom- 
bres  que  en  el  estado  salvaje  co-existen  hoy  mismo 
con  iiosotro3  deutro  de  nuestro  planeta  (y  que  se  pa- 
recen  mucho  d los  que  nos  di  &  conocer  el  P.  Lo- 
zano,)  tendrfamos  delante  de  nnestros  ojoa,  encar- 
nada,  viva,  palpUante,  la  historia  del  deseuvol- 
vimieuto  de  la  humanidad:  verfamos  de  d6nde  parte 
y  c6mo  sc  perfecciona  progreslTamente,  y  midiendo 
el  camiiio  he じ ho  y las  nuevas  fuerzas  que  en  ese 
camlao  hemos  adquirido,  los  horizontes  de  nuestros 
mas  bellos  ideales,  de  nuestras  mas  nobles  aspira- 
ciones,  se  dilatarian  infiiiitamente.  - 

La  segunda  observacion,  que  no  queremos  omitir, 
es  relativa  al  P.  Lozano.  Se le  ha  acusado  de  supers* 
ticioso,  y  de  comprometer  la  dignidad  de  la  his* 
toria  por  la  facilidad  con  que  ha  acojido  la9 
tradicionca  vidgares  por  itias  esli^anas  y  absur- 
das  que  f  ueran  (1):  no  quisieramoa  que  esa  acu- 

(1) D.  Pedro  de  Angelis,  eu  el  prefacio  de  sa  ediciou 
de  la  historia  del  P.  Guevara, 


4acion  pndiera  tener,  ni  por  un  solo  momento, 
apariencia  de  justificada;  y  en  ningana  parte  de  an 
^bra  86  encneutra  mayor  agloraeracion  de  supers- 
ticiones  que  en los  dos  capftulos  que  tratan  de  las 
indfgenas  de  estaspaises. 

No  obstante  esto,  y  en  esto,  el  P.  Lozano  ha  de- 
gempenado  bien  la  mision  de  la  historia,  ha  pre- 
sentado  los  hechos  con  verdad,  y los  ha  jnzgado 
<;on  el  espfritu  y  con  el  criterio  de  sn  tiempo.  No 
los  ha  snprimido,  no  los  ha  coiitrahecho,  ni  se  ha 
Gontrahecho;  y  en  eso  consists,  principalmente,  el 
m さ rito  y la  utilidad  de  la  historia. 

En  los  pneblos  adelantados  ae  nueatro  tiempo, 
la luz  de  la  luna,  como  dice  Draper  (i),  no  se  refleja 
6obre  las  hadas  ylas  sirena9;las  soledades  no  tienen 
g さ iiios,  ni  crHzan  por  la  oscaridad  almas  en  pena, 
espectros  6  dnendes.  Ya  no  se  encuentran  magos 
que  levanten  dlos  muertos  de  su  tumba:  nadie  vende 
el  alma  al diablo  estendiendo  un  contrato  y  firmdn- 
dolo  con  BU  propia  sangre;  y  tampoco  tienen  lugar 
aquellas  apariciones  pavorosas,  veugadoras,  que 
castigaban  6  hacian  arrepentfr  & los  cnlpables  y 
hasta  & los  mismos  brujos  6  hechiceros  deloB  males 
que  habian  causado  con  sus  maleficios  y  aortile- 
gios.  La  adiviaacion,  la  nigromancia,  la  piroman- 
cia,  la  hidromancia,  la  quiromancia,  los  angurios, 
la  inter pretacion  de  los  sueiiosjos  oriculos^las  bru- 
jerias,  la  astrologfa^  han  ido  desapareciendo  como 

(1) Draper,  Intellectual  development  of  Europe*  {Vojt^ 
l^eur  natnrftlifite き ya  citado.) 


desaparecen  la  ignorancia, los  errores,  las  ilu- 
siones,  los  candores  y las  preocupaciones  hnmanas. 
Ya los  grandes  de  la  tierra  no  pueden^  como  Ves- 
pasiauo,  curar  &  an  cojo  tocAndole  con  el  pid,  ni 
volver  la  vista  &  un  ciego  humedeci^adole  los 
ojos  con  su  saliva  (1); y las  Umparas  romanas  n ひ 
conservan  fuegos  y llamas  seculares,  inagotables, 
inestinguibles  (2). - 

Y  siu  embargo,  todo  eso  se  ha  creido  verdad^ 
ha  existido  en  las  ere さ ncias, lia  sido  cienda,  ha 
iiifluido  en  los  acontecimientos  y  en  los  destinoa 
humanos;  y  todo  eso  ha  sido  narraao  por los 
historiadores,  entre  ellos  por  Tdcito,  el  modelo 
de la  austeridad  y  de la  dignidad  hist6rica,  d  quiea 
dejamos  citado;  y  si  todo  no  huMera  erfdo  narrado, 
no  tenaridmos  la  historia  ae  esas  ^pocas,  ni  de  esos 
pueblos,  6 la  historia  habria  dejado  de  ser la  me- 
moria  y la  maestra  de  la  hnmanidad. 

Cuando  escribia  el  P.  Lozano,  todavia  ardian  en 
la  lejislacion  egpaSola,  y  apenas  desaparecian  de 
la  iDisma  lejislacion  inglesa,  las  llamas  de  los  que- 
maderos  en  que  debian  arder  los  brujos,  los  hechi- 
ceros,  los  que  hacian  pactos  con  el  diablo. 

La  intervencion  del  diablo  en  los  negocios  mim- 

(!)  Suetonio,  Vidade  Vespasiano,  cap.  7,  —  Tacito,  Hist, 
ib  •  5,  cap.  8. 

(2)  San  Agastin  menciona  una  l&mpara  inestingaiola 
encontrada  en  nn  templo  que  habia  estado  dedicado  d  Ve- 
nus. Caando  el  sepulcro  de  Tulia,  hija  de  Ciceron,  fae 
abierto,  en  tiempO  del  Papa  Pablo  III,  la  l&mpara,  dicen 
los  t^stigos,  estaba  todavia  encendida,  y,  por  consiguiea* 
te,  se  habia  conseryado  ardiendo  durante  1550  a&os. 


cxxxiii 


dauo3 , las ciencias  ocaltas,la  adivinacion,  la  mdgut, 
los  encaatamientos,  la  hechiceria,  eran  materia  or- 
todoxa. 

La  Biblia  reconoce  nueve  especies  de  adivina- 
oion,  (jae  encuentran  nombradas  y  definidas  en 
el  libro  de  Moises  y  en  la  Vulgata. 

La  Santa  Escritura  rejistra  ejemplos  de  la  exich 
tencia  de  los  encantadores  y  brujos-  En  ell a  se 
encuentran  los  magoa  de  Faraon, 】a  historia  de 
Tobias,  de  la  Pitonisa  de  Endor,  y  del rey  Mana- 
ges (1). 

El  Deuteronomio,  en  el  cap.  XVIII,  dice:  "Ningu- 
na  persona  de  vosotros  consulte  con  los  que  predi- 
cen  el  porvenir,  ni  observe  los  snenos  y los  augures, 
ni  ejerza  ningun  maleficio  ni  encantamiento,  ni  re- 
cnrra  d los  pythones,  ni  adivinos,  ni  evoque  los 
muertos  para  dirijirles  pregantas  etc". 

El  Levitico,  trae  esta  sentencia:  "El h ombre  6 la 
mujer  que  poseyere  el  espfritu  de  Python  6  de  adi- 
vinacion, sean  castigados  con  la  muerte  y lapi- 
dados,  y  sh  sangre  ruelra  d  caer  sobre  ellos  mis- 

JB08,,. 

Gerson,  afirma  que  la  m&gia  existe  positiva- 
mente  segu7i  la  fe、  y  que  ella  es  probable  en  buc- 
na  filosoffa  (2). 

(1)  "La  Pythomsa  que  vivia  en  el  valle  de  Endor,  villa 
"de  Palestina  en  la  tribu  de  Manas^s,  d  cuatro  millas  del 
^•monte  Thabor,  se  ejorcitaba  en  la  Psicomancia,  pues  hizo 
«*aparecer  &  Saul  la  sombra  de  Samuel,  antes  de  dar la  ba- 
<*talla  de  Gelboe."  {Libro  de  les  Reyes,  cap,  XXVIIl.) 

(2)  Gerson,  OpeA^Antuerpia,  1706)  De  erronbus  cir - 
artem  magicam. 


exxxiT 


San  Agustin  asegara  que,  "negar los  prestigiosh 
de los  demoiiios,  es  no  creer  nada  de la  Santa  Es- 
critura"  (1). 

San  Pablo  dice,  "nuestro  combate  se  estiende 
tambieu  contra  los  espiritus  de  la  malicia  que  se 
hallan  esparcidos  por la  atm6sfera  que  nos  ro- 
dea  (2). 

El  mkmo  Ap6stol,  agrega:  "Probad  si  los  espi- 
ritus  son  de  parte  de  Dios  y  no  creais  d  todo  ea- 
plritu;  el  Demonio  se  traasforma  muchas  veces  eu 
angel  de  luz;  pero  si  nosotros  6  uu  angel  del  cielo 
OS  viniera  d  predicar  una  doctrina  que  no  fuese  la 
que  OS  hemos  ensenado^  anathema  sit. 

En  el  Genesis  estd  la  serpiente  que  tieiita  com ひ 
el  demonio,  y  que  liacieudo  caer  en.  la  teiitaoion  k 
Eva,  hizo  caer  en  pecado  al  gdaero  humano. 

En  la  hidtoria  sagrada  exlsten,  ademas  de  \ob> 
profetas,  las  profetisas,  santas  mugeres  que  pro- 
fetizaban  el  porveuir,  como lo  hacian  las  Sibilas 
grtegas  (3). 

■La  famosa  bula  de  Sixto  V. 一 Coeli  et  terrm 
creator^ 一 condena,  entre  otros  sortilegio3,la  nigro- 
mancia,  6  &ea la  invocacion  de  los  muertos,  para 
adivinar  el  porvenir,  que  es  el  secreto  de  Dios  (4). 

Exidten  tambieu  en  la  historia  sagrada  cnras 
milagrosaS;  hechas  por  medioa  sobrenaiurales: loA 

(1) De  ctvxtaii  Ihi、  ya  citada. 
h)  Ad  Bffesias.  6 

(3)  San  Clemeute  de  Alejandna  y  saa  Epifanio  cuentan 
diez  profetisas.  一 

(i)  La  Bala  fue  espedida  el 5  do  lET^ero  de  1583. 

ノ 


CXXXT 


magos  y  hechizeros  ejercian  tambien  la  medicina 
y,  por  much  08  siglos^  la  medicina  se  confundi5 
con  el  mlsticismo  y  con  las  artes  y  ciencias  ocul- 
tas.  Esto  es lo  menos  estraordinario,  porque  el 
mis 動 Hip6crate8,  el  padre  de  la  ciencia  mMica, 
fu6  el  que  dijo,  "que  en  el  ejercicio  de  la  medicina 
entra  siempre  una  parte  de  adivmacion". 

La  lejislacion  seglar  admitia,  como  la  can6nica, 
la  existencia  de los  espfritus  malignos  y  de  las 
artes  cliab61icas.  Deade  la  ley  de  las  Doce  tablas 
que  contiene  la  prohi  bicion  dc  en  cant  a  r  los  cam- 
pos  y  las  micses,  hasta  la  recopilacion  espauola 
de  las  leyes  de  Indias,  estd  raarcada,  con  caracte- 
res  ae  fuego  y  de  sangre,  la  penalidad  establecida 
contra  los  agoreros,  sorteros  6  hechiceros,  etc.,  lo 


en  la  forma  mas  solemue. 


^Como  podia,  pues,  dejar  elP.Lozano  de  ere さ r  en 
lo  que  creia  la  Iglesia,  en  lo  que  creiah  las  leyes 
civiles,  en  lo  que  creia  su さ poca,  esto  es,  en  lo  qae 
creia  la  religion  que  profesaba,  la  sociedad  en  que 
vivia? 

Y  en  lo  que  dl creia,  toaavia  se  ere さ en  naestro 
tiempo,  entre  nosotros  mismos,  annqiie  en  circulos 
reducidos  y  que  estrecha,  cada  dia  mag,  la  razon  y 
el  progreso  humano. 

En  el  tomo  XII  de  las  memorias  de  la  Socieaaa 
acad^mica  de  Saboya,  correspondiente  al ano  de 
1846,  y  trataiido  de  los  procesos  hechos  d los  ani- 
males,  dice  el  Sr.  Leon  Menabrea 一 "El  apego  de 


CXXXYI 


" los  espfritus  maligaos  & las  for  mas  de  animalea 

•  era  en  otrp  tiempo  una  cosa  de  tal  modo  cono- 
cida、  que  no  debemos  cstranar  de  ningun  modo 

•  que  una  cr^encia  verdadera  m  el  fondo  y  per- 

•  fectamente  ortodoxa、  mezcUndose  4 los  suenos 

•  de  la  filosofia  herm さ tiea,  haya  dado  lugar  &  abv^ 
" SOS  y  contribuido  d  difundir  pr&cticas  supersti- 
" ciosas. 

" No  se  duda  que  d I03  ojos  de  los  poseidos 】os 

•  demoniod  tomasen  la  forma  de  bestias  salvajes, 
■  de  reptiles  toi'tuosos,  cuando  los  exorcismos  los 

obligaban  &  salir  del  cuerpo  de  esos  infortu- 

•  nados.  En  fin,  el  apego  particular  del  diaolo  por 
" las  formas  de  chibos  y  de  gatos  es  todavia  en 
" nuestros  dias  un  hecho  tan  notorio  que  escuso 

•  hablar  de さ 1". 

Y  no  ha.iuucho  que,  aquf  mismo,  en  Buenos  Aires, 
86  publicaban  unos  llamadoS;  *Discursos  filos6ficos,, 
s ひ bre  el  magiietiamo  y  el  espiritismo,  en  que  se  pro- 
fesaa  todas  las  doctrinas  que  respecto  k los  espi- 
ritus  y  k las  ingerencias  del  Diablo  se  admitiau  en 
los  tiempos  doi P.  Lozaiio  ( I),  que  siendo  menos  su- 
persticioso  que  los  hombres  de  sn  tiempo  y  que  al- 
gunos  del  nuestro,  dice,  que  no  debe  admitirse 
como  milagro lo  que  puede  esplicarse  por  can* 
Sas  humanas. 

Sinconocer  las  aupersticiones  de  la さ poca  colonial, 
no  podemos  apreciarla  en  si  misma,  ui  comprender 

(1) Biicorsos  fiIos6ficos  sobra  el  magnetismo  y  espiri- 
tismo, por  el  P.  D.  Miguel  A.  Mosai.—Baenos  Aires,  187SL 


cxxxth 


bien  los  elementos  que  ella  nos  ha  legado,  cou lo3 
que  ha  luchado,  y  ann  teudri  que  luchar  la  socie- 
4ad  actual. 

IX. 

El  P.  Lozano  dedica  el  cap{tulo  veinte,  liltimo  de 
este  tomo,  d  demostrar  que  alguno  de  los  Ap6stole8 
predic6  el  Evangelic  en  America,  y  que  por las  se- 
Sales  que  ban  queaado  debe  haber  sido  santo 
Tom&s  el  Ap68tol  de  estas  provincias. 

De  igaal  demostracion  se  ocuparon  casi  todos 
lo8  escritorea  de  la  dp  oca  de  la  conquista. 

Partiendo  de  que  los  Ap6stoles  habian  recibido 
de  Cristo  el  maudato  de  predicar  su  doctrina  en 
toda  la  tierra'、  y  de  que  siendo  santo  Tomds  el 
ilnico  que,  por  muchas  circnnstancias  que  indican, 
pudo  desempenarlo  en  America,  desde  que  en  esta  se 
encontraban  vestigios  de  la  predicaciou  evang^lica, 
«ra  evidente  que  era 化 y  no  podia  ser  otro,  el 
que  desempeno  en  todo  este  continente  la  divina 
mision. 

Sostuvieron  que  el  Quetzalcohuatl  de  M さ jico 
era  santo  Tomds,  y liasta  trataron  de  probarlo  filo- 
16gicamente.  ^Que  significa  Tomds'i  El  signmcado 
propio  y  comun  por  la  raiz  tarn  es  el  de  mellizo, 
en  griego  dydimus;  y  este  nombre  griego  es  el  que 
mas  frecuentemente le  aaban  d  santo  Tomis,  segun 
el  Evangelic;  Tlwmas  qui  dicitur  Dydimus.  Pre- 
guntaron,  sin  duda,  los  mejicanos  el  nombre  del 


•xxxTin 


prcdicador,  y  sabiendo  que  era  el de  mellizo^ lo 
traducirian  en  su  escritura  gerogUfica  de  este  modo: 
pintarian  una  culebra  que  Uaman  cokucUl;  easegui- 
dapintarian  un  plumero  precioso,  que  significa  Quet- 
zal" y  paesto  sobre  la  calebra,  daria  Quetzalcch 
JmatL 

El  Viracocha  barbado  del  Perd,  debia  ser  tam- 
bien  santo  Tom",  y  por  eso  los  peruanos  apelli* 
daron  d los  espanolea  Viracochas、  y  aun  conser- 
varon  el  iiombre  de  santo  Tom さ llamando  k los 
sacerdotes  espanoles  Paytumes,  que  significaba 
Padres  Tomes. 

Para  transformar  en  Tomi  el  Zume  6  Sufiie  de 
los  guarauies,  no  se  requeria  mayor  esfuerzo:  la 
analog お se  hacia  por  %i  sola. 

En  todas  partes  donde  las  tradiciones  america- 
nas  presentaban  nn  estrangero  bianco,  barbado^ 
que  predicaba  6  importaba  una  doctrina,  una  civi- 
lizacion,  una  simple  jnejora  agrfcola,  como  la 
del  beneficio  de  la  mandioca,  ese  h ombre  era  santo 
Tom も s,  que  recorria  las  dos  Am^icas,  aunque  cpa 
muy  desiguales  aspectos  y  resultados,  dejando  es- 
tampadas  sas  pisadas  en  las  mas  duras  rocas,  coma 
selales  indelebles  de  su  prodigioso  itinerario. 

El  ndmero  de  los  escritores  one  se  empenaron: 
en  estas  demostraciones,  ea  crecidfsimo:  muchoa 
coDOcia  y  cita  el  P.  Lozauo,  pero  no loa  conocia 
si  los  cita  d  todos. 

Algunos  hubo,  sin  embargo,  que  se  negaron 
admitir  que  hubiera  habiao  predicacion  evang^lica^ 


CXXXIX 


en  America  antes  del  descubrimiento  y  de la  con* 
qaiata  espafiola;  y  entre  estos,  el  mas  notable  fu さ 
el  afamado  jurisconsulto  Solorzano,  que,  para  mejor 
jtfianzar los  Wtulbs  del  dominio  ae los  Reyes  de 
Espana  sobre  las  Indias  Occiden tales,  y  atendiendo 
i  que  la  bula  de  Alejandro  VI les  imponia  la  predi- 
•  cacion  del  Evangelic,  crey6  conveniente  probar,  y 
trato  ae  probar  que  tal predicacion  no  habiasido  he- 
cha  por  Sto.  Tom4s,  ni  por  ningun  otro  Ap6stol  (1). 

Pero  prevalecio  la  opinion  contraria  & la  de  So- 
lorzano, sodtenida  por  los  Jesuitas  con  espfritu  de 
oposicion  d los  regalistas^  y  aceptada  mas  tarde, 
al  comienzo  de  la  revolucion  amerieana,  y  en  odio, 
8111  duda,  d los  titulos  de  la  dominacion  espaSola, 
por  algiiuos  de  los  patncios  americano3  que  la 
combatian  (2), 

Los  que  sostenian  la  predicacion  evang^lica  en 

(1)  Solorzano— Jure  indiaruvi, 

(2)  El  mas  iluatre  de  estos  americanos  es  el c さ lebre  revo- 
ludonano  mejicano  Dr.  D.  j^ernacndo  Teresa  de  Mier,  que 
e6cribi6,  para  probdr  la  predicacion  evang^Hca  en  America 
por  santo  Tom も s,  una  disertacion,  admirable  por  la  eruai- 
cion  y  el  ing^nio,  que  se  encuentra  inserta  en  el  tomo  2.  o 
de  la  historia  de  la  revolucion.  de  1810  en  Nueva  Espaila, 
que  con  el  npmbre  supuesto  de  D.  Jos る Gaerra,  public6  en 
Londres  en  1813,  dedicfindola  al  pueblo  argentino,  por  cu- 
yos  represcintantes  fu6  pecuniariamente  auxiliaaa  la  im- 
presion. 

D.  Carlos  Maria  Bustamante,  compatriota  y  compailero 
de  Mier,  insertando lo  primnpal  de  esa  disertacion  en  un 
oaplemento  &  la  historia  del  P.  Sahagun.  que  pubUc6  en 
MejicO  en  1829,  dice :  ―  "Los  espaflolea  tienen  por  el  ma- 
yor agravio  que  se  dijeraque  otros  antes  que  ellos  habian 
planteado  y  anunciado  la  religion  de  Jesucristo  en  este  sue- 
lO:  solo  reconocian por  sua  ap6stoIe8  & los  Corteses,  Pizar— 


OXL 


America  hecha  por  uno  de los  Ap 6 stoles,  invacaban 
las  analogfas  que  encontraban,  especialmente  entre 
las  mitologfas  mejicana  y  peruana  y  el  cristiania- 
mo; la  exisfeacia  de  cruces  en  America  y la  yeiic* 
racion  en  que  eran  tenidas. 

Pero  basta  recordar  la  existencia  de  esas  mismas 
. analogias  con  otras  de  las  religiones  que  precedie- 
dieron  al cristianismo,  para  que  sea  evidente  que 
ellas  no  tienen  la  fuerza  probatoria  que  se  les  atri- 
buia  en  favor  de  la  predicacion  evangdlica. 

Por  el  contrario,  desde  que  las  propias  analo- 
gias  que  se  invocan,  se  relacionan  tambien  con 
otras  religioues  profesadas  por  pueblos  antiguos  y 
que  pueden  haber  tenido  contacto  con  la  America, 
la  autigttedad  de  los  mitos  y  de  las  mitologias  ame-^ 
ricanas  las  acerca  mas  d  ellos  que  al  cristianismo. 

Y  en  apoyo  de  esta  opinion  nuestra,  tenemos  na 
argumento  que  nos  parece  concluyente,  de  todo 
pnnto  decisive. 

La  doctrina  del  Crucificado  es  una  civilizacioH 
entera;  en  ella  estdn  las  bases  fundaraentales  de  la 
sociedad  moderna, 一 en  ella  el  porvenir  de  la  hu- 
manidad,  porque  por  ella  todos  los  hombres  son 
hermanoS;  todos  son  iibres,  todod  son  iguales. 

El  culto  externo  del  cristiauismo  se  caracteriz6 
^ostituyendo  los  sacrificios  cruentos  por  el  sacrifi- 
oio  incruento;  y  esta  sola  sostitucion  traz6, 6  hizo  vi- 

ros  J  Alvarados,  cnando  la  conducta  criminal  de  estos  de - 
mostraba  &  toda  luz  6  que  la  ignoraban  de  todo  panto,  6 
que  obraban  directay  escandalosamente  contra  ella. 


CXLI 


sible  y  sensible,  la  Unea,  muy  honda,  que  lo  separa- 
ba  de las  otras  religionea  que  lo  habian  precedido. 

En  consecuencia,  donde  estaban los  sacrificios 
crnentos,  todavia  no  estaba  el  cristlanismo : los 
altares  manchados  con  sangre,  no  son  altares  sn- 
yos,  y  sn  espfritu  no  ha  recdrrido  ui la  tierra  en 
que  se levantan,  ni la  atm6sfera  que  los  rodea. 

En  todas  las  religiones  americanas,  los  sacrificios 
erau  craentos,  lo  que  las  afilia,  fandamentalmente, 
esencialmente,  d las  religiones  anter lores  al cris- 
tUnismo. 

La  existencia  y la  veneracion  de  las  cruces  que 
se  encontraron  en  muchos  lugares  de  America,  que, 
en  buena  parte,  est も n  designados  en  el  referido 
capftulo  del  P.  Lozano,  no  indican,  como  se  creia, 
la  iniciacion  en  el  culto  cristiano,  pero  ni  ann  no- 
ticia  suya;  porque  las  cruces,  como  representacion 
grdfica^  y  como  objeto  de  veneracion,  son  tambien 
anteriores  al  cristiaiiismo. 

En  eate  punto  vamos  a limitarnos  d  reproducir 
lo  que  sobre  el  dice  un  oscritor  tan  ortodoxo  como 
el  P.  Lafitau,  de  la  Compania  de  Jesus. 

"Aim  que  la  cruz  sea  el  signo  del  cristiano, 
no  es  una  marca  in f alible  del  cristianismo  ni de  la 
predicacion  del  evangelic.  Ella  era  un  sfmbolo 
sagrado  en  la  religion  de  los  antiguos,  y,  sobre 
to さ 0,  en  los  misterios'  de  Isis,  como  lo  、  han  hecho 
Botar  Justo  Lipsio  (1),  Gretser  (2),  Pignorio  (3)  y 

(1) Lipsins,  de  Cruce,  lib. 1, cap.  8. 


cxtn 


varies  otros  s&bios,  en  particular  el  P.  Atanacio 
Kirker  (1).  Este  habla  estensamente  de la  onus 
en  su  Edipo  y  en  sa  Obelisco  de  Panfilo.  Entre 
los  geroglfficos  de los  Egipcios  no  habia  nada  maa 
santo,  mas  eficaz  ni  mas  perfecto  que  la  cruz  her*  ' 
m^tica  6  Isiaca,  cuya  invencion  se  atribuye  d  Mer- 
curic Trismegisto. 

*Segun  el  testimonio  de  Ruffia  la  cruz  era  una 
de  las  letras  gerdticas  6  sacerdotales  de  los  egip- 
cios,  letras  que  erau  sagradas,  como  su  nombre 
lo  indica,  Y,  sin  duda,  i  esa letfa,  forma  de  cruz, 
debian  atribnirle  grande  saBtidad  y  grandeper- 
feccion,  puesto  que  se  encuentra  grabada  en  casi 
todos  los  monumentos  que  nos  han  quedado  de  la 
magnificiencia  del  antiguo  Egipto,  Estd  muy  rei, 
terada  en  los  obeliscos,  y  casi  no  hay  Divinidad 
qxie  no  tenga  ese  signo  en  la  mano  6  qu6  no  Id  lleve 
る se  relacione  con さ I  de  alguna  manera. 

"Entre  esos  monumentos,  he  elejido,  agrega  el 
p.  Lafitau,  los  que  mas  me  han  impresionado  y losj 
he  hecho  grabar  para  que  el  piiblico  pueda  apre- 
ciarlos  yjuzgarlos  por  sua  propios  ojoa.  Estoy  se- 
guro  de  que  verdn  con  placer  el  signo  de  la  cruz  en 
ma 議 de  Horo  (Apolo);  al cuello  del  Dios  Apis,  de 
Amom  (2),que  cr さ o 議 los  tlpos del  Libertador  (3) 
al  cuello  de  las  Vestales;  en  los  vasos  sagrados, 
4}ue  contenian  los  licores  que  se  ofrecian  & lo* 

(1) Kirker,  in  Ocdipo  et  Obelise.  Pamphil. 
(9)  El  Jupiter  de  los  Griegos.  • 
(3)  Libertador,  sobrenombre  dado  &  Japiw. 


OXLiri 


Dioses  sobre los  altares;  en los  timbales  de los  Co- 
ribantos. 

Este  sfmbolo,  la  cruz,  sagrado  entre  los  egipcios, 
lo  era  tambien  entre  los  Fenicios,  y  el  P.  Lafitan  ha 
hecho  grabar,  despues  de la&  divinidades  egipcias, 
algunas  medallas  fenicias  en  que  la  Diosa  de  Siria 
estd  representada  teniendo  una  larga  cruz  en  la 
mauo,  yd  derecha,  yd  inclinada  sobre  la  espal* 
da  (1). 

San  Jer6nimo  asegara  que  en  las  antigaas  letras 
hebraicas,  de  que  los  Bamaritanos  se  ban  servido, 
dice  dl, hasta  el  presents,  el  Tau^  que  es  la  iJltima, 
tiene  la  fignra  de  una  cruz  (2). 

La  forma  que le  dan  todavia  al Tau los  griegos 
y los  latinos,  es  una  e&pecie  de  cruz;  y  en  los  mis- 
mos  gerogUficos  egipcios  el  Tau  y la  cruz  se  cm- 
plean  indistintamente. 

Segun  el  testhnonio  de  S6crates  (3),  de  Socome- 
nes  (4),  de  Suidas  y  de  Raffia  (5),  que  eran  los  que 
entendian  mejor  la  ciencia  gerogUfica,  esa letra^ 
forma  de  cruz,  era  entre  elloa  el  sfmbolo  de  la  vida 
futnra. 

En  las  letras  sagradas,  ese  caracter  se  eacnlpia 
en  la  frente  de  los  predestiuados;  y  era,  sin  duda, 

(1)  En  eltomo  de  notas  y  adiciones  reproduciremoa laS 
doB l&minafl  de  Lafitan  que  dan  testimonio  gr^oo  de  la  re* 
neracion  en  qae  era  tenida  la  cruz  entre  los  egipcios  y  lot 
fenicios. 

(2)  Hieron,  in  Erech,  c&p.  9. 

i3)  S6crates,  Hist.  Ecclesiast"  lib.  5. 
4)  Sozomen,  Hist.  Ecdesiast.,  lib.  7,  cap. 
5;  Baffin,  lib*  2,  cap.  99. 


CXLIV 


por  egta  razon,  la  lUtima  letra  del  alfabeto,  sienda 
】a  Beatitud  el  liltimo  t^rmino  d  que  deberaos  enca- 
minarnos  y  que  debemos  esforzarnos  por  alcanzar. 
El  Tan  era  tambien  una  letra  sfmbolo  de  salud 
y  de  feliz  presagio  entre los  griegos:  para  los  cri- 
Biinales  era  el  slgno  de  la  absolucion,  al paso  qne 
Theta  era,  infaliblemente,  el  de  la  condenacion  y  la 
muerte. 

Los  egipcios  habian  colocado  la  cruz  en  los  as- 
tros,  y  todavia  vemos  esa  cruz  en  las  imdgenes  gr&- 
ficas  que  nos lia  trasmitido  la  antiguedad,  de  ma- 
chos de  los  planetas. 

Entre  los  Chinos,  se  encuentra  la  cruz  en  las le* 
tras  gerogUficas,  como  antiguamente  entre  los  egip- 
cios, y  era  entre  aquellos,  como lo  fiz さ entre  eatos, 
el  sfmboio  de  la  perfeccion;  significandO;  ademas, 
el  niimero  diez.  Y  con  este  motivo  nota  Lafitau,  que 
en  las  antignas  cifras  romanas,  el  niimero  diez  se 
representaba  por  una  cruz  de  la  forma  que  hoy 
llama 動 8  de  San  Andrea. ひ) 

Demostrado  asf,  que  de  las  analogfas  encon- 
tradas  entre  las  mitologias  americanas  y  el  cris- 
tianis 励, y  de  la  existencia  de  la  cruz  y  de  m 
veneracion  en  America,  no  se  puede  concluir  la  pre- 
dicacion  del  Evangelio,  y  no  debi^ndose  suponer 
que  bubo  apSstol  donde  no  se  encuentra  indicio 
de  apostolad ひ, desaparece  el  motivo  con  que  se  con- 
jeturaba  que  las  pisadas  que  se  dicen  estar  estam- 

(1) Lafitan.  一  Moears  des  saavages  Am^ricains,  com 働 
parses  anx  moears  des  premiers  temps  2.  t.  Paris,  1724. 


CXI.T 

padas  en  la  piedras  de  que  dd  noticia  el  P.  Lo- 
zano,  fueranlas  de  santo  Tomas. 

Segun  el  mismo  Lozano,  algunas  de  esas  piedras 
que  conservaban  las  huellas  de  pids  humanos,  te- 
nian  inscripciones  en  csirActeres  desconocidos;  y 
entre  estas  iiidica  una  que  existia  eu  el  Brasil,^;^  la 
aUura  dela  ciudad  de  Pavagba,  siete  grados  al 
sud.  En  esta  piedra,  8e  ven,  segun  dice,  dos  huellas 
de  on  hombre  mayor,  dos  de  otro  mas  pequefio, 
y  ciertas  letras  esculpidas  en  la  piedra.  La  signi- 
ficacion  de  lasletras,  agi'egaLozano, no  se  pado  pe- 
netrar  ha&ta  ahora,  qice  quiz  a  dieran  muclia  luzd 
cuanto  heynos  escrito  sob  re  esta  materia  (1). 

Muy  recientemente  se  ha  descubierto  eu  elBrasil, 
precisamente  en  la  Parayba,  una  inscripcion  cuyoa 
carActeres  se  saponen  fenicios;  y  si  esta  saposicion 
se  establece  como  hecho  incontestable,  ella,  dando, 
como  eaperaba  Lozano,  rauehaluz  sobre  esta  materia, 
nos  esplicaria  las  huellas  de  pies  Lumanos  que  sue- 
len  encontrarse  estampadas  en  las  piedras,  pues los 
fenicios  solian  grabar  en  sus  inscripciones  dos  pies, 
uno  detras  del  otro,  para  indiear  carQinante,viajero, 
hombre  que  pasa;  pero  eso,  como  se  vd,  estaria  bien 
lejos  de  confirmar  la  presencia  de  santo  Tomds  y 
BUS  peregrinaciones  americanas. 

X 

Despues  de  las  materias  de  que  acabamos  de  tra- 
titr,  y  que  ocupan  todo  este  voliimen,  principia  la 

(1) P&gina  456,  de  este  vol. 


CXLTl 


parte  que,  si  Biguieramos  rigarosamentOy  en  este 
punto,  la  opinion  de  Humboldt,  debidmos  considerar 
como  la  linica  hiMorica,  porque  ese  sdbio  crde  que 
el  problema  de  la  primera  poblacion  de  la  America 
ya  no  es  de  la  competencia  de  la  historia,  como  las 
cuestiones  sobre  el  origen  de  las  plantas  y  de los 
animales  y  la  distribucion  de  los  g^rmenes  org&ni- 
cos,  no  son  de  la  alzada  de  la  historia  natural  (1). 

El  segundo  libro,  con  el  cual  principia  el  se^ndo 
voliimen  de  esta  edicion,  contiene  la  historia  civil 
desde  el  descnbrimiento  del  Rio  de  la  Plata  hasta 
la  deposicion  y  prision  del  Adelantado  Alvar  Nu- 
nez Gabeza  de  Vaca  y  el  comienzo  del  gobierno 
del  jnstamente  cdlebre  Domingo  Martinez  de  Irala. 
£n  el  tercero,  continua  la  historia  civil  del  Rio  de 
la  Plata  hasta  el ano  de  1745. 

Sobre  el  descnbrimiento  y los  primeros  pasos  de 
la  conquista,  Lozano  no  tenia  docnmentos  que  con* 
sultar,  porque  no  los  habia  en  los  archivos  de  estos 
paises;  su linica  guia  eran  los  historiadores  que 
le  precedieron,  y lo  que  podia  poner  de  suyo,  en 
eflta  parte,  era  el  criterio,  el  disceruimiento  con  que  • 
86  ftervia  de  ellos.  De  tiempos  posteriores,  en- 
contr6  documentos  archivados  y  pudo  recojer  tea* 
timonios  orales,  que  ha  utilizado;  pero  aun  asi 
no  podia  ser  historiador  primitivo^  porque  tenia 
antecesores. 

En  el  cuarto  y  quinto  libro,  escribe  la  historia 

(1) Humboldt,  Vue  des  cordill^res  et  monuments  des 
peaples  indigenes  de 1' Amerique.  Introduo. 


CXLTU 


de lo  que  entonces  se  conocia  por  Provinda  del 
Tucuman.  Lozano  vivi6  dentro  de  esa  provincia 
▼einte  y  ocho  afios;  y  en  tan  largo  periodo  pudo 
consnltarlo  d  interrogarlo  todo, los  archives,  las  tra- 
diciones,  los  hombres; さ interrogarlos  despacio,  en 
la  intimidad^en  la  familiaridad  del  hogar,  apropUn- 
dose  la  s&via  y  el  colondo  local.  EstOB  dos libros 
son,  por  consecnencia,  una  cr6nica  original, an« 
t さ nticft,  animada,  y  ann  dram&tica,  como  lo  es  al 
narrar  el  episodio  de  la  rebelion  de  D.  Pedro  Bo- 
horqQe. 

La  historia  de  las  provincias  argentinas  que 
entonces  componian  la  del  Tucmnan,  no  tiene  pi- 
giuas  mas  Uenas  ni  mas  ant^nticas  que  las  del P  • 
Lozano. 

Al  anunciar  la  pnblicacion  de  esta  historia,  nos 
impusimos  el  deber  de  anotarla,  sirvi さ ndonos  para 
las  observaciones,  reparos  y  rectificacioDes  de  he- 
chos  y  de  fechas,  de  los  elementos  de  crftica  hist6- 
rica  que  hoy  tenemos  y  de  documeutos  que le  faeron 
descoBocidos  al  antor;  y  al  hacerlo  nog  venia  la 
oportunidad  de  tomar  en  consideracion  y  de  discutir 
ciertas  apreciaciones,  cuando  menos  poco  ben^vo- 
las,  que  ban  aventurado  D.  Felix  de  Azara  y  D. 
Pedro  de  Angelis  sobre  este  grande  trabajo  hidt6- 
rico  del  P.  Lozano. 

Pero  nuestras  anotaciones,  necesariamente  es- 
tensas,  no  podian  tener  entradaenesta  introduccion, 
ni  colocarse,  sin  inconveniente,  al pid  de  las  pdgi- 
nas  &  que  corresponden;  por  todo  lo  cual nos  hemos 


L. - 


cxi.Yiir 


resuelto  d  presentarlaa  inet6dicamente  rennidat  al 
fin  de la  obra. 

XI. 

Respecto  d  esta  primera  •  edicion  de  la  hiatoria 
del  P.  Lozano ク solo  nos  cabe  manifestar  que  siendo 
deaigual  la  ortografia  de  la  copia  de  que  nos  ser- 
vimos,  hemes  tratado  de  uniformarla  eu  cuanto  nos 
ha  sido  posible;  liemos  cambiado  algunas  letras  cu- 
yo  uso  era  anticaado,  siempre  que  el  encontrarse 
en  nombres  propios,  6  alguua  razon  etimol6g;ica, 
no  aconsejaba  su  conservacion;  y  hemos  sostltaido 
mnchas  miiiiisculas  a las  capitales,  de  que  eran 
prodigos los  escritores  antiguos. 

Se  ha  omitido  la  numeracion  de  pdrrafos,  pues  era 
iniitil  para  el  lector,  y  aumentaba,  en  macho,  la  pesa- 
da labor  dela  correccion  de  las  pruebas  tipogr dficas. 

Salvas  estas  leyfsimas  alter aciones,  en  las  que 
no  se  ha  suprimido  ni  cambiado  una  sola  palabra, 
el  mannscrito  ha  sido  escrupulosamente  respetado. 
El  que le lea  en  esta  edicion, l^e  al  P.  Lozano, 


ABiENDo  de  emprender  por  impulso  de la  obe き 
diencia  el  noble  asunto  de  dar  al  piiblico  la  Historia 
de  esta  provincia  del  Paragaay  de  la  compania  de 
Jesus,  que  contiene  proezas  esclarecidas  y  hazanas 
prodigiosaS)  con  que los  hdroea  jesuitas,sus  hijos^  se 
han  hecho  Ingar  en  el  templo  de  la  fama,  me  pare- 
ci6  conveniente,  y  pareci6  tambien  &  otrog,  cuyo  die 
t^endebo  venerar  con  aprecio,  adelantar  la  no- 
ticia  de  estos  pafses,  que  fderon  el  palenqne  don- 
de  aquellos  campeones  consigaieron  de  la  idolatrfa 
y  de  los  vicios  las  ilustres  victorias  que  inmortali- 
zaron  sn  nombre,  6  como  el  teatro  donde  han  de  re- 
presentarse  los  triunfos  de  la  fe  y  de  la  virtud,  con- 
tra lamilicia  del  abismo:  porqne  habidndose  obrado 
estas  cosas  en  regiones  tan  distantes  del  mnndo  an- 


2 


PBEFACia  PEL  AUTOR 


tiguo  y  politico,  y  de  las  cuales  se  tiene  comnnmen- 
te'muy  corta  uoticia,  y  aim  la  que  dan los  antores 
est も muy  confdsa,  es  bien  para  la  inteligencia  snmi- 
nistrar  de  antemauo  aquellas  laces  que  omitidas 
dejaran  la  narracion  oscura,  6  menos  perceptible,  y 
tuvieran  suspenso  el  juicio  del  lector,  necesitado 
6  d  adivinar  en lo  que  se  dice,  6  &  mendigar  en  otra 
parte  lo  que  se  mira  como  forzoso  para  la  compren- 
sion;  habiendo  una  vez  entraflo  en  este  asunto  6 
idea  que  me  propuse,  ocurri6  tanto  que  decir  que  si 
bien  solo  &  un  voliimen  queria  reducir  toda  la  ma- 
teria, sali6  tan  crecido  que  me  pareci6  conveniente 
dividirlo  en  dos. 

Por  tanto,  me  resolvf も describir  aquf  esta  pro- 
vincia  jesuftica  con  toda  la  puntualidad  que  me 
fuere  posible,  sus  calidades,  el  niimero,  genio  y 
propiedades  de  sus  naciones;  el  orfgen  de  ellas,  la 
conquista  temporal  de  estos  pafses  por  las  annas 
espanolas,  que  si  bien  de  alguna  parte  se  halla  algo 
historiado  en  tal cual  autor,  es  con  poca  claridad, 
muy  diminuto  y  confuso,  y  sin  la  puntualidad  que 
aquf  se  verd;  y  de  la  conquista  de  la  gobernacion 
del  Tucuman  no  hay  cosa  impresa  en  nuestra  len- 
gua,  habiendo  sido  forzoso  recoger  lo  que  aquf  se 
escribe  de  papeles  manuscritos  ae  aquel  tiempo, 
que  ha  tenido  sepiiltado»s  el  olvido  y  casi  comidos 
la  polilla,  poniendo  en  eso  no  despreciable  trabajo 
como  tambien  en  senalar  la  fundacion  de  las  ciuda- 
des  y la  introduccion  primera  de  la  fe,  -que  conti- 
nnaron  felizmente  nnestros  jesuitas,  quienes  con 


PREFACIO  DSL  AX7T0B 


3 


solas  las  armas  del  Evangelic,  deacubrieron  nneyas 
regiones,  acometieron  gloriosas  empresas  ,  alcanza- 
ron  victorias  senaladas,  sujetaron  namerosaa  na- 
clones  y  adquirieron  gloria  inmortal.  Segaimos  en 
dar  estas  noticias  el  estilo  que  observaron  comun- 
mente  los  cronistas  religiosos  que  escribieron  en  las 
Indias,  asf  4om さ sticos  como  esternos,  como  se  pnede 
f&cilmente  ver  en los  R.B.  P.P.  fray  Francisco  Diego 
de  Cdrdoba  Salinas,  franciscano,  fray  Antonio  de 
la  Calancna^  agastino,  y  nusioneros  fray  Juan 
Melendez  y  fray  Alonso  de  Zamora,   dominicos,  y 
de  nuestros  jesnitas  los  P.  P.  Alonso  de  Ovalle, 
Francisco  Colin,  Simon  de  Vasconcelos,  Nicolas  del 
Techo  y  Manuel  Rodriguez,  porque  escribiendo  ac- 
etones obradas  enun  nuevo  mundo  no  bien  conocido, 
tavieron  por  diligencia  forzosa  describir  primero 
todo lo  insinnado^  y  &  nosotros  la  multitud  en 1m 
cosas  pertenecientes  &  esta  Unea  nos  oblig6  &  sepa- 
r arias  en  dos  tomos  en  que,  al fin  de  cada  conquis- 
ta,  anadir^  la  noticia  de  los  que  hasta  el  tiempo 
presente  ban  gobernado  estas  provincias  y  de  los 
prelados  que  han  tenido  sns  iglesias,  que  servird  no 
poco  para  la  claridad  en  los  sncesos  que  se  referirin 
despues  en  la  nistoria,  y  en  todo  procurar さ con  el 
posible  esfderzo,  que  solo  se  gobierne  mi  pi 腿 a  por 
el  seguro  rumbo  de  la  verdad,  que  es la  senda  que 
en  tales  asuntos  encamina  al  acierto. 


p.  LOZANO 


I 


LIBRO  PRIMERO 

Historia  del  Paragoay,  Bio  de  la  Plata  y  Tdcdimb 


C  APITULO  I. 


Rotieia  en  eomnn  de  la  jesaftiea  ProTineia  del  Paraguay,  y  due 
prineipio  i la  description  de  la  gobernaeion  del  Rio  de  la 


^^^)a  Historia  de  la  compaSia  de  Jesus  en  esta 
su  provincia  del  Paraguay,  es  el  uobilisimo  asunto 
que  emprende  mi  pi 画 a,  y  cierto  no  me  atreviera  & 
intentar  tamaSa  obra,  si  otro  impulso  que  el  de  la 
obediencia  me  gobernara,  porque  temiera  con  razon 
incurrir  en  la  nota  de  atrevido,  si  esperdra  esponer 
dignamente  las  proezas  esclarecidas  y liazanas  pro- 
digiosas  con  que los  heroes  de  esta  provincia  se 
han  hecho  lagar  en  el  templo  de  la  fama  y  subido  por 
los  escalones  de  sns  admirables  m&itos  & la  cnm- 


Flata. 


6 


GOlfQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


bre  de la  gloria.   Pero  llevando  por lucido  norte  & 
la  obediencia,  espero  snrcar  con  seguridad  el  in- 
menso  pi^lago  de  tan  ilustres  hechos,  esponidndolos 
al  registro  de  la  admiracion,  d  costa  de  no  despre- 
ciable  trabajo  en  revolver los  moaumentoa  que  ha 
tenido  casi  sepultados  el  olvido,  pues  aunque 
nueatro  erudito  Techo  condujo  los  sucesos  hasta  el 
ano  de  1644,  se  hall6  sin  duda  falto  de  inntrumeiitos 
para  dar  toda  la  claridad  que  se  hecha  menos  en  sn 
forzoaa  concision,  por  no  haber  tenido  comodidad  de 
registrar  los  archives,  y  habi^ndola  yo  alcanzado 
se  me  ha  recrecido  el  afan,  con lo  mismo  que  pare- 
cia  alivio.   Kada  me  acobarda  sino  el  conocimiento 
de  mi  corto  caudal,  pero  como  no  obro  por  propio 
arbitrio,  tengo  confianza  de  que  Uegard  al  puerto 
sin  riesgo,  conducido  de  mi  propia  resignacion  al 
dictdmen  de  mis  superiores,  d  cuya  obediencia  tene- 
mos  vinculada  los  religiosos,  segun  la  divina  pro- 
mesa,  la  victoria  en  las  dificultades  mas  arduas. 
Empiezo,  pues,  con  esta  confianza,  despues  de  im- 
plorar  hamilde  el  auxilio  de  la  Divina  Gracia, 
para  que  gobierne  mi  pluma  por  el  seguro  r 腿- 
1)0  de  la  verdad,  que  es  la  senda  que  en  ta- 
les asuntos  encamina  A los  aciertos.  Y  por  que,  para 
la  inteligencia  de  sncesos  que  se  obraron  en  regio- 
. nes  tan  distantes  del  mundo  poUtico,  es  bien 
instruir  primero  el  Ammo  de  los  lectores  con 
las  noticias  que,  omitiaas,  aejaran  la  narracioa 
Mcnra,  6  menos  perceptible,  y  tuvieran  el  juicio 
ftuapenso  neceshado  6  &  aaivinar  en  lo  que  ae 


OOKQUISTA  DEL お 0  DE  LA  PLATA  7 


dice,  6  &  mendigar  en  otra  parte lo  que  Be 
mira  como  forzoso  para  la  comprension.  Por 
tanto,  siguiendo  el  ejemplo  de  cuantos  cronistaB 
religiosos  escribieron  en  las  Indias,  me  reaolvi 
&  dar  en  un libro  previo,  noticia  de  esta  pro- 
vincia,  describi^ndola  con  la  mayor  puntnalidad 
que  me  fuere  posible,  las  calidades  del  pais, 
las  propiedades  y  genios  ae  sus  natnrales,  jnnto 
con  m  orfgen,  la  conquista  temporal  que  se  ha- 
11a  historiada  con  poca  clandaa,  muy  dlminuta  y 
en  raros  autoreS,  la  fundacion  de  sns  ciudades, 
la  introduccion  primera  de  la  fe,  que  continua - 
ron  felizmente  nuestros  heroes  jesuitas,  quienes 
con  solas  las  armas  del  Evangelic,  descubrie- 
ron  nuevas  regiones,  acometieron  gloriosas  em- 
presas,  alcanzarou  victorias   senaladas,  sujeta- 
ron  numerosas  naciones  y  adquirieron  gloria  in- 
mortal.    Conque  siendo  el  lugar  de  estas  accio- 
nes  un  nuevo  mundo,  aun  no  blen  conocido  al 
presente,  es   necesidad  forzosa  describirle  con 
todo  lo  insinuado,  lo  que  serd  como  poner  de- 
lante  de los  ojos  el  campo  donde los  hijos  de 
la  Compania  de  Jesus  consiguieron  de  la  idola- 
tria  y  de  los  vicios  las  ilustres  victorias  que 
tengo   de  referir,  6  como    senalar    el  teatro 
donde  ban  de  representarse  los  triunfos  de  la 
fe  y  de  la  virtud  que  aquellos  valerosos  cam- 
peones  alcanzarou  contra  la  milicia  del  abismo, 
sacando  de  sn  poder  Innumerables  prisioneros  & 
la  libertad  de  hijos  de  Dios,  y  trasladdndoles  & 


8 


GOKQUISTA  DEL  BIO  DB  LA  PLATA 


1q0  reales  sagrados  de la  Iglesia.   Fuera  de  que, 
aunque  algimas  de  estas  noticias  anden  en  otroa 
escritos,  6  se  tratan  allf  casnalmente,  6  de  pa^ 
so,  estan   tan  alteradas  que  no  se  parecen  & 
la  verdad;  conque  es  forzoso  tocarlas  aqui  de 
proposito.  Y  quien  con  todo  eso  no  gustare  de 
leerlas,  podrd  omitir  este  libro,  y  pasar  al si- 
goiente,  donde  doy  principio  con  la  entrada  de 
los  jesnitas  & la  provincia  del  Tacuman.  Lo 
qae  pertenece  al  reino  de  Chile,  parte  un  tiem- 
po  de  la  jesnitica  provincia  del  Faraway,  se 
tratari  en  su lugar  que  seri  desde  el  capftulo  2  o 
del  librt)  3。  en  que  se  refiere  la  fandacion  de 
la  compania  en  aquel  reino.    La  que  en  sua 
catdlogos  llama  la  compania  de  Jesua  provin- 
cia del  Paraguay,  est も sitnada  en  la  America 
meridional por la  parte  del  mar  del  norte.  Por 
el sur  confina  con  las  tierras  que  van  &  dar  en 
el  famoso  estrecho  de  Magallanes:  por  los  otros 
tres  pnntos  cardinales  la  ciSen  otras  tres  pro- 
vlncias  de  la  Compania,  porque,  por  el  norte  parte 
t^rminos  con  la  provincia  del  Peril,  por  el  oriente 
liada  con  la  del  Braail, y  al  poniente le  cae la  de 
Chile.   Comprende  en  sa  recmto  tres  obispadod 
qae  son  los  del  Paraguay,  Tncnman  y  Rio  de 
la  Plata,  y  tiene  nn  colegio  que  es  el  de  Tari- 
ja,  en  el  arzobispado  de  las'  Gharcas,  y las  mi- 
siones  de  Chiquitos,  en  el  obispado  de  Santa 
Craz  de  la  Sierra;  las  que  en  lo  temporal  per- 
tenecen  tambien  &  su  gobierno,  como  la  villa 


COHQX7I8TA  DEL  BIO  DE  LA  PIATA 


9 


de  Tarija  al corregimiento  de los  CSuchas.  En 
el  distrito  de  los  otros  tres  obiBpados  hay  en 
lo  politico  tres  gobiemos,  que  provee  S.  M"y 
son  el  de  Tncuman,  el  del  Bio  de  la  Plata  y 
el  del  Paraguay.  El 1 。 comprende  las  cindades 
de  G6rdoba,  Todos  los  Santos  de  la  Rioja,  Santiago 
del  Estero,  San  Miguel  de  Tncuman,  San  Feli- 
pe de  Lerma,  en  .  el  valle  de  Salta,  San  Salva- 
dor de  Jnjuy,  y  San  Fernando  del  valle  de 
Catamarca.  El 2®  tiene  tres  cindades,  que  son 
la  de  la  Santfsima  Trinidad  pnerto  de  Buenos 
Aires,  la  de  Santa  F さ de  la  Vera  Cruz,  y la 
de  San  Juan  de  Vera  de  las  Siete  Corrientes, 
con  la  Villa  de  San  Felipe  que  recientemente 
86  ha  fimdado  en  el  Montevideo.  El  liltimo  se  reduce 
&  solo  la  cindad  de  la  Asuncion  y  &  tres  vi- 
llas que  Bon la  Villarica  del  Espfritu  Santo,  la 
de  Gnru^ati,  y la  de  Guarnipitan,  ocho  legaas  de 
la  cindad.  En  estos  distritos,  tiene  esta  pro- 
yincia  diez  colegioB,  nn  noviciado,  un  convicto- 
rio  y  38  misiones  fiiera  de  las  que  se  empiezan 
&  fiiadax  entre  los  gentiles  chirigaanos  por  en- 
cargo  del  exma.  senor  virey  de  estos  reinos  y 
de  la  real  Andiencia  de  Ghnqnisaca,  6  de  la 
Plata,  que  es la  chancilleria  &  que  pertenecen 
los  gobiemos  susodichoB. 

Los  t^rminos  de  cada  nna  de  estas  tres  goberna- 
ciones  son  muy  dilatados,  y  habri  pocos  gcr 
biernos  en  toda  la  monarquia  espanola  que  Ueguen 
i  igaalar  an  estension.  Antigaamente  desde  el  des* 


10 


GOITQUISTA  DEL  BIO  DE は PLATA 


cnbrimiento  ae  estas  proyincias  hasta  el ano 1620, 
eran  solamente  dos  gobiernos los  que  ahora  se  di- 
vid'en  en  tres,  conviene  &  saber,  el de  Tncuman  y 
del  Rio  de  la  Plata,  y  este  se  estendia  por  mas  de 
cuatrocientas  legaas  de  costa  en  el  mismo  rio,  haa- 
ta  el  cabo  de  Santa  Maria  one  esti  en  .35  grados,  y 
desde  alU  todavia  pasaba  por  la  costa  del  mar  has- 
ta la  Gananea^como  doscientas  legnas,  y  por  la  costa 
de  Buenos  Aires le  senal6  S.  M.  doscientag^  leguas 
Mcia  ei eatrecho  de  Magallanes,  de  que  tomaron 
poBe^ion  los  vecinos  de  Buenos  Aires,  saliendo  & 
repetidos  descubrimieatos  por  aqaella  parte  con 
designios  de  hallar  las  riqaezas  de  la  famosa,  6  fa- 
bulosa  ciudad  de  los  Cdsares.  En  la  Cananea  tom6 
tambien  posesioii  por  la  corona  de  Castilla,  ano  de 
1541,  el  gobernador  del  Rio  de  la  Plata  Alvar  Nu- 
nez  Cabeza  de  Vaca,  y  paso  sus  armas  por  Umite  de 
su  gobierno,  como さ 1 mismo  escribe  en 議 comen- 
tarios  impresos,  ano  de  1555,por  mandado  del  seSor 
emperador  Carlos  V,  de  glork)sa  inemoria,y  la  mis- 
ma  posicion  y  positura  de  armas  dejaba  hecha  en  la 
isla  de  Santa  Catalina  que  estd  50 leguas  antes  y  en 
28  grades  de  altura.  Y  aun  en  Cabo  Frio,fij6  las  ar- 
mas del  senor  Cirloa  Qainto  y  tom6  posesion  en  su 


de  1535,  como  escribe  en  su  "Argentina"  impresa  en 
Liaboa,  ano  de  1601,  el  arcediano  don  Martin  del 
Barco  Centenera,  canto  4,  。  quien  afiade  en  pi  5.  o 
que  durabaq.  alU  dichas  armas  cnando  aport る seis 
afios  despues  la  armada  de  Alvar  Nuilez.  Desde 


COlfQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA  1 1 

aqnf  tirando  para  el  poniente,  comprendia  hasta 
las  fronteras  del  Peni  por  Santa  Cruz  de la 
Sierra,  y las  del  Tucmnan,  y  hdcia  al norte 
no  tenia  mas  t^rmino  que  el qne  se  pnso  & los 
deBcnbrimientos.  Esta  yastfsima  Qobernacion  se 
diyidi6  en  dos,  como  ya  insiim さ, el  afio  de  1620, 
qneddndose  la  nna  con  el  nombre  antigao  del  Rio 
de  la  Plata  yd  la  otra  se le  di6  el  del  Paragnay. 
Los  linderos  de  ambas  son  en  la  parte  de  nnes- 
tras  misiones,  las  vertientes  de  los  rios  Pa- 
rand  y  Uruguay,  qne  fti さ la  regla  por  donde  el 
afio  de  1727  se  gobernaron  los  jueces  que  en 
virtud  de  una  c^dula  de  S.  M.,  fecha  en  Madrid  & 
11 de  Febrero  de  1725,  senalaron  los  iluBtrisimoB 
seSores    ODispos  de  Buenos  Aires  y  del  Para- 
guay don  fray  Pedro  de  Fajardo  y  di^n  fray  Jos^  de 
Palos,  para    ajnstar  los  Umites  de  ambos  obis- 
padog,  sobre  que  habia  litMo  pendiente  por  mu- 
chos  afios:  en  virtud  de  dicha  sentencia  qne- 
daron  agregados  A la  di6cesis  del  Paraguay  los 
pueblos  de  la  Candelai'ia,San  Cosme, (1) Santa  Ana, 
N.  S.  de  Loreto,   San  Ignacio  Mini,  y  Corpus, 
porque,  aunque  su  situacion  es  en  la  costa  oriental 
del rio  Farand,  las  corrientes  de  todos  sus  rios  son 
al  dicho  Parand;  y  el  pueblo  de  San  Jos さ con  distar 
solo  ocho  legaas  del  pueblo  de  la  Candelaria,  se 
adjadic6  al  obispado  de  Buenos  Aires,  por  que 

(1) Hacia  25  afios  que  el  pueblo  de  San  Cosme  se  Labia 
removido  del  departamento  de  Gandelaria  traslad^ndose  i la 
parte  occidental  de  Paran4,  mas  de  40  millas  distante  de 
Gandelaria. 


12 


C0NQUI8TA  DEIi  RIO  DE  LA  PLATA 


ya  allf  empiezan  las  vertientes  de  los  rios  &  cor- 
rer  al Uruguay,  y  en  esta  forma  qaed6  asentada  la 
division  de los  obispados.  Es  verdad  que  por 
lo  que  toca  al  gobierno  temporal,  hay  novfsima  dia- 
posicion  del rey  nuestro  senor,  que  Dios  gaarde, 
quien,  en  c^dala  espedida  en  San  Lorenzo  el  Real 
A  6  de  noviembre  de  1726,  y  refrendada  por  don 
Francisco  de  Arana^por  jostisimas  razones  que  mo- 
tivaron  su  real  determinacioii,  manda  que  todos los 
pueblos  de  indios  que  doctrina  la  Companfa  en  las 
misiones  de  los  gaaranfs,  se  eximan  de  la  jurisdic- 
cion  del  gobierno  del  Paraguay,  y  queden  agre- 
gados  al  gobierno  de  Buenos  Aires,  &  cuya  c さ dula 
se  di6  cumplimiento  el ano  de  1730,  bajando  los 
corregidores  de  los  quince  pueblos  pertenecientes  al 
gobierno  del  Psgraguay,  &  reconocer  y  rendir  per- 
aonalmente  obediencia  al  gobernador  de  Buenos 
Aires,  como  sua  nuevps  siibditos;  con  que  por  esta 
razon,  parece  qued6  desde  entonces  incluido  en  la 
jurisdiccion  de  este  el rio  Paran も, y  por  Ifmite 
el  rio  Tebiquarf.  Por  la  costa  occidental  del 
Paraii4,  en  frente  de  las  Corrientes,  es  el  lin- 
dero  ae la  gobernacion  del  Rio  de  la  Plata  el  rio 
Bermejo,  que  desemboca  en  el  rio  ParanA  en 
altura  de  27  grados  poco  mas.  De  la  goberna- 
cion del  Tucuman,  de  la  caal  escribir^  &  su  tiempo, 
se  divide  la  del  Bio  de  la  Plata  en  nn  paraje 
dotado  por  eso  con  particularidad  en  el  mapa,  que 
ya  puesto  al  principio,  y  se  llama  la  Cruz  AUa, 
que  cae  cincaenta  leguas  al  oriente  de  esta  ciu- 
dadde  C6rdoba. 


COVQUISTA  DEL  BIO  DB  LA  PLATA 


IS 


Disbnrriendo  ahora  con  la  claridad  posibie  ire- 
mos  descrlbiendo  el  pais  desde  que  acaban  las  tier- 
ras  de la  corona  de  Portugal,  apnutando lo  que 
hoy  poseen los  Portugueses  por  descnido  de los 
castellanoB.  Gananea,  que  es  el  paraje  donde  fi- 
j6 las  armas  de  Castilla  el  gobernador  Alvar 
Nunez,  es  an  rio  de  a^as  purfsimas,  que  des- 
cienden  de  altas  serranfas,  y  desemboca  al mar 
con  mncho  caudal  en  25 1x2  gradog,  y  todo  sn 
distrito  abnnda  de  copiosas お gnnas,  abnndantes 
de  pescado,  y la  tierra  de  caza,  y  fSrtil  en  to- 
do  g^nero  de  los  mantenimientos  que  Uevan  estos 
pafses.  En  dicho  rio  tienen  poblacion  los  Portu- 
gueses muchos  anos  ha.  Sf^ese  en  26  2|3  grados 
el  rio  de  San  Francisco,  distinto  de  otro  mas  cflebre 
que  aiscnrre  por  el  BrasU.  en 10  grados;  pero 
d  este  nada le  falta  para  ser  rio  de  mucho  nom- 
bre,  pues  es  capaz  de  navios  muy  gruesos,  que 
pneden  tocar  con  los  espolones  en  tierra;  tiene  co- 
piosa  pesca  y  mucha  caza  en 画 m&rgenes;  sn 
corriente  esmuy  apacible,  y  forma  en  su  boca 
trea  islas  de  bnen  tamafio,  aunqae  la  mas  interior 
es  mayor  que  las  otras  dos.  En  este  paraje  fdn- 
dd  Hernando  de  Trejo  una  cindad  de  espanoles, 
en  que  nacid  sa  Mjo  el  ilustrfsimo  senor  don 
fray  Fernando  de  Trejo  y  Sanabria,  obispo  de 
Tncuman;  pero  &  causa  de  la  miseria  que  padecian 
86  vi6  forzado  &  despoblarla  antes  de  un  ano,  y  tras- 
ladar  la  gente  al  Paraguay,  lo  que  le  cOst6  tan  caro 
que  toda  sn  vida  le  tnvo  como  preso  el  gober- 


14 


COVQTTISTA  DEL  BIO  DE  LA.  PLATA 


nador  Domingo  Martinez  de  Irala,  por  haberlo 
ejecntado  sin  su licencia,  como  si  el  hambre  diera 
treguas  6  permitiera  demoras.    Hoy  log  porta* 
gaeses  mantienen  alU  una  villa,  distante  20 le- 
gaas  de  la  isla  de  Santa  Catalina,  de  que  hablar も 
•  con  la  cual se  comunican  por  mar;  porqne  la  cob* 
ta  hasta  enfrente  de  Santa  Catalina  esU  pobla- 
da  de  bosques  muy  espeBOS  y  no  fdciles  de  pe* 
netrar,  y  desde  dicha  villa  tienen  camino  abier- 
to  hasta  San  Pablo,  &m  riesgo  ni  tropiezo.  Des* 
piles,  en  27  grados,  estd  el rio  Tayabay,  y  en 
casi  28  el  Tapnca.   Poco  distante  estd  la;  c^ebre  - 
isla  de  Santa  Catalina,  donde  tambien  fijo  Alvax 
Nunez  las  annas   de  Castilla.   En  ella  estuvo 
tambien  surta  la  armada  del  adelantado  Juan 
Ortiz  de  Zdrate,  por los  anos  de  1572,  y  padecid 
edtranas  miserias,  ocasionadas  del  hambre  y  mal 
gobierno  de  dicho  adelantado.   Va  haciendo  di- 
cha isla,  por  espacio  de  ocho  6  diez  legaas,  con 
la  tierra  firme,  una  hermosa  ensenada,  en  forma 
de  media  lana,  muy  resgaardada  contra  la  faria 
de  los  vientos  y  capaz  de  surgir  en  ella  mil  na- 
ves.  El  terreno  es  fertilf simo,  retajado  ae  mnchos 
arroyos,  y  solo  poblado  de  fieras  y  tanta  can- 
tidad  de  vcnados,  que  parece  coto  de  algun  gran 
monarca,  y  fueran  infinites,  &  no  consuinirlos  la 
Toracidad  de  los  tigres  que  se  ceba  en  ellos  &  su 
salvo.   En  la  ensenada  cuya  boca  es  muy  peque^ 
fia,  y  por  esa  razon  la  Uamaban  los  naturales  en 
fiu lengaa  Yumiri^  es  infinito  el  pescado  y  ma- 


COlTQinSTA  DEL  BIO  DE  lA  PLATA  15 

riaco  que  se  halla  en  todo  tiempo  y  de  todo  gd- 
nero,  y las  ostras,  de  que  hay  fama  se  sacan  fi- 
nisimas  perlas,  son  de  tan  desmedido  tamano  que 
cierto  capitan  de  San  Vicente  en  el  Brasil  llev6 
de  aquf  una  concha  que  sirvio  de  lebrillo  para 
lavar los  pids  d  cierto  obispo  que  no  daba  cr さ- 
dito  & las  cosas  estraSas  de  esta  isla.  Otro  pes- 
cado  hay,  que  saliendo  en  tierra,  Uega  con  hala- 
go  &  requebrar  & las  mugeres,  de  que  refiere  tin 
caso  que le  pas6  aquf  &  cierta  muger  de  su  ar- 
mada, el  arcediano  Barco  Centenera.  Al puer- 
to  de  eat  a  isla,  llam6  el  adelantado  Ortiz  ae 
Z&i'ate,  de  C6rpu8  Christi;  porque  en  tal aia  to- 
m6  tierra  y  desembarco  su  gente.  Hoy  por  el 
descuido  de  los  castellanos  tienen  aqni  una  po- 
blacion  los  portugues が del  Brasil,  para  atender 
i la  labor  de  minas  de  (no,  que  ban  descubierto 
con  buen  logro,  y  son  el  reclamo  que  conviaa 
a  que  algunos.  espanoies  de  estas  provincias  pa- 
sen  allA  furtivamente  con  cantidad  de  mulas,  que 
venden  &  precios  eacesivos  para  conducir  el oro 
per  tierra  al  Brasil,  hasta  donde  tienen  camino 
abierto;  y  tambien  acuden  & la  misma  poblacion 
algunos  ii^dios  guaranfs,  fugitives  de  nuestras 
misiones,  que  mal hallados  con  la  vida  ajnstada 
y  muy  cristiana  que  se  profesa  en  nuestros  pue- 
blos, pasan  alM,  por  vivir  & la  ley  de  su 
antojo. 

Un  grado  mas  Mcia  el  Rio  de  la  Plata,  se 
encuentra  en  la  misma  costa,  eu  29  de  aliura,  el 


16 


00KQI7ISTA  DEL  BIO  DB  LA  PLATA 


rio  6 la^na  de los  Patos,  asf llamada,  por losqne 
aquf  dej6  ana  armada  castellana  que  tom^pueiv 
to  en  sns  mdrgenes,  el aSo  de  1554,  y  habiendo 
flido  may  pocos,  se  mnltiplicaron '  tanto  que  es  in*^ 
numerable  la  mnltitud  que  cnbre  sns  agaas  y  ae 
esparce  por  los  campos  interiores  y  costas  mari» 
timas  por  espacio  de  40  y  50 legaas,  Birviendo 
de  Babroso  alimento  &  aqnellos  naturales,  y  dan-* 
do  BU  nombre,  no  solo  &  la  laguna  6  rio,  am6 
A  todo  aqnel  pais,  que  se  llama,  hasta  hoy,  Tier- 
ra  de  Patos.  En  dicha  lagnna  estd  el  puerto 
que  los  mapas  llaman  de  Vera,  nombre  que le 
pusieron  los  castellanos  por  parecerles  semejan* 
te  aqnel  pais  d la  Vera  de  Plasencia.  Est&  tarn' 
bien  el  puerto  de  Mbiaza,  de  que  tom6  posesion 
el  adelantado  Juan  Ortiz  de  Z4rate,  y  para  per - 
petaar  su  memoria,  le  pusieron  por  muchos  afio& 
entre  sus  tftolos  los  gobernadores  del  Bio  de 
la  Plata,  intitnUndose  一 gobemadores  de  las 
provincias  del  Rio  de  la  Plata,  Uruguay,  Ta^ 
p も 6  Mbiaza.  Hasta  aqui  se  estiende  la  nacion 
de  los  indiog  que  empieza  &  poblar  los  campos 
desde  el  rio  de  la  Cananea:  es  gente  d6cil y 
muy  dispuesta  para  recibir  el  Evangelic  y,  so- 
bre  todo,  se  se5al6  siempre  en  no  comer  came 
bumana,  con  ser  manjar  muy  usual y  apetecido  de 
BUS  comarcanos,  con  quienes  traen  continaas  guer- 
ras,  especialmente  con  los  gaayanda.  Recrea  mu' 
cho  el  pais  la  vista,  por  una  parte,  con  la  emi* 
nencia  de  sua  aierraa,  por  otra,  con  la  hermosora 


COKQXnSTA  DEL  BIO  DB  LA  PLATA 


17 


de  BOB  campifias,  hasta  donde  Uegaba  d  apacen-* 
tarse  infinidad  de  ganado  vacuno,  de  que  han 
sacado  milloneft los  espanoles  de  Santa  ¥6  y 
Buenos  Aires,  como  tambien  los  portugaeses  de 
una  villa  llamada  San  Antonio,  que  ahora  trein- 
ta  anos  se  pobl6  sobre  esta  la^na  de  los  Patos, 
Y  la  ha  dejado  tomar  cnerpo  la  negligencia  de 
los  que  debieran  defender  los  derechos  de  nnestro 
cat61ico  monarca,  Y  toda  esta  mnltitnd  de  gana- 
do tavo  sa  orfgen  de  una  porcion  de  vacas  que 
se  alzd^  menos  hd  *de  nn  siglo,  por la  destruc- 
cion  de  al^nas  doctrinas  que  habian  fundado 
los  jesuitas  de  esta  provincia,  y  fneron  b&rbara 
A  impiamente  asoladas  por  los  mamelucos  del 
Brasil.  En  altara  de  casi  32  grados  tributa  an 
eandal  almar  del  norte  el  rio,  que  por  antono- 
maaia  Uaman  Grande,  y  merece  ciertamente  el 
nombre,  porque  descarga  tan  poderoso,  que  hace 
dificil sn  entrada  & las  embarcaciones  que le  na- 
vegan  por  largo  espacio  y  esperimentan  tan  rir 
pida  como  copiosa  sn  corriente.  En  frente  de  8ti 
boca  tiene  nua  isla  pequefia  que  la  encubre;  pe- 
ro  en lo  interior  es  segaro  y  anchuroso,  eaten- 
didndose  en  forma  de  lago,  por  lo  cual  alganos 
le  Uaman  la  lagnna.  F6rmase  de  dos  grandes 
rioa,  llamados  Cayyi  i  Igai^  que  corren  de  norte 
&  «ur,  naciendo  de  las  sierras  que  Uaman  del  Tap さ, 
y  finalmente  se  vienen  &  encontrar  en  altara  de 
treinta  grados,  despnes  de  haber  discurrido  lar* 
gamente  por  lo  interior  del  pais  y  recogido  en  si 


18 


GOUQXJISTA  DBL  BIO  DE  LA  PLATA 


otroa  rios  de  menos  nombre.  Las  riberas  f^rtiles 
de  eate  gran  rio las  poblaban,  antes  de  las  ^nvasiones 
de los  mamelneos,  mas  de  veinte  mil  indies  gaara- 
nfs  que  llamaban  Arachanes^  no  porque  en  las  cos- 
tumbres  6  idioma  se  diferenciasen  de  los  demaa  de 
aquella  nacion,  sino  porque  traian  revuelto  y  en- 
crespado  el  cabello:  era  gente  bien  dispuesta,  cor- 
pulenta  y 腿 y  belicosa,  ejercitando  de  continno 
las  armas  con  la  nacion  de  los  charriia^,  que 
poblaban  las  costas  del  Rio  de  la  Plata,  y  co ひ los 
guayands  de  tierra  adentro.  A  distancia  de  22 
leguas  de  dicho  Rio  Grande  se  halla  el  rio  de 
Martin  Alfonso  de  Sosa,  tomando  el  nombre  de 
aquel  c^lebre  Virey  en  cuya  compaftia  pasd  de 
Europa  &  su  apostolado  el  grande  ap6stol  del 
oriente  san  Francisco  Javier,  por  haber  arri- 
bado  &  £1  corriendo  estas  costas.  De  aqm  ade- 
lante,  hasta  la  boca  del  grandioso  Rio  de  la  Plata, 
no  hay  paraje  nombrado  hasta  llegar  &  Castillos, 
que  son  unos  m^danos  de  arena  tan  altos  que  se 
registran  desde  muchas  leg ほ as  de  la  mar.  En  tiem- 
po  que,  por  la  menor  edad  de  Luis  XV  go - 
bernaba  &  Francia  el  regente  serenfsimo  duqne 
de  Orleans,  intento  el  capitan  Estevan  Moreau, 
francos  valeroao  y  osado,  no  s さ si  entablar  co- 
mercio  con  los  infieles  gaenoas  que  discurren  por 
esta  costa,  6  poblarse  en  ella,  para lo  que  ferajo  das 
6  tres  navios  bien  equip  ados;  pero  noticioso  de 
BUS  designios  el  exmo.  sefior  don  Bruno  Mauricio  de 
Zabala,  gobernador  de  Buenos  Aires,  despach6 


COKQUISTA  DEIi  BIO  D£  LA  PLATA 


19 


prontamente  una  escnadra  de  soldados  espauoles, 
i  cargo  del  capitan  de  aqnel  presidio  don  Antonio 
Pandoy  1?atiSo,  que  Uegan^o  & largas  marchas 
eAdoce  dias,  desde  la  ^ardia  de  San  Juan,  que 
estd  seis  le^as  de  la  colonia  de  San  Gabriel, & 
GaBtillos,  derrot6  & los  franceses  felizmente  el dia 
25  de  Mayo  de  1720,  matando  seis  6  siete,  apmio - 
nando  los  demas  hasta  cien  hombres  y  quemando 
laa  barracas  en  que  vivian,  despnes  de  haber  sa- 
cado  nn  caantioso  botin.  El  capitan  Morean  fd^ 
el  primero  que  pag6  con  la  vida  la  temendaa 
de  la  empresa,  muriendo  valerosamente  en  lare- 
friega.  En  dicho  paraje  de  Castillos,  hay  tres 
Islaa  del  mismo  nombre,  pero  sin  tener  cosa 
notable.  Dista  de  aqui  ocho  legaas  el  cabo  ae 
Santa  Maria,  que  es la  punta  »etentrional  del  Rio 
de  la  Plata,  junto  4 la  cual se  forman  tres  gran- 
des la^nas  ,que  la  menor  se  dilata  tierra  adentro 
mas  de  cinco  legaas,  pero  no  desaguan  en  el rio 
6  en  el  mar  con  no  distar  cada  una  de  sus  mdrge- 
nes  mas  de  se»enta  6  setenta  pasos,  sino  que 
deben  de  comunicarse  ocnUamente,  y  de  ellos 
recibir  8U  canaaL  Toaa  esta  costa  que  hemoa 
descrito,  es  muy  apacible  & la  vista,  aunqne  el 
mar  poco  seguro.  Divldese  el  pais  en  campinas 
hmnosfsimas  que  pueblan  inmensidad  de  ganado 
y  caza,  caballos,  vacas,  puercos  monteses,  ve- 
nados,  y  antas;  y  muchas  especies  de  hermosas 
aves.  Riegan  dichas  campi9as  innnmerables  arro- 
yo8,  que  cruzando  por  todas  partes  fertilizan  el 


20 


COHQUISTA  DEL  BIO  DE  lA  PLATA 


pais,  y  forman los  rios  referidos.  En  partes  se  ha- 
llan  arboledas  muy  frondosas  y  elevadas  que,  & 
mas  de  recrear  la  vista,  ofrecen  & 議 birbaros  mo- 
r adores  habitacion  apacible  para  pasar  la  vida 
con  comodidaa.  Ni le  da  al pais  pequena  her- 
mosura  la  cadena  de  unas  prodigiosas  montafias 
que  teniendo  m  principio  en  el  Brasil,  pocas  le- 
giias  mas  ac4  de  la  villa  de  San  Jorge, 
en 】a  capitanfa  de  Porto  Seguro,  vienen  cor- 
riendo  coiitinnadas  como  una  cuerda  por  mas 
de  cnatrocientas  legaas,  pero  siempre  Sk  vista  de 
los  navegantes,  ya  mas  cercanas,  ya  mas  dis- 
tantes,  porque  unas  veces  se  avecinan  tanto  & 
sua  costas  que  hay  parajes  donde  sns  agaas les 
banan  los  pi さ s,  otras  penetran  por  la  tierra 
adentro,  en  distancia  de  ocho,  diez  6  catorce,  y  4 
veces  mnchas  mas  le^as.  Hace  an  par^ntesis  en 
esta  serrania,  con  las  sesenta  legaas  de  su  boca, 
el  gran  Bio  de  la  Plata,  y  pasado  el  rio,  se 
yuelve  &  ir levantando  insensiblemente  la  tierra 
hasta  continnarse  dicha  serrania  con  la  cfllebre 
Cordillera  de  Chile,  que  se  continiia  por  mil y 
quinientas  leguas,  hasta  la  gobernacion  de  San- 
ta Marta.  ' 

La  altura  de  esta  nnestra  serrania  del  Rio  de 
la  Plata  es  en  partes  asombrosa,  que  ni  el  vuelo 
de  las  mas  ligeras  aves  puede  superar  &  sua 
cumbres.  No  Tiay  Alpes  6  Pirineos  que  con  ellas 
se  puedan  comparar;  y  parece  se  verified  en  ella 
la  f&bula  de  los  montes  Pelion  y  Ossa  que  sobre- 


C0KQUI8TA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


21 


pnsieron  uno  &  otro  log  gigantes,  porque  aquf  se 
•  admira  ejecutado  en  la  realidad  por  el  autor  de 
la  nataraleza, lo  que  alii  no  8e  supo  compren* 
aer  siho  como  invencion  de  la  ociosa  imaginativa 
ae los  poetas.  Lo  que  por  cosa  prodigiosa  se  ce- 
lebra  del  famoso  Olimpo,  que  sobrepuja  con  sn 
cima  k las  nubes,  es  aquf  ordinario  aun  en  los 
sirios  donde  es  menos  desmedida  su  altnra,  por- 
que siempre  qneda  campo  para  trepar  muchas  le- 
guas  de  serranfas,  desde  que  se  pis^n  los  nublados, 
teniendo  encnbierta  la  tierra  con  la  densidad  de 
las  nubes,  y  descubierto  el  cielo  claro  y  hermoso 
sin  ningun  impedimento,  como  si  mudamente  nos 
estuvieran  predicando  que  solo  en  el  cielo  hemos 
de  fijar  la  vista  apartdndola  de  cuanto  ofrece  la 
tierra.  Franqnean  camino  k los  mortales  por  po- 
cas  partes,  estas  montanas,  por  que  de  ordinario 
son  penas  tajadas,  por  donde  ni  treparse  puede, 
y^se  abren  en  tan  profdndas  quebradas  y  espan- 
tosos  precipicios  que  causa  miedo  ponerse  d 
mirarlas  desde  la  cumbre,  y  cuando  por  los  pa- 
- rajes  mas  trillados  por  menoa  Asperos  parece 
al caminante  llegado  k  la  eminencia,  se  halla  al 
pi さ de  otra  montaSa  mas  alta«  Pero、recompen- 
sa  el  trabajo  escesivo  de  la  subida  la  alegre 
vista  que  se  goza  tendiendo  los  ojos  desde  aque- 
Uas  cumbres.  Parece  que  se.  mira  desde  el 
globo  de  la  lima,  y  que  todo  el  terrestre  sirve 
de  escabel k los  pids.  El  cielo  aparece  mas 
hermoso  y  serene,  por  que  se  ve  mas  libre  de  los 


22 


G0KQUI8TA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


impedimentos  que  ofdscan  nuestra  vista.   En  la 
tierra  se  descnbren  vegas  amenfsimas,  por  don- 
de  discurren  claros  arroyos,  ya  quietos,  ya  sal- 
tando,  ahora  divididos,  ahora  encontrados,  nnas 
reces  escandi^ndose,  otras  dejdadose  ver,  tal vee 
resplandeciendo  en  agaas,  tal  vez  blanqueando 
en  espumas,  y  siempre  regando  drboles  altfsimos, 
yerbas  fragantfsimas,  y  flofes  de  todos  colores 
en  tan  bella  disposicion  que  parecen  jardines 
bien  ordenados.  •  Vense  brotar  sobre  aqaellas  com - 
bres  copia  grand お ima  de  cristalinas  agaas,  que, 
reventando  en  fuentes  purisimas  de  las  mejores 
sin  encarecimiento  del  mundo  todo,  se  forman  en 
candalosos  rios,  que  con  sn  corriente  precipitada  y 
con  estruendo  furioso,  vienen  azotando los  pe2aa- 
cos,  y  ablandando  su  dureza,  para  abrirse  caml- 
no  por  donde  reetitiiirse  al mar  de  donde  salie- 
ron,  y  pagarle  tribute  agradecidos  del  que les  did 
ser.    Si  se  alarga  mas  Ja  vista  se  descubre 
aquella  inmensa  campana  del  oc^ano,  gozando 
Bin  zozobra  de  toda  su  hennosa  variedad,  y,  si 
se  vuelven  las  espaldas,  se  registran  en  tierra 
tales  campiSas  tan  pobladas  de  todo  g^nero  de 
flores,  tan  regadas  de  fdentes  y  rios,  que  repre- 
sentan  un  nnevo  paraiso.   Las  riquezas  que  en 
sns  entranas  encierran  estos  montes  en  toda  sn 
eAension  dilatada  de  pedreria,  plata  y  oro,  las 
va  poco  &  poco  descubriendo  el  tiempo,  y  sabemos 
que  los  Portugueses,  asfen  el  territorio  de  su  juris- 
diccion,  como  en  el  quees  de  la  corona  de  Cas- 


COlfQXnBTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


23 


tiUa,  labran  muchas  minaB  de  oro,  pues  &  mas 
de las  que  tienen  delude  San  Pablo  adelante,  tie- 
nen  en  la  demarcacion  de  Castilla,  las  de  Santa 
Catalina,  las  de  tierra  de  Patos,  y  otros  lava- 
deros,  y  habri  como  tres  anos  que  en  el  distri- 
to  de  San  Pablo  toparon  an  mineral  de  finfsi- 
mos  diamantes,  que  pneden  competir  en  sns  fon- 
do^  y  dareza  con los  mas  celebrados  de  Golcon- 
da  6  Narsinga. 

Tambien  el  mar  en  toda  eata  costa  hasta  el 
Rio  de  la  Plata  ofrece  en  diversos  parajes 
eantidad  de  perlas  gruesas  y  alj6far  en  con- 
chas y  ostiones  por  el  trabajo  de  registrar  sns 
senos,  pero  como  est&  despoblado  en  la  mayor 
parte,  no  hay  qmen  se  aplique  &  esta  grangeria 
y  queda  libre  de  la  codicia.  (1.)  Tambien  espele  & 
las  playas  eantidad  de  dmbar,  ahora  sea  escre- 
mento  de  las  baUenas,  ahora  resina  de  drboles, 
segim  variedad  de  pareceres,  pero lo  cierto  es 
que  se  estima  poco  esta  prodigalidad  de  las  aguas, 
porqne  la  mdeza  de  los  indios  no  ^jonoce  la 
nobleza  de  esta  droga,  con  que  solo  suministra 
alimento  d  algana^  aves  que  se  ceban  en  61. 
Hemes  llegado  con  la  descripcion  & laboca  del 
Rio  de  la  Plata,  cuya  estension  y lo  que  ella 
oomprende,  iremos  ahora  registrando  y  paseando 
SOS  costas  para  reconocer  sn  grandeza,  de  que  dari 
noticia  el  capitalo  sigaiente. 

(1) Combes*    Historia  de  Mindanao,  lib. 1 cap.  6. 


CAPITULO  II 


Jteierfbeie  la  gobernaeion  del  Rio  de la  Plata,d6sd6  el  Cabo  de  Santa 


v^^^As  »fOTicuB  qne  fraiiqne6  el  capftulo  preceden- 
te  miran  solo  & la  costa  maritima  de  la  gobernaeion 
del  Rio  de  la  Plata,  y  en  este  prosigo  la  del  mismo 
rio  en los  dps  bra 鹏 que le  componen  y  compren- 
den  asi la  dicha  gobernaeion  como  la  del  Para- 
guay, que  estando  por  natnraleza  tan  estrechamen- 
te  enlazadas,  ni  aun  mi  relacion  las  pnede  dividir. 
Empezando  pues  por  la  costa  setentrional, es  sn 
principio  el  que  es  por  este  rumbo  su  remate,  el  ca- 
bo de  Santa  Maria,  bien  cflebre  entre  los  cosm6- 
grafos,  y  macho  mas  de  medio  siglo  &  esta  parte 
por  las  controversias  movidas  cou  ardor  grande 
entre  las  coronas  de  Castilla  y  Portugal.  Es  su 
sitnacion  en  35  grados,  y  de  alii  &  ocho  6  diez  le- 


COKQUISTA  DEL  BIO  DB  LA  PLATA 


25 


gaas  tiene  la  isla  de  Maldonado  que  hace  nn 
lente  pnerto  con  la  tierra  fibrme,en  que  se  pnede  ase* 
gnrar  cnalquier  flota,  por  nnmerosa  que  sea,  no  solo 
de  la  faria  de los  vientos  que  snelen  ser  furiosos, 
ciiando  soplan  de  tierra,  sino  de  las  invasionefii  de 
piratas  6  corsarioa,  ^orque  es  tan  estrecha  an  boca 
que  con  poca  artilleria  se  puede  defender  que  nin- 
gana  fderza  enemiga  entre  &  inquietar  las  naos 
que  ancoran  en  sn  bahia.  Tiene  la  isla  dilatadas 
tierras  de  labor  para  trigo,  vinas  y  todo  g^nero  de 
frntas,  y  por  Ber los  pastes  muy  pingQes  ha  malti- 
plicado  allf  sin  niimero  el  ganado  vacuno.  Harto 
86  ha  deseado  se  fundasealli  una  cmdad,para 1 ひ que 
hay  grandes  comodidade8,y  ann  se  ha  repreBenta- 
ao  por  personas  celosag  en  el  real  consejo  de  In- 
dias;  pero  por  razones  que  habr&  tenido  aquel  sa- 
pientfsimo  are6pago,  y  debemos  venerar,  no  han 
snrtido  efecto  estas  diligencias.  Reconocen  todos 
los  navfos  que  snrcan  este  gran  rio,  en  primer  lu- 
gar,  la  tierra  de  esta  isla  para  tomar  la  canal,  que 
les  encamina  al pnerto  de  Buenos  Aires,  distante  de 
aquf  sesenta  legaas.  A la  vista  de  Maldonado,  mas 
Mcia  el  mar,  queda  la  isla  de  Lobos,  aistante  como 
4 legaas,  totalmente  despoblada^sino  de  multitiid  de 
lobos  marinos  que le  dieron  el  nombre  por  que  se 
vieron  discurrir  manadas  namerosas  por  sns  play  as. 
Mas  adelante  de  Maldonado,rio  adeiitro,pero  &  cor- 
ta  distancia,  est&  tambien  la  isla  de  Floras,  que  se 
Uamo  asf  por  haberse  descnbierto  an  dia  de  Pascna 
floriaa,  y  tendrd  solo  media  legaa  ae largo. 


26 


CONQinSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


Esta  es  tambien  despoblada  como  la  de  La- 
bos,  pero  la  de  Maldonado  fd^  habitada  de los 
indios  charriias,  que  discurrian  vagos  por  todo 
este  pais,  y  ahora  viven  retirados  entre  los  dos  rios 
Parani  y  Uruguay,  dejando  la  tierra  desde  el  Urn- 
gday  hasta  el  mar  & la  nacion  de  los が enoas,qiie  los 
espafioles  de  Santa  Fe  y  Buenos  Aires  suelen  11a- 
mar,  corrompido  el  vocablo,  Minua^ies.  En  el  pa- 
raje  de  dicha  isla  de  Flores,  como  d 16 legaas  de 
Maldonado,  se  halla  en  el rio  el  Banco  del  Ingl さ s, 
paraje  peligroso  y  que  navegan  las  naos  de  alto 
bordo  con  grande  zozobra.  Sfgnese  por  el  norte 
Montevideo,  bien  c^lebre  en  todas  estas  provincias 
y  apetecido  de  los  Portugueses  que  intentaron  firn- 
dar  en  dl una  colonia  el ano  de  1723;  pero 
Hentidos  de  los  castellanos  pas6  personalmente  el 
exmo.  senor  gobernador  de  Buenos  Aires  don  Bruno 
Mauricio  de  Zabala,d  desalojarlos  con  fuerza  de  ar- 
mas,  convocando  gente  espaSola  del  Paraguay さ 
indios  guaranfs  de  las  misiones  delosjesiiitas,  y 
de  hecho les  hizo  retirar  al Brasil.  Este  atentado 
hizo  abrir  los  ojos  k los  espanoles  para  prevenir 
semej antes  designios,  e informado  su  majestad, 
mand6  que  se  fandase  allf  una  villa  por  sus  vasa- 
Uos,  y  para  dar  principio,  despach6  el  ano  de  1726 
veinte  y  cinco  familias  de  las  Caiiarias,y  otras  tan- 
tas  el  de  1729,  que,  con  otras  de  estas  provincias, 
ban  poblado  la  villa  de  San  Felipe,  donde  se  man- 
tiene  tambien  una  guarnicion  de  soldados  del  pre- 
sidio de  Buenos  Aires.   Es  tierra  de  buenos  pastos 


OOITQUIBTA  DEL  RIO  D£  LA  PLATA 


27 


para  ganados^  de  mucha  caza,  aunque  de  poca  lena, 
y  Uega  hasta  aqni  cerca  an  ramo  de  la  Cor- 
dillera que  baja  del  Brasil, y  desde  aqui  se  inter- 
na en  el  pais  cortando  la  mayor  parte  de  estas  go- 
bernaciones,  y  estendi^ndose  h&cia  el  norte  vuelve 
&  juntarse  con  su  principio.  Antes  de  Uegar  & 
Montevideo  se  encuentra  el rio  de  Soils,  cnyo  nom- 
bre  es  nn  perp^tuo  recuerdo  ael trigico  fin  que 
junto  &  €1  tuvo  el  famoso  descubridor  4el Rio  de  la 
Plata  Jaan  Diaz  de  Solis,  qiiien  volviendo  &  demar- 
carle  se  fi6  incauto  de  la  barbaridad  de los  char- 
rtiuB  one  junto  &  este  rio le  dieron  muerte  alevosa, 
y  por  eso le  llaman  algunos  autorea おん de  la  Trai- 
don.  、Pasado  Montevideo,  en  las  veinte  legaas  de 
distancia,  hasta  las  islas  de  San  Gabriel,  est&n  los 
rios  del  Rosario  y  Santa  Lucia,  y  en  ese  mismo  es- 
pacio  cae  en  el  rio  el  Banco  de  Ortiz,  donde  es  pre- 
ciso  navegar  siempre  con  la  sonda  en  la  mano,  para 
no  naufragar  eucallando  en  la  arena;  tiene  apenaa 
una  legua,  pero  atravieaa  toao  el  rio  de  norseoueste 
k  susueste.  Las  islas  de  San  Gabriel  son  cinco  pe- 
quenas,  y la  principal,  de  mucha  ai'boleda,  con  un 
pnerio  razonable,  aunque  de  poco  abrigo,  como 
esperimentaban  las  naves  que  desde  el  principio  de 
la  conquista  arribaban  conmniimente  k さ 1: dista  po- 
co mas  de  doa legaas  de  la  tierra  firme,  en  la  cual 
contra  todo  derecho,  estribando  solo  en  una  carta 
geogrdfica  inventada  de  nuevo  para  el  intento,  pre - 
tendieron  el ano  de  1679  fnndar  una  colonia  los  por* 
tugaeses,  entrdndose  fartivamente  en  aquel  sitio, lo 


28 


COHQUISTA  DEL  RIO  DB  LA  PLATA 


que  impidi6'que los  ministros  de  CastQla  en  Lisboa 
no  pudiesen  prevenir  la  ejecucion,  bien  que  Inego 
que  se  supo  en  Europa  di6 la  qneja  al serenisimo 
principe  don  Pedro,  gobernador  entonces  de  Portu- 
gal, el  abad  de  Macerati,  minlstro  de  la  corte  de 
Madrid;  pero,  estdndose  liquidando  el  derecho  de 
Gastilla,  lleg6  la  noticia  de  que  el  gobernador  de 
Buenos  Aires  don  Jos さ de  Garro,despues,de  varios 
pacificos  requirimientos  siu  efecto,  habia  ejecutado 
con  la  espada  el  desalojo  de  dicha  nacion,  que  se 
neg6  &  no  querer  oir  nuestra  razon. 

Caus6  alguna  inquietud  esta  noticia  en  la  corte 
de  Lisboa,  que  se  soseg6  con  la  llegada  del  Exmo. 
Benor  duque  de  Jo venazo,embaj  ador  estraordinario 
de  Espana,  destinaao  dnicamente  para  efectuar  an 
ajnste  amigable  sobre  esta  dependencia,  y  por  prin- 
cipio  de  su  negociacion  concluy6  en  Lisboa  el 7  de 
mayo  de  1681 un  tratado  provisional  con 17  artf- 
cuIqs,  por  el  cnal  se  coiicord6,  en  que  se  nombra- 
aenjueces  comisarios  por  ambas  coronas  que  deter: 
minasen  en  justicia  la  propiedad  de  estas  demarca- 
ciones,  quedando  en  el  interin  restituidos  los  Por- 
tugueses en  su  pretendida  colonia,  y los  castella- 
nos  de  Buenos  Aires  en  la  posesion  de  los  derechoa 
que  antes  tuvieron  i  valerse  del  uso  de  aqnellos  pa- 
rajes;  y  que  si  al dar la  sentencia  los  jueces  comisa- 
rios no  conviniesea  en 瞧 resoluciones  en  espaciode 
tres  meses,  se  devolviese  &  m  Santidad  con  una  de- 
claracion  dada  dentro  de iin  ano  en  qne  se  compro- 
metieran  ambos  prfucipes.  Dicho  se  estaba  que  ha- 


COKQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


29 


bian  de  discordar los  pareceres  y  sentencia  donde 
reina  el  empeno  de  portn^eses  contra  derecho  de 
caBtellanos;  per lo  cual  la  causa  qued6  devuelta  d la 
definicion  liltima  del  sumo  pontffice;  pero  nnnca  la 
di6  su  Santidad  en  materia  tan  viarioaa,  y los  Portu- 
gueses quedaron  poseyendo  el  territorio  de  la  colo- 
nia  del  Sacramento,  en  la  tierra  firme  de  San  Ga- 
briel, sin  otro  tftulo  que  el  estipulado  en  el  dicho  tra- 
tado  provisional,  hasta  que  en  el  tratado  de  alian- 
za,  celebrado  entre  nuestro  cat6Iico  monarca  don 
Felipe  Qninto  y  el  de  Portugal  don  Pedro  Segundo 
en 18  de  junio  de  1701,  cedi6  S.  M.  C.  d la  corona 
Insitana  cualquier  derecho  que  pndiera  tener  d  di- 
chas  tierras;  pero  faltando  el rey  don  Pedro  & la  fi 
de  dicho  tratado  y  aliandose  con  los  enemigos  de 
Espana  para  arrancar  de  las  sienes  de  su legftimo 
monarca  la  corona^  por  tantos  titulos  debida,  casti- 
g6  esta  alevosla  nuestro  rey,  mandando  al.goberna- 
dor  de  Buenos  Aires  don  Alonso  Juan  de  Valdds, 
en  c^dula  de  9  de  noviembre  de  1703,  rec6brase  el 
territorio  cedido  por  fnei'za  de  annas,  como  lo  eje- 
cat6  valerosamente  dicho  gobernador  el  afio  1705. 
Estimulados  no  obstante  los  Portugueses  de  las 
grandes  comodidades  que les  ofrece  aqiiel  sitio  para 
el  aumento  de  sas  intereses,  hicieron  vivas  instan- 
cias  en  el  congreso  de  Utrech  para  que  se les 
cediese  aquel    sitio  y  al fin  lo  consiguieron, 
volviendo  el  afio 17 15  i  poblar  dicha  colonia,  que 
es  periudiciaUsima  d los  intereses  de  Espana, 
no  solo  porque  escediendo  los  Umites  de  la  cesion 


30 


GOKQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


ran  asolando  las  vaquerfas  de los  castellanos,  sino 
que  poco  fieles  d  su  monarca,  introdacen  iqfinidad 
de  mercaderfas  y  sacan  la  plata  correspondiente  con 
detrimento  notabiUsimo  de  los  haberes  reales  y  del 
comercio  de  Espana.  ' 

En  este  paraje  desemboca  con  tres  legaas  de  an- 
cho  el  caudaloso  rio  del  Uruguay,  dentro  del  cnal 
estd  UQ  pepueno  rio  Uamado  de  San  Juan,  en  cnya 
m&rgen  se  mantiene  una  guardia  de  soldados  con  an 
capital!  del  presidio  de  Buenos  Aires  para  impedir 
el  comercio  de  los  Portugueses  de  la  Colonia  con  los 
castellanos  de  est  a  provincia,  aunque  no  pocas  ve- 
ces  abre  brecha  la  codicia  en  la  fidelidad  de  los  ca- 
bos  para  franquearle  mas.  Di6  Eombre  &  este  rio  la 
ciudad  de  San  Juan  que  en  su  boca  fand6  el aSo  de 
1552  el  capital!  juan  Romero  y  subsisti6  poco  tiem- 
po,  porque  trabajados  del  hambre  bus  vecinos  se  tor- 
naron  d la  Asuncion.  Junto  d  este  est も el  rio  de 
San  Salvador,puerto  muy  acomodado,  aunque  se  oaa 
poco;  en  su  ribera  bizo  una  poblaciou  el  ade- 
lantado  Juan  Ortiz  de  Zdrate,  que  dar6  poco 
tiempo,  por lo  mucho  que  acosaron  los  charrdas 
&  sus  moradores;  y  diez  legaas  mas  adelante 
entra  el  rio  Negro  de  aguas  muy  saladables  por 
correr  desde  su  orfgen,  qae  es  en  las  serranias  del 
mar,  por  tierra  muy  abundante  de  zarzaparrilla. 
En  aicno  rio,  escribe  el  licenciado  Barco,  haber- 
se  hallado  en  bu  tiempo  pescados  muy  parecidos 
al hombre  en  la  fignra;  es  navegable  por  alganaa 
legaas,  y lUmanle  negro,  porqu さ sas  aguas  se 


OOKQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


31 


tinen  de  este  color  en  alganas  laganas  pof  don* 
de  pagan.  En  nna  ponta  que  hace  este  rio 
Negro  con  el  Uruguay  tiene  m  sitio  ana  doctri- 
na  6  reduccion  de  pocos  indios  chands,  d  cargo 
de  la  religion  serdfica,  con  corregidor  espanol 
que  provee  el  gobernador  de  Buenos  Ayres,  y  es 
sn  altnra  de  33  grades  escasos.  ,  En  esta  costa 
del  Uruguay  no  hay  otra  cosa  notable,  ni  mas  rio 
que  el  Uamado  de  la  Lechigaana,  hasta  31 grades 
que  esta  el  Itii,  que  es  un  arrecife  que  atraviesa 
todo  el  rio  y le  hace  impracticable  &  embarca- 
ciones  may  ores,  y  aim  estanao  bajo  dlas  mas  peque 
fias,  cnales  son  las  canoas,  pnes  es  forzozo,en  tiem- 
po  que  baja,  deshacer  lag  balsas  y llevarlas 
arrastrando  con  sumo  trabajo  por  algunas  cana- 
les,  desde  una  d  otra  banaa  de  dicho  arrecife;  bien 
que  en  tiempo  de  crecientes  le  cubren  las  aguas 
y  pasan  las  balsas  sin  estorbo,  como  todo lo  he 
esperimentado. 

A  corta  distancia  de  haber  pasado  el  Itii,  desem- 
boca  d  este  del  Uruguay,  el  rio  Cuarafn,  fecundan- 
do las  campanas  para  la  produccion  de  pastos  esce- 
lentes  para  la  cria  de  vacas,  y  en  menos  de  30  gra- 
do8  el  Ibicuy,  que  es  navegaDle  en  balsas  y  embar- 
caciones  de  ese  porte,por  espacio  de  sesenta  leguas 
por  las  cnales  viene  corriendo  de  oriente  &  ponien- 
te,  y  engrosando  su  caudal  con  el  tribute  que 
le  pagan  otros  menores,  como  son,  por  la  parte 
del  norte, los  de  Toropf,  Ibicuacuy も Ibipita,  y 
por  la  del sur  el  Ibicuymini,  y  el  Ibirapitd,  y 


S2  COKQUIBTA  DBL  BIO  DS  LA.  PLATA 


tambien los  de  Tebicuarf,  y  Urnbuqai^  donde  es^ 
ti la  provincia  del  Tap^,  que  en  lengaa  gnarani 
quiere  decir  cmdad  per  la  moltitud  de  indios 
que  poblaron  antiguamente  esta  comarca  que  11a* 
mamos  sierra  del  Tap さ, la  cual se  estiende  por 
cien  legaas  de  oriente  &  poniente  y  aistar&  ocho 
dias  de  camino  del    Uruguay,  y  del  oc^ano, 
por  la  otra  estremidad,  como  diez  y  seis.  Sua 
habitadores  eran  la  gente  mas  bien  dispnesta  pa- 
ra el  Evangelio  que  se lia  descnbierto  en  las  In- 
dias,  pero  muy  amante  de  m  natural  libertad,  ca- 
yo  amor  la  redujo  &  retirarse  &  estas  serranfas, 
donde,  en  nn  siglo  despnes  que  se  deBciibri6  el 
Uruguay,  no  se  atrevi6  &  pisar  planta  espafiola^ 
hasta  que  la  descubri6  el  &mmo  tan  celoso  como  in- 
trdpido  del V.  P.  Roqiie  Gonzalez  de  Santa  Criiz, 
protomdrtir  de  esta  provincia  del  Paraguay,  qaiea 
hall6  muy  disminiiido  el  niimero  de  esta  gente^ 
por  causa  del  comercio  de  esclavos  que  tenian 
en  ella  los   portngaeses,  entrando  en  lanchas  y 
botes  pacfficamente  d  esta  grangerfa  por  el  no 
Igay,  adonde  llegaban  los  fronterizos  tap さ s. 

No  obstante,  en  menos  de  dos  anos  fiindaroa 
en  dicha  tierra  los  jesnitas  ocho  nnmerosas  re- 
dnccioues,  que  por  la  mayor  parte  destruy6  la 
impiedad  de  los  mamelucos,  obligando  &  retirar 
las  reliquias  al abrigo  de  las  otras  redncciones  . 
del  Uruguay. 

En  la  costa  de  este,  pasado  ^1 Ibicuy  6  Ibicni- 
ty,  como le llama  sn  primer  esplorador,  se  sigue 


COlfQXnSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  33 

el rio  Mbutv/rtuy,  entre  el  cual y  el rio  Icaba- 
cn&  est&  sitaado  aobre  las  mdrgenes  del  Uruguay 
en  altura  de  29  grades  de latitnd  y  322  de Ion- 
gitud,  el  pueblo  6  reduccion  de  San  Francisco 
de  Borja  de  3,629  almas  en  687  familias,  segun 
el  compato  hecho  el aSo 1731 por los  Jesuit  as . 
que le  tienen  d  sn  cargo,  y  el  mismo  seguird  en 
los  demds  que  nombrar^.    Al norte  del  Icabacni 
descarga  sus  aguas  en  el  Uruguay  el  rio  Pira- 
tinf,  que  es  navegable  con  embarcaciones  meno- 
res,   y   trae   sa  orfgen  de  una  serrania:  en 
su»   riberas   se   fund6   el ano   de   1687,  en 
24  de  Mayo,  nuestra  reduccion  de  San  Luis  Gon- 
zaga  que  persevera    con  6149  almas,  en  1335 
familias,  y  junto  d  an  brazo  que  entra  d  este 
Piratani,  por  la  parte  del  norte,  estd  la  antlgna 
y  mas  numerosa  reduccion  de  San  Nicolds  de 
Bari,  fundada  &  dos leguas  del  Uruguay  por  el 
venerable  padre  Roque  Gonzales,  ano  de  1625,  pero 
trasladada  el  ano  1638  4 la  otra  banda  delUruguay 
por  la  invasion  de  los  mamelucos,  se  restituy6 
por  los  anos  de  1687,  &  2  de  Febrero,  d  este  sa 
antiguo  sitio,  en  altura  de  28  grados  4  minutos 
de  latltud  y  323  y  40  minutos  de  lonjitud,  por  el 
padre  Pedro  de  Arce,  donde  en  1890  familias  ciien- 
tan  7690  personas.    Tirando  del  pueblo  de  San 
Luis  para  el  Oriente,  d  seis  leguas,en  28  grados,  22 
miaatos  estd  la  reduccion  de  San  Lorenzo  con 
6422  almas  en  1427  familias,  fundada  por  el  padre 
Bernardo  de  la  Vega,  el  ano  de  1691,  por  el  mes 

2 


34 


COMfQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


de  Jnnio:  &  4 legaas  de  esta  la  de  San  Miguel^ 
fundada  en  la  provincia  del  Tap さ, ano  de  1632^ 
por  el V.  P.  Crist6bal  de  Mendoza,  y  trasladada 
d  este  sitio  por  el V-  P.  Pedro  Romero,  ano  de 
1638,  en  donde  cuenta  4904  moradores,  divididos 
en  993  familias.  Dista  5 legaas  de  San  Miguel  su  co 
Ionia,  la  reduccion  de  San  Juan  Bautista,  fundada 
el  ano  de  1698,  por  el mes  de  Julio,  la  caal  consta 
de  4103  personas  que  hacen  1008  familias.  Estos 
tres  pueblos  estdn  casi  en  an  mismo  paralelo  con  el 
de  San  Luis,  y  el  ultimo  de  San  Juan  poco  distante 
del rio  Yguiminf,que  es  uno  de los  dps  brazos  prin- 
cipales  que  componen  el  rio  lyui  que  abrien- 
do  camino  por  entre  una  serrania,  vd  d  desaguar 
en  el  Uruguay  d  9  6 10 leguas  al norte  del  Pi- 
ratani.  En  la  banda  del  norte  del  otro  brazo 
dellyuy,  que  nace  de  la  serrania  del  Tap さ, esti 
el  pueblo  de  San  Angel,  en  la  misma  longitnd 
y latitud  que  San  Nicolds:  di61e  principio  el dia 
12  de  Agosto  del  ano  1706,  el  P.  Diego  Garcia, 
trasladando  desde  el  pueblo  de  la  Concepcion  & 
aquel  paraje  una  colonia  que  tiene  4601  Indies 
en  1014  familias. 

Desde  el  lyul,  rio  Uruguay  arriba,  se  sigaen 
por  esta  costa  los  rios  Yaguarap も Nucora,  San 
Juan,  Ybiroba  y  Uruguaypitd,  que  son  tributa- 
ries del  Uruguay:  no  muy  distante  del  Uruguay 
pitA  dd  este  gran  rio  un  prodigioso  salto,  dea- 
pendndoBe  todas  sus  aguas  desde  una  eminencia 
altisima,  con  un  estruendo  espantoso.   Poco  antes 


COITQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


35 


de  este  Uragnaypiti  se  cierra  un  cfrculo  impe- 
netrable de  pinales  que  viene  cercando  un  lar- 
go espacio  de  tierra,  como  de  90 leguas  de lar - 
ga^  que  hay  desde  las  faentes  donde  nace  el  Uru- 
guay, hasta  aicho  paraje,  y  donde  para  el  cerco  fal- 
tan  pinares,defiende  esta  ensenada  una  altisima  ser- 
rania,  que  corre  per  detrds  de  la  isla  de  Santa  Cata- 
lina,  frente  de  la  lagnna  de  log  Patos,  hasta  encon- 
trar  dichos  pinares,  y  es  tan  &spera  que  no  pueden 
Bubir  por  ella'ammales,  y  con  snma  dificultaa  e  m- 
dastria los  hombres.  Desde  ella  se  descubre  el 
mar,  y  registran  algnnas  poblaciones  de  Portu- 
gueses. Desde  poco  despnes  ael salto  mencio- 
nado,  mnda  rumbo  la  corriente  del  Uruguay, 
porqae  corriendo  hasta  aqui  de  norte  d  sar  des- 
de 811 origen  hasta  el  salto  ,  corre  de  oriente  d 
poniente.  Sn  origen,  pnes,  es  en  la  serrania  po- 
co ha  nombrada,  mas  adelante  ae la  isla  de  Santa 
GataUna  en  26 li2  grados,  cast  en  la  misma  pl- 
tora  del  no  de  San  Francisco:  nace  con  poco 
caudal  y  se  divide  en  dos  brazos,  de  los  cna- 
les  al austral  Uaman  Uruguay  mini,  y  al sep- 
tentrional Uruguay  giiazii,  en  los  cuales  hasta 
que  se  juntan,  entran  tantoa  arroyos  que  ya 
desde  alU  corre  muy  candaloso,  y  desde  aqui 
supuesto  que  hemos  subido  con  la  descripcion 
por  sn  costa  einiestra  ti  oriental,  iremos  descen- 
diendo  por  la  opuesta  hasta  volver  d  parar 
doude  pierde  sn  nombre  y  entrega  sn  caudal  al 
Rio  de  la  Plata. 


36 


COKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


Desde  estas  fuentes  del  Uruguay,  Mcia  el 
norte  y  poniente,  se  siguen  como  cincuenta  le- 
guas  de  bosques  muy  espesos  hasta  salir  d los 
campos  de  Guayrd,  que  pertenecen  & la  gober- 
nacion  del  Paraguay,  y  en  ellos  andan  vaga- 
mundos  muchos  infieles  guayands,  ibit  ayards^ 
gualachos,  gente  ferocisima,  y los  yraitis,  Uama- 
dos  asf,  porque  usaa  ponerse  uuos  casquetes  de 
cera  en  la  cabeza.   Al rumbo  del  este  li  orien- 
te  distardn  dichas  fuentes  como  noventa  leguas 
de  los  confines  verdaderos  del  Brasil, y  corrien- 
do  por la  costa,  pasado  el  salto, le  entra  prime- 
ro  al   Uruguay,  el rio  Pepiri^  bien  caudaloso, 
del  cual  solo  por  relacion  de  los  indios,  pues 
espanoles  no  le  vieron,  se  divulg6  fama  muy 
constante  entre  los  primeros  conquistadores  y 
sus  descendientes^  que  traia  mucho  oro  entre  sus 
menudas   arenas,  la  cual ann  perseveraba  el 
ano 1612  en  que  escribi6  el  capitan  Ruiz  Diaz  de 
Guzman  su  nistoria  intitulada  "Argentina,"  que 
corre  en  estas  provincial  mannscrita  en  maiios 
de  todos,  pues  dice,  Libro  primero,  Gapftulo  3, 
es  notoria  fama  que  los  moradores  de  este  lugar 
poseeii  oro  en  cantidad  sacado  de  este  rio.  De 
esta  forma  se  asi6  adelante  la  emulacion  para 
calumiiiar  & los  jesuitas,  de  que  beneficiando 
opulentas  minas,  Mcia  la  fiiente  de  este  rio,  de- 
fraudaban  gruesas  cantidades  d  nuestros  cat61i- 
coB  monarcas,  para  enriquecer  d  sub  enemigos; 
ni  se  estia^i6  esta  fama  hasta  que  repetidfaimas  y 


0KQU18TA  DEL  RIO  D£  LA  PLATA  37 

muy  menndas  diligencias  hechas  per  diversos  minis 
tros  muy  celosos  y  sns  sentenclas,  desengana- 
ron  al mundo  de  que  las  almas  de  indios  mise- 
rabilfsimos,  eran  el oro  que  labraban los  padres 
de  la  Compafiia^  en los  desiertos  del  Uruguay, 
sill  otro  inter さ 8  de  su labor  del  que  se  espera- 
ban  de  su  Criador,  en  la  bienavcnturanza.  Si- 
gaen  d  este  rio,  caminando  al  sur,  los  rios  Gfca- 
minbaca,  Acaraguay  y  Mboror^,  c^lebres  estos 
por la  c さ lebre  yictoria  que  en  el  Acaraguay 
consiguieron  los  neofitos  que  doctrinaba  la 
Compafiia,  el ano  de  1641,  contra  mas  de  tres 
mil  mamelucos  y  tupis  del  Brasil,  que  en  mas 
de  trescientas  canoas  bajaban  por  el  Acaraguay 
&  cautivar  indios;  pero  con  venir  todos  armados 
de  bocas  de  faego,  y  entre  nuestros  neofitos 
uo  haber  mas  que  300,  quedaron  derrotados  to- 
dos,  y  maerta  la  mayor  parte,  peleando  sin  du- 
da  el  cielo  en  favor  de  la  justicia  de  los  neo- 
fitos, contra la  impiedad  de  los  mamelucos, 
que  con  este  ejemplar  quedaron  escarmentados, 
para  no  infestar  en  adelante  todo  este  rio  Uru- 
guay. 

En  el  dicho  Mboror さ fund6  el  padre  Grist6bal 
Altamirano,  ano  de  1630,  el  pueblo  de  Nuestra 
Senora  de  la  Asuncion  que  por  el  temor  de  las 
invasiones  de  los  mamelucos,  se  traslad6  d  otro 
Ingar  de  esta  costa,  donde  persevera,  como  di- 
rd:  A  7 leguas  del  Acaraguay,  entra  al  Uru- 
gaay,  el  rio  Tabatiqui,  junto  al  cnal  fdnd6  el 


38 


CONQUISTA  DEL  RIO  D£  LA  PLATA 


padre  Joa さ Ordonez,  el ano  de 1629,  una  reduccion 
con  nombre  de  San  Francisco  Javier  que  hoy  perse- 
vera  con  3813  almas  en  877  familias,  y  es  su 
situacion  en  altura  de  27  grados  y  50  minntofik 
En  las  selvas  que,  tirando  al poniente,  hay  des, 
de  este  pueblo  haata  ei ae  nnestra  Senora  de 
•  Loreto,  en  el  Paran4,  discurren  alganos  infieles 
caribes,  al  paso  que  cobardes  muy  sangrientos 
con los  miserables  que  el  propio  descuido les 
ofrece,  & los  cnales  haciendo  menudos  trozos 
^san  6  guisan  como  la  mas  sabrosa  vianda. 
No  ha  habido  forma  de  domesticarlos,  porqne 
huyen  de  los  que  celo 醒 han  salido  d  caza  de 
estas  fieras  racionales  para  inspirarles  hnmani- 
dad  y  ensefiarles  el  camino  del  cielo,  •  de  que 
viven  tan  distantes.   Tierra  adentro,  h&cia  el  po- 
niente, d  distancia  de  cinco  legaas  de  la  reduccion 
de  San  Francisco  Javier,  y  en  27  grados  42 
minutos  de  latitud,  321 y  .56  minntos  de  lonji- 
8ud,  est も situada  la  de  Santa  Maria  la  Mayor; 
y  de  alU  &  tres  legaas,  hacia  el  mismo  rumbo, 
la  de  los  Santos  Mdrtires  del  Japon,  en  ana  sier- 
ra que  cor  re  、  de  norte  &  sur  muchas  legaas. 
La  primera  de  estas  redacciones  la  fand6  el P, 
Diego  de  Boroa,  el  aflo  de  1626,  sobre  el rio 
I^azii,  que  cae  may  poderoso  al  Parand,  pero 
-el  miedo  de  los  mamelacos  oblig6  el  ano  de 
1633  &  sus  moradores  A  trasladarse  d  este  para- 
je  del  Uruguay,  donde  perseveran  3902  almas 
•en  867  familias.   El  segundo,  erigido  por  el  padre 


GOHQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLTA 


39 


Jos さ Orighi,  ano  de 1629,  «uenta  3874  almas, 
divididas  en  .914  familias.    C6jese  en  &.  el  me- 
jor  tabaco  de  hoja  de  todas  estats  provincias  que  por 
el  nombre  de  dicho  pueblo  es  conocido  y  esti- 
mado  en  la  provincia  del  Rio  de  la  Plata.  En 
la  falda  de  la  sierra  de los  Mdrtires  al  ponien- 
te,  y  ocho  legnas  de  distancia  de  dicho  pueblo, 
estd  el  de  San  Jos さ, &  qne  di6  principio  el  venerable 
padre  Jos さ Cataldino,  aiio  de  1633,  en  Itaguatia, 
bosque  de  la  provincia  del  Tap さ, de  donde  las 
hostilidades  de  los  mamelncos  forzaron,  ano  de 
1638,  d  bnscar  sn  segoridad  en  este  paraje,  que 
es  el  centro  de  todas  las  misiones,  y  como  la 
garganta  por  donde  ordinariamente  se  comuni- 
can los  cristianos  y  misioneros  de  amb03  rios. 
El  ndmero  de  familias  es  de  732  en   que  hay 
3720    ne6fitos,  y  sn  altura  la  misma  que  la 
del  pueblo  de  los  Mdrtires  y  que  la  de  San 
Cdrlos,  que  es  otro  pueblo  distante  tres  legnas 
al  poniente,  de  595  familias  con  3388  almas,  situado 
en  las  cabezadas  del rio  Aguapey,el  que  desemboca 
en  el  Uruguay,  poco  antes  del  pueblo  de  la  Cruz. 
Fnndo  el  pueblo  de  San  Cdrlos  el  padre  Pedro  de 
Mola  en  Caapi,  junto  al  Uruguay,ano  de  1631,y  por 
la  segaridad  tuvo  el  ano  de  1638  su  trasmigracion 
d  este  sitio,  despnes  de  padecer  dnra  servidum- 
bre las  dos  partes  de  61 que  se  Uevaron  cauti- 
vos  al  Brasil  los  inhnmanos  mamelncoB.  Igaal 
fortuna  corri6,  el  mismo  afio,  el  pueblo  de  los 
Ap6stoles  San  Pedro  y  San  Pablo,  que  siete 


40 


COKQUISTA  DEL  KIO  DE  LA  PLATA 


anos  dntes  habia  erigido  en  el  Gazapagnazu, 
cuatro  legnas  del  pueblo  de  San  Cdrlos,  el  (n- 
clito  mdrtir  padre  Pedro  Romero;  las  reliquias  de 
dicho  pueblo  de los  Apdstoles  se  agregaron  al de 
San  NicoUs,  de  donde  liltimamente  las  dividi6 
fundando  con  ellas  un  nuevo  pueblo  con  el  titulo  de 
los  mismos  Apostoles  en  nn  paraje  4 legaas  al 
oriente  de  donde  hoy  estd  San  Cirlos,  y  casi 
lo  mismo  de  la  reduccion  de  San  Josd,  en  don- 
de consiste  su  vecindad  en  1160  familias,  que 
son  5185  almas,  y  su  altura  es  de  27  grados,  50 
minutos  de  latitud,  y  de  lonjitnd  322,  y  24  mi- 
nutos. 

Tirando  2 leguas  mas  adelante  hdcia  el  orien- 
te, para  dar  en  el  Rio  Uruguay  &  una  legua 
distante  de  sua  mdrgenes,  puebla  el  Ibitiraqni 
una  reduccion,  la  mas  antigua  de  toda  la  pro- 
vincia  del  Uruguay,  que  por  haberle  dado  prin- 
cipio  el  venerable  padre  Roque  Gonzalez,  en  8  de 
diciembre  de  1619, le  puso  el  nombre  de  la  inma- 
ciilada  Concepcion,  la  cual  es  la  cabeza  de  toda 
aquella  provincia,  y  estd  sitaada  en  altura  de  27 
grados  55  minutos  de  latitud,  322 1|2  de  lonji- 
tud,  numera  5348  almas,  en  1173  familias,  des- 
pues  de  haber  salido  de  ella  diversas  colonias, 
en  diferentes  tiempos.  Bajando  por  esta  costa  ael 
Uruguay,  & 14 leguas  de  distancia  de  la  Con- 
cepcion, se  encuentra  el  pueblo  de  Santo  Tomds 
ap6stol,  Uamado  vulgarmente  Santo  Tom^,  que 
reconoce  por  su  fiindador  en  la  sierra  del  Tap さ, 


GOUQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


41 


el aSo  de 1632,  al padre  Luis  Emot,  y  al mismo 
por  stt  reedificador  en  este  sitio  seis  aSos  ade- 
lante.  La  graduacion  de  sn  sitio  es  de  29  gra- 
dos  en  latitud,  322  de  lonjitud,  y  aunqae  dea- 
paes  de  Bacada  de  ^l  la  colonia  de  San  Borja,  si- 
tnada  una  legua  mas  abajo  en  la  m&rgen  opaefita, 
%ued6  muy  immeroao,  la  peste  del ano  de 
17 丄 8 le  fu さ tan  fatal  que  al  presente  cuenta  so- 
lamente  3545  almas  en  780  familias.  De  Santo 
Tom さ dista  pocas  leguas  la  boca  del  Aguapey,  rio, 
qne  como  insina^,  tiene  origen  en  las  cercanlas 
de  San  C&rlos,  y  es  tributario  del  Uruguay;  so 
bre  este  y  como  d 18 legaas  al sud  de  Santo  Tom も 
estd  el  pueblo  de  la  Cruz,  trasladado  &  este  parajc 
desde  el  Mboror さ, donde  le  fundo  el  padre  Crist6bal 
de  Altamirano,  el  ano  de  1630;  pero  aunque  el  moti- 
vo  de  la  trasmigracion  fti さ huir  de  las  tiranfas  bra- 
silicas,  hall6  en  el  lugar  de  la  seguridad,  Bino 
mayor  mas  prolijo  y  modesto  peligra,  porque 
de  la  cercanfa  d loa  bdrbaros  charriias  y  ya- 
ク, (Js,  »e le  han  origiuado  en  tiempo  de  guerras, 
contfnuos  sobre'saltos, lo  que  oblig6  d  cenir  con 
mnros  de  piedra  y  cal este  pueblo  sitnado  en 
casi  30  grades  de  latitud,  321 y 10  minutos  de 
lonjitud,  siendo  el  niimero  de los  neofltos  4533, 
divididos  en  1022  familias.  La  liltima  reduc- 
cion  de  este  partido  dista  de  la  Cruz  ocho  le- 
guas,  y  son  sua  titulares  los  Santos  Reyes  Ma- 
gos,  pero  vnlgarmente  se llama  el  Yapeyu^  fun- 
dado  en  este  sitio  por  el  venerable  padre  Pedro  Ro- 


42 


COVQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


mero,  el  afio  de 1626,  en  altara  de  30  grados,  donde 
ae  mantiene  con  5666  almas,  en  1416  familias. 
Es  el  primer  puerto  poblado  que  encnentran loa 
que  navegan  por  este  rio,  y  dista  de  Bnenos 
Aires  mas  de 100 le ゆ as:  por  tierra  es  frontera 
& las  birbaras  naciones  charriias  y  yar6s,  que 
le  pretendieron  asolar  en  tiempo  de  sua  gaerras; 
pero  eft  tiempo  de  paz,  concurren  &  41 &  bascar 
machas  cosas  necesarias,  en  permata  de  sas  g^- 
neros.  Discurriendo  desde  aqui  hasta  el  Rio  de 
la  Plata  desemboca  al Uruguay  en  altnra 
de  31 grades  el  candaloso  Mirinay^  nn  tiro  de 
escopeta  mas  acd  del  Ytii  6  arrecife:  su  orfgen 
de  ana  gran  lagnna  llamada  Iverd,  que  estd  en 
el  conmedio  del  Parani  y  Uruguay,  y  sirve  de 
asilo  &  mnchos  ap6atata8  y  fugitives.  Como 
cuatro  le^as  de  aqui  al  oriente  es  c さ lebre  la 
isla  llamada  Martin  Garcia,  distante  una  le^a 
de  tierra  firme,  y  ella  tiene  legua  y  media  de 
lonjitud  y  media  de  latitud,  poblada  en  parte 
de  boscaje  sombrio,  y  en  parte  es  tierra  buena 
para  sembrar;  pero  con  todo  habiendo  hecho 
asiento  en  ella  don  Pedro  de  Mendoza  el ano 
de  1536,y  Juan  Ortiz  de  Z&rate  el  ano  de  1573,  pe- 
recio  de  hambre  mucha  de  su  gente.  Despues  apor- 
t6  d  ella  el  ano  de  1582,  Eduardo  de  la  Fuente,  in- 
gl^s  de  nacion  y  de  profesion  luterano;  pero  no  te- 
niendo  noticia  de los  castellanos,  se  volvi6  d  sa- 
lir  al  mar,  sin  molestar  la  nueva  ciudad  de 
Buenos   Aires,   que  dos   anos  antes  se  habia 


COHQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


43 


poblado  en  la  tierra  firme,  d la  parte  del  sur. 
Con  esta  qneda  aqui  hecha  descripcion  de  la 
dflatada  provincia  del  Uruguay  que  empezando 
desde  esta  isla  de  Martin   Garcia,   Be  dilata 
por   trescientas  legnas  & lo largo,  y  i lo  an- 
cho  doBcientas.   Confina  por  el  oriente  con  el 
Brasil y  oc^ano   AtUntico;  al norte   con  la 
provincia  de  Gnayrd;    al   poniente  con  la  del 
Paraguay  y  Paranl,  y  al sur  con  el  Rio  de 
la  Plata,  quien  recibe  &  seis  leguas  de  Buenos 
Aires  el  riqnfsimo  tributo  de  sub  muchas  agUM, 
pero  como  en  castigo  de  la  emnlacion  con  que 
parece  tira  d  competir  su  grandeza, le  despo- 
ja  no   solo  del  caudal,  sino  del  nombre  y  se 
lo  arrebata  hdcla  el  oc^ano.   En  toda  ella  no 
hay  ciudad   algnna   de    espafioles,  y  solo  la 
pneblan los  natnrales  guarante,  en  las 17  reduc- 
clones  nombradas,  &  cargo  tod  as  de  la  religion 
de  la  compania,  y  otra  muy  corta   que  doc- 
tnnan loa  religiosos  franciscos,   fdera   de  di- 
versas  ,  naciones  de  infieles  que  quedan  ya  nom- 
bradas  en  bus  Ingares.    Con  ser  este  rio  ma- 
yor que  el  del  Paraguay  y  de   que   hablare- - 
BIOS,  y  que  compite  en  grandeza  con  el  Parar 
n4,  con  todo,  su  origen  ea  oscuro,  y  por  con- 
siguiente  no   basta   que  se  va  enriqneciendo 
con  lofl  candales  de   otros  rios  que  se  lo  tri- 
but&n;   corre  por   muchas  legnas  desconocido- 
Por  descientas  legnas  desde  sa  orfgen,  va  es 
trechada   su   corriente    con   espesos  bosqne» 


44 


CONQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA- 


6  con  escoUos  bien  altos  por  donde  corre  con 
grande  eatr^pito  hasta  que  vencidos  tantos  es- 
torbos,  se  estiende  mansamente  por  cdrcel  mas 
apacible,aunque los  muchos  eseoUos  impiden  la  na- 
vegacion  & los  navfos  grandes;  pero  cnando le 
entran  las  Uuvias  del  invierno  es  tanto  su  au- 
inento,  que  sobrepujanclo 顯 aguas  las  mas  al- 
ias penas  y  aun  sus  mdrgenes,  inunaan  las 
campaiias  vecinas,  y  parece^un  mar.  Los  bo8- 
ques  que  pueblan  sus  riberas  son  albergue  de 
muchas  aves  y  animales  como  tigres,  monos, 
papagayos  y  otras  comunes  en  la  gobernacion 
del  Paraguay;  en  otras  partes,  es  la  tierra  des- 
pejada  y  descubre  apacibles  campinas,  fdrtiles 
en  pastes  para  criar  .  ganados:  con  que  donde 
dntes  al principio  de  la  couquista,  solo  se  veian 
avestruces,  leones  y  ciervos,  despues  procrea- 
ron  infinidad  de  vacas  y  caballos,  como  que 
en  Yez  de  la  multitud  grande  de  habitadores 
racionales,  que  poblaron  antiguamente  este  rio 
y  se  disminuyeron,  en  parte,  con  sus  guerras 
civiles,  hubiesen  sacedido  los  brutos  en  niimero 
infinito.  El  primero  que  descubri6  esta  pro- 
vincia  fii さ Alvaro  Ramon,  soldado  de  Gaboto, 
el  afio  de  1526,  pero  muerto  de  los  bdrbaros 
charrdas,  retrajo  d los  espanoles  de  su  descn- 
brimiento.  Para  facilitarle  ftind6  su  poblacion 
en  el  rio  de  San  Juan,  el  afio  de  1552  el  capitaa 
Juan  Romero,  pero  fatigado  de  los  birbaros  desis- 
ti(»  de  la  empresa.    Atrevi6se  d  intentarla  el ano 


COKQUIBTjL  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  45 


de 1603  el  insigne  gobernador  Hernando  Arias  de 
Saavedra  con  alganas  compafiias  de  espanoles,pero 
asombrado  de  la  multitud  de  su&  b ん ibaros  mo- 
r ad  ores,  aunque  menor  de lo  que  publicaba  la 
fama,  retrocedi6  sin  gloria,  i los  primeros  pa- 
808,  parque  aunque  di6  vista  al Uruguay, 
hall6  tan  fortalecidos  & los  naturales  que  de-  • 
sespero  conseguir  sn  couquista  per  armas;  por 
que  la  tenia  Dios  reservada  para  los  soldados 
evangflicos,  como  se  verd  en  el  aiscurso  de 
esta  historia. 

Ahora  subiendo  por  la  costa  septentrio- 
nal del  Rio  de  la  Plata,  desde  la  punta  del 
Uruguay,  en  donde,  perdiendo  el  nombre  tan 
vano  en  la  realidad,  como  precioso  en  la  apa' 
riencia,  se  llama  Parand,  no  ocurre  cosa  par- 
ticular hasta  la  ciudad  de  las  Siete  Corrien- 
tes,  sino  varios  rios  poco  caudalosos  que le  entran, 
como  el  de  los  Charruas,  el  de  PacUy  el  Gay- 
querardy  Gcdqmlard, も cuyas  mdrgenes  hubo 
antignamente  una  reduccion  de  indios  mepen^s 
y  caccds,  de  cuya  situacion  aim  no  ban  que- 
dado  vestigios  en  aqncl  territorio,  y  el rio 
Corrientes  que,  naciendo  en  la  laguna  Iverd, 
le  bebe  mucho  caudal  para  tributar  mas  al 
Farani,  en  altura  de  30  grades;  en  la  de  29 
sobre  la  costa  estaba  la  reduccion  de  Santa 
Lucia,  de  pocas  familias,  al  cargo  de  los  reli- 
• お 0808  franciscanos  ;  annque  de&de  el ano  de 
1724,  desamparando  la  costa  por  buscar  segn- 


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COKQUISTA  DEL  BIO  DB  LA  PLATJl 


ridad  contra  las  hostilidaaes  de los  p^rfidos  pa^ 
jaguds,  se  pobl6,  tierra  adentro,  diez  leguas 
del  primer  sitio.  Costa  arriba,  estdn  &  corta 
distancia  dos  reducciones  de  que  cuidan  cl ふ 
rigoa,  una  llamada  de  Santiago  Sanchez  y 
otra  de  Santo  Tomas^que  estuvieron  poblados  en  la 
otra  ribera  del  Bermejo,  y  huyendo  de  la 
crneldad  de  los  guayanis  gentiles,  pasaron 
su  geate  en  suficiente  niimero  &  este  paraje; 
pero  hoy  apenas  contard  su  pueblo  (si  merece 
tal nombre)  algunas  familias,  y  pocas  mas  el  de 
Santiago  Sanchez.  Dista  de  dichos  pueblos 
echo  leguas,  la  ciudad  de  San  Juan  de  Vera 
de  las  Siete  Corrientes,  bastantemente  numero- 
sa,  para  los  pocos  espanoles  de  estas  provin- 
cias.  Sn  smo  ea  belbsimo  para  fnndar  una 
Sevilla,  domina  &  nuestro  famoso  Parani,  que 
i,  su  vista  forma  an  golfo  de  dos  legaas,  en 
que  recibe  todo  el  caudal  del  c^lebre  rio  Pa- 
raguay, pero  como  quien  se  aesdeSa  de  mez - 
clar  sus  cristales  con  las  tar  bias  agiias  de  eate, 
corren  ambos  & la  vista  de  esta  ciudad  y  por 
alganas  millas,  sin  confundirse,  corriendo  entre 
ambas  aguas  una  cinta  que  visiblemente  las 
discierne;  si  no  ea  que  se  qniera  decir,  es  cortesfa 
compasiva  dei Parani  que^lastimado  de  que  por  los 
anmentos  de  su  propia  magestad  se  haya  de  perder 
la  del  Paraguay, le  deja  gozar  aqnel  espaciQ  de  la 
suya  no  desmerecida,  hasta  que,  como.  d  mas  no  po^ 
aer,  se   incorpora  en  sf,  y lo  despoja  ann  del 


COVQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


47 


noinbre,  naufragando  en  este  golfo,  el  del rio 
Paraguay.  Junto  &  dicha  ciudad  de las  Cor- 
rientes,  empieza  d  correr  el  Parand  de  norte 
ror,  cnando  hasta  aqni  es  m  curso  de  orien- 
te  &  poniente;  y  para  mudar  rumbo  forma  una 
punto,  llamada  ^  San  Sebastian,  con  siete  cor- 
rientes,  que  dan  nombre  & la  ciudad,  y  creci- 
do  gusto  d los  navegantes,  porqne  siendo  in - 
creible  la  rapidez  de  las  corrientes,  d  causa 
del  mucho  peso  de  las  aguas,  no  penniten  ar- 
ribar  i la  ciudad  sin  zozobra,  y  &  costa  de 
emplear  estrana  ptijanza  en  los  remos.  La  al- 
tara  en  que  estd  situada  eata  ciuaad,  es  de 
27  grados  de  lonjitud,  318  y 10  minutos  de 
latitud,  y  m  fundacion  se  debe  al general 
Alons6  de  Vera,  Uamado  por  mal nombre  el 
Tupf,  por  ser  muy  moreno,  quien  trajo  &  este 
paraje  desde  la  Asuncion,  el ano 1688,  una 
colonia  de  espanoles  que  se  aiune]it6  cuaren- 
ta  anos  mas  adelante  con  los  vecinos  de  la  Concep- 
cion  del  rio  Bermejo.  Tienen  en  ella  conventos  pe- 
qneSos  las  religiones  ser&fica  y  mercedaria,  y  nues- 
tra  compania,  desde  el  ano  1691,un  colegio  de  diez 
sujetos,  y  pertenece  al  gobierno  y  di6cesis  de 
Buenos  Aires.  La  lagana  tiene  cuarenta  leguas 
de  largo  y  de  ancho  seis,  donde  es  mayor, 
y  &  donde  mas  se  estrecha  d lo  menos  legua 
y  media.  La  mayor  parte  de  ella  estd  cu- 
bierta  de  embalsados,  no  como  los  ordinarios, 
sino  al  modo  de  nn  snelo  levadizo  6  tapia  de 


48 


POVQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


mas  de  media  vara  de  canto  tendido,  y  na* 
dando  sobre  el  agua,  que  se  forma  de  raices 
de los  juncos  y  espadana,  y  de  una  paja  cor- 
tadera  tan  alta  que  cubre  &  uu  hombre  &  ca- 
ballo,  y 画 raices  se  nnen,  entretejen  y  en- 
trapau  de  tal suerte  entre  firf,  con  tierra,  que 
parece  hecho  mny  de  prop6sito  y  &  mano.  Aconte- 
ci6nos  muchas  veces  (dice  el  venerable  padre  Pe- 
dro Romero,  en  la  carta  para  el  gobernador 
de  Buenos  Aires  don  Pedro  Est さ van  de  Avi- 
la)  haber  de  romper  y  barar  las  balsas  y  ca- 
noas  por  medio  de  estos  embalsados,  sin  po- 
der  hallar  otro  camino,  y  despues  de  haber 
quebrantado  la  paja  y  maleza  sufrian  sobre 
sf  mas  de  ciento  cnarenta  personam,  que  &  pu- 
ra  faerza  de  brazos,  con  el  agua  & la  rodilla, 
iban  barando  las  balsas  y  canoas  cada  una 
de  por  firf,  ayud&ndose  tottos  &  pasar  cada  una 
de  las  balsas,  y  el  trabajo  era  mayor  que  si 
las  bararan  por  tierra  firme,  porque  como  estos 
embalsados,  estdn  sobre  el  agua,  y  de  ellos  al 
fondo  hay  mas  de  dos  estados  de  agua  cor- 
riente  (que  toda  la  laguna  no  es  estanquia)  re- 
giste  terriblementc  y  se  sume,  y  asi Iob  indios 
no  podian  fijar  los  pids,  e iban  con  mucho 
tiento  asi^ndose  bien  de  las  canoas,  porque  el 
que  sc  sumerjiera  del  todo  pereceria  sin  reme- 
dio.  Por  medio  de  estos  embalsados,  salen 
unos  arroyos  6  brazos  de  agua  corriente  como 
los  que  corren  por  tierra  firme,  que  segun  vei- 


COHQUISTA  DEL  RIO  D£  LA  PLATA 


49 


nen  de  candalosos  y  encorralados,  parece  que 
han  de  proseguir  hasta  sns  fines;  pero  signieu- 
do  sn  curso,  se  cierran  y  pierden  como  si  tal 
arroyo  no  hubiera  habido.  Hay  mnchas  isletas, 
que  la  mayor  parte  no  tienen  una  cuadra  de 
clrcuito  y  en  tiempo  de  creclentes,  se  cubren 
todas.  Crfanse  en  dicha  lagana,  mpchos  cai- 
manes  y  culebras  muy  grandes;  una  topamos 
mnerta  y  era  de  largo  como  de  60  &  70 
pife,  y  en  proporcion,  el  grosor,  es  cosa. 
estnpenda.  Habitan  estas  islas los  caracaras, 
cupizaloSy  egualos,  ccistabulones,  mepenes,  ime- 
gis  y  gualqnilaros,  reliquias  de  las  naciones 
antignas  de  estos  nombres,  qne  se  recogieron 
&  esta  laguna  huyendo  del  espafiol,  persuadien- 
dose  era  imposible  ser  hallados  ni  atreverse  &  en- 
trar  en  ella.  Lob  caracaras  enterraban 匪 
dirantos  en  aqnellos  embalsados,  pero  muy  so- 
meramente,  porque  asi  reconocen  mejor  cnan- 
do  estd  la  carne  podrida  y  ent6nces  sacan  los 
huesos,  los  lavan  y  se  los  Uevan  consigo.  En 
nnos  corrales  de  piedra  celebran  bus  bailes  y 
hablan  con  el  demonio.  Era  persuasion  de  los 
caracaras  que,  si  los  espanoles  entraban  en  sn 
lagima,  se  volverian  locos  6  moririan;  y  se 
desengaSaron  caando  vieron  no  sacedi6  tal,  en 
la  entrada  de  don  Cristobal  Garay,  con  el  padre 
Romero. 


y  otroft  que le  Tan  tribatando  m  agnas  en  in  Tasta  erteiiiiM 


E8PA0IO  de  cnarenta  legaas  que  el rio 
Parand  corre  de  levante  d  poniente  sitnaban 
los  primeros  conqnistadores  la  provincia  que 
llamaxon  de  Santa  Ana,  por  una  lagana 11a - 
mada  en  el  idioma  del  pais  Appupen  y  por 
log  espaSoles  Santa  Ana^qae  desa^a  en  el  Parani, 
en  que  habia  bastante  niimero  de  natorales  que  6 
las  guerras  intestiaas  6 las  epidemias  consmnieron. 
Hoy  estdn  despobladas  aqnellas  cnarenta  legnas  sin 
verse  otra  poblacion  que  la  de  Itati,  pueblo 
de  indioB  gaaranis  sobre  el  mismo  rio,  en  dis- 


G09QUI8TA  DEL  BIO  BE  LA  PLATA  5 1 

tancia  de  doce  legaas  de las  Corrientes  que 
doctrinaron  los  reyerendos  padres  de  San  Francis- 
co y  tendrd  mas  de  cien  familias.  Compiisose  al 
principio  este  pueblo  de  alganos  gnaranfs  re- 
ducidos  por  el  celo  incansable  del  venerable  padre 
fray  Luis  BolaSos^firanciscano,  &  qnien  ge  agregaron 
como  600  personas  que  nnestro  venerable  padre  Ro 
que  Gonzalez  convirti6  y  redujo  d  poblacion,  en  la 
lagana  de  Appnpen  6  Santa  Ana,  por  haMrsela 
saplicado  los  reverendos  padres  de  San  Francisco, 
4 lo  que  fti さ jnsto  condescender.  £s  puerto  forzo- 
80  donde  se  embarcan  para  pasar  el  Parand, 
los  que  de  estas  provincias  transitan  por  tier- 
ra  i la  provincia  del  Paraguay.  Ven^rase  en 
m  iglesia  una  milagrosa  imUgen  de  nuestra 
Senora  de  la  Concepcion,  que  es  c^lebre  en 
estas  provincias  por  sus  maravillas,  y  para  ais 
fratar  sns  repetidos  contfnuos  beneficios,  la  fire- 
cuentan  con  devotas  romerfas,  no  solo  los  ve - 
cinos  de  las  Corrientes,  pero  aim  los  de  la 
Asuncion  y  Santa  Fe.  Pasadas  algunas  legaas  de  、 
Itati  se  encnentran  en  la  madre  del  Parand  nnos 
bajfos  6  arrecifes,  que  impiden  el  paso  & las 
embarcacione's  mayores,  y las  menores,  no  los 
pasan  Bin  peligro  sino  en  tiempo  de  crecien- 
tes« 

Despttes  que  el  Paran&  vuelve  &  correr  el 
nmibo  de  norte  &  rar,  que  conserva  hasta  don- 
de se  ha  navegado,  se  halla  en  sus  mirgeneft 
&  4 legaas,  el  pueblo  6  rednccion  de  nuestra 


62 


OOlfQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


Senora  de la  Candelaria  en  27  grados,  22  mi- 
nutos  de  latitat  y  322  de  lonjitud  austraL 
Fun&ole  el  santo  martir  padre  Pedro  Romero  en  el 
Caazapamid,  sobre  el rio  Piratini,  el  afio  de 
1627,  siendo  gloria  particular  suya  ,que los  cuatro 
primeros  jesuitas  que  el dia  2  de  febrero  de  1628, 
lavaron  con  el  sagrado  bafio  del  bautismo  & 
sns  moradores,  derramaron  despues  gloriosa- 
mente  sa  sangre  en  defen^a  de  la  fe  que les 
predicaban,  y  fueron  los  venerables  mirtires 
Roque  Gonzalez  de  Santa  Cruz,  Alonso  Rodri- 
guez, Juan  del  Castillo  y  Pedro  Romero.  •  La 
fdria  insaciable  de loa  mamelucos  oblig6,  el 
auo  de  1630,  &  trasladar  este  pueblo  desde  el 
distrito  del  Uruguay  al Parand,  de  cuyas  re- 
ducciones  es  cabeza;  y  en  dl, es la  residencia 
ordiuaria  del  superior  de  todas  las  Misiones, 
no  solo  del  Parani,  sino  tambien  del  Uruguay. 
Los  indios  que  la  componen  son  3317  en  699 
familias.  Dase  la  mano  con  las  reducciones 
del  Uruguay,  por  medio  del  pueblo  de  San 
Jos さ, que le  cae  al  oriente  d  8 legaas.  v  por 
la  costa  del  Parand  tiene  d  una  Icgua  la  re- 
duccion  de  San  Cosme  y  San  Damian,  fanda- 
da  en  la  provincia  del  Tap さ, pasado  el Iga ん el 
afio  de  1634,  por  el  padre  Adrian  Formoso; 
pero  de  alU  se  retir6  el  afio  de  1638,  con  su- 
mo trabajo  del  padre  Crist6bal  de  Arenas,  al  rio 
Parani  doude  eatuyo  nnida  con  la  antecedente 
de  la  Candelaria  hasta  el ano  de  1701, eu  que  la 


GOKQITIBTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


53 


8epar6  el  padre  Ventura  Suarez.  Tiene  en  534 
familias,  3317  in  dies. 

A  cnatro  le^as  estd  el  pueblo  de  Santa  Ana 
que  tuvo  su  asiento  en  la  -provincia  del  Tap さ, 
detras  del  Igai,  redacidos  sus  moradores  d  po- 
blacion  el ano  ae 1633  por  el  padre  Ignacio 
Martinez;  pero  el  ano  de  1638, los  traslad6  el 
padre  Juan  Agastin  de  Contreras  d las  m4rge- 
nes  del  Uruguay,  y  por  mas  seguridad  lilti- 
mamente  a  las  del  Parand,  donde  felizmente 
persevera  con  4527  personas,  en  niimcro  de  981 
familias,  de  la  mejor  indole  y  mas  fiuo  amor 
&  sas  padres  espirituales  de  cnantos  componen 
nnestras  misiones  de  guaranis.  A  tres  legaas 
en  la  misma  costa,  estd  el  pueblo  de  nuestra 
Senora  de  Loreto,  cn  altura  de  27  grados,  16 
minutoB  de  latitud  y  322  grados  40  miniitos  de 
lonjltud,  oon 1546  familias,  que  son  7048  per- 
sonam. Su  primera  fiinaacion  se  debi6  al venerable 
padre  Jos さ Cataiamo  el  ano  ae  1610  en  el rio  Pi- 
rap6  que  entra  en  el  ParanApan さ y  este  en  el 
Parand,  en  la  provincia  de  Guayri,  de  donde 
le  oblig6  &  pasar  d la  del  Parand,  el  ano  de 
1631,  la'  crueldad  de  los  mamelucos.  Hdccse 
en  este  pueblo  la  mas  selecta  yerba  del  Pa- 
ragaay,  que  es  celebrada  aun  en  el  Per も con 
el  nombre  de  yerba  ae  Loreto.  Tiene  d  3 le- 
guas  de  distancia  intermedio  del  rio  Yabebiri, 
que  por  aqui  entta  al  Parani,  la  reduccion  de  San 
Ignacio  Mini,  casi  sobra  las  mdrgenes  del  Parani, 


54  COKQXJIBTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 

fnndada  en  el  mismo  ano  por  el  mismo  padre,  so* 
bre  el  mismo  rio  que  la  de  Loreto,  d4 legnas  de  dis* 
tancia^y  trasladada  por  la  misma  ocasion  &  este  pa* 
raje,  donde  se  mantiene  con  4356  ne6fitos  en 
941 familias.  A  cuatro  legnas  de  San  Ignacio 
en  la  misma  costa,  damos  con  el  pueblo  de 
Corpus  Chisti,  que  junto  al rio  liieay,  que  por 
aqui  desciende  al  Parani,  fiind6,  ano  de  1622, 
el  venerable  m&rtir  Pedro  Romero  agregando  &  6] 
machos  infieles  que  redujo  en los  rios  Tibiad6,  Pi- 
rapd  y  Caapibaf  que  mas  arriba  desagtlan  tambien 
al  Parani.  Persevera^aun  casi  en  el  mismo  paraje 
que  es  en  altura  de  27  grados  cabales  de  latitnd,  y 
de  lonjitnd  322  grados  y  48  minatos,  sientfo 
el  ndmero  de  sns  familias  917,  que  contienen 
4400  personas. 

Aqui  se  terminan  las  poblaciones  de  cristia* 
nos  por  la  costa  oriental  del  Paran&,  el  cnal 
por  ella  viene  bebiendo  todas  las  agnas  que 
descienden  de  la  parte  del  Brasil  en  ma* 
chos  rios,  nnos  mas  caudalosos  que  otros, 
pero  en  gran  niimero.  El  primero  que  rio 
arriba  tfesde  el  Corpus  se  encnentra,  es  el 
Uamado  Ignazii,  que  quiere  decir  Bio  Grande^ 
y lo  es,  con  toda  propiedad,  pues  naciendo 
desde  las  espaldas  del  puerto  de  la  Gana* 
nea,  corre  por  mas  de  doscientas  leguas, 
enriqnecido  con  el  caudal  de  otros  menores, 
hasta  que  reconociendo  la  majestad  grandiosa 
del  Parani,  se le  hace  'trflmtario  en  altura  de 


00KQUI8TA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


55 


25  grados.  Con  8er  tan  caudaloso  este  rio  Igna- 
zii,  no  es  navegable,  porque  i.  cnatro  legaas  de  su 
boca le  corta,  de  parte  &  parte,  una  altisima  roca 
desde  donde  se  precipitan  sus  agnas  con  tanto  es- 
trnendo  que  se  deja  percibir も tres  legnas  de  distaa- 
cia,  y la  fderza  de  la  corriente  impide  que  ninguna 
embarcacion  penetre  per  fl,  desde  el  Parani:  con- 
qne  este  mnro  natural  servia  de  defensa  & los  natu- 
rales  del  Igaazii  para  que  no  osase  el  valor  espanol 
llegar  jamds  d  perturbar  sn  quietud,  ni l^ollase 
pi さ estrangero  el  pais,  hasta  que  le  conqnist6 
por  Cristo  y  con  las  armas  del  Evangelio  el 
celoso  denuedo  de  los  misioneros  jesnitas.  El 
fmpetu  con  que  desde  la  eminencia  de  aquella 
roca  se  desgaja  el  Igaazii  es  tal,  que  30I0  de 
lo  que  salpica  se .  forma  una  hermosa  nube  que 
le  sirve  perp^tuamente  de  corona,  y la  regis- 
tran  los  ojos  con  recreo  desae  el  Parand. 
Poblaban  sus  mdrgenes  naciones  nnmerosas,  sien- 
、 do  los  primeros  hdcia  sus  cabezadas  los  guara- 
nls,  laego  ChobaSy  Munos  y  Chiquis  y  dlti- 
mamente  yolvian  los  guaranfs,  que  todos  se 
estendian  hasta  el  Uruguay,  por  la  dilatada 
provincia  del  Igaazii,  que  por  el  norte  llegaba 
30 legaas  de  su  boca  d  confinar  con  el  Guay- 
_  rd.  Es  toda  tierra  fria  y  de  grandes  pinares 
hasta  llegar  al Parand;  y  aun(|ne  la  asolaron 
los  mamelucos,  no  obstante,  hay  muchos  infie- 
les  todavia,  procreados  de  las  reliquiaa  que  se 
salvaron  de  aquella  tempestad.  Pasado  ellgaa« 


56 


GOKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


. zii  Mcia  el  famoso  Salto  del  Parani,  vivian los 
caiguas  gente  que  parecia  las  heces  de la  na- 
taraleza  humana,  como  dir^  en  sn Ingar,  pero 
que  no  se  escap6  del  celo  de  los  jesuitas,  pa- 
ra solicitar  d  su  miseria  y  brutalidad  la  ma- 
yox  dicha  en  la luz  del  Evangelic, 

Antes  de  llegar  k los  remolinos  formidablea 
que  sirven  como  de  antemnro  al prodigioso 
salto  del  Paraud,  para  que  ninguno  surqne  sas 
oiidas,  estd  un  puerto  que  servia  d los  que 
por  tierra  querian  pasar  el  Guayrd,  y  es  un 
parage  celeb^rrimo  eatre  los  primeros  conquis- 
tadores,  senalado  de  la  misma  naturaleza  con 
un  penol a  tisimo,  k  quien  por  jantifrasis  llama- 
ban  la  pena  pob?'e^  por  que  enteudian  todos  ser 
un  riqufsimo  mineral, y  como  la  fama  abulta 
de  ordinario  las  cosas,  pasaban  los  que  no le 
habian  visto  &  creer  que  toda  la  pena  era  de 
oro.  Esta  noticia,  fdcil  es  de  creer  caanto  es- 
timularia  la  codicia,  en  especial  de  algunos  go- 
bernadores,  -  que  qulsieran  verse  en  nn  pnnto 
opulentos  con  la  posesion  de  este  rico  metal, 
pero  por  haber  estado  de  guerra lo  mas  del 
tiempo  los  Parangs,  al  paso  que  con  la  priva- 
cion  Grecian  los  deseos,  se  disminnia  la  espe- 
ranza  de  poder  posee'r  tan  exorbitante  riqueza. 
Pacificose  el  Parand  con  la  predicacion  del 
Evangelio,  y la  esperiencia  ofreci6  d la  vista  el 
de^engano  de  tan  fantdsticas  imaginacioned.  por- 
que  se  reconoci6  que  dicha  pena  pobre,  lo  es 


CONQUISTA  DEL  BIO  DE  LA,  PLATA 


67 


en  realidad,  aunqne  ofrece  inmenso  tesoro  m 
apariencia,  porque  siendo  de  proceridad  inmen- 
sa  y  toda  de  color  pavonado,  con  nn lustre  tan 
particular  que  envestida  de lo&  rayos  solares, 
reverbera  como  nn  espejo,  y  esto  di6  ocasion 
&  que  se  creyese  no  ser  pnra  piedra,  sino  otro 
rico  metal  que  encerraba  en  sns  entranas.  La 
causa  de  estar  tan  lisa  y  resplandeciente,  es 
que  c^ando  en 画 crecientes  la  cubre  el  rio, 
la  brune  con 顏 arenas,  y  deja  mas  tersa  que 
el  cristal.  Con  que  de  las  diligencias,  piies,  en 
buscar  este  tesoro  solo  aprendieron  que  este  es 
el  paradero  de  las  hnmanas  esperanzas  que 
se  imaginan  montes  de  oro,  y  se  hallan  con 
.piedras  tan  iniitiles  como  duras.  Junto  d  este 
penasco  vieron  por  muchos  afios los  natnrales 
salir  un  gigante  que  era  asombro  del  pais  con 
sn  diforme  estatura,  el  cnal,  vmiendo  de  la 
tierra  adentro,  donde  tenia  bu  haoitacion,  se 
acercaba  al Parani  muchas  veces  para  ocupar- 
se  de  la  pesca. (1) 

Subiendo  por  el  ParanA,  i  30 leguas  del 
Iguazii,  est も el  salto  estrano  de  aquel  rio,  que 
creo  ser,  de  las  obras  mas  prodigicsas  de  la 
naturaleza,  ya  que  nos  detdngamos  de  llamarle 
su  mayor  maravilla; lo  que  no  se  puede  negar 
es,  que  con  haberse  descubierto  cosas  peregri- 
nas  en  la  Amdrica,  ningnna  hay  que  iguale  & 


(1) Bareo  Gentenerii  en  su  Argentina,  canto  2.  ® 


58 


C05QUI8TA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


esta,  y  es  la  mas  famosa  y  temible  de  todas 
estas  {>roviiida8,  que  deja  sin  admiracion  las 
cataratas  del  Nilo,  tan  celebradas  en  la  anti- 
giledad.    Ha  dado  sn  estraneza  ocasion  d  mu- 
chas  fdbnlas,  y  una  deellas  es  que  salta  todo 
el  Parand  junto  por  una  sola  canal,  desde  mas 
de  doscientos  estados  de  alto;  y  no  falta  ali- 
tor  que    imprimi6    daba    un    salto   de  una 
altura  de  mil  picas,  ayanzando  tanto  terreno 
que  deja  lugar,  para  que,  gozando  de  la  sombra 
del  agua  en  la  estacion  mas  ardiente  del  aSo, 
se  pueda  navegar  por  debajo  de  la  canal,  sin 
sentir los  ardores  del  sol,  que  en  aquella  region 
mas  abrasa  que   calienta,   ni   incomodar  sus 
aguas.    Asi  discurren  los  que  solo  hablaii 
por  noticias  agenas;  pero  los  testigos  oculares 
deponen,  eusefiados  por  m  propia  esperiencia, 
ser la  verdad  que  siendo  de  dos legnas  la  la- 
titnd  del  Parani,  antes  de  Uegar  d  este  paraje, 
Be  vd  estrechando  de  manera  este  gran  caudal 
de  agnas,  que,  con  un  tiro  de  ffdsil,  se  alcan- 
za la  libera    opuesta.     Junto   asf,   en  ana 
canal  profdndfsima,  llega  &  avistar  la  cuchilla 
de  una  altisima   sierra,   desde  donde,  dividido 
en  once  canales,  se  empieza  d  precipitar,  por 
entre  peSascos,  y  dura  el  precipicio  por  espa* 
cio  de  doce  legnas  saltando  de  pena  en  pefia, 
con  tan  asombroso  rnido  que  atruena  los  mon- 
tes  y  ensordece  d los  mortales. 

Aumentan  la  aomiracion,  las  raras  y  espan* 


COKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


59 


tosas  figoras  de  aqnellos  penascos;  nnos  parecen 
serpientes,  otros  leones,  aquellos  se  representan 
como  caballos,  estos  como  gigantes,  cuya  pro- 
ceridad  es  causa  de  que,  retrocediendo  el  agaa, 
86  divide  en  otras  infinitas  canales,  que  encon- 
tr&ndose  anas  coa  otras,  forman  horrorosos  re- 
molinos  y  pozos  profdndfsimos:  &  veces  pene- 
trando  las  agaas,  por  el  pi さ de  las  peiias,  se 
desaparecen  en  cavernas  subterrdneas,  sin  dejar 
ann  vestigios,  hasta  que  cansadas  de  correr 
ocultas,  vuelven  &  reventar  con  el  mismo  brio 
y  caudal.  F&bula  fd さ que  el  Alfeo,  rio  de  la 
Etolia,  se  introdnce  por  las  entranas  de  la  tierra 
en  busca  de  la  celebrada  fdente  Aretnsa;  pero  lo 
que  alU  fd さ fdbula,  e&  aqui  realidad  pnra,  y 
nna  monstrnosa  invencion  con  que  aqui  sali6  la 
natnraleza,  haciendo  invisible  en  partes  un  po- 
derfo  tan  grande,  y  brotando  despnes  de  estos 
pardntesis  con  tanta  fhria,  que  la  corriente  cn 
las  dichas  doce  legaas,  no  parece  agaa,  sino  me- 
sas espaciosfsimas  de  brnfiida  plata,  con  que 
recrea  la  espuma  densfsima  & la  vista,  annque 
banada  del  sol,  pasa  de  ilusion  d  ser  nociva^ 
no  permit 化 ndose  al registro  de los  ojos,  sin 
4eslumbrarlos,  y  dejar  por  algan  tiempo  sin  uso 
la  potencia  visiva. 

De  los  vapores  que  escita  este  torbellino,  se 
forma  en  los  aires  ana  aensa  nube,  que  se  re- 
gistra  desde  machas  leguas,  aun  cuando  con  mas 
serenidad  halaga  lo  restante  del  cielo,   y  el 


60 


COlfQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


estruendo  del  precipicio  se  percibe  &  distancia 
de  ocho  leguas  con  tanto  sudto,  que  en  aquel 
t&rmino  no  para  viviente  alguno  terrestre,  ni 
aim  las  aves  del  aire.  Pasando  las  doce  leguas 
de  penasqueria,  y llegando  &  terreno  menos 
duro,  entra  el  mayor  peligro  para los  que  sin  no- 
tlcia  de  sq  genio,  se  eucomiendan  &  sns  oudas, 
porque  cnando  corre  mas  apacible,  y  como  can 垂 
sado  de  haber  rodado  tanto,  muchas  veces  al 
dia,  y  aun  cada  hora,  como  si  estuvieran  mal 
halladas  sns  aguas  con  aquella  quietud,  se  en- 
crespan  siibitamente  y  se  levantan  muy  altas, 
como  que  por  alii  respiran  ocnltos  remolinos 
que  las  hacen  bullir  con  inquietud  y  saltar  en 
alto  muchas  varas;  y  aunque  &  mad  distancia 
hay  otros  remolinos  peligrosos,  en  que  han  nau- 
fragado  muchos  iiavegantcs,  pero  aqui,、  que  es 
como  al  pi さ del  salto,  son  mas  frecuentes, 
cuando  mas  apacibles  se  muestran,  para  que 
aun  de lo  insensible  aprenda  la  adverteiicia 
hay  poco  que  fiar  en  la  serenidad  que  tan  conti- 
gua  esta  con  la  boiTasca,  y  que  se  ha  de  temer- 
el peligro  aim  en  la  misma  sereuidad. 

Otra  cosa  liace  formidable  este  Salto,  y  es  la 
monstruosidad  de  los  pescados  que  se  crian  en 
画 cavernas  6  en 議 golfos:  vense  uuos  como 
tibnrones  tan  abultados  que  son  menester  dos 
hombres  para  tomarlos  en  peso.  El  venerable  padre 
Autouio  Ruiz  de  Montoya,  vi6  otro  aun  mayor, 
piles  era  del  tamano  de  an  buey,  y lo  que  mas 


C0NQUI8TA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


61 


' le  asoinbr6  fd さ que  nadaba  con  medio  cuerpo 
faera  del  agua,  que  parecia  an  bajel.  Pero  to- 
davia  era  mayor,  el  que  poco  despues  de  haber 
pasado  este  salto  el  padre  provincial,  Nicolds  Mas- 
trilla  Dnran,  acometii  &  nn  indio  incauto,  Be lo 
trag6  y  despues  laiiz6  el  cadAver  entero  d la  pla- 
ya,  como  el  mismo  padre  lo  testifica  en  carta  para 
nnestro  padre  general  Mucio  Vitenlichi.  Por 腿- 
chas  leguas  despues  de  dar  este  monstrnoso 
salto,  no  se  deja  veneer  tie  faerza  humana  la 
corriante,  y  se  hace  innavegable  como  tambien 
cnando  se  vA  estrechando  de  tal mane- 
ra  que los  que  osados  6  incautos  uo  abando- 
nan  con  tiempo  el rio  y  salen  &  tierra,  pere- 
cen  irremisiblemente  arrebatados  de  sn  fdria, 
como les  suceai6  &  40  espanoles  que  despues 
de  haber  sujetado  muchos  indios,  en  la  pro- 
vincia  del  Guayri  y  robado  la  tierra  descen- 
dian  por  el  Parand  en  30  balsas  cargados  de 
despoios,  pero  no  precaviendo  el  cercano  pe- 
ligro  les  arrebato  la  formidable  corriente,  siu 
que  jamds  apareciese  ni  espanol, ni  balsa,  ni 
otra  cosa  alguna  de  cnantas  conducian.  Cnan- 
do hnyendo  de  los  maraelucos  se  retiraban  del 
Gnayrd  aL  abrigo  de  los  otros  pueblos  del  Pa. 
rani,  los  de  San  Ignacio  y  de  Nuestra  Senora 
de  Loreto.  hizo  el  padre  Antonio  Ruiz  arrojar 
por  el  salto,  300  canoas  vacfas,  en  que  ha- 
bian  navegado  mas  de  dos  mil  familias,  por 
probar  si  salian  sanas,   para  navegar  deepucs 


62 


0ONQUI8TA  DEL  RIO  D£  LA  PLATA 


del  salto;  pero  el  fmpeta  increible  del  agoa^ 
la  profandidad  inmensa,  y  el  arrebatada  movi- 
miento  con  que  las  estrellaba  en los  formida- 
foles  escoUos,  las  hizo  todaa  menudas  astillaa 
sin  poder  salir  entera  solo  ana. 

Para  evitar  tan  palpable  peligro les  era 
orzoso  d  los  navegantes  salir  &  tierra,  y  ha- 
cer  camino  por  terrene  asperfslmo,  cual es  el 
de  ambas  costas,  con  increible  trabajo,  porque, 
no  parando  alU  ningun  animal, es  forzoso  ca- 
minar  d  pi さ y  gastar  seis  dias,  en lo  que  eL 
rio  solo  tiene  doce  legaas,  y  el  camino  de 
tierra  llega  &  tener  veinte  y  cinco  de  conti- 
nuas  subidas  y  bajadas,  machos  riachnelos,  pan- 
tanos,  pcaregales,  malezas  espinosas,  arenales 
en  que  imprime  el  sol su  calor  con  tanta  ve- 
hemencia  que  abrazan  las  plantas  aun  de  los 
que  caminan  calzados:  vdse  comunmente  por  una 
estrechfsima  senda  abierta  d  fuerza  de  brazos, 
por  entre  espesos  bosques  de  drboles  alt お imos 
que  parecen  quieren  Uegar  al Cielo,  y le  en- 
cubren  totalmente  & la  vista,  faltando  aun  ese 
consuelo  & los  fatigados  caminantes,  diferen- 
cidndose  en  solo  eso,  del  camino  de  la  virtud 
d  que  en  todo  lo  demds  parece  este  semejante, 
CO 請 taml)ien  en  ofrecer  d  trechos  algun  ali- 
vio  & la  fatiga,  en  puras  cristalinas  fdentes, 
que  discurriendo  & la  sombra  de  tan  espesa 
arboleda,  recrean  con  su  frescura  el  ardor  de  la 
sed  que  en  estremo  aflije. 


CONQUIBTA  DEL  BIO  DS  LA  PLATA 


63 


A  dos legaas  de  pasado  el  Salto,  estaba  Am* 
dada  la  ciiidad  real  del  GnayrA,  indlgna  por 
cierto  de  tan  especioso  nombre,  porqiie  solo  era 
una  corta  aldehnela  de  30  &  40  vecinos  espa- 
Soles  en  el  nombre,  pero  en  la  realidad  mes- 
tizos y  de  viles  costambres,  como los  que  casi 
siempre  vivieron  sin  sacerdote  que  cnltiyase 
sas  almas  con  la  doctrina  del  cielo:  con  que  vi- 
vian  con  el  gusto  perdido  &  las  cosas  de  Dies 
y  de  su  salvacion,  y  con  los  vicios  que  I'eva 
de  sn  cos^cha  la  tierra  estragada  de  los  co- 
razones  hnmanos.  Eran  ac^rrimos  persegaidores 
de  la  libertad  de  los  indios,  ni  hacian  escriipnlo  de 
malqiiistar  con  ello  & los  misloneros  jesuitas,  que 
pretendian  introducir  estas  ovejas  descarriadas 
en  el  redil  de  la  iglesia,  y  contra  los  justos 
mandator  de  nuestros  cat61icos  monaxcas,  asal- 
taban  de  continuo  d los  naturales,  y los  ven- 
man  &  los  mamelucos  del  Brasil,  con  qnienes 
profesaban  estrecha  amistad  como  parecidos 
en  las  costumbres.  Pero  como  los  instramen- 
to8  de  que  abusa  la  malicia  para  ofender  la 
Magestad  Dmna,  suelen  ser  de  ordinario  los  mis- 
mos  de  que  se  vale  su  tremenda^  infiuita  jus- 
ticia  para  vengar  los  agravios,  asf  se  vali6 
contra  la  ciadad  real  de  los  mismos  mamelu- 
cos  para  destrnlrlos;  porque  viniendo  algunas 
banderas  de  ellos  del  Brasil,  el  afio  de  1632, 
les  pusieron  sitio  &  su  poblacion  y  obligaron 
i  retirarse  &  la  Asuncion,  fiiera  de  algunos 


64 


CONQXnSTA  DEL  IJO  DE  LA  PLATA 


que  se  confederaron  con los  mismos  mamela- 
cos,  y  se  ejercitaron  en  sus  infames  correrias 
volvidndose  con  ellos  d  San  Pablo.  Lo  que 
obligaba  d los  de  Guayrd  d  perseguir  & los 
indios,  era  el  deseo  de  salfr  de  la  laceria;  per 
que  era  miBcrabiUsimo  el  pais,  pues  carnes  no 
tenian  otras  que  las  de  animales  silvestres,  como 
puercos  monteses,  javalies,  venados,  antas  que 
cazaban  por los '  bosques,  y  pescado  de  que les 
proveia  el  Paraui  y  el rio  Piguirl,  que  por 
】a  parte  superior  de  la  ciuaad  entraba  al Pa- 
rand.  Pan,  apenas  se  conocia  de  nombre  ni le 
echaban  menos,  contentos  con  las  raices  de 
maudioca.  El  vestido  era  de  solo  algodon  y 
por  lograr  algunos  menos  bastes,  eran  las  per- 
mutaciones  de  indios  con  los  brasilenos.  La  cn- 
riosidad  vivia  en  ellos  tan  apagada  que  nadie 
sabia  del  pais,  ni  coidaba  de  saber  cosa  de  los 
agenos.  El  deseo  de  la  hour  a  6  de  en»alzar 
8U linaje  era  tan  t^nue  que  quien  mayor  am- 
bicion  tenia  aspiraba  &  obtener  la  vara  de  so. 
pobre  aldea. 

Asi liabia  degenerado  la  generosidad  y  noble- 
za  de  aquellos  cien  espanoles  de  la  Asuncion, 
que  el ano  de  1557  acaiulillados  del  capitan 
Kuiz  Diaz  de  Melgarejo,  fiindaron  esta  ciudad, 
d  quieues  se  agregaron  otros  sesenta,  que  el  ano 
de  1554  habian  dado  principio  dos legnas  mas 
abajo,  y  una  antes  del  salto  d la  villa  de  On- 
tiveros,  llamada  asi  por  tener  este  nombre  en 


COITQUISTA  DEL  RIO  DB  LA  PLATA  65 

Castilla  la  patria  del  capitan  Garcia  Rodriguez 
de  Vergara,  que  fd^  su  fdndador,  pero  por  es- 
tar  el  sitio  de  la  Giudad  Real d  23  grados  den- 
tro  del  tr6pico  de  Capricornio  y  no  baSarla loB 
aires  por  el  oriente,  &  causa  de  los  espesos 
bosqnes  que  la  cercaban,  era  de  clima  enfer- 
mizo,  y  fu^  sepulcro  de  aquellos  nobles  espa- 
noles,  queaando  solamente  unas  tristes  reliquias 
snyas,  "que  degeneraron  como  se  ha  dicho,  de 
la  nobleza  de  sus  progenitorea.  Distaba  esta 
ciudad  de  la  capiral  de  la  provincia,  la  Asun- 
cion del  Paraguay, 160 leguas  de  caminos  cast 
impracticables,  con  que  jamds  la  vi8it6  gober- 
nador,  nf .  obispo  alguno,  cuya  omision  aumenta- 
ba la  licencia  de  vivir,  y  el  primer  prelado 
qae  se  alent6  &  veneer  los  peligros  de  tanta 
distancia,  por  meter  en  camino  estas  ovejas 
deacarriadas,  que  fdd  el  ilustrisimo  sefior  don 
fray  Cristdbal  de  Aresti,  no  pndo  por  la  ma- 
lignidad  de  los  tiempos,  hacer  otra  cosa  que 
ser  testigo  de  la  venganza  que  tomaba  el  Oie- 
lo  irritado  con  sus  enormes  culpas,  permitiendo, 
BU  asolacion  de  esta  ciudad  & la  furia  in- 
fernal de  los  mamelucos  en  otro  tiempo  sus 
aliaa  os. 

A  doce  leguas  del  Piquirf,  sale  al Parani  el 
rio  HvMmy,  muy  caudaloso,  aunque  trae  bu  rau- 
dal tan  rdpido  como  peligroso,  por  tener  en 
partes  ocultos  escollos  y  d  setenta  legiias  de 
SB  boca,  un  salto  muy  peligroso   llaniado  del 

3 


66 


COKQUISTA  DEL  KIO  DE  LA  PLATA 


Arayni,  en  que,  de  grande  altnra  se  despe* 
nan  sus  agnas.  En  dicho  Huibay  descargan  so 
caudal  otros  varies  rios,  como  son  por la  baa- 
da  del  norte  el  Ineay,  Uamado  asi  de lo& 
naturaled,  por los  innumerables  peces  que  cria. - 
Corre  por  sitios  profundlsimos  eiitre  las  altas 
sierras;  de  manera  que  para  Uegar  d la  madre 
es  forzoso  pasar  por  altfsimas  cordilleras  y 
serranfas  tan  picadas,  que,  para  no  precipitarse 
ann  en  los  pasos  menos  enhiestos  y  peligrosos, 
es  forzoso  descolgarse  con  sogas  tejidas  de 
unos  arbolillos  correosos  y  flexibles  como  niim- 
bre,  y  aun  con  esta  industria  que  ha  ensenado 
la  pura  necesidad,  es  inminente  el  riesgo  de  des- 
peuarse.  Divide  el  Ineay,  las  provincias  de 
Tayaoba  y  Nuatinguf,  que  una  confina  con 
otra;  y  d  ambas  franquea  el  paso  el rio  Hui- 
bay, aunque  tan  cerrado  para  los  espanoles, 
por  la  valentla  de  sus  naturales,  eiitre  quienes 
habia  insignes  magos,  que  nunca  osaron  hoa 
liar  con 議 plantas  aquel  terrene,  hasta  que 
sugetaron  su  orguUo  las  armas  del  Evangelio, 

La  provincia  de  Tayaoba,  tom6  su  nombre 
de  un  cacique  famoso  que  dominaba  el  pais,  y 
era  capital  enemigo  do  los  espanoles,  por  la 
alevosfa  que  us6  con さ 1 un  comisario  del  go- 
bernador,  d  quien  viniendo  d  visitar  il  y  otros 
tres  caciques  ftieron  todos  pucstos  en  duras 
prisiones,  en  que  murieron  los  otros,  y  solo  ^1, 
con   harta  fortnna   escap6,  y  di6  mucho  que 


OOVQtnSTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


67 


hacer  d los  vecinos  de  Villa  Rica,  hasta  que  se 
convirti6  d  nuestra  santa  f さ, por  el  celo  intrdpi- 
do  del  venerable  padre  Antonio  Ruiz  de  Montoya. 
Por  esta  provincia  corre  el  camino  nombrado 
por  los  gaaranis  Peabiru  y  por  los  espano- 
les  de  Santo  Tom も、 que  es  el  que  trajo  el 
gloriosisimo  ap6stol  por  mas  de  200 leguas, 
desde  la  capitaiifa  de  San  Vicente,  en  el  Bra" 
fidl, y  tiene  ocho  palmos  de  ancho,  en  cuyo 
espacio  solo  nace  una  yerba  may  mennda  que 
le  distingue  de  toda  la  demds  de  los  lados, 
qne  por  la  fertilidad  crece  k  media  vara,  y 
annqne  a^ostada  la  paja,  se  quemen  los  cam- 
pos,  nunca  la  yerba  del  dicho  camino  se  eleva 
mas,  en  reverencia  sin  diida  de  las  sagradas 
plautas  que  la  hoUaron,  y  para  testimonio  de 
las  fatigas  que  en  tierras  tales  padeceria  el  ap6s- 
tol primero  de  la  Amdrica, 

La  provincia  de  Nautinguf  se  denomina  de 
un  cerro  de  este  nombre  que  por  bu  altura  exor- 
bitante,  se  hace  reparable.  En  dicho  cerro,  ha- 
bian  erijido  los  hechiceros  un  templo,  d  que 
acndia  toda  la  comarca  de  gentiles  en  devotas 
romerfas,  para  oir los  orAculos  que  daba  el  pa- 
dre de  la  mentira,  por  el  caddver  del  famoso 
hechicero  Urnbolf,  que  qiiiere  decir  cufrvo 
bianco,  cuyas  inmundas  reliquiae  conservaban 
en  el  Sancta  Sanctorum.  Otro  templo  habian 
fabricado  en  el  Ititirues,  y  era  frecuentado  con 
la  misma  devocion,  por  oir  los  mismos  ordcu- 


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COlfQUISTA  DEL  BIO  DB  LA.  PLATA 


los  de los  cadaveres  de  otros  dos  magos,  que 
eran  en  6\  gaardados  con  grande  supersticion. 
Al lado  del  norte,  tiene  el  Nautlngui  la  pro- 
vincia  del  Tucutf,  poblada  antes  de  enjambres 
de  gentiles,  y  esta  confina  por  el  poniente 
con  la  provincia  del  Guayrd  y  por  el  oriente 
con  la  de  Ytitirembeta  de  que  hablar^  d  8ti 
tiempo.  En lo  mas  alto  del  Huibay,  pasadas 
las  sobredichas  sierras,  en  donde  nace,、se  llega 
d  una  Uanura  muy  estendida  y  amenisima  & 
causa  de  banarla  arroyos  diferentes  de  aguas 
frigidisimas,  coronadas  sus  mdrgenes  de  belU- 
simas  y  muy  apacibles  arboleaas.  Es  este  ca- 
mino,  una  viva  imdgen  del  camino  de  la  vir- 
tud;  que  siendo  al  principio  dspero  y  escabro- 
80,  en  Uegando  a la  cumbre,  ofrece  el  mas 
gustoso  I'ecreo,  que  hace  echar  en  olvido  to- 
aos los  afanes  de  la  snbiaa;  porque,  despues 
de  pasadas  las  asperfsimas  sierras  que  dejamos 
meucionadas,  se llega  d  gozar  en  estas  Uami- 
ras  una  ameuidad  tan  diilce  que  obliga  A  dar 
por  bien  empleados,  los  trabajo8  que  cost6  su 
posesion. 

Estos  campos,  desde  donde  se  llega  &  descii- 
brir  el oc お no,  corren  hasta  cerca  del  Iguazii, 
cn las  cercanfas  del  Huibay:  se  llama  pro- 
yincia  de  los  Camperos^  6  del  Guarayrit^  6  del 
Cayyu^  6  de  los  Cabelludos,  6  de  los  Cora- 
nados:  el  primer  nombre  pusieron  los  espaBo- 
les  & 議 moradores,  por   razon  del  terrene 


OOITQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


69 


^ne  ocupan:  el  cuarto  porque  criaban  con  gran 
cuidaao  y  traian  tendido  el  cabello  muy largo: 
el  segando  y  tercero  daban  d  su  pais los  na- 
turales,  por  razon  de  dos  poderosos  caciqu'es 
que  los  dominaban:  el  ultimo  por  que  se  abrian 
corona  como  los  sacerdotes,  igaalmente  los  hom. 
bres  como  las  mugeres.  Era  gente  muy  sober- 
bia  y  que  se  tenia  por  mas  noble  que  los 
circunvecinos,  poniendo  por  fandamento  de  esta 
vanidad,  que  aun  en  gente  desnnda  halla  abri- 
go,  en  que  ,  tenian  mejores  agnas  que  los  de- 
mds.  Tan  leve  motive le  basta  d la  altivez 
de  los  mortales  para  engreirse.  En  estos  cam- 
pos,  es  c さ lebre  el  cementerio,  que  llaman  de  Santo 
Tom も porque  segun  Men  fundada  tradicion,  le  man- 
d6  hacer,  cuasdo  santific6  con  su  presencia  esta 
provincia,  con  ocasion  de  una  peste,  que  con- 
8umi6  d  muchos  ya  cristianos  que  fiiei'on  aqni 
sepultados.  Es  este  entierro,  una  gran  plaza 
en  medio  de  una  espaciosa  Uanui'a,  situada 
entre  dos lomas  algo  altas,  de  donde  descien- 
de  un  eristalino  arroyo  que  la  bana:  esti  emi- 
•  nente  su  pared,  como  un  hilo  de  tapia  forma- 
da  (le  osamentaB  y  calaveras,  como  suele  en 
los  hospitales,  el  que  llaman  Cainpo  Santo. 
En  este  sino  fundo  el  venerable  padre  Fran- 
cisco Diaz  Tano,  la  reduccion  de  Santo  Tomd 
que  fu さ asolada  por  los  mamelucos.  Es  tambien 
en  estos  campos  de  mucho  nombre  el  IbitirunA 
que  es  un  cerro  muy  elevado,  como  uu lunar 


70 


COlfQUlSTA  DEL  EIO  DE  LA  PLATA 


de  esta  gran  Uaiiura  en  que   descuella  altfsi- 
mo. 

Confina  con los  cabelliirlos,  en los  mismos 
campos  hdcia  ei 丄 guazti,  la  provincia  de  los 
GuanandH^  6  como  otros  los  Uaman  Gualaclios, 
y  de  los  Chiquis,  cutre  quienes  es  tradicion 
muy  vAlida  que  sou  oriundos  de  unos  espauo- 
les  que  navegando  el  mar  del  norte,  por  una 
deslieclia  tempestad,  encallaron  en  la  costa  don- 
de  perecieron  muchos,,  y los  que  salvaron  las 
vidas,  peiietraron  k  este  pais,  y  casaron  con 
hijas  de  caciques.  Pero  auaque  es  verdad  que 
no  hay  en  la  America  j entiles  mas  parecidoa 
eu las  facciones  y  color  ael rostro  d los  Es- 
panolcs,  ni  en  el  animo,  valeiitia  y  estratage- 
mas  que  usan  en  bus  batallas,  conque  se  hi- 
cieron  muy  respetados  y  temidos  de  las  na- 
ciones  circunveciuas,  con  todo  no  pueao  asentir 
k  su  tradicion,  porque  se  me  hace  increible 
que  en  poco  mas  de  un  siglo  que  podia  haber 
pasado  desde  aquel  naufragio,  hasta  que  trata- 
ron  d  esta  gente  los  jesuitas,  se  hubiesen  tan 
del  todo  borrado  las  especies  de  algunas  cosas  • 
que  lea  ensenarian  aquellos  sus  imaginados  pro- 
genitores,  que  no  se  liallase  en  ellos  ui  aun 
vestigios,  antes  estabau  mas  remotos  del  cono- 
cimiento  de  la  verdad,  que  los  demds,  pues  ui 
ni  aun  la  inmortalldad  del  alma  conocian,  co- 
sa  que  otras  de  estas  naciones  comarcanas  no 
ignoraban.    Fuera  de  que  parece  co&a  natu- 


<X)5QtJI8TA  DEL  BIO  D£  LA  PLATA 


71 


ral de  que  ton  el  coniercio  de  aquella  gente 
hubiesien  cobrado  algun  amor,  6  se  estraSasen 
menos  de los  de  la  misma  nacion  de  SU8 
ascendientes,  y  estos  guayauds  y  cliiquis,  se  iiega- 
ron  siempre  a  dejar  penetrar  espaiiol  alguno  d  8us 
tierras,  y  solo  acudian  por  bu  interns  a  co- 
uierciar  en  imas  minas  de  hierro  que  labraban 
lo3  espanoles  de  ViUarrica,  hi じ ia  el rio  Itacni, 
que  tambien  deijagua  en  el  Huybay,  y  por  6\ 
hay  paso  para  su  pais,  en  donde  tiene  su  ori- 
gen,  y  deseiende  con  rapidisima  corriente  prin- 
cipalmente  en  tiempo  de  Uuvias. 

Por  fin  cntra  en  el  Huybay,  d  cincuenta  le- 
guas  de  la  boca  de  este,  al  Parand,  el  rio  Cu- 
rumbatay,  y  cn  un  eampo  dib'tante  (loa  leguas 
de  aqui  se  fuiido  la  prim  era  vez la  ViUarrica 
del  Espintu  Santo,  poblacion  de  cerca  de  doscien- 
tos  vecinos  espanoles, も la  cual di6  principio 
en  el ano  de  1576,  el  capitan  Ruiz  Diaz  Mel- 
garejo  con  cien  e^panoles,  con  quienes  habia 
entrado  desde  la  Asuncion,  d  registrar  loa  pa- 
raj  es  doudc  por  estas  serranias  se  hallasen 
minerales.  El  ano  siguiente  la  traslado  de 
aquel  sitio  al  Curumbatay  y  Huybay,  con  tan 
mala  eleccion,  que  la  plants  entre  boBques,  y 
en  frente  de  un  altfsimo  penasco,  el  cual  asom- 
braba  &  todo  el  pueblo  de  tal manera,  que  ni 
aun la  vista  del  cielo  dejaba  libre  &  sus  mo- 
radores,  si^ndoleB  forzoso  levantar  la  cabeza 
si  querian  con los  ojos  gozar  de  su  apacible 


72 


C05QUI8TJL  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


hermosura.  Fni  descuido  al parecer  semejante 
situacion,  y  en  realidad  un  presagio  de la  poca 
atencion  que les  habiau  de  deber  las  cosas  del 
cielo,  porque  aunque  la  gente  que  aument6  aque- 
11a  poblacion  fu^  bien  noble,  sua  descendien- 
tes  ofuscados  de  la  codicia,  degeneraron  no  po, 
CO  de  la  pieaaa  y  generosos  pensamienios  de 
BUS  progenitores,  y  se  inficionaron  del  contagio 
que  cundia  en  esta  provincia  del  Guayrd  (aun- 
que no  tanto  como los  de  Ciudad  Real)  de  per- 
seguir  la  libertad  de los  indios,  no  reparando  en 
aviarse  y  en  agaviUarse  con  los  inhumanos  ma- 
melucos,  cnemigos  de  Dios  y  de  la  corona  ca- 
t61ica,  &  trueque  de  tener  contra  todo  derecho 
natural,  divino  y  humano,  mayor  niimero  de  es- 
clavos,  que  por  bu  naturaleza  eran  libres,  para  que 
les  sirviesen. 

No  obstante,  en  algunos  resplandeci6  siempre 
asi la  nobleza  como  la  piedad  antigua,  v  en 
todos  reprimierou  siis  enormes  delitos  los  je- 
suitas  en  los  tiempos  que  mantuvieron  alli su 
residencia,  que  fud la  primer  a  vez,  nueve  anos 
y la  segunda  cuatro,  y  fu さ la  linica  religion 
que  aamiti6  aquella  villa  en  su  recinto.  Llami- 
ronla  Villa  Rica  crco  que  por  ironfa,  pues  no  nailo 
motivo  para  haberle  dad ひ tal nombre,  a  que  con- 
tradecia  manifestamente  cuanto  habia  en  ella 
que  era  una  grande,  por  no  Uaraarla  estrema 
pebreza,  y le  cuadraba  su  nombre  con  la  pro- 
piedad  que  al  bosque  16brego  y  sombrfo,  el  de 


COITQUISTA  BEL  BIO  D£  LA  PLATA  73 

Lucns  que le  dan los latinos;  porqne  la  falta 
de  mantenimientos  era  la  misma  que  en  Ciudad 
Beal,  teniendo  solos  los  del  pais  y  ningano  de 
los  de  Europa,  sin6  algunas  pocas  vinas  y 
- cortas  hazes  de  trigo,  que  sembrabau  d  mano 
por  carecer  de  bueyes,  jumentos,  6  mulas  para 
la  labranza.  El  lucimiento  de  sus  personas  era 
no  obstante  suficiente  con  el  producto  de  la 
yerba  del  Paraguay,  que  hacian  en  Mbaracayti, 
y  del  hierro  de  una  mina  que  labraban. 

Los  mismos  mameliicos  cuyas  tiranfas  fo- 
mentaron, les  dieron  el  pago  de  du  pdrfidia, 
destruyendo  primero  los  pueblos  de  la  comarca 
en  que  tenian  sus  encomiendas  y  despues  po- 
ni^ndoles  estrecho  sitio  en  su  villa,  de  que  no 
se  hubieran  librado  sin  mucho  estrago  d  no  ha- 
llarse  alU  casualraente  en  la  visita  de  su  obis- 
pado,  el  ilustrfsimo  senor  obispo  del  Paraguay, 
don  fray  Crist6bal  de  Aresti,  que  lleg6  en  26 
de  Agosto  de  1632.  Anim61os  d  tolerar  cons- 
tantemente  los  trabajos  del  sitio,  como lo  con- 
sigui6,  y  viendo  que  era  hnposible  la  defensa 
contra  tan  feroz  enemigo,  leg  hizo  desamparar 
aqael  sitio  que  distaba  60 legiias  de  Ciudad 
Real y  doscientas  de  la  Asuncion,  en  virtud  de 
una  licencia  de  bu  magestad,  que  tenian  para 
trasladar^e  d  otro  sitio  mas  c6modo,  y  embar- 
cdndose  por  cl rio  Igatinf  quinientos  espaSoles 
y  cuatro  mil  iiidios  que  sufrieron  el  rigor  del 
sitio,  los  tra8plaiit6  por  tierra  d la  provincia  de 


74 


COKQUISTA  DEL  RIO  DB  LA  PLATA 


Mbaracayii,  donde  ue  fund6  de  nuevo  la  Villar- 
rica  en  el  asiento  de  Tapuyta  sobre  las  mdr- 
jenes  del rio  Jujuy,  que  desemboca  en  el  Pa- 
raguay. 

Aqui  se  mantuvieron los  Villenos  (que  asi 
llaman  & los  vecinos  de  esta  villa)  desde  oc- 
tubre  de  1632,  hasta  el ano  de  1677,  que  la 
volvi6  &  asaltar  el  enemigo  mameluco,  y  ha- 
Udndolos  con  la  paz  octaviana  de  que  alU  go- 
zaban, les  obligaron  por  partido  4  que les  en- 
tregasen  las  armas.  Hecho  este  violento  6  in- 
decoroso  despojo,  cautivaron  cuatro  mil  indios 
en  los  pueblos  de  San  Pedro,  de  Terecafil,  San 
Francisco,  Ibirapariyard,  Nuestra  Senora  de  la 
Candelaria  y  San  Andres  de  Mbaracayii,  y  for- 
zaron  & los  aesarmados  espanoles  d  abando- 
nar la  villa,  y  retirarse  al  abrigo  de  la  ciu- 
dad  de  la  Asuncion.  PoblAronse  catorce  le^as 
de  ella  h&cia  nuestras  misiones,  en  gitio  bien 
incdmodo,  de  donde  pretend ier on  volver  &  Mba- 
racayii, no  obstante  que  su  majestad  habia  manda- 
do,  por  cedula  de 12  de  marzo  de  1701,  se  funda- 
se  en  un  sitio  llamado  Ibiturii,  en  que  al  fin 
hoy  esti  fundada,  cuarenta  leguas  de  la  Asun- 
cion, en  las  cabeceras  del  Tebicuarimim,  donde 
se  mantiene  con  bien  poco  e splendor. 

Volvanios  d la  relacion  de  log  rios  que  en- 
riquecen  al  Parani,  que  el  sigiiiente  al  Haybay 
es  el  Paran も pan さ, que  significa  este  HI  de  pes- 
cado,   porque   contta  todo lo  que   ensena  la 


COHQTJISTA  DJSIi  BIO  DE  LA  PLATA 


75 


esperiencia  en los  rios  caudalosos,  cual es  es- 
te,  que  son  comunmente  fecundfsimos  de  varies 
peces,  el  Paranapan^  no  alberga  en  sus  senoB 
viviente  alguno,  hasta  que  desagua  en  su  madre, 
el  caudaloso  Pirapo,  que le  comunica  bu  fecun- 
didad,  y le  enriqueee  de  sabro 議 viviente s.  Tie- 
ne  su  ongen  en  las  remotas  campinas  clel 
Caayii  y  cordilleras  del  Brasil, y  corriendo  de 
e&te  d  oeste  desagua  en  el  ParaiiA ,  &  21 
grados  40  minutos.  El  autor  de  la  "Argenti- 
na" le  dd  su  ongeu  en  una  cordillerra  llamada 
Sobau, 110 lejos  de  la  villa  de  San  Pablo,  y 
dice  que  viene  rodeando  el  cerro  de  nuestra  Se- 
Sora  de  Monserrat,  que  tiene  de  circuito  cinco 
legaas,  en  ciiyas  faldas  sacan  los  portu^eses  de 
aquella  costa  muclia  cantidad  de  oro,  y  en  su 
cumbre  manifiesta  en  miiehas  vetas,  gran  riqueza 
de  plata. 

Tnbutan  tambien  al Paranapan さ el rio  de 
Itagad  y  el  de  Tibagiva,  cuya  navegaciou  cs  pe- 
ligrosa  por los  muchos  arreeifes  y  grande  ra- 
pidez:  cerca  de  su  origen,  cac la  provincia  de 
Nautinguf  de  que  ya liabldmos,  y  por  el  mis- 
mo  se  franquea  la  entrada  & la  provincia  de 
Ibitirembetd,  que  en  el  idioma  guaranf  signifi- 
ca  Cerro  con  barbci ,  porque  uuo  que  domi- 
na  esta  region,  y  descuella  sobre  todos  los  de- 
m&s,  tiene  la  cumbre  semejante  al  rostro  na- 
mano,  de  cuyo  estremo  inferior,  que  se  abre 
en  forma  de  boca,  estd  pendiente  un  penasco 


76 


GOlfQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


bianco,  que  parece  barba  cana;  y  herida  de lo9 
rayos  solar es,  hace  visos  diferentes,  y  resaltan 
herroosfsimos  reflejos.  Por  todos  estos  contor- 
nos  de  IbitirembetA,  Tibagiba  y  ParanApan さ, 
estaban  poblados  mas  de.  cien  mil  infieles,  d  quie- 
nes  aportando  en  su  perigrinacion  desde  la  isla 
de  Santa  Catalina  hasta  la  Asuncion,  el  adelantado 
Alvar  Nunez  Cabeza  de  Vaca,  ellos le  hicieron 
humanisimo  hoepedaje;  pero  qued6  despoblada 
casi  del  todo  esta  coraarca  por  las  tiranias  de 
los  mamelucos.  Hasta  la  boca  del  Parandpan^ 
se  estendia  la  provincia  del  Guayrd  desde  el 
Salto  Grande  del  Parand,  y  su  denominacion 
se  tomb  de  un  cacique  poderoao  del  pais. 

En  20  grados  y  46  minutos,  tiene  su  entra- 
da  al ParanA  el rio  Anembi^  testigo  perpdtuo 
dos  siglos  hd,  de  los  insultos,  robos  y  tira- 
nfas  de  los  mamelucos  del  Brasil;  porque  na- 
ciendo  en  las  espaldas  de  Cabo  Frio  en  las 
serranfas  <le  ParanAmpiacaba,  viene  reganao  los 
campos,  y  pasa  por  la  cdlebre  villa  ae  San 
Pablo,  la  Ginebra  de  aquella  malvada  gente 
que  aqni  se  embarca,  y  sin  temor  de  los  mu- 
chos  salios  y  escoUos,  baja  por  el  hasta  el 
ParanA,  para  cautivar  los  indios  de  la  corona 
de  Cast  ilia,  en  todas  las  dilatadas  provincias 
del  Paraguay,  Giiayrd,  Parand,  Jerez ^  y  hasta 
las  de  SantJt  Cruz  de  la  Sierra,  en  el  Peril. 
No  tiene  indios  ningunos  en 画 mdrjenes, 
porque  habiendo  conjurddose  para  asaltar  y  aso- 


粵 


COKQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA  77 


lar la  villa  de  Firatininga  6  de  San  Pablo,  que 
^olaron  el 9  de  julio  de  1562,  fueron  rebatidos 
valerosameiite  por lod  mainelucos,  quienes  pro- 
siguieudo  la  victoria,  arrojaron  de  todas  las  cer- 
canias  de  Anembi, a  cuauto.s  iudios  las  poblaban. 
De  aqui  adelante  aunqiie le  entran  muchos  rios 
y  arroyos,  asi  de  la  parte  oriental,  como  del sur 
y  poniente,  no  tienen  nombre  conocido  de los 
castellanos  y  Portugueses,  porque  de  los  prime- 
ros  no  es  navegado,  y los  segundos  le  frecuen- 
tan  poco,  y  solo  dan  nombre  al Parandibaliuy 
que  sale  de  la  parte  de  Brasil. 

Caudaloso  siempre  el  Parana,  se  v4  acer- 
cando  k  gu  origen,  que  dicen  varies  autoies. 
Be  sabe  por  relacion  de  los  iudios  que  han 
bebido  allf  sus  aguas,  es  una  famosa  laguna 
6  profuudfsimo  lago,  en  que  con  mavavillosa 
inundacion,  8e  juntan  las  copiosisimas  aguas 
de  las  prodigiosan  serranfas^  no  del  Peru,  co- 
mo escriben  nuestro  Vasconcelos  (1) y  Francisco 
Brito,  (2)  (porque  desaguan  6  en  el  I'io  Paraguay, 
6  en  la  laguna  famosfsima  tie  los  Xarayes  6 
en  el lio  Mamor^,  y  »olo  la  igiiorancia,  conque 
comuiimente  le  hacen  uno  solo,  los  rios  Para- 
na y  Paraguay, les  pudieran  seualar  tal situacion) 

(1)  Vasconcellos,  lib. 1. ®  de  las  noticias  del  JBrasil,  niini 
27,  35  y  44. 

(2)  Fraucibco  de  Brito  Fre^rre,  en  bu  uueva  Lubltanla,  <le- 
cada 1. *  tit. い cap.  40,  pag.  22, 


78  CX)lfQUISTA  DEL  BIO  DB  LA  PLATA 

着 

sino  del  Brasil y  Paraguay.  Estidndese  este  admi- 
rable lago,  & lo largo  mas  ochenta  legaas,  de  cuyo 
vasto  cuerpo  son los  dos  brazos  el rio  de  las  Ama- 
zonas  hdcia  el  norte,  y  el  izquierdo  hdcia  el  sur, 
nuestro  Parand,  y  con  ellos  abarcan  todo  el  graiide 
Estado  del  Brasil, y  dilatadas  provincias  del 
dominio  de  Cadtilla,  presidiendo  al mar  con  lo 
mag  grueso  del  pecho,  cuello  y  boca,  de  la  cual 
le  sobra  todavfa  caudal,  para  dar  ser  en  copio- 
sfsimos  raudal^es  al  famoso  rio  de  San  Fran- 
cisco, que  eiitra  eri  el  ocdano  por  el  Brasil  en 
altura  de 10  grades  y  un  tercio,  y  reconoce  la 
misma  fuente  que  los  otros  dos  mayores  rios 
del  mundo,  robandoles  tanta  copia  de  aguas  que 
puede  tributarlas  al  mar,  por  dos  leguas  de  bo- 
ca  con  tanta  violencia,  que  brindan  sus  dulces 
cristales  4 los  navegantes,  d  cuatro  y  cinco  le- 
guas de  su  barra  dentro  del  mismo  oceano. 

En  este,  pues,  espantoso  lago,  de  que  nacen, 
se  dan  las  maiios,  segun  dichos  autores,  los  rios 
de  las  Amazonas  y  el  Parand,  en  seiial  de  la 
conformidad  con  que  reinan,  y  dividiendos'e  for- 
zosamente  d  visitar  sub  dominios  por  opuestos 
r 腿 bog  y  territories,  empieza  &  correr  en  altu- 
ra de 12  grades  nuestro  Parand,  y  despues  de 
una  prolija  vuelta,  dicen  que  como  si  Uevaran  & 
mal m  division,  parecen  se  quieren  volver  & 
unir,  lo  que  aunque  no  couisiguen,  pero  al  fin  se 
avistan  en  aquellos  desiertos,  acercAndose  tanto 
sus  caaces  que  distan  solamente  dos  escasas 


COHQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  79 

legaas;  de  manera  que  los  navegantes  bdrbaros, 
que  suben  por  el  uno,  cargando  en  hombros  las 
canoas,  por  aquella  distancia  interpuesta,  vuel- 
ven  d  navegar  rio  abajo  en  el  otro,  pndiendo  de 
esta  manera  correr  embarcados  las  do3  mil  le- 
gaoQ  que  estos  dos  grandes  rips  boguean  y  fe- 
cundan. 

Vamos  siguiendo  rio  abajo  su  carso  por  la 
costa  septentrional d  occidental^  con  la  misma 
velocidad  con  que  61  corre.  El  primer  rio  que 
por  esta  costa  descubrieron  los  Portugueses, 
que  mas  alto  ban  subido,  es  uno  enfrente  del 
Paranaybahuy,  que  creeii  algunos  nace  de  la 
mentada  laguna  del  Dorado,  donde  se  crey6  que 
los  indios  arrojaron  ciianto  oro  y  esmeraldas 
poseian ,  cuando  tuvieron  noticia  eran  estos 
g^neros  el  iman  que  atraia  &  su  pais  d los 
espanoles;  Uam&ndose  del  Dorado ,  por  tener 
entendido  que  el  opulento  cacique  de  Guatavfta, 
seSor  de  dicha  laguna,  para  entrar  d  hacer  en 
ella  sacrificios,  ee  baSaba  de  trementina,  y  sobre 
ella  de  mucho  oro  eu  polvo,  librea  con  que 
aparecia  resplaiideciente. 

Pero  aunque  fueran  verdad  to  das  las  fdbulas 
que  de  esta  laguna  se  refieren,  y  cuyo  desenga- 
no  ha  costado  4  niuchos  grandes  caudales,  no 
puede  subsiBtir  la  noticia  que  dd  el  autor  de  la 
"Argentina"  de  que  este  rio  nace  del  Dorado; 
porque.  es  cierto  que,  segun  la  situacion  que le 
dan  comunmente  todas  sus  vertientes  habian  de 


80 


C0KQUI8TA  DEL  RIO  DB  Li  PLATA 


caer  al  Maranon,  y  no  A  nuestro  Farani.  Asf, 
cjue  el  primer  rio  conocido  en  dicha  costa  par 
los  espanoles  e3  el  Yapitd,  por  el  cual  entran 
los  Portugueses  y  mamelucos  en  canoas  muy 
grandes  pero  mUy ligeras,  y  Uegando  &- sua 
cabezadas,  cargan  las  embarcaciones  &  hombros 
de  indios  para  ir  d  buscar  el  origen  del  Cayyi, 
que  dista  una  legua  y  corriendo  hicia  el  ponien- 
te  desemboca  en  el  rio  Mbatetey;  por  este  des- 
cienden  hasta  el  Rio  Paraguay,  por  el  cual 
arriba  se  eacamiiian  d las  ricas  minas  de  Ibitirati 
6  Cuyatd,  de  que  hablard  en  el  capftulo  siguieu- 
te,  6  sino  atraviesan  el  dicho  Paraguay  hasta 
arribar  & la  iaguna  Mamord,  por  donde  penetran 
& loB  paises  en  que  estdn  fundadas  nuestras 
misioiies  de  Chiquitos,  en  ejercicio  de  sus  malo- 
cas  6  correrias  para  cautivar  indios,  bien  que  por 
aqui  no  ban  si  do  tan  afortunados  como  por  el 
Paraguay,  pues  A  veces  han  salido  con  las  ma- 
nos  cii la  cabeza,  como les  siicedi6  el ano  de 
1696,  que  fue  dcrrotada  una  escuadra  de  mamelu- 
cos por  los  veciiios  de  Santa  Cruz  6  indios 
chiquitos;  y  el  ano  de  1732,  los  chiquitos  de 
San  Rafael  que  iban  d  buscar  infieles,  para  coa- 
vidarlo3  &  abrazar  la  fe  cat61iea,  descubriendo 
otra  escuadra  de  estos  enemigos  comunes, les 
dejarou  dcBcuidar,  y  despojaroii  de lo  mas  que 
Uevaban.  Cae la  boca  del  Yapitd  en  21 grados, 
y  poco  mas  abajo  la  del  Yaguari  &  quien  an- 
menta  el  YmuncinA  que  baja  del  noreste. 


COirQUISTA  DEL  BIO  DS  LA  PLATA  81 

En  22  grados  desagna  el rio  Moneay,  tambien 
navegable  pcro  peligroso,  por la  multitud  de 
in6nstruos  voraces,  peces  que  de  su  nombre  de- 
nominan  al rio, los  cuales  aun  & las  canoas  se 
atreven  d  acometer,  y  sacar  los  remeros  para 
alimentarse  de  sus  carnes.  Sfguese  el  Rio  Verde 
que  descmboca  y  corre  muy  cauaaloso.  v  des- 
pues  de 化 el  Amambay  (rio  del  helecho  por 
haber  alli  mucha  de  esta  yerba)  que  se  deja 
aavegar  sin  dificultad,  y  nacieudo  de  aquellos 
cam  pes,  se'incorpora  con  el  Par  and  en  23  grados, 
y  en  23  y 1|2  el  Igatind  con  igual  caudal.  Por  la 
tierra  intermedia  de  estos  tres  rios,  discurren 
vagos*  muclios  indios  de  nacion  gualachos,  ciiya 
ferocidad  los  exime  de  las  violencias  de  los 
mamelucos,  y  en  sus  bosques  hay  otros  que  Ha- 
inan nionteses,  y  son  caribes,  que  tienen  bus  ma- 
yores  delicias  en  las  carnes  humanos.  Tres  le- 
gnas  m&s  adelante  estd  la  boca  del  Igurey,  el  cual 
como  los  otros  antecedentes,  precede  de  las  serra- 
lifas  que  vienen  corriendo  desde  el  Brasil y  per 
las  cuales  rompe  el  Parand  c amino,  con  su  ex- 
horbitaiite  poder. 

Fasado  el  salto,  desemboca  en  paraje  donde  al- 
canzau  sus  remolinos,  el  Iguarfy  bien  caudaloso,  y 
como  d  diez  y  ocho  leguas,  en 24  grados  50  minutos 
el  Arracay,  &  ciiya  ribera  fdnd6  el  afio  de  1624  la 
reduccion  de  la  Natividad  el  padre  Diego  de  Bo- 
roai  pero  recelaodo  sus  moradores  ser  presa お 
lo8  mamelucos  se  retiraron  al  pueblo  de  la  Anun- 

4 


82 


COKQUISTA  DEL  BIO  Dg  hk  PLATA 


ciacion  6  Itapu&,  donde,  hasta  hoy,  permanecen 
auB  descendientes.  £b  navegable  el  Acaray,  co- 
mo  lo  fuera  por  muchas  leguas  el  Monday,  que 
descarga  bus  aguas  en  altura  de  25  g^ados  20  mi- 
nutos,  por  que  se  compone  de  diversos  rios,  co- 
mo  son  lyiii,  Ibicuy.  y  otros  que  bajan  desde 
la  Villa-Rica  moderna,  y  otroa  parajes  mas  hd- 
cia  el  norte,  pero  estrechadas  tantas  aguas  en 
una  corta  canal,  se  precipitan  de  uu  alto  risco, 
formando  ua  arco  perfecto.  En  las  amenas  mdr- 
jenes  de  este  rio,  redujo  i  un  pueDlo,  d  todos 
SUB  moradores,  el  apost61ico  padre  Geronimo 
Delfin  por los  anos  de  1685,  pero  cou la  cercania 
de  HUB  natives  bosqucs  y  retire  del  comer cio 
con  las  otras  reducciones,  se  hacia  dificil su 
conservacion  en  la  f さ, por  lo  cual,  el ano  de  1691, 
el  padre  superior  de  las  midiones  del  Parand, 
Salvador  de  Rojas, 】e  traslado  a  oti'o  sitio  die- 
tante  cinco  leguas  del  Parana  en  altura  de  27 
grados  de  longitud  y  322  y  48  minutos  de  la- 
titude (londc,  con  su  priraitiva  advocacioii  del  dul- 
cfsimo  iiombre  de  Jesus,  perse  vera  con  497  fa- 
milias  que  sou  2436  aim  ad.  " 

En  to  da  la  distaiicia  que  hay  desde  el  Mon- 
day d  este  pueblo,  en  Iran  al Paraud  muclios  rios 
que  por  menos  famosos, los  oniito.  A  ties  le- 
guas del  Jesus,  y  otnis  tantas  del  Faraud,  estd 
la  reduccion  de  la  Santisnua  Triuidad, .  traslada- 
da  aqui,  por  cl padre  Juan  de  Anaya,  el auo  de 
1706,  desde  su  matrix,  que  es  el  pueblo  de  San 


00KQUI8TA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


83 


CSarlos;  caenta  3259  personas  en  147  familiae. 
Dista  de la  Trinidad  ocho  leguas  el  antiguo  pue- 
blo de la  Anunciacion  de  Nuestra  Senora,  llama- 
do  comunmente  Itapad,  por  cl sitio  donde  do- 
minando  al Parand, le  fundi,  ano  de  1615,  el 
venerable  padre  Roque  Gonzalez,  en  27  grados 
18  minutos  de  longitud,  321 y  56  minutos  de  la- 
titnd.  Sus  familias  son  1226,  con  6548  personas. 
Desde  aqui  hasta  las  Corrieutes,  dando  una  vuel- 
ta  el  Parand,  empieza  &  correr  de  este  d  oes- 
te,  y  en  todo  ese  espacio  recibe  diversos  rios; 
pero lod  de  mas  nombre  son,  el  Aguapey,  distin- 
to  i  otro  que  con  el  mismo  nombre  con'e  dcsde 
San  Carlos  al  Uruguay;  y  el  Atingai,  en  que 
navegan  balsas  y  botes,  y  antes  de さ 1, remata 
una  isla  de  mas  de  20  leguas  que  forma  el  Pa- 
rand. 

Cerca  de  dicho  Atingui  plants  el  padre  Alon- 
so  del  Castillo,  ano  de  1669,  la  reduccion  de  San- 
tiago el  Mayor,  la  cual,  con  nombre  de  San  Ig- 
uacio,  habia  fundado  junto  al rio  Tepoti,  el  ano 
de  1633,  el  venerable  padre  Jiisio  Mancilla  en  la 
provineia  de los  itatines;  ciienta  3528  neofitos 
en  743  familias,  y  su  situacion  es  en  27  grados 
y 18  minutos. 

A 16 leguas  tierra  adentro,  liAcia  al  iiordcBte, 
e8ti  en  altura  de  20  grados  50  minutos  de  】atitud, 
320  grados  y  37  minutos  de  longitud,  coutenicndo 
en  1770  familias  6064  personas,  la  reduccion  de 
Santa  Rosa,  colonia  desmembrada  de  nucstra  Se. 


84 


CONQUISTA  DEL  KIO  DE  LA  PLATA 


nora  de  F^,  el ano  de 1698  por  el  padre  Her- 
nando de  Orga,  La  dicha  reduccion  de  nuestra 
Senora  de  ¥6  esti  &  tres  leguas  de  la  pasada, 
Mcia  el  nordeste,  con  6515  indios  en  1493  fa- 
milias.  Su  orfgen  es la  provincia  de  log  itatines 
donde  la  fuiid6  el  padre  Diego  Ranzonier,  din- 
dole  esta  aclvocacion  por  devocion  4 la  milagro- 
Ba  imagen  de  este  nombre,  que  se  venera  en  la 
jurisdicion  de  Lieja;  pero  las  hostilidaaes  brasfli- 
cas  forzaron  al padre  Pedro  Lascamburu  d  mu- 
darla,  no  Bin  increibles  trabajos,  4  este  sitio,  el 
ano  de  1669. 

HAcia  el  siir,  persjevera  aim  d  3 leguas  de 
nuestra  Senora  de  F さ, en  Bu  primitivo  asienfo,  la 
reduccion  de  San  Ignacio  Guazti,  que  es  la  pri- 
mera  que  fiiucl6  la  compaiifa  en  esta  provincia 
por  medio  del  venerable  padre  Masciel  de  Lo- 
renzana,  ano  de  1610,  en  20  grados  48  minutos  de 
latitud,  y  320  y  37  minutos  de  lengitud,  donde 
se  coTiserva  con  3193  almas,  divididas  en  813 
fainilias.  En  este  pueblo  hau  tenido  encoDiien- 
das  varios  vecinos  benem^ritos  de  la  Asun- 
cion, hasta  que  su  mages  tad  por  c^dula  de  1728, 
mand6  se  incorpora^jen  eu la  corona,  y  pagasen 
el  tribute  &  su  majestad,  como  todos los  demas  29 
pueblos  6  reducciones  que  doctrina  la  compania  en 
las  proviacias  del  Uruguay  y  Parand,  del  cual  (lis- 
ta  Sail  Iguacio  como  diez  leguas,  por  la  parte  de  las 
Corrientes,  y  es  paso  forzoso  &  cuantos  eaminan 
desde  Santa  F さ y  Corrientes  al  Paraguay. 


C0KQU18TA  BEL  BIO  DE  LA  PLATA 


85 


En  esa  distancia  hay  un  formidable  pantauo, 
que  se  estiende  hast  a las  radrjenes  del rio  Pa" 
raguay,  Ildmase  Neembucu  en  la  lengua  guara 
m',  que  significa  liablar  alto、  6  sea  porque  el 
trabajo  de  pasarle  hace  levantar  el  grito,  6'  por 
lo  que  claman  para  Uorar  8u  fatiga  y  pedir  au 
siliOf los  que  i.  el  se  arrojaroii  sin  companero- 
prdcticos.   Como  el  trajin  por  tierra  es  en  car- 
retas,  faera  impracticable  este  pantauo,  sino  sa- 
lieran  i.  dar  socorro  con  bueyes  y  guias  muy 
diestros,  que  tienen  esploradas  las  sendas  me- 
nos  peligrosas.   Los  indios  de  San  Ignacio  tar- 
dan  en  pasarle  algunos  dias,  tirando  de  cada  carre- 
ta  ocho  y  diez  yuntas  de  bueyes.   No  obstante, 
saele  ser  tan  rigurosa  la  seca,  que  no  se  diferen- 
cia  este  pantano  del  pais  mas  Arido,  como  yo lo 
he  llegado  a  pasar,  que  ni  sefial  mo8traba  de  que 
aUi hubiese  habido  jatnds  humedad.   En  el  estre- 
mo  del  Parand,  por  este  lado, le  entra  el  rio  Para- 
namim',  que  atravesando  caudaloso  hasta  el  rio 
Paraguay,  forma  una  isia  liana,  triangular  de 
doce  leguaB:  parece  k  veces  que  este  rio  corre 
hdcia  arriba,  y  es  que,  estando  bajo  el  Para- 
guay, al tiempo  que  crecido  el  Parand,  comuni- 
ca  este  sus  aguas  al  Parauamiui,  en  vez  de  re- 
cibirlas,  y  corre  al  contrario    de  8u  ordinario 
curso. 

Hasta  la  punta  de  esta  isla  que  forma  nues- 
tro  Parand  y  el  rio  Paraguay,  paralela  de  la 
ciudad  de  las  Corrientes,  corre  nuestro  Parand 


86 


GONQUISTA  DBL  RIO  D£  LA  PLATA 


desde  su  orfjen  mas  de  deiscientas  leguas,  en- 
trando,  como  hemes  visto,  tantos  y  tales  rio&, 
que  son  como  sus  brazos  por los  cuales  pudi^- 
ramos,  con  razon,  Uamar  &  su  diforme  caerpo 
el  glgante  Briarco.  Con  ser  tan  agigantado  es- 
te  cuerpo,  se  estrecha  &  veces  tanto  en  la  ma- 
dre,  que  no  serd  'mayor  su  anchura  que  la  del 
Guadalquivir  en  Sevilla,  pero  Bu  fondo  en  ta- 
les parajes  coii  dificultad  se  encuentra.  En 
otros  paraje8  se  esplaya  tanto,  que  ocupa  leguas 
enter  as,  y  muclio  mas  eu  tiempo  de  crecieutes,  que 
son  tres  veces  d lo  menos  al ano,  uo  una  sola,  en 
que  se  engafia  nuestro  Vasconcelos, (1) .porque 
cual  otro  mar  de  quien  ! e  pregona  pariente  mis- 
mo  nombre,  se  esparce  tan  licencioso,  que  toma  po- 
aesion  violenta  de  campos,  semeuteras  y  estancias 
de  los  liombres,  con  furia  desaforada. 

Sus  riberas,  en  tan  dilatado  curso,  son  fertil 
Ugimas,  si  se.  aplica  la  Indus tria.  Eii  partes, 
son  Campinas  dilatadas  hasta  causar  la  vista, 
capaces  de  sembrados,  vifiedos,  frutales,  y  ma- 
chos gdneros  de  plantar,  yerbas  y  flores  de 
Europa,  coa  otras  raras  del  pais;  y  entre  es- 
tas,  son  celebrados  los  campos  que  Uaman  de 
Jerez  y  del  Caaguazii,  por  su  fertiUdad,  es- 
teusion  y  amenidad,  y  se  forman  deade  el  A- 
marabay  hasta  muy  arriba  del  Yapit も por 
muchas  leguas.  En  otros  bosques  espesos  de 
irboles,  que  parece  suben  i laa  nubes,  en  es- 

《1) Vasconcelos,  Ubi  supra  num.  35. 


COffQUlST 蛊 DKL  BIO  DE  LA  PLATA 


87 


pecial  con  cedros,  muchos  de los  cuales  ni  aun  com - 
petir  pcieden los  mas  elevados  del  Lfbano.  En  par- 
tes rompe  camino  por  inaccesibles  riscoB,  pobla- 
dos  de  vistosas  arboledas  que  los  coronan.  Sus 
aguaa  corren  siempre  cristalinas,  sin  que  las  pue- 
dan  enturbiar  la  faria  de  las  crecientes,  y  de 
tan  raras  calidades,  que  al moclo  que  las  del 
mar  Danico,  en  las  costas  de  Alemaiiia,  segun 
refiere  Alberto  Magno, (1) coiivierten  en  piedra 
cualquier  palo  que  en  el  cae,  tan  dura  que  cual- 
quier  pedemal  responde  con  fuego  al  primer  gol- 
pe  del  eslabon;  d  veces  se  v さ un lefio  cuyo  es- 
tremo  cs  piedra,  porque le  banaron  cstas  aguas, 
y  lo  demas  palo,  porque  no  le  alcanzo  aquel  ba- 
nc. (2)  El  gobernaclor  insigne  del  Paraguay,  Her- 
nandarias  adornaba  el  dtrio  de  su  casa  con  un  dr- 
bol entero,  to  do  convertido  en  piedra,  que  se  aa- 
c6  de  este  rio.  Aunque  con  esta  virtud  parece 
le  es  semejante  el  Uruguay,  en  cuyas  mArjenes 
encontr^  palos  tambien  convertidos  en  piedra. 

De  las  arenas  del  Parani  se  forman  natural- 
mente  unos  grutescos  de  varias  figuras  que  tie- 
nen  propiedad  de  enfriar  el  agua.  En  la  tierra 
mas  interior,  dice  nnestro  Vasconcelos,  que  vie- 
ne  descubriendo  grandes  riquezas  de  oro,  plata 
y  pedrerla:  no  le  quiero  quitar  ese  cr^dito  & 
tan  grande  rio;  pero  creo  que  le  tiene  solo 
por  relacion  de  indios,  indigna  de  fe,  pues  en 

(1)  Alb.  Magn.2.o  trat. 1. ^  de  miner,  lib. 1. ^  cap  7.® 

(2)  Ovalle— Relacion  del  Rcino  de  Chile,  lib.  4.  ®  cap. 11. 


88 


COVQUISTA  DEL  RIO  DB  LA.  PLATA 


cuanto le  ban  navegado los  castellanoB  6  Por- 
tugueses no  ha  descubierto  su  codicia,  siempre 
insaciable,  indicio  de  esott  metales,  bien  que  no 
le  hacen  falta  para  ser le  emperador  de  los  rios 
del  universe,  6  d lo  menos,  contiende  con  mucho 
y  bien  fundado  derecho  al imperio  fluvial. 


ま 


0  A  P  I  T  U 1. 0 IV. 


Iteicrfbeie  el  eandalo&o  rio  Faran^nay  con los  paiies  qoe  bait 
por  la  eosta  oriental y lot  rioi  que le  enriqneeen  eon  los 
cristalinoi  randales,  hasta  el  famo&o  lago  de loi  Xaray6s. 


vcrsz)^^^!  TAK  poderoso  en  raudales  Uega  el  Pa- 
rand  i  dar  vista  al  gran  rio  Paraguay  ^cuanto  cre- 
cerA  el  caudal  de  aquel  cuando  se  Uega  &  tragar,  ca- 
si  Bin  inmutacion  sensible,  an  rio  tan  copioso  como 
este,  segun lo  raanifestard  esta  relaciou?  Desembo- 
ca  pues  en  el  Parand,  el  Paraguay,  en  altura  de  27 
grados,  y  Uega  tan  caudaloso  &  rendir  vasallaje, 
que  desde  su  boca,  es  navegable  en  navios  de  al- 
to bordo  por  mas  de  400 legnas  hasta  su  origen, 
que  es  el  celebdrrimo  lago  de  los  Xaray^s  6 


90 


GOlTQmSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


Sarab&s  segua le llaman  sus  naturales.  A  com- 
poner  esta  grandeza,  fuera  de las  muchas  aguaB 
que  bebe  en  su  faente,  concurren  con  las  suyas 
otroB  muchos  rios  aunque  menores,  pero los  mas 
navegables.  Los  rios  mas  principales,  fuera  de 
otros  arroyones  que  se  encuentran  desde  la  boca 
del  Paraguay  hasta  la  Asuncion,  son  el  Tebi- 
cuari y  el  CaSab^.  El  primero,  navegable  por 
muchas  leguas,  entva  en  26  grades  9  minutos,  y 
iiace  de  una  serranfa  donde  tambien  tiene  sa 
or f gen  el  Monday;  pero  este  corre  de  poniente 
al este,  para  descargar  en  el  Parand,  y  el  Tebi- 
cuari,  por  el  rumbo  opuesto,  recibiendo  otros 
aiToyos  y  rkchos,  y  el rio  Tebicuarimini,  que  cor- 
re de  norte  a  sur,  y  el  Acaguazii  d  quince  leguas 
del  cual cae  el  Ibitirizii,  que  dA  asiento  k la 
Villa  Rica  del  Espfritu  Santo:  en  otro  riacho,  que 
entra  al  dicho  Tebicuariminf,  estd  situado  el 
pueblo  de  Caazapd,  que,  con  200  familias  de 
guaranfs,  .doctrinan lo3  venerables  religiosos  de 
la  6rflen  serdfica,  y  se  debi6  su  fundacion  al  celo 
incansable  clel  venerable  padre  frai  Luis  Bola- 
nos,  que  raereci6  tener  aquf  por  companero  de 
sus  fatigas  al  prodigioso  apdstol  de  este  nnevo 
mundo  San  Francisco  Solano. 

Antes  de  mezclarse  el  Tebicuari  con  el  Tebi- 
cuarimini, estd  k las  marjenes  de  aquel  la  re- 
duccion  de  Yutf,  d  cargo  de  la  misma .  religion, 
Y  fuudada  el ano  de  1611,  por  el  mismo  apos- 
t61ico  padre  Bolanos.   El  rio  Cafiab さ, nace  en 


COKQinSTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


91 


nna  serranla  no  muy  alta;  bana  la  tierra  de 
manera  que  en  el  camino  real  desde  el  Tebi- 
cnari  & la  Asuncion,  forma  un  pantano  moles- 
tfsimo  d los  caminantes,  y  por  tal,  muy  mentado, 
y  corriendo  siempre  de  este  i  oeste  entra  al 
Paraguay  en  25  grades  y  medio.  A  cinco  le- 
gnas  de  este  rio  hacia  el  norte,  y  en  30  de 
distancia  del  rio  Paraguay,  esta  un  cerro  llama- 
do  Paraguarf,  donde  hay  una  memoria  c^lebre 
del  ap6stol  Santo  Tom さ, que  es  una  capilla  y 
su  sacristfa  ablerta  en  pena  viva,  con  su  pulpito 
de  pied r  a,  desde  donde  predicaba  el  santo:  la 
puerta  de  la  capilla  es  pequena,  y la  subida 
diffcil,  pero  no  impide  la  frecuencia  con  que  los 
comarcanos  acuden  alii  en  romeria.  Desde  di- 
cho  Paraguarf  se  entra  d  un  grande  valle,  muy 
poblado  de  alquerfas,  Uamado  Pirayu,  que  corre 
entre  dos largas  serranfas,  y  tiene  al  fin  la 
grande  laguna  de  Yapacaray,  cuyo  circiiito  es 
de  algunas  leguas.  En  dicho  valle,  A  3 leguas 
de  distancia  del  Paraguari,  est ん Bituado  el  pue- 
blo de  San  Buenaventura  dol Yagiiarou,  que 
aunque  fundacion  del  santo  padre  Bolanos,  la 
faita  de  r  eligioBOS  de  su  irden,  le  forz5  por  los 
anos  de  1596  d  cederle  eu  manos  del  ordinario 
que  puso  doctriueros  clerigos,  quienes  hasta  hoy 
le  conservan.  Caminando  para  la  Asuncion,  echo 
leguas  antes,  est も la  reduccion  de  Yta,  de  reli- 
giosos  menores,  fandada  por  el  mismo. 
En  altar  a  de  25  grados,  &  40 leguas  ae la 


92 


CONQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


boca  del  Paraguay,  aobre  sua  mismas  m&rjeues, 
estd  sitnada  la  ciudad  de la  Asuncion,  capital 
de  toda  la  provincia  del  Paraguay.  El  sitio 
es  el  mismo  en  que  en  el  afio  de  1538  la  fundo 
el  gobernador  Domingo  Martinez  de  Irala  y  era 
habitado  por los  indios  carioes  6  guaranfs, 
nacion  la  mas  temida,  en  todas  estas  provin- 
cias,  pero  muy  bent5vola  con  los  espaiioles,  d 
quienes  recibieron  con  festivas  demostraciones, 
muy  al contrario  de lo  que  esperimentaron  con 
los  agases,  sua  veciuos,  que  poblaban  la  entra- 
da  del  rio  Paraguay,  los  cuales  se  portaron 
muy  inhumanos  con  los  hudspedes,  bieu  que 
pagaron  presto  su  inhospitalidad,  sicndo  tan 
acosados  del  valor  espanol  que,  antes  de  seaen- 
ta  afios,  se  estinguii  del  todo  dicha  nacion,  ni 
qued6  de  ella  otra  noticia  que  la  que  ofrecen 
las  historias  de  la  conquista  y los  mapas.  Es 
tierra  muy  fdrtil y  de  buen  temperamento,  aim- 
que,  por  su  calidad,  es  nocivo  el sur  que  der- 
repente  suele  soplar,  y  hallaiido  abieitos  los  po- 
ros,  causa  con  pasmos  rcales  algunas  muertes 
improvisas. 

Danse  ea  su  territorio  muchas  frutas  del 
pais,  y  todas  las  de  castilla,  en  especial  vinas, 
y  canas  de  aziicar,  y  de  estas  Be  saca  bastan- 
te  interns;  pero  el  cultivo  de  las  vinas  se 
abaudon6  totalmente,  por  atender  al  beueficio 
de  la  yerba  del  Paraguay,  que  tiene  destruidos 
i  sua  vecinos,  y  tal vez  apienas  se  halla  vino 


C0KQUI8TA  DEL  KIO  DE は PLAT  A 


93 


para  celebrar,  porque  se lleva  may  escaso  de 
las  provincias  de  Cuyo  y  del  Tucuman.  Em- 
padronaronse  veinte  y  cuatro  mil  indios  en  su 
distrito,  repartidos  en  encomiendas  & los  con- 
quistadores;  pero  hoy  apenas  tendrA  dos  mil. 
Estd  aqui  la  catedral,  que  se  compone  de  dean, 
arcediano,  tesorero  j  dos  caii6aigos.  Sirven  fue- 
ra  de  eso,  dos  pArrocos  de  espanoles  en  dicha 
catedral, y  otro  tercero  en 】a  iglesia  de  Santa 
Lucia;  y la  de  San  Bias  es  servida  de  un  cura 
fle  naturales  y  morenos.  Las  cuatro  religionea 
de  Santo  Domingo,  San  Francisco,  La  Merced 
y la  Companfa,  tienen  sqs  conveutos  y  cole- 
gios,  y  al principio  de 】a  conquista  mantuvie- 
roil  casa  por  algunos  anos  los  religiosos  Jer6- 
uimos,  que  al  fin  la  desampararon,  y  se  volvie- 
ron  &  Espana.  Reside  tambien  en  la  Asuncion 
el  gobernador  de  la  provincia,  y  un  teniente  de 
oficial  real,  que  ponen  los  jueces  oficiales  rea- 
Ics  de  Buenos  Aires,  para  recaudar  los  haberes 
de  su  magestad,  ContarA  la  ciudad  cuatro  rail 
vecinos  espanoles,  de  los  cuales  los  mas  viven 
en  sus  alquerfas,  atendienao  & las  laborer  del 
campo;  6  diatribuidos  en  los  fuertes  que  estAn 
repartidos  por  las  mArjenes  del rio  Paraguay, 
para  defender  la  tierra  contra  las  invasfones  de 
los  infieles  fronterizos,  giLaycurn,%  mbayas^  j 
lenguas  y  tambien  de  los  payaguas  que  infes- 
tau  cl rio. 

Manti^nense  todavia  los  aesceudientes  de  aque- 


94 


OOKQUISTA  DEt  RIO  DE  LA  PIJLTA 


tlos  jirimeros  coaquistadores  que  fandaron  aques^ 
ta  ciudad,  y  eran  de la  sangre  mas  ilustre  de 
Espana  y  aim  de  otros  reiaOs  estranos;  pero  la 
pohreza  ocasionada  no  tanto  del  pais,  que  es 
pingtte,  cuanto  de  su  propfo  descufdo, los  tiene 
sin  el  esplendor  correspondiente  &  sn  orfgen,  y 
solo les  sirven  los  apellidos  lastrosos  para  va- 
nidad  propia  y  padron  que  manifiesta  han  dege- 
nerado  mucho  de  los  altos  espfritus  de  sns  as- 
cendientes.  Fuera  de  los  carioes  6  guaranis, 
que  ocnpaban  el  sitio  donde  se  fund6  la  Asua- 
cion,  y  eran  todos  de  una  lengua,  habia  ea  sua 
contornos  otras  toes  naciones  de  guatataes^ 
mayolaes  y  couamequaes  (1) de  diferentes  idio- 
mas,  gente  muy.  amiga  de  cristianos,  k  quienes 
Servian  espontdneamente,  pero  ni  reliquias  han 
quedado  de  ellos,  6  por los  malos  trataxnientos 
que  esperimentaron  en  bub  encomenderos,  6  por 
las  frecuentes  epidemias  que  los  consumieron. 

Subiendo  desde  la  Asuncion,  rio  arriba,  es は 
la  laguna  Itapod,  muy  famosa  entre  los  con- 
quistadores,  por  una  gran  pena  de  mas  de  cien 
codos  de  alto  (2)  que  se  eleva  en  su  centro,  y  por 
que  en  ella  se  apareci6  cierto  monstruo  marino,  6 
acuAtil,  que  quisieron  decir  era  sirena.  Tierra 
mas  adentro  hay  otra  laguna  mayor,  en  la  cual, 
segun  traaicion  de  los  indios  de  Acay,  que  te- 
nian  pueblo  en  sus  riberas,  fueron  siimergidOB 

(1) Barco,  en  su.  Arg.  oant.  3. 。 
[2]     Id.  id. 


COITQUISTA  DRL  RIO  DB  LA  PLATA 


95 


ciertos  vecinos  suyos  que,  siii  rienda,  se  habian 
dado  al pecado  nefando: (1) 6yen8e  dentro  grande 
grita,  alaridos  y  estruendo  que  hace  estremecer  & 
los  que  'se  acercan,  y  aim  algunos  ban  visto  hor- 
rendas  figuras  de  demonios  que les  venian  dan- 
do  alcance,  y  se  cree  ser los  que  en  el  lagar  de 
BUS  abominaclones,  eBtdn  atormentando  d  aque- 
11a  gente  perdida;  y  por  oir  aquel  espantoso  es- 
truendo Uamaron  Acay,  d la  misma  lagnua,  que 
en  su  idioma,  es  interjeccion,  como  si  dijeran,  /  Val- 
game  Dios  que  maravMa! 

Sfgaense  los  rios  Jobati,  muy  caudaloso  y 
navegable,  de  donde  tom6  nombre  an  presidio 
de  espanoles,  plantado  en  su  mdrjen  contra  las 
invasiones  de  los  guaycurus:  El  Ipan さ, que 
quiere  decir  rio  sin  pescado,  porque  no lo  tiene; 
el  Piray,  en  cuyas  riberas  estuvo  antignamente 
situado  el  pueblo  de  Guarambar さ, muy  numero- 
80,  doctrinado-  dos  anos  por  los  jesuUas,  pcro 
abandonado,  por  no  poder  tolerar  las  vejaciones 
que  los  espanoles  hacian  & los  indios,  de  que 
tenian  alii  encomiendas.  Dista  la  boca  del  Pi- 
ray  90 leguas  de  la  Asuncion,  j  mas  de  cien 
la  de  Jujuy,  navegable  en  altura  de  2  grados: 
por さ 1 se  entraba  y  salia  en  balsas,  conducien- 
do  grandes  cantidades  de  la  yerba  del  Para- 
guay, de  los  yerbales  de  Mbaracayti,  antes  que 
por  los  anos  de  1677  asolasen  la  Villa  Rica  y 
sus  cuatro  pueblos  los  mamelucos:  pero  despues 

(l)Barco,  Arg.  cant.  3.® 


96  coif: さ UI8TA  DEL 】J0  DK  LA  PLATA. 

el  principal  trajin  es  por  tierra.  Son  varios loa 
rios  que  concurren  &  engrandecer  al Jujuy;  por 
que  primeramente  se  juntan  dos  brazes  suyos  11a- 
mados  Jujuyguazil  y  Juiuvminf,  que  iiacen  de 
la  grande  serranla  que  ra  al  Brasil,  mas  abajo 
de  las  juntas,  por  la  parte  del  norte,  desciende 
el  Curuguatf,  en  cuyas  '  riberas,  desde  el ano 
de  1715,  se  di6  principio  & la  villa  ae  Sau  lai- 
dro  Labrador,  con  cien  vecinos  espanoles,  y  hoy 
pasan  de  doscientos.  Mas  abajo  del  vjuruguati, 
entra  el  Yaguari,  y  despues  el  Yetiti,  todOB  con 
suficiente  caudal.  Pasado  el  Jujuy,  estdn los 
rios  Yuqul,  que  quiere  decir  rio  SaladOy  porqne 
lo  son  sus  aguas;  el  Mbaoriy,  y  el  rio  Cor- 
rientes,  que  todos  nacen  en  una  serranfa  que 
corre  por  la  tierra  adentro,  norte  k  sur,  y  es 
origen  de  olios  rios  que  entran  al  Paraguay, 
Bin  norabre  conoeido.  De  la  misma,  nace  mas 
adelante  el  rio  Tipoti,  6  rio  Sucio  por  lo  tar- 
bio  de  sus  aguas.  Pasada  sa  boca,  se  encnen- 
tra,  d  poca  distancia,  una  hilera  de  escollos,  en- 
tre los  cuales  pasa  una  furiosa  corriente  que 
de  ordinario  los  encubre,  pero  cuando  baja  el 
rio,  &e  registran  sobre  una  de  ellas  estampadas 
las  huellas  de  un liombre  que  es  tradicion  en- 
tre  los  naturales  fu さ Santo  Tom さ, que  al  pere- 
grinar  por  el  pais,  las  imprimi6  en  su  dareza 
como  en  blanda  cera. 

Dase  luego  con  el  rio  Tareyri,  que le  aa  nom- 
bre la  mucliedumbre  de  pcscado  de  cierta  es- 


COlfQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


97 


pecie  que  en  su  idioma  llaman  Tarey.  A  po- 
cas legnas  estd  el  Mbomboy,  junto  al cual  hu- 
bo  antiguamente  una  reduce  ion  de los  jesuitas, 
&  cuyo  cura,  el  padre  Alonso  Arias,  mataron  de 
on  carabinazo  los  mamelacos,  en  defensa  de  sn 
rebano,  que  querian  cautivar.  Luego  el  Tobatf, 
diverse  de  otro  que  desemboca  no  lejos  de  la 
Asuncion.  A  ocho  leguas  del  Tobatf,  se  dea- 
cubren  las  dos  bocas  por  aonde  se  desangra  de 
su  gran  caudal  el rio  Mbotetey,  que  es  nave- 
gable  por  gran  espacio,  enriquecido  con  las 
aguas  del  Cayyi,  que  nace  de  las  cordilleras 
y  corren  por  centenares  ae leguas  y  se  con- 
tinuan  con  las  del  Brasil.  Corre  de  este  al  oes- 
te  el  Mbotetey,  y  en  sus  riberas  di6  asiento  k 
la  antigua  ciudad  de  Santiago  de  Jerez,  ca- 
beza  de  la  que  quisieron  Uamar  provincia  de  la 
Nueva  Vizcaya,  por  lisongear  al  capitan  Juan 
de  Garay,  "noble  vascoiigado  que  gobernaba  la 
provincia  del  Rio  de  la  Plata,  como  teniente 
del  adelantado  Torres  de  Vera,  por  los  auos 
de  1580  en  que  se  fundo  esta  ciudad  en  altura  de 
19  gradoSk 

No  subsisti6  esta  ciudad  por  la  molestia  e in- 
vasiones  de  los  indios  circnnvecinos:  pero  el ano 
de  1593,  la  volvi6  k  poblar  el  general  Ruiz 
Dias  de  Guzman,  Uevando  suficiente  ntimero  de 
espanoles,  y  se  hizo  temer  de  los  indios  nauras^ 
senores  del  pais.  El  sitio  era  poco  sano  ,  y 
di6  en  breve  sepultnra  d los  priucipales  pobla- 

5 


98 


COITQXJISTA  DEL  BIO  DB  UL  PLATA 


dores,  escapando los  que,  por  mas  viles,  hobie- 
ran  hecho  menos  falta:  con  que  la  ciudad  se 
con8erv6  con  tan  poco  lustre  y  tan  cortas  con- 
veniencias,  apesar  de  ser  may  pingtte  el  terreno, 
que  no  pudieron  conseguir  sacerdote  que les  admi- 
ulstrase  sacramentos,  y  aburridos  trataron,  por 
los  anos  de  1625,  de  mudar^^e  & lo3 llano3  del 
Yaguari,  sobre  el rio  Paraud,  pero  antes  de  lie- 
garlo  d  ponef  por  obra  sintieron  sobre  sf,  el 
aSo  de  1633,  el,  fatal  azote  de  los  mamelncos, 
que  les  oblig6  d  abandonar  su  ciudad  y  &  reti- 
rarse  d la  Asuncion. 

En  tierapo  de  los  castellanos,  hubo  siempre 
claros  iudicios  de  la  mucha  riqueza  de  oro  y 
plata  que  ocultaban  las  entranas  ae  cercanag 
serramas,  y  aim  sc  vieron  muestras  de  minerales 
de  azogue;  mds  como  los  dnimos  de  aquella  po- 
bre  gente  eran  muy  cortos,  jamds  se  aleiitaron 
d  empreuder  el  descubrimiento,  conteutos  con 
pasar  la  vida  en  su  desdicha.  En  sus  incesan- 
tes  malocas,  traginaron  mucho  aquelloa  parajes 
los  Portugueses  y  mamelucos,  especialmente  des- 
pues  que  deutruyeron,  por  los  anos  de  1677,  la 
Villa  Rica,  y  por  fin  lograroii sus  afanes  el  aea- 
cubrimiento  de  un  opulento  mineral  de  oro,  en 
un  sitio  que  se  llamaba  el  Ibitirati,  y  hoy le 
nombran  los  lusitauos  el  Cuyabd,  y le  tienen 
muy  poblado  por  las  muclias  riquezas  que  de 
alii  sacan.  Desde  aquf,  se  reparten  por  varias 
partes  d  cautivar  iudios  para  trabajar  en  sus 


CXmQUISTl,  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


99 


granger/as,  pasando  &  la  mdrjen  opoesta  del 
Paraguay,  hdcia  el  pais  de  varias  nacioues  que 
vAn  asolando. 

No  obstante,  &  veces los  bdrbaros  vengan  este 
agravio  con  la  sangre  de  4os  agresores,  como 
sucedifi  el ano  de  1722,  que,  cautivos  mnclios 
payaguds,  dejaron  descuidarse  &  los  guardias 
que  los  velaban  de  noche,  y  soltdndose  miitna- 
mente  las  prisiones,  dieron  cruel  muerte  &  todos 
los  Portugueses,  sin  aejar  con  vida  mas  que  d 
dos  negros  esclavos,  &  qnienes  sn  misma  miseria 
les  grangeo  la  Idstima  de  los  bdrbaros.  Ceba- 
dos  estos  en  el  pillaje,  y  animados  con  tan  feliz 
snceso,  no  cetsaban  de  dar  continiios  asaltos  d 
los  Portugueses,  y  el  mas  sangriento  fu^  el  del 
ano  de  1730.    Supierou  que  de  las  minas  de  Ibi- 
tirati  6  Cuyabi,  bajaban  per  el  .Paraguay  35 
canoas  para  embocar  por  el  Mbotetey,  condu- 
ciendo  el oro  del rey  y  de  varies  caballeros,  en- 
tre  qnienes  volvia  d  San  Pablo  un  desembargador 
que  por    oraen  de  sn    majestad  lusitaua  ha- 
bia  pasado  desde  el  Brasil &  visitar  dichas  mi- 
nas.     Armaron  una  emboscadti  ocultos  en  cier- 
ta  ensenaaa,  y  al enderezar  las  flotas,  les  salie- 
ron  de  iraproviso,  y  mataron  d  todos'   los  por- 
gueses,  escepto  una  scuora  de  20  aiioB  y  dos 
nobles  jOvenes  &  quienes  con  37  esclavos  hicieron 
prisioneros,  escapando  libres  de  sn  furia  solas 
cinco  canoas. 

El  bo  tin  de  las  30  apresadas  fu さ may  rico, 


100 


GOVQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


pero  poco  apreciado  de los  birbaros,  que  echaron 
al agua  machos  sacos  de  oro,  porque  no le  esti- 
man;  hasta  que  d  uiio  de  los  j6venes  deseoso  de 
su libertad,  le  ocurrio  un  arbitrio  para  lograrla, 
que  fud  decirles  i los  payaguas  reservasen  el 
oro  y leB  Uevasen  con  ^1 A  tierra  de  los  caste- 
llanos,  donde  le  podrian  trocar  por  plata,  que  es 
metal  linico  en  la  estimacion  de  esta  gente,  que 
el  antojo  de  los  hombres  gin  razon  alguna  es  el 
que  dk  valor  d los  me  tales,  despreciaudo  unos 
aquellos  en  que  otros  idolatran.  Llegaron  pues, 
& la  Asuncion,  el dia 15  de  setienrbre  del  mismo 
ano,  60  canoas  de  payaguas,  trayendo  d la  seno- 
ra  y  do.5  jovenes  Portugueses,  con  doce  negros  y 
mulatos,  muclias  preciosas  alhajas  de  oro,  ricos 
vecJtido.iJ  y  cien  arrobas  de  oro  en  polvo,  que  to- 
do  lo  veiidieron  por  alhajas  de  plata,  ofreciendo 
traer  el  resto  de  los  esclavos  y  mucha  mayor 
cantidad  de  oro  que  habian  dejado  en  gus  tolde- 
riaa.  As!  dispone  Dios  que  no  siempre  el  casti- 
go  de  los  iii3ulto3  se  reserve  para  la  otra  vida, 
sliio  que  en  esta  se  paguen  con  tales  desastres 
para  el  escarmiento.  Ha  liecho  este  caso  abrir 
los  ojoB  & lo3  del  Paraguay  para  conocer  cuanto 
defraudan  d  uuestra  corona  los  que  le  han  usur- 
pado  aquella  popcion  de  su  domlnio,  y  fuera 
mejor  aaunto  conrertir  las  annas  que  qoieren 
emplear  contra  los  pobres  ne6fitos  que  doctrina 
la  compaSfa,  en  recobrar  pais  tan  opalento  que 
ain  controversia  pertenece  &  bu  gobierno.  Desde 


COKQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


101 


Jerez  qne  estaba  mas  de  30 leguas  del rio  Pa- 
raguay, poblaban  la  comarca  del  Mbotetey,  la 
nacion  de los  gucmchos,  la  de los  guatos  y la  de 
los  guapis;  y  junto  &  Jerez,  la  de  los  nuguards, 
todas  tan  parecidas  en  las  costumbres  como  de 
gemej antes  en  el  idioma. 

Desde  el  Mbotetey  hasta  el  Tacuari^  que  sig- 
nifica  rio  de  Cartas,  por los  mnchos  canave- 
rales  que le  rodean,  corren  cuarenta  leguas  'de 
la  ribera  del  Paraguay  las  altisimas  serranias 
del  Brasil,  en  cnyas  faldas  estaba  poblada  la 
nnmerosa  nacion  de  los  yuetris  k  quien  el  Mbo- 
tetey dividia  de  la  de  los  Ucitims,  que  se  es- 
tendia  desde  Jerez  por  muchas  leguas  Mcia  la 
Asuncion.  Desde  el  Tacuari  hasta  el  gran  lago 
de  los  Xaray^s,  se  dilata  el  pais  en  vastas 
campanas,  que  antiguamente  estuvieron  may  po- 
blaflas,  pero  se  retiraron  estas  gentes  mas  hi- 
cia  el  norte,  donde  el  pais  con  sus  much  as  la- 
gunas  y  profundos  pantanos, les  sirve  de  muro 
impenetrable,  contra  los  siibitos  asaltos  de  los 
mamelaeoB,  terrestres  piratas  y  juradoe  enemi- 
g03  de  su liber  tad. 

Los  nombres  (le  estas  nacioiies  son  Abaties, 
Abiais,  Arabirds,  Arapires,  Abipones,  Aginis, 
Ayucer^s,  Biritis,  Boatos,  Chicaocas,  Coroyas, 
Cubieches,  Cubies,  CucWais,  Cuchipones,  Gu- 
rnards, Cutaguas,  Cntuar^s ,  Guachicos,  Gua- 
namis,  Gnannaguaziis ,  Gnato^aziis,  Gnacos, 
Guatns,  Gnacamas ,   Guitihis ,   Eleves  ,  Jasin- 


102 


COITQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


t^s,  Imbues,  Itapares,  Nambicuas^  Payaguas,  Qui 
chichiquis,  Sinemacas,  Tarayus,  Trequis,  Xay- 
mes  y  Zuruquas.  Estas  nacionea  se  distinguen 
no  tanto  por la  multitud  de  sus  gentes,  cuanto 
por la  diversidad  de 議 idiomas  tan  diferentes 
unos  de  otros,  que  con  ser  confinantes  se  entien- 
den  solo  por  senas,  6  sea  causa  de  esto  la  ene- 
tnistad  que  se  profesan  o  la  falta  de  comercio. 
La  que  tnas  trato  tiene  con  todas  es la  de  los 
payagiids,  nacion  la  mas  numerosa,  mas  astuta,  y 
mas  cruel  de  todas,  y  verdaderamente  anfibia, 
porque  igualmente  vive  en  los  dos  elementos,  pa- 
reciendo  peces  de  tierra  y  hombres  del  agua. 

Dividense  en  dos  parcialidades,  unos  inmedia- 
tos  al Paraguay,  que  desde  la  Asuncion  infestan 
las  primer  as  ciento  cincuenta  leguas.  Otros  des- 
de  allf,  Msta  pasar  el  lago  de  los  Xaray^s  con 
poco  6  ningun  comercio  con  los  espanoles.  Los 
primeros,  en  tiempo  de  paz,  comercian  con  los  ve- 
cino3  de  la  Asuncion,  y  por  el  descuido  de  un 
gobernador  se les  permiti6  poblarse  mag  abajo 
de  dicha  ciudad,  conque  tuvieron  ocasion  para 
esplorar  todo  el rio  Paraguay  hasta  su  boca:  el 
pretesto  fa さ la  comodidad  para  instruirlos  en  la 
f^,  de  que  estaban  ellos  tan  disfantes,  que  por 
trazas  de  que  se  vali6  el  celoso  padre  Diego  de 
Hace,  rector  entonces  de  nuestro  colegio,  jamds 
pudo  contrastar  su  dureza,  ni  convertir  uuo  al 
cristianismo,  antes  ingratos,  al  beneficio  ae  ha- 
berles  acojido  los  espaSoles  en  sus  tierras,  cor- 


COKQUlflTA  DEL  RIO  DE lA  PLATA 


103 


respondian  con  enormes  insnltos  y  maqmiiaron, 
coaligados  con 】08  guaycuris,  y  payaguas  de 
arriba,  alzarse  con  la  cindad,  dando  muerte  d 
todos loa  espanoles;  pero  previno  su  perfidia  el 
goberiiador  don  Diego  de los  Reyes  Valmaceda 
per  febrero  de  1717,  dando  de  improviso  sobre 
ellos  y  castigdndolos  menos  de lo  que  mere- 
cian. 

Desde  entonces  fu^  guerra  declaradJi  la  que 
hasta  allf  era  encubierta,  y  con  la  practica  del 
rit)  se  atrevieron  k  entrar  en  el  ParanA,  y lle- 
gar  muchaa  leguas  mas  abajo  de  la  ciudad  de 
Santa-i ,さ, dejando  en  todas  partes  estampadas 
sangrientas  huellas  de  su  ciueldad,  en  contfnaas 
muertes,  robos  y  estragos;  hasta  que  el ano  de 
1728  renovaron  la  amistad  anti^a  con  lo ふ ve- 
cinos  del  Paraguay,  con  aquella  firmeza  que  se 
puede  esperar  de  gente  en  cuyos  pechos  tiene 
sn  centre  la  venganza  y la  perfidia  de  que  hay 
cuotidianas  esperiencias  en  el  discurso  de  dos 
siglos.  Con lo3  guaycuriis  se  coligan  a  veces 
para  infestar  la  frontera  de  los  espanoles,  pero 
otra  por  muy leves  causas  se  ofenden  •  mutua- 
mente  ardiendo  ambas  naciones  en  guerra,  que 
no  se  termina  sin  crueles  estragos.  Son  los  es- 
pias  de  todo  este  gran  rio,  en  el  cual,  apenas 
sientcn  estrangeros,  cuando  adelantandose  aan la 
alarma  d  todas  las  naciones  para  que  esten  sobre 
aviso,  para  lo  cual  usan  encender  en  la  costa 
algunos  faegos,  con  cuya  sena  se  entienden  to- 


104 


OOITQUISTA  DSL  BIO  DE  LA  PLATA 


dos  facilisimamente.  Los  Payaguas  de  arriba, 
Be  estienden  hasta  el  lago  de los  Xaray^s, 
desde  antes  de  la  isla  de  los  Orejones. 

Despnes  de  escrito  esto,  ee  ha  tenido  noticia 
cierta  d,e  que  los  portugaeses  del  Bragil,  ban  es- 
tinguido  casi  toda  esta  p^rfida  nacion,  porque 
ofendiclos  de  los  continuos  asaltos  que 】ed  daban 
per  el rio  Paraguay,  al volver  de  los  minerales 
de  Cuyjibd,  trataron  con  calor  de  vengarse  y 
castigar  sus  contmuas  porfiadas  alevosias.  Tra- 
geron  mamelucos  de  San  Pablo,  armaron  gran 
niimero  de  canoag,  y  empezaron  unos  por  agua, 
por  tierra  otros  &  perseguir  d los  Payaguas  sin 
desistir;  hasta  que  el ano  de  1734,  apresaron 
casi  toda  la  nacion: も los  adultos  los  pasaron  k 
cuchillo;  la  chusma  de  nines  y  mujeres  traslada- 
ronla  d la  villa  de  San  Pablo  en  el  Brasil,  paxa 
que  lejos  de  su  patria  olviden  sus  costumbres 
y  no  pnedan  ser  perjudiciales  k la  navegacion 
del  rio  Paraguay,  reducidos  al  dure  cautiverio 
en  que  los  tienen,  aunque  no  desmeretido.  Solo 
•  escaparon  del  estrago  algunas  tristes  reliquias 
de  esta  geiite,  que  reconociendose  inferior  al 
poder  de I09  Portugueses,  puso  su  salud  en  la 
fuga,  y  sc  acogio  d la  sombra  de  los  castella- 
nos  del  Paraguay,  de  que  son  bien  iiidignos. 
Pero  volvamos  A  subir  por  el  rio  d  dar  en  la 
isla  de  los  Orejoues  que  ya  noinbramod. 

Esta  famosa  isla  se  empieza  k  reconocer  des- 
de  sesenta  leguas  antes  de  la  laguna  diclia,  y 


COKQXTISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


105 


8€  dilata  per  caarenta  leguas  al norte,  y  fni 
antes  patria  de  muchos  naturales,  Uamados  Ore- 
jones  porque  taladraban  las  ore]  as  para  meter 
ciertas  ruedecillas  de  madera  que  era  eatre  ellos 
el  mayor  adorno.  Es  toda  la  isla  ana  floresta 
amenisima,  abundante  de  mil  generos  de  frutas 
silvestres,  entre  las  cuales  se  hallaron  uvas,  pe- 
ras  y  aceitunas.  La  gente,  muy  aplicada  k la 
labranza,  la  tenia  toda  ocupada  con  sementeras, 
que  rinden  copiosisimas  coseehas  en  todos los 
tiempos  del  aSo,  porque  con  estar  situada  en  17 
grados,  es  el  clima  tan  teinplado,  que  ui  moles- 
tan  los  calores  del  estio,  ni  se  siente  el  frio  del 
inviemo,  8in6  que  se  goza,  en  todo  tiempo,  de  an 
mismo  temple  apacible,  sin  notable  difereiida, 
por  cuyas  cualidades  los  primeros  conquistado- 
res llamaron  d  esta  isla  el  Paraiso.  Fueron  sus 
natarales  amigu お imos  de  log  espa&oles,  conser- 
vando  con  ellos  la  paz  que  manteniaii  coiistan- 
temente  entre  sf.  Vivia  cada  parcialidad  sepa- 
rada  en  grandes  galpones,  eil que  cada  uno  ocu- 
paba  el  espacio  necesario  para  vivfr  debajo  de 
an  mismo  techo  los  vasallos  de  cada  cacique 
Estd  despoblada  mucho  tiempo  ha  por  los  ma- 
melucos,  pero  la  freciientaban  y  gozabaii  de 
BUS  comodidades  los  Payaguas  que  como  gente 
tan  poco  estable  Be  liallaban  esp^ditos  para  li- 
brarse  de  aquellos  corsarios,  mudandose  en  las 
casas  portdtiles  de  sus  leves  embarcaciones  d 
sitios  seguros,  euaudo  gentian  su  cercanfa,  aim- 


106 


C0KQUI8TA.  DEL  BIO  DE  LA  PLATA. 


que  al  fin  fueron  tambien  destruidos  como  que- 
da  dicho. 

A  20 leguas  de la  isla  de los  Orejones,  esti 
el  principio  del  famoso  lago  de  los  Xarayda  6 
Sarab^s,  que  es la  nacion  menos  bdrbara  que  en 
todas  estas  provincias  se  descubri6:  estaban  po- 
blados  sobre  las  mdrjeaes  del  mismo  lago  los  de  la 
costa  occidental,  que  se  llamaban  A7ieses^  y los  de 
】a  oriental,  Peravacanes^  pero  todos  eran  de  la 
misma  nacion  Xarayes^  como  la  nombraban  los 
espaiioles,  6  como  ellos  se  llaman  en  su  idioma 
Sarabes.  Habia  pueblos  de  seis  mil  casas,  por- 
que  cada  indio  fabricaba  la  suya  para  sus  hi- 
jo3  y  mujeres.  Dominaban  k  todas  las  naciones 
circimvecinas,  hasta  los  tdrminos  de  la  que  ape- 
llidaban  tortugueseSy  de  donde,  como  gente  mas 
noble,  afectaban  k  veces  con  los  estranos  apelli- 
darse  Sarabes  los  que  no  eran  de  esta  uacion, 
que  la  vanidad  no  estd  renida  con  la  mayor  bar- 
baric, y  eu  cuerpos  desaudos  se  abriga  un  dni- 
mo  altivo  y  deaeoao  de  su  mayor  exaltacion. 
Espcrimentolo  bien  el  venerable  padre  Francis- 
co de  Herbds  que  habiendo  entrado  d  descubrir 
per  las  misiones  de  los  ehiquitos  este  rio  Para- 
guay, convirtio  en  el  camino  ana  nacion,  que 
por  afectar  nobleza  se  usarp6  el  nombre  de  Xa- 
ray さ, y  se  mantnvo  con  el,  sin  trasUicirse  el  en- 
gafio  en  la  reduccion  de  San  Rafael,  hasta  que 
traidos  al  mis 励 pueblo  otros  xarayda  verdade- 
ro8,  descubrieron  el  latrocinio  de  su  nombre  y  ae 


009QTJISTA.  DEL  KIO  DB  LA  FLA.TA         、 107 

Bupo  eran  Otaques 】og  que  se  habian  querido 
abrogar  aquella  gloria  por  ser  por  el  nombre 
mas  estimados,  como  ellos  mismos  coufesaron  ya 
mas  lininildes  con  el  conocimiento  de la  ley  ver- 
dadera. 

Los  xaray^s,  pues,  eran  grandes  labradores 
y  ciiltivaban  cnantas  semillas  hay  eii las  Indias: 
criaban  para  su  sustenlo,  fuera  de  la  caza  mon- 
ths, muchas  gallinas,  pavos  y  conejillos  propios 
del  pais.  Profesaban  rendida  y  pronta  obedien- 
cia  d  un  cacique  superior,  porque  con  haber  otros 
caciques  inferiores  generalmente  reconocian  como 
por  Bu  monarca  al Mands  que  ejercia  protestad 
absoluta  sobre  todos.  Vivian  en  forma  de  repti- 
blica,  en  que  estaban  establecidas  leyes  riguro- 
sas  contra los latrocinios  y  adulteries,  y las  ha- 
cian  observar  exactamente  los  caciques  inferio- 
res  como  ministros  del  Man^s.  En  lugar  sepa- 
rado  habit aban  las  mugeresi  piiblicas,  piara  que  no 
inficionase  m  ruin  ejemplo  d las  honestas ; 
pero  con  todo  galian  muchas  del  burdel  para  ca- 
sarse,  sin  que  leg  sirvie^c  de  iufainia  la  pasada 
licencia  con  tal que  en  adelante  viviesen  con 
recato. 

Aunque  no  eran  muy  belicosos,  su  pruden- 
te  govierno les  hizo  temidos  y  respetados  de 
las  naciones  confinantes,  que  no  siempre  el  po- 
der  de  las  armas  avasalla  los  dnimos,  y  puede 
d  veces  mas  ana  entre  barbaros  la  providencia  y 
cantela .   Desde  la  primera  vista  se  mostraron 


108 


CONQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA. 


fieleB  amigos  de los  espaSoles,  como lo  esperi- 
meDt6  el  general  Domingo  Martinez  de  Irala 
que  arribaiido  con  los  bergantines  de  su  armada 
&  un  punto  de  su  pais,  acojieron  hnmanisima- 
mente  i  sus  huespedes  dando  &  cada  uno  de- 
ceate  posada  y  Cnados  que les  proveyesen  de 
lo  necesario,  y  sieudole  forzoso  penetrar  per  tier- 
ra  para  salir  ai Peru  como  intentaba  dej6  en  bu 
poder  las  naos,  balsas,  y  canoas  con  todos  sns 
pertrechos,  y  dando  la  vuelta  despues  de  cator- 
ce  meses,  liall6  siu  faltar  la  menor  cosa  cnaa- 
to  coiifi6  i  su  cuidado,  que  es  an  g^nero  de 
prodigio  entre  bdrbaros  en  quienes  por lo  co- 
mun la  codicia  es  el  idolo  d  que  rinden  culto  con 
mayor  afecto.  Esta  nacion  se  halla  hoy  muy  di- 
minuta  por  las  correrias  los  mamelacos  y 
aim  de  los  castellauos  de  Santa  Cruz  de  la 
Sierra,  que  antes  de  fundarse  niieatras .  misiones 
de  cliiqaitos,  cautivaron  muchos  y los  redujeron 
d  misera  esclavitud. 

Ella  di6  nombre  al gran  lago,  cuyas  m^rjenes 
poblaban,  que  es  sin  duda  el  mayor  6  de  los 
mayores  de  universe,  y  es 】a  fnente  principal  de 
donde  nace  el  gran  rio  Paraguay.  Tiene  dicho 
lago  cien.  leguas  de  largo  y  de  ancho  once,  de 
manera  que  d los  engolfados  en さ 1 no  pennite 
el  rejistro  de  sns  mdrjenes  con  los  ojos^  ni  se 
descubre  mas  que  cielo  j  agua,  como  si  fuera 
alta  mar,  de  que  solo  el  gusto  halla  diferencia 
en  lo  dulce  y  sabroso  de  sus  cristales.   Por  este 


COHQUISTA  DEL  KIO  D£  LA  PLATA 


109 


lago  entran los  Portugueses も un  opulento  mine- 
ral de  oro,  llamado  Ibitirati^  k  cuyo  descubri- 
miento  di6  pocos  ano3  ha  ocasipn  una  casnali- 
dad,  pero  tuvo  mayor  parte  su  infatigable  indns- 
tria.  Cautivaron,  entre  otros,  dos  indios  que 
adornaban  sus  brazos  y  gargantas  con  sartas 
de  granos  de  oro  de  muy  sabldos  quilates;  por 
estar  ya  de  vuelta  k  San  Pablo  los  condujeron 
alii  para  informarse  de  el^os,  y  saber  donde  caia  el 
Bitio  que  criaba  metal  tan  precioso.  0  frecieron 
ellos  servirles  de  guia,  pero  en  diversas  partes 
del  camino  se  murieron 腿 bos  con  harto  pesar 
de  los  Portugueses.  Con  todo  eso,  segun lo  que 
de  las  seSas  que les  pyeron,  pudieron  colegir,  fueron 
k  registrar  diversos  parajes,  hasta  que  al cabo  de 
no  pequeSas  fatigas,  descubrieron  la  mina  por- 
que  anhelaban  en  el  loitirati,  donde  con  ser 
demarcacion  de  uastilla  ban  poblado  una  villa 
que  cada  dia  se  aumenta  con  el  sabor  del  oro 
que  dicen  es  de  23  quilates,  segun  se  reconociji 
en  la  Asuncion,  en  el  que  vendieron,  ano  de  1730, 
los  payaguas.  Sdcase  en  tanta  abundancia  que 
dicen  ea la  tarea  cuotidiana  ae  cada  indio  ca- 
torce  onzas  en  grano,  que  recojen  sin  notable 
fatiga. 


OAPITULO  V 


Disenrre  la  descripciou  por la  Costa  Ooeldcatal  del rio  Para 
gnay  y  esprcsa lo  dcmls  &  el  perteneeiente. 


U^N^ASAin>o  este  gran  lago  es  poco  lo  que  se 
ha  uavegado,  por  que  no  se  hallaron  puertos 
comodos,  y  esta  dificultad  abult6  mucho  la  fdbu- 
la  dc  que  por  rios  pequcnos  se  penetraba  & 
naciones  que  poseiaii oro  y  plata  que  traiaa  de 
la  encantada  laguiia  del  Dorado,  por  cuyo  ha- 
llazgo  se  ban  consuraido  gruesos  caudales  siu 
otro  fnito  que  el  dcscngaiio.  Hdcia  el  mismo 
rumbo  colocaron  el  imperio  del  Paytiii,  no  me- 
nos  fabuloso,  donde  aseguraban  reiiiaba  el  gran 
Moxo  con  infinitas  riquczas  y  dominio  muy  ab- 


GOKQUISTA  DBL  BIO  DK  LA  PLATJL 


lit 


solute.  Fu さ rumor  este  qne  se  esparci6  entrft 
los  soldados  que  en  an  descabrimiento  del rio 
Paraguay  Siguier  on  al adelantado  Alvar  Nunez, 
y  hall6  tanto  cr^dito  en  el  arcediano  del  Rio 
de la  Plata,  Barco  Centenera,  que  pinta  este  im- 
perio  y  su  opulencia  como  si le  hnbiera  rejis- 
trado  de  cabo  d  cabo  sin  dejar  rincon. 

Describe  la  lagana,  en  cuya  mdrjen  estaban 
poblados  aquellos  felices  moradores,  el  6rden  y 
hermosura  de  sus  edificios,  el  .palacio  del  fingi- 
do  emperador,  Bituado  en  una  isla  qne  es  el 
centro  de  la  lagana; los  aparadores  de  oro,  y 
aun  del  mismo  metal  forja  las  vacijaa,  para 
cttanto  se  ofrecia:  las  puertas  de  bronce,  con 
leones  aherrojados  en  cadenas  de  oro  con  guar- 
das,  la  imdgen  de  la  Inna  fijada  sobre  una  co- 
Imnna  de  veinte  y  cinco  pies  de  alto  (alabo  la 
exaccion  del  que  la  midi6)  toda  de  plat  a,  desde 
donde  despedia  tantos  resplandores,  que  ciial 
otra  imdgen  del  sol  al  palacio  de  Chosroes  rey 
de  Persia,  ilamiuaba  con  mayor  esceso  toda  la 
laguna,  las  plazas,  arooiedas,  jardines  y  fuentes 
que  los  regaban  franqiieando  sus  cristales  por 
gruesos  canos  de  oro;  el  altar  y  Idmparas  de  pla- 
ta  con  perpetiios  ministi-os  que  atendian  &  cebar- 
m,  como  las  Ves tales  el  fuego  en  el  templo  de 
Vesta;  la  imagen  del  sol  toda  de  oro,  &  quien 
rendian,  como  4  unica  deiaaa,  sagTados  culto3;  y 
finalmentc  otras  grandezas  tan  poco  verosimiles, 
que  es  menester  ser  poco  crfticos  para  no  llamar- 
las  patrauas  6  ficciones  po^ticas* 


1 12  COITQUISTA  D£:L  RIODE  LA.  PLATA. 


AnduvieroD-ctierdos los  conquistadores  del  Pa- 
raguay, que  no  se  qmsieron  empeiiar  en  el  des- 
cubrimiento  de  un  imperio,  cuyas  noticias,  annqne 
brindaban  con  tanta  riqueza,  traian  el  sobrescrito 
de  ficciones  furjadas  en  el  cerdbro  de  gente  ocio- 
sa.  Con  todo,  no  falt6  quien  adelantase  la  idea, 
asegurando,  que  la  calle  de  los  plateros  en  la 
corte  del  dicho  Paytiti,  tenia  tres  mil  oficiales; 
ni  falt6  religioso  que  en  Lima  se  atreviese  idi- 
vulgar  habia  Uegado  a la  corte  del  Paytiti,  mos- 
trando  pintado  todo  aquel  felisicimo  pais,  en  que 
seiialaba  treB  cerros  de  inestimable  riqaeza;  ni 
falto  alitor  moderiio  que le  prestase  cr さ dito  pa- 
ra imprimir  &  vista  del  mundo lo  que  tiene  tan- 
tos  visos  de  mentira.  Coaque  ya  no  parecerd  mn- 
cho  que  seglares  menos  advertidos,  d  quienes  se 
pintaban  tan  d las  manos  la  riqueza,  gastasen,  en 
la  eraprcsa  de  conseguirla,  grueso  caudal,  como 
sucedi6,  no  &  los  iiltimos  anos  del  reynado  del  s^e- 
nor  Carlos  2  ^  como  escribe  el  reverendisimo  pa- 
dre misionero  frai  Benito  Feij6o  en  su  emdiati- 
simo  Teatro, (1) sin6  d los  principios  de  su  gobier- 
no,  6  d los  iiltimos  del  de  la  Reyna  Madrc  segan 
refiere  el  padre  Cortes  Osorio,  en  los  Reparos 
Historiales,  impresos  en  1677.  Siicedio,  digo,  4 
Don  Benito  de  Rivera  y  Quiroga  que  entrando 
per  la  Laricafa  &  esta  importance  conquista  con 
Buficiente  niimero  de  soldados  costeados  d  sns  es- 
pensas,  ni  hallaron  Paytiti,  ni  tales  cerros,  ni  mas 

(1) Feijoo  Teat.  Crit.  disc.  9, 10, 12,  tomo  4.  num.  39. 


COIfQUIBTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


113 


corte  que  unas  tristes  rancherias  de  indios  Chon- 
tcdes,  entre  quienes  vivia  muy  coiitenta  la  suma 
pobreza,  como  en  pais  inculto  y  estdril, y  f al- 
tos de  todo  sino  es  de  miseria. 

El  miaino  fin  tuvieron  otros  que  hicieron  la 
misma  entrada  por  Tarama  y  Chichaicocha,  em- 
baucados  por  el  famoso  embustero  Don  Pedro 
Bohorques,  en  tierapo  que  era  virrey  el  marques 
de  Mancera,  volviendo los  que  pensaron  traer 
an  Potosi,  tan  vacios  que  solo  sacaron  el  desen- 
ga5o  y  arrepentimiento  de  su  credulidad.  Ma- 
yor ganancia  8ac6  el  venerable  padre  Francisco 
Dias  Tano,  por  el  fin  que le  movio  d  emprcnder 
eate  de^cubrimiento  que  fad  la  salvacion  de  aque- 
11a  gente;  porque  Uegando  despues  de  inmensos 
trabajos  d la  tierra  que  se  presuTni6  ser  de  Pay- 
titi,  nada  menos  halld  que lo  que  pone  de  mas 
la  fantasia  ocicm  de lo3  inveiitores  de  esta  fa- 
bula:  pues  solo  descubrio  una  gcntc  desnuda, 
que  vivia  como  brutos  sin  mas  lugares  que  unos 
pobres  ranchos,  ni  otra  polftica  que  la  de  an- 
dar  vagos  en  seguimiento  de lo3  * liechiceros,  que 
lo3  traen  embelesados  con  sii.s  embustes. 

Asi  que,  quede  asentado  e  i  un  puro  embeleco 
inventado  para  el  divertimiento  cuanto  se  escri- 
be del  Paytiti;  y  en  la  misma  clase  coloco  lo 
que  por  tradicion  escribe  el  autor  de  la  Argen 
tina  manuscrita,  que  hay  nacion  de  pigmeos  hd- 
cia  estas  naciones  de  los  xarayda,  y lo  que 
contaba  en  el  Paraguay  cierto  espauol,  que  vi- 

6 


114 


COVQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


vi6  caativo  machos  anos  eutre los  payagaas,  de 
que  pasado  este  gran  lago,  Labia  penetrado  en 
compania  de los  payagnas  por  el rio  arriba  has- 
ta  avistar  una  grande  serrania  por  debajo  de 
la  cual  corria  el  rio  Paraguay  tan  largo  espa- 
cio,  que  para  atravesarle  gastaron  tres  dias  de 
continua  navegacion,  valiendose  de  luces  asi 
por  la  oscaridad  de  aquellas  tenebrosas  bovedas, 
como  por  librarse  de  ser  acometidos  de  iinos  di- 
formes  murcielagos,  llamados  por los  naturales 
andiras,  que  bc  recogen  k las  sombras  de  aque- 
Has  cavernas.  Atravesada  asi  aqaella  dilatadisi- 
ma  natural  puente,  decia  que  Uegaron  por  el 
mismo  rio  k  un  paraje  donde les  defendieron  el 
paso  ciertas  indias,  que  viven  sin  comercio  con 
varones  sino  en  un  tiempo  del  ano,  las  cuales 
les  resistieron  tan  denodadas  y  valerosas,  que 
les  cost6  mucho  k los  payaguas  poder  pasar 
adelante;  pero  que  Uegaron  k  an  lago  tan  dfla- 
tado,  que  no  pudieron  registrar  sa  fin,  y  retro- 
cedieron  al de lo3  Xarayds  por  debajo  de  la  ser- 
rania. 

De  esta  natural  mararilla,  ni  aun  rumor  hubo 
■entre  los  primeros  conquistadorcs,  ni  siglo  y  me- 
dio despues,  coa  habcrse  navegado  ciento  y  se- 
senta  leguas  adelante  del  lago  de  los  Xaray&j 
con  que  aunque  algunos  mas  crddulos, 〗e  dieron 
algun  acenso,  ningim  prudentc  debe  ser  tan 
ligero  que  juzgue  creible  cosa  tan  estrana,  sin 
tener  mas  autcnticos  testimonios  para  no  fiar  su 


COHQTJISTA  DBL  MO  DE  LA  PLATA  115 

cr^dito  de  persona  que  no  era  mayor  de  toda  escep- 
cion,  y  pudo  dar,  6  por  malicia,  6  por  ligonja 
una  relacion  muy  fallida  y  agena  de  la  verdad[ 
cual  juzgo  la  presente.  Lo  que  se  tiene  por  muy 
verosimil,  aunque  no  est*  averiguado,  es  que  un 
gran  rio  Uamado  Iten^s  que  bajando  por  nues- 
traa  misiones  de  Moxos,  entra  casi  en  once  gra- 
do8  al rio  de  la  Madera  6  Cayana,  Uamado  aUf 
MarmrrS  al  cnal  escede  en  la  grandeza,  y  con  &, 
incorporado  entra  en  el  Maranon,  tiene  su  naci- 
miento  en  el  gran  lago  de los  Xaray^s.  El  rumbo  de 
donde  nace  y  su  exhorbitante  caudal,  da  indicios 
de  que  sn  fuente  no  son  penas  como  las  de  otros 
si  no  grandes  la^nas,  y  hace  sospechar  que  bebe 
8  as  raudales  de  dicho  lago. 

Pero  dejando  al  tiempo  la  comprobacion  6  de- 
sengafio,  es  bien  volver  ya  d  camino  conocido 
y  senda  trillada,  cual  es  la  coata  occidental  del 
Paraguay.  Al  salir  del  gran  lago,  el  primer 
sitio  conocido  es  el  puerto  de  los  reyes,  don- 
de desembarcaban  los  conquistadores  cuando 
t 画 itaron  al  Perii,  junto  al  ciial  edificaron  una 
poMacion  como  de  mil  vecinos  los  Portugueses 
pero  despnes  la  abandonaron,  6  sea  por  recono- 
cer  estaba  ciertamente  en  la  demarcacion  de 
Castilla,  6  acosados  de  los  muchos  infieles  cir- 
cunvecinos,  de  que  parece  indicio  claro  el  ha- 
ber  hallado  quemada  mucha  parte  de  ella  los 
jesmtas  que  el ano  de  1703  fueron  d  descubrir 
cammo  para  las  Misiones  de  los  Chiquitos 


丄 16 


OOITQTTISTJL  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


Estas  caen,    tierra  adentro,  en  este  meridia- 
no,  aunque  d  bastante  distancia    de la  costa  de 
este  rio.    Contienen  siete  reducciones,  de  las 
cuales  estd  mas  al  norte,  en 15  grados,  el  pue- 
blo de  San  Francisco  Javier,  que  es  el  mas  an* 
tiguo,  ea  el  sftio  donde  estuvo  la  ciudad  de 
Sau  Francisco  de  Hifanfo,  con  la  cual,  el ano 
de  1532,  fcie  incorpori  la  primitiva  de  Santa 
Cruz  de  la  Sierra,  tray^ndola  desde  la  sierra 
que le  di6  nombre  &  este  sitio,  por  mandado  del 
marques  de  Canete,  virey  de  estos  reinos,  por- 
que  en  el  autiguo,  fiados  en  la  gran  distancia, 
eraii mal obedeoidas  las  6r denes  de los  tribuna- 
les  superiorea.    Empezaron  &  poblar  diclia  re- 
ducciou  de  Saa  Francisco  Javier  los  padres  Jo- 
si  de  Arce  y  B.  Blende  en  el  ano  de  1692.  Es 
la  puerta  de  euta^  misiones,  distante  de  Santa  Cruz 
de  la  Sierra  corao  60 leguas,  y la  residencia  ordi- 
naria  del  superior  de  estas  misiones.   De  San  Ja- 
vier,  tiraiido  hdcia  el  orieiite,   estd  la  reduccion 
de  la  Coacepcion,  en  distancia  de  ocho  leguas,  fim - 
dacion  del  venerable  martir  de  Jesu-Cristo,  pa- 
dre Lucas  Caballero,  que  la  erigi6  &  24 leguas 
de  Sail  Javier  hjkia  el  norte,  y  de  allf,  por  ser 
el  sitio  enfermizo,  se  trasladd  al  que  ocupa  al 
preseute,  por  los  ancn  de  1722,  y  tiene    720  fami- 
lias.    A  34 leguas  al  sudoeste,   se  sigue  la  re- 
duccion de  San  Miguel  en  altura  de 17  grades, 
•  fuudada  en    el  ano  de  1717;  de  esta  d  Sau 
Rafael,  hay  8 leguas  de  aistancia  hicia  elorien- 


C09QUI8TA.  DEL  BIO  DE  LA  PLATA  117 

te: la  primera  tiene  295  familias;  la  segunda  562. 
De  San  Rafael,  caminando  al sur,  dlsta  30 le- 
ゆ as  la  reduccion  de  San  Josd,  fundacion  de 
los  venerables  padres  Juan  Bautista  de  Zea  y 
Francisco  de  HerbAs,  poi:  los  anos  de  1696;  tie- 
ne 6 18  familias,  y  su  situacion  es  el  sitio  primitivo 
doude  poblaron  los  conqnistadores  del  Paraguay, 
la  ciudad  de  Santa  Cruz  de  la  Sierra,  d la  falda  de 
una  serranfa,  de  donde  tomo  el  nombre,  en  altura 
de 18  graaos.  9  legaas  al sur  cae la  reduccion  de 
San  Juan  Bantista,qn6  tiene  425  familias,  en  altura 
de 18 1x2  grades,  fundada  en  un  sitio  distante  de 
este  por los  padres  Juan  Bautista  de  Zea  y  Juan 
Patricio  Fernandez,  ano  de  1699,  y  trasladada  d  e& 
te  punto  d  un  riachuelo  Uamado  Zapoco.  De  aqul 
dista  el  liltimo  pueblo  de  San  Ignacio  de  los  Za- 
mucos  ochenta  leguas  al  sur,  fundacion  del  pa- 
dre Agustin  Castanares,  el  ano  de  1723,  en  altura 
de  21 grades.  Tiene  531 familias  de  zaniucos^  za 
tionoSy  y  ogarauos;  y  es  puerta  para  otras  bdr- 
baras  naciones,  k  quienes  se  procura  &  costa  de 
inmensos  trabajos  Uevar  laluz  del  Evangelic. 

La  eOmunicacion  de  estas  misiones  con  elrio 
Paraguay,  se  abri6,  ano  de  1715,  desde  el  pueblo 
de  San  Rafael  por  la  laguna  Maniord,  que  de- 
semboca  k  dicho  rio  en  altura  de 18  grados,  y  es 
la  que  llamaron  los  primeros  espafioles  la  lagu- 
ua  de  Juan  de  Oyolas,  poi'qu さ por  ella  descubri6 
aquei  mfeliz  capitan  el  camino  para  el  Perd,  de 
donde  volvieudo,  esperiment6  el  primero  la  perfi- 


118 


OOKQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


dia  de los  payagaas  en  su  alevosa  muerte.  En  el 
espacio  de  costa  que  hay  desde  el  puerto  de los 
Reyes  hasta  el  Manior^  desaguan  varies  rios  y 
la ゆ nag  de  maclio  caudal,  caales  son  la  laguna 
Yaraguf,  que,  siendo  muy  caadalosa,  se  ocnlta  por 
gran  trecho  entre  los  cerros  y  espesos  bosques, 
que  corren  por  mas  de  cincaenta  legaas,  hasta 
el  sitio  antigno  de  Santa  Cruz  de  la  Sierra.  El 
rio  Paraguammi  que  entra  mas  abajo,  ^poderoso 
en  agaas^  y  otroa  rios  menores  que  bajan  de  la 
serranfa.  aue  tiene  gran  parte  de  la  costa  del 
rio  Paraguay,  pues  empezando  en  tierras  de  guay- 
curiis,  donde  la  Uaman  de  Cunayegud,  en  altura 
de  22 li2  grades  se  encadena  con  las  montanas 
de  Tabayd  y  Toraquf,  hasta  cerca  de  la  isla  de  los 
Orejonea. 

En  sus  faldad  producer!  los  campos,  por  be- 
neficio  de  la  naturaleza,  sin  ninguna  industria, 
inmensa  cantidad  de  arxoz,  de  que  todos  los  anos 
hacen  provision  abuiidante  los  payaguas,  nanui- 
giias,  caracards,  guacamds,  guacharapos , 
guaresiSj  guards^  cliiliaptLcuSy  ecanaquis,  na- 
piyuch/m,  japumiriis,  a7、 ian.es,  cu》、ibinas, 
coes,  aygiiaSy  cunicards,  caraberes,  unUiies, 
gualwnes,  mboriaras,  paresiSy  tabaquis,  y  gua- 
rayos,  que  pueblan  dichas  costas,  con  otros  pue- 
blos confinantes.  Dcspues  de  la  laguna  Manior さ, 
se  baja  al rio  Mandy,  cuya  principal  fuente, 
porque  son  dos,  (como  tambien  las  bocas  de  este 
rio)  nace  de  la  serrauia  de  Taraquipiti,  no  lejos 


COKQXmSTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


119 


del  pueblo  de  San  Josd  de  Chiquitos,  donde  fnd 
la  primera  fundacion  de  Santa  Cruz,  y  desemboca 
en  altnra  de 19  grades.  Otros  muchos  rios  van 
entrando,  cuyo  nombre  hoy  es  inc6gnito,  hasta  la 
lagana  de  Ybiticaray  que  desagua  en  20  y 1^2 
grades  y  tiene  muchas  leguas  de  boca.  En  21 gra- 
doa  entra  el  rio  de los  Guaycuruses  y  4  no  mucha 
distancia  la  laguna  de  Nengetures,  d la  cual  tributa 
un  rio  que  baja  de  las  tierras  de  los  cptamaSy  de 
quicnes  se  sirven  los  guaycuriis,  como  de  esclavos, 
para  cultivar  la  tierra  y  sembrar  el  tabaco  que  se 
da  en  esta  comarca  con  grande  abundancia,  co- 
mo tambien  sus  pastos  apacientan  manadas  cuan- 
tiosas  de  caballos  y  mulas  que  sirven  d  dichos 
guaycurues.  Estos,  aunque  tienen  por  aquf  sn  ha- 
bitacion  ordinaria,  despues  de  haber  consumido 
muchas  y  numerosas  naciones  la  tierra  adentro, 
se  estienden  por  la  costa  hasta  la  frontera  de 
la  Asuncion,  que  infestan  con  sus  crueldades  in- 
hnmanas,  obligando  d  sus  vecinos  - A  andar  siera- 
pre  con  las  armas  en  las  manos  para  reparar 
sus  insultos. 

En  22  grades  esta  la  boca  del  rio  Verde,  que 
entra  con  mucho  caudal y  con  aguas  tan  verdes 
como  las  hojas  del  nai'anjo,  bien  que  son 讓 y 
sabrosas  y  saludables.  En  casi  23  grados  de- 
sagiia  el  rio  Con f mo,  asi  Uamado  por  las  ^nu- 
chaH  vueltas  y  revueltas  con  que  camina.  Otros 
rios  ae  menos  nombre  y  caudal  se  encuentran 
hasta  el  Pilcomayo,  que  entra  con  dos  brazos 


120 


CONQmSTA  DEL  KIO  D£  LA  PLATA 


bien  copiosos,  uno  an  poco  antes  de la  firontera  de 
la  Asuncion,  y  el  oti'o,  cuatro  leguas  mas  abajo, 
hacia  un  sitio  que  por  estrecharse  allf  mucho 
el rio  Paraguay,  Hainan  la  Angostura,  y  otros le 
dan  tercera  boca  cinco  leguas  mas  abajo.  Los  natu- 
rales  del  pafs  le  llaman  Araguay,  que  significa 
rio  de  enteridimiento,  y  con  razon,  porque  e&  ne- 
ccsario  valerse  mucho  del  entendimiento,  para 
navegarle  por  las  contfnuas  vueltas  con  que  cor- 
re,  y  en  sua  crecientes  grandes  aim  se  necesita 
mas  para  seguir  la  madre  del  rio,  y  no  perder- 
se  en  las  dilatadas  lagunas  que  tiene  por  am- 
bas  riberas,  con  cuyas  aguas,  coufundiendo  las 
propias  de  su  cauce  forma,  en  espacio  de  80 le- 
guas, undosos  laberintos  que  requieren  el  hilo 
del  discurso  para  salir  de  ellos  con  acierto. 

Los  espanoles  de  esta  provincia  y los  del  Pe- 
rii le  llaman  Pilcomayo,  corrompiendo  el  nom- 
bre  que  tenia  eu la  lengua  quicliua,  que  es la 
general  del  Peru,  cuyos  Aaturales  le  Uamabaa 
Pisco mayu,  que  quiere  decir  rio  de  los  pdjaros, 
por  los  muchos  que  alegran  con  la  armonia  sua- 
ve de  sus  cantos 卿 amenas  riberaa.  Nace  el 
Pilcomayo  en  la  provincia  de  los  Charcas,  en- 
tre las  sierras  que  van  de  Potosi  y  Porco  para 
Oruro,  juntdudose  con  dl muclias  fuentes  sobre 
el  rio  de  Tarapaia  6  Toropalca,  que  es  la  ribe- 
ra  en  que  estan  fundados  los  iiigenios  de  plata 
del  famosisimo  Potosf,  y  tirando  al este  v4  4 
juntarse  con  el  rio  Cachimayo,  que  es  el  de  la 


COKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  121 

cindad  de  Chuquisaca  6  de la  Plata,  baja  Mcia 
el  mediodia  d la  villa  de  Oroncota  y  entra  por 
el  corregimiento  de  Pa  spay  a  dejando  & la  iz- 
quierda  el  de  Tomina:  corta  luego  la  gran  Cor- 
dillera general,  por  tierra  de los  chiriguanos 
que le  Uaman  tamoien  IticA;  en  e^tas  cercanfas 
incorporan  consigo  al rio  de  San  Juan,  que  baja 
desde  antes  de  Santiago  de  Cotagaita,  pueblo 
de  indios,  situado  en  el  camino  de los  Cbiclias  con 
otros  dos  de  Yavi  y  del  valle  de  Cinti;  des- 
pues  del  rio  de  San  Juan  le  entra  el  rio  Salado 
al  aicno  Pilcomayo,  que  saliendo  de  los  llanos 
que  vulgar mente  Uaman.  de  Manso,  por  el  capi- 
tal! Andrds  Manso,  conquistador  del  Peru,  que 
nabiendo  fundado  en  ellos  una  ciudad,  esta  fu6 
asolada  y  muerto  bu  fundador  por  los  chiri- 
guanos. 

Desde  antes  de  estos  llanos  va  dando  de  be- 
ber  d  muchas  naciones ,  que  por lo  general se 
aplican  d la  〗abranza,  y  discurriendo  con  gran- 
des  vueltas  &  diversos  rumbos ,  viene  d  salir 
por  las  dos  bocas  que  hemos  referido,  & las 
cuales  Uamaban  antiguamente  Araguayguazii  y 
Araguayminf;  pero  hoy  dejando  el  nombre  de 
Araguay  al  mas  cercano  d la  ciudad  de  la  Asun- 
cion Uaman  Pilcomayo  al  que  entra  en  distan- 
cia  de  cuatro  leguas.  Las  corrientes  de  este 
rio  estando  Lajo,  son  mansas;  pero  en  tiempo 
de  crecientes,  que  es  desde  enero  liasta  agosto, 
por  causa  de  derretirse  las  nieves  del  Perii, 


122  C09QUISTA.  DEL  RIODE  LA  PLATA 


corre  con  mucha  rapldez,  y las  agaas  son 
blanquizcas  y  salobres.  En  tiempo  en  que  el  Pfl- 
comayo  (1) estd  bajo  ,  aunque  descarga  sus  aguas 
en  el  Paraguay,  no  obstante,  introduce  este  las 
snyas  por la  boca  de  aquel, y  con  tanta  violencia, 
que  por  espacio  de  doce  legaas, les  parece  & loa 
que  navegan  Pilcomayo  arriba ,  que  van  cami- 
nando  rio  abajo,  por  que  realmente  d  todo  aqnel 
espacio  se  estiendc  la  creciente  del  Paraguay. 
En  tiempo  de  crecientes  se .  unen los  dos  brazos 
de  Pilcomayo,  6  inundan  todas  las  eampaiias  ve- 
cinas,  formaiido  un  dilatado  golfo  de  70 legaas 
desde  sa  boca,  porque  tantas  hay  hasta  el  lugar 
donde  se  dividen  los  dos  bra2os,  y  dejan  hecha 
una  grandiosa  isia  que,  por  estar  llena  de  algu- 
nas laganas,  es  fdcil  con  la  creciente  anegarla 
toda. 

Camo  el  rio  Tarapaya  tiene  en  bu  ribera  los 
ingenios  donde  se  muele  la  piedra  de  plata  del 
opuleiitfsimo  cerro  de  Potosf  y  se  beneficia ,  es 
mnchfsima  y  aim  increible  la  cantidad  que  arre- 
bata  de  aquel  precioso  metal , para  tributar  al 
Pilcomayo;  (2)  pues  personas  inteligentes  aseguran 
que  desde  el ano  de  1546  en  que  se  descubri6  has- 
ta el  ano  de  1611  en  que  se  hizo  el  c6mputo  ,  se 
Labia  Uevado  el  Tarapaya  40  millones; lo  mismo 
pasa  proporcionalmente  con  el  azogae  que  se 

(1)  Garoilaso  lib.  9,  cap.  29, le  llama  Pillcumayu. 

(2)  Padre  Techo,  lib.  3,  hist.  Parag.  oap.  3. 


GOITQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


123 


hecha  para  el  beneficio  de los  mctales,  pero  pa- 
ga  de  contado  el  latrocinio,  porque  desde  que le 
entra  el  azogue,  hasta  muchas  legaas  adelante, 
despuebla  de  vivientes  asf  al Tarapaya  como 
al Pilcomayo , la  maligna  caalidad  de  aquel  mi- 
neral, no  halMndose  en  tan  largo  espacio  pez 
algano  en  ambos  rios. 

For  causa  de  esta  plata  que  entra  en  el  Pilcoma- 
yo,  quisieron  decir  algunos  que  se  di6  sa  especio- 
80  nombre  al  Rio  de  la  Plata,  en  cuya  madre  en- 
tra finalmente,  y  no  falta  autor  mal  informado  (co- 
mo en  otras  cosas  que  escribe  muy  confiado)  que 
confundiese  al rio  Pilcomayo  con  el  de  la  Plata 
diciendo  que  al  pasar  por  Chuquisaca,  que  se llama 
la  ciudad  de  la  Plata,  muda  su  nombre  por  ser  mas 
bien  visto,  y  habiendo  nacido  arroyo  y  dilatado- 
86  rio  muere  de  hidropesia  en  el  oc^ano  (1.)  El 
que  asi los  confandi6,  ignor6  sin  duda  los  diver- 
SOS  orfgenes  de  ambos,  que  el  del  Pilcomayo  es 
muy  Babido,  como  ya  insinu^,  y  el  del  rio  de  la 
Plata,  en  caalqniera  de  los  dos  brazos,  Parand  6 
Paraguay,  es  iiic6gnito  por  muy  remoto;  iguoro  que 
el  curso  de  ambos  es  muy  distinto,  corriendo  se- 
parados  uno  de  otro  por  centenares  de  leguas,  el 
Pilcomayo  del  oeste  al  este,  y  el  Paraguay 
6  Parand  de  norte  &  Sur;  igiior6  que  es  el  Pil- 

(1) Montalvo,  en  el  sol  del  nuevo  mundo,  iib. l.o  cap.  2.  Si- 
guio  esta  opinion  el  eruditisimo  Roarigo  Valdes  en  su  poema 
heroico  Hispano  Latino,  pr,  37  in  notis  marginalib.  nam.  6 
,f  ag. 177. 


124 


CONQUISTA  DEL  RIO  D£  LA  PLATA 


comayo  uno  como  cabello  del rio  Paraguay,  sien- 
do  este  un  rio  coronado  como lo  indica  m  nombre, 
y  el  otro  un  pechero  suyo  y  n6  de los  mayores: 
el  lino  como  mar,  el  otro  como  rio  que le  tribnta; 
ignor6,  por  fin,  que  ya  ha  caminado  seisclentas 
leguas  con  caudal  en  todas  ellas  el  Paraguay,  para 
que  le  navegen  bergantines,  cuando  recibe  el  corto 
tribute  que  le  da  el  Pilcomayo  ,  sin  inmntarse  ni 
percibirse  aumento;  todas  las  cuales  cosas  decla- 
ran  realmente  distintos  &  estos  dos  rios,  sine  es 
que  el  dicho  autor  pretenda  unirlos  6  identificar- 
los  con  el  entendimiento  ,  fingiendo  erradas  con - 
fusiones  de  la  -  misma  claridad  ae 纏 cristales, 
como  dice  d  semejante  intento. 

Ki  el  Rio  de  la  Plata  recibi6  m  nombre  del 
Pilcomayo ,  porque  en  61  entra  Cachimayo  que 
riega  la  ciudad  dela  Plata,  sino  que  el  orfgen 
de  .su  nombre  fu^ la  plata  que  ca,^ualmente  des- 
cubri6  Sebastian  Gaboto,  entre  los  indios  de  la 
frontera  cerca  del  lugar  donde  hoy  esti  fundada 
la  ciudad  de  la  Asuncion  ,  y  juzgando  que  la 
ocultaba  el  rio  en  sus  entrafias,  le  mud6  el  nom- 
bre primitivo  de  Solis,  de  su  primer  descubridor 
Juan 'Diaz  de  Solis,  por  el  del  precioso  metal  de  que 
le  juzg6  opulento.  Fuera  de  que  no  estando  enton- 
ces  fundada  la  ciudad  de  la  Plata,  mal podria  de- 
nomiiiar  al rio 】a  que  no  tenia  ser,  porque  este 
nombre  de  Rio  de ' la  Plata  se  empez6  d  oir  des- 
de  el  alio  1527  y la  ciudad  se  fund6  el ano  de 
1538.   Ni  auuque  hubiera  estado  fundada,  pudo 


C0KQUI8TA  DEL  lilO  DE  LA  PLATA 


125 


tener  Gaboto  tal motivo  para  ese  nombre,  por- 
que  no  pudo  saber  por  falta  de  intdrprete  y  por 
BO  haberse  descubierto lo  interior  del  pais,  el  orfgen 
de  ^quel rio  que  se  descnbri6  mucho  despues. 
Anadase  que  es  inaudito  en  el  Peru  (Jue  el  Pilco- 
mayo  se  llame  alld  el  Rio  de  la*  Plata,  como  el 
que  pasa  junto  d  Chuquisaca,  pues  es  cierto  que 
corre  d  3 leguas  de  distancia:  con  que  por  hacer 
bien  viisto  al Pilcomayo,  el  autor  de  esta  ficcion,  no 
es  ni  para  visto  ni  para  oido  en  esta  noticia  qui- 
m^rica. 

A  cinco  leguas  de  la  verdadera  boca  del  Pil- 
comayo , entra  al  Paraguay  otro  rio  bien  cauda- 
loso,  ana  legua  mas  abajo  del  lugar  dondc,  en  la 
banda  opueata,  estd  fundada  la  Villa  cfe  San  Fer- 
nando de  Guarnipitan.  Cou  designio  de  facilitarla 
conversion  de  las  naciones  del  Chaco,  y  teiitar  si 
se  podia  hallar  camiiio  mas  breve,  dcsde  nuestra 
provincia  k las  misiones  de los  Chiquitos,  que  se 
presumia  no  distar  mucho  del  rio  Pilcomayo, 
dispuso  el  padre  provincial  Jos^  de  Aguirre,  en- 
trasen  a  descubrir  dicho  Pilcomayo  el  padre  Ga- 
briel Patiiio  y  el  hermano  Bartolomd  de  Niebla, 
previniendo  embarcaciones  y  cscolta  de  ^soldados 
k  costa  nuestra.  Emprendi6se  el  viaje  por  agos- 
to  dc 1721,  pero  se  cerr6  la  boca  del  rio  Pilco- 
mayo, por  que  segun  asientan  los  auiores  auti- 
guos,  como  son  Rui  Diaz  de  Guzman  y  el  lieeii- 
ciado  don  Mai  tiii  del  Bareo  Ceuienera,  diciia  bo- 
ca dista  solo  4 leguas  de  la  Asuucion,  y la  que 


126 


GOHQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


Biguieron  nuestros  esploradores  estd  nueve  le- 
gaas  de  dicha  ciadad;  conque  de  aquella  espedi- 
cion,  que  dur6  cuatro  meses  y  medio,  solo  Be  con- 
8i^i6  el  registrar  eate  rio  de  que  hablamos.  • 

Navegaxon  por  €1  mas  de  300 legaas  ; las  80 
en  embarcaciones  grandes  y las  restantes  sola- 
mente  en  botes;  hallaron  que  corre  de  noroeste 
&  Bttdoeste ;  que  en  tiempo  de  baja  mar  se  v4 
estrechando  sn  cauce,  sitiado  en  partes  de  alti- 
simas  barrancas;  en  partes  tiene  en 剛 mdrge- 
nes  dilatadfsimas  lagunas  ,  &  cuyo  fin  no  alcan- 
zaba  la  vista,  y  abundantfsimas  de  muchas  es- 
pecies  de  pescados;  anas  vecea  discurre  por  pal- 
mares, i  veinte  y  treinta  leguas  ;  otras  por  ve- 
gas  amenfsimas;  las  aves  son  sin  niimero  ; los 
pescados  del  rio  de  diversas  especies;  las  nacio- 
nes  de  indios  diferentes,  y  en  la  liltima  &  que 
aportaron,  donde  estarian  juntas  seiscientas  per- 
sonas,  eran  las  iudias  tan  blancas  como  espa- 
Solas,  cosa  rara  entre  las  naciones  infieles;  an 
daban  desnudas,  sin  cubrir  mas  que lo  que  pide 
la  decencia.    Crian  carneros  y  caballos,  y  se 
aplican  mucho  d la  labranza,  d  cuyo  beneficio  cor- 
responde  el  fertilfsimo  terreno  con  grande  abnn- 
dancia  •   No  hallaron  que  dicho   rio  tuviese  bra- 
ze ninguno,  lo  que  acab6  de  confirmar   d  los 
pricticos  de  que  no  es  el  Pilcomayo,  del  cual es 
constante  que  se  divide  en  doa.    Nace  en  la 
Cordillera  de  los  Chiriguanos,  de  cuyo  pais  uo 
estuvieron  distantes  los  referidos  navegantes,  pe- 


COVQUISTA.  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


127 


TO  no  pudieron  pasar  adelante,  asf  por  haberles 
faltado los  alimentos,  como  por  haberles  armado 
traicion  los  mencionados  infieles,  por  insinnacion, 
& lo  que  se  cree,  de lod  tobas,  enemigos  del 
nombre  espanol  que  se  vieron  entre  ellos. 

A  naeve  leguas  de  dicho  rio,  desemboca  en 
altara  dc  26  grades  el  Ypin,  que  quiere  decir 
rio  turbk>,  por  traer  tnrbias  d  tiempos  sus  aguas, 
aunque  tras  veces  parecen  cristales  que  corren 
placidamente  por  grandes  Uanuras,  pobladas  en 
Unas  partes  de-  hermosas  palmas,  en  otras  de 
verdes  laureles  como  premio  de  la  victoria  que 
consigue  en  Uegar  con  caudal d  tribntar  copia 
grande  de  raudales,  despues  ae  haber  discurrido 
por  muchas  naciones  y  regado  vastas  campanas 
desde  las  serranias  del  Perii,  donde  tiene  sn 
origen.  Fu さ rio  de  fama  entre  los  primeros  con 
qaistadores;  pero  en  los  liltimos  tiempos  no  ha 
faltado  quien  aan  del  nombre, le  haya  querido 
despojar  confundiendole  con  el  que  Uaman  Rio 
Grande,  y  s^nalandole  por  caaaal  para  motivar 
la  razon  de  esft  grandeza  las  aguas  de  los  rios 
que  bajan  de  Tarija,  Salta,  y  Jujuy,  que  cierta- 
mente  componen  cuerpo  muy  distinto  y  distante 
alganas  leguas  del  que  hablar^  presto. 

No  ocurre  otro  rio  de  consideracion  en  esta 
costa  liasta  la  punta  del  rio  Bermejo  y laB  juntas 
del  Parand  y  Paraguay  que  es  donde  pier- 
de  este  sii  caudal y  sn  nombre,  sepnltando  en  el 
soberbio  Parand  toda  sn  gloria.  Y  porque  ya 


128 


CONQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


nos  despedimos  de  dl, sirvale  de  alabanza  la  es- 
plicacion  de  sn  nombi'e,  que  en  el  idioma  mas 
oomun  del  pais,  que  es  el  guaranf,  quiere  decir 
rio  coroiiado,  compuesto  su  nombre  de  Para- 
gud  que  significa  corona  de  plamas,  6  y lo 
mismo  que  rio;  y  siendo  el  idioma  guaranf  tan 
propio  en  su  -  significadoa  que  desnada  la  cosas 
en  si  y las  representa  con  su  naturaleza,  espre- 
s6  admirablemente  la  de  este  rio  famoso,  &  qaien 
de  derecho  se le  debe  corona  de  rey  entre 
los  rios  mas  famoaoa  del  orbe,  paes  fuera  de 
los  doa  que'  compiten  sobre  el  imperio  de  las 
lagunas  diticilmente  cederd  k  otro  ningnno,  ni  se 
hallard  con  facilidad  otro  que  tenga  reino  mas 
dilatado. 

Desde  su  boca  hasta  donde  se  ha  descubierto, 
que  son 160  legtias  sobre  el  lago  de  los  Xara- 
y さ 3,  se  deja  navegar  ochocientas  leguas,  porqae 
aunque  es  verdad  que  desde  la  boca  Iiasta  los 
parajcs  conocidos  habra  solas  seiscientas  por 
tierra,  pero  su  cauce  da  tales  vueltas,  segun 
han  observado  en  los  tiempos  moaernos  los  Je- 
suit as  que  le  navegaron,  que  Uega  i  correr  el 
niimero  de  leguas  que  acabo  de  espresar.  En 
tan,  largo  espacio  forma  islas  en  gran  nrimero 
miiy  fer tiles  y  amenas,  de  una^  dos,  tres,  diez  y 
doce  leguas,  fuera  de  la  de  los  Orejones  qae 
oCiipa  cuarenta,  para  parecerse  liasta  en  C9o  al 
mar,  que  es,  en  sentir  de  otros  peritos  en  la 
lengua  guaranf,  el  significado  del  nombre  Para- 


CONQUISTA  DEL  BIO  DB  LA  PLATA 


129 


guay  diciendo  que  se  compone  de la  palabra 
Y  que  es  rio,  y  de  la  diccion  Pararamingud  que 
es  como  mar,  sinalcfando  el  rami,  como  se  es- 
tila  en  dicha  lengua  de  ordinario,  y  diciendo  via 
como  mar  por la  copia  inmensa  de 議 aguas, 
per los  innumerable^  rios  que  recibe ,  por  las 
muchas  y  famosas  islas  que  forma,  y  por  las 
demas  calidades  que le  constituyen  digno  acree- 
dor  de  tai  nombrc.  * 

No  son  tan  claras  las  agaas  del  Paraguay  como 
las  del  ParanA,  pero  son  muy  suaves  y  regala- 
das,  y  en  particular  muy  eficaces  para  aclarar 
y  purificar  la  voz,  desembarazar  la  garganta  y 
el  pecho  de  las  destilaciones  y  humores  nocivos 
que  la  suelen  enronquecer,  y  por  esto  suelen 
tener  escelentes  voces  todos  los  paraguayos 
que  bebeii  estas  aguas.  Anade  el  padre  Ovalle, 
en  m  "Hist or ia  de  Chile, (1) que  escribi6  en  Roma, 
que  no  habia  visto  hasta  entonces  tierra  en  el 
mnndo,  esto  es,  ni  ami  en lo  mas  do  las  Inaias 
ni  en  lo  principal  de  Europa  que  habia  andado, 
que  haga  ventaja  en  la  calidad  de  la  voz  d la  de 
los  paraguayos,  ni  aun  que  le  sea  semejante,  y 
que  sou  naturalmente  musicos  los  que  naceii y 
se  crian  en  aquel  pais;  ni  solo  estos,  pero  aun 
los  que  van  de  afiicra  se  mejoran  do  voz,  vivien- 
do  algun  tiempo  en  eata  tierra,  y  dice  en  confir- 
macion  de  esto,  que  conoci6  cierta  persona  naci- 
da  en  Chile  que  tenia  admirable  voz,  la  cual,  por 

(1) Ovalle.  Lib.  4  。  cap. 11. 

7 


150 


9<>94UI9^A  PPIj  910  Dps  LA 


haber  vividQ  9il 鄉剛 &fio,  en や 1 Paraguay,  la  u^e- 
jor6  eoupgi^iEQOt^  nmchos  gr: 本 d ひき; perq  ss^ljdudo 
de la  Asuncion  y  vplyiejado  fil  Tucuman,  dond^ 
lo  refiri6  i  clicbio  ftut^r,  sq  torn6  al estado  pri- 
mitivo,  p^rdie^adQ  por la  mudanza  de  aguas,  U 
mejoria  que  adquiri6  oou las  del  Paraguay.  Atri' 
buyole  tambieii  la  propiedad  de  couvertir  losp &, 
los  eu  piedra,  y  qae  aun  dentro  de  unos  cocoa 
que  pueblan  bus  nberas,  se  crian  unas  piedran 
que,  en  llegaudo  ^  cierta  ^azon,  haeeu  reventar 
con  notable  estr^pito  e\  qoco  que  las  di6  set  y 
ae  descubren  las  puntas  de  amatiatas  q^e  oeulta- 
ba. 


• 


CAPITULO  VI 

fin  t la  deicripctott  dol tio  it  la  Plata  eocteude  sni  mirgeiii 
austral y  oeeideital  desde  la  boea  del Uo  Pangnar  haiti  Ci- 

bo  Blanco,  doade  u  lepulta  eo  el  oetano. 


oLTAMos^despnes  de  tan  prolijo  viage,  &  entrar 
en  el rio  Parand,  que  ya  desde  la  junta  con  el 
candaloso  Paraguay,  i  qnien  absorve  enteramente 
en  este  paraje  de  27  grados,  corre  con  mayor  mages- 
tad  y  como  qnien,  aspirando  al imperio  de  log 
tics,  va  echando  el  resto  &  sn  poder,  para  qne- 
dar  vencedor  en  la  contienda.  El  primer  rio  de  qnien 
cobra  tributo  por  eata  costa,  es  el  que  Uaman  Ber- 
mejo,  que  contribuye  con  bu  caudal  copioso  &  for- 
mar  el  golfo  de  mas  de  dos leguas  que  se  goza  & 
vista  de  la  ciudad  de  las  Gorrientes^  en  frente 


鲁 


132  COXQUISTA  DEL  BIO  D も LA  PLATA 

de la  cual  desagtta  por  ana  ancha  boca.  Nace 
en  la  cordillera  grande  del  Perd  en  la  provincia 
de los  Chichas,  juntdndose  en  nno  el rio  ae 
Tarija,  el  de  Toropalcha  y  San  Juan,  y  cor- 
riendo  &  oclio  legaas  de  distancia  de  la  Villa  de 
Tarija,  por  el  pais  de  los  cnirignanos,  da  asien- 
to  en  SU9  m&rgenes  d  nn  pueblo  de  esta  nacion 
Uamado  San  Ignacio  de  Taraquia/  que  faudaron 
por  los  ano3  de  1714  los  padres  Pablo  Restivo 
y  Francisco  de  Guevara,  y  permanecid  hasta  el 
de  1727  en  que  se  rebelo  esta  barbarfsima  nacion. 

Sigue  el  rumbo  de  norte  &  sur  hasta  qnedar 
paralelo  con  la  ciudad  de  San  Salvador  de  Ju- 
juy,  por  donde  pasan  dos  rios,  el uno  Uamado 
Chico  y  el  otro  Grande,  que  es  el  mismo  que 
en  el  camino  de  la  provincia  del  Tucuman  al 
Peru  Uaman  Omaguaca,  por  regar  d  un  pueblo 
de  indios  cristianos  de  este  nombre;  pasando  de 
jujuy,  Be  juntan  ambos  rios  Chico  y  Grande,  con 
otros  que  bajan  de  hdcia  Salta,  incorporados  con 
el  rapidisimo  de  Sianca,  que  se  mezcla  con  el  rio 
Grande,  y  en  uu  cuerpo  va  en  el  principio  del 
Chaco  & la  falda  de la3  scrranfas  &  encontrarse 
con  el  dicho  Bermejo,  que  perdiendo  alli su  nom- 
bre, se  alza  toda  esta  junta  de  aguas  con  el 
nombre  de  Kio  Grande.  Cerca  de  estas  juntas 
fund6  por  los  aaos  de  1627  una  ciudad  Ilaraada 
Guadalcazar,  el  gobernador  Martin  de  Ledesma, 
e  iutentaba  fundar  otra  mas  abajo,  coDvidandole 
la  fertilidad  del  terreno  y la  esperanza  de  ha- 


COKQUISTA  DEL  KIO  DE  LA  PLATA  133 

liar  ricas  minas  en  las  serranfas  cercanas;  pe- 
ro la  mnltitud  de  bdrbaros  que,  mirando  como 
freno  de  su libertad  la  fdndacion  de  aquellas 
ciadades, Ip  acometieron  valerosamente, le  for- 
zaron  d  desistir  de  su  designio  y  abandonar  la 
ciudad  fundada. 

Formado,  pues,  el  no  en  un  cuerpo  que  es  ca- 
paz  de  navegarse  por lanchas  y  barcos,  va  por 
trescientas  leguas  atravesando  toda  la  c^lebre 
provincia  del  Chaco,  cuyas  naciones  mcUaguayos, 
tobaSy  agoyas^  malbalaes^  cliunipies^  vilelas,  za- 
pitataguas^  chv/rumatas,  gualmalcas,  aquilotes, 
palomos,  mogosnas,  callagaes  j  abipones  pue: 
blan  sas  mdrgenes.  Cincuenta  legnas  antes  de 
desembocar  recobra  su  primer  nombre  de  rio 
Bermejo,  y  por  donde  quiera  que  pasa,  recibe 
las  aguas  de  muchas  lagunas,  entre  las  cnales 
una  que  Uamaban  antiguamente  de los  Maho- 
mas li  Hohomas,  porque  caia  en  tierra  de  aque- 
11a  nacion  amicisima  de  los  espafioles,  fu さ c^le- 
bre  por  las  muchas  perlas  finas  que  criaba  con  ser 
dulcisimas  sus  agaas,  y  pescaban  sus  ostiones  en 
pequenas  redes,  pero  las  estimaban  poco,  por  no 
saber  taladrarlas,  por lo  cual  las  daban  los  Hoho- 
mas por  vii precio  i los  espanoles;  y  de  este  noble 
g^nero  que  allf  se  pescaba,  le  pro  vino  la  mndan- 
za  del  nombre,  Uamandola  Laguiia  de  las  jpcr- 
las,  que  distaria  ochenta  leguas  de  la  boca  del 
Bermejo  en  el  Parand.  Hoy  dia  produce  los  mis- 
mos  ostiones,  segnn  he  sabido  por  relacion  de 


134 


COmUSTA.  Dl^  BIO  I>E  LA  PLATA 


an  espanol  eautivo  que  estuvo  alganos  aSos  en- 
tre los  abipones,  habiendo  sido  cautivado  muy 
nino;  luego  qae  recien  salido  de  su  cautiverio 
vi6  perlas  eu  Santa  F も dijo  que  de  aquellas  ha- 
Uaban  muchas  los  birbaros  en  una  laguna  sobre 
el  Bermejo,  mas  que  las  arrojaban  por  no  hacer 
aprecio  de  ellas. 

Cuarenta  leguas  mas  adelante  de  esta  laguna, 
fund6  en 11  de  abril  del ano  de  1585  el  gene- 
ral Alonso  de  Vera  y  Aragon,  llamado  por  mal 
nombre  cava  de  perro^  la  ciudad  de  la  Concep- 
cion  con 135  espaSoles  que  sac6  del  Paraguay, 
aniique  en  la  division  de  los  gobiernos  se  apli- 
c6  al del  Rio  dc la  Plata.  El  motivo  de  la  fun- 
dacion  fa さ para  ir  poniendo  freno  al  orgullo 
de  los  guaycurues  y  i la  nacion  de  los  f 化れ- 
tones ^  que  ocupaban  estas  costas  hasta  Santa  F^; 
y  tambien  facilitar  el  comercio  del  Paraguay  al 
Perii,  entrando,  como  se  entraba  por  el  Chaco  k 
la  proviucia  del  Tucmnan,  para  evitar  el  rodeo 
de  mas  de  ddscientas  legaas  que  ahora  se  ban 
recrecido  por  Sauta-F^.  Encomend6  & los  po- 
bladores  muchos  mil  lares  de  indios,  pero  hosti- 
gados  estos  de  los  maltratamientoa  de  aqnellos, 
se  empezaron  k  rebelar  y  capitaneados  de  los 
calchaqufes  de  hdcia  Santa-Fd,  dfstintos  de  otra 
nacion  del  mismo  nombre  en  la  provincia  de 
Tucuman,  asaltaron  la  ciudad  de  la  Concepcion 
por  los  aiios  de  1632,  obligando  k  bus  vecinos 
&  abandonarla  y  retirarse  con  sumo  trabajo  & 


dOVQUISTi  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


i お 


la  ciudad  de  las  Corrientes.  Be los  ganados 
que  tenian  los  espaiioles  ae  la  Concepcion,  se 
multiplied  tanto  el  vacnno,  que  se  form6  gran- 
diosa  vaquerfa  por los  dos lados  del rio  Ber- 
mejo;  annque  el dia  de  hoy  solo  se  hallan  va- 
cas  hacia  la  parte  de  los  guaycurues,  cuyo  territo- 
rio  se  estiende  hasta  dicho  Bennejo,  que  los 
separa  de  los  abipones,  con  quienes  &  veces 
sustentan  sangrientas  guerras. 

Sigoiendo  la  costa  del  Parand  hasta  el  rio 
Salado,  que  serd  distancia  de  cien le ゆ as,  desa- 
guan  varios  rios  en  el  ParanA,  unos  sin  nombre,' 
otros  con さ 1, y  todos  tienen  su  orfgen  de  hdcia 
la  provincia  del  Tucuman.  Los  que  tienen  nom- 
bre  son  el  rio  Blanco,  el  rio  Rubio,  el  de  Mala- 
brigo,  y  el  de  Reyes,  el  cual,  formandose  de  tres 
riachos  que  bajan,  el 1. ^  de  la  parte  del  norte, 
el 2,  o  de  la  del  poniente  y  el 3.  ®  de  hdcia 
el  sur,  recogen  tanto  caudal  que  con  no  durarle 
el ser  mas  de  sesenta  leguas  en  que  aa  va- 
riad  vueltas,  entra  soberbio  al Parand,  siendo 
navegable  doce  leguas  antes  de  sepultar  sn  nom- 
bre  y  su  caudal. Sus  mArgenes  pueblau,  en  par- 
tes, bosqnes  mas  dulces  qfle  amenos,  pnes  abun- 
dan  sobremanera  de  cera  y  miel, y  en  parte 
son  campos  abiertos  que  dan  pasto  d  multitud 
copiosa  de  ganado  mayor.  Siguese  &  este  rio 
el  Quiloaza,  junto  al  cual,  sobre  la  misma  m&r- 
gen  del  Parand,  fund6  el ano  de  1573  el  capi- 
tal! Juan  de  Garay,  con  gente  venida  del  Pa- 


136 


COlfQUISTA  DEL  BIO  DE  Lk  PLA.TA 


ragaay,  la  ciadad  de  Santa  de la  Vera 
Cruz,  donde  encomendd  veinte  mil  indioa  de  las 
naciones  quiloasas,  mepen^s,  colastin^s  y  tim- 
biies,  de  que  no  han  qaedado  otras  reliquias  que 
los  nombres  y  el  campo  ubi  Troia  fwit.  For  la 
C03ta  arriba  vivian  los  cachalquis  y  abipones; 
aqnellos  acosaron  tanto  d  sus  pobres  vecinos  que 
redujeron  aquella  lucida  cindad  a  estrema  miseria, 
obUgdndoles  a  estar  de  noche  y  de  dia  con  las  ar- 
mas  en  la  mano,  por lo  cual, y  porque  el  sitio 
era  nocivo  por  la  multitud  de  laganas  que  lo  in- 
festaban,  trasladaron  la  cindad  d  otro  sitio,  doce 
leguas  de  distancia  sobre  el rio  Salado. 

Este  es  muy  caudaloso  y  viene  d  tributar  al 
Parand  multitud  de  aguaa  que  recoje  por  mas 
de  do8cientas  leguas,  que  corre  desde  su  origen, 
que  cs la  provincia  de  Tucuman  en  el  valle  de 
Calchaqui,  de  donde  rompiendo  por  sus  serra- 
nfas,  se  junta  con  otro  Uamado  Guachlpas  y  cor- 
re por  el  valle  de  Choromoros,  atravesando  el 
camino  real  de  Tucuman  &  Salta,  por  donde  su 
rumbo  es  del  oeste  al  este,  y le  Uaman  allf  el 
Rio  del  Pasaje :  es  tan  rapid  a  su  corriente  que 
no  liay  canal  de  moUno  que  se  le  compare,  todo  lo 
arrebata,  drboles  grandes  y  piedras  disformes^  es- 
pecialmente  en  tiempos  de  crecicntes,  Llega  asi 
d las  juntas  que  llamaban  de  Madrid,  por  que  del 
poniente  se  le  junta  el  Rio  de  las  Piedras,  en  el 
sitio  donde  estuvo  fundada  la  ciudad  de  Talavera 
de  Madrid  ;  desde  aqnf  tira  su  rnmbo  de  norte  d 


OOHQUISTA  DEL  RIO  DE lA  PLATA 


137 


sad,  corriendo  paralelo  con  el  Farani,  por la 
jnrisdiccion  de  San  Miguel de  Tucuman  y  de  San- 
tiago, donde  bana  algunos  pueblos  en  sus  riberas 
que  son  el  Matard,  bien  numaroso,  el  de  Lasco  y 
otros.  Por  aqui  corre  muy  apacible  entre  espe- 
8"imo3  bosques  abnndantfdimoa  de  miel  silvestre, 
y  mucha  cera  que  labran  sin  ningan  cultivo  mfini- 
dad  de  abejas.  Sdcase  cera  de  estos  bosques  para 
el  gasto  de  toda  la  provincia  de  Tucuman  y  mu- 
cha se  conduce  al Paraguay,  &  Buenos  Aires,  al 
Perd,  y  al  reino  de  Chile.  Vemte  leguas  antes  de 
Santa-F^,  banaba  dnn  pueblo  de  indios  cristianos 
de  nacion  de  cayastas,  pero  ni  un  indio  hay  de 
aquella  jente,  ni  de  su  noriibre  hay  memoria,  sino 
por  el  lagar  de  bu  situacion. 

Llega  por  fin  &  acercarse  tres  leguas  al  Para- 
n も, y  en  aquel  paraje  deja  un  bello  sitio  para  la  ciu- 
dad  de  Santa  Fd,  que  se  traslad6  aquf,  desde  el 
Kio  QuUoaza,  el  afio  de  1660,  y  se  iba  adelantan- 
do  mucho  con  ei comercio  grande  que  d  ella  con- 
cnrria  desde  el  Perii,  Tiicumaji y  Chile,  en  bus- 
ca  de  la  yerba  y  otros  g^neros  del  Paraguay,  que 
Be  conducen  en  embarcaciones  bien  grandes  para 
que  tiene  buen  puerto  esta  ciudad,  en  dicho  rio 
•  Salado.  El  territorio  es  fertilfsimo,  donde  se  dan 
todos los  frutos  de  Europa  y  muchos  del  pais, los 
pastoi  esceleutes  para  ganado  mayor  y  menor,  la 
pesca  de  ciiantas  variedades  de  pescados  tiene  el 
l^arand  que  se le  comuuica  por  una  bo じ a,y  en  tiem- 
po  de  crecientes  innnda  una  isla  de  tres  leguas,  que 


138 


COKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  HATA 


girve  de  division  entre  el  dicho  rio  y  el  Salado. 
Han  acosado  tanto  &  esta  ciudad los  abipones, 
mocobies  y  otros  bdrbaros  desae  el  aiio  de  1710, 
que  fuera  de  haber  asolado  todas  las  haciendas  de 
campo,  que  acd  Uamamos  estancias,  de  su  distrito, 
la  tienen  desde  el  afio  de  1726  bloqueada,  sin  po- 
derse  etitrar  alld  sino  con  escolta,  y  manifiesto 
peligro;  ban  dado  inuchas  muertes  crueles  d la  ma- 
yor parte  de  sns  vecinos  y  tienen  reducida  d  estre- 
ma  miseria  una  de  las  mejores  ciudades  de  estas 
provincias,  donde  tienen  conventos  las  tres  reli- 
giones  de  domfnicos,  franciscanos  y  mercedarios 
y  su  colejio  la  Compafifa.  Eetd  situada  en  altura 
ae  32  grados  y  medio  de  latitud  y  de  longitud  317. 

Por  esta  ciudad,  pues,  &  tres.  leguas  de  distancia, 
entra  uu  brazo  del  Salado  al Parani  y  con  otro  que 
entra  d  distancia  de 14 legiias  mas  ab'ajo,  deja  for- 
mada  una  isla  que  hoy  es  muy  per  judicial &  dicha 
ciudad,  por  ser  guarida  donde  se  acojen  los  infieles 
abipones,  cuando les  persigue  la  milicia,  y  desde 
alU  saltean  con  seguridad  d los  caminantes,  que 
por  esta  causa  se  juntan  en  numerosas  tropas  des- 
de 26 leguas  antes,  para  entrar  en  Santa  F さ, por 
que  de  otra  manera  ban  espuesto  su  vida  a  peli- 
gro manifiesto  de  perecer  i  manod  de  los  bdrbaros. , 
En  tierra  firme,  frontera  de  dicha  isla,  hubo  A  tres, 
cinco  y  siete  legnas  de  la  ciudad,  tres  reducciones 
muy  numerosas  de  indios,  mecoretds,  calchines  y 
colastines^  y  siete  legiias  adelante,  otra  de  tim- 
hues  que  tenia  ocho  mil  almas,  y  hoy  no  se  halla 
senal  de  que  haya  habido  indios  en  esos  parajes. 


C05QUISTA  DEL  BIO  DB  LA.  PI/ATA 


139 


A  pocas  legaas  de la  boca  liltima  del  Salado,  se 
encnentra  la  del  Darcaranal  que  nace  de  las  serra- 
nias  de  C6rdova,  en  cuya  jurisdiccion le  Uamau  el 
rio  Tercerdy  porque  es  el  tercero  que  se  encuentra 
desde  C6rdova  &  Buenos  Aires  ;  vnelve  salobres 
SUB  dulces  agnas  un  riachaelo  llamadq  el  Saladi- 
Uo,  que  le  entra  poco  antes  del  paraje  que  llaman  la 
Cruz  Alta,desde  donde  se  empieza  & llamar  el  Car- 
caranal, y  nnnca  se  puede  desde  aquf  vadear,y  en 
tiempo  de  Uuvias  corre  furioso  con  grande  multitud 
de  aguas  que  recoge  en  su  madre.  Sigue  siempre 
sa  rumbo  de  oeste  al este,  hasta  desembocar  en 
altura  de  32  grados  j  50  minutos.  Sobre  el  cabo 
septentrional  de  este  rio,  fand6  Sebastian  Gaboto 
la  segunda  fortaleza  que  tuvieron los  espanoles  en 
todas  estas  provincias,  ano  de  1528,  y la  llamaron 
Sancti  Spirit!! :  fu^  c^lebre  este  sitio  por  esta  ra- 
zon  y  por  el  fin  lastimoso  que  aqui  tuvieron  los  es- 
panoles,  muriendo  d  manos  de  los  bdrbaros  tim- 
biies  que  poblaban  esta  costa  desde  Gaboto  al  Sa- 
lado.  Hasta  ahora,  pennanecen  vestigios  de  dicha 
fortaleza  y  el  nombre  de  Gaboto  &  aquel  sftio.  En 
el  otro  cabo  austral  del  Carcaranal,  enfrente  de  Ga- 
boto, doctrinaban  los  religiosos  franciscanoa  una 
reduccion 腿 y  numerosa  de  indios  chands,  pero  en 
el dia  de  hoy  solo  ha  quedado  tal cual  paredon  que 
senala  su  antiguo  sitio,  sin  permanecer  indio  alguno, 
, Tiene  por  aqui  el  Parand  dilatadas  y  amenisi- 
mas  islas,  pobladas  de  hermosas  arboledas,  como 
tambien lo  estuvieron  de  muchoa  guaranies  auti- 


140 


CONQXJISTA  DEL  BIO  OE  LA  PLATA 


^amente,  pero  hoy  estdn  totalmente  desiertas.  De 
aqui  adelante,  como  si  ya la  tierra'envidiara  la  po- 
tencia  soberbia  de  este  gran  rio, le  escasea  sns 
aguas  y  no  son  tan  frecuentes los  rios.  Tres 
arroyoi)  grandes  se  siguen,  Uamadoa  los  dos  como 
suenaii, y  el  tercero  de  las  hermanas  por  dos  is- 
las  de  este  nombre  que  tiene  en  su  boca,  tan  seme- 
jantes  una  d  otra,  que  por  esa  razon  las  pusieron 
el  nombre  de  las  dOs  hermanas.  De  aqui,  dista 
pocas  leguas,  el  sitlo  de  Buena  Esperanza  donde 
el ano  de  1536  fun(l6  la  fortaleza  de  Corpus  Christf 
el  Capitan  Francisco  de  Albarado.  Eutra  lueg:o 
el  rio  que  Hainan  de  los  Arrecifes,  por lod  que 
embarasaii  sn  corriente  que  desde  su  origen  en  las 
pampas  de  sur  oeste  &  nordeste,  abriendo  boca  al 
Parand  en  altura  de  33 1^2  gradoa.  Cerca  de  este 
rio  en  la  costa  del  Parand,  estd  nn  pueblo  de  in- 
dios  Uamado  el  Baradero,  fundado  por  el  venerable 
paare  fray  Luis  Bolanos  de  las  naciones  Guarani, 
Albeguay,  y  Chand  que  alii  junt6  con  increibles  fa- 
tigas;  pero  encargdndose  su  ensenauza  d los  cleri- 
gos,  el  niimero  grande  de 画 feligreses  se  ha  dis- 
minuido  de  tal manera  que  hoy  solo  se  euentan  a レ 
gunas  famillas. 

Peor  fortuna  corrio  la  reduccion  de  los  indios 
caygTiands,  que  antiguamente  fu さ muy  numerosa, 
situada  junto  al  mismo  Rio  de  los  Arrecifes,  pero 
ha  mas  dc  50  aSos  que  ni  rastros  habian  quedador 
de  tal  pueblo  ^situado  sobre  las  riberas  del  Rio  de 
Areco)  y  hoy  solo  en  los  archives  hay  memoria  de 


€X>VQUISTi.  DEL  £10  Dfi  LA  PLITA  141 

€1.  ho  mismo  sucedio  al  muy  grande  pueblo  de 
los  indios  baguales,  situado  sobre  las  riberas  del 
Bio  de  Areco,  que  cs  otro  que  desemboca  en  el  Pa- 
rand  i  IG legaas  de  el  Arrecife:  con  haber  estado 
ea  situacion  en  elmismo  camino  real  de  Santa 
Y6  J  G6rdoba  para  Buenos  Aires,  ni  vestijio  se  x6 
de さ 1, ni  se  tiene  hoy  otra  uodcia  que  la  que  fran- 
quean  papeles  antiguos. 

A  ocho  leguas  de  Areco,  se  encu3iitra  el  Rio 
de  Lnjan,  de  mediano  caudal,  pero  memorable  as( 
por la  trajedia  que le  di6  nombre,  que  fu さ la  muer- 
te  del  valeroso  capitan  Jorje  Lujan,  muerto  infe- 
lizmente  en  sus  mdrgenes  el  afio  de  1537  por loa 
Querandis  infieles,  como  por  el  Santuario  de  Nues- 
tra  Sefiora  de  Lujan  que  e's  famoso  por  las  grandes 
maravillas  Maria  Sautfsima  en  todas  estas  pro - 
vincias,  cuyos  moradore^,  especialmente  en  Buenos 
Aires,  Santa  ¥6  y  Cordoba,  le  frecuentan  con  rara 
devocion,  no  siendo  menor  la  de  los  iiavegantes 
que  esperimentan  en  sus  peligros  y  borrascas  muy 
preaente  el  favor  de  e3ta  Reina  Celestial  implo- 
rand ひ el  patrocinio  de  Nuestra  Sefiora  do  Lujan. 
Ha  corndo  siemprc  cste  Santmario  &  cargo  de  cl さ- 
rigps  devotos:  pero  hoy  estd  al  de  los  Relijio303  de 
la  orden  serdfica,  que  promueven  con  la  devocion 
que  acostumbran  los  cultos  de  la  Concepcion  purf- 
sima,  cuyo  misterio  es la  advocacion  de  aquella 
prodigiosa  imigen;  entre  este  rio  y  el  de  las  Con- 
chas, que  dista  6 leguas,  y  es  puerto  dtf las  embar- 
caciones  qiiQ  bajan  por  el  Uruguay  &  Buenos  Ay- 


143  aOSQUISTA  DEL  BIO  D£  UL  TlATJi 

re8,  estuvo  sitoada  la  red  uccion  de los  guacunanu 
bis^  que  erun  seiscientw  familias,  pero  ni  aun  el bU 
tio  sa  poblacion  se  snpiera  si  no  hubiera  habido 
enriofio  que  mas  ha  de  50  anos  hubiese  anotado  m 
Molacion. 

A  6 le^aa  del rio  de  las  Conchas,  sobre  ana 
punta  qa«  Uamaron  Garda,  y lo  es  del  Rio  de  la  Pla- 
ta, que  desde  aqui  goza  el dia  de  hoy  este  nombre  y 
tiene  ya  9 le^as  de  aiioho,  estd  faudada  la  muy 
noble  y  muy  leal  ciudad  de  Santa  Maria,  paerto  de 
la  Santidima  Trinmad  de  Buenos  Ayres,  en  35 1|2 
grades  de  latitud  y321 y  4  minutos  de  longitnd,  en 
uu  miBmo  paralelo  con  el  famoso  Cabo  de  Bnena 
Esperanza,  enfrente  del  coal  estd  sitnada,  aanque 
nuestro  insigne  ge6grafo  Juan  Bautista  Ricciolo 
la  pone  eu  34  grades 10  minutos  de  latitud,  pero 
padeci6  sin  duda  engano  en los  informes.  En  este 
mismo  paraje  fdnd6  el  adelantado  don  Pedro  de 
Mendoza,  la  cindad  de  Santa  Maria  de  Buenos  Ay- 
res,  d&ndole  el  nombre  primero  por  sn  singular  de- 
vocion  d la  Reina  de  los  Angeles,  y  el  segando 
porque  Sancho  del  Carapo,  sn  cunado,  al saltar  el 
primero  de  los  Espaiioles  en  tierra  dijo,  admirado, 
viendo  la  pureza  del  ambiente  y  su  calidad  /Qm 
bue7ios  ayres  son  ealos! 

AcosadoB  de  egitrema  miseria,  abandonaran  den- 
tro  de  do8  aSos  sus  fandadores  aquella  ciudad,  qae 
no  80  toru6  &  poblar  haata  que  el ano  de  1580  can- 
dujo  desde  ol Puraguay  uaa  colonia  de  62  espa- 
uoles  el  capitan  Juwi  cTe  Gar  ay,  y la  pu30  el pd- 


CDKQTJISTA  ML  RIO       LA  PIATA 


143 


mitivo  nombre  anadi^ndole  el de  Puerto  de la  Baa* 
tifilma  Trinidad  de  Buenos- Aires,  por  haber.  dado 
Stt  dia  priacipio  d la  fundaoion. 

1)6  tan  tenues  principios,  y  entre  freeuentea  aaa レ 
toB  de los  indios  comarcaqos,  oapitales  enemigos 
del  nombre  espaiiol,  ha  Uegado  & la  grandeza  que 
boy  goza,  siendo  como  corte  y  emporio  de  toda$ 
estas  proviQcias,  y  una  de  las  mas  c^lebres  de  la 
America. 

Elano  de 17 丄 2,  en  que  imprimid  m  filosofia  nues- 
tro  gran  maestro  Juan  de  Ulloa, (1) la  llama  ya 
ciudad  famosa,  pero  es  cierto  no  merecia  entonceo 
tanto  ese  nombre  Qomo  al presents,  por  que  desde 
ese  ano  ha  ido  creciendo  sensiblemente  y  ee  ha  me- 
jorado  tauto,  que  no  la  conocemos  los  que  entonces 
la  yimos.  Hase  aumenlado  muchfsimo  el  numero  de 
los  vecinos,  y  se  ha  estendido  el  ditio  cast  doblado 
y  mejorado  en  todo  la  calidad  de  los  edificios.  Tam- 
bien  su  magestad  se  ha  servido  contribuir  con  sa 
real  dignaciou  &  ennoblecer  dicha  ciudad  y  puerto, 
porque  atendiendo  & la  fidelidad,  amor  y  celo  con 
que  SUB  vecinos  se  han  senalado  en  su  real  servi- 
cio,  asi  en  oposicion  de  los  infielea  del  pais,  como 
contra  los  euemigos  de  Europa, le  concedi6  por  su 
c^dula  de  5  de  octubre  de  1716  el  titulo  de  imiy 
noble  y  rnuy  leal  ciudad. 

En lo  eclesidstico  es  cabeza  del  obiapado  del 
Rio  de  la  Plata,  que  desde  el  ano  de  1620  en  que  se 

(1) Ulloa,  in  Philosof.  Natural],  Disp.  3,  oap«  2,  p.  4,  nii- 
mero  109. 


144 


COlfQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA. 


dividi6  del  del  Paraguay,  tiene  aqai  sn  catedral, 
la  que  se  compone  de  solo  dos  dignidadea  y  dos 
canonglas.  Era  dedicada  al glorioso  San  Martin, 
obispo  de  Tours,  como  ^.a  ciudad  que le  r econoce por 
su  principal  patron.  En lo  temporal es  tambien  ca- 
pital del  gobierno  del  mismo  nombre,  separado  el 
dicho  ano  de  1620  del  del  Paraguay.  El  pnerto 
de  esta  ciudad,  es  desabrigado  para los  navfos  de 
alto  bordo  que  dan  fondo  en  cierto  paraje  que  Ha- 
inan el  pozo,  por  estar  tres  leguas  de  la  cindad  ; 
pero  para  los  navios  menores,  la  provey6  la  Divina 
Providencia  de  un  riachuelo  que  esti  media  legaa 
mas  abajo,  tan  acomodado  y  seguro  que  metidos  en 
化 pueden  man^enerse  sin  amarras  con  la  seguridad 
con  que  estuvieran  dentro  de  una  caja.  Es  puerto  • 
cerrado  para  toaas  las  naciones,  y  aim  la  espanola, 
sino  son  navios  de  registro,  que  vienen  de  cuatro 
en  cuatro  aSios  6  de  scis  en  seis,  y  tal cual  vez 
algunos  navios  de  aviso. 

La  nacion  inglesa  por  razon  del  asiento  de  ne- 
gros  de  las  costas  de  Africa,  que  le  esti  permitido, 
introduce  cada  ano  algunos  navios  de  negros  de  la 
costa  de  Africa,  y  ayeces  se  Uegan  a  ver  cuatro,  cin- 
CO,  seiii  y  siete  juntos,  sin  otra  mercaderia  en  lo  pu- 
blico que  negros,  en  cuya  compra  y  yenta  se  negocia 
con  aventajados  intereses  de  espanoles  e  ingleses,  y 
estos  &  vuelta  de  su  negra  mercaderia  introducen 
tanta  multitad  de  otras  que  desaguan  por  esta  via, 
y  estravian,  hacia  su  reino,  buena  parte  de  la  ri- 
queza  del  opulentisimo  cerro  de  Potosf,  pues  segnn 


COHQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA  145 

consta  por  sns  mismas  gacetas, los  navfos  de  este 
asiento  aportan  siempre  &  Inglaterra  interesados 
en  alganos  millones, lo  que,  ciertamente,  no  pnede 
rendir  solo  el  trato  de  los  negros.  Otra  buena  parte 
de  la  riqaeza  de  Potosf,  se  estravena  por  este 
pnerto  al reino  ae  Portugal,  porqu^  con  la  como- 
diaad  de  tener  &  9 legaas  de  distancia  su  colonia  ae 
San  Gabriel,  meten  gruesos  contrabandos  y  chupan 
mucha  sangre  al  cuerpo  del  comercio  de  Espana. 

Antiguamente  aunqae  faltaban  estas  dos  sangai- 
juelas  de  la  opulencia  esDanola,  tuvo  otra  por  este 
puerto  no  menos  voraz,  y  fueron  las  frecuentes  ar- 
ribadas  de  las  naos  holandesas,  que  con  pretesto  de 
ayiarse  de  agua  y  bastimentos  para  pasar  d la  In- 
dia, sacaban  cada  aiio  muchos  millones,  d  cuyo  per- 
juicio  quiso  ocurrir  el  senor  Felipe  cuarto,  fiindando 
en  este  puerto  la  Real  Audiencia,  que  pennanecio 
desde  el  afio  de  1663  hasta  mayo  de  1674,  en  que  se 
estingiii6  de  orden  de  la  senora  reyna  madre  por 
alganos  inconvenientes  que  se  reconocieron. 

Ha  sido  esta  cindad  y  puerto  muy  apetecido  de 
las  naciones  estranjeras,  aue  ban  acometido  varias 
veces  &  tentar  la  fidelidad  de 匪 vecinos,  como 
fueron  los  holandeses  el  afio  de  1628,  al  tiempo  que 
daban  principio  &  sas  conquistas  del  Brasil, y los 
franceses,  en  el  afio  de  1658.  Los  primeros,  aunque 
dieron  susto,  se  contentaron  con  dejarse  ver,  vol- 
vidndose  sin  otro  efecto  su  armada.  Los  segundos 
aunque  venian  resueitos  d la  empresa,  hallaron 
prevenido  el  pais,  y  aunque  escaparon  las  demas 

8 


146 


COHQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


naos,  qued6  rendfda  la  capitana  despues  de  recio 
combate.  For los  anos  de  1698,  despues  de  haber 
saqueado  &  Cartagena  los  franceses  el ano  ante* 
cedente,  echaron  voz  de  querer  venir  &  este  puerto; 
pero  fn6  tan  poderosa  la  prevencion  que  se  hizo 
para  resistir  el  desembarque,  que  -noticiosos,  sin 
dada,  ni  aun  parecieron.  Con  el  mi 腿 o  fin  previnie- 
ron  armada  los  dinamarqueses  el  afio  sigaiente  de 
1699,  mas  presto  mudaron  de  designio  reconocien- 
do  mejor  instruidos  la  dificultad  de  la  empresa, 
porqiie  d la  verdad  sfn  inmensos  gastos  no  se  pnede 
intentar  su  conquista,  porque  como  con  embarcacio- 
nes  may  ores  no  pueden  arribar  &  sus  playas,  es  fA- 
cil impedir  & las  menores  el  desembarco,  y  con  la 
ventaja  de  la  caballeria,  en  cuyo  manejo  son  emi- 
nentes  los  paisanos,  y  de  que  no  puedeu  venir  ar- 
mados  los  enemigos  europeos,  .  se  tiene  por  casi 
imposible  la  iaterpresa  dc la  cindad. 

Con  todo,para  mayor  seguridad,  Tnand6  la  mages- 
tad  de  Felipe  cuarto  sc  constrnyese  para  su  defensa 
una  fortaleza  que  despues  de  grandes  costos  se 
perfecciono  pocos  anos  ha,  dominantc  al Rio  de  la 
Plata,  y  en  ella  hay  mil  hombres  de  guarnicion^  y 
en  caso  de  urgente  peligro,  estd  maiidado  por  cd- 
dula  de 16  de  raarzo  de  1663  que  al  primer  一 aviso 
y  UaTnamiento  del  gobernador  de  Buenos  Aires, 
estdn  obligados  los  gobernadores  de  Tucuman  y 
Paraguay,  d  despachar  prontos  socorros  de  sus 
inmediatas  provincias,  como lo  han  ejecutado  fide- 
Ifslmamente  en  las  ocasiones,  imitando  la  misma 


COKQUISTA  DEL  BIO  D£  LA  PLATA  147 

prontitud  en  acudir  & la  defensa  de las  tierras  de 
m  rey  y  seSor  natural, los  indios  guaranis  que  en 
treinta  pueblos  doctrina  la  compafifa,  y  de  donde 
en  veinte  dias  pueden  bajar  &  Buenos  Afres,  tres, 
cuatro  y  seis  mil  hombres  y  mas  si  fuera  menester, 
pertrechados  de  todas  armas  y  de  su  innate  valor, 
como lo  han  manifestado  con  admirable  fidelidad 
en  las  ocurrencias  mas  urgentes. 

Residen  en  este  puerto,  faera  del  gobernador,  un 
teniente  rey  que  provee  su  magestad,  de  pocos  afios 
&  esta  parte,  para  las  ansencias  forzosas  6  muerte 
del  gobernador:  un  veedor  de  la  milicia,  un  comisa- 
rlo  general  de  la  caballerfa,  y  otro  sargento  mayor 
plazas  tan  honorfficas  como  iitiles;  los  jiieces  y 
oficiales  reales  del  Paraguay  y  Rio  dc la  Plata  que 
seSalan  sus  sustitiitos  en  los  pueblos  de  ambos  go- 
biernos  para  la  rccaudacion  de  la  real  hacienda. 
Tiene  tambien  aquf  la  compania  del  mar  del sur 
de  Inglaterra,  un  tribunal  que  Uaman  cl rml  asien- 
fo,  compuesto  de  presiclente,factor  y  contador  para 
el  trato  de  los  ne^'os  de  Angola,  que les  es  permi- 
tido,  para  introducir  esclavos  d  estas  tres  provin- 
cial y  A las  del  Peru  y  Chile,  y  de  dicho  asiento  ea 
protector  el  gobernador  de  Buenos  Aires. 

Las  reiigiones  de  sauto  Domingo,  san  Francis- 
co y la  Merced,  tienen  aqiii  los  coiiventos  mas  nu- 
merosos  de  sua  provincias,  y  en  todas  casas  de  es- 
tudio,  y  aun  el  de  los  reverendos  padres  predicado- 
res  es  cabeza  de  su  provfncia,  que  comprendiendo 
solas  estas  3  provincias,  como  las  demas  reiigiones 


148  •         COKQUISTA  DEL  RIODK  LA  PLATA 


86  erigi6  separada  de la  provincia  de  Chile  (con  la 
cual  componiau  una  sola)  el  afio  de  1725,  con  el  tf- 
tnlo  de  Provincia  de  San  Agustin  de  Buenos-Ai- 
7^es.  Tiene  tambien  nuestra  compaSfa  un  colegio  en 
que  se  ensena  gram&tica,  filosoffa  y  teologfa  moral 
y  suele  sustentar  de  ordinario 18  &  20  sngetos,  y 
la  recoleccion  ejemplarfsima  de  San  Pedro  Alciu- 
tara  otro,  fundado  pocos  anos  ha,  pero  que  ya  ha 
dado  otra  colonia  de  su  institute  santisimo  d la  ciu- 
dad  de  la  Asuncion,  capital  del  Paraguay.  Estase 
tambien  fabricando  con  fer 爾 un  convento  de 
monjas,  para  que,  no  ha  muehos  anos,  se  consigai6 
licencia  de  sn  magestad. 

El  clima  de  esta  cindad  es  saludable,  y  muy 
propio  & los  europeos  que  no  esperimentan  aqnf 
los  contrastes  que  &  otros  pueblos  de  las  Indias 
han  iufamado  con  el  nombre  de  sepulcro  de  espa- 
noUs.  El  temperamento  es  frigido,  ocasionado  de 
los  vientos  de  tierra,  que  soplan  en  tiempo  de  in- 
vierno,  el  cual  es  Uuvioso  como  en  Europa,  contra 
lo  que  pasa  en  las  demas  ciudades  de  esta  provin- 
cia, que  en  el  invierno  Uueve  rarfsima  vez,  y  en 
el  verano  y  estfo  es  la  fuerza  de  las  aguas.  El 
snelo  seco,  parece  hilmedo,  por los  vientos  de  la 
parte  del  rio,  que  pasando  por  aquel  golfo  cristalino 
de  9 leguas,  participa  la  hamedad  necesaria  para 
causar  tal efecto.  El  pais  produce  todos  los  frutos 
de  Europa,  si  la  industria  del  labrador le  cultiva  ; 
pero  especialmente  se  senala  en  los  trigos  que  rin- 
den,  sin  demasiada  fatiga,  ciento  por  unoflos  pasto3 


COKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


U9 


son  mny  pingUes  para  ganados  may  ores,  que  se  an- 
mentan  por  sn  beneficio  cuanto  no  parece  creible, 
si  no  se     con los  ojos. 

De  solas  cinco  yeguas  que  dejaron  en  estos  para- 
jes los  espanoles  que  despoblaron  &  Buenos  Aires 
para  pasarse  & la  Asuncion,  se  miiltiplicaron  tanto 
que  en  pocos  anos  faltaba  guarismo-para  numerar 
la  mnltitnd  de  caballos,  que  parecian  selvas  iumen- 
sas  en  las  despobladas  campanas,  que  por  ochenta 
legnas  corren  desde  cabo  Blanco  hasta  Gaboto. 
I  Que  dir^  de  las  vacas  ?  Con  otras  pocas,  en  el 
mismo  tiempo,  se  fund6  una  vaquerfa  que  tenia 
millones  de  cabezas;  aunque  de  30  anos  d  esta  parte 
se  ha  conaumido  esta  prodigiosa  multitud,  que  pa- 
recia  inagotable,  por  el  dea6rdeu  con  que  entrajtmn 
A  cogerlas  los  vecinos  de  esta  ciuaad,  y los  de 
C6rdova,  Santa-F^  y  Mendoza,  pues  por  solo  el 
gnsto  de  comer  una  lengua  se  mataba  una  vaca, 
arrojando  toda  la  carne  d los  perros  cimarrones  6 
bravfos,  que  se  crian  en  las  Pampas  en  cuadrillas 
ntiTaerosas,  y  no  menos  por  la  corambre  que  se  sa- 
caba  para  conducir  &  Europa  en  los  navfos,  de- 
jando  perder  millares  de  cabezas  por  solo  el  inte- 
res  de  los  cneros. 

La  jurisdiccion  de  Buenos  Aires  parte  tdrminos 
con  la  de  Santa-F^  en  el  arroyo  de  las  Dos  Her- 
manas;  con  la  de  C6rdova,  en  la  Cruz  Alta,  y  con 
la  de  Mendoza,  6 la  Punta,  en  el rio  que  Uaman 
Cuarto,  y  en  distancia  de  mas  de  60 leguas  al norte 
y  poniente  :  por  el  oriente,  no  tiene  otros  limites 


150 


COWQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


que  el  oc^ano  Atldntico,  y  por  el sur ,  el  celeberri- 
mo  estrecho  de  Magallanes ,  distante  mas  de  tres- 
cientas  leguas. 

Este  dilatado  distrito  es  todo  llanura  intermina- 
ble, que  corriendo  desde  Cabo  Blanco,  en  el  mar  del 
norte,  Uega  hast  a  las  cordilleras  de  Chile,  for- 
mando  un  cdlebfe  desierto,  que  acd llamamos  Pamr 
pas,  castellanlzando  ya  el  vocablo  que  es  propio  de 
la  lengna  quichoa,  general  en  el  imperio  periiano, 
en  que  significa  campo  raso^y lo  son  tan  dilatados 
que  no  quedan  inferiores  d loa  desiertos  mas  famo- 
S03  del  orbe,  cuales  son los  de  Libia  y  Tartaria, 
porque  su  estension  es  por  partes  de  300 legjuas, 
desde  el  mar  d  la  cordillera,  y  mas  de  400,  desde 
el  Estrecho  &,  Buenos  Aires;  sus  c aminos  fue  pre- 
ciso  abrirlos  con  aguja  desae  una  A  otra  cindaa  de 
las  que  hay  en  los  confines,  y  fuera  forzoso  usarla 
hasta  el  presente  ano,  d  no  ser  tan  frecuentados; 
pero  tierra  adentro  no  se  puede  dar  paso  sin  ella, 
como  si  nno  se  hallara  eu  alta  mar,  pues  no  se  des- 
cnbre  sino  cielo  y  tierra  sin  t さ rmino,  que  por  eso, 
con  razon,  las  llamaba  el  ilustrfsimo  senor  Victoria, 
obispo  del  Tucuman,  con  graciosa  antilogfa,  Mare- 
magnum  terrestre^  al modo  que  Uaman  mares  are- 
nosos  d los  vastfsimos  campos  Uenos  de  arena  y 
sal  que  ocurren  k los  que  de  Siria  van  por  Persia 
& la  India,  6  k los  que  de  Egipto  se  conducen  para 
Etfopia. 

Difer さ ncianse  estas  pampas  de  los  otros  desier- 
tos en  que  no  son  estdriles さ infecundas  sino  an- 


COlfQUISTA  DEL  RIO  D£  LA  PLATA  151 


tes  muy  pingUes  en  pastos,  que  por  siglo  y  medio 
sustentaron  muclios  millones  de  ganado  vacuuo  y 
hasta  hoy  dan  alimento  &  millaradas  da  caballos  y 
yeguas,  cerriles  y  bravfoa  que  aca  Uamamos  ci- 
marrones  ;  y  se  halla  bastantc  caza  de  venados, 
avestruces  y  otros  animales  propios  del  pais,  fuera 
de  mucha  volateria.   Esta  fecundidad  proviene  no 
tanto  de  rios  y  arroyos  que  las  bauen  6  rieguen, 
que  en  la  realidad  son  muy  pocos  y  de  no  mucho 
canaal  para  region  tan  amplia,  ciianto  d las  lluvias 
frecnentisimas  del  invierno,  de  las  cuales  en  cier- 
to8  parajes  se  forman  aguadas  &  que  concurren los 
animales  del  pais,  bien  que  en  anos  de  seca  sucede 
faltar  dichas  aguadas  del  todo  y  se  arriman  & las 
costas  del  Rio  de  la  Plata,  Uegando  d  veces  tan 
ciegas  con  el  ansia  de  beber,  que  atropellan  sus 
numerosfsimas  tropas  cuanto  encuentran  por  delan- 
te,  y  ordinariameute  causan  gravfsimo  perjuicio  en 
tales  ocasiones  d los  que  tienen  crias  de  ganado 
vacuno  6  mular;  porque  confundiendose  estas  ci- 
marrouas  con  el  ganado  manso  todo lo  arrastran 
tras  SI,  sin  haber  potencia  humana  que  lo  defienda 
6  se  atreva  &  oponerse  d  su  furioso  impetu. 

Nuestro  Juan  dc  UUoa  supone  que  por  la  falta 
de  montes,  que  cuajen  y  condenseii  en  lluvias  los 
vapores  y  exhalacioneB  maritimas  6  terrestres, 
sou  inhabitables  nuestras  pampas;  pero  por  lo  di- 
cko,  cousta  ser  diversa  la  razon  ,  pues  vemos  que 
Ilueve  copiosamente,  y  que  no  son  precisamente 
necesarios  los  montes  para  la  formacion  de  las  llu- 


152  COlfQXnSTA  DEL 励 DE  LA  PLATA 

viaS)  sino  que  el  estar  inhabitadas  proviene,  6  de 
que  esa  agua  uo  se  puede  recoger  sin  sumo  trabajo, 
de  forma  que  baste  para  dar  de  bebcr  d  grandes  po- 
blaciones,  6  dlo  mas  cierto,  porque  ha  habido  siem- 
pre  falta  de  gente  espanola  para  formarlas,  y  se 
sabe,  que  la  tierra  adentro,  viven  muclios  infieles, 
lo  que  no  suceden  en los  otros  desiertos  de  Libia  y 
Tartaria,  por  ser  el  suelo  arenoso  y  esterih'simo. 

Los  vientos  en  estas  pampas  son  fdriosisimos  y 
aobremanera  frigidos los  que  soplan  de  la  cordillera 
desde  donde,  no  encontrando  alturas  en  que  que- 
brantar  su  fdiia,  Uegan  al mar  6  al Rio  de  la  Plata 
tan  violentos,qne  se  hacen  te 聯 r  de  los  Qavegautee, 
quienes  del  lugar  por  donde  atrayicBan  los  Hainan 
pamper'os]  y  en  los  tiempos  en  que  reinan  mas  fire- 
cuentes  que  son  los  meses  de  junio,  jiilio  y  agosto, 
les  es  muy  dificil  tomar  la  boca  del  Rio  de  la  Plata, 
& las  naos  que  vienen  ^  Buenos  Aires  ;  porque  6  ya 
entradas  las  arroja  &  alta  mar,  6 las  detiene  meses 
enteros  para  que  no  6ntren. 

El  modo  ordinario  de  caminar  por  estas  pampas, 
es  en  carretas  6  carretones  cubiertos,  tirados  por 
cuatro  bueyes,  en  que  se  conducen  los  g^neros  del 
comercio,  las  camas  de  los  viageros,  y los  basti- 
mientos  que  fuera  imposible  hallar  en  tales  despo- 
blados,  donde  n6  se  encuentra  venta  ni  hosterfa,  y 
&  veces  ni  aun  agua  que  beber,en  30  6  40 leguas,  en 
las  que  llaman  travesias.  Dicen  los  PP.  Kircher  (1) 


(1) Athanas.  Kirch,  lib.  2.  Mundi  Subterran 


COlfQmSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  153 

y  Henrique  Schereer  (1) con  Orfedo  Dappero  (2) 
que,  con  este  carruage  se  tarda  cnatro  meses  para 
atravesar  este  desierto  con  el  beneficio  de la  aguja 
de  marear.  Hoy  es  cierto  que  el aso  y la  prdlbtica 
han  facilitado  las  cosas  de  manera  que  ni  se  usa  de 
agaja,  ni  por la  parte  mas  dilatada  que  se  camina 
se  gastan  mas  de  dos  d  dos  meses  y  medio. 

Mas  en  breve  aclaratemos  ese  viage,  volvi^ndo- 
nos  con  la  consideracion  &  nuestro  gran  Rio  de 
la  Plata,  en  ctiya  costa,  d  cnatro  leguas  de  distancia 
de  la  ciudad  de  Buenos  Aires,  estd  sobre  la  costa 
el  pueblo  de los  indios  quUmes、  parcialidad  la  mas 
belicosa  y  rebelde  contra  el  espanol  que  produjo  el 
Valle  de  Calchaqui,  de  donde  despues  de  sugetarlos 
por  amas,  ano  de  1665,  el  gobernador  don  Alonso 
Mercado,  los  trasplant6  en  niimero  de  dos  mil k 
este  sitio  ;  pero  hoy,  apenas  tendrd  veinte  familias 
este  pueblo.  A  distancia  de  diez  y  ocho  leguas  estd 
el  paraje  que  llaman  la  Atalaya,  porqiie  en さ 1 hay 
una  para  observar  las  naoa  que  entran  en  el  Rio  de 
la  Plata,  para  dar  pronto  aviso  d  Buenos  Aires,  y 
reside  persona  prdctica^  que  pneda  ir  k  guiar  las 
naos  castellanas  para  que  no  peligren  en  el  banco 
de  Ortiz.  En  este  rio  entra  otro  de  este  nombre  que 
se le  dd  al banco  y  habi^ndole  tornado  de  uno  de 
los  primeros  conquistadores.  Veinte  leguas  antes 
de  entrar  el  Rio  de  la  Plata  al  mar,  recibe  el  tribute 

(1)  P.  Henric.  Scherer  in  compend.  Geograph.  Naturalis, 
p. 1. cap.  8.  stat.c  2.  proposit.®  2.  parrafo  7  num.  6. 

(2)  Orferd.  Dapper,  in  De  script,  Africae. 


154  COKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 

de  otro  que  llamaron  Tubichamirf,  por  un  cacique 
de  este  nombre  que  domiuaba  en los  indios  de  esta 
costa,  y  es,  segan  el  autor  de  "  La  Argentina  ,,,  el 
Desaguadero  de  Mendoza,  por  donde  baja  mucha 
cantidad  de  agua  dusde  la  corclillera  de  Chile.  So- 
bre  este  rio  hubo  aiitiguameute  una  reduccion  de 
cristianos  indios  del  pais,  muy  numerosa  ;  estin- 
gui6se  enteramente,  sin  verse  hoy  vestigios  de  tan 
grande  poblacion. 

Por  fin,  en  altura  de  37 li2  grades  de  latitud,  se 
encuentra  el  cabo  Blanco,  6  de  San  Antonio,  entre 
el  cual y  el  de  Santa  Maria,  estd  la  boca、  de  este 
rio  incomparable,  A la  cual  dan  desigual  latitua los 
autores  segun  las  mas  6  menos  exactas  noticias  con 
que  se  hallan  instruidos.  El  que  anduvo  mas  esca- 
80  fud  Ulrico  Fabro  Staubingense  (1),  senalando  & 
su  boca  25  millas;  Vargas  Machuca  (2)  20 leguas; 
Centenera,  (3)  el  inca  Garcilaso,  (4)  Juan  Blacn, 
(5)  ynuestros  padres  Eusebio  y  UUoa  (6)  mas  de 
treinta  leguas.  Brito  Freire,  (7)  Juan  Botelo  (8) 
y  el  padre  Vasconcelos,  (9)  cuarenta;  Ruy  Diaz  de 
Guzman,  (10)  mas  de  45;  el  padre  Juan  Pastor  en 

(1)  Ulric.  Tab.  in  Description  en  quarundam  region. 

(2)  Vargas  Machuca,  Descriptione  Indiarun.  fol.  155. 

(3)  Centenera  en  la  Argentina,  Canto  2. 

(4)  Garcilaso, 1 p.  Comment. 

(5)  Blacu,  en  la  descripcion  del  Rio  de  la  Plata. 

(6)  Niremb,  lib. 16.  Historiarum  cap.  47. 

(7)  Francisco  de  Brito  Freyre  en  su  Nueva  Lasitania.  lib.  !.• 

(8)  Juan  Botelo  Benes,  en  sas  Kclaciones  p. 1. lib.  5.  pag.  49. 

(9)  Simon  de  Vasconcelos  eo las  Noticias  del  Brasil,  lib. 1. 

(10)  Guzman,  en  sn  Argentina  lib. 1. 


COKQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA  155 

la  Historia  Maunscrita  de la  Provincia  (1) y  el  pa- 
dre Rodriguez  (2)  en  la  del  Maranon  60;  el  padre 
Ovalle  (3)  de  60  A  70;  y  fiiialmente  el  padre  Te- 
cho,  (4) le  da  80.  Con  la  misma  incertidumbre  es- 
criben los  autores  del  c^lebre  Maranon,  porque 
unos  le  dan  solas 15 leguas  de  boca,  como  es  el 
capital!  Vargas  Machuca  ;  otros  veinte,  como  el 
Ynga,  y  nuestro  Juan  Eusebio;  otros  30  con  nues- 
tro  Acosta,  y  fiiialmente  hasta  80  Uegan  algunos 
&  estenderla  con  el  padre  Vasconcelos,  no  obstan- 
te que  el  padre  Manuel  Rodriguez,  (5)  que  con  me- 
jores  y  mas  recientes  noticias  escribi6,  solo  la  alar- 
ga  por Ifnea  recta,  a  cincuenta. 

Conque  en  tanta  diver sidad  de  pareceres,  queda 
dudoso  el  derecho  de  ambos  rios  al imperio  eobera- 
no  de  las  aguas,  contra  la  injuria  que  comunmente 
hacen  algunos  escritores  &  nuestro  gran  Rio  de  la 
Plata  en  suponerle,  sin  controversia,  inferior  en 
caudal y  poderfo  al  Maranon,  6  al  de  las  Amazonas, 
que  es  nno  mismo  en  su  curso,  pero  se  diviae  en 
dos  bocas  al  descargar  su  caudal  en  el  ocdano,  & 
una  de  las  cuales  se  A&  50  y  d  otra  20 leguas  de 
anchura.  Por  tauto,  entrelos  antiguos  Juan  Botero, 
y  entre  los  modernos  nuestro  ilustre  historiador 
Techo,  le  adjudican  la  causa  al  de  la  Plata,  pre- 

(1)  Pastor,  en  la  Historia  manuscrita  del  Paraguay, 

(2)  Rodriguez,  historia  del  Maraiion  lib.  2  cap. 丄 4. 

(3)  Ovalle,  Kelaclon  de  Chile,  lib.  4,  cap. 11. 

(4)  Techo,  Historia  del  Paraguay,  lib.  6,  c»p.  3. 
(6)  Eodriguez  Dbi  supra  lib. 1 cap.  5. 


156  COlfQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


gonandole  por  emperador  de los  rios.  A la  verdad, 
no  se  hallard  en  todo lo  descubierto,  multitud  de 
agaas  dnlces  mayor  en  la  boca  de  ninguji rio  del 
orbe,  porque  aunque  el  Maranon  tuviera  las 
ochenta  leguas,  estd  tan  lleno  de  islas,  que  sin  duda 
disminuyen  la  magestad  de  sus  cristales;  pero  en  la 
del  Rio  de  la  Plata,  es  tanta  sii limpieza  de  islas  y 
tan  grande  su  multitud  de  agaas,  que  por  cual- 
quiera  parte  que  se  estienda  la  vista  no  se  divisa 
la  tierra,  como  si  se  hallaran  las  naos  en  alta  mar. 

Todo  este  caudal  recoge  en  mas  de  mil y  doscien- 
tas leguas,  desde  su  inc6gnito  orfgen  por  cualquiera 
de  BUS  dos  brazos,  hasta  que  cansado  de  tan  prolija 
peregrinacion,  Be  arroja  al mar  con  tanto  fmpetu  que 
por  cuarenta  leguas  deja  gozar  sns  aguas  dulces, 
hasta  que,  no  pudiendo  safrir  el  ocdano  tanta  arro- 
gancia,  lo  convierte  en  su  propia  sustancia.  De  esta 
grandeza le  provino  el  nombre  que le  impusieron 
sus  naturales,  Uamdndole  unos  Parana  y  ottos 
Paranagiiazu^  pa/rierUe,  y  no  como  quiera,  sino 
gran  paHente  del  mar,  6  rio  como  mar  porque 
traspasando  los  Umites  de  rio,  se  reviste  de  la  gran- 
deza y  propiedades  del  mar. 

El  feliz  argonantaque  primero,  desde  Eur opa,  des- 
cubri6  este  prodigioso  rio,  quiere  algun  autor  portu- 
gues  (1) siguiendo  &.  Claudio  Bartolomd  en  su  Orbe 
Mariti 漏, fuese  el ano  de  1501  Amdrico  Vespucio 

(1) El  autor  de  la  justificacion  con  que  se  fand<i  la  Colonia 
del  Sacramento  cn  el Kio  de  la  Plata,  impresa  en  Lisboa,  aiio 
de  1681. 


COHQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  157 


d  qiiien,  como  si  no le  bastara  haber  usurpado  la 
gloria  d  Colon  en  imponer  m  nombre  d la  nobilisima 
porcion  del  orbe  que  este  descubrid,  le  quiere  atri- 


lo  impugna,  escribiendo  que  solo  descubri6  hasta  32 
grados  hdcia  el  sur,  (I)  siendo  asi,  que  el  Rio  de la 
Plata  estd  en  35.  Y  con  la  misma  razon  con  que 
aquel  autor,  fundado  en  la  autoridad  de  un  escritor 
de  poco  nombre,  A&  A  Am^rico,  contra  su  propia 
confesioa,  aquella  gloria,  solo  para  anteponer  el  de- 
reclio  de  la  corona  de  Portugal al de  Castilla,  pu- 
diera  yo,  estribando  en  autor  mas  ilustre,  cnal es 
naestro  Bicciolo,  dar  esta  gloria  &  Sebastian  Ga- 
boto,  pues  escribe  aquel  insigue  cosm6grafo,  que  el 
ano  de  1496  registr6  en  nombre  de los  Reyes  Catoli- 
cos  este  rio. 

Pero  ambos  autores  discrepan  igualmente  de  la 
verdad,  por  que  el  primer  inventor  fiid  Juan  Diaz  de 
Soils,  el  ano  de  1509,  y  en  premio  de  tan  grande 
hallazgo,  se  di6  por  bien  pagado  con  dejarle  puesto 
su  nombre,  Uamindose  desde  entonces  Rio  de  Solis, 
por  el  cual fu^  conocido  hasta  el  ano  de  1530,  en  que 
vuelto  Gaboto  de  su  registro  con  algunas  pieza^  de 
plata  que  hall6  entre  los  naturales,  imagin6  ser  ri- 
qaezas  nativas  suyas,  y  di6  ocasion  d  tan  especioso 
nombre  como  el  de  Rio  de  la  Plata.  Descubrio  gran 
parte  de さ 1 y  observ6  que, も tiexnpos,  crece  tan 
mon»truoso  el  cuerpo  de  este  rio  que,  sobrepujando 
en  ciertos  parajes  el  cauce  por  donde  vA  recogido, 

(20)  Americus  Vespuc.  in  Epist.  act.  Petrum  Soderini. 


158 


COKQinSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


esplaya 画 aguas  muy licencioso  y  toma  siibita- 
mento  posesion  de  campos , labranzas  y  habitacio- 
nes  de  hombres,  por leguas  enteras  con  furia  desu- 
sada. 

Provienen  estas  crecientes  formidables,  de  la  in- 
mensa  nieve  que  cubre  las  altfsimas  cordilleras  de 
los  Andes,  las  ciiales  liquiddndose  al tiempo  que  el 
sol se  avecina  &  nuestro  tr6pico  de  Capricornio, 
corren  tan  copiosas  que  por  tresmeses  se  ensenorea 
de  todo  la  inundacion , aunque  en  otros  tierapos  del 
aiio  mele  tambien  venir  esta  con  crecido  caudal, 
pero  menos  durable.  Los  naturales  del  pais,  princi- 
palmente  en  la  ribera  occidental, d  quienes laa 
anuales  esperieucias  de  estos  efectos  haiiheeho  avi- 
sados,  luego  que  sienten  senales  de  sns Iras  en  la 
maleza  que  trae  arrancada  de  sus  mdrgenes,  6  se 
retiran  d lo  interior  del  pais,  6  se  erabarcan  con  la 
mayor  presteza  en  canoas  y  balsas  que  tienen 
siempre  prontas  d  mode  de  casas  portdtiles.  Otros 
se  trepan  d los  drboles  mas  altos,  cuyas  ramas  tra- 
ban  Unas  con  otras,  y  en  ellos  hacen  sus  moradas, 
conservan  las  personas,  mantenimientos  y  menaje 
liasta  que  restituydndosc  las  aguas  d  su  ordinaria 
madre,  se  restituyen  tambien  los  moradores  A  sus 
primeras  estancias.  La  otra  cosa  que  observe け a- 
boto  file  que  hasta  flistancia  de  oclienta  leguas  de 
su  boca  Uega  d  verse  el  flujo  y  reflujo  del  mar,  para 
que  aim  en  csto  se  pareciesen  las  aguas  de  uues- 
tro  rio  & las  de  aquel  soberbio  elemento. 

Al  fin  admiro  una  junta  tan  prodigiosa  de  aguas 


COWQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  159 

que  aun  reducidos  &  aha  sola  madre los  caudales  de 
los  rios  mas  famosos  del  orbe  antiguo,  d  todos  los 
escede.  Bien  puede  jactarse  la  India  de  su  sagrado 
Ganges,  la  Asiria  de  su  rdpido  Tigris,  la  Arme- 
nia de  su  fecundo  Euphrates,  la  Carabaya  de  su 
Mecon  copioso,  y  el  Africa  de  su  cdlebre  Nilo,  que 
cada  uno  en  comparacion  dele  de  la  Plata,  parece 
pequeno  pigmeo  respecto  de  un  gigante,y  todos  jun- 
tos, en  an  cuerpo,  no  tienen  agua  suficiente  para 
componer  nuestro  gran  rio.  Litiguen  los  rios  mas 
antiguos  sobre  el  principaao;  dele  la  palma  Aris- 
t6teles  &  su  Yndo,  porque  tiene  de  ancho  cincuenta 
estadios;  haga  Arriano  superior  al  Ganges:  corone 
por  rey  Virgilio  d  su  Eridano;  defienda  este  derecho 
Diodoro  de  Sicilia  para  el  Nilo;  atribiiyanlo  al  Me- 
con algunos  modernos;  que  todos  deben  callar ん la 
vista  del  de  la  Plata,  y  decidir  d  su  favor  la  contro- 
versia,  confesdndole  por  emperador  de  todos,  sin  ha- 
ber  apenas  uno  en  el  orbe  nuevo  que  se le  asemeje. 


CAPITULO  VII 


ia  de la  tierra  qne  tiene  la  gobernaeion  del  Bio  de la  Plata 
hagta  cl egtreeho  de  Hagallanes,  j  deseripeion  de  la  proviflcia 
de  Tnenman.  - 


x^^vvQVE  es  tan  estendido  el  t^rmino  que  hasta 
aqnf  hemos  corrido,  todavia  desde  la  boca  del  Rio 
de  la  Plata  corre  otras  doscientas  leguas  la  prime- 
ra  asfgnacion  del  distrito  del  gobierno  que  tiene  sn 
nombre,  y  aim  por la  costa  se  dilataba  hasta  el  fa- 
mosisimo  estrecho  de  Magallanes,  pues  las  pobla- 
ciones  espanolas  que  en さ 1 hubo  reconocian  depen- 
dencia  de  su  gobernador.  Es  toda  costa  muy  rasa 
y  falta  de  lena,  de  pocos  puertos  y  rios,  escepto  &  la 
vuelta  del  cabo  Blanco  doude  se  halla  el  que  llaman 
el  Ingles;  y  de  este  d 170 leguas,  la  Bahia  sin 


COKQUISTA  DEL  KIO  DE  LA  PLATA 


161 


Fondo,  que  se  forma  en  un  rio  que  descubrieron  por 
tierra los  vecinos  de  Buenos  Aires  que  s aileron 
el  aiio  de  1605  en  demanda  de  la  ciudad  de  los 
Cesares.  Estd  dicho  rio  y  bahia  en  allura  de  43 
grados  y la  costa  prosigue  muy  rasa,  y  el  mar  tor- 
mentoso,  especialmente  en  tiempo  de  invieruo. 

En  45  grados  cae la  liermosa  bahia  de  San  Mar 
tias,  que  Uamo  asf  Magallanes  porque  la  descubrid 
el dia  del  Santo  Ap6stol  de  1520.  A  poca  distaneia 
se  cla  con  la  bahia  de  los  Patoa,  nombre  ocasiona- 
do  de  la  multitud  iuereible  de  escas  aves  que  se 
liallan  en  aquel  paraje,  las  cuales,  por  tener  cortas 
las  plumas,  uo  pueden  elevar  el  vuelo,  y  sou  pre- 
sas  facilmeiite  de  los  cazadores.  Las  tormentas 
furiosas  que  aqui  sobrevinierou  d la  armada  de  Ma- 
gallanes hicieroii  c^lebre  esta  e^Jtacion  entre  las 
dc  su  descubi  imiento.  No lo  es  mcnos  en  corta  dis- 
taneia la  baliia  de  los  Trabajos,por  los  graudes  que 
aqui  padecieron  aquellos  cdlebres  argonautas.  Estd 
situada  en  48  grados;  entrase  por  una  pequeSa 
boca  &  una  anchurosa  playa  que  forma  aquella 
bahfa,  pero  tan  mal defendida  de  las  tormentas 
con  ser  al modo  de  caja,  que  no  vieron  la  liora  de 
salir  de  tierra  tan  ingrata  d los  nuevos  hudspedes. 

.En  49  grados  y  47  minutos  se  halla  el  rio  y  ba- 
】ua  de  San  Julian,  la  estancia  mas  larga  que  tuvo 
Magallanes  en  su  prolija  peregrinacion,  hasta  el 
estrecho  que  inmortalizo  8u  nombre.  El  agua  de 
.este  rio  es  de  escelente  calidad,  la  pesca  Hiuy  co- 
piosa,  muchas  las  aves,  y  en  abuudaucia  la  lena, 

9 


162 


C0VQUI8TA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


que  proveyo  el  autor  de la  naturaleza  para  reparo 
del  frio,  que  allf  es  ya  muy  intenso  en  el  invierno, 
como  en  tierra  donde  cae  entonces  copia  escesiva  de 
nieve.  Aquf  vieron  la  primera  vez  d los  naturales 
del  pais,  cuya  estatura  es  tan  diforme  que  aun  con 
el  menor,  no  se  podia  comparar  el  mayor  de  los 
castellanod.  Uno  de  ellos  que  entr6  en  la  capitana 
de  Magallanes  se  horroriz6  espantosamente  de  ver 
su  mismo  retrato;  para  probar  sus  fuerzas, le  hicie- 
roil  cargar  una  pipa  de  agua,  y la  llev6  con  el  des- 
embarazo  que  si  fuera  una  botija;  queridndose  huir 
le  asieron  diez  soldados,  d  quienes  dio  bien  que 
hacer  para  detenerle;  el  fin  era  traerle  &  Castilla 
para  muestra  de  aquella  gente;  pero  se  disgusto 
tanto  que  no  quiso  probar  en  tres  dias  uiiigun  ali- 
mento  y  de  rabia  muri6;  medido  su  monstruoso 
ciierpo,  tenia  trece  pi さ s  ae  alto;  otros  diceu  quince. 
Los  holandeses  en  sus  navegacionea  hallaron,  por 
estos  parajes,  uinos  de  seis  semauas  de  una  vara  de 
alto  que  seguian  ya  por  sn  pld  d  sns  madres. 

Por  su  enorme  estatura  d  que  corresponde  la 
grandeza  de  su  pi さ, dierou  &  estaa  gentes  los  caste- 
llanos  el  nombre  de  pat  agones^  y  de  ellos  se  deno- 
mina  todo  el  pais,  que  corre  desde  cieu  Icguas  al 
Estrecho.  Sus  vestiaos  son  mautas  de  pieles;  sus 
armas,  arcos  muy  grandes,  y  flechas  en  ciiyas  pun- 
tas  engastan  pedernales  agudos.  Su  voracidad 
proporcionada  d la  vasta  mole  de  su  cuerpo^  sin 
hacer  asco  a los  mas  inmiindos  alimentos,  pues  auii 
los  ratones  comiau  como  los  manjares  mas  delica- 


GOKQTJISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


163 


doB  y  sabrosos,  y la  carne  la  comen  media  crada. 
Los  dias  son  en  este  paraje  mny  peqnefios  en 
invierno,  como  al  contrario  grandfsimos  en  vera- 
no  desde  noviembre  hasta  marzo,  puea  entonces 
dura  solo  cinco  horas  el  imperio  de la  noche. 

Eu  50 1|2  grados  estd  el  hermoso  rio  de  Santa 
Cruz,  que  degemboca  al  mar  por  una  legua  de  an- 
cho;  abandantfsimo  de  pescado  y  poblado  de  di- 
formes  lobos  marinos,  pues  se  cogio  alguno  que  gin 
cuero,  cabeza,  ni  el  unto,  pes6  diez  y  nueve  arro- 
bas.  El  capitan  Juan  Rodriguez  Serrano,  que le 
de8ciibri6,  le  dej6  senalado  con  el  naufragio  de  la 
nao  Santiago  que  governaba ,  sin  hallar  modo 
para  evitar  ese  infortunio,  en  una  espantosa  tor- 
menta  que  cerca  de  61  padecio.  Casi  paralelas  de 
este  rio  hall6  Sebaldo  de  Waqrdrts,  holandes  de 
naciou,  tres  islas  de  seis  d  ocho  leguas  cada 
una,  totalmente  desiertas,  como  hoy lo  estdn,  gin 
otra  cosa  por  donde  seau  conocidas  mas  que  por  el 
nombre  de  sn  descubridor,  que  hasta  ahora  con- 
servant  eu  las  cartas  geogrAficas,  y  su  situacion 
es  en  51  grados  y  20  minutos. 

El ano  de  1705,  descubrieron  tambien  en  52  gra- 
dos, en  distancia  de 15 leguas  al  sudoeste  de  lUs  is- 
las  de  Sebaldo ,  Mr.  Caudray  Perce  y  Mr.  Jouquet, 
fraiice 细 de  nacion,  capitanes  de los  dos  navlos 
San  Carlos  y  el  Murinet,  que  volviau  de  Lima  & 
Francia,  algunas  islas,cuyo  niimero  y  estencion  no 
pudieron  averiguar,  pero  las  pasieron  el  nombre  (le 
islatt  de  Ariycan,  por  atencion  &  Mr.  de  Anycan, 


164 


COHQUISTA  DEL  llIO  D£  LA  PLATA 


caballero  de la  6rden  de  San  Miguel,  gefe  de  ambos 
navios.  Otra  isla  llamada  Beaucliesiie^  que  desca- 
bri6  Mr.  Beauchesne  en  su  viaje  desde  San  Male,  BU 
patiia,  al mar  del  Sur,  el  afio  de  1701, se  encuentra 
eiifrente  del  estreclio  de  Magallanes,  el  cual  empieza 
en  52  gra  tlos  y  20  minutos  de  altura,  en  el  cabo  de 
las  Ouce  Mil  Virgenes,  que  es  el  Septentrional, y  el 
austral le  forma  la  Tievra  del  Fmg/o,  que  es  una  is- 
la  que  corre  hasta  el  estreclio  de  Le  Mayre,  con  so- 
las 60 leguas  de  estensiou,  segun  nuevamente  ob- 
serv6  el  padre  Arnaldo  Juan  Niel,  de  nuestra  com- 
paiiia,  maestro  del  infante  Don  Felipe,  el  afio  de 
1704,  que  aporl6  d  estos  parajes  navegando  para  la 
China,  auuque  las  cartas  geogrdficas  antiguas  le 
dan  otras  diez  y  siete  leguas  mas  de  graudeza. 

Superfiuo  es  describir  este  estrecho,  cuando  no 
liay  geografo  que  no lo liaga  con  bastante  iudivi- 
(lualidad,  t  on  que  siendo  el  Hmite  iiltimo  de  estas 
proviucias,  me  contento  con  decir  que  por  habeiie 
penetrado  cl ano  de  1579  el  famoso  corsario 
Francisco  Drake  para  salir  &  inquietar  el  mar 
Pacific 0  y  robar  las  costas  del  Peril,  niand6  cl  se- 
lior  Felipe  segiiiido  construir  dos  fortalezas  para 
cerrar  la  boca  del  j£strecho  y  asegurar  cl  comer- 
do  del  Mar  del  Sur.  Trajo,  d  este  fin,  uumerosa 
armada  cl  general  don  Diego  de  Mores  Valdes 
el  ano  de  1582  y  fuiid6  la  primera  ciudad  llamada 
Nombre  de  Dios,  en  la  misma  boca  del  estreclio, 
y la  otra  mas  adelante,  donde  sus  infortunios  die- 
ron  nombre  al  sitio  que  se  llama  hoy  Puerto  del 


CONQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


165 


ha/ndrre,  y la  ciudad  San.  Felipe;  este,  por  res- 
peto  al monarca  reinante;  aquel,  porque,  dentro 
-de  poco  tiempo,  leg  faltaron los  vfveres,  de  ma- 
nera  que  perecieron  de  hambre;  conque  desconfian- 
do  de  pooler  tolerarla,  los  que  perdono  la  nmerte 
se  embarcaron  y  retiraron  con  gran  trabajo  al 
Rio  de  la  Plata,  para  aumentar  con  m  niimero  la 
poblacion  de  Buenos  Aires,  dejando も los  mas  de 
6US  corapaneros  muertos  al  rigor  de  tantas  mise- 
rias  y  del  frio  insoportable,  quedando  ambas  ciuda- 
des  totaimente  desiertas. 

Ni  tjra  posible  sucediese  otra  cosa,  porque los 
frios  aDrietan  en  tiempo  de  invierno  con  tanta 
destemplanza,  que  aim  los  naturales  del  pais,  que 
habitan  en  estas  costas  en  el  verano,  las  abando- 
nan  con  tiempo,  y  se  refugian  d lo  interior,  para 
defenderse  con  el  abrigo  del  dim  a  menos  rfgido. 
No  espant6  nada  de  esto  el  animo  invencible  de 
nuestros  jesuitas,  para  que  no  despreciasen  los 
mayores  riesgos,  por  Uevar  la luz  del  Evange- 
lio  d  esta  rejion  propiamente  de  tinieblas;  soli- 
cit6  nuestra  provincia  de  nuestro  rey  cat61ico 
Don  Carlos  II,  por  los  anos  de  1684,  se  sir- 
viese  mandar  i los  gobernadores  de  Buenos  Ai- 
res, fomentasen  esta  empresa  de  conquistar,  con 
las  armas  evangdlicas,  d  aquellas  regiones,  d 
que  se  dedicaban  animosfsimos  los  misioneros  je- 
snitas,  y  su  majestad,  con  su  innata  pie  dad  y  celo 
de  dilatar  la  ley  de  Cristo,  maiid6  por  c^diila  de 
21 de  mayo  de  1684,  que  k  costa  de  su  real  erario 


166 


COKQUISTA  DEL  BIO  D£  LA  PLATA 


se les  avfase  y  diese  suficiente  escolta  de  soldados 
que  defendiesen  sus  vidas  contra los  iasultos  de los 
bdrbaros;  pero  atravesose,  con  todas  sus  trazas,  el 
infierno,  temeroso  de  ver  arruinado  m  imperio  en 
aquellos  paises  dilatadog,  y  por  medio  de  quien 
mayores  obligaciones  tenia  &  dar  cumplimiento  & 
la  real  voluntad, lo  frustr6  totalmente  coloreando 
su  inobediencia  con  bien  frfvolos  y  aim  indignos 
pretesto*  con  que  imposibilitado  el  fin  por  falta  de 
medios,  encaminaron  nuestros  misioneros  su  ardien 
te  celo  d  otras  regiones  donde  blanqueaban  las  mie- 
ses,  que  ban  recojido  felizmente  en  las  trojes  del 
8enor. 

No  muy  distante  del  estrecho,  imaginaron  alga- 
nos  estaba  una  ciudad,  que  Uaman  de  los  Clares, 
fdndacion,  & lo  que  dicen,  de  las  tristes  reliquias  de 
una  nao  que  naufrag6,  en  el  felicfsimo  reinado  del 
senor  Carlos  Quinto:  otros  creen  fueron  las  tres 
naos  que  el  obispo  de  Plasencia,  don  Gutierre  de 
Carbajal,  despachaba  para  las  Molucas,  y  naufra- 
garon  en  el  estrecho,  cuya  gente^penetrando  al pais, 
se  par6  en  una  isla  que  forman  ciertas  lagunas  na- 
vegables,  donde  fundaron  una  ciudad  que  fortifi- 
caron  para  defensa  de  los  indios  coma^canos,  con 
quienes,  se  dice,  mantienen  comercio  por  agaa,  sin 
permitirles  poner  el  pi さ en  su  isla,  la  cual,  por  esta 
via,  se  halla  abastecida  de  todo  lo  necesario  para 
la  viaa  humana,  y  muy  rica  de  perlaa  que  pescaa 
de  dichas  lagunas,  sin  haber  podido  penetrar  desde 
alii  4 las  tierras  de  los  espafioles,  por  la  multitud 
de  naciones  bdrbaras  intermedias. 


COlffQUIBTA  DEL  RIO  D£  LA  PLATA 


167 


La  Provincia  en  que  estd  fnndada  dicha  isla,  11a- 
maxonla  Tra/palanda,  y  fud  siempre  tal la  fama 
de  su  riqueza,  que  8e  ban  hecho  esquisitas  diligen- 
で ias  para  su  descubrimiento,  con  aparatos  milita- 
res  muy  costosos.  El  primero  que lo  mtent6  fd さ 
せ 1 gobernador  de  Tucuman  Gonzalo  de  Abreu  por 
los  alios  de  1576,  pero  todas  sus  prevenciones  se 
desvanecieron  por  atender  d los  cuidados  dom^sti- 
cos  de  su  provincia,  que  se  empezo  d  conmover  con 
los  alborotos  de  los  belicosos  calchaqules,  no  que- 
rieado  por  lo  incierto  aventurar  lo  que  ya  poseian 
los  espanoles.  De  allf  &  diez  anos,  einprendi6  el 
mismo  descubrimiento  el  capitan  Gaspar  de  Medi- 
na, teniente  general  de  la  ciudad  de  C6rcIoba,  y  se 
ofrecia  &  acompanar  la  milicia  espanola  el  apos- 
t61ico  padre  Alonso  de  Bdrcena,  ancioso  de  eaten- 
cier  entre  aqiiellas  bdrbaras  gentes,  el  imperio  de 
Cristo;  pero  contuvo  sn  celo  ardiente  la  obedien- 
cia,  y la  faccion  no  se  logr6.  Con  grandes  gastos 
«e  dedic6  & la  misma  empresa  el ano  de  1622,  don 
Oer6iiiino  Luis  de  Cabrera,  que  fu さ despues  go- 
bernador de  Buenos  Aires  y  del  Tucuman:  jimt6 
ej^rcito  suficiente,  y  empez6  el  viaje  con  gran  va- 
lor atropellando  arduas  dificultades  y  venciendo 
no  pequenas  contradiQciones,  hall6,  tierra  adentro, 
rios  poderosos,  en  cuyo  pasage  padecieron  snmo 
trabajo,  y  recelando  otros  mayores,  se  frustr6  la 
^spedicion  retvocediendo  al  Tucuman  sin  hallar 
los  Cesares  deseados. 

Annque  se  juzg6  era  mas  difCcil  por  la  parte  de 


Ib8  C0NQXJI8TA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 

Chile  el  descubrimiento,  no  obstante le  acoTneti6 
desde  Chilod  el  dnimo  intrdpido  del  venerable  padre 
Ger6nimo  de  Montemayor,  misionero  infatigable 
de  nuestra  companfa  en  aqiiel  archipidlago,  qiiien, 
por los  alios  de  1643,  acompanado  de  un  capitan 
afamado  de  Chilo^,  con  otros  espafioles,  paso  d la 
tierra  firme,  y  aunque  descubrieron  naciones  tan 
blancas  y  Men  dispuestas  como  las  europeas,  no 
pudo  hallar  los  Cdsares.  Treinta  aiios  despnes,  re- 
piti6  el  mismo  viage,  estimulado  de  su  celo,el  vene- 
rable padre  Nicolas  Mascardi,  de  nuestra  compa- 
Sfa,  ap6stol  de  Chilo む aunque  penetr6  muchas  le- 
guas  del  pais,  no  hall6  dicha  ciudad,  y  solo  consi- 
gui6  morir  dmanos  de  los  bArbaros  poyas^  entre  es- 
tupeiidos  prodigios,  sin  encontrar  cosa  de  las  que 
buscaba.  Por  fin,  el ano  de  1712,  quiso,  por  la  ciu- 
daa  de  San  Juan  y  de  Mendoza,  penetrar  A los  Cd- 
sares  el  general  don  Juan  de  Mayorga,  corregidor 
de  esta  liltima,  pero  Uegando  con  su  milicia  A  una 
nacion  de  infieles,  sintieron  tanta  resistencia  que 
amotinada  la  gente,  hubo  de  retroceder  sin  iiingun 
efecto. 

Pero  aunque  tantas  esperieucias  Iian  acobardado 
los  dniinos  y  obligado  A  desistir  del  intento  de  des- 
cubrir  estos  Cdsares  encantados,  corren  siempre 
muy  vivas  las  notieias  de  haber  en  dicha  nacion 
descendientes  de  europeos  ndufragos ,  y  que  tienen 
ciudad  formada, lo  que  quieren  algunos  comprobar 
con  el  sonido  de  campanas,  que,  dicen,  han  oido  la 
tierra  aaentro,  de  que  liace  mencion  niiestro  padre 


CONQUISTA  DEL  KIO  DE  LA  PLATA 


169 


Ovalle; (1) y  en  nuestros  dias  las  lian  vuelto  ^  oir 
algunos  espanoles,  que  andando  recogiendo  vacas 
en  las  pampas  se  perdieron  y  cayerou  en  manos  de 
infieles,  y  iino  de  ellos,  vecino  de  Santa  Fe, llama- 
do  el  capitan  Gabriel  Gimenez,  que  tuvo  esta  des- 
gracia,  y  era  persona  digna  de  credito, lo  referia 
como  cosa  siu  duda  y  que  el  mismo  las  habia  oido, 
aunque  no  pudb  llegar  d  aquel  paraje  por  estorbdrse- 
16 los  bdrbaros. 

- Otra  relacion  he  tenida  de  uii siigeto  de  estas 
provincias,caballero  del  6rdeii  de  Santiago  y  corre- 
gidor  que  fiid  de  Lipes,  quieii  referia  que  navegan- 
do  con  los  liolandeses  liacia  el  Estreclio,  entraron  i 
hacer  agua  en  un I'io,  y  divirtidiidose  eii  recoger 
palmitos,  fiieron  apresaclos  el  y  sus  companeros  de 
mas  de  cuatro.  mil  barbaros  de  grande  estatura, 
quienes  los  condujeron  A  una  lagiiiia  niuy  grande, 
donde  los  embarcaron  d la  ciiidad  de  los  C^sares, 
que,  dice,  era  otra  Sevilla  ;  refiere  las  grand ezas 
que  vieroii,  la  mucha  perlerfa,  sus  costurabres  pare- 
cidas  a las  de  Europa  y los  vestigios  de  fxaer  de  alii 
sa  origen,  en  prueba  de  lo  cual  fiieron  rauy  agasa- 
jados,  y  muclio  mas  el  dicho  caballero,  que  seria 
entonces  de  diez  y  seis  anos,  pero  no les  pudo  en- 
tender  otra  cosa,  sino  estas  palabras:  Nos  Dios 
teneri  Papa  quere",  rcy  saber. 

Parece,  no  obstante,  que  los  holandeses  se  enten- 
dieron  con  ellos,  y  por  sus  rnegos  fueron  restitui- 
dos  al lugar  donde  paraba  su  navlo,  de  donde  se 

(1) Ovalle.  Eelacion  del  reyno  de  Chile,  lib.  2.  Cap.  5. 


170 


COlffQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


volvieron  d  Holanda,  y  despues  de  aSos,  en los lil- 
timos  del  reinado  del  senor  Carlos  Segundo,  soli- 
cit6  este  caballero,  vuelto  d  Espafia,  este  descubri- 
miento  que,  dice,  seria  mas  fdcil por  Buenos  Aires, 
pero  que  sucediendo  la  muerte  de  aquel  monarca, 
en  el  tiempo  que  negociaba  y la  mudanza  del  go- 
bierno,  desisti6  de  sus  pretensiones*  Asf  se  dice  en 
aquella  relacion,  sobre  cuya  verdad  son  varies loB 
juicios,  y  yo,  ni la  niego,  ni la  creo,  cierto  de  que 
todo  puede  ser  que  haya  tal ciudad^  y  que  escd  aun 
oculta,  y  tambien  que  esta  fama  sea  como  otras 
que  ban  salido  en  estas  partes,  tan  inciertas,permi- 
tiendo  Dios  estos  enganos,  para  que  asf  se  propa- 
gue la  ley  evang^lica,  6  por  otros  altos  fines  de  su 
providencia  inescrutable. 

El  eruditfsimo  padre  maestro  frai  Benito  Feij6o, 
hace,  en  sa  cdlebre  Teatro^  (1) &  esta  ciudad,  pais 
imagiuario;  y  nota  la  insigne  equivocacion  del  pa- 
dre Claudio  Clemente,  que  escribe  en  sus  tablas 
crouol6gicas  descubri6  el  padre  Nicolas  Mascardi 
dicha  ciudad  el  afio  de  1670.  Pero  mas  insigne  ftid 
la  equivocacion  del  reverendfsimo  padre  Feijoo  en 
atribuir  esa  noticia  al padre  Claudio  Clemente,puea 
pudiera  su  vasta  erudicion  haber  advertido  que 
dicho  padre  Clemente  no  pudo  escribir  esa  noticia 
sino  habiendo  resucitado,  6  queriendo  formar  pro- 
n6stico;  porque  es  constante  muri6  k  23  de  di- 
ciembre  de  1642,  segiin  escribe  el  padre  Nathaniel 
Southwell,  (en  la  Biblioteca  de  nuestros  escritorea 

(1) Feijoo,  tomo  4.  disc, 10.  p.« 14.  42. 


COlfQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


171 


jesuitas,  p&gina  160)  con  que  mal pudo  escribir 
siuo  fuese  adivinando, lo  que  se  refiere  acaecido 
veinte  y  ocho  anos  despues  de  sii  muerte,  Aai  que 
el  error  fu さ del  licenciado  Josd  Miguel  Vicente,  que 
aiiadi6  dichas  tablas  cronol6gica3  hasta  el  aiio  de 
1688,  desde  el  de  1641,  en  que  imprimi6  las  suyas, 
en  Madrid,  el  padre  Claudio  Clemente. 

Pero  sea  lo  que  fiiere  de  aquella  ciudad  6  ciu- 
dades  de los  Cisares,  lo  que  cae  fuera  de  toda 
auda  es  que  otra  de  las  provincias  que  confinan  con 
la  tierra  Magallanica,  6  el  pais  de  los  patagones, 
68 la  provincia  del  Tucuman,  que  es  la  que  debemos 
ahora  escribir  para  dar  entera  noticia  del  terri- 
torio  amplfsimo  que  comprende  naestra  jesuftica 
provincia  del  Paraguay.  La  longitud  de  esta  pro- 
vincia corre  de  norte  d  sur  mas  de  300 leguas  ,  y 
su latitud,  de  oriente  A  poiiiente,  doscientas:  tierra 
aunque  por lo  general  fdrtil,  abuudante  y  de  buen 
temple,  pero  poco  poblada  el dia  de  hoy,  respecto 
de  lo  mucho  que  estuvo  antes  de  entrar  los  espa- 
noles.  Toda  ella  cae  debajo  de  la  zona  templada, 
sino  e&  por  sus  estremos  hdcia  el  Perii,que  tocan  en 
la  t6rrida;  pero  es  sn  pais  el  mas  frigido  d  causa  de 
las  serranfas,  altfsimas,  que  por  alli  la  cercan  ;  con 
qjie  se  ve  aquf  palpablemente  desvanecido  el  error 
de  los  antiguos,  que  aseutabau  ser  inhabitables  se- 
mejantes  tierras,  por  causa  del  sumo  calor  que  en 
ellas  reinaba,no  habiendo  alcauzado  su  especulacion 
k  discurrir  otras  cansas  que  lo  pudieran  templar, 
y  aim  casi  estingair,  para  que  se  humille  el  orgullo 


172  COKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 

de los  mortales,  que  se  atreve,  algunas  veces,  & 
querer  escudrinar  cosas  altfsimas  fuera  de  su  esfera 
midldndolas  por la  cortedad  de  su  entendimiento, 
cuando  auu  en  las  triviales  y  naturalmente  conoci- 
bles,  se  pixeden  aluciiiar  tauto  los  may  ores  enten- 
dimientos  humanos,  como  de  hecho,  en  este  punto, 
8e  alucinaron. 

Por  el  oriente,  parte  Tucumaii sus limit es  con 
el  famoso  Rio  dc la  Plata  y la  provincia  del  Para- 
guay, confinaiido  por  este  rumbo  con  la  jurisdiccion 
de  la  ciudad  de  la  Concepcion  del  Bermejo;  porque, 
aunque  al fundarse  esta,  pretendieron  los  yecinos 
de  Esteco  que  caia  en  su  distrito,  por  el  dcvecho  de 
haberla  fundado  los  de  la  Asuncion  se  la  agrcg6  en- 
tonces  al  gobierno  del  Paraguay,  &  que  no  dudo 
se  agregaria  mandate  de  su  mages  tad.  Por  la  parte 
del  sur,  se  dilata  liasta  la  jurisaiccion  de  Buenos 
Aires,  que  se  termina  lioy  en  la  Cruz  Alta,  y  aim 
corre  hasta  corifinar  con  las  tierras  de  los  patago- 
nes,  por  las  interminable^  pampas  despobladas  que 
le  corresponden.  Por  la  banda  del  occidente,  se  es- 
tiende  liacia  las  cspaldas  de  los  reinos  de  Chile  y 
el  Peru,  desde  la  derecera  de  Coquimbo  k la  del 
despoblado  dc  Atacama.  Por  el  norte,  toca  en  el 
mismo  Peru  por  la  provincia  de  los  Chichas,  tien:a. 
de  la  chiriguanos  infieles  y  otras  naciones  bdrba- 
ras  que  estin  por  conquistar. 

El  nombre  de  Tucuman  que  tfene  la  provincia, 
quieren  alguuos  derivarle  de  la  lengua  quichoa,  ge- 
neral del  Peni,  componiendole  de  dos  dicciones 


COXQUI«TA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  173 

tucu"  todo,  y  mcni ひ, que  es  mgacion,,  corao  si  di- 
jesen,  Tod  a  em  provincia  es  nada.  y  se  adelantan 
a  decir  que  se le  qucd6  impuesto  desde  que  envia- 
dos  algunos  caciques  por  el  Inga  i  esplorar  esta 
tierra,  como  en lo  mas  de  ella  no  hallaron  metales, 
volvieron  diciendo  que  toda  ella  no  tenia  cosa  de 
consideracion.  Otros  coinciden  en  el  mismo  motivo, 
aunque  por  diferente  ocasion,  por  que  aseguran  que 
preguntando los  primer os  espanoles  que  entraron 
con  Pizarro  al Cuzco  k  algunos  indios  que  habian 
estado  en  las  provincias  de  Tuciiman,  si  habia  en 
ellas  plata,  respondieron  que  no,  manam  :  i  Si 
oro  ?  Manam  ;  <jSi  perlas  6  piedras  preciosas  ? 
Manam.  De  ciiyas  respuestas  negativas,  enfadados 
los  espanoles,  decian  Tucui  mami,  y  de  aquf  dicen 
se  origm6  el  nombre  de  diclia  provincia.  Oti  os,  fi- 
nalmente,  asentando  por  cierta  la  vemda  de  los  es- 
- ploradores  del  Inga  k  estas  rejiones,  afirmaa  que 
informdnrtose  de  ellas,  A la  vuelta,  si  habia  mucha 
gente  en  ellas ? le  respondieron  que  tucniman ヽ por 
decirles  que  hdcia  toflas  las  partes  habia  indios,  co- 
mo 8i  aun  dado  caso  que  dicli03  esploradores  hu- 
bieran  dado  esta  respuesta  y  penetrado  todas  estas 
tierras  de  gente  enemigas,  hubieran  de  ignorar  tanto 
su lengua  del  Cuzco,  que,  por  decir,  "hacid  todas 
partes",  se  esplieasen  con  el  tucuiman,  que  es 
im  desatino,  en  vez  de  fncui  a pmtii  que  es  la 
espresion  genuina  y  propia.  Pero  los  que  asf  dis- 
curren,  ignoran,  sin  duda,  que  nunca  fueron  seno- 
res los  Ingas  de  esta  provincia,  sino  de  sus  es- 


174 


COWQUISTA  DEL  RIO  BE  LA  PLATA 


tremos  que  miran  al Perii,  ni  en  la  mayor  parte  de 
ella  tenian  noticia  del  imperio  peruano,  como  gen- 
te  bdrbara  y  de  poco  6  ningun  comercfo  con los 
vecinos.  El  imaginar  que  estas  provincial  habian 
reconocido  por  rey  al  Inga  cooper6  no  poco  al 
engano  del  traidor  Bohorques,  cuando  las  preten- 
di6  sublevar  para  entronizarse  entre  sus  naturales, 
siendo  constante lo  contrario,  segun  las  antigiias 
tradiciones  de  esta  gente,  como  se lo  escribid 
muy  bien  al  tirano  el  ilustrfsimo  senor  don  frai  Mel- 
chor  Maldonado  de  Saavedra,  obispo  del  Tucuman. 

El  nombre,  pues,  de  Tucuman  se  tom6  de  un  caci- 
que muy  poderoso  del  valle  de  Calchaqui,  llamado 
Tucma,  en  cuyo  pueblo ,  que  Be  decia  Tucmana 
haho  (nombre  compuesto  de  dicho  cacique,  y  el  del 
afialw  que  en  lengua  kakana,  propia  de  los  calcha- 
qufes,  quiere  decir  pueblo)  plant6  m  primer  real  el 
capitan  Diego  de  Rojas,  que  fud  el  primer  descii- 
bridor  de  esta  provincia,  por  la  parte  del  Peni,  el 
ano  de  1543.  Despues  eiitr6,  el  de  1549,  d  poblar  el 
capitan  Juan  Nunez  de  Prado さ hizo  asiento  en  el 
mifijmo  pueblo  de  Tucmana  haho,  de  donde le 
qued6  el  nombre  i  toda 1^  provincia.  Asf  consta  en 
los  autos  que  entonces  se  obraron,  recibos  que  se 
aieron,  poderes  y  testamentos  que  se  otorgarou,  y 
son  instrumentoa  originales  de  aquellos  tiempos. 

A la  verdad,  era  uso  comun  de  estas  provincial, 
iiititular  los  pueblos  del  nombre  de  los  caciques, 
como  se  reconoce  en  la  leiigua  misma  kaka/neij  en 
los  pueblos  de  C  )lalaha  ho^  JayniaUaalw;  en  la  len- 


COITQUISTA  DEL  BIO  D£  LA  PLATA 


175 


gia  tonocote,  donde  gasta  es  pueblo,  en los  de  Mo- 
nogasta,  Cochangasta^  Nonayasta  ;  Sanogasta, 
Chiquiliga^ta  ;  y  en  la  Sanavirona,  que  se  habla 
vulgarmente  en  la  jurisdiccion  de  C6rdoba,  en  que 
sacat  significa  puebio,  y  se  hallan  ann los  Nonza- 
mt,  Anizacat,  Chinzacat,  Costazacat  que  eran 
pueblos  de  esoB  caciques  ;  al modo  que  era  comun 
entre  los  griegos,  como  se  ve  en  Comtantinopla, 
Adriandpolis^  y  otros,  recibi^ndolos  Dor  sus  fun- 
dadores  6  restauradores.  No  obstante,  per  espano- 
lisar,  hasta  los  nombres, le  dierou  despues  el  de 
Nueva  Andalucia,  con  el  cual fud  pi  oveido  por  al- 
gunos  anos  este  gobierno,  y  aun  algunos  goberua- 
dores  se  empenaron  en  conservarle  en  sus  tftulos, 
como  se  v さ en  instrumentos  del ano  de  lfi20  ;  pero 
prevaleciendo  entre  el  vulgo,  y  aun  eutre  los  que  no 
deben  serlo,  el  primitivo  de  Tucuman,  hizo  que  se 
quedase  el  segundo  en  solo  papeles,  y  es  al  pre- 
sente  el  liiiicamente  conocido. 

Los  lugas,  poderoso3  emperadores  de  la  Ameri- 
ca, no  conquistaron  de  esta  provincia,  como  ya  iii- 
sinue,  sino  solo  bus  estremos  hdcia  el  Perd,y  k  esr- 
tos  parajes,  se  refugfaron  algunos  orejones,  que 
andaban  recogieiido  los  tributos,  al  tiempo  que 
los  espanoles  se  apoderaron  del  imperio  de  su3  so- 
beranos,  escogiendo  antes  vivir  vagos,  desterrados 
de  la  patria,  que  vivir  en  ella  con  comodidad  mi- 
rdndola  sngeta  d  estrano  dominio.  Lob  que  pobla- 
ban  estas  cercanfas,  con  la  comunicaciou  de  los 
pernaiios,  apreudieron  alguna  poUcia  que  los  hizo 


176 


COITQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


parecer  meiios  bdrbaros.  Los  que  caian  hacia  el  snr, 
parecian  liombres  solamente  en  lafi  gura,  viviendo 
en  ellos  tan  desfigurado  el ser I'acional,  que  en  todo 
se  asemejan  & las  fieras  ;  igudlanseles  en  la  feroci- 
dad los  de la  parte  del  norte,y los  que  tenian  menoa 
de  estatura, les  escediaii  en  estupiclez.  Otros-habia 
tan  barbaros,  que  a  mas  de  no  tener  forma  de  repii- 
blica,  ni  policia  algnna,  se  condenaban  d  vivir  en 
las  cavernas  de  la  tierra,  6  en  las  grutas  de  los  pe- 
nascos  como  si  fuesen  bestias,  y  algunos,  como  8i 
aun  quisiesen  mudar  elemcnto,  pasaban  la  vfda  en 
lagunas,cual  puaieran  si  fuesen  peces.  La  desunion 
que  reinaba  en  los  mas  los  hizo  meiios  poderosos, 
y  fue la  mejor  arm  a  que  tuvieron  los  espauoles  para 
sugetarlos  y  despoblarlos  de  su  patria,  porque,  al 
sentir  el  rumor  de  los  nuevos  seSores,  la  abandona- 
ron  y  se  trasplantaron も las  otras  provincias. 

Las  que  se  coiriprenden  debajo  del  nombre  de 
Tueuman  son  varias  ; las  de  los  Juries  y  Diaguitas, 
la  del  Chaco,  la  de  Caldiaquf,  la  tie  los  coniechin- 
goucs,  todas  f^r tiles,  abundantes  y  de  muchas  co- 
modulades,  si  se  aplicasen  & labrar  cl terreoo.Bdnan- 
la  diversos  rios,  nnos  mas  caudalosos  que  otros  ; 
los  piincipales  Bon  el lio  Duice,  p  orque lo  son  mu- 
clio  sus  aguas;corre  por la  jurisdiccion  de  la  ciudad 
de  Santiago  y  sepulta  su  caudal y  su  nombre  en 
Unas  lagunas  que  Uaman  de  los  Porongos,  situa- 
das  entre  aquella  ciudad  y la  de  Santa  F6.  Cada 
ano  crece  con  tal esceso  quesobrepujaudo  sas  altas 
mdrgeues,  inunda  mas  o  nieuos  las  campanas  veci- 


C05QUISTA  DEL  RIO  D£  LA  PLATA  177 


nas  y las  fertiliza  sobremanera,  bien  que  este  mis- 
mo  beneficio le  perjudica  cn los  aSos  en  que  inundan 
do  antes  de la  cosecha  barre  las  copiosas  semente- 
ras  d  que  di6  fomento  con  la  creciente  antecedente. 

Por  este  rio  es la  provincia  de  los  Juries  ; la  de 
los  Diaguitas  se  estiende  d  todo lo  que  hoy  es  ju- 
risdiccion  de  las  ciudades  del  Valle  y  de  la  Rioja, 
hasta  los  confines  de  Chile,  y  parte  de  la  de  San 
Miguel  de  Tucuman  ; los  rios  son  meno&  copiosos, 
pero  mas  en  niimero  ;  y  el  terreno  corresponde  bien 
agradecido  d la  labor.  El  otro  rio  mas  nombrado 
es  el  que  Uamau  Salado^yor  ser  salobrea  sus  aguas, 
y  corre  desde  su  origen  hasta  desaguar  su  gran 
caudal  en  el  Rio  de  la  Plata,  de  la  manera  que  ea- 
criM  en  el  capftulo  anterior. 

La  provincia  de  Calphaquf  es  un  gran  valle  en- 
tire altisimas  serranfas,  poblado  de  la  gente  mas 
feroz  de  estas  provincias,  que  hicieron  por  mas  de 
un  siglo  resistencia  al poder  espaiiol,  hasta  que  sn 
mismo  orguUo  oblig6  &  procurar  abatirle  desnatu- 
ralizando  de  el &  sus  obstinados  moradores,  que  no 
se  sugetaron  al  yugo  hasta  que  salieron  de  las 
inaccesibles  gnaridas  que les  Servian  de  defensa 
contra  las  armas  espanolas,  y  se  trasplantarpn  & 
paises  menos  dsperos,  donde  fueron  olvidando  poco 
&  poco  su  innata  fiereza.  Fomentola,8iii  duda,  en 
8US  animos  la  situacion  natural  del  pafs,  pues  los 
cerros  altfsimos  que  cfnen  este  valle  son  de  los 
mas  drdnos  que  se  hallan  en  estas  provincial  ;  trein- 
ta legnas  es  su  estension  de  norte  &  sur  ;  por  el 

,  10 


178  COKQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


lado  del  occidente, les  sirven  de  muralla  las  altfsi- 
mas  Cordilleras  que  terminan  la  de  Chile  y  princi- 
plan  la  del  Peril ; y  por  el  oriente,  otras  no  menos 
altas,  y  qnizd  de  peores  caminos  que los  de  Chile, 
segan  el  testimonio  de  los  que  ban  traginado  por 
unos  y  otros. 

Su latitud  es  muy  corta  y  &  veces  casi  se  eiila- 
zan  las  Cordilleras  de  oriente  d  poiiiente,  dejando 
formada  una  estrecha  seiida  que  servia  de  fortaleza 
&  8US  naturales,  porqne  la  Uegaban  &  cerrar  con 
al^unos  penascos  que  cortaban  de  bus  eminencias, 
impidiendo  el uso  de  la  caballeria,  que  era  el  nervia 
de  las  milicias  que  entraron  d  hacei'les  guerra.  De 
este  valle  tieue  su  orfgen  cl rio  Salado  que,  enri- 
qneciendose  con  otro3  rios,  llega  &  tributar  copio- 
80  caudal al ParanA  6  Rio  de  la  Plata.  Que  sea 
opulento  en  minas  de  plata,  es  tan  cierto  como 
ignorado  el  lugar  de  este  metal,  porque  los  natu- 
rales le  ocultaroa  siempre  por  no  sujetarse  & la- 
brarlas.  Los  conquistadorea  fuiidaron  en  61  dos 
ciudades  que  llamarou  C6rdoba  y  Canete;  la  pri- 
mera  en  el  valle  de  Quimmivil, y la  segimda  en 
el  de  Calcliaquf  ;  pero  mal hallado^  los  calchaqufes 
con  la  nueva  vecindaci,  dierou  tan  fuertea  y I'epe- 
tidos  asaltos  que  obligaroii d los  espauoles  &  aban- 
donarlas  y  retirarse  i la  proviiicia  de  los  Juries, 
que  es  el  tcrritorio  de  Santiago  del  Estcro.  En 
diclio  valle  tuvierou  do3  retlucciouc.i  los  jcsuitas, 
Santa  Maria  y  San  Carlos;  pero  cuaiido  cl  traidor 
Boliorques  8ublev6  los  indios  contra  la  corona  de 
Espafia,  fderon  ambas  asoladas  por  el  tirano. 


COKQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA  179 

Las  serranfas  de  dicho  valle  se  continuan  hacia 
el  norte  con  las  de los  Lipes,  que  es  un  opulento 
mineral  de  la  provincia  de  San  Antonio,con  cbrre- 
ぽ or  propio,  distinto  del  de  la  provincia  de los 
し Inchas.  A  dicho  mineral  van  cadados  afios  dos  mi- 
,! leros  de  esta  provincia,  d  quienes  reciben  como 
^ngeles  del  cielQ  con  estrana  veneracion  y  hacen 
frnto  correspondiente  d  esta  opinion  toda  la  cuares 
ma  que  alU  se  detienen,  sin  que  sea  impedimento 
に ra  encender  los  corazones  en  el  ferroi^  cristiano, 
la  destemplanza  casi  insoportable  del  asiento,  que 
solo  hace  habitable  la  codicia,  que  todo lo  vence 

Estas  serranfas  de  Lipes  se  dan  la  mano で on 
las  de  Omaguaca  por  el  orieute,  en  22  grades,  que 
hasta  donde  se  estiende  la  jurisdiccion  de  la 
^viijcia  de  Tucuman  por  la  parte  que  confina 
:on  el  corregimiento  de  los  Chichas  del  Peru,  sien- 
r ひた。 P— e  conocido  el  que  llaman  de  }  avi 
す P„te  al del Val e  de 
Tojo;al  medio  dia,  cuarta  al  。este  do  Yavi  : 
^an  dos  pueblos  numerosos  de  indios,  IWdo, 
Coc^?  y  Casavindo;  el  primero  es  bie;  conocido 
= 〜ず S,,  .1 se  eoge,  y ぶ = 

=ei^22 li2  grades  de  latitud  y  313  y 1t2  de  Ion ふ 
tud  El  Bcgundo  en  23  grades  50 ま L  de  laS 

L  = ま A 13  ―  cae  el  eelebre  ^ 
, de  Omaguaca,  cuyos  naturales  resistieron  mu- ' 
fZTT     ™  hasta  que  para  Q,i ま y  二 
Espan,  los  conqmst6  el  celo  intrepido  de  lo/iLi. 


180 


OOHQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


man,  para  que  la  encargase  &  sus  cl^rigos, lo  s  que, 
hasta  ahora,  sirven  su  curato.  El  no  de  este  pueblo, 
bajando  de  norte  d  sur,  es  uno  de los  principales  que 
componen  el rio  Grande  del  Chaco,  de  que  liabla- 
mos  en  el  capftulo  que  precede. 

Baua  dicho  rio  d la  ciudad  de  San  Salvador  de 
Jujuy,  fundada  el ano  de  1593  per  el  general  don 
Francisco  de  ArgaSards,  noble  vascongado,en  alta- 
ra  de  23  graaos  40  minutos  de  latitud,  y  314  grados 
50  minutos  de  longitud.  Aunque  estd  en  la  gargan- 
ta  del  comercio  de  todas  estas  gobemaciones  con  el 
Peril,  es  de  corta  vecmdad  por  ser  tierra  maX 
Bana  y  de  tan  malas  aguas  que  crian  en  la  garganta 
graudes  t 腿 ores,  que  por  acd  Uaman  cotos,  y  snelen 
crecer  hasta  atajar  la  respiracion  y  siempre  la 
dejan  dificultosa  ;  usan  por  esta  razon  beber  el  agaa 
destilada,  y las  tercianas,  que  en  el  pais  llaman 
Chuchm,  parece  haber  hecho  sn  asiento  en  esta  ciu- 
dad,y  prueban  fuertemente  dlosestrangeros.  Tienen 
conventos  pequenos  las  religiones  de  San  Francisco 
y  de  la  Merced,  y  antiguameate  hubo  residencia  de 
nuestra  compaufa,  que  liasta  ahora  hau  estado  de- 
seando  por  el  amor  granae  que  nos  profesan,  d  que 
se  les  correspondia  enviando  cada  ano  dos  misio- 
neros  de  nuestro  colegio  de  Salta  ;  y  al fin,  al pre- 
sente  ha  viielto  d  establecer  alU la  compania  una 
residencia  con  esperanza  de  que  sea  en  breve  cole- 
gio. Eesideu  aquf  los  jueces  oficiales  reales,  d  cuyo 
cargo  estdn  las  cajas  de  la  hacienda  real  de  esta 
provincia  da  Tucuman.  Las  cuantiosas  tropas  de 


COlTQXnSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  181 


millares  de  nmlas,  que  para  el  tragiii  ordinario  se 
eonducen  cada  ano  d  todas  las  cindades  del  Peril 
hasta  Lima  ,  desde  las  provincias  de  Tucuman  y 
Bio  de  la  Plata,  se  refuerzan  un  invierno  entero  an- 
tes de  entrar  & las  serranfas  del  Perii,  y  para  este 
intento  tienen  grandes  comodidades  en  el  distrito  de 
esta  ciudaa,  por liaber  en さ 1 potreroB,  (asi  llaman los 
8itio8  de  estas  invernadas,)  de  pastes  muy  pingttes, 
cuyos  alquileres  producen  no  cortos  intereses. 

Los  mismos  potreros,  con  igaales  sino  mejores 
enalidades,  goza  la  ciudad  de  San  Felipe  de  Lerma 
del  Valle  de  Salta,  del  cual  toma  el  nombre  por  don- 
de  es  comuumente  conocida,  y  es  uno  de los  mejores 
de  toda  la  provincia  y  aun  de  las  Indias,  segun  el 
cronista  Herrera. (1) Es  muy  ameno,  abundantfsimo 
de  pastos  para  todo  g^nero  de  ganados,  con  buenos 
rios  y  muchos  arroyos  que le  riegan  todo  por  ace- 
qnias  que  sacan  con  facilidad,  para  fertiUzar  las 
treinta  leguas  que  tiene  de  largo.  Para  poner  freno 
al  orgullo  de  los  calchaqufes,  fnnd6  en  dicho  Valle 
de  Salta  la  ciudad  de  San  Felipe,  el  licenciado  Her- 
nando de  Lerma,  gobernador  de  Tucuman,  el  ano  de 
1582,  en  altura  de  24  grados  30  minutos  de  latitud, 
314  y  25  minutos  de  longitud,  en  sitio  mal sano, 
porquepara  reparo  contra  las  invasiones  de  los  infie 
les  comarcanos  la  fud  d  plantar  entre  lagunajos  que 
llaman  Ta  gar  etas  ^  dejando  otros  belHsimos  sitios 
one  tiene  aqnel  hermoso  valle  ;  pero  en  fin,  se  consi- 
gni6  el  designio  del  gobernador,  que  fud  asegurar  la 

(1) Herrera,  Dec.  8. lib.  5-  cap.  9. 


182 


COlfQUlSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


tierra,  de  manera  que  no  bastando  antes  una  com- 
panfa  de  soldados  para  pasar  de  Tucuman  al Perd, 
despues  podia  ir  un  hombre  solo  con  seguridad. 

Tienen  aqiif  conventos  las  religiones  de  San 
Francisco  y la  Merced,  y  un  colegio  la  compania 
con  hermosa  iglcsia.  Es  aquf,  de  40  anos  d  eata  par- 
te, la  ordinaria  residencia  del  gobernador  de  la  pro- 
vincia,  y  di.^tara  poco  mas  de  cien  leguas  de  la  villa 
imperial  de  Potosf,  y  solo 18  de  la  de  Jujui.  De 
muchos  pueblos  de  indios  de  que  constaba  su  co^ 
marca,  solo  ban  quedado  algunos  vestigios;  de  otros 
solamente los  nombres,  y los  que  auu  subsisten  no 
merecen  el  nombre  de  pueblos,  segun  el  corto  nil- 
mero  de  sus  veciaos. 

Al  medio  dia  de  Salta,  en  distancia  de  30 leguas, 
en  25  grados  50  minutos  de  latitud,  315  de  longi- 
tud,  estuvo  la  ciudad  de  nuestra  Senora  de  Talavera 
de  Madrid,  que  dijeron  comunmente  Esteco.  Fundola 
en  las  marge nes  del rio  Salado,  afio  de  1567,  Diego 
de  Ileredia,  que  tenia  entonces  tiranizada  la  proviu- 
cia,  habiendo  usurpado  alevosamente  sn  gobierno,  y 
la  llam6  Esteco  por  un  cacique  principal  del  pais; 
pero  preso  el  tirano,  mud6  el u ombre  4 la  ciudad  el 
gobernador  Diego  Pacheco,  Uamdndola  nuestra  Se- 
nora de  Talavera  de  Madrid,  y  algunos  autores'  la 
Uamaron  de  las  Juntas,  porque  estaba  situada  en 
las  juntas  del  rio  de  las  Piedraa  con  el  Salado  : la 
multitud  de  indios  que  &e  encomend6  &  sua  poblado- 
res,  la  hizo  la  maa  opulenta  y  (como  con  las  riquc- 
zas  se  arraig  an  los  vicios)  la  mas  licenciosa  en  »ua 


COlfQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


183 


costumbres  de  toda  la  provincia;  plantaron  muchas 
vinas  y  hermosagj  huertas;fundaron  heredades  gran- 
diosas;  cojiau  infinito  algodon,  de  que  se  tejian  can- 
tidades  grandes  de  lienzos; los  pastes  para  ganados 
may  ores  no  tienen  seraej  antes;  de  miel,  cera  y  colo- 
res  para  tenir  lanas,  era  estraordinaria  la  abundan- 
dancia  ;  con  que  creci6  la  opulencia  y  el  lujo  de  ma- 
nera  que  aun  se  estendia  a los  bratos,  pues  era  cosa 
de  meiios  valor  no  traer  herrados  los  caballos  con 
herraduras  de  plata. 

En  este  e^tado  persever6  como  cincuenta  afios, 
haBta  que,faltaiido  los  indios  de  las  encomiendas  por 
diversas  causas,  fueron  insensiblemente  disminuy^n- 
dose  los  caudales,  y  enseSoredndose  por  todas  par- 
tes tal miseria  que  solo  se  advertian loa  efectos  de 
una  comun  pobreza,  y  aun  por  no  poder^e  Bustentar 
los  jesuitas  se  hubo  de  disolver,  por  los  anos  de 
1635,nuestro  colegio.  En  este  miserabilfsimo  estado 
persever6,  con  muy  poca  vecindad  y  may  acosado  de 
infieles,  hasta  que  el  grande  temblor  del •  ano 1692 
la  arruin6  tan  del  todo  que  apenas  quedaron  vesti- 
gios  de  los  edificios,  porque  los  mas  se  los  trag6  la 
tierra,  bieu  que  no  peligr6  la  gente,  que  previnien- 
do  el  riesgo  inminente,  abandonaron  con  tiempo  la 
triste  ciudad.  Casi  sobre  sas  ruinas  se  construy6  el 
presidio  de  Valbuena,  que  ha  sido  por  muchos  anos 
el  freno  de  los  mocobies  que  asaltaban  la  frontera, 
y  junto  &  61 la  rcduccion  de  San  Estevan  de  Mira- 
flores,  que  fund6,  ano  de  1711,  el  padre  Antonio  Ma - 
choni,  de  los  indios  Lules,  que  se  han  restituido  d  sa 


184 


COKQUISTA  DEL  RIO  D£  LA  PLATA 


native  suelo  y  barbaridad,  por  no  quererlos  ampa- 
rar  quien  gobernaba  la  provincia,  contra  las  inva- 
siones  de  sus  enemigos los  mocobfes. 

A  25 legaas  de  Esteco,  en  un  sitio  amenisimo,  d la 
falda  de  unas  altas  serranfas,  ftind6  la  ciudad  de 
San  Miguel  el  general  Francisco  de  Aguirre,  afia 
de  1553.  Despoblose  por  las  hostilidades  de  los  cal: 
chaqufeS)  ano  de  1561,  pero  voMendo  &  entrar 
Aguirre  por  gobernador  en  propiedad,  la  maEd6 
reedificar  el aSo  de  1563,  en  el  mi 眼 o  sitio,  en 
altura  de  26 .  grados  y  medio.  Era  su  temple  el 
mejor  ae la  gobernacion  y  el  sitio  de  grandes  como- 
didades  para  enriquecer  con  el  comercio :  y  ann  se 
creia  haber,  en  aquella  serranfa,  minerales  de  ore : 
con  todo,  porque  las  aguas  criabaii  muchos  tumQ- 
. res,  se  traslad6,  el  ano  de  1686,  al sitio  que  hoy 
tiene,  distante  del  primero  nueve  'leguas,  en  altura 
de  27  grados  delatitud,  313  y  45  minutos  de  longi- 
tud,  en  distancia  de  60 leguas  de  Salta  y  de  40  de 
Santiago  del  Estero,  capital  de  esta  provincia. 

Es  el  terreno  fertil/simo  y  miiy  ameno,  aunqne 
la  mucha  humedad,  por  causa  de  los  muchos  rios  que 
riegan  m  distrito,  no  deja  muclias  veces  sazooar  log 
frutos.  A la  parte  del  poniente,  en  la  misma  latitud 
de  esta  ciudad  y  en  312  grados  de  longitud  estd  el 
cerro  afamado  de  Aconquija^  en  una  serranfa  que 
corre  de  norte  d  sur  desde  el  valle  de  Galchaquf , 
y  k  cuya  vista  queda  en  tierra  liana  la  ciudad 
aicha  de  San  Miguel.  Crdese  que  las  entraSas  de 
aquel  cerro  son  muy  opulentas,  pero  la  falta  de  me- 


COKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  185 

dios  6  de  dnimos  ha  impedido  sn labor.  Tirando 
desde  aqiuf,  hdcia  d  poniente,  se  encuentran los  va- 
lles  de  Andalgald^  Abaucan  y  Malfin,  que  confinan 
con  la  cordilleA  c^lebre  de  Chile,  con  la  cual se  ea- 
lazan  todas  las  altas  sierras  que  forman  dichoa  va- 
lies,  que  son  muy  f6rtiles. 

Corriendo  siempre  per  serranfas,  d  espaldas  de 
la  Cordillera  de  Chile,  en  altura  de  29  grades  y  40 
minutos  de  latitud  y  309  de  longitnd,  esti  el  altf- 
simo  y  muy  famoso  cerro  de  Famatina,  de  cuyas 
entranas  sacaban  los  miuistros  de  los  Ingas  gran- 
disimas  riquezas  de  oro  y  plata;  en  cuya  labor  tra- 
bajaban  millares  de  indios  de  la  comarca,  y,  para 
sn  defensa,  tenian  erigidas  varias  fortalezas,  en  las 
cnales,  confiados,  se  atrevieron  &  resistir  valerosa- 
mente  al poder  de  los  espafioles  couquistadores  por 
mnchos  afios,  hasta  que  poco  d  poco  se  fiieron 
allanando. 

Pero  como  habia  por  allf  g^randes  magos,  parece 
dejaron  encantado  el  cerro,  pues  aunque  se  regis- 
trar! &  los  rayos  del  sol  vetas  riquisimas  de  oro  y 
de  plata,  en  yendolas  d  bnscar  se  desaparecen  de la 
vista  6  sobrevienen  tales  borrascas  que  no  penni- 
ten  al  mas  alentado  dar  paso  adelante,  y los  natu- 
rales  que,  de  padres  &  hijos,  van  heredando  las  no- 
ticias  de  los  minerales,  las  ocaltan  de  los  espafioles 
cou  obstinado  silencio  y  supersticioso  empeno.  Es 
de  muchas  legaas  su  circunferencia  y  su  cumbre 
altfsima  aparece  siempre  nevada.  Desde  su  falda, 
por  la  parte  del  snr,  empieza  d  correr  el  valle  de  /a- 


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OOKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


matina,  en  que  se  termina  la  jurisdiccion  de la  go- 
bernacion  de  Tucuman,  partiendo  -  Umites  con  la 
provincia  de  Cuyo,  perteneciente  & la  gobernacion 
del  reino  de  Chile.  ^ 

De  dicho  valle,  enderezando  hdcia  el  Orieiite,  se 
da  con  la  ciudad  de  Todos los  Santos  de  la  Rioja,  si- 
tuada  &  espaldas  de  la  alta  serranfa  de  Faniantina 
en  310 1^2  grades  de  longitud  y  30  cabales  de  lati- 
tud,  Tiene  casas  de  las  religioaes  de  santo  Domin- 
go, san  Francisco,  la  Merced  y la  Compania,  y  fa6 
tierra  muy  rica,  porque  se  dan  en  abnndancia  todos 
los  frutos  de  Castilla;  pero  las  competencias  entre 
麵 dos  principales  familias  de  Villafanes  y  Baza- 
nes lea  consumieron  iniitilmentc  los  caudales  en  liti- 
gios  con  que  fatigarou  los  tribunalesi,  y  hoy  no  es 
sombra  de lo  que  fu^.  Fundd  esta  ciudad,  ano  de 
1591,  el  gobernador  don  Juan  Ramirez  de  Velasco, 
nobilfsimo  rioja  no,  que,  en  atencion  A  su  nativo  suelo, 
llam6  d  este  distrito  la  Nueva  Ripja  y  d la  ciudad 
Todos  los  Santos,  por  haber  llegado  ese  dia  d  aquel 
sitio. 

A  40 leguas  al nordeste,  caminando  por  el  valle 
de  Capayaii,  se  lialla  la  ciudad  de  San  Fernando, 
situada  en  el  f^rtil  valle  de  Catamarca,  en  20  gra- 
des 20  minutos  de  latitud,  y  en  311 grades  40  minu- 
tes longitud.  Al  principio  de  la  conquista  fundo  esta 
ciudad,  el  ano  1558,  en  el  valle  de  Quimmivil,  el 
general  Juan  Perez  de  Zurita,  Uamdndola  Londres 
y  hacidndola  cabeza  dc la  provincia  que  por  ateu- 
cion  al  senor  don  Felipe  segundo,  c?wado  con  la 


C0VQUI8TA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


187 


reina  de la  Gran  Breiana,  quiso  se  Uamase  la  Niie- 
va  Inglaterra]  y  comprendia  todo  el  territorio  que 
es  hoy  de  la  Rioja  y  el  del  valle  de  Calchaquf,  con 
sns  dos  ciudades,  C6rdoba  y  Canete.  Destruyeron 
despues  los  calchfquies  esta  ciudad,  y la  reedifico, 
ano 1607,  el  gobernador  Alonso  de  Rivera.  Tam- 
bien  fu さ asolada  por los  mismoa  infieles  en  el  alza- 
miento  principiado  el  ano  de  1627,  desde  el  cual 
aiiduvieron  vagando  por  diversas  partes,  como  si 
trageran  una  ciudad  portatil,  hasta  que  el  gober- 
nador don  Fernando  de  Mendoza  Mate  de  Lima les 
oblig6,  el auo 1683,  d  elegir  el  sitio  present e,  en 
que  se  mantienen  con  el  nombre  de  ciudad  de 
San  Fernando,  por  respeto  &  dicho  gobernador, 
pero  con  poco  lustre,  porqne,  acostumbrados  sua 
vecinos  a  vaguear,  no  se  reducen  hasta  ahora  & 
habitar  la  ciudad,  viviendo lo  mas  del  afio  en  sus 
granjas  6  alquerias;  motivo  porque  aunque  varias 
veces  ban  solicitado  con  grande  empeno  funde  all! 
casa  la  Companfa,  lo  ha  resistido  siempre  esta  pro- 
vincia  y  solo  hay  un  pequeno  hospicio  de  la  reli- 
gion serdfica. 

Atrevasando  Mcia  el  oriente  la  serranfa  que  for- 
ma el  dicho  valle  de  Catamarca,  estd  la  ciudad  de 
Santiago  del  Estero,  capital  de  la  provincia  del  Tu- 
cuman,  la  cual  fund6  con  nombre  de  la  Ciudad  del 
Barco,  ano  de  1550,  el  general  Juan  Nunez  del  Pra- 
do,  junto  al rio  Escava  que  sale  de  la  Cordillera 
Grande,  ddndole  este  nombre  k  contetnplacion  del 
famoso  licenciado  Pedro  de  la  Gasca,  gobernador 


188 


COKQUISTA  BEL  BIO  DE は PLATA. 


del  Peril,  que le  habia  cometido 】a  conquista  y  era 
natural  del  Barco  de  Avila;  trasladdse  desde  alU  al 
valle  de  Calchaqul,  donde  fad  muy  combatida  de 
los  naturales,  por lo  cual  en  tiempo  del  gobernador 
Francisco  de  Aguirre,ano  de  1563,  se  pas6  d los  lla- 
nos de  la  provincia  de  los  juries,  donde  hoy  perse- 
vera  en  las  mdr genes  del rio  Dnlce,  que  es  de  los 
principales  de  la  provincia,  en  altura  de  26  gra- 
dos  de  latitad,  314 li2  de  longitud.  Su  distrito  en 
partes  es  de  serraufas  mas  6  menos  dsperas,  y  en 
partes  de  llanos  poblados  de  bosques  interminables, 
en  que  se  cogen  grandes  cantidades  de  miel y  cera, 
y lo  que  dejan  desembarazados  los  bosques  es  ter- 
rene fdrtil. 

La  ciudad  florecio  con  grande  lustre  por  muchos 
anos,  y,  por  esta  razon,  erigi6  en  ella  la  catedral  de 
esta  di6cesi8,  el ano  de  1581,  el  ilustrfsimo  senor 
don  fray  Francisco  Victoria,  por  bnla  de  San  Pio  V", 
espedida  el  ano  de  1570,  y  era  residencia  ordinaria 
asf  del  Obispo  como  del  gobernador  de  la  provin- 
cia; pero,  CO 動 sTielen  las  cosas  hnmanas,  descae- 
ci6  poco  d  poco  su  grandeza,  y lleg6  &  tan  miserable 
estaao,  que  oblig6  d  mndar  de  allf  la  catedral,  como 
con  especial  facultad  del  senor  Inocencio  XII,  come- 
tida  al  nuncio  de  Espafia,  lo  ejecut6  el  ilustrfsimo 
senor  don  fray  Manuel  Mercadillo  el  afio  de  1699,  y 
los  gobernadores  fijaron  sa  asiento  en  Salta,  con 
pretesto  de  ser  frontera  de  enemigos,  aunque  pare- 
ce  el  verdadero  motive  ser  mas  acomodada  para 
BUS  grangerfas;  desde  entonces  cada  dia  ha  ido  & 


COlfQinSTA  D£L  RIO  DE  LA  PLATA 


189 


menos,  pero  no  obstante,  mantienen  en  ella  conven- 
to9  y  colegio  las  religiones  de  predicadores,  meno- 
res,  mercedarios  y  jesuitas,  y  es la  ciudad  donde 
mas  numero  de  natiirales  se  conservan  repartidos 
en  diversos  pueblos,  como  son  Matard,  Lasco,  Lin- 
dongasta,  Silfpica,  Maiiogasta,  Soconcho  y  GuaSu- 
gasta.  Dista  40  legaas  de  tierra  liana  de  la  ciudad 
de  San  Miguel, y  mas  de  ciento  de  la  de  C6rdoba, 
que  cae  al Sur. 

Fuiid6  esta  ciudad  el  gobernador  don  Ger6nimo 
Luis  de  Cabrera,  afio  de  1573,*  en  la  provincia  que 
llamaban  de los  Comechingones,la  cual  corria  porel 
norte  desde  Sumampa,  50 leguas  de  la  ciudad,  hasta 
lindar  por  el sar  con  la  jurisdiccion  de  la  ciudad  de 
la  Pnnta,  en  la  provincia  de  Cuyo,'  donde  da  princi- 
plo la  serrania  que  C6rdoba  tiene  &  distaiicia  de  • 
tres  leguas  al  poniente,  la  cual,  como  ramo  que  es 
de  la  Cordillera  del  Peni,  corre  hasta  encadenarse 
con  aqnel  monstruoso  cnerpo  formando  valles  bien 
fertiles,  si  se  labrara  el  terreno.  Parte  t&minos, 
tambien  por  el  sar,  con  las  jurisdicciones  de  Santa 
F6  y  Buenos- Aires  d  60 leguas  de  distancia,  y  30 
leguas  por  el  oriente  con  la  misma  de  Santa  F さ, 
y  por  el  poniente,  pasada  su  serranfa,  con  la  juris- 
diccion de  la  Rioja  d  distancia  de  40 leguas. 

BaSan  toda  esta  jurisdiccion  diversos  lios,  que, 
por lo  CO 腿 n,  son  de  poco  cauaal;  pero  en  tiempo 
de  Iluvias  atajan  & los  caminantes  porque  crecen 
con  furia.  De  dos  rios  que  naceu  en  sus  serranfas,  y 
Bejuntan  poco  antes  de  salir  de  elks,  se  forma  el 


190  COHQUISTA  BEL  RIO  DE  LA  PLATA 


rio  de  C6rdoba,  que  llamaban  Pucari,  de  agaa  poco 
saludable,  y  va  4  consumirse  30 leguas  adelante  en 
nnas  salinas  Uamadas  de  Ansenusa.  El  segando 
corre  en  distancia  de  8 leguas  al sur,  de  agaas  muy 
delicadas  y  cristalinas;  fenece  por  el  camino  de 
Santa  F さ, esplaydndose  en  aquellas  Uanuras.  Na- 
cen  agf 化 oomo  el  Tercero,  en  las  serranfas,  y  este, 
entrando  por  la  jurisaiccion  de  Santa  F さ, pierde  el 
nombre  de  Tercero,  d  inncionando  sns  aguas  dulces 
con  las  de  un  riachuelo  que  llaman  el  Salad illo^ 
corre  salobre  de  oesfe  al  este,  con  nombre  de  Carca- 
ranal, &  tributar  al  ParanA.  El  rio  Guar  to,  naciendo 
de  la  misma  serranfa,  baja  de  norte  4  sur,  hasta 
formar,  en  el  camino  de  la  ciudad  de  Mendoza,  unas 
lagunas  en  que  remata  su  curso.  Otros  rios  hay 
' de  menos  nombre,  que,  tal vcz,  se llegan  d  secar; 
tan  corto  es  su  caudal. 

El  sitio  de  la  ciudad  es  reprobado  generalmente, 
por  estar  en  un  bajo  en  que  no le  banan  bien los 
vientos,  aunque  e〗 norte  se  deja  sentir  desde  agosto 
hasta  diciembrc,  con  sobrada  molestia  y  descompo- 
sicion  de  las  cabezas;  siendo  asf  que  con  haberla 
plantado  en  la  mdrgen  opuesta  del  rio,  que  es  la  del 
norte,  gozaria  sitio  alto  y  muy  apacible.  Toda  la  ju- 
risdiccion,  hdcia  el  poniente,  son  serranfas,  donde, 
dice  el  cronista  Herrera,  hay  minas  de  plata;  pero 
hasta  ahora  nadie  las  ha  descubierto.  Lo  que  sf 
hay,  son  minas  de  hierro  y  de  talco  y  miicha  piedra 
para  hacer  cal,  como  la  mejor  de  Europa,  scgiin  han 
esperimentado  artifices  espanoles  y  aun  romauos. 


COHQUISTA  DSL  BIO  DE  LA  PLATA 


191 


Por  el  oriente  y  sur  corren  campanas  vasiisimas  de 
escelentes  pastes  para  ganados,  que  son  ya  conti- 
nuadas  con  las  pampas  de  Buenos  Aires.  Es  esta 
jurisdiccion  la  tierra  mas  proficua  de  toda  la  pro- 
vincia,  por  las  numerosas  crias  de  mulas,  de  que  se 
conducen  cada  auo  muohos  miUared  al Peru.  Dan- 
se  todos los  frutos  de  Europa,  sin  estrafiar  la  mu- 
danza  del  suelo. 

La  ciadad  es  tambien  la  mejor  poblada,  annque 
desde  el ano  de  1726,  liau  eiiip  ezado  d  iuvadir  su 
distrito  los  infieles  abipones  con  horrible  estrago. 
Estd  aqiii,  como  iusiuud,  la  catedral  dedicada  d  los 
prfneipes  de  los  ap6stoles,  y  se  compone  de  solo 
cinco  dignidades,  que  son,  deau,  arcediano,  chantre. 
maestre  escuela  y  tesorero.  Hay  universidad,  funda- 
da  en  nuestro  colegio,  por  concesion  deGregorio  XV 
y  Urbano  VIII,  en  que  se  leen,  fuera  de  la  gram も- 
tica,  artes,  teologfa  escQldstica,  moral,  sagrada  eS' 
critura  y  cdnon^s.  El  colegio  cuenta  de  ordinario  60 
sujetos  y,  A  veces,  Uegan  d  ciento.  Tiene  tambien 
aqui  la  compaiiia  el  noviciado  de  la  provincia,  aun- 
que  uiudo  con  el  colegio,  pero  eu  casa  aparte  que 
se  comunica  por  una  puerta  interior. 

Calle  de  por  medio,  esta  tambien  el  colegio  convio 
torio  (le  nuestra  SeBoi'a  de  Mouserrat,  cu  que,  desde 
el  ano  ae 1605,  cria  la  corapama  d la  noble  juveu- 
tiid  de  cstas  tres  proviiicias,  y  a la  que  vicne  de 
Chile  y  Peril,  y  aim  alguiia  de  Europa  ;  que  los  ci ,さ- 
aitos  (le  la  educacion  estlmulaii d  que,  cle  todas  par- 
tes, sc  soliciten  con  empeiio  sus  becas,  que  Uegan 


192  COlfQUIBTA  DEL  BIO  D£  LA  PLATA. 

&  cincuenta,  y  fueran  muchas  mas,  si lo  permitie 
se la  habitacion  que  se  va labrando  de  cal y  canto, 
con  grandes  esperanzas,  que  todos  conciben,  de  que 
en  concluydndose,  podiin  lograr  la  fortuna  (como 
tal se  mira)  de  criar  bus  hijos  en  aquel  taller  de 
hombres  doctos  y  ajustados,  por  donde  se  merecen 
sus  alumnos  las  primeras  estimaciones  en  todas  es- 
tas  proviucias,  de  cuyas  catedrales  ocupan  las  pri- 
meras sillas  ;  en  Buenos  Aires  al presente,  todas;  en 
la  del  Paraguay,  tres  ;  y  en  esta  de  C6rdoba,  la  de 
arcediano  y  maestre  escnela,  y  en  toaas  tres los 
provisores  son  alamnos  de  Monserrat,  como  tam- 
bien  el  gobernaaor  actual  de  esta  provincia.  Hay 
otro  colegio  que  Uaman  del  rey,  y  es  el  seminario  de 
la  catearal. 

La»  tres  religionea  de  santo  Domingo,  san  Fran- 
cisco y la  Merced  tienen  en  3us  conventos  casas  de 
estudios  para  sus  religiosos,  y  acuden 議 sabios 
maestros  & las  funciones  escoUsticas  de  la  univer- 
sidad,  y  aim  hasta  el  afio  de  1690  cursaron  nuestras 
escuelas  los  religiosos  mercedarios,  sacando  suge- 
tos  aventajados  que,  hasta  el  tiempo  presente,  han 
tenido  los  primeros  cr6dito  s  en  su  sapientfsima  fa- 
milia.  Hay  tambien  dos  monasterios  de  monjas  que 
cuentau  mas  de  un  siglo  de  fundacion  ;  en  el  uno, 
con  advocacion  de  santa  Catalina  vfrgen,  profesan 
laregia  del  gran  padre  santo  Domingo  mas  de  seten- 
ta  religiosas  ;  en  el  otro,  intitnlado  santa  Teresa  de 
Jesus,  la  reforma  carmelMca  de  esta  prodigiosa 
Matriarca  ;  ambos  est&n  sugetos  al  ordinario  y  en 


CONQinSTA  DEL  RIO  DE  LA  ? LATA  193 


ambos  florece  la  observancia  regular,  ciemplo  de loa 
ciudadanoB  y  crddito  de  sns  nobles  y  religioslsi- 
mas  profesoras.  Antiguamente  hubo  convento  de  la 
hospitalidad  de  san  Juan  de  Dios,  sujeto  d la  pro- 
vincia  del  Perii,  perO  no,  liabiendo  comodidad  en  las 
otras  ciudades  para  propagar  este  utilfsimo  insti- 
tute, desampard  aquella  proviiicia  este  convento  por 
estar  tan  distante  del  cuerpo  principal. 

La  liltima  provincia  perteneciente  & la  goberna- 
cion  del  Tucuman,  de  que  falta  dar  noticia,  es la  que 
Uaman  del  Chaco,  j la  toman  unos  mas  latamente 
que  otros  ;  pu^blanla  diversas  naciones  de  infieles 
rebeldesT-  y  enemigos  capitales  del  nombre  espa- 
nol.  Esti^ndese  de  oeste  &  este,  desde  las  ciudades 
fronterizas  hasta  el rio  Pilcomayo  ;  y  de  norte  & 
sur,  desde  las  vertientes  de  las  serranfas  del  valle 
de  Tarija  y  de  Omaguaca,  hasta  el  Rio  de  la  Plata 
6  Parand.  Es  toda  tierra  liana  ;  en  partes  campanas 
dilatadas  ;  en  parte  boaques  muy  espesos  ;  i  veces 
86  padece  seca  insufrible,  d  veces  se  ve  inunaaaa, 
saliendo  de  madre  por  mnchas  leguas  tres  rios  prin- 
cipales  que  la  bafian,  cuales  son,  por  el  ^ostado 
oriental  el  Pilcomayo  ;  por  el  septentrional,  el  Sa- 
lado  ;  y  en  el  centro  el  Rio  Grande  6  Bermejo,  que 
le  va  partiendo  por  medio,  y  aim'  por  el  oriente  la 
inunda  en  muchas  leguas  el  Parand.  Tlene  fuera  de 
eso,  muchas  lagunas  con  las  cuales  se  comnnican 
en  tiempos  de  crecientes los  rios  referidos.  Eati  si- 
tuada  en  21 y  31 grados  de  latitud  ;  y  aunque  por 
partes  sn  entrada  es  liana,  pero  por  otras  son  ser- 

11 


194  OOHQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 

ranfas  altfsimas  que  dominan  d  todo  el  Chaco,  y le 
piidieran  registrar  todo  si  padiese  estenderse  &  ta- 
mafia  distancia  la  esfera  de la  vista.  A  su  tieinpo 
dard  noticia  mas  individual  de  ella  ;  porque  ya  es 
tiempo  de  pasar  &  dar  noticia  de  las  cosaa  que  pro- 
ducen  estos  tan  dilatados  pafses,  de  que  queda 
puesta  aqui  la  deacripcion. 


CAPITULO  VIII 

Daia  Botieia  en  general  de la  fertilidad  it  estai  proTineiasy  le 
trata  largftmenle  de  la  yerba  que  llaman  del  Paraguay. 

UNQUE  al fabricar  el  autor  dc la  naturaleza 
la  maquina  prodigiosa  del  orbe  apareci6  el  ele- 
mento  terrestre  sin  ornato,  dispnso  en  breve  su  sa- 
bia  providencia  que  su  natural  virtud  se  manifes- 
tase  en  la  produccion  de los  frutos,  que  son  el  ina& 
hermoso  adorno,  porque  cuanto  mas  tienen  de  pro- 
pios  tanto  le  dan  mayor  hermosiira,  pues  la  que  es 
mendigada,  como  no  pnede  ser .  muy  durable,  tam- 
poco  hermosea  tanto  oomo  la  natural.  Hemos  vista 
co;Ltempla46  el  terreno  do  estaa  prQ7inci<as,8egnn 
-ioqiie  68  en  como  ai  yieramos  M  mitn^o  infome 
y  idesnxtdd  de  la  belleza  de  bus  frutpft,  ooi^  q^ue.  seri 


196 


OOUTQITISTA,  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


bien  manifestar  en  su  fertilidad lo  que  goza  de  her- 
mosura.  No  me  atrevo  &  ensalzarla  demasiado, 
€omo  suelen  algunos  por  engrandecer  sns  propias 
€0»as,  pero  hi  decir  que  es  inferior  d  pocas,  y  fueran 
menos  las  que  se le  ayentajaran,  si  fuera  mayor  la 
industria  y  aplicacion  &  sa  cultivo  ;  porque  & lo  que 
muestra  la  esperiencia^no  se  le  encomienda  fruto  de 
lo8  europeos  6  de  otras  provincias  de  la  America, 
que  no  le  restituya  con  logro  y  crecido  multlplico 
bien  que  mas  uuos  en  unas  partes  y  otroa  mas  en 
otras. 

Antes  que los  espanoles  conquistasen  estas  pro- 
vincias, carecian  de  muchos  drboles,  plantas  y  se- 
millas  que  trasplantados  A  ellas,  estuvieron  tan 
lejos  de  estraiiar  la  mudanza  del  suelo,  6  del  cUma, 
que  produjeron  sus  frutos  como  en  el  native  y  mu- 
chos Be  mejoraron.  Entrc  los  Arboles,  no  se  hallaban 
higueras,  olives,  manzanos,  melocotones,  duraznos, 
albdrchicos,priscos,  membrfflos,  perales,  granados 
^uiudos,  ciruelas,  naranjoB,  limas,  limones,  ci- 
dros,  almendros  ,  nogales  ;  todos  prendieron  con 
tauta  felicidad,  que  causa  admiracion  ver lo  que 
algunod  se  ban  multiplicado.  Uvas,  se  hallaxon 
•solamente  silvestres  en  la  isla  de  los  Orejones, 
pero  han  probado  beUisimamente  en  la  provinftia 
de  Tucuman  y  en  Santa  F さ, dende  tienea  menoa 
plagas  que  en  otras  partes,  como  en  el  Paraguay  y 
Buenos  Aires,  donde  la  multitad  de  hormigas  persi- 
gne  con  tal tenacidaa  d los  parrales,  que  no  dejalle- 
gar  i  sazon  sns  frutos  ;  por  lo  cual,  en  el  Paraguay 


COITQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  197 

desistieron  de  sa  cultivo  y  dejaron  perder  las  mn- 
chas  vinaa  que  tenian  plantadas  y  que  fructificaron 
maxavillosamente  por  muchos  anos,  hasta  que  aban- 
daron  irresistiblemente  estos  insectos. 

De los  herbaceos,  carecian  del  trigo,  cebada,  ani&, 
cilantro,  cominos,  garbanzos  alverjas  y  habas , 
tampoco  tenian  lechugas,  escarolas,  coles,  rdbanos, 
berengenas,  tomates,  zanahorias,  calabazas  de  Cae- 
tilla,  melones,  sandfas,  cohombros,  pepinos,  pere- 
ji】,  or さ gano,  ajos,  ni  ceboUas ,  pero  todo  ge  da 
hoy  con  grande  abundancia,  donde  se  aplican  & 
su  cultivo.  Cardos  habia  y  hay  silvestres  por  todos 
los  campos  de  Buenos  Aires,  que  aecoB  suelen  ser la 
lena  usual,  mas  activa  de lo  que  al  parecer  prometia 
m  debilidad;  y  alU  tambien,  para  el  mismo  efecto, 
tienen  plant  ados  bosques  dilatados  de  dnraznos  y 
melocotones,  de  que  se  valen  por  lena  ordinaria, 
cortando  los  drboles  con  tal destreza,  que,  retone- 
ciendo,  no  se  conoce  al  aiio  sigaiente  donde  se  hizo 
la  tala  pasada. 

El  trigo  se  da  con  escasez,  en  la  provincia  del 
Paraguay,  pero  en  la  del  Rio  de  la  Plata  rinde  de 
30,  40  A  50  por  uno,  y  tal vez  ciento.  En  la  pro- 
vincia del  Tucuman,  casi  con  la  misma  abundancia, 
especialmente  en  Santiago  del  Estero,  (^i d  tiempo 
Ibana  el rio  Salado,  cual  otro  Nilo,  los  campos)  y 
en  la  Rioja;  en  C6rdoba  tienen  la  plaga  que  Uaman 
aquf  ielpolvillo^  y  es  uno  co 動 polvo  Colorado,  que 
naciendo  en  la  cana  la  seca  de  manera  que  ae  que - 
ma  sin  poder  granar  la  espiga.   Hasta  anora,  no  se 


198 


C05QUI8TA  DEL  RIO  Dfi  LA  PLATA 


ha  podldo  atiaar  con  la  causa  verdadera  de  que  se 
origiiia,  siendo  diversos los  pareceres,  porqae  unos 
lo  atribuyeu  d . la  demasiada  humedad, lo  que  tiene 
contra  si  la  esperiencia,  porque  auu  en  afios  muy 
secos  se  padece.  Otros  dicen  es  influjo  maligno 
del  plane ta  Saturno  que  estos  30  anos  pasados  ha 
reinado  en  este  clima,  y  eii los  cuales  se  ha  pade- 
cido  esta  pla^;  pero  habiendo  conclnido  sa  carrera, 
prosigueu  todavfa  los  mismos  efectos.  Con  todo, 
ctiaudo  falta  6  da  tiempo  para  que  ae  Ueiie  la  espiga 
antes  de  madurar,  no  impide  que  las  cosechas  seau 
bien  copiosas. 

En  cambio  de  los  drboles.  semillas  y  frutas  de 
que  carecian  estos  pafses,  los  proveyo  el  Soberano 
Artifice  del  nniverso  de  otras  propias  que  supliau 
m  falta,  y  en  lo  que  toca も las  frutas,  son  muchas, 
alabadas  ae los  natnrales,  y  aun  preferidas  & las 
del  muudo  antigao;  pero  si  ha  de  ten ば, como  debe, 
el  primer  lugar  la  verdad,  no  Uegan  fuera  de  una  4 
otra  & las  de  Europa.  Diremos  de  cada  cosa  lo  que 
hay  de  mas  singular. 

Si  se  mira  & la  utilidad  que  rinde,  sobresale 
entre  todoa  los  drboles  el  que  produce  la  yerba  que 
llaman  comunmente  del  Paraguay,  el  cual  es  tan 
propio  de  estas  provincias,  que  no  se  halla  en  otra 
algaua;  bien  que  no  falta  quien  diga  se  da  en  otras 
provincias  de  la  America,  pero  que  no  goza  sus  vir- 
todes,  por  que  el  milagro  ppr  donde  se le  comunica* 
pon  &  este  drbol,  de  que  hablar^  despues,  no  se  es- 
tiende  fuera  de  las  ael Rio  de  la  Plata.   Pero  siu 


COHQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


199 


atender  d  milagros  que,  en  toda  buena  filosoffa,  no 
se  admite  sin  forzosa  y  urgeutes  necesidad,  mas 
facil  fuera  decir  que  aunque  se  halle  en  otras  pai- 
ses  no  tiene  sus  virtudes,  porque  no  coucurren 
allf  algunaa  causas  naturalea,  como  la  constitucion 
del  eielo,  61a  calidad  del  terr eno,p  orque  ireces  las 
adquieren  en  las  plantaa,  mas  por  el  lugar  donde 
Tiacen  que  por  la  especie  de  que  son,  variando  tan- 
to  por  estas  razoues  que lo  que  en  Persia  fud  mor- 
tal veneno,  traspantado  A  EspaSa  6  Indias  es  gas- 
toso  y  salutffero  alimento, も que  al(iai6  Marcial, 
cuando  cant6,  Libro 13.  Epigr.  46. 

Villa  maternis  fueramus  prcecoqvA  ramis. 

Nunc  in  adoptivis  Persica  cava  sumus. 

Son  drboles  bien  altos,  frondosos  y  gruesos;  la 
hoja  es  algo  gruesa,  muy  verdey  en  su  figura  parece 
una  lengua.  El  modo  de  hacer  la  yerba  es  cortar 
los  ramos,  y  ponidndolos  sobre  zarzos,  lo  tuestan  d 
faego  lento;  muelen  las  hojas  tostadas  d  fuerza  de 
brazos,  en  uno  hoyos  que  abren  en  la  tierra  y  afor- 
ran  con  cueros,  en  todolo  cual,  es  tal el  trabajo  de 
los  indios,  que  ae  resuelven  en  sudor,  porque  persfe- 
veran  todoel dia  enter o  en  continuaaccion,  muy  fai- 
tos  de  alimentos,  pues  no  pruebanotro  en  todo  el  dia 
que  el  que les  ofrece  su  ventura  en .  alganas  frutas 
silvestres,  y  cuando  a la^noche  cenantieneutan  cor 
to  reposo  que  dentro  de  cuatro  horas  les  obligan  & 
levantarse  para  trasegar も hombros  la  hoja  molida 
&  otros  sitios,  donde  fbrman  los  zurronea  de  cue- 
ro,  en  que  Se  condacen  &  otras  provincias. 


200  CONQriSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


Llamamos  &  esta  penosa  labor  beneficio^  y  cierto 
que  no  se  porque,  pues  en  el  dueno  no lo  es  porque 
generalmente  es  su  suerte  cual  la  de los  miueros 
de  Potosf  y  otras  partes,  que  eiiriqiieciendo  al 
mundo  con  sus  afaiies  y  sudores  son  por lo  co- 
mun,la  gente  mas  pobre,  cargada  de  deudas  que 
no les  dejan  convertir  en  propia  suBtaneia,su  tr aba- 
jo.  De 108  Indies  , iBUcho  raeiios,  porque  es  el  medio 
mas  idoneo  que  pudicran  liaber  discurrido  los  tira- 
置 108  para  destruir  el  gduero  humano,  6 la  uacion  mi- 
serabilisima  de  los  Indies.  Era  la  proviucia  del  Pa- 
taguay  la  mas  poblada  de  naturales  que  se  liabia 
des cubic rto  eii las  Inclias,  y  hoy  estd  casi  dccierta, 
que  apenaB  se  liallaii  sino  los  de  las  Misioues  que 
estdu  d  cargo  de  losjesiiitas,  A los  cualcs  de  piedad 
de  nuestros  reyes  catolicos^  padres  amaiitfsimos  de 
los  pobres  indios,  tienen  eximidos  de  la  intoleraoie 
carga  de  acudir  al  beneficio  de  la  yerba,  en  remu- 
neracion  de  su  fideliclad  y  graudes  servicios.  Los 
otros  que  ban  tolerado  esta  carga,  se  ban  cons 腿 i- 
do  del  modo  dicho,  ni  parece  posiole  otra  cosa,  se- 
gun  el  liecho,  existente  contra  lasprohibiciones  rea- 
les  y  ordenaiizas  de  la  Provincia. 

En  Ida,  vuelta  y  trabajo  de  los  yerbales,  sueleii 
cmplear  los  indios  diez  y  seis  meses,  6  cuaudo  me- 
nos  un  aSo;  elafan  es  aUi  continue^  sin  interrupcion 
aun  en  los  tiempos  en  que  el  sol  mas  abrasa  que  ca- 
lienta;  el  alimento  temie  y  de  poca  sustancia;  por  lo 
que  perecen  tantos  que  afinna  el  venerable  padre 
Antonio  Ruiz  de  Montoya, (1) que  vi6  por  aqnellos 

(1) Ruiz  Montoya.  Conq.  Espirit.  p.  7« 


OOlfQmSTA  DEL  RiO  BE  LA  PLATA 


201 


bosques  osarios  bien  grandes  de  indios,  que  die- 
ron  por  alii,  sin  ningun  alivio,  fin  &  sus  desdichas. 
Con  tan  larga  ausencia  no les  queda  tiempo  pa- 
ra atender  & 画 casas,  hacer  su  sementeras,  y 
criar  sushijos;  no  pneden  cobrar  amor  d  siis  con- 
sortes,  y  mnchfsimos  desamparan  de  una  vez  sns 
pueblos,  y  se  ha  yen  &  provincias  distantes,  6  entrc 
infieles,  para  no  esperimentar  tan  pesado  yugo;  de 
donde los  pueblos  se  f tier  on  disminuyemlo  de  tal 
forma  que  hoy  desmerecen  tal  nombre. 

Fuera  de  que  aim  perseveraiido  en  sus  palrias,  si 
sobrevenia  tal  vez  una  epidemia,  como  los  hallaba 
tan  quebraiitados,  hacia  estragos  increibles  y  que 
agravadospor  estar  f altos  de  medicina,los  consumia 
d  millares.  Proiiostic6  estas  lastimosaa  desgracias 
el  insigne  gobernador  Hernandarias  de  ^aavedra, 
de  quien  se  refiere  que  navegando  eu la  visita  de  su 
gobierno  desde  el  Paraguay  &  Buenos  Aires,  por  el 
tiempo  en  que  empczaban  los  espafioles  A  aplicarse 
mas  al beneficio  de  la  yerba,  descubri6  casualmente 
que  los  indios  remeros  de  su  embarcacion  Ilevaban 
una  talega  del g さ nero;  di8imul6  por  entonces,  pero 
apenas'  salto  en  tierra  cuando  la  liizo  quemar  en  la 
plaza  pxiblica  de  Buenos  Aires,  dicidndoles^  7io  es- 
traneis  esta  demostracioii,  porque  me  inuevc  d 
ello  el  grande  amor  que  os  pr'ofeso;  pues  oigo 
que  me  dice  presagioso  mi  corazon  que  esta  ye?'- 
ba  Jia  de  ser  fatal  rvina  de  vuestra  numerodsi' 
ma  naoiouy  y  lojald,  janids  nhguno  de  vosotros 
hubiera  descubierto  d  los  espaTtoLes  el  permcioeo 


202 


OOlfQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


uso  de  ella,  que  tan  caro  os  ha  de  costar  en  lo8 
tiempos  futuroa!  • 

El  suceso  ha  comprobado  la  verdad  de  sa  pronos- 
tico; los  celosos  del  bien  piiblico  han  estado  cla- 
mando  siempre  para  que  se  atajasen  tan  exhorbi- 
tantes  inconvenientea,  pero  siempre  sin  fruto,  y  mas 
el dia  de  hoy  en  que  es la  graugeria  de  mayor  in- 
teres  que  produce  la  provincia  del  Paraguay,  no 
para  los  indios  ni  para  los  espanoles  que  la  bene* 
fician,  sin6  para  los  mercaderes  que  la  van  &  com- 
prar  d la  Asuncion  6  Villarica,  6 la  encuentran  ya 
en  Santa  F6  6  Buenos  Aires,  desde  donde  la  condu- 
cen  en  grnesas  cantidadesiy  por la  provincia  de  Tu- 
cuman,  hasta  Potosi,  y  mas  adelante;  por  el  reino 
de  Chile,  embarcaaa  tiasta  hima,  y  algunapasa,  bien 
que  poca,  &  Espana  y  &  Inglaterra  sin  embargo, 
el  gobierno  de  este  reino  parece  ha  hecho  esfuerzo 
para  que  no  se  introduzca,  por  no  dar  esa  ganancia 
a los  espanoles,  polftica  que  si  la  observara  Espa- 
na con  otras  drogas  saperfluas  que  nos  vienen  por 
SUB  manos,  y  por  las  de  otros  estrangerog,  evitaria 
la  estraccion  de  algunos  millones,  y  enriqueci さ ra 
con  lo  que  ellos  disfrntan  para  hacernos  guerra  & 
nuestra  costa. 

Usaban  dicha  yerba  los  indios  en  sa  gentilidad, 
pero  con  moder  acion;  quien  lea  descubriese  las 
virtudes  que le  atribuyen  es  todavia  dudoso;  y  al 
paso  que  unos  le  dan  nobiUsimo  origen,  otros  le  se- 
Salan  el  mas  infameqne  se  pueda  imaginar . Eldoctor 
don  Qaspar  de  Escalona  Agttero,  older  de  la  real 


COITQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLi  TA 


203 


audiencia  de  Chile,  en  bu  Gazophilacio  Regio  Pe- 
ruMLO,  libro  2.  p.  2,  cap.  31, escribe  que  es  general 

一 

opinion  en  las  provincias  del  Paraguay  que  san 
Bartolom^  la  inostr6  y  descubrio  a los  naturales. 
Mny  dudoso  es  este  principio,  ni  8 さ que  haya  habido 
tal persuacion,  pues  ni  la  menor  mencion  se  faalla 
en  papeles  antiqufdimos  que  tratan  de  esta  yerba, 
ni  rastro  alguno  por  estas  partes  de  que  diseurriese 
por  ellas  este  glorios お imo  ap6stol.  Con  todo,  no 
falta  qufen  auada  que  encendiendose  una  pestilenta 
enfermedad  receto  el uso  de  esta  yerba  d los  do- 
lientes,  con  tan  salodables  efectos  que  no  perecie- 
ron  d  su  rigor los  que  la  iisaron,  y  que  desde  en- 
tonces  qued6  tan  bien  opinada  entre  estas  gentes, 
que  en  cualquier  achaque  la  tomaban  con  feliz  su- 
ceso,  invocando  la  intercesion  de  san  Bartolom さ. 

Tengo  por  ap6crifa  esta  relacion  por  las  razones 
dichas,  y  creo  disourre  con  mayor  verosimilitud  el 
licenciado  Diego  de  Zevallos,quien  en  sn  docto  Tra- 
tado  del  Recto  uso  de  la  Yerba  del  Paraguay,  im- 
preso  en  Lima,  ano  de  1667,  dice  que  de0cubri6  su 
uso  y  aun le  di6 la  virtud  santo  Tomas  ap6stol, 
que  Uegando  desde  el  Brasil,  predicando  el  Evan- 
gelic, d la  provincia  de  Mbaracayii,  faall6  selvas  di- 
lataaas  de  estos  dr boles,  cuyas  hojas  eran  mortffe- 
ro  veneno  ;  pero  tostadas  por  el  santo  apostol, 
perdieron  eu  sus  manos  y  en  el  fiiego,  todo lo  no- 
civo,  quedando  eficaz  antldoto,  Y  por  esta  razon 
decian lo3  indios  que  siempre  tuestau  la  yerba 
para  usarla,  porque les  ensen6  el  santo,  esperimcn- 


204 


COKQUISTA  DEL  BIO  D£  LA  PLATA 


tavian  sin  esa  diligencia los  fatales  efectos  de  su 
maligna  ponsona,  pues  es  muy  conforme  d la  doc- 
trina  del  principe  de  la  medicina,  Galeno,  que  el 
fuego  en  la  torrefaccion  hace  perder  d las  coaas^ 
yenenosas,  sus  activas  cualidades. (1) 

Bien  pudo  santo  Tom さ ser  el  autor  de  este  bene- 
ficio  como lo  fa も segiin  la  tradicion  recibida,  de 
otro  mas  provechoso,  cual  es  el  de  la  mandioca, 
pan  usual  de  estas  gentes,  d  quienes  61 les  enseno  4 
cultivar;  pero  no  agrada  este  sentir  ai  venerable  pa 
dre  Antonio  Ruiz  de  Montoya,(2)  que  tuvo  tanta  es- 
periencia  de  las  cosas  de  los  inaios  del  Paraguay, 
eutre  quienes  vivio  treinta  anos  ,  y  escribe  que  ha- 
biendo  inquirido,  con  to  da  diligencia,  entre  los  in- 
dios  de  ochenta  y  de  cien  aSos  el  origen  del  mo  de 
esta  yerba,  averiguo  por  cosa  ciei'ta,  que  en  la  ju- 
ventud  de  aquellos  aucianos,  ni  se  bebia,  ni  era  co- 
nocida ,  sino  que  an  insigue  hechicero  del  pais,  a- 
migo  estrechisimo  del  demonio,  fu さ impuesto  por  el 
infernal  maestro  en  que  bebiese  dicha  yerba  cuan- 
do  quisiese  escuchar  sus  ordculos,  como  lo  ejecut6 
eu  adelante  ;  y  por  su  ejemplo,  se  fti さ entre  otroa 
propagando  este  nso,  y  de  ellos  se  peg6 も los  espa- 
Soles;  pero  empez6  con  tau  mal pi^  y  tanto  deacrd- 
dito,  que  era  reputado  por  hombre  iufame  el  que  la 
tomaba  ;  y  aun  se  lleg6  d  prohibit  su  nso  con  es* 
comunion,  sino  & los  que  la  recetaba  el  medico  por 
algun  achaque. 

(1)  Apad  Jacob.  Silvium  lib.  2.  de  preparat, 

(2)  Montoja.  Conq.  E spirit,  p.  7. 


C05QUI8TA  DEL  BIO  DE  LA  PLXTA 


205 


Concurrieron  despues  &  un  tiempo,  en  el  Para- 
guay un  gobernador  del  obispado  y  un  teniente 
general  que  atropellandopor  todos los  baenos  respe- 
to8,  se  dieron  con  tal des e nfre n amien to  d  este  vi- 
cio,  que  to  do  el  pueblo  se  fii さ tras  ellos,  que  el 
ejemplo  de las  cabezas  arras tra,  con  no  se  que  ocul- 
ta  fderza  d  m  imitacion.  Cundio  de  tal  mauera  en 
pocos  aSos  el uso  6  abuse  de  la  yerba  que  solo  en 
la  ciudad  de  la  Asuncion,  se  consumian  de  catorce 
&  quince  mil  arrobas  cada  ano  por  el  de  1620  ;  sien- 
do  asl que  apenas  se  contaban  qainientos  vecinos 
espaSoles,  segun  refiere  el  venerable  padre  Marciel 
de  Lorenzana^en  una  relacion  que,  por  mandate  del 
senor  Felipe  tercero  hizo  de  lascosas  del  Paraguay. 

El  precio  &  que  se  compraba  cada  arroba  en  el 
Paraguay  era も doce  pesos  huecos  (modo  inventado 
para  suplir  la  fait  a  de  moneda  sellada,  que  no  hay 
ni  corre  en  la  dicha  provincia,  equivaliendo  un  peso 
acuSad ひ d>  tres  huecos). (1) Conducida  d  Santa-Fd 
donde  corria  y  corre  la  moneda  de  plata,  se  vendia 
cada  arroba  en  ocho  6  diez  pesos;  en  la  provincia 
de  Tucuman  de 18  6  20;  y  asl iba  subiendo  el  precio 
segun  se  acercaba  al Perii.  (2)  Despues,  como  se  iba 
beneficiando  en  mayor  cantidad,  con  mayor  detri- 
mento  de  los  naturales,  fu さ abaratando  este  gdnero 
de  manera  que  por  los  anos  de  1640  valia  la  mitad 
mcuos,  segun  refiere  el  venerable  padre  Antonio 
Ruiz,  y  hoy  ha  bajado  tanto  que  se  vende  ordina- 

(1)  Mod  toy  a.  Ubi  supra,  p.  2. 

(2)  Idem  p.  7. 


206 


COKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


riamente  en  Santa  F さ d  peso,  6  doce  reales  de  plata 
la  arroba  de  yerba  que  Uaman  de  polos. 

Porque  es  de  saber  que  hay  dos  diferencias  de 
yerba  del  Paraguay,  una  con  este  nombre,  y  otra 
que  Uaman  Caamini ; ambas  se  hacen  de  las  hojas 
de  an  mismo  drbol,  pero  con  diverse  benencio,  por 
que  la  Caamini  despues  de  bien  tostada  y  molida, 
86  cierne  y  quitan los  mas  menudos  palos  ;  k la  de 
palos,  se le  dejan  estos,  y  pareciendo  la  diversidad 
tan  poco  considerable,  es  con  todo  eso  tal que  no 
aciertan lod  espafioles  d  beneficiar  la  Caamini  y  si 
tal vez  hail  intentado  contrahacerla,  lea  sale  tan 
mala  que  es  menos  estimable  que  la  de  palos.  Solo 
beneficial!  la  dicha  Caamini,  los  indios  que  doctrina 
la  Gompania  en  bus  misiones,  pero  con  muy  distinto 
trabajo  que  los  otros  indios  que  sirven  A  los  espa- 
fioles, porque  van  d los  yerbales  bien  abastecidos 
de  comida,  est&n  en  ellos  en  tiempo  que  no  hagan 
falta  k  sus labranzas,  sementeras  y  cosechas  ;  no 
salen  en  tiempos  danosos  k  m  salud,  ni  se  ociipan 
en  esa  faena  en  semejante  sazon  sino  en  la  mas  c6r 
moda  del  afio;  no  tieneii  sabre  si  los  sobrestant^B 
que  los  apremian  y  no les  dejan  apenas  tomar  algan 
descanso  proporcionado  ;  por  fin,  no  se  desnatnrali- 
zan  XK>r  estar  mas  de  un  ano  fuera  de  sus  caaas  y 
temple?  contraries  al«uyo  natural.  Todo  estq  hac も 
que  no  les  sea  perjudicial  este  trabajo,pues  muestra 
la  esperiencia  que  cada  dia  van  d  mas  los  iudioB 
doctrinadoa  por  los  jesuitasl  cuando  los  de  los  espa- 
fioles se  disminuyen  notabilfsimamente  mas  cada 
dia. 


COKQUIBTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA  207 

Y  aun  para  faciUtarles  mas  el  beneficio  y  darles 
mayor  alivio  &  8U  trabajo,  procuran  de  aiios  &  esta 
parte,  nuestros  padres,  hacer  que  vayan  plantando 
cerca  de  sus  pueblos  yerbales,  porque  no  se  vean 
forzados  d  ausentarse  de 議 casas  y  desamparar 
BUS  familias.  Esta  yerba  Caaminf,  es  incomparable 
mente  mas  estimada  que  la  de  palos,  y  saele  valer 
do8  y  ties  tautos  mas,  pero  no  obstante,  no  se  uaa 
de  ella  eu  estas  provincial,  ni  en  las  de  Chile,  ni  en 
la  parte  del  Peril  desde  Potosi  hasta  el  Cuzco,  y 
desde  el  Ciizco  adelante  no  se  toma  la  de  palos,  sino 
precisamente  la  Caaminf,  por  que  en  las  unas  partes 
la  una  y  en  las  otxas  la  otra,  se  esperimenta  menos 
provechbsa. 

Los  mas  pueblos  que  doctrina  la  Compania  be- 
nefician  dicha  Caamini,  porque  con  la  plata  que  pro- 
duce vendida  en  Santa  F6  6  Buenos  Aires  pagan  el 
tributo  Que  como  vasalloB  deben  4  su  magestad,  y 
compran lo  que  necesitan  para  adoruo  de  sus  lucj- 
das  iglesias  y  servicios  de  sus  pueblos,  en  cuya  con- 
sideracion les  es  permitido,  por  real  cddula  del ano 
de  1679,  bajen  cada  ano  doce  mil  arrobas,  pero  siem- 
pre les  falta  mucho  para  Ueuar  ese  numero,  as!  por- 
que no  se  les  obliga  d  hacer,  ni  ellos  aspiran  d  mas 
que  &  tener  lo  muy  precisamente  necesario.  Entre 
toda  la  yerba  que  sale  de  las  misioues  de los  jesui- 
tas,  la  ina«(  afamada  en  todo  el  reino  es  la  que  bene- 
fician  los  natarales  del  pueblo  de  Loreto,  porque  en 
el  color,  en  el  sabot  y  eu  otras  cualidades  hallan 
muchas  ventajas  sobre  las  de  otros  pueblos,  los  que 
gnstan  esta  bebida. 


208  C05QUI8TA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 

K 

Ella  es  tan  usual  en  estaB  tres  gobernacioues,  en 
el  reino  del  Peru  y  en  el de  Chile  que  se  toma  con 
mas  frecuencia  que  en  Espana  el  chocolate,  y  mas 
generalmente,  porque  desde  el  negro  6  indio  mas  vfl 
y  pobre  hasta  el  senor  mas  principal y  rico  , la  be- 
ben  varias  veces  al dia;  y  como  es  tan  to  el  consiiino 
y  grueso  su  comercio,  inand6  el  senor  Felipe  cuarto 
por  c さ dula  real  de  31 de  octubre  de  1637,se  impasie- 
se  sobre  ella  algun  derecho;  pero  no  se  dispuso  este, 
segnn  dice  el  aenor  Escalona  (1) por  juzgarse  im- 
practicable &  causa  de  ser  cosecha  de  mdios,  y  sn 
trdfico  de  incierta  y  dificil  averiguacion. 

El uso  primitive  de  esta  yerba  entre los  espano- 
les  se  introdujo  para  vomitar,  que  en  la  realidad  la 
semejanza  que  tiene  con  el  zumaque,  hace  creer も 
cualquiera  que  bebida  hard  arrojar  las  entraSas. 
Ponese  para  eso  una  onza  6  mas  en  infusion  por  es- 
pacio  de  una  hora,  otros  dicen  que  basta  an  cuarto, 
y  despues  la  ecban  en  agua  caliente,  y  de  esa  ma- 
il era  la  beben,  no  en  vaso  de  metal 6  de  barro,  6  vi- 
drio,  6  madera,  sino  en  unos  cascos  de  calabaza  del 
pais  llamados  mates,  que  para  este  efecto  se  caran 
al  fuego,  aderezan  y  pintan  con  bastante  cariosidad; 
y  por  razon  de  este  vaso,  snelen  Uamar  mate  &,  esta 
bebida.  Despues  que  se  propag6  su  uso,  no  solo  la 
toman  para  v6niito,  sino  para  gozar  otras  nmchas 
virtudes  que  pregonan  de  ella  sua  aficionaaos,  que 
hay  ya  muchos  que  se'dan  &  beberla  sin  tasa  ni  medi- 
da,  con  el  esceao  que  era  en  algunas  partes  el  vino; 

(1) Dr.  Escalona  Oasophil.  Reg.  Per. 


GOHQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


209 


y  de la  demasfa  de  esta  bebida,  dice  el  venerable 
padre  Ruiz  de  Montoya,  vi6  d  algunos  que  por  mu- 
chos  dias  perdieron  el  juicio. 

Por lo  que  toca  d la  calidad  de  la  yerba,  dice,  es 
caliente  y  seca,  caliente  en  el 2.  o  grado  y  seca  en 
el  priacipio  del 3  ^  ,como  el  poleo  montano,  y  de  sns 
mismas  virtudes,  lo  cnal  prueba  el  licenciado  Zeba- 
lloa,(l)  con  la  esperiencia  de  que  aplicados  sus  pol- 
vos  &  una  Uaga  hTimeda,la  desecan  maraviUosamen^ 
te  y la  limpian  de  toda  suciedad,  y  tambien  por  que 
es  rfi^z も /yV な 《,provocativa  de  la  orina  y  del  sudor  "pa- 
ra cuyos  efectos  se  reqiiieren  las  calidades  de  hume 
dad  y  sequedad  en  grado  mas  que  remiso  como  en- 
seiian  las  raddicos.  (2)  Otros  dicen  que  su  comple- 
xion es  maiferente,  por  que  calieiita  i los  frios  y  en- 
fria  & los  calientes,  y  en  esto  ocurren  al milagro, 
como  en  su  descubrimiento. 

Sea  lo  que  fuere  de  esto,  lo  que  no  se  puede  dudar 
es  que le  atribuyen  sus  devotos  admlrables  virtu- 
des  que,  dicen,  eiisen6  a los  naturales  del  Paraguay 
la  docta  naturaleza,  y  ellos  las  fiieron  aprendiendo 
en  los  libros  de  su  propia  esperiencia  que  es  la  mas 
sabia  maestra.  Los  indios  que  la  iisan  con  mas  mo- 
deracion  qtie  los  espanoles,  6  indiferentemente  en 
agua  caliente  6  fria,  los  frutos  que  principalmente, 
dicen,  sacan  de  esta  yerba,  son  que les  alien ta  al 
trabajo,  y  da  taiito  vigor  que  no  les  deja  sentir  la 
falta  de  alimento,  y  se  ve  frecuentemente  que  rema- 

(1)  Zcballos  en  su  tratado  citado.  cap. 1. 

(2)  Alex.  Mazarias.  lib.  4  de  febrib.  Cap.  4. 

12 


210 


COITQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


ra  im  indio  todo  un  dia,  sin  tomax  otro  ailimento  que 
beber  de  tres  en  tres  horas  un  mate  6  dos  de  yerba, 
en lo  Gual,coino  en  el  olor  y  sabor,  es  muy  semejan- 
te  d la  celebrada  yerba  que  toman  tanto los  indiosdel 
Peril,  Uamada  coca,  Piirgales  el  est6mago  de  flemas, 
y  no  deja  congelar  las  cualidades  de  que  se  forma 
la  piedra,  y  asi los  indios  guaranfes  jamds  padecen 
esa^penosa  dolencia.  Despeja  los  sentidos  y  ahuyen- 
ta  el  sueno  al que  desea  velar,  sin  embarazo,  en  que 
se  asemeja,  6  segun  algunos  es  la  misma  famosa 
yerba  de  la  China,  Uamada  Chd ヽ de  que  no  desdice 
el  iiombre  de  nuestra  yerba  entre  los  guaranfes,  en 
cuyo  idioma  propiamente  se  llama  Cad;  y  en  la  mis- 
ma virtud  es  parecida  al t さ de  la  misma  region 
cuyo  uso  estd  hoy  tan  vAlido  entre  las  nacioiies  es- 
trangeras  de  Europa,  y  aun  en  nuestra  Espana  no 
poco  ,  por lo  cual  escribi6  el  Dadre  Juan  Baatista 
Duhaide  (1) en  las  uotas  al t  o  2^  de  las  cartas  cu- 
riosas  y  de  edificacion,  que  era  iino  mismo  el  uso 
ael t さ y  de  nuestra  yerba. 

Los  espauoles,  subiendo  de  punto  la  materia  k 
estas  virtudes  que  testifican  los  indios,  anaden  otras 
prodigiosas  que,  dicen, les  ha  ensenado  la  esperien- 
cia,  y  con  ellas  quieren  librar  de  que  parezca  abuso 
la  demasia  con  que  frecuentan  mucbos  aquesta  bebi- 
da.  Jantolas  el  licenciado  Zeballos,(2)  diciendo  que 
disiva  los  flatos  y los  resuelve,  y  aun  los  digiere  y 
" cuece,  y  abriendo  las  vias,  oomo  diurdtica,  espele 

(1)  Lettres  edefiantes  et  curieuses,  p4g.  396. 

(2)  Zeballos.  Ubi  supra.  Cap.  2. 


COIfQmSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


211 


" lo  gi'ueso,  resolviendo lo  sutil y  flactaoso,  abriga 
" y  junta  el  manjar  para  que  mejor  se  altere  y  pre- 
" pare  para  la  coccion,  prohibe  la  pntrefaccion  y 
" Ion  vapores  que  (nocivos  al cerebro  y  corazoii) de 
" ella  se  levantan  ;  es  admirable  para  todas  las  pa- 
" siones  nefrlticas  6  de los  rinones,  en  las  pa- 
" siones  del  pecho  cr6nica8,  que  son  las  envejeci- 
" das  como  el  asma,  la  ronquera  y la  tos  vieja,  6  en 
" el  dolor  antigiio,  es  escelente  la  sorbicion  (de  la 
" yerba)  pues  prcpara  para  la  espulsion  los  frag- 
" mentos  de  los  humores,  atenuanao  mias  veces, 
" endureciendo  otras,  unas  ablandando  y  otras  co- 
" ciendo,  y  generalmente  es  buena  para  todos  los 
" dolores  de  vientre,  intestinos,  hijada,  hipocondria 
" y  otras  much  as  incomodidades  que  cada  dia  con- 
" firma  la  esperiencia.  ,,  Hasta  aqai  el  autor  cita- 
do,  que  por  ser  raro  su  tratado,  quise  .copiar  sus  pa- 
labras. 

Si  al  agua  caliente  en  que  se  toma  la  yerba,  se le 
echaran  en  infusion  unas  hojas  de  borraja,  dice  el 
mis 動 alitor,  que  se  le  aumenta  poderosamente  la 
virtud  de  atenaar,  cocer  y  disipar  los  flatos,  y  si 
sou  sus  raices,  que  es 画 y  aprop68ito  contra  la  me- 
lancolfa  6  hipocondria,  como  contra  la  c61era  si  se 
toma  con  el  jarabe  aceitoso  de  acederas  6  zumo  de 
limones  6  naranjas,  como  algunos  con  buenos  efec- 
tos la  usan.  Y  si  la  beben  mezclando  piedra  bezar, 
universal  antfdoto  contra  todo  veneno,  es  admirable 
remedio  en  las  cuartanas  y  calenturas  rebeldes,  co- 
mo tambien  para  reforzarse  y  cobrar  carnes  los 


212 


COKQUISTA  DEL  RIO  OE  LA  PLATA 


flacos  y  debilitados,  de  que  hay  grandes  esperien- 
cias.  Con  la  misma  bezar,  destierra  toda  melancoUa, 
y  escita  las  ganas  de  comer,  limpia los  rinones  y 
vejiga  de  todas  las  arenas  y  materias  gruesas,  con- 
forta  el ん nimo  y  quita  el  cansancio,  por lo  cuial  to- 
dos  la  usan  despnes  de  algun  ejercicio  6  trabajo. 

La  dolencia  asquerosa,  que  en  Europa  y  otras 
partes  es  comunmente  castigo  de  la  intemperancia 
sensual,  proviene  tambien  de  otras  causas  naturales 
en  estas  provincias,  pues  suele  asaltar  & los  nifios 
antes  del uso  de  la  razon.  Para  m  dificil  curacion, 
dice  Zeb alios,  se  ha  observado  con  repetidos  y  bue- 
nos  efectos,  que  bebida  la  yerba  del  Paraguay  en 
agua  de  zarza  fuerte  con  an  poco  de  sen,  no  se  nece- 
sita  de  otro  medicamento,  tom&ndola  por  las  mafia* 
nas,  como  jai'abe,y  & la  noclie  sin  el  sen  para  sudar, 
y  asegura  estd  muy  valido,  en  muchos,  ser  magis- 
tral de  tauta  virtud,  que  los  escusa  de  azogues  y 
unciones,  admmistrdndoles  cada  tercer  dia  nuevo 
vomitorio  en  la  dicha  agua  de  zarza,  de  que  dice 
pudiera  alegar  muclios  casos  admirables  que  espe- 
rimento  en  su  comprobacion.  El  modo  mas  ordina- 
rio,  entre  los  espauol6s,  es  ecliar  aziicar  en  el  agaa, 
la  cual  queda  mas  penetrativa. 

Por  fin,  aconseja  (1) generalmente  d  todos  que  des* 
pues  de  esta  bebida(que  se  puede  usar  &  todas  horas, 
segun  la  necesidad)  no  se  coma,  ni  se  beba  otra  cosa 
inmediatamente,  hasta  pasada  una  hora,  por  lo  me- 
nos  ;  porque  causa  gravis imos  accidentes,  de  que 

(1) Zeballo.  ubi  supra.  Cap.  3. 


COlfQUISTA  DEL  RIO  DB  LA  PLATA 


213 


afirma  haber  sido  testigo  con  gravfsimo  dolor  suyo. 
Creo  que  segun le  van  atribuyendo  virtudes  i  dicha 
yerba  hau  de  venir  en  breve  &  decir lo  que  vulgar- 
mente  se  suele,  que  es  el  sdmtlo  todo  y  medicma 
universal  para  todo  g さ nero  de  dolencias.  Bien  me 
persuado  que  tendrd  varias  virtudes,  pero  ni  juzgo 
son  tantas  como  se  ponderan,  ni  aunque  las  tuviera 
obrar&n  sino  se  nsa  con  moderacion,  con  necesidad, 
y  k  tiempo,  y  no  con  la  frecuencia  6  inmoderacion 
que  muchos,  porque  el  frecuente  y  copioso  uso  de 
una  medidna,  ensefian  los  mismos  medicos,  maestra 
la  esperiencia,  que  priva  de  los  mismos  bienes  que 
con さ 1 se  pretenden,  pues  acostumbrada  la  naturale- 
za  no  se  altera,  como  es  forzoso  para  que  aprove- 
che,  antes  viene  &  serle  pemiciosa,  la  que  fuerasalu- 
dable  medicina. 

Lo  que  no  se  puede  encubrir  d  la  vista  de  sns 
efectos  es  que,  annqne  sea  tan  prodigiosa  como  quie- 
ren,  para  las  dolencias  referidas,  es  perjudicialpara 
conservar  los  colores,  porque,  los  que  sin  emplear- 
se  en  trabajo  corporal,  la  usan,  los  traen  general- 
mente  quebrados,  como  lo  he  reparado,  especial- 
mente  en  los  que  la  toman  muchas  veces,  desde  que 
lo  vi  observar  d  un  sugeto  anciano,  que  tenia  mas 
de  cuarenta  anos  de  esperiencia  de  estos  paises,  y 
he  oido  decir  fu さ este  uno  de  los  motives  por  que  re- 
probaron  m  uso  los  medicos  en  Inglaterra. 

Lo  cierto  es,  tambien,  que  muchos  medicos  peritf- 
simos  de  Milan,  &  quienes  consults  el  venerable 
cardenal  Federieo  Borromeo,  arzobispo  de  aquella 


2L4 


COVQUtSTA  DBL  BIO  DE  LA  PLATA 


ciadad,  no  menos  esclarecido  por  su  santidaa  y  doc- 
trina,  que  por  su  esclarecida  sangre, le  atribuyerou 
tantos  males  coino  constan  de  una  carta  de  su  emi- 
nencia  de 11 junio  'le  1619,  para  el  obispo  del  Para- 
guay don  Lorenzo  de  Grado,  que  inuri6  despues 
obispo  del  Cuzco,  y  en  fnerza  de  la  tal resolucion, 
en  otra  carta  de  la  misma  fecha  para  el  venerable 
padre  Diego  de  Torres  Bollo,  fundador  de  esta  pro- 
vincia,  le  exhorta  su  eminencia,  d  que  ponya  todo 
empefio  en  desarraigar  rnal  tan  periiicioso^ 
como  el  usar  dlcha  yerba  con  grande  dano  de  la  sa- 
lad de  las  almas  y  de los  cuerpos.  Son  palabras 
de  aquella  sabia  y  santa  purpura. 

He  tratado  difusamente  de  este  fruto,  por  ser  el 
mas  usado  en  estos  reinos  y  el  principal  de  la  pro- 
viucia  del  Paraguay,  cuyo  beneficio les  ha  hecho 
olvidar  d los  moradores  de  aquel  pais  el  de  otros 
mas  propicios,  y  estdn  tan  persuadldos  k  que  es  el 
linico  medio  de  mantenerse  la  gobernacion,  que 
quieren  decir  se  arruinaria  si  careciesen  de  ^1, 
Biendo  asf  que,  desde  que  se  eut^bl6  con  mas  empe 
no,  se  ha  ido  arruiuando  mas  cada  dia.  Pero  sea 
de  esto lo  que  fuere,  pasemos  k  describir  otros  que 
producen  estas  regiones. 


CAPITULO  IX 


mnehas  de  n»  yirtndei. 


A  MULTiTUD  de  drboles  que  pueblan  estas  pro- 
vincial, al paso  que  las  hermosean,  las  utilizan,  ya 
con  BUS  frutos,  que  sustentan  4  sus  moradores,  ya 
con 議 maderas  para  servir  d las  necesidaaes  hu- 
manas,  ya  con  sus  virtudes  para  reparo  de  la  vida. 
Son,  en  partes,  de  mediana  egtatura,  como  es  en  las 
jarisdicciones  de  Santiago,  Rioja,  C6rdoba,  Santa 
¥6  y  Buenos  Aires;  pero  en  las  otras,  altfsimos  y 
may  frondosos,  formanao  bosques  deleitosos,  por 
donde  se  puede  penetrar  en loa  mayores  ardores  del 
estio,  legaas  entcras,  sin  sentir  la  molestia  del  sol, 
antes  bien  gozando  de  la  frescara  de  ana  apacible 
primavera.   Admirase  la  corpulencia  de  sus  tron- 


216 


COJfQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


COS,  la  precocidad  de  su  estatura,  la  diversidad  de 
sus  especies;  en  otraB  partes,la  Buavidaa  de  su  olor, 
la  composicion  de  sus  sitios,  el  6rden  de  sus  postu- 
ras  y  singular  trabazon,  porque  apenas  se  ve,  &  ve- 
ces,  distancia  que  admita  k  un  solo  hombre  entre 
tronco  y  tronco,  con  tal emnlacion  que  se  van  im- 
pidieudo  el  lugar  unoa  k  otros;  otros  se  abrazan 
-cuerpo も cuerpo  con  tal  estrechez,  que  solo  el  acero 
puede  separar  su  union  que  la  causau  no  cnerdas 
estranas,  sino  otra  especie  de  drbole も que  por  el 
Paraguay  llaman  isipq.  En  to  do,  finalmente,  ae 
maestra  tan  admirable  disposicion  que  las  selvas 
mas  silenciarias  esUn  pregpnando  la  sabiduria  del 
Soberano  Artifice,  acreditando  la  destreza  incom- 
pren^ible  del  Cnador. 

Los  cedros  se  elevan  tanto  en  la  provincia  del 
Paraguay,  y  hdcia  Tucuman  y  Salta,  que  parecie- 
rau  pigmeos los  que  se  celebran  por  agigantados 
en  el  Llbano.  Forraan  de  ellos  los  indios  las  canoas, 
que  son  sus  embarcaciones,  y  he  vis  to  de  uno  for- 
madas  dos,  que  tenia  cad  a  una  diez  y  seis  varas, 
y  de  tal  grosor  que,  dentro  de  eUa,  se  encubria  an 
hombre  parado;  aun  es  mag lo  que le  of  &  un  her- 
mano  coadjutor  de  nuestra  compania,  que  entrando, 
ahora  siete  anos,  acompaSado  de.  an  sacerdote 
nuestro,  d  cor  tar  madera  para  la  iglesia  de  naes- 
tro  colegio  de  Salta,  encontraron  derribado  en  tier- 
ra,  un  cedro  de  mas  de  cuarenta  varas  de  largo,  cu- 
yo  tronco  era  tan  corpulento,  que  puestos  ambos  & 
caballo,  por  los  dog  lados,  ningano  alcanzaba も ver 


COlfQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  2 17 

al otro.  Fucra  de los  nogales  de  Castilla,  hay  otros 
que  Uamau  de  Tucuman,  madera  escelente  para  edi- 
ficios^  que  no  tiene  nudos  y  ea  tan  derecho  su  tronco 
como  an  huso,  y  se  eleva  de  tal suerte  que  parece 
quiere  alcanzar  &  las  ntibes;  sus  nueces  sou  mas  du- 
ras  que  las  ordinarias,  y  el  meollo  meuos  carnoso. 

Los  palmares  ocupan  leguas  enteras,  en  diver- 
sas  partes  de  estas  provincias,  con  varias  e ら pecies 
y  frutos  diferentes.  Sii  corazon,  basta  cierta  medi- 
da,  es  tan  tierno  y  sabroso  que  se  come  con  mucho 
gusto.  Otros  producen  por  fruto  unas  almendras 
tan  dulces,  tiernas  y  sabrosas  como  las  europeas. 

En los  troncos  de  otros,  cavando,  se  junta  en  po- 
cos  dias  uu  gdnero  de  viuo  tan  suave  como  fuerte, 
piles  muy  poca  porcion  sobra  para  embriagar.  Otros 
dan  uuos  cocos  pequenas  de  color  anteado,  de  que 
se  hacen  rosarios;  pero  quien  no los  traiga  para 
rezar,  sieate  el  castigo  de  su  poca  devocion  en  la 
polilla  que les  acomete  y  carcome  fdcilmente. 

'EXpalo  bianco  es  irbol  alti'simo,  pero  su  madera 
pe&a  como  plomo,  y  quizd le  escede.  Al  contrario 
el  ceU)0、  llamado  de  los  guaranies  zuinana^  ea li- 
gerisimo  como  el  clwpo,  del  cual  se  diferencia  en  te- 
ner la  corteza  mas  delgada,  mas  hiimeda  y  viscoaa; 
BUS  flores  son  encarnadas,  que  tiran  d  morado,  y 
juntas  con  la  flor  del  bledo  dan  escelente  color  k 
la  lana  6  al  lienzo.  Sus  cortezas  machacadas  son 
umco  remedio  si  se  aplican  d las  heridas  venenosas 
que  hizo  el  tigre,  para  que  no  se  inflamen  y  cunda 
el  veneno.  La  misma  fiera,  con  instinto  natural, 


218 


COKQinSTA  DEL  BIO  D£  LA  PLATA 


acude  machas  veees  por  remedio  &  este  drbol, por 
que  sintiendo  en  sns  Unas  el  escesivo  ardor  que le 
cansan  sua  cualidades  venenosas,  trepa  6  salta  al 
ceibo,  y  aranando  profundamente  su  corteza,  hasta 
topar  con  el  palo,  siente  grande  refrigerio  y  queda 
mas  dgil  para  gus  cazas  6  pescas.  Otras  mnchas 
virtudes  se  cnentan  del  ceibo,  como  tambien  de  ua 
bilsamo  que  se  hace  de  su  corteza  y  flor,  y  de  su 
madera  se  labran  rodeles  y  broqueles  mny le  、  es  y 
acomodados. 

Del  guayacan  6  pcdo  santo  hay  varias  especies; 
dos  tiene  la  provincia  del  Tucuman;  el  uao  que  Ua- 
man  quebrahacha^  por  su  rara  dureza,que  resiste  4 
los  instrumentos  mas  acerados,  y los  guarantes  le 
Uaman  ibirarcay  r お 6 な e,qiie  es  el  caaroba  del  Bra- 
zil; sus  flores  son  blanquiscas,  que  tiran  &, leonado, 
color  propio  de  su  palo,  y  sushojas  como  una  lengua. 
La  seguada  especie,  Uaman  tarco  en  Tucuman.  JLa 
tercera  especie  aue  se  halla  en  uuestras  Misiones 
del  Paraguay,  y  en  las  tierras  de  los  indios  chi- 
quitos,  es  el  ibiraclie  del  Brasil, y,  propiamente, 
el  que  Uaman  en  Europa  palo  santo.  La  caarta 
especie,  es  la  del  Chaco',  de  las  tierras  de  los 
mocoWes,  y  por  el  Paraguay,  del  pais  de  ios 
guaycuriies;  pardcese  mucho  al  lapacfio,  6  tajivo^ 
que  es  el  tayi  ae los  guaranfes,  pero  se  difereneia 
asf  en  las  flores  como  en  el  tiempo  de  florecer,  por- 
que  las  del  tajivo  aparecea  ya  por  julio  6  agoato, 
son  encarnadas,  y  brotan  en  las  puutas  de  las  ra- 
mad;  pero  las  del  guayacan  del  Chaco  son  anaran- 


COlfQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  2l9 

jadas,  que  tiran  a  amarillas,  saleu  por los  brotes 
de lad  ramas  y  no  se  desabrochan  sus  botoaes  hasta 
octubre  6  noviembre.  Son  drboles  muy  aromdticos 
y  resinosos,  gruesos  y  altos,  y  de  madera  fortfsi- 
ma  y  escelente  para  fdbricas,  porque  aunque les 
el  agua,  6  est^n  debajo  de  tierra  no  se  cor- 
rompen. 

La  produccioa  de  este  Arbol es  nuo  de  los  raros 
prodigios  de  la  naturaleza,  poiqae  en  sns  flores  se 
crian  ciertas  mariposas  que  podemos  Uamar,  con 
propiedad,  su  fruto,  paes  no  dd  otro;  crecen  hasta 
cierto  tamafio,  en  el  cual,  sintiendo  con  natural  ins- 
tiato  que  se  acerca  su  fin,  por  no  degenerar  tan  pres- 
to, convierteu  en  vegetal  su  vida  sensitiva,  vol- 
vidndose  en  drbol  la  sustancip.  de  la  mariposa,  por 
que,  al tiempo  seSalado,  se  aferran  & la  tierra  intro- 
duciendo  por  ella  sus  piececillos  que  con  facilidad 
se  couvierten  en  raices,  y  por  las  espaldas,  entre 
las  jnnturas  de  las  alas,  empieza  d  brotar  el  reto- 
no,  como  otro  cualquiera  de  su  propia  senuUa. 
Va  creciendo,  y  de  raiz  tan  d さ bil, va  formdndose 
uu  drbol  robusto  y  muy  alto,  cosa  veraaderamente 
digna  de  admiracion  para  alabar  al  Autor  de  la  aa- 
turaleza,  que,  de  una  mariposa  iniitil  que  lleva  el 
aire ,  sabe  levantar  na も rbol  tan  duro,  fuerte  y  pro- 
vechoso.  Pero  si  nay  semilla  de  que  precede  an 
yiviente,  como  es  la  del  gasano  de  la  seda,  no  es  ya 
mucho  sea  nn  viviente  semilla  de  otro  menos  per- 
fecto,  como  es  el  guayacan^  respecto  del  animalillo 
de  que  se  produce. 


220 


C0NQUI8TA  DEL  KIO  DE  hX  PLAU 


Todas  estas  especies  de  guayacan  6  palo  santo, 
son  de  admirables  virtudes,  de  que  escriben  iuBig- 
nes  medicos,  como  Rivero,  J^aguna  y  Ascencio, 
pero  en  especial  el  cocimiento  de  la  tercera  especie 
es la  medicina  mas  eficaz,  bebido  por largo  tiempo, 
para  curar  las  Uagas  de los  pnlmoaes,  y  aim  para 
eso  tiene  todavfa  mayor  virtud  el  yimyacan  del 
Chaco,  porque,  con  mayor  eficacia^  en  menos  tiempo, 
y  con  mayor  firmeza,  cicatriza  semejantes  llagas;  y 
ann  k  este  palo  escede  en  virtud  sn  misma  redina, 
como  testifica  de  propia  esperiencia,  en  un libro 
que  compnso  de  las  yerbas  y  drboles  de  esta  pro- 
viiicia,  el  hermano  Pedro  de  Montenegro,  de  nucs- 
tra  compania,  sugeto  muy  perito  en  la  medicina, 
quien  dice  que  teniendo さ 1 mismo  y  otros  SQgetos, 
por  habei'  asistido  d  unos  tisicos  en  nnestro  cole- 
gio  de  C6rdoba,  tan  daiiados  los  palmones  que  se 
daban  por  aesauciados ,  bebiendo  el  cocimiento 
del  guayacan  del  Guaycuru^  sanaron  en  breve 
perfectamente.  • 

Para  el  humor  gdlico,  es  remedio  sin  igual, y  por 
eso le  usan  los  medicos,  asf la  tercera  especie  en 
Europa,  como  tambien  la  cnarta^en  estas  provincias, 
en  los  jarabes  magistrales,  para  sacarle  de  los  hiie- 
por  arraigado  que  est も y  si  se  mezcla  con 
la  aristoloqufa  rotunda  dicen,  no  tiene,  en lo  natu- 
ral resistencia  de  cnalquier  causa  que  provenga. 
Las  mismas  virtudes  tiene  para  curar  Uagas  inte- 
riores,  y  por  preservativos,  suelen  machos  por  ac4, 
nsar  vasos  de  esta  madera  para  la  bebida  ordinaria. 


00KQUI8T1.  DEL  RIO  DE  hk  PLATA 


121 


En  las  provincias  del  Paraguay  y  Uruguay 
crfan  en  grande  cantidad los  pinos  de  esta  Ame- 
rica, de  que  en  partes  se  hallan  piaares  de  mnchas 
legijpi.  Lldmanles  los  guaranies  en  su  idioma  cu- 
riy :  es  drbol  derecho,  muy  alto,  y  bien  grueso, 
pues  da  tablas  de  vara;  parece  hecho  k  torno,  se- 
gun  es  redonda  la  circunferencia  de  su  tronco,  que 
se  va  disminuyendo,  por lo  alto,  en  figura  piramidal, 
con  admirable  proporcion  hacia  su copa,  que  forma 
como  los  pinos  europeos,  echando  sus  ramas  en 
contorno  de  su  tronco,  k  cor  to 3  trechos,  a  modo  de 
rayos  de  coche,  de  seis  en  seis  y  de  siete  cu  siete 
por  ruedo;  en  el  remate  de  cada  rama  echa  las  pi- 
nas  mayores  que  las  del  pino  de  Europa,  armada 
sn  cdscara  de  ciertas  espinitas  corbas,  las  cuales 
tiene  cada  una  de  sus  hojas  en  la  punta,  y  otras  sa- 
len  del  tronco  acompauando  sus  ramas,  liasta  que, 
bien  crecidas  estas,  se  caen,  como  que  ya las  I'amas 
no  necesitan  de  su  defensa. 

Los  pinones  son  tambieh  mayores  que  los  nues- 
tros  ypuntiagudos,  y  asi asados  como  cocidos,  son 
alimento  mas  redo  y  dificil  de  digerir  que  lag  cas- 
taftas,  pero  de  igual 謹 tento.  Hiriendo  la  corteza 
y  tronco  de  este  drbol  por  setiombre  destila  copia 
dc  balsamo,  que  al principio  sale  bianco  y  ainn 
Colorado,  tan  Ifquido  como  la  trementina  de  abeto: 
gudrdaso  en  calabazas  para  medicinas,  por  que  es 
remedio  singular  en  las  heridas  que  descubren  los 
huesos,  6  en  las  que  lastiman  6  cortan  los  nervios, 
por  que  preserva  de  pasmos  y  convulsion  '8.  Su 


222 


COKQUISTA  DEL  RIO  DE  hk  PLATA 


madera  os  escelente  para  labrar  estatuas,  porque 
fuera  de  dejarse  trabajar  facihnent ち puesta  al fde- 
go,  destila  aquel  humor  Colorado  que  seco  las  deja 
barnizadas  y  resplandecientes.  ^ 

Otros  Arboles  hay  en  el  Paraguay  que  Uevan 
por  fruto  Tinas  almendras  gustosas,  Uamadas  en 
guarani  curiybay^  que  quiere  decir  pifiones  de 
jmt、(ja,  porque  se  parecen  en  todo  k los  pinones  de 
Europa,  y  tienen  tal virtu d  que,  en  brevfsimo  espa- 
cio,  purgan  la  colera  y  flema  en  v6mitos  y  otras 
evacuaciones^  ocasionando  ansias  mortales;  pero 
con  la  mi 腿 a  facilidad  se  corrigen  sns  efectos, 
pues  cesan  al  punto  que  se  toma  un  trago  de  vino, 
6  de  agua  caliente.  Dicen  que  es  el  linico  remedio 
que  se  ha  descubierto  contra  el  penoso  achaque 
de  la  gota,  con  esperiencias  que  hay  de  ello,  asf  en 
Indias  como  en  Europa. 

En  los  valles  de  Catamarca  y  de  Salta,  de  la  pro- 
vincia  del  Tucuman,  y  en  el rio  Negro,  de  la  pro- 
vincia  del  Rio  de  la  Plata,  se  dan  los '  drboles  de 
quinaquina,  altos,  gruesos  y  copados,  que  Uevan  . 
por  fruto  imas  almendras  Uamadas  qninaquina^ 
que  die r on  nombre  al  Arbol, y  son  de  olor 丽 y 
agradable,  que  conforta  la  cabeza.-  Su  corteza  he- 
cha  polvos  tiene  admirable  virtud,  bebidos  en  vino 
para  espeler  con  estrana  brevedad  las  fiebres  ter- 
cianas  6  cuartanas.  UsAbanla  los  maios  para  esos 
efectos,  pero  por  el  odio  contra  los  espaiioles les 
recataron  por  mas  de  un  siglo  con  obstinacion 
su  noticia,  porque  no  se  valiesen  de  ella  para  sn 


COKQmSTA  DEL  BIO  DE  LA  PUTA 


223 


provecho.  Descubriolo  un  indio  casu^mente  d  au 
espanol,  vecino  de la  ciudad  de  Loja,  en  el  reino  de 
Quito,  el  caal  sabiendo  adolecia  en  Lima  la  esce- 
lentisima  sefiora  condesa  de  Chinchon,  vireina 
del  Perti,  de  naas  molestfsimas  y  prolijas  tercianas, 
vino  i  Lima  por  mandado  del  virey  su  marido,  por 
los  anos  ^き1634:,  y le  aplic6 los  polvos  de  la  quina- 
quina,  con  tan  feliz  efecto,  que  en  pocos  dias  qued6 
perfectamente  sana,  con  admiraclon  de  todos. 

No  quiso  la  vireina  ocultar  remedio  tan  salutf- 
fero,  y  fuera  de  liacerle  notorio  para  el  bien  comun, 
mand6  traer  de  Loja,donde  se  crian  tambien  estos 
Arboles,  mucha  cantidad  de  estas  cortezas,  que 
repartia  por  sus  propias  manos,  agradecida  al be- 
neficio  que  esperimento  en  su  propia  persona;  y  de 
aqui  se  origiii6  el  nombre  primitivo  que  le  dieron 
los  espanoles  de  polvos  de  la  condesa.  Otros les 
Uaman  polvos  de  Loja,  por  haberse  sacado  y  traido 
del  distrito  de  esta  ciudad  los  que  se  condueen  k 
Europa. 

•  Vuelta  i  EspaSa  la  condesa,  public6  esta  estrana 
virtud  de  la  qninaquina,  y  esperimentada  frecuente- 
mente,  movio  el  dnimo  compasivo  de  nuestro  sa- 
pientfsimo  caxdenal  Juan  de  Lugo  d  solicitar  en 
abandancia  esta  admirable  medicina  que  distribuia 
entre  los  pobresj  de  donde  les  qued6  en  Roma  y  en 
la  Toscana  el  nombre  de  polvos  del  cardenal  de 
Lugo,  y  en  otras  partes  los  nombran  polvos  de  los 
jesuitas  por  que  los  repartian  grdtis  i los  necesita- 
dos.  En  la  provincia  del  Tucuman  se  Uaina  la  casca- 


224 


C02T:iUI8TA  DEL  BIO  DB  LA  PLATA 


rilla、  Y  eeperimeatan  sus  prodigiosos  efeetos  ; 
pero  su  nombre  propio  es  el de  quinaquina',  por- 
que  es  el  que  tenia  entre los  iudios.  primeros  inven- 
tores  de  sus  virtudes,  sin  que  se  sepa  su  sigoificado 
en  language  castellauo,  por  donde  consta  se  enga- 
n6  el  iiisigne  medico  Juan  Jonston  ( I)  en  decir  que 
se  llamaba  quma  siu  repeticion,  por  que  60  el  idloma 
peruano  esa  palabra  significa  fiebre; lo  cual  es  fal- 
sfsimo,  por  que  tal palabra  no  es  de  la  lengua  qui- 
choa,  general  del  Peru,  en  la  cual  riipay  uncuy  es 
la  palabra  con  que,  por  sus  efectos,  esplican  la  fie- 
bre, como  se  puede  ver  en  el  yocabulario  de  esta 
lengua'escrito  por  el  padre  Diego  de  Torres  Rubio; 
ni  aunla  palabra  china ^  con  que  la  escribe  Jonston, 
segun  el  dialecto  Toscano,  significa  otra  cosa  que 
criada  6  mujer  que  sirve,  liablando  de  los  raciona- 
les,  y la  hembra  entre  los  brutos. 

Al principio  que  se  divulgo  por  Europa  la  virtud 
de  esta  corteza  hizo  dadar  A  muclios  medicos  iiisig- 
ne s,  y  aim  alguiios  con  menus  cansideracion  se  em- 
peiiaron  con  to  da  su  autoridad  d  desterrar  su  uao, 
como  fueron  Juan  Jacomo  Cliifflet  y  Vopisco  Plem- 
pio,  bicn  conocidos  por  sus  muchos  y  cruditos  li- 
bros;  pero  desgraciados  en  este  aauuto,  por  que  sa- 
caron  la  cara  en  su  dcfensa,  d  hicieron  caVar  a los 
impugiiadorcs  los  primeros  medicos  de  aquella  era 
en  Europa,  como  sc  puede  ver  en  el  cruditfsimo  tra- 
tado  dc  Cor  I  ice  Peruano  que  publico,  cl afio  de 
1663,  Sebastian  Bado, medico  tan  docto  como  esper- 

(1) J •  'an  Jonatonus.  Tract,  de  Arborib.  in  Miscellan  Exoticis 
pag.  470.  、 


COlfQUISTA  DEL  BIO  D£  LA  PLi  225 

to  en  la  ciudad  de  G さ nova,y  hoy  tieaea  en  su  apoyo 
las  esperiencias  ejecutadas  en los  primeros  perso- 
najcs  del  orbe,  como  son  los  reyes  de  Espana, 
y  nuestro  catolico  monarca,  que  el  cielo  prospere 
por  muchos  aiios, le  ha  debido  eft  varias  ocasiones 
la  espulsiou  de  difereutea  g^neros  de  fiebre;  y  ann 
es  mas,  que  la  mi 腿 a  {6  cat61ica  le  es  deudora  d 
la  quiiiaquina  de  muchos  aumentos  que  se  graiige6 
en  el  vastfsirao  imperii)  de  la  China,  porque  aaole 
ciendo  el  eraperador  Cam-hi  de  unas  malignas  ter- 
cianas,  el ano  de  1693,  sin  que  por  muchos  meses  le 
hallaseu  remedio  los  medicos  mas  peritos  del  impe- 
rio,  le  ofreci6  la  quinaqaina  el  paare  Juan  de  Fon- 
taney,  jesuita  francos,  d  tan  buen  tiempo  que,  to- 
mada  una  sola  vez,  no  le  volvi6  la  fiebre  y  conva- 
leci6  ea  un  punto,(le lo  que  agradecido  aquel  princi- 
pe, les  concedio  casa  6  iglesia  dentro  de  su  palacio 
& los  jesuitas,  y  se  mogtru  iaclinadfsimo  &  favore- 
cer  los  negocios  de  la  religion  Gat61ica  (1). 

Adviertasc  que  Juan  Nardio,  (2)  mddico  doctfsimo 
de  Florencia,  escribi6  en  sulibrode  Nocfies  gen  iales 
que  la  corteza  de  la  quinaqaina  se  criaba  y  traia 
d,el  Imperig  de  la  China,  engaiiandole  quizi  el 
nombre;  pero  es  cierto  que  en  aquel  imperio  era  re- 
medio incognito  hasta  el  ano  de  1693  que  se  descu- 

(1)  Padre  Juan  de  Foptaney  en  la  carta  para  el  padre  de  la 
C&aize,  tomo  7  do  las  cartas  curiosas  y  de  edificacion,  desde 
pag.  226. 

(2)  Joanis  Nardil 2  Tranct.  Noot.  Gen.  de  impero  sinensi 
oortice. 

18 


226  COKQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 

t)ri6  m  virtud  con  la  ocasion  referida,  y  por  esto 
dudaron lo8  medicos  chinos  y  el  principe  heredero, 
que  se  aplicase  d  su  dilectfsimo  padre  y  adorado 
emperador,  y  quiseron  saber  antes  de  donde  se 
traia  esta  corteza,  cuales  eran  sus  efectos,  que 
dolencias  sanaba,  y  como  el  rey  de  Francia  . 
Luis  XIV la  habia  hecho  piiblica  en  su  reino  para 
consnelo  de  sus  pueblos,  dando  recompensa  igual & 
la  grandeza  de  aquel  monarca  al que  descubri6  este 
secreto  en  su  monarqnia,  como  todo lo  escribe  el  ci- 
tado  padre  Fontaney. (1) 

El  drbol  de  la  copaiba  se  halla  en los  bosques 
cercanos  al rio  Monday  ;  es  de  grande  tronco,  grue- 
so,  alto,  muy  frondoso  y  hace  las  flores  en  el  es- 
tremo  de  sus  ramas.  Cuando  van  brotando  sus  bojas 
y  fruto  por  primavera,  se le  un  taladro  hasta  el 
corazon,  al  principio  de  la  creciente  de  luna,  y  po- 
niendole  alguna  vasija  en  su  boca  destila  el  famoso 
balsamo  de  la  copaiba.  Cuando  cesa  la  destilacion 
hacea  fuego  por  la  espalda  del  taladro  en  distancia 
que  caliente,  maa  no  queme  el  drbol,  y  en  un  dia  sa- 
can  copia  grande  del  mismo  bdlsamo  ;  pero  este 
mode  seca  ordinariamente  el  Arboiy  priva  del  be- 
neficio  que  ofrece  espontameamente;  del  primer  mo- 
do  se  conserva  para  tributar  su  fruto  los  anos  si- 


exaccion  de  los  tributes  no  tiren  d  desustanciar  d 
los  vasallos,  potque  si  quieren  sacarles  muchojugo 
con  violencia,  lo  perderan  todo  para  adelante,  como 


(1) Fontaney  p.  227^  228. 


CONQXnSTA  DEL  RIO  DB  tk  PLATA  227 


sncede  d los  que  por la  violencia  del  faego  sac  an  la 
SBStancia  de  este  arbol. Lo  que  ordinariamente  des- 
tila  en  quince  dias  suele  esceder  la  medida  de  un 
azumbre.  Las  virtudes  singnlares  de  este  bdlsamo 
8011  bien  notorias  en  todo  el  orbe,  especialmente  pa- 
ra heridas  penetrantes  y  peligrosas  que  limpias  an- 
tes de  su  aplicacion  las  sanan  en  24  horas,  ya  sean 
en  la  cabeza,  vientre  6  pecho,  ya  en  musculos  6 
nervios  cortados  ;  pero  ha  de  ser  aplicandola  tan 
caliente,  cuanto  se  pneda  tolerar  sin  que  llegue  & 
quemar,  porqiie  en  tal caso  labra  el  fuego  y  hace 
miichas  materias.  Las  demas  virtudes  se  pueden 
ver  en  los  que  escriben  de  medicina,  pues  es  ya  tau 
conocido,  no  solo  en  las  indias,  sino  en  Europa  por 
sns  prodigiosos  efectos. 

El  arbol  del  Coval^  se  halla  tambien  con  grande 
abundancia  en  nuestras  misiones  del  Paraguay,  en 
cuatro  especies.  El  nombre  propio  entre  los  guara- 
.nies  es  anguai^  y  por  la  admirable  eficacia  de  su 
bdlsamo  para  diversas  enfermedades  lo  Uaman 
ihira  paye,  que  quiere  decir  en  castellano  drbol 
de  hechiceros]  es  pobladfsimo  de  hojas  vmy lisas 
y  delgadas  y  de  d  seis  en  cada  rama,  las  cuales  6 
abiertas  6  medio  abler tas,  miran  siempre  al sol. 
La  primera  especie  es  de  madera  blanca,  y  crece 
muy  alto  con  muy  gruesos  troncos;  es  palo  famo- 
sisimo  para  fdbricas  de  grandes  iglesias  por 
grandeza  i  incorruptibilidad,  sino le  toca  el  agaa. 
Esta  especfe  se  divide  en  mascnlina  y  femenina, 
por  que  el uno lleva  fruto  y  el  otro  carece  de さ 1, pe- 


228  OONQUISTA  DEL  BIO  D£  LA  PLATA 


ro  ambos  arr ojan  de  si  el  bdlsamo  del  Brasil,  mas 
rubio  y  mas  fuerte  en  la  fragancia.  Las  otras  dos 
espe  cies  son  de  pale  negro,  de  tronco  mas  pequefio 
y  menos'alto  :  picados  sns  troncos  6  medio  corta- 
dos,  espeleu  el  perfecto  menjui,  y  el  mismo  olor 
tienen  sus.cortezas  secas  y  tambiea  su  carcoma,  por- 
que  es  arbol eu  que  se  cria  facilmente.  Cortado  y 
pu33to  al sol y  agua  por  dos  meses,  se  hace  del  pa- 
lo  un  es  jelentisimo  bdlsamo  para  curar  heridas  y 
llagas  auLigaas,  6  corrupciones  de  huesos,  li'quidau- 
dolo  en  vino  y  aplieanclo  este  cocimiento  con  je- 
ringuilla  para  que  toque  al  hueso.  El  bdlsamo  que 
de  "itila  de  suyo  6  cortandolo  en  partes,  es  mucho 
mas  cficaz  que  el  artificial,  pero  no  se  ha  de  disol- 
ver  ni  raezclar  con  licor  alguuo.  Ann  las  hojas  del 
arbol  majadas  y  aplicadas  con  clara  de  huevo  A las 
heridas  recientes,  las  cura  maravillosamente.  Del 
licor  que  arrojan  las  dos  especies  liltimas,  era  el 
incienso  que  usabau los  fndios  jentiles  en  sus  tera- 
plo3  y  adoratorioa. 

El  molle  0  muUi  se  dd  eii  estas  proviiicias  y los 
hay  de  cuatro  especies  ;  do=j  blancos  y  dos  negros, 
y  quieren  correspoiida  al  lentisco  europeo.  Nace 
de  suyo  por  los  campos,  sin  aingau  beneficio.  Al 
molle  bianco  llaman  por  acA  moUe  de  Cast  ilia  ^  j  es 
irbol  grande,  frondoso  y  aromdtico.  Su  segunda  es- 
pecie  nace  en  tierra  pedregosa  y  forma  sus  hojas 
mas  largaa  y  aiichas,  de  re r dor  mas  elaro  que  el  pi'i- 
mero,  que  es  bien  oscuro,  y  con  mas  resina  en  la 
gupcrficie.  Sus  flores  en 動 do  de  racimo,  tiran  algo 


COlTQinSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


229 


&,  amarillo  claro,  son  aromdticas  y  de  muy  suave 
olor.  De  ambas  eepecies  se  saca,  por  octubre  y  no- 
viembre,  bdlsamo  muy  eficaz  y  seguro  para  sanar 
las  heridas  penetraates  y  restauar  el  flujo  de  sangre 
qne  sale  por  ellas.  Las  dos  especies  de  moUe  negro 
son  masculina  y  femenina  ; la  primer  a,  tiene  las 
hojas  mayores,  mas  gruesas,  y  encadenadas  unas 
con  otras  con  ciertas  puntillas  que  las  adornan;  la 
segunda  forma  sns  hojas  desnudas  de  todo  adorno, 
contiguas  al tronco,  mas  delicadas,y  produce  mayor 
cantidad  de  semilla,  de  la  cual  se  esprime,  por  leve 
cocimiento,  aceite  de  rara  virtud  para los  que  pade- 
cen  flaqueza  de  nervios  6  calambres.  De  las  corte- 
zas  de  sus  raices,  se  saea  bilsamo  muy  eficaz  para 
las  heridas  de  partes  nerviosas,  y  para  consolidar 
los  huesos  quebrados. 

Las  cuatro  especies  dan  su  fruto  d  racimos  como 
agraz  muy  pequeno,  de  que  se  hace  miel  muy  salu- 
dable  para  purgar  achaqnes  demo,  porque  eg  de  ca- 
lor  muy  escesivo,  como  tambien  la  resiaa  que  des- 
tila  de  su  tronco.  En  madurando  es  Colorado,  y los 
itidios lo  eclian  en  su  bebida  llamada  chicha^  que  es 
para  ellos  la  ambrosia  de  los  Dioses,  y la  razon  de 
mesclarla  es  porque  dicen les  fortalece  ;  pcro  no 
creo  lo  haran  con  el  cerebro,  porque  ellos  usan'  la 
chicha,  simDle  6  compuesta,  tan  sin  medida,  que 
los  embriaga.  Esta  miel  sale  solo  de  la  superficie 
del  grano,  que  pasan  Dlandainente  entre  las  manos 
en  agna  caliente,  y le  sacan  toda  la  dulzara  super- 
ficial, dejando  lo  interior  qne  es  sobremanera  amar- 


230 


COlfQUISTA  DEL  BIO  DE  UL  PLATA 


go.  Cuelase  aquella  agua,  y  giiardada  hasta  que  en 
tres  6  cuatro  dias  se  sazona  es  muy  sana  para loa 
males  de  orina,  vejiga,  rinones  6  hijada.  Del  coci- 
nieuto  de  sus  hojas  se  hacen  muy  saludables  laba- 
torios  para  limpiar  la  sarna  y  curax  las  Uagas  vie- 
jas  ';  y  de  sns  ramas  tiernas,  palillos  para  limpiar 
loa  dientes  y  apretar  las  encias  con  buen  olor  y  no 
mal gusto.  En  ningun  tiempo  pierde  la  hoja,  y  su 
madera  es  muy  fuerte,  de  la  que  se  liace  escelente 
carbon. 

Del  4rbol  que  lleva  la  isica  6  goma  que  llaman 
los  medicos  gumi  deini  se  hallau  dos  especies.  La 
primera  en  las  cabezadas  6  faeutes  del rio  Uruguay 
y  es  en  todo  semejaute  a la  que  produce  el  Brasil; y 
la  segunda  en  el  Paraguay  ;  sou  drboles  froadosos 
y  de  madera  s61ida  pero  iaatil  para  edificios,  por la 
mucha  carcoma  que  admite.  La  isica,  que  es  ua  ad- 
mirable fruto  que  se  produce  en  los  nudos,  es  en  dos 
maneras,  blanca  y  negra;la  primera  es  mas  aromdtica 
y  templada  en  calor  y  muy  transparente,  y  su  olor 
muy  grato  al cerebro;  la  segunda  es  oscura,  vehe- 
mente,  amarga  y  aguda  al  ^sto,  y  m  olor  nada 
agradable  al  cerebro  ;  pero  mas  eficaz  en  calentar, 
confortar  y  resolver  los  dolores  inos  de  las 
contusion  es  y  junturas.  Curan  ambas  con  admira- 
cion  la  escfatica,  y  perservan  de  pasmos  las  hcridas. 
Tomada  seis  6  siete  veces  en  agua  tibia  y  mezclada 
ecu  polvos  de  flor  de  asufre,  en  forma  de  pildoras, 
antes  de  acostarse  ,  es  linico  remedio  para  las  11a- 
gas  ittteriores  del  pecho,  pulmoi"  inte&tinos,  y  para 


COITQUISTA  DEL  lUO  D£  LA  PL1.T1. 


231 


la  piedra  de los  rinones,  vejiga  y  vias  de la  orina, 
J  no  falta  qaien  diga  que  qoiebra  la  piedra  de  los 
rinones.  Si  la  mesclan  con  ungilento  amarillo,  tie- 
ne  especial  virtud  de  atraer  las  cosas  incadas  en 
la  came  :  y  mezclada  solamente  con  pcz  y  aplicada 
&  las  sienes,  quita  la  jaqueca,  que  en  estas  tierras  es 
achaque  may  comun. 

El  Arbol  que  produce  el  incienso  ardbigo,  se 
halla  asi  en  la  gobernacion  del  Paraguay  como  en 
】a  del  Tucuman  ;  en  la  primera, le llaman  los  natu- 
rales,  en  el  idioma  guarani,  ayui、  y  en  la  segunda 
los  espafioles,  laurel,  que  es  conforme  a lo  que  es- 
cribe el  peritlsimo  Laguna,  que  el  drbol  del  incien- 
so ear  ana  especie  de  laurel  silvestre.  Hay  dos  es- 

pecies  en  nuestras  misiones  del  Paraguay.  Una  qn^ 
llama  el  guarani  en  su  idioma  ayuiuaiidi  porque 
sas  frutillas  tienen  copia  de  aceite  ;  d la  otra  lla- 
man ayuiyne^  porque  lierido  6  cortado  liiede  A  es- 
cremento  hamano.  El  olor  del  humo  de  su  palo  es 
eficasfsimo  remedio  para  perseverarse  de  la  peste, 
en  tiempo  de'contagios;  echa  su  fruto  redondo,  pero 
sin  aceite.  El  ayuihand"  lleva  dos  frutos  ;  el  pri- 
mero  tiene  la  figura  dei  bellota  de  alcornoque,  y  mu- 
cho  aceite  aromitico  y  muy  verde.  El  segundo,  no 
tiene  figura  determinada,  porque unas  veces  es  como 
pinas,  otras  totalmente  esfdrico,  otras  como  unos 
cornesuelos,  y  estando  ya  ensazon^si  sesecaymuele 
Balen 嶋 polvos じ on  olor  de  incienso  muy  subido. 

Herida  su  corteza,  destila  el  incienso.  Su  made- 
ra,  como  no  eat さ al agua,  6  en  tierra,  es  incorrup- 


232 


COWQTTISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


tible,  pero  muy  fdcil de  concebir  el  fuego,  por  el 
licor  que  posee,  ^resina,  hasta  en  sua  hojas.  Todas 
BUS  ramas,  m  flor,  sua  frntos,  su  corteza  y  su  aceite, 
son  antMoto  eficacfsimo  contra  las  mordeduras  de  vi- 
boras, る animales  venenosos  que  con  las  unas  y  dien- 
tes  empoQzoSan,  de  que  hay  no  pocos  en  estas  pro- 
yiucias;  por  que  cociendolas  y  aplicdndolas  en  for- 
ma jcle  emplasto,  se  esperimentan  efectoa  admira- 
bles.  La  corteza  de  las  raices  subterrdneas  raas  . 
remotas  del  tronco,  cogida  en  menguante  de  lima  y 
reducida  d  polvo,  bebida  en  agna  tibia  despues  que 
ha  hervido  en  ella,  quiebra  las  piedras  de los  rino- 
nes  6  begiga. 

El  drbol  llamado  en  lengua  guarani  para  par  ay  ^ 
es 腿 y  alto  y  muy  grueso  ;  muy  hennoso  d la  vista, 
como  su  sombra  muy  grata  y  salifiable.  Sus  ra- 
mag  salen  de  dos  en  dos  de  m  tronco,  con  tal opo- 
sicion  que  forman  un  armazon  de  cruces  hasta lo 
ultimo  de  ellas,  que  se  rematan  en  tres  hojas  como 
flor  de  lis.  Usan los  indios  su  corteza,  que  es  muy 
amarga,  pero  muy  grata  su  amargura  al est6mago, 
en  varias  epiddmias  que  son  muy  freeuentes  entre 
ellos  ;  y  de  ella  se  saca  tambien  bdlsamo  de  gran- 
des  virtudes,  singulannente  en  heridas  compuestas 
y llagas  que  van  cundiendo  por  la  piel.  Su  fruto, 
su  corteza,  6  el  mismo  palo  cocido  y  bebida  su  agua, 
es  admirable  contra  las  fiebres  piitridas,  y  para  per- 
severarse  despues  de  mordidas'  de  animales  de  pon- 
zofia  fiia,  6  venenos  debidos  d los  accidentes, 
que  con  su  malicia  dejaxon  intrusos  en  las  partes 
vitales  y  contra  el  humor  gdlico,  es  linico  remedio. 


COyQUIBTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


238 


El  yapacariy  es  drbol  altoyfrondoso, principal- 
mente  en  tierras  humedas,  que  en  las  sierras  no  cre- 
ce  tanto.  Aunque  tiene  admirable^  virtudes, los 
indios  mas  de  ordinario lo  aplican  contra  las  lom- 
brices  y  gusano  de  ciialquier  g^nero,  que  crian お- 
cilraente  por  comer  sus  alimentos  sin  sal,  de  que 
carecen  ;  y le  esperimentan  remedio  prontisimo. 

Aunqne  de  sus  troncos  se  saca  hermosa  tabla- 
zon  y  grandes  viga»,  no  usan  de  su  madera,  porque 
f&cilmente  se  apolilla.  Su  cocimiento  quita  el  cor- 
rimiento  que  proviene  de  flaqueza  del  cerebro. 

El  mamon,  es  nn  drbol  que  se  da  en  la  goberna- 
cion  del  Paraguay  y  produce  sa  fruto  del  tamano  de 
an  melon  mediano  ,  pero  mas  bianco,  y  en  su  sazon 
es  de  color  amarillo.  No  nace  este  &rbol  de  la  semi- 
Ua,  si  primero  no  ha  pasado  por  el  vientre  de  algnn 
viviente.  Es  bu  fruta  may  fresca  y  humedece  mu- 
cho  el  cuerpo  d los  que  padecen  fiebres  ardientes.  y 
de  ella  se  hace  tambien  conserva  muy  gustosa. 

En  nnestras  Misiones,  en  los  bosques  de  diez  le- 
gnas  que  hay  entre  los  pueblos  de  Itapud,  la  Trini- 
dad y  el  Jesiia,  y  tambien  el  en  Paraguay,  se  halla 
el  drbol  que  los  guaranfes  Hainan  yataybd  y  es  el 
que  en  el  Brasil  desiila  aquella  tan  suave  y  aromd- 
tica  goma  6 14grima,  que  los  Portugueses  llaman 
anime.  Son  dos  especies  muy  parecidas  en  todo 
menos  en  hojas,  porque  el nno las  tiene  mas  delga- 
das  y  blanquecinas;  el  otro,  asf  como  mas  grnesas, 
tambien  oscuras,  Es  Arbol  alto  y  muy  copado  con 
multitud  de  hojas  dispuestas  en  grande  6rden.  Su 


234 


CONQUISTA  DEL  BIO  DE  tk  t»LATA 


flor  es  cierta  pifiuela  puntiaguda,  que  hecha  por 
fruto  anas  vaiaas  tan  largas  como  el  dedo  pul- 
gar.  Por  primavera,  arroja  su  goma  por  ciertos 
poros も modo  de  verrugas,  que  de  suyo  se  abren  y 
van  cayeudo  por  el  troaco,  y  se  congela  quedando 
blanca  y  tan  trasparente  como  el  &mbar  ;  y  resuelta 
en  el  fuego,  despide  el  mas  suave  y  grato  olor  que 
se  halla  en  simple  alguno,  con  gran  virtud  de  con- 
fortar  el  cerebro,  esperimentdndose  remedio  sobe- 
rano  para  curar los  accidentes  que  produce  la  in- 
temperie  Mgida  en  parte  tan  principal  del  Querpo 
humano,  y  en  todas  las  composiciones  que  piden 
incienso  6  almdciga,  suple  por  ellos,  con  grandes 
ventajas.  ' 

Al sasafrds,  que  en  dos  especies  se  produce  con 
grande  abundancia  en  las  Misiones  de los  guara- 
nies,  Uaman  los  naturales  en  su  idioma  & la  primera 
apiterebi^  y  & la  segunda  auhuibd;  es  drbol  aro- 
mAtico,  y  cortado  en  luna  mengnaute  no  se  corrom- 
pe  jamds,  ya  estd  deutro,  ya  fuera  del  agua.  Sus 
hojas  algo  gruesas  y  s61iclas,  tienen  por  la  haz  el 
color  bayo  muy  claro,  y  en  el  reverse  son  blanque- 
cinas,  tan  tersas  como  si  fueran  plateadas.  Un lo 
alto  de  sjis  ramas  carga  taiita  copia  de  flores  blan* 
quizcas  y  aromdticas,  que  es,  toda  su  copa,  un  porno 
fragantisimo,  y  cuando  sazona  la  friita,  se  cae  con 
la  semilla  toda  la  hoja;  como  si  se  corriera  de  coe- 
servar  una  lozanfa  que  ya  no  puede  ser  fractifera. 
Su  tronco,  aunque  crece  muy  alto,  nunca  en- 
gruesa  mucno ,  pues  cuando  mas  grueso^no  escede 


COITQUISTA  DEL  BIO  DE  J^k  PLATA 


285 


de  vara  y  media  de  circuito  ;  su  madera  s61ida  es 
muy litil  en  estas  partes,  para  ciianto  se  quiere  ha- 
cer  de  ella.  La  com  del  apUerebi  es  muy  rala,  en 
que  se  diferenda  del  auhnibd^  que  la  condensa  mu- 
chio  y  86  forma  mas  redonda  que  la  del  naranjo, 
pues  parece  ua  globo  artificial. Asi  entre  las  nacio- 
nes  domdsticas  como  entre  las  Mrbaras  de  estas 
provincias,  celebrado  por  el  remedio  mas  eficaz 
contra  el mal de  piedra  6  retenciones  de  orina,  en 
que  es  tan  activa  y  poderosa  su  virtud  que  es  me- 
nester  to ざ a  diligencia  para  no  esceder  la  dosis  pro- 
porcionada,  porque  su  esceso  atrae  otros  peores 
achaques. 

Del  arrayan  hay  varias  especies  en  estas  pro- 
vincias : el  montano,  que  celebra  Laguna  por  el  me- 
jor  para  el uso  de  la  medicina , lldmaixle  mato  en 
la  provincia  del  Tiicuman;  y  en  la  del  Paraguay 
guabiyu  que  se  divide  eu  guabiyu-gua-u  y  guabi- 
yu-mini*  Otro  tiene  por  nombre  afiangapirigua- 
zu  y  otro  anangapirimini^  y  cada  una  de  estas 
especies,  se  divide  en  bianco  y  negro ,  y  este  es 
ordiuariamente  mas  alto  y  grueso,  mas  aromdtico, 
como  tambien  su  flor  ,  y  sii  fruto  mas  confortante 
y  cordial.  Usanle  poco los  indios,  porque  ignoran 
muchas  de  sus  virtudes  que  son  admirables  contra 
las  dolencias  que  con  mas  frecuencia les  afligen,  y 
creo  que  k  saberlas  hicieran  poco  caso  de  la  yerba 
del  Paraguay  que  tanto  aprecian. 

El  guabiyu  negro  menor,  se  esperimenta  mucho 
mas  eficaz  para  las  medicmas  que  el  mayor,  contra 


236 


COITQUISTA  DEL  BIO  DE  lA  PLATA 


lo  que  prometia  el  nombre,  sucediendole  d  esta  no- 
ble planta  lo  que  vemos  en  las  Repiiblicas,  que  no 
oorresponden  las  obras  & los  nombres,  y  que  las 
tienen  d  veces  mejorcs  los  que  tenian  menores  obli- 
gaciones.  Pero  esto  es  cosa  por  natural  menos  ad- 
mirable en  los  dr boles  y  plantas  ,  que  en  las  meno- 
res como  tienen  mas  recogida  la  virtud,  obran  con 
mas  cficasia.  El  fruto  del  anangapiri-guazuo  gran- 
de,  es  flel  tamaflo  de la  cereza  y  muy  dulce,  y  por- 
que  el  fruto  del  ahangapirUmird  es  menor,  llama 
tambien  el  indio  menor  al drbol ann  que  es  creci- 
do,  atencion 'digna  de  nacion  menos  bdrbara,  pues, 
en  realidad,  la  grandeza  se  debe  medir,  en  todos, 
principalmente'por  lag  obras,  que  sbn los  frutos.  No 
digo  cosa  de  sus  virtudes  natiirales,  porque  hablan 
de  ello  los  autores  con  bastante  difusion. 

El  yuquiripey^  es  tenido  entre  los  indios  por  una 
especie  de  cedro,  dqne  se  asemeja  mncho  en  el  tron- 
co  y  hojas,  pero  en  el  olor,  color,  fruto  j  vetas,  se. 
diferencfa,  porque  la  hoja  es  mas  densa,  el  palo  mas 
Colorado,  y  su  hebra  trabada.  Su  fruto  es  como 
nueces,  pero  en  racimos  de  d  doce  onzas  cada  uno, 
y  cada  ntiez  tiene  cinco  granos  ciibiertos  con  su  tii- 
nica  encarnada.  En  sazonandose  las  semillas,  se 
abl  e  dicha  nnez  por  cinco  partes.  Su  flor  es  en- 
tre encarnada  y  blanca;«su  tronco,  menos  grueso 
que  el  cedro  y  menos  copado,  pero  muy  aromdtico. 
Los  peritos  creen  que  es  el  sdndalo  tan  estimado 
que  se  trae  del  Oriente ,  6  & lo  menos  especie 
BTiya.   Sns  nneces  arrojan  cantidad  de  aceite  muy 


COHQUIBTA  DEL  KIO  DE  LA  PLATA 


237 


confortativo,  admirable  para  curar  huesos  disloca- 
dos.  Su  fruto  verde  machacado  es  singular  enjc- 
be  para  tintas  de lana,  amarillas,  moradas  y  azulQS. 

El  irbol  que  produce  la  saiigre  de  Dmgo,  se  ha- 
11a  en  dos  especies  en  estas  provincial  ; la  una  en 
el  Paraguay,  dondele  Uaman  cabera^ los  naturales 
del  pais;  criase  en  partes  muy  humedas  A  orillas  de 
rios  6  arroyos;  no  es  muy  alto,  ni  su  tronco  grueso, 
porque  de  ordinario  salen  tres  6  cuatro  juntos.  Sua 
flores,  al principio,  son  blanquecinas,  pero  se  toman 
aznles  como  sub  hojas:  cuaudo  se  envejecen,  de 
blauqaecinas  pasan  k  ser  purpureas.  Sus  frutos, 
son  unos  cartuchitos  puntiagudos,  con  sola  una 
semilla,  envueltaen  una  materia  vellosa  que  parece 
algodon  y los  da  solamente  en  la  punta  de  sus  ra-  • 
mas.  La  otra  especie  se  halla  en  la  gobcrnacion 
del  Tucuman,  cuyos  naturales le llaman  tipd,  y 
es  &vho\  de  tronco  grueso,  alto  y  muy  dereebo,  se- 
mejante  en  todb lo  demds  al  caberd.  En  la  cre- 
ciente  de  la  luna  de  julio  y  agosto,  se  taladra  este 
drbol, y  ponlendo  en  la  cisura  algun  calabazo  se 
recoje  la  verdadera  sangre  de  Drago  en  grande 
abundaftcia,  porque  es  muy  copiosa  su  destilacion; 
y  dejdndola  secar  al  sol,  se  guarda  por  muclios 
afios,  aunque  siempre  es  mejor  la  mas  reciente 
para  el  use  de  medicina,  como  para  at  ajar  el  flujo* 
de  sangre,  mitigar  el  dolor  de  muelas  causado  de 
oorrimientos  cilidos  y  tambien  el  de  dientes,  pro- 
oedidQ  de  la  misma  causa,  porque  es  muy  frlgicfa. 

El  que  por  acd llamamos  platano,  y  en  lengua 


238 


CONQUISTA  DEL  RIO  DE  LA.  PLATA 


guaranf  pacoba,  es  totalmente  semejante  al verda- 
dero  platano  que  era  las  delicias  de los  antignos. 
Hdllanse  de  dos  especies  en  toda  la  gobernacion 
del  Paraguay,  muy  pareciaas  entre  sf,  escepto  que 
el  fruto  es  diverse,  asf  en  el  tamano,  como  en  el 
olor  y  sabor.  Per  que  hay  imos  platanos  largos  y 
delgados  de  tan  grandes  racimos  que  apenas  se 
puede 顯 tentar  uno  en  una  mano,  pues  hay  algu- 
nos  que  Uegan  d  pesar  arroba  y  media  y los  Uaman 
artabellacos.  Su  fruto  6  pacoha  es  casi  de  un 
geme  de  largo;  su  sustancia  algo  correosa,  mas  pe- 
8ada  al  est6mago  y  mas  frigid  a  que  la  de  los  plata- 
nos que  Uaman  de  Santa  Catalina,  que  es  la  ^e- 
gunda  especie.  Crece  de  ordinario  su  drbol,  solo 
dos  estados  de  alto,  7  su  troiico  no  escede  al  grosor 
de  un  muslo  de  hombre  robust 0  ;  sus  hojas  son  de 
vara  y  cuarta,  vara  y  media  de  largo,  y  casi  media 
de  ancho,  muy  verdes,  tersas,  y  hermosas  d la 
vista,  y  de  notable  virtud  para  refrescar  a los  que 
86  acogen  d  su  sombra.  Tiene  la  flor  entre  amarilla 
y  blanca,  que  sale  en  la  cabeza  del  mismo  fruto. 

Tarda  do3  6  tres  anos  en  dar  su  fruta,  que  es 
del  tamano  ae  un  dedo  y  algo  gruesa;  muy  suave 
en  su  sustancia  y  olor,  y  menos  irigida さ indigesta 
que  la  primera;  pero  la  primera  vez  que  fructifica, 
se  pudre  todo  el  tronco  hasta  la  raiz,  brotando  otro 
en  su  lugar,  y  algunas  veces  dos  6  tres;  por lo 
cual  se  Uegan  d  espesar  mucho  las  plantas  y llevan 
menos  fruto,  dejando  est^ril  todo  el  suelo  cercano. 
Hay  de  la  misma  especie  de  plantanos,  en  Guinea 


POKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


239 


y  en  Egipto;  y  entre los  egipcios  era  tradicion 
muy  recibida,  qu^  el  fruto  de  este  drbol  fug  el  que 
、 que  hizo  prevaricar  al primer  hombre  en  el  Paraiso, 
segun  refiere  Pedro  MArtir  de  Anglerfa  qne  fa さ 
legado  de  los  reyes  cat61icos  al  sultan  de  Egipto. 
Fero  aunque  es  fabalosa  esta  persnacion  pudo  tener 
fdndamento  en  las  malas  cualidades  que  desacfe- 
ditan  &  este  drbol;  bien  que  no le  faltau  otras  bue- 
nas,  porque  comidas  dos  6  tres  pacobas,  abren  el 
apetito  & los  que  paaecen  incendio  en  el  Ugado  y 
est6mago,  y  & los  calenturientos  con  fiebres  ardien- 
tes;  y  tomadas  en  el  mismo  niimero  por  postre,  im- 
piden  los  vapores  ardientes  que  suben  del  est6mago 
al  cerebro;  y  asf  mismo  la  embriaguez. 

El  drbol  que  desiila  el  aceite  que  Uaman  de  Ma- 
ria, se  halla  en  nuestras  Misiones  de  los  cMquitos, 
y los  efectos  con  que  saua  las  her  Idas,  parecen  mi- 
lagrosos.  En  las  mismas  se  crian  los  drboles 
llamados  tutumas,  cuyo  fruto  sirve  grandemente 
para  todos  los  ministerios  caseros.  El  drbol  es  de 
hermoso  verde  en  las  hojas  con  que  se  vlste;  las  - 
ramas,  largas  y  correosas.  El  fruto  se  llama  tam- 
bien  tutuma^  que  es  en  forma  de  calabazos;  algu- 
nos  tan  grandes  que  caben  dos  azumbres,  y  su  can- 
to tan  grueso  que  sirven  para lo  mismo  que  las 
vasijas  de  barro,  sin  quemarse  puestos  al  fuego, 
Estod  frutos  se  dan  en  los  troncos,  y  en  las  ramas 
mas  grnesas  que  sou  las  que  pueden  sustentar  m, 
peso  cuandb  est も n  verdes;  la  figura  de  unos  es  or- 
bicular; la  de  otros  prolongada.   Estando  sazonar 


240  CONQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


dos  se  cortan  del  drbol, y  partidos  por  media, 
quedan  en  forma  de  tazas:  otros  enteros,  abierto 
nn  agujero,  por  donde  se les  saca  la  carne  blanca 
como  d los  calabazos,  sirven  para  diversos  meues- 
teres. 

El  Arbol  que  produce  las  aromaa  se  halla  por 
los  campos  en  la  provincia  del  Tacumaii,  en  tanta 
abundancia,  que  forma  bosques  espesfsimos;  no  es 
muy  alto  ni  grueso,  pero  muy  espiuoso^  como  que le 
haya  armado  con  esmero  la  naturaleza,  para  defen- 
der del  contacto  humano  la  delicadeza  de  sus  flore- 
ciliaB  naranjadas,  de  tan  estremada  fragancia  que 
entre  todas  las  florea  Be  ban  levantado  con  el  nom- 
bre  de  aromas,  y  con  razon,  porque  en  tiempo  de 
florecer,  que  es  desde  setiembre  d  noviembre,  es- 
parcen  por  los  campos  tan  suave  olor,  que  parece 
se  goza  de  la  fragancia  del  templo,  6  se  halla  uno 
en  los  jardines  de  Chipre.  Arraiga  tan  profunda- 
mente  que  jamd^  se  seca,  aun  eu  aiios  dridos, 
y  por  esta  razon  aun  en  estos  ralimoa  aSos  florece 
&  sas  tiempos,  cuando  todavfa  el  resto  del  campo  se 
halla  desnudo  de  verdor.    El  gran  duque  de  Toa- 
cana,  Cosme  tercero,  logr6  uno  de  estos  arboles  en 
S11S  cultfslmos  jardiues,  y  por  cosa  niuy  esquisita 
le  mo8tr6  al padre  Ignacio  de  Frias,  procurador  en 
Roma  por  esta  provincia;  quedan  do  admirado  cuan- 
do le  dijo  era  irbol  muy  comun,  y  que  no  se  es- 
tima  en  estas  partes. 

De  canas  que  por  su  altura  y  solidez  mereccH 
contarse  entre  los  irboles,  hay  diferentes  especies; 


COKQUISTA  DEL  £10  DE  LA  PLATA  241 

y  entre  estas  son  mas  notables  las  de la  goberna* 
'Cion  del  Paraguay.  A  unas  Uaman  brayas,  por  an 
estrana  amargnra,  pero 議 cogollos,  cocidos  en 
agna,  y  bebida  esta  en  algunas  porciones,  es  reme- 
,(Uo  esperimentado  contra  la  ictericia.  Otras  sirven 
para los  techados  de  las  casas  y  para  dtros  efectos. 
Otras  hay  alti'simas,  muy  fuertes;  y los  Canutes  hue- 
cos  son  tan  gruesos  como  nn  muslo,  y  otros  como 
un  drbol,  en  que  se  crian  gusanoB.  Una  clase  de  es- 
tas Uega  d  tener  quince  canutos  tan  largos  como  an 
codo,  que  se  Uenan  de  agua  sabrosisima,  muy  pura  y 
fria;  pero  crian  tambien  en lo  interior  un  gusano 
que  horando  la  cafia  se  conrierte  en  mariposa  vo- 
lante,  pierde  las  alas  con  el  tiempo,  y  qneda  en  figu- 
ra  perfecta  de  un  raton,  que  luego  se  empieza  d  ce- 
bar  en  las  sementeras  cou  tal eippeno  y  en  tanta 
miiltitud  que  no  puede  contrastar  su  fuerza  la  dili- 
gencia  mas  vigilante  de  los  natarales,  d  quienes 
priva  del  sustento  de  tal  mauera  que  en  un  ano  pe- 
decieron  de  hambre  mil  indios  en  el  distrito  del rio 
Ubay,  segun  refiere  en  su  Argentina  el  arcediano 
Centenera  (1). 

Pudiera  coiitar  entre  los  Arboles  d la  planta  que 
produce  el  algodon,  que  se  coge  con  mucha  abun- 
dancia  el  algunas  partes  de  la  provincia  del  Tiicu- 
man,  y  con  mayor  en  toda  la  gobernacion  del  Para- 
guay; y  en  partes  de  ell  a,  como  hdcia  Cumgaty  y 
el  Caaguazii,  se  forma  la  planta  drbol  fructifican - 

(1) Barco  Centenera.  Canto  3.«  de  la  Argentina. 

14 


242 


CX)irQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


do  algunos  anos  seguidos  la  materia  para  lienzos 
de  bastante  dura,  y  algunos  tan  delgados  y  siitiles 
que  parecen  cambrayes.  Tampoco  es  digno  de  pasar 
en  silencio  el  drbol  de  la  canafistola  que  se  halla 
en  las  mdrgeiies  del rio  Paraguay,  en  el  pais  don- 
de liabitan los  intieles  payaguas.  Es  Arbol muy  alto, 
frondos ひ y  bastantemente  grueso.  Aunque  su  fru- 
to  no  iguala  en  virtudes  & la  canafistola  del  Peril , 
le  escede  en  la  virtud  solutiva. 

Entre  tanta  multitud  de  drboles  saludables,  res- 
plandece  tambien  la  sabidun'a  del  Cnador  en  la 
produccion  ae  uno  de  cu alidades  tan  nocivas  que  se 
confecciona  en  dl el  veneno  mas  eficaz  que  se  ha 
aescubierto,  pues  no  se  halla  antidoto  que  resista 
&  sa  eficacia.  Pcro  como  el  mismo  Criador  mira  tan- 
to  por la  conscr; ァ acion  del  gdnero  humane,  ha  dis- 
puesto  8U  amorosa  providencia  que  sea  muy  raro, 
puc8  solo  se  lialla  en  el  territorio  que  ocupa  la  na- 
cioii  de  los  cliiquitos,  sin  que  se  vea  uno  solo  en  al- 
guna  de  las  iiaciones  comarcanas,  que  sou  innume- 
rables;  clavadas  las  flee  has  en  sii  tronco,  despues 
de  pocos  dias  salen  con  la  ponzoua  que  ocasiona  el 
rcspcto  y  niiedo  con  que  todos  los  b^rbaros  sus 
coiifinantes,  aim  los  soberbios  chinguaiios,*  miran 
a los  cliiquitos  ;  en  Uegando  a  sacar  sangre,  aunque 
sea  sola  una  gota,  inatau  iiifaliblemente  en  24  ho- 
i-as.  Por  esta  razon,  ciiando  van  a la  gaierra,  Ueva 
cacla  chiquito  seis ii  ocho  fltx'lias  (le  estas,  ungi- 
das  sus  pnntas  con  la  ponzona  y  cnvueltas  en  un 
puno  para  que  no  iiificioneii, y  de  ellas  se  valen  en 


C01IQU13TA  DEL  BIO  D£  LA  PLATA 


243 


el  lUtimo  aprieto,  dispardndolas  solamente  cuando 
sea  infalible  el  acierto,  por  haber  Uegado  como  di- 
een  & las  dagas. 

. Otra  multitud  de  drboles  de  especies  diferentes, 
con  variedad  en  la  hermosura  de  sus  hojas  y  flores 
forma,  en  diversas  partes  de  estas  provincias,  bos- 
ques  impenetrables;  pero  no  individuo  sus  nombres 
propios  por  no  saber  ni  sus  propiedades  ni 剛 vir- 
tudes  ;  y  de  muchos  es  grande  la  utilidad  de  sus 
maderas,  como  de laa lanzas,  sauces,  algarrobos,  de 
que  hay  infinitos  en  la  provincia  de  Tucuman,  que 
con  su  dulcfsimo  fruto  dan  provision  de  bastimen- 
tos,  para  todo  el  ano,  d la  gente  pobre,  eapecial- 
mente  en  la  jurisdicclon  de  Santiago  del  Estero.  Y 
esto  basta  para  pasar  en  el  capitulo  siguiente  4 
(lar  alguuas  noticias  de  las  plautas  salutiferas  que 
producen  estos  paises. 


OAPITULO  X 


antus  que  prodaeen  eitai  provineias  eon 
grandest  Yirtudes. 


ERBOLARio  muy  cdlebre  que  con  grandes  es- 


periencias  adquiridas  en  Europa  pas6  a  estas  pro- 
vineias y  discurrio  por  ellas,  solia  decir  que  si  sua 
moradores  Uegasen  d  tener  noticias  de las  yerbas, 
plantas  y  raices  de  estos  paises,  y  d  coiiocer  sua 
virtudes,  moririan  naturalmente  de  puro  ancia- 
nos,  pues  hallaba  en  ellas  toda  una  botica  univer- 
sal que  prepar6  la  divina  Providencia  para  be- 
neficio  de  estas  gentes,  Exageracion  fii さ, pero  que 
iudica  la  riqueza  inestimable  del g さ nero  que  produ- 
ce el  pais. 

La  pina  es  una  planta  nmy  galante,  Uamada  asi 


COKQUIBTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA  245 

por  que  bu  fruto  es  parecido  en lo  exterior  dla  del 
pino  europeOjpero  todo  pnlpa  sabrosfsima  y  debello 
Qlor.  A la  cabeza  del  fruto  la  corono  la  natural e- 
za  con  un  penacho  6  guirnalda  de  colores  apaci- 
bles  J  esta,  caida  &  sn  tiempo  en  el  suelo,  es  princi- 
pio  de  otra  planta  semejante.  Del  znmo  de  este  fru- 
to mezclado  con  agua,  hacen los  natnrales  cierta 
medicina,  como  nosotros  el  hidromiel ; sn  licor  re- 
cien  esprimido  y  bebido  es  eficaz  remedio  para  la 
supresion  de  la  orina  y  dolor  de  rinones  ;  y  aim 
Sebastian  Bado ひ) dice  que  deshace  la  piedra  con 
admiracion  ;  tiene  tambien  particular  virtud  contra 
el  veneno,  especialmente  contra  el  zumo  ponzoSoso 
de  la  mandioca,  6  de  su  raiz.  Es  por  estremo  frlgida 
y  no  se  suele  comer  sino  es  en  vinos. 

El  guembe  es,  tambien,  de  las  mas  hermosas 
plantas  que  admira  todo  el  orbe,  y  solo  se  da  en 
temples  cdlidos,  cuales  son  los  del  Paraguay,  como 
tambien  la  antecedente.  Es  dotado  de  un  verdor 
claro,  tersas  sus  hojas,  muy  densas,  y  con  aiversas 
hendiduras,  compartida  cada  una  en  tres  puntas  ;  y 
de  largo  suelen  tener  tres  cuartas,  y  d  veces  una 
vara;  al pi さ de  cada  hoja  brota  una  como  vaina  de 
d  cuarta  y  &  veces  de  &  tercia,  en  que  se  encierra 
una  espiga,  &  que  nacen  asidos  ciertos  gr anillos  muy 
menudos,  en  la  forma  que  estd  claveteado  el  maiz. 
Abrese  dicha  vaina  A los  quince  dias  de  su  produc- 
cion,  A  manera  de  linterna,  dejando  cerrado  el  estre- 
mo, sacando  al  sol y  al  sereno  por  la  abertura  su 


Seb.  Bad.  Lib. 1.。 de  Cortice  PeruaDO.  Cap.  6. 


246 


COlTQtJIflTA  DEL  BIO  BE  LA  PLATA 


fruto,  y  mostrando  to  do  el  interior  que  es  un  bianco 
terso,  como  la  plata.  Entranse  d  dichointerior  del- 
tas mosqnitas  color adas,  que  se  quedan  alii  encer- . 
radas  cuando,  la  cabo  de  unos  dias,  se  vuelven  & 
cerrar  dichas  vainas,  y  pegdndose  & los  granos,  van 
picando  como  en  la  tercera  parte  de  la  espiga,  y 
estos  granos  son  los  que  linicamente  maduran^  por- 
que  aquellos  d  que  no  pican  dichas  moscas  nunca 
sazonan. 

Dichas  mosquitas,  llamadas  muai  en  lengua  del 
Paraguay,  se  producen  del  mismo  drbol  en  ciertos 
hoyitos,  que  dejan  formados  en  los  brotes  de  su  tron- 
co, las  hojas  que  se  caen,  por  donde  despide  un  po- 
co  de  resina,  la  cual, 6  por  caliaad  propia  suya,  6 
corrompidndose  con  las  Uuvias,  se  convierte  en 
aquellos  vivientes  que  son  de  cualidades  I'gneas  y  , 
venenosas  ;  pues  se  esperimenta  que  dichas  mos- 
quitas  son  mas  ardientes  y  de  veneno  msis  active 
que  las  cantdridas.  El  faito  de  esta  planta  que  se 
come,  son  aquellos  granos  sabrosos  y  dulces  por 
estremo  de  que  gustan  muclio  aun las  aves  y  ani- 
males  ,  pues  aun  los  gatos  madrugan  mncho  A  hur- 
tar  (liclio  fruto;  pero  se  ha  de  mascar,  mejor  dird, 
chupar  con  gran  tiento,  porque  si  se  aprietan  los 
granos  entre  los  dientes,  se  siente  en  su  semilla 
que  estd  euvuelta  en  aquella  sustancia  dulcisima, 
gran  ardor  y  acrimonia  mordacfsima.  Es  peligroso 
beber  vino  despues  de  comido  el  guemb も porque 
causa  graves  cono-oias,  y  d  quienes  se  esperiment* 
ser  mas  provechoso  es  A los  fleradticos  que  abun- 


C0KQU18TA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  247 

dan  de  humores  gruesos,  porque  comido  en  ayunas 
un  guembd  grande  6  dos  pequenos,  y  bebiendo  desh 
pues  un  vaso  de  agua  fria,  despega  todos los  humo- 
res frios  reumdticos  y  viscoses  de  las  partes  por 
dondc  pasa,  y  purga  tambi^n  el  estomago  y  vientre 
de  las  cosas  asentadas  en  ellos.  Refregando  con  sa 
espiga  sin  granos loB lamparones,  por  echo  6  diez 
dias,  los  deseca  y  quema,  y lo  mismo  hace  con  las 
escr6fulas,  6 lobanillos  abiertos,  6  cuando  empiezan 
d levantarse  resuelve  m  humor.  El  zahumerio  de 
sus  espigas  secas,  desopila  los  nervios  y  miisculos 
y  socorre  con  admiracion  los  temblores  paroxisma- 
les,  procedidos  de  causa  frigida  6  de  humedad;  y  la 
misma  virtud  tiene  para  mitigar  log  acciclentes  que 
sobrevienen  d los  mordidos  por  animales  de  vene- 
nos  frfgidos. 

Las  cortezas  de  sus  raices,  quern adas  y  reduci- 
das  d  cenizas,  son  linico  remedio  para  matar  las 
lombrices,  y  otros  gusauos  que  se  crian  en  los 
cuerpos  humanos .  De  esas  mismas  cortezas  se 
hacen  varies  tejidos 蘭 y  ciiriosos,  como  cestillos, 
cedazos,  esteras  para  estrados,  y  tarabien  sogas 
fortfsimas  para  norias  6  para  cables  do  erabarca- 
ciones.  El  gueinbe  nace  de lo3  granillos  que  pro- 
duce 3U  siistancia  dulce,  pero lia  de  ser  pasando 
primero  dlcha  semilla  por  el  est6mago  de  algun 
viviente,  porque  si  no  pierde  antes  eii la  digestion 
la  mitad  y  mas  de  bqs  calidades  igneas,  no  nace 
por  suma  sequedad  y  calor,  que  son  6  iguales ,  6 
mas  intensas  que  las  del  soliman,  pues  abrasa  y 


248 


0OKQUI8TA  DEL  RIO  OB  LA  PLATA 


enciende,  ann  con  mayor  presteza,  la  parte  a  que  se 
aplica.  Algonas  de  estas  plantas  Dacen  y  se 
crian  en  tierra;  pero lo  ordinario,  es  hallarse  pea- 
dientes  en los  troncos  de los  drboles,  en  partes  don- 
de laft  calienta  el  sol,  que  es  el  planeta  que  en  ellas 
predomina,  y  desde  alU  tiran  hdcia  la  tierra  tantas 
cuantas  raices le  son  necesarias  para  atraer  el hn 
mor  que  las  mantiene. 

Otra  planta  se  da  en  la  provincia  del  Paraguay, 
de  grandes  ntilidades  d la  vida  humana,  y la  llamau 
cavagxmtd  en  la  leugaa  del  pais.  Crece  en  gran- 
des cantidades,  y  produce  unos  espigones  muj lar- 
gos, coronados  de  flo"es  en  bus  puntas.  Sirve  en 
los  ccrcos  de  las  huertas  de  hermosa  defensa,  por- 
que,  recreando  con  su  vista,  defiende  con  sus  pua- 
tas;  sus  hojas,  divididas  en  partes,  sirven  de  tejas 
para  las  casas  de  los  naturales.  Del  cuerpo  de  las 
mismas  hojas,  se  sacan  hilos  d  mode  de  cdnamo,  de 
que  se  hace  cordel muy  fuerte,  y  de  el  labran  los 
infieles  tejidos  muy  curiosos  y  de  mucha  dura.  Su 
fruta  es  totalmeiite  parecida  k la  pifia  en  la  figura, 
pero  en  lo  interior  muy  desQmejante,  porque,  mon- 
dada  la  cdscara,  aparece  una  dulcisima  pu}pa  que 
tira  d  amaiilla,  fresca  en  estremo,  y  con  el  sainete 
de  nn  agrio  que  hace  mas  apacible  su  dulzura;  llqui- 
dan  este  misino  fruto,  y  es  bebida  gustosfsima  en 
tiempo  de ゾ erano,  tan  suave  como  la  limonada.  He- 
ricio  el  cspigon  de  esta  planta,  cuando  estd  bien  sazo 
iia(la,aiToja  cantiaaa  de  un licor  de  que  se  hace  vino, 
vinagre,iniel y  aziicar,  porque  es  muy  dulce;  y  coci- 


ま 


OOIfQUISTA  DEL  BIO  BE  LA  PLATA 


249 


do  se  congela  6  cuaja  en  terrones;  del  mismo  znmo, 
mezclado  con  agua,  hacen  vino,  y  de  su  aziicar  li- 
quidado  en  agua,  y  espuesto  por.nueve  dias  al sol, 
sale  escelente  vinagre.  Ese  mismo  zrnno  re 腿 eve 
el  vientre,  provoca  la  orina,  limpia los  rinones,  las 
yenas  ur^teras  y la  vegiga,  deshace  la  piedra  y  mez- 
clada  con  tabaco  sirve  para  otros  muchos  re- 
medios.  Con  el  zumo  de  una  de  sus  hojas  asadas, 
esprimido  y  mezclado  im  poco  de  salitre  bien  moli- 
do,  se  untan  las  cicatrices  de  las  heridas  reclentes, 
y  desaparecen  en  breves  dias,  como  si  jamds  las  hu- 
biera  habido.  Las  misraas  hojas  tostadas  y  aplica- 
das,  son  eficaz  remeaio  para loB  pasmos,  que  eii las 
tierras  destempladas  son  muy  frecuentes,  y  miti- 
gan los  dolores,  especialmente  si  se  bebe  el  zumo 
juntamente,  porque  entorpecen  el  sentido  del  tacto. 

El  gdnero  de  planta  6  de  raiz  mas  provechosa 
para  los  naturales  de  la  provincia  del  Paraguay  y 
las  nacioues  comarcanas,  es la  mandloca,  que  en 
Tierra  Firme  y  Nueva  Espafia  Uaman  cazabe^  y  es 
el  pan  ae los  indios  y  toda  su  hartiira,  y  aim  en  el 
Brasil lo  Uega  d  ser  de  los  europeos.  Divfdese  en 
difercntlsimas  especies,  y  el  zumo  de  todas,  cuaiido 
verde,  (escepto  la  que  llaman  aypii)  es  venenoso  y 
mortal k  todo  genero  de  vivientes;  pero  el  ap6stol 
santo  Tom さ enseno  d  estas  gentes  d  cultivarla  y 
usarla,  sin  peligro,  por  ordinario  alimento.  Su  cul- 
tivo  es  hacer  varios  montoncitos  de  tierra,  y  meter 
en  cada  uno  cuatro  pedazos  de  raiz  de  d  palrao;  las 
tres  partes  de  cada  palmo  se  cubren  dentro  de  la 


250 


C05QTIISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


tierra,  de  manera  que  queden  en  forma  de  cruz;  y  en 
diez  dias  ordinariamente  brota  cada  pedazo  por  to- 
dos  sus  nudos,  que  estdn  muy  menudeados,  y  cada 
brote  crece  en  siete li  ocho  raeses  en  altura  de  dos 
6  tres  varas;  siendo  asf  que  por lo  comun  es  nece- 
sario  un  ano  entero  para  que  Uegue  &,  sazon  sti 
fruto,  que  son  las  I'aice も dos,  cuatro,  seis  y  d  veces 
diez,  mas  6  menos  largas  y  gruesas,  segun  la  ferti- 
lidad  de  la  tierra. 

Comen  cociaas  estas  raices los  naturales  aei 
Paraguay,  y les  sirveii  en  lugar  de  pan.  Otras 
veces,  despues  de  mondadas  las  raices  verdes,  las 
parten  en  diversos  pedazos  que  ponen  d  secar  al sol 
por  dos  dias;  ya  bien  secos,  los  muelen  y  hacen 
harina,  de  la  cual  labran  unos  hollos  muy  blancos 
que  llaman  mbeius  que,  6  tiernos  y  recientes,  6 
despues  de  duros  y  tostadoa ,  son  plato  regalado 
para  los  guaranfes:  gudrdanlos.  por  mucho  tiempo 
y los  llaman  rnbuiape  atd,  que  vale  lo  mismo  que 
bizcocho.  Secan  tambien  estas  raices,  6  al  fuego, 
6  al  humo,  y  gxidvdanlas  por  de  mayor  estima,  para 
varies  iisos.  LlAmanla  canary  ma  liuL  Todas  las 
especies  de  mandioca,  son  ponzonosas  4 los  hom- 
bres  que  las  comen,  escepto  el  aypi"  que  es  man- 
dioca dulce,  la  cual  es  miiy  gustosa  y  saludable; 
pero  los  brut 03  todos  comen  estas  faices  crudas, 
sin  perjuicio  alguno,  que,  como  no  saben  el  modo  de 
beneficiarla,  atempero  el  Alitor  de  la  naturaleza  las 
cosas  k la  necesidad  de  sns  criaturas. 

El  mani  es  yerba  que  fructifica  en  la  raiz,  echa 


COICQTJISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  251 

sns  flores  cdrdenas  que,  rara  vez,  Uegan  d  dar  semi- 
11a,  porque  guarda  todo  m  vigor  para  la  raiz,  don- 
de  da  su  fruto,  que  es  d  manera  de  avellanas  de  dos 
en  dos,  dentro  de  una  vaina  mayor  y  mucho  mas 
grnesa  que  la  del  garbanzo.  Suelen  comerse  de  ordi- 
nario  tostadas  eu  horno,  y  es  manjar  muy  sano  y 
sabroso,  y  hecho  almendras  con  aziicar,  tornado  por 
cena,  es  salndable  para los  asmdticos.  Su  aceite 
es  quid-pro  quo  al de  las  almendras  dulces,  sin  que 
haya  ninguna  diferencia  de  uno  &  otro  para  el 
uso  de  la  medicina,  y  asi le  aplicaii  con  bellos  efec- 
tos  para  mitigar  cl  dolor  de  costado, los  dolores  de 
vientre,  los  ardoreg  de  orina,  y  carnosidades  y 
otras  cosas,  para  que  sirve  el  aceite  de  almendras 
dulces. 

El  niburucuyd  es  el  partento  de  las  yerbas,  la 
gracia  de  los  prados,  el  esmero  de  la  Daturaleza,  y 
el  incentivo  natural  mas  vivo  de  la  devocion  cris- 
tiana  d la  pasion  de  nuestro  Redeutor.  Llamdmos- 
le los  e ヌ pafioles,  (jmnadillo,  y  con  nombre  mas 
piadoBo,  flor  de  la  pasion.  Hay  de  est  a  planta 
cuatro  espccies  en  el  Paraguay,  que  son,  amarilla, 
encarnada,  morada  y  negra,  porque  de  esos  colores, 
son  sus  frutos  cuando  sazona;  y la  distincion  espe- 
cifica  (le  todas  cuatro,  se  conocc  en  sus  hojas  y 
vdstagos.  Crece  d  manera  de  hiedra,  trepando  en 
breve  tiempo  por  Arboles  altos,  6  cspaciosos  cani- 
zos,  que  le  arman  para  el  efecto,  d  manera  de  par- 
rales,  y  todos  los  cubre  de  una  graciosa  verdura, 
entreverada  de  hojas,  flores  y  frutos  en  macha 


辠 


252  COITQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 

abnndancia.  Es  sn  hoja  de las  mas  agradables  y 
frescas  que  se  conocen  en  estas  tierras,  y  por  esta 
razon,  may  apetecida  su  sombra* 

So  flor  es  el  linico  misterio  de  las  flores,  porque 
no  escediendo  el  tamano  de  una  gran  rosa,  form6 
la  naturaleza,  en  este  breve  campo,  uno  como  tea- 
tro,  en  que  al natural  se  representan los  principales 
misterios  de  la  pasion  del  Redentor.  Ech6  por  fdn- 
damento  cinco  hojas  mas  gruesas ,  vcrdes  en lo 
esterior,  y  en  lo  interior  rosadas;  sobre  estas, 
paestas  en  cruz,  otras  cinco  purpiireas  por  ambas 
haces.  De  este,  como  trono  sangiiineo^  va  ar- 
mando  uno  como  pabellon,  formado  de  unos  hilos 
rojos  con  mezcla  de  blancos;  unos le  quieren  11a- 
mar  corona;  otros,  manojo  de  azotes;  y  eslo  todo 
en  la  realidad.  En  medio  de  este  pabellon  6  coro- 
na, se  levanta  una  columna  blanca  como  de  alabas- 
tro,  redonda,  cual  si  fuera  torneada,  y  remata  con 
gracia  en  una  manzana  6  bola,  que  tira  d  ovalada. 

Del  remate  de  esta  corona,  nacen  cinco  como 
espresas  llagas,  distinta  cada  una  de  por  sf,  y  col- 
•  gadas  de  cinco  hilos,  tan  perfectos  que  parece  no  las 
pudiera  labrar  en  otra  forma  el  mas  diestro  artifice, 
si  no  que  en  lugar  de  sangre,  tienen  por  la  parte  su- 
perior uno  como  polvo  sutil  dorado,  al  cual,  si  se 
aplica  el  dedo,  deja  en  61 pintada  la  misma  11a- 
ga,  formada  del  polvo  ,  como  se  pudiera  estampar 
con  tint  a.  Sobre  la  bola  ovada  del  remate  de  la 
columna,  salen  tres  clavos  perfectfsimos,  fijas  8us 
puntas  en  dicha  bola  y 讓 cuerpos  y  cabezas  pen- 


暑 


COVQUISIA  D£L  BIO  DE  LA  PLATA 


253 


dientes  en  el  aire,  que  parece  se  fijaron  allf  con  in- 
dustria,  si  no  persuadiera lo  contrario  la  esperien- 
cia.  Por  esta  razon,  de  mostrar  con  tanta  espre- 
8ion los  mistcrios.de  la  pasion, le  dieron los  espa- 
noles  su  n ombre;  y  cierto  que  parece  pretendifi  el 
Autor  del  universo,  en  la  producciou  de  esta  planta 
y  de  su  flor  prodigiosa,  ponernos  d la  vista  un  des- 
pertador  de  la  memoria  del  beneficio  incomparable 
de  nuestra  redencion,  y  se  ha  notado  que,  aim  sus 
raices,  se  crian  en  forma  de  cruz,  y  sus  sarmientos 
suben  siempre  crnzados. 

Su  flor  vive  y 蘭 ere  con  el  sol;  porque  lo  mismo 
es  sepultarse  el  planeta  rey  en  su  ocaso,  que  ocul- 
tar  sii lozania  y  esconder  toaa  sn  hermosura, 
como  si  se  encerrara  en  su  sepulcro/  dentro  de 
aquel  pabelloii,  que  se  viste  entonces  de  color  de 
luto,  sin  Tolver  d  revmr,  hasta  que,  nacido  el  sol, 
ostenta  de  uuevo  al muiiao  los  instrumentos  que 
por  la  noche  retir6  de  la  vista.  En  la  hermosura  y 
fragancia  compite  esta  flor  con  la  rosa,  rcina  de 
las  flores,  que,  en  artmcio,  no  aaniite  competencia. 
Persevera  todo  el  ano,  sucediiiidosc  perfectamente 
uuas  d  otraB  sin  iiiterrupcion. 

lQa6  dird  de  lo  agradable  de  sus  frutos,  que,  sien- 
do  agridulces,  son  tan  aromaticos  que  recrean  mu- 
cho los  sentidos  humanos,  y  sirven  de  Bustento  y 
mediciiia  & los  hijos  de  Adan,  asf  como les  sirvi6 
y  sirve  el  fruto  de  la  pasion,  librdndolos  de  la  cul- 
pa, y  satisfaciendo  por  ella?  Sou  del  tamaiio  de  los 
per  OS,  y  tnn  may  or  es  ;  unos  redoudos  y  otros  ova- 


254 


CONQUISTA  DEL  lilO  DB  LA  PLATA 


dos;  su  color,  para  ser  mas  gracioso,  es  un  misto 
de  amarillo,  verdc  y  bianco  ;  y  su  cdscara  gruesa, 
pero  tierna,  encierra  dentro  una  pulpa  blanca  y  ju- 
gosa,  entreverada  de  semillas  prietas,  de  olor  y 
gusto  suave,  y  se  hallan  en  grande  copia  por  to- 
das  partes  de  nuestras  Mlsioaes^  en  bosques,  arro- 
yos,  sementeras  y  biiertas,  siu  que le  cueste  al in- 
dio  ninguiia  diligeucia  su  ciiltivo,  porque  su  semi- 
11a  es  de  calidad  que  uo  produce,  si  primero  no  se 
digiere  en  el  vientre  de  algun  animal;  pero  comien- 
do  todCH,  como  comen,  de  este  fruto,  multiplit'a  sin 
t^rmino. 

Es  dicho  fruto  refrigerio  muy  apetecido  de los 
calenturientos,  porque  jiiiitameiite les  desahoga  el 
corazon,  por  scr  cordial  aprobado.  Reprime  los  ar- 
dorcs,  escita  el  apetito  del  niaiijar,  y  no  causa  dano 
al  dolieute,  aunque  se  es し' eda  algo  en  la  cantidad, 
antes  recrea  y  apaga  la  scd;  esperimentandose  los 
mismos  saludable,'^  efertos  en  las  flores.  Tiene 
otra  iusigne  virtu d  esta  admirable  planta,  aunque 
no  es  conocida  de  todos,  porque  su  raiz  es  de-  igual 
6  mayor  eficacia  que  la  zarza  parrilla,  porque  la  es- 
pcriencia lia  ensciiado  que  escedc  con  muchos  qui- 
lates  d la  zarza  en  virtud  de  abrir,  desopilary  adel- 
gazar  los  Immoi'e ぺ; fonicnla  y  confer ta lo^j  miem- 
bros  priiicipalcB,  mayormente  el  cerebro,  nervios, 
estomago,  In'gado,  bazo,  intestinos,  luiesos  y  tendo- 
iics, 110  tlesecaudo  leu  ciierpos,  como  la  zarza, que, en 
vcz  de  ciirar,  d  mudicM  lo.i  viielve  dticos,por lo  cual, 
8iu  ese  riesgo  se  da  con  scgundad  en  magistrales. 


COKQXnSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


255 


La  raiz  de la  China,  de  que  escribi6  el  insigne 
medico  Monardes,  es  Uamada  de los  guaranfes,  en 
cuyo  pais  se  halla,  yuapecd^  y  son  do^  especies, 
una  blanca  y  otro  negra;  la  primera  tiene  las  hojas 
largas  y  angostas,pero  la  seguiida  las  forma  a  modo 
de  un  arpott^y  sou  sus  vAstagos  mas  gruesos  tan  lar- 
gos, qae  tieiien  algimos  seis  varas.  Crfase  4 las  ori- 
llas  de los  rios,  arroyos  ybosques.  Es  raiz 画 y  86- 
lida,  por  cuya  causa  tarda  muchos  anod  en  crecer, 
arrojando  cada  ano  un  solo  vastago,  el  cual,  no  bieii 
empieza  d  brotar,  ciiaudo  se  seca  el  del  antecedente, 
y  por  losojos  y  vdstagos  de  la  raiz,  se  conoee  fdcil- 
meiite  8U  edad,  porqiie  tantos  conserva,  cuantos 
tiene;  pero  recompensa  estatardanza  con  su  admira- 
ble virtud,  y  no  se le  halla  igual  para  curar  doleu- 
cias  que  proceclcn  de  humores  irios  y  hiimedos, 
como  8on la  desteraplanza  irigida  de  los  riuones,  de 
que  provienen  varies  penosos  accidentes:  desliace 
por  sudor  las  opilacioiies  e liidropesi'a,  y  restituye 
d los  rostros  el  color  perdiao.  Es  cierta  esperien- 
cia  que  qiiien  la  va  d  coger,  luego  que  se  cor  tan  sus 
ramas  y  raices,  empieza  a  sudar  en  gran  copia  al 
arrancarla,  por  mas  fresco  que  corra  el  viento,  y 
deja  aquel  sudor  tan  aliviada  la  naturalcza  y  tan 
alegre  el  coi'azon,  que  pareceu  los  cuerpos  diversos 
de lo  que  eran  antes. 

Halldse  tambien  en  uuestras  Misiones  el  ccia- 
pebd^  que  los  Portugueses  Hainan  pao  de  cobras  6 
palo  de  ciilebras,  daudole  el  nombre  por  su  virtud. 
Es  una  raiz  Men  griiesa,  que,  profunda  en  la  tierra 


256 


COIfQUISTA  DEL  KIO  D£  LA  PLATA 


mas  de  una  vara,  rodeada  &  treehos  de  anas  sorti- 
jas  natttrales  que  la  agracian,  y  son  parecidas  & la 
piel  que  tienen  en  el  vientre  las  serpientes  y  cule- 
bras,  que  parece  est も n  pregonando,  este.el  anti- 
doto  de  tell  nooivos  vivientes.  Brotan  de  esta  raiz 
anas  varillas  muy  delgadas,  que お i  up  hallan  por 
donde  trepar,  se  tienaen  culebreando  por  la  tierra, 
vestidas  de  hojas  mas  sutiles  y  claras,  aunqae  del 
mis 動 tamano  que  las  del  orozuz,  y  Uevan  por 
fruto  anas  manzanitas  muy  verdes,  Antes  de  sazo- 
nar,  pero  amarillas  cuando  madaran.  Es  el  mas 
eficaz  remedio  contra  las  mordeduras  de  toda  clase 
de  serpientes,  dando  &  beber  su  cocimiento  y  po- 
niendo  6  sus liojas  molidas,  6  el  polvo  de  sn  ralz, 
sobre  las  heridas.  El  que  las  trae  coiisigo  esperi- 
menta  ser  el  antidote  mejor  contra  las  viboras  mas 
pouzoilosas,  porque  hiiyen  de  solo  su  olor,  y  puede 
andar  seguro  por los lugares  mas  peligrosos.  Be- 
bidos  sus  polvos  en  agua  fria  por  espacio  de  ocho 
dias,  disipan  maravillosamen  te  toda  la  malignidad 
de  las  fiebres  piitridas,  que,  en  estos  pafses  cdli^loa 
y  humedos,  asaltan  de  ordinario  & las  mas  robustas 
complexioiies. 

La  miama  virtud,  contra  la  pouzoua  de  las  vfbo- 
ras,  tieiie  la  yerba  que  Uaman  los  .^aranfes  ma- 
cagud,  conocida  de  ellos  desde  su  infidelldad,  pues 
desde  entonces, le  pusieron  este  nombre,  por  un 
pdjaro  asf  Uamado  en  m  idioma ,  que  se  vale  de 
ella  contra  la  ponzona  de  las  vfboras,  con  quienes 
trae  siempre  guetra  declarada.  Empieza  &  pelear 


COKQUISTA  DEL  KIO  D«B  LA  PLATA  257 

el  nmcagud  con  la  vibora,  entroraetiendo  el  pico 
por las  plumas  del ala  que le  sirve  de  escudo,  y 
embistieiido  &  m  euemigo  le  hiere  fuertemente;  re 
vuelve  irritada  la  vibora,  6 liiriendo  con  ribia  d  sn 
contrario,  le  vomit i en  la  her  id  a  sii  veneno:  ape- 
nas  se  siente  lierido  el  pdjaro,  a^^ude  pronto  d  esta 
yerba  d  comer  de  sus  raraillag,  con  que  embota  la 
fuerza  de  la  poiizona,  y  cuantas  vecea  se  siente  he- 
rido,  tantas  veces  recurre  4  su  esperimentado  antf- 
ddto,  hasta  que,  dejando  muerta  la  vibora,  queda 
curado  y  vencedor.  De  aquf  aprendieron lo3  gua- 
ranfes  el  uso  de  esta  yerba  coatra  todo  genero  de 
ponzona,  y  aim  se  esperimentan  otros  saludables 
efectos,  en los  dolores  de  cabeza,  temblores  paro- 
xismales,  fiebres,  represion  deest6niago  y  otras  en- 
femedades.  Es  yerba  muy  crecida,  sus  hojas 
blanquizcas  ; iiace  en  los  lugares  templados  6  cdli- 
dos  y  huraedos,  y  es  muy  conocida  en  nuestras 
Misiones  del  Paraguay,  doude  abunda.  Creese  que 
es  el  verdadero  trlsago  que  trae  Dioscorides,  aun- 
que  su  flor  algo  diversa. 

Otra  yerba  hay  hacia  Tarija^  y  tambien  en  las 
dicbas  Misiones,  k  que  Uaman  yeiha  de  La  vibora  ; 
tiene  de  ordinario  sola  una  raiz  ;  crece  en  alto 
lina  tercia  ;  sm  hojas  y  semilla  son  muy  parecidas 
al mercurial  masculiuo  ;  pero,  segun  se  va levan- 
tando,  son  sus  hojas  maB  mcnudas  ;  bus  floras,  algo 
purpureas,  sas  vdBtagos  duros  y  muy  poblados  de 
semilla  :  nace  comunmente  entre  piedras  6  cascajo 
en  lugared  frescos.  Tomada  media  onza  de  sas 

15 


i 


258 


CONQXnSTA  DEL  RIO  DE  JA  PLATA 


ramas  con  la  semillas  majadas  y  cocidas  en  vino,  y 
pucstas  las  heces  del  cocimiento  sobre  las  heridas 
de la  vfbora,  tienen  tan  eficaz  y  activa  virtu d  contra 
la  ponzona  que,  d la  media  bora,  deja  libre  al pa- 
cieiitc.  Aim  solameute  mascada,  y  tragado  el  zumo, 
aplicdndola  juntamente も la  herida,  obra  con  la 
mlsma  presteza,  si  se  tomo  luego  que  se  recibi6  la 
herida,  asf  de  vfbora,  como  de  cualquiera  otra  sa- 
baudija  ponzonosa.  De8cubri6  casualiQente  sa  vir- 
tud  uii maio  ;  y  son  tan  repetidas  las  esperiencias 
de  estos  efectos,  que  so  tiene  por  antfdoto  el  mas 
efi'v^az  para  tales  lances.  Fuera  de  eso,  el  agua 
destilada  de  sus  ramas,  aclara  la  vista  y  conforta  el 
corazon  con  mayor  virtud  que  la  pimpiiiela  menor. 

La  viravira^  yerba  calidfsima,  se  halla  en  la 
pro  vine  ia  del  Tmumaii, y  sa  eflcacia  en  expeler 
por  siidores los  achaqiies  frios,  es  may  esperimen- 
tada.  En  las  tierras  rrias  de  esta  misma  provincia, 
como  es  este  territorio  de  C6rdoba,  se  sa^  an  las 
raices  del  mechoacan  simple,  eficacfsimo  para  las 
durgas.  En  las  Misiones  del  Paraguay  se  hallan 
dos  e species,  Wanco  y  negro  ;  pero  el  bianco 
solo  el  que  sirve  para  medicina.  Son  raiies  may 
gru-siis,  que  sacadas  por  fines  de  julio  y  principios 
de  agosto  se  esprimen  en  prensa  y  arrojan  canti- 
dad  de  lechc,  la  cual,  seca  al  sol,  se  guarda  despues 
para  purgas  muy  suaves.  Monardes  llama  k  esta 
raiz  de  meclioacan,  el  ruibarbo  de  las  liidias; 顯 
vdstagos  se  estiendeu  como  vara  y  cuarta  por 
tierra,  y  sus  flores  son  moradas  en  forma  de  cam- 
pauillas«  一 


CONQUISTA  DEL  BIO  DE  Ul  PLATA 


259 


"EVdictarno  real  cretense^  se  cria  en  diversas 
partes  de la  gobernacion  del  Paraguay,  con  mas 
abundancia  que  en  la  isla  de  Candia,  que  es  donde 
dice  Arist6teles  que  solamente  se  hallaba  en  su 
tiempo,  y  se  da  indiferentemente  asf  en  tierras  hii- 
medas  como  en  secas.  Con6cense  de さ 1, por  aci, 
cuatro  especies,  dos  blancas  y  dos  negras.  Al die- 
tamo  bianco  muy  odorffero,  Uaman los  guaranfes, 
en  su  idioma,  caaberd-mini  y  gua:ni-pucu~ca(}, 
que  quiere  decir,  yerba  del  ciervo;  porque  tienen 
observado  que  se  van  k las  partes  donde  nace  esta 
planta,  y  se  regocijan  con  su  olor,  retozaudo  entre 
ella  muy  festivos  ;  comen  sus  cogoUos  con  raucho 
gusto,  6  ya  sea  para  quitar  el  sabor  de  otras  yer- 
bas,  6  sea  para  fortificar  el  est6mago.  Si  es  verdad 
que  de  esta  yerba  se  forman  las  piedras  bezares, 
del)e  de  haber  sin  diida  abundancia  de  dictflmo  en 
esta  provincia  del  Tucuman,  porque  son  innumera 
bles  las  piedras  bezares  que  se  saean  de  los  gua- 
nacos,  antas  y  vicunas. ' 

El  esquinanto^  6  paja  de  Meca,  que  solo  por  ma- 
no  de  los  mahometauos  Uega  d la  Europa,  no  fait  a 
quien  diga, le  adulterau  aqxiellos  enemigos  del 
nombre  cristiano  ;  porque,  el  que  comunmente  se 
halla  en  las  boticas,  carece  de  algunas  propiedades 
que  le  atribuye  Dioscorides.  Pero  aun  el  verda- 
dero  de  Meca,  como  ha  de  pasar  dos  veces  la  Ifnea 
equiuocial  para  llegar  k  esta  America,  viene  ya 

Biu  virtud  ni  fiierza  para  calentar  y  disolver  la 
crudeza  y  densidad  de  los  humores;  pero  provey6 


260 


C01TQUI8TA  DEL  RIO  DE  LA  FLATA 


&  esta  el  Autor  de la  naturaleza  de  esta  preciosa 
droga,  que  se  cria  en  las  Misiones  de  los  guara^fes 
mtiy  perfecta,  y  con  todas  las  cualiaaaes  con  que lo 
describen  Dioscorides,  Matiolo  Seneuse,  y  Andres 
Liaguna. 

El  ruibarbo,  droga  muy  estfmada,  que  diceh  se 
da  solamente  en  el  reino  de  Tangunt ,  y  de  allf, 
por  mano  de  los  tdrtaros,  pasa  d  Alejandria  y 
Europa,  es  ciei'to  se  halla  en  estas  Provincial  con 
la  misma  disposicion  en  las  hojas  y  en  las  raices, 
y  con  los  mismos  efectos  ;  pero  los  medicos  que 
estdn  sujetos  k libros  no  se  atreven  aun  d  usar  de 
este  provechosfdmo  simple,  quizi  porque  desean 
mayores  esperiencias .  Hailo,  en  el rio  Negro 
que  deseraboca  eu  el  Uruguay,  con  la  virtucl  de  la 
zarzaparrilla  que  puebla  en  grande  abundancia  sus 
riberas,  y  Aella  seatribiiye  el  sermuy  saliidables  las 
agiias  de  aquel  rio.  DAse  tamoien  d  orilla  del  gran 
rio  Parana,  con  mas  ciertaeficaciaaue  la  que  m  ea- 
perimeiita  veiiido  de  Europa,  el  que,  por  pasar  dos 
vecea  la  equiaocial  para  aportar  a  estas  provin.*ias, 
Uegasiu  viraid  6  rauy  tenue,  la  admirable  que  en  sf 
contieiie,  de  que  dice  algo,  y  no  todo,  el  iusigae  me- 
dico Moiiardes.  • 

De  la  ノ ゾ ハ," se  liallau  en 】ii  pLOviu し ia  del  Para- 
guay difcreiites  especies.  y  toaas  ellas  muy  pui*- 
gantcs,  pero  muy  euemigas  del  estomago,  porque 
causan  araudes  coagojas,  vomitos,  sudor  frio,  des- 
mayo3  y  convuisiones,  escepto  la  que  los  guaranfes 
Uaraan  en  sa  idioma  caacanibu,  que  quiere  decir 


COKQUISTA  DEL  RIO  Dfi  LA  PLATA 


261 


yerba  de  leche:  es  mas  poblada  de  hojas  que  las 
dema^j  y  amiga  del  e8t6mago  por  ser  menos  fria, 
siendo  la  purga,  que  con  sus  polvos  se  confecciona, 
soberano  remedio  para los  que  adolecen  de  humo- 
res  flematicos  y  crasos.  Al yetirabai  en  lengua 
guaranf, le  Hainan  correguela  6  purya  crioUa  en 
toda  la  gobernacion  dtj  Tucumaii,  donde  se  encuen- 
tran  dos  especies,  que  coinciden  con  la  escamonea, 
en  sus  virtudes  ,  aunque  su  operacion  es  mas  be- 
nigiia.  De  una  sola  raiz,  arroja  solo  un  vdstago; 
pero  se  comparte  en  taiitos  sarmientoa  que  cubre 
todo  el  coutonio,  daudo  uuas  flores  moradas,  d  mode 
de  campanulas,  de  donde  sale  su  fruto  parecido  &, 
un  hueso  de  guinda  que  encierra  ties  granos,  que 
bien  sazonados  y  secos  tienen  singular  virtud  para 
espeler  la  colera  y  flema  de  los  cuerpos  humanos, 
con  grande  suavidad. 

Ala  almdcLya  verde, celebrada  de  Plinio, Uaman 
los  guaranfes  en  su  idioraa  Caayu,  y  se  da  con 
abundancia  en  el  distrito  de  las  Misiones  del  Uru- 
guay y  en  parte  de  las  del  Parand.  Es  pi  ant  a  nmy 
lozana  ;  sus  hojas  de  un  verde  oBcuro  aserradas  y 
hendidas  con  notable  variedad;  hay  ulanca  y  ne- 
gra ,  pero  la  primera  crece  mas,  y  sus  hojas  son 
mas  anchas^  y  en  mayor  numero  ;  eu  sus  raices  en- 
cierra  la  almdciga  que  arroja  luego  que  las  hieren 
en  tiempo  de  priraavera;y  la  blanca,  aunque  menos 
eficaz,  es  muy  grata  al  olfato.  Se  usa  por  acd  con 
felicfsimos  efectos  para  consolidar  los  Imesos  que- 
brados,  y  confortar  la  parte  lesa  con  gran  vigor, 


262  COlfQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLi.  TA 

como  el  mejor  confortativo,  y  de la  misma  manera 
en  las  dislocacioues  de  las  coyuuturas.  El  Coque- 
ri、  en  lengua  de los  guaranfes  ,  Uamdmosle, los  es- 
panoles,  duraznULo  y  algunos  hediondiUa^  porque 
es  planta  muy  parecida  en  sas  hojas  d la  del  duraz- 
no,  pero  de  olor  muy  ingrato  ; lad  flores  blanquiz- 
cas,  y  el  fruto  de  tamano  de  bellotas  ;  sus  partes 
superficiales  son  frigiclfsimas,  y las  internas  muy 
c^lidas  y  resolutivas.  El  cocimiento  de  sus  hojas 
y  cogoUos,  en  lavatories,  quitalos  dolores  de  cabe- 
za,  tanto  los  que  provienen  de  causa  fria  aplicdn- 
dolo  caliente,  como  los.  que  se  originan  de  calor 
toniAndoio  tibio.  Las  mismad  hojas  y  cogoUos  me- 
tidas  en  rescoldo  algun  tanto  y  sacados  al poco 
rato,  si  se  aplican  k las  iuflamacioned  y  tumores 
irios,  los  resuelven  en  dod  horas  que  se  tengan 
aplicados,  remuddndolos  para  que  conserven  el 
calor, 

Bataiilla  de  don  Antonio^  Uamau  en  la  Provin- 
cia  de  Tucuinan  k  cierta  raiz  que  descubrio  un  es- 
paiiol  de  este  uombre  ;  y los  guaraiiies le  dan  el 
nombre  de  caapari.  Es  semejante  a la  batata,  y 
su  cocimiento  sc  esperimenta-  de  grande  viriud  en 
los  partes  para  arrojar  la  criatura  auuque  est さ 
muerta,  y  tambien  para  arraiicar,auuque  con  algima 
violencia,  la  sangre  estravenada  del  pedio,  ya  sea 
por  algima  caida,  ya  por  alguna  herida  penetrante, 
y  para  otros  efectos. 

El  torocaa^  eu lenguaje  guaranf,  quiere  decir  en 
castellano,  yerba  del  to、'o、  porque  todo  gauado  va- 


COKQUISTA  DEL  RIO  D£  LA  PLATA  263 

cuno  la  apetece  sobremanera,  y la  pace  cou  tanto 
gusto  que  no  perdona  dparte  algunabasta  encontrar 
con  la  raiz.  Es  sin  duda  iiistinto  natural,  porque 
como  el  pasto  en  las  partes  donde  se  da  dicha  yer- 
ba,  que  es  en  varies  parajes  de las  Misiones  del 
Uruguay,  es  muy  dspero,  lea  sirve  para  facilitar  la 
digestion,  porque  consta  de  partes  muy  emolientes 
y  cAlidas,  en  tanto  grado,  que  escribe  un  autor  her- 
bolario  muy  prdctico  de  estas  provincias,  no  ha 
vis  to  mas  inteiisas  las  dichas  calidades  en  yerba 
alguna  ,  pues  escede  d la  sertula  mayor  6  me- 
liloto  Couocese  fdcilmente  por  el  fragantfsiiuo 
olor  que  despide,  parecido  al de  la  yerba  biiena  y  to- 
ronjil; sus  flores  tambien  de  suavisimo  olor  entre 
amarillas  y  blancas.  Es  rara  la  eficacia  de  su  coci- 
miento  para  desiniSamar lo8  flemones  de  la  boca : la 
corteza  de  su  raiz,  cociaa  en  vinagre,  resuelve  cual- 
quier  inflamaeioii  de  apos tenia,  y 删 hojas  secas, 
tostadas  y  molidas,  tomadas  en  agfla  tie  yerba  bue- 
na,  reparan  la  relajacioii  del  vientre. 

Al  caaciiriizu  que  se  halla  en  grande  abundau- 
cia  en  muchas  partes  del rio  Uruguay,  Udmaule 
lo3  espanoles  yerba  sanla  contra  pesfe^  porque  e8 
de  un  olor  aromdtico  muy  vehcmeiite,  que  dcstierra 
cualquiera  infeccion  del  aire.  El  nombre  guaranf, 
quiere  decir  yerba  de  la  cruz^  porque  va  visiiendo 
BUS  tronquitos  de  hojas  en  forma  de  cruz.  Es  so- 
bremaneva  resinosa  toda  la  planta,  mayorniente  la 
raiz:  pero  solo  cortdndola  despide  la  resina  con  la 
misma  fragancia 画 y  subida.  Tienen  todas  bus  - 


264 


COKQTnSTA  DEL  RIO  DB  LA  PLATA 


partes,  usos  muy  provechosos;  pero  principalmente 
es  ini5jigne  antidoto  contra  la  iufeccion  del  aire,  en 
tiempo  de  pestilencia.  La  a ristohqwia  rotunda,  se 
halla  con  abundancia  en  el  distrito  de  las  Misiones 
del  Paraguay,  cuyos  naturales  la  apellidaii  en  sa 
idioma  tupuci-yeti,  que  quiere  decir  batata  de  la 
mad  re  de  Dios,  sin  saberse  con  fundamento  el 
or f gen  de  esta  etimologia,  pero  8f,  que  aim  desde 
su  infidelidad,  la  snpieron  usar  para  dolencias  pro- 
cedidas  de  humor  frio  6  tullimientos  y  para  resistir 
& la  poiizoSa  bebida,  6  k las  mordeduras  de  vfboras, 
y  en  composicion  con  otras,  para  varies  efectos. 

La  planta  de  Chile,  que  por  sus  admirables  efec- 
tos, es  conoeida  en  Europa  con  el  nombre  propio  de 
canchalaijica^  Be  halla  eu  dos  especies  en  estas 
provincias,  aunque  algo  diferente  de  la  de  Chile- 
Lldmanla los  guaranfes  caa p  iiy ) 'op inta ,  y  en  Tu- 
cnman  yerba  del  h  iiron^  porque  peleando  este  con 
laftS  viboras  que  persiguen  sus  hijuelos,  al sentirse 
mordido  por  ellas^  acude  prontamente  d  comer  la 
canclialagua ,  e inmediatamente  se  revuelca  sobre 
la  mata,  cou  que,  fuera  de  curarse,  queda  fortaleci- 
do,  piles  volviendo  al  combate,  cuenta  desde  luego 
por  siiya  la  victoria,  porque  al  seiitir  la  vi'bora  el 
olor  ae  csta  yerba,  queda  sin  sentido  y  espuesta  & 
los  rigores  de  sii adverse rio.  La  principal  virtud 
de  esta  yerba,  fuera  de  otras  muclias,  es  piirificar 
la  8aiigre  de  malignas  cualidades,coiitraida8,  yapor 
causa  de  alimentos  nocivos,  ya  de  vientos  cdlidos 
y  hiimedos. 


鲁 

C05QUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  265 

Mostri  tambien  el  huron  la  eficacia  de  que  es  do- 
toda  contra  la  ponzona  de  la  vfbora,  otra  planta  que 
en  la  gobernacion  de  Tucuman,  Uamau  c い!^ millode 
vibora^  otros  solunaii  de  la  tierra^  porque  tambien 
se  vale  de  ella  aquei  industrioso  animalillo,  con  las 
mismas  ailijencias  para  veneer  d  esta  fiera,  que  es 
porfiada,  perseguidora  de  sua  cachorrillos,  y  se 
tiene  esperiencia  que  aplicada  la  leche  6  resina  que 
despide  esta  planta  k lasmordediiras  de  vfbora,  era- 
bota  la  actividad  de  su  veneao  y  no le  deja  cundir  ; 
y  BUS  hojas  majadas,  puestas  sobre  las  heridas,  las 
cierran  en  24  horas.  Dado  d  beber  el  cocimiento  de 
BUS  hojas,  es  liiiicQ  remedio  para los  que  cayeron 
pre;  ipitado8  de lo  alto,  6  quedarou  tnolidos  de  algun 
grande  peso  que  los  cogi6  por  su  desgracia;por  que 
ademas  ae  resolver  la  sangre  grumosa,  conforta  y 
cierra  las  roturas  iiiternas ,  mayorraente  si  por 
fuera 〗e  aplican  emplastod  confortativos.  A  uii in- 
dio,  a  quien  cogiendo  una  caA  eta  cargada  con  mas 
de 160  arrobas  de  peso,  le  hizo  pedazos  cuaiitqs- 
bnesos  tiene  el  peeho,  le  aplic6,  en  este  colegio  de 
C6r(loba,  dicho  remedio,  unherraano  miestro,  insig- 
ne  cirujano  y  herbolario  y  dentro  de  un  nies  que- 
d6  enteramente  sano. 

No  merece  el  Infimo  lugar  entre  las  plantas  la  del 
tab  a  CO  muy  celebrada  por  todo  el  or  be,  y  que  se 
con  grande  abundancia  en  toda  la  gobernacion  ael 
Paraguay  y  Misiones  de  los  guaranles,  quienes  en 
su  idioma  le  llaman  pey^  qtie  coincide  mucho  con  el 
nombre  pet  inn  que  le  dd  el  venerable  padre  Juan 


266  C05QUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  '  • 

Eusebio,  quien  habla  difusamente  de las  muchas  y 
admirables  virtudes  de  esta  planta  en  su  "Historia 
naturse  mdxime  peregrinse"  libro 15,  capftulo  65, 
donde  se  puedeii  ver.  Y  aunque  uii03  las  tienen 
por  sospechosas  como  el  eruditfsimo  Sol6rzano, (1) 
y  otros  la  califican  de  nociva,  como  el 動!; daz  Bar- 
clayo;  (2)  pero  son  otros  autores  de  igaal  autoridad, 
los  que  las  aprueban;  (3)  y la  esperiencia lo  com- 
prueba  eon  certeza,  aunque  siempre  se  debe  repro- 
bar  Qu  uso  inmoderado.  Lo  que  no  admite  dtida  ea 
que  el  comercio  del  tabaco  es  una  de  las  principales 
granjerias  de  la  proyincia  6  gobernacion  del  Para- 
guay, de  donde  se  sacan  cada  ano  grandes  cantida- 
des  para  las  provincias  del  Rio  de  la  Plata,  Tucu- 
maii y  Chile. 

Es  digna  de  ser  celebrada  entre  las  plantas,  una 
que  se  halla  en  la  misma  provincia  del  Paraguay, 
y  es  de  tan  rara  naturaleza,  que  parece  gozar  vida 
sensitiva;  y  quizd  quisieron  significar  eso los  gua- 
raiiies  en  el  nombre  que le  da  su  idioma,  caaycob さ, 
que  significa  yerba  que  vive.  Es  planta  apacible, 
que  tiene  las  hojas  muy  meimdas  ;  pero  con  tal 
propiedad  que  lo  mismo  es  tocaxlas  con  la  mano  que 
encogerse,  pardndose  marehitas  ;  despues  que  ha 
cesado  el  contacto  se  estieude  de  nuevo,  y  vuelven 
d  formar  la  compost  ur a  de  su  copa  y  apacibilidad  de 

(1)  Solorasan  de  Jure  Ii'diar.  toti.o  2.» lib. 1. cap.  8,  n.®  25. 

(2)  Barclay  in  Eiipberm 

(8)  Monardes,  Hernandes.  Torre  Blanca,  dc  Juril  Spiritual, 
lib. 11, cap.  2. 


COKQmSTA  DEL  RIO  DE  Li.  PLATA 


267 


き u  vista,  repitiendo、  siempre  que  las  tocaren  el  en- 
cogerse  y  marchitarse.  Movimientos  parecen  estos 
de  quien  siente,  y,  aunque  no  persuaden  virtud  sen- 
Bitiva,  ponen  & la  vista  un  si'mbolo  espreso  de  la 
pnreza  ;  pues  todo  es  encogimiento  al sentirse  to - 
cadas,  escondiendo  el  bueu  parecer  de  que  las  dot6 
la  naturalcza,  por  huir los  peligros  de  ser  ajadas,  y 
huyendo  de  que  las  vea  quien  las  asu9t6  con  to- 
carlas. 

En  otras  dos  plantas  6  yerbas  de  la  misma  go- 
bernacion,  resplandecc  tambien  el  amor  paternal 
con  que  la  Divina  Providencia  atiende  i la  conser- 
vacion  de  los  mortales,  previni(5ndoles  el  antfdoto 
inseparable  del  veueno.  Son  dos  yerbas  rastreras, 
que  siempre  nacen  juntas;  la  una  es  de  tal calidad, 
que,  aplicada  al  olfato,  causa  flujo  de  sangre  por  las 
narices,  muy  copioso,  contra  el  cual  no  hay  reme- 
dio  mas  presentdiieo,  que  aplicar  a la  misma  parte 
la  yerba  companera,  con  cuyo  olor  se  estanca  la 
sangre  en  un  momento.  No  he  visto  la  esperiencia, 
pero  se  la  he  oiclo  d  sugeto  de  nuestra  compafifa, 
muy  fidedigno,  que  se  la  vi6  hacer  d  hcrbolario  muy 
esperto,  con  tanto  Busto  como  admiracion ,  del  que 
esperiinent6  en  sf,  tan  contraries  efectos,  en  menos 
de  dos  credos. 

Fuera  proceder  en  infinito  hacer  mencion  de  las 
denias  yerbas  y  plantas  y  sus  raras  virtudes,  para 
lo  que  fuera  nccesario  un  nuevo  Diosc6rides  que  las 
describiese,  bien  que  no lia  faltado  quien  con  grande 
inteligencia  de  la  materia  y  asistido  de  ebperienciaa 


268 


CONQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


asf  de  Europa  como  de  estos  paises,  se  dedicase  & 
escribir  un libro  entero  del  asunto  en  que  pinta  en 
estampas, los  mas  principales  drboles,  plantas  y 
yerbas  de  estas  provincial,  sus  formas  y  figuras,  y 
las  ae  sus  frutos  y  raices,  describiendo  con  acierto 
BUS  viWudes  y  calidades  ;  el  cual,  si  saliera  d luz, 
fuera  sin  dada  muy  util  para  el uso  de  la  niedicina 
y  para  utilidad  de  estos  paises,  doiide  son  tan  po- 
cos los  medicos  como  abundantes  y  copiosos  los 
remedies,  pues  en  dicho  libro  se  verian  antiaotos 
eficacfsimos  contra  la  mas  fina  ponzona,  y  medicina 
para  casi  todos  los  males  que  comunmente  por  acd 
reinan^  como  fdcilmente  se  podrd  colegir  de lo  que 
he  referido,  y  se  formaria  xnao  pleno  juicio  side 
todo  diera  relacion  ;  pero  como  no  es  asunto  fdcil, 
para  quieii  no  lo  trata  esprofeso,  concluire  este  ca- 
pftulo  poniendo  casi  solo  sus  nombres 

La  suelda  con  siu)lda,  se  da  en  todas  estas  pro- 
vincias  con  calidad  frigidisima  que  reprime  todos 
los  flujos  de  sangre.  La  yerba  de  Santa  Lucia^ 
nombie  adqumdo  poi*  el  efecto  prodigioso  con  que 
alivia も los  que  padecen  mal de  ojos,  por  que  su 
agiia  purifica  y  aclara  la  vista.  Al hledo  nioriscOj 
llaman  por  acd  quinua  y  es  socorro  ordihario  para 
aliviar  en  algun  cansancio  grande  los  cuerpos  rea- 
didos.  La  rai'z  de  la  escorzonera  cordial^  y  Uena 
de  saludables  cfectos  se  saca  con  abundancia  en  va- 
rias  partes.  JLa  siempre-viva  en  dos  especies.  El 
azafrdn  que  llaman  de  la  tierra,  fuera  de  dar  color  k 
las  comidas,  sirve     znmo  de  remedio  eficaz  contra 


COITQUISTA  D ゆ KIO  0£  LA  PLATA 


269 


la  ictencia.  El  anil,  yerba  de  que  se  sacan los  pol- 
V08  bien  conocidos  para  el  tiiite  a^ul,  se  da  en 
graude  copia  en  la  jurisdiccion  de  San  Miguel  del 
l^icuman,  aunque  no  se  beneticia.  Para  otros  co- 
lores,  hay  en  todas  partes  raices,  yerbas  y  flores 
que  tinen  con  raucha  viveza.  En  tocla 】a  jurisdic- 
cion de  C6rcloba  se  coge,  eu  anoa  de  seea,  la  grana, 
que  es  un  gdaero  de  insecto,  corao  gusauillo  peque- 
fio,  que  iiace  y  adquiere  su  ultima  sazon  sobre  las 
liojas  de  la  tuna  silvestre,  planta  poblacia  de  algu- 
nas  espinas,  que  defiendcu  este  precioso  tinte,  se- 
mejante,  en  todo,  a la  cochinilla  de  la  Nueva  Es- 
pana. 

Pencas  de  salvia,  cuyo  amargor  sirve  para  cora- 
poner  el  azi'bar,  se  dan  sin  iiingun  culti  、で. Cala- 
miれ  fa  m() ま, -aa、  fimsima,con  todas  sus  viriiules,  se 
Imlhi  por  toda  la  scrrania  de  esta  ciudad  de  Coi  do- 
ba.  Yir(ja  a  urea  se  enciicntra  por  cnalquier  par- 
te que  se  camina,  hermoseaiido  los  valles  y  campa-  • 
-Sas  cou  su  porno  dorado  y  belli sima  vista,  no  sin 
gi'ande  ntilidad  de  los  vivieiitcs  que  se  valeu  de  ella 
para  medicma.  Las  sierras  prod ひ eeu  otra  yerba 
pequena,  llamaaa  doradiUa  porque  toda  esta  cla- 
veteada  como  de  oro  ;  y  tanto  las  sierras  como  los 
valles,  llevan  cuatro  especies  de  carqueja,  de  las 
cualei,  la  inenor  como  mas  agufla  y  ardiente,  es 
unica  par  a las  Uagas  que  requiereii  estirpar  carne 
fungosa,  y  para  atajar  corrupciones  de  huesos.  La 
QuirosilLa  es  planta  que  se  da  en  el  territorio  de 
Salta,  y  tiene  sola  una  hoja,.pero  tan  aucha  que 


270  COKQUISTA  DEL  RIO  Dfi  LA  PLATA 


puede  servir  deqaitasol,  pues  pasa  de  vara;  gu  tron- 
qnito,  escede  poco  de  una  vara  de  largo  y  algo 
graeso,  todo  i\  macizo,  tierno  y  vi(lrioso,armado  de 
ciertas  espiniUas  blancas,  como  las  de  la  cerraja,  y 
es  comestible  de  sabor  agridulce.  Hacen  de さ 1 
cierJo  jarabe  admirable  contra  las  dolencias  que 
proceden  de  calor  ;  y  asi  el  tronco  como  la  raiz,  es 
remedio  prodigioso,  en los  incendios  de  c61era  y 
sangre,  con  otras  singulares  virtudes  esperimenta- 
das  por  un  medico  muy  acertado,  de  nacion  italiano, 
que  cur6  muchos  anos  en  la  ciudad  de  Salta. 

Finalraente,  la  diversidad  grande  de  flores  que 
se  hallan  en  los  monteB,  prados,  valles  y  selvas, 


abejas  que  se  ven  en  las  gobernaciones  del  Para- 
guay V  Tucumaii,  dondc  se  hallan  diferentes  espe- 
cies  y  sacan  graiides  cantidades  de  miel y  cera,  qua 
pasan  hasta  el  Pevii  y  Chile;  bieii  que  nienos  blanca 
que  la  cera  europea,  por  no  saber  darle  con  perfec- 
cioii  sn  beneficio.  De  la  micl,  liay  alguua  tan  pre- 
ciosa  en  el  olor  y  cn  la  dulzura,  que  d  no  ser  cdlida, 
fuel a  mas  estimable  que  el  niasj  purificado  almfbar, 
y  otra  tan  clara  y  h'quida  que  casi  se  equivoca  con 
el  agua.  Las  colmenas  no  son  otras  que  los  mis- 
mos  troiKos  y I'amas  de  los  tlrboles,  donde  las  fabri- 
can  a  nina^una  coata  de  lo.=5  honibres,  cou  aquel  ma- 
ravilloso  artificio,  nunc  a  bastautemente  ponderado, 
annqiie  otras,  por  mas  humilcle's,  8e  contentan  con 
labrar  debajo  de  tierra  sus  panales,  ignalmcnte  sa- 
brosos. 


CAPITULO  XI 


■oltitnd  ?aria  de  animales  que  se  erian  en  c"as  provinfias. 


VX/^  ESTiDA  ya- lajtierra;  que  al principio  apareci6 
, sin  niiigim  alino  del  maravilloso  natural  adorn ひ 
que le  da  la  licrmoBa  variedad  de  taiitag  plantas  y 
drboles,  paso  la  diestrf,3ima  mano  del  celestial  Arti- 
fice, a  poblarla  de  vivientes,  que  6  goza^en  fie  sas 
frutos  6  sir  viesen  con  su  rcnaida  obedicncia  al  prfn 
cipc.  para  quien  se  pv^paraba  toda  esa  mdquina  vis- 
tosa,  &  cxiya  belleza  coiicurrieron  tambien  ellos 
mismos.  Y  es  razon  tambien  que  siguiendo  yo  el 
mismo  6rdcn,  pase  idar  noticia  de los  vivientes  que 
producen  estas  proviiicias,  unos  mansos  y  otrogi 
fieros,  unos  eonocidos  y  otros  peregrines,  respecto 


272  CON  iUISTA  DEL  KIO  DE  LA  PLATA 

del  orbe  antiguo,  pues  todo  conduce,  para  mejor 
conocimiento  de  estas  regiones. 

Los  caballos,  trajo  el  primero  de  Andalucfa  &  es- 
tas proviacias,  el  infeliz  adelantaao  don  Pedro  de 
Meiidoza  ( I),  cuya  gente,al  despoblar  el  primer  sitio 
de  Buenos  Aires,  para  trasladarse  a la  ciudad  de  la 
Asuncion,  dej6  abandonados,  afio  de  1537,  en  aquel 
pals  de  qae liuian  como  desgraciaclos,  siete  caballos 
y  cinco  yeguas,  por  no  hallar  comodidad  para  cou- 
ducirlos  ;  pero les  probaron  tan  bien  para  su  multi- 
plico los  pastes  y  el  terfeno,  que  en  menos  de  se-  • 
senta  anos  no  cabia  numero  en  el  giiarismo,  en- 
coutrdndose  a  cada  paso  por  todas  las  pampas  des- 
de  el  Cabo  Blanco  hasta  el  fixer te  de  Gaboto,  tropas 
de  niuclios  mil  lares,  que  miradas  de  lejos,  se  repre- 
seutaban  a la  vista  como  espesos  ymovibles  bosques, 
de  cuyo  ciego  impetu,  cuando  acudcn  A las  aguadas, 
cs  precise  se  cautelen  los  viandantes,  porque  si  no 
las  esp&ntan  con  tiempo,  atropellan  cuanto  encnen- 
trau  por  delante  y  ciivuelven  en  su  niimero  las  bes- 
tias  que  Uevanpara  trafiear  aquellos  despoblados. 
Estiendense  Iiasrta  la  Cordillera  sin  teiier  dueuo  co- 
nocido,  y  son  paste  sabroso  para  las  naciones  infie- 
les  de  pampas  y  aiicaes,  que  tieiien  sus  carnes  por 
ordiiiario  alimento,  y  de  sud  cueros  sccos  forman 
las  rancherias  en  que  viven.  Con  la  misma  felici- 
dad  se  ha  multiplicado  esta  especie  en  las  otras 
provincias  del  Paraguay  y  Tucuman,  donde  con 


(1) Ruy  Diaz  de  Guzman  en  la  Argentina  manuscrita. 


COlfQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  273 

especialidad  en  esta  ciadad  de  C6rdoba,  se  crian 
caballos  muy  generosos  y  apreciados  en  otras 
partes. 

Los  burros  son  tambien  traidoa  de  Europa,  y  de 
su  comercio  con  las  yeguas  hay  entabladas  cnan- 
tiosas  crias  de  mulas,  algnnas  velocfsimas  para 
camino,  y  todas  muy  fuertes  para  el  trabajo;  pro- 
crean  en  tanta  c6pia,  que  de  solas  las  ciudades  de 
Buenos  Aires,  Santa  y  C6rdoba,  se  sacan  cada 
ano  para  el  Peril,  donde  sirven  para  el  ordinario  tra- 
jin,  cincuenta  mil  mulas,  siendo  mas  estimadas 】as 
que  se  crian  eri las  serraDfas  de  C6rdoba,  cuyo  pas- 
te mas  s61ido  y  terreno  pedregoso  las  cria  mas 
fuertes  y  robustas.  En  esta  granjerfa  adelantan 
mucho los  mercaderes  su  caudal,  porque  comprdn- 
dolas  &  precio  muy  barato,  las  venden  trasladadas 
al Perii  con  muy  crecido  logro. 

El  primero  que  introdajo  el  ganado  vacuno  fu^  Sci- 
pion  de  Goes,  caballero  portuguds,  que  acompaiiado 
de  su  hermano  Vicente  de  Goes  (1) se  paso,  el  ano 
de  1555,  al  Paraguay  desde  el  Brasil,  de  doiide  por 
tierra,  con  sumo  trabajo,  condujo  por  centenares  de 
leguas  siete  vacas  y  un  toro  hasta  el  gran  rio  Pa- 
rani,  donde  las  embarc6  en  balsas  hasta  arribar  & 
la  Asuncion;  y  porque  se le  senal6  por  salario  de 
su  trabajo  una  vaca  &  uu  N.  Gaete  que  las  traia  d 
su  cargo,  quedo  un  proverbio  en  aquella  para  pon- 
derar  el  escesivo  precio  de  alguna  mercancfa,  di- 
ciendo,  ^^qiie  es  mas  ccira  que  las  vacas  de  Gaete" 

(1) Ruy  Dijz  de  Guzman  uLi  supra,  lib.  2,  c»p. 15. 

16 


274  COKQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


Fu^  en  tanto  aumento  este  corto  niimero,  que  de 
SI  se  procre6  el  innumerable  de  que  gozaron  estas 
proviacias  hasta  ahora  pocos  aSos,  pues  no  se  con- 
taban  d  millaies,  sino  es  d  millones,  que  poblaban 
las  dichas  dilatadas  campafias  desde  Buenos  Aires 
hasta  la  Cordillera,  y  por  centenares  de  leguas  has- 
ta el  Estrecho  do  Magallanes,  en  cuyos  paises  vi- 
nieron  A  hallar  como  su  centre,  porque lo  f^rtil y 
salitroso  de  sus  pastos  es  sin  igual  para  el  aumento 
de  este  ganado.  De  la  escesiva  abundancia  naci6 
el  desorden,  porque  sin  providencia  de los  que  ma- 
nejaban  el  gobierno,  entraban  de  todas  las  ciuda- 
des  4  su  arbitrio,  d  sacar  las  vacas  que  cada  uno 
podia,  Bin  otra  regla  que  la  que les  prescribia  su 
codicia  insaciable,  porque  &  esta  grangerfa  se  apli- 
caron  muchos,  conduciendolas  cada  ano  en  tropas 
numerosas  A  las  provincias  del  Perii  6  al reino  de 
Chile,  estimulados  de  la  mayor  ganancia  que  alld 
interesaban,  cuando  por  ac4  valian  tan  baratas 
que  llego  d  ser  ei precio  de  cada  cabeza  solo  tres 
6  cuatro  reales  plata. 

Otros  entraban  d  vaquear  (asi  Uaman  el  recoger 
este  ganado),  para  hacer  一  copiosas  cargazones  de 
corambre  que  se  conducian  no  solo  A  Espana,  sino 
&  Francia  y  otros  paises  estranos,  y  asf  eu  unas  co- 
mo en  otras  entradas  era  imponderable  el  estrago 
que  causaban  en  las  vaquerias,  porque  para  tener 
sujetos  de  noche  mucMsimos  millares^  de  vacas  cer- 
riles,  6  como  acd  Uamamos  cimarronas^  que  cada 
tropa  de  gente  iba  recogiendo,  no  habia  otro  cerco 


OOHQinSTA  DEL  RIO  D£  LA  PLATA 


275 


6  corral,  sino  el  que  forman  de las  reses  mas  pin- 
gttes,  que  cad  a  noche  mataban  y  en  circuito  muy 
graude les  pegaban  fuego,  para  que  bus  llamas  con- 
tuvieseii  en  un lugar  las  recogidas, lo  cual  duraba 
meses  enteros  ; la  carne  de  las  que  mataban,  6  para 
corambre,  6  para  solo  sacar  sebo  y  grasa,  se  deja- 
ba  perdida  por los  campos  ;  fuera  de  eso,  cada  uno 
de  los  peones  que  vaqueaban,  y  eran  muchisimos,  6 
de  los  •  viandantes,  mataban  por  su  antojo  la  vaca 
que  mejor  les  parecia,  por  solo  sacarle  ya la  leugua, 
ya  otro  bocado  de  su  gusto,  abaqdonando  todo  lo 
restante  para  sudtento  de  las  fieras  y  de  las  aves  • 
de  rapina. 

Este  des6rden  ocasioni  la  ruina  total  de  aquella 
masa  que  parecia  infinita  de  ganado  vacuno,  con 
que  no  teuiendo  de  que  echar  mano  muchos  vecinos 
de  Buenos  Aires  y  Santa  Fd,  que  para  enriquecer 
86  dedicaron  d  este  ejercieio  de  vaqucar,  abrieron 
otra  vaqucna,  que  de  la  otra  parte  del  Rio  de  la 
Plata,  entrc  el  Uruguay,  el  mar  y  el  Brasil,  se  ha- 
bia  forraado,  asi de  las  vacas  que  abandonaron  los 
indios  de  nuestras  Misiones,  cuando  horroiizados 
de  las  hostilidades  raamelucas,  desampararou  su 
provincia  del  Tap^,  para  retirarse  k las  del  Parand 
y  Uruguay,  como  de  otras  que  ftieron  metiendo  de 
niievo  los  mismos  indios.    En  dicho  territorio  ha- 
bian  multiplicado  sin  t^rmino  las  vacas  de  que  tc- 
nian  propiedad  y  posesion  los.  dichos  tapt$s  ;  pei o 
con  derechos  iinaginario3  que  alegaron loi  espaSo- 
les  vaqueros  (es  el  nombre  de  los  que  k  su  costa 


276 


COKQXnSTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


recogen  aquel  ganado)  atropellaron  la  justicia  de 
los  pobres  indios,  y  con  mano  poderosa  consigaie^ 
ron  se les  permitiese  entrar  &  vaquear  con  el  mismo 
desorden  que  en  la  vaquerla  de  la  banda  de  Buenos 
Aires,  y  en  menos  de  veinte  anos  han  estingiiido 
millones  de  vacaa,  A  que  ayudan  por  sa  parte  los 
Portugueses  de  la  Golonia  del  Sacramento,  y  deotras 
fundadas  Mcia  el  Brasil  que  entran  tambien  d  ha- 
cer  corambre  sin  ningun  6rden  que  se  observe,  ni 
por  parte  de  los  castellauos,  ni  por  la  de lo^  Portu- 
gueses, como  en  la  vaqueria  antecedente,  sino  con 
el  nuevo  inconveniente  de  que  per  sacar  yacas  que 
conducir  al Tucuman,  d  Chile  y  al Perd,  tienen  que 
pasarlas  por  dos  rios  tan  grandes  como  el  Uruguay 
y  el  de  la  Plata,  en  cuyo  trdnsito,  que  es  todo  &  na- 
do  siu  ninguna  industria,  se  ahoga  la  mitad,  y  & 
veces  mas,  de  cada  tropa. 

Frueba  todo lo  dicho  la  fecundidad  de  estos  pai- 
ses,  para  procrear  este  ganado,  sin  que  la  disminu- 
ciou  se  pueda  atribuir  al  suelo,  sino  al  des6rden. 
Con  todo,  ya  que  falto  aquella  suma  abundancia,  en 
esos  distritos,  la  cons er van  otros  teniendo  en 猶 
hacieudas  vacadas  bien  niimerosas,  porque  en  todas 
estas  provincias  se  cria  con  admiracion,  pero  espe- 
cialmente  hdcia  la  ciudad  de  San  Miguel y la  de 
Salta,  cuyos  pastos  engordan  tanto  las  reses,  que 
sacaii  de  eada  una  cuando  menos  seis  arrobas  y  d 
vecea  doa  quintales  de  grasa  y  sebo,  de  que  con  las 
eenizas  de  la  yerba  Uamada  vidriera^  se  labra  ri- 
qufsimo  jabon  que  conducen  d  Potosf,  con  crecido 


COKQXnSTA.  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


277 


logro.  Los  toros  suelen  ser  tan  feroces  que  lidian 
con loB  tigres,  y  salen  vencedores,  y  el  entreteni- 
miento  del  juego  de  ellos,  en  las  plazas  de los  es- 
panoles,  suele  durar  tres  dias  cada  ano  en  las  ciu- 
dades  ;  bien  que  no  se  corren  con  aquel  aparato  y 
destreza  que  en  nuestra  Espana,  pero  si  con  aquel 
gusto  que  reciben  los  espanoles  en  todas  partes  con 
este  regocijo  caracterfstico  de  su  nacion,  y  que  no 
ha  desagradado  d los  indios. 

Cabras  y  ovejas,  metieron  el  ano  de  1549  & la 
provincia  del  Paraguay  Nuflo  de  Chaves  y  Miguel 
de  Rutia  desde  el  Peni,  A  donde  habian  pasado  & 
ofrecer  al licenciado  Pedro  de  la  Gasca  el  ausilio 
de  los  castellanos  del  Paraguay  contra  la  rebelion 
de  Gonzalo  Pizarro,  y  de  vuelta  las  trajeron  por  el 
pais  donde  Chaves  fand6  despues  la  ciudad  de  San- 
ta Cruz  de  la  Sierra.  Ha  sido  poco  el  multiplico, 
quizd  por  descuido  mas  que  por  inhabilidad  del  ter- 
rene. Mejor  han  probado  ambas  especies  en  la 
provincia  de  Tucuman,  donde  las  condujeron  ael 
Peni,  por  la  provincia  de  Chichas,  Juan  Nunez  de 
Prado  y  sus  companeros,  el  ano  de  1550.  Valia 
aquellos  primeros  alios  cada  cabeza  6  y  8  pesos, 
pero  la  grande  abundancia  ha  envilecido  su  precio 
de  suerte,  que  se  da  ahora  por  3  6  4  reales  de  plata. 
Las  ovejas  tambien  han  probado  bieu  en  la  gober- 
nacion  del  Rio  de  la  Plata. 

El  ganado  de  cerda  es  tambien  origmario  de  Es- 
pana;  pero  ha  mnltiplicado  suncientemente  en  todas 
partes,  especialmente  en  lajurisdiccion  de  Santiago 


278 


COITQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


del  Estero,  en  donde,  como  en  la  de la  Rioja,  se 
hallan  liebres  europeas.  Son  tambien  advenedizos 
&  este  pafs los  gatos  y  perros,  y  de  estos  creci6 
tanto  el  numero,  que  se  alzaron  y  retiraron  & las 
campanas  6  pampas,  donde  en  cuevas  profuudas 
se  mantienen  bravisimosr  y  muy  nocivos  d los  gana- 
dos,  convertidos  en  lobos  carniceros,  los  que  en 
otras  partes  suelen  ser  sns  guardias  mas  fieles,  y 
tal vez,  se  atreve  su  fiereza  &  embestir  & los  cami- 
nantes,  ddndoles  bien  que  hacer  para  escaparse  de 
su  indomable  furia.  No  falta  autor  (1) que  diga  es 
especie  de  vmentes  peregrina  &  esta  America  la 
de  los  ratones,  los  cuales  solo  se  conocieron  desde 
que  una  nave  de  Amberes  dej6  esta  mala  raza  en 
el  Estrecho  de  Magallanes.  Sea lo  que  se  fuere, 
no  se  puede  dudar  que  hay  muchisimos  y  muy  per- 
judiciales,  especialmente  los  que  por  ac4 llamau  pe- 
ricotes^  que  llegan  d  tal  tamano,  que  se  hacen  te- 
mer  de  los  gatos,  sin  que  se  atreran  d  asaltarlos, 
si  no  son  muy  valientes. 

Los  animales  propios  de  estos  pai'ses,  son  prime- 
ramente  los  que  llaman  ovejas  6  carneros  de  la  tier- 
ra,  y  en  el  idioma  del  Peril  llama.  Crfanse  en  esta 
provincia  de  Tucuman  por  las  partes  que  confina 
con  el  reino  del  Perii.  Es  en  la  figura  muy  seme- 
jante  al camello,  escepto  que  carecen  de  corcoba,  y 
es  uu  tercio  menor  su  corpulencia,  pero  el  cueflo 
bien  largo  y  muy  igual.    Su  color  muy  vario  como 

(1) Apud,  Pern.  Alphons,  de  Ovalle,  in  Kelacloni  Eegai  Chi- 
lensis,  lib. 1, cap.  21. 


OOlfQUISTA  DEL  MO  DE  LA  PLATA 


279 


sucede  en  EspaSa  con los  caballos,  porque  hay  unos 
blancos,  otros  negros,  algunos  pardos  y  muchos  ce- 
nicientos.  Teodoro  Bry(l),  escribe  que  antes  de  ha き 
ber  bueyes  en  este  reino,  se  valian  de  estas  bestias 
los  indios  pat  a  arar  la  tierra,  pero  se  me  hace  sos- 
pechosa  esta  noticia,  poraue  el  inga  Garcilaso  (2), 
que  coil  tanta  individualidad  refiere  los  ministerios 
para  que  Servian  los  earner os  de  la  tierra,  nada  di- 
ce de  esto,  -y lo  callan  tambien  los  demas  autores 
que  escribieron  en  el  Perii. 

Usan  de  ellos  los  naturales  para  conducir 画 
cargas  que  no  Iian  de  esceder  cada  una  de  tres  & 
cuatro  arrobas,  ni  de  otras  tantas  leguas laB  jorna- 
das,  sin  sacarles  de  su  paso,  porque  de  lo  cantrario 
se  rmden  fdcilmente  y  daa  consigo  en  tierra,  sin 
hallarse  modo  para  liacerles  volver  & levaiitar, 
aunque les  alivien  de  toda  la  carga;  y  si  alguno  por- 
fia  & levautarlos,  se  defienden  trayendo  dei buche  el 
esti^rcol k la  boca,  y  arrojdndole  al rostro  del  que 
les  importuna,  que  es  el  linico  instrumento  que  tie- 
nen  para 】a  defenaa.  Inteatar  levantarlos  por  ri- 
gor es  perderlo  todo,  porque,  mas  contumaces  que 
el  asno,  no  obcdecen  al  Idtigo.  Las  caricias  de  los 
arrieros  y  el  alivio  de  las  cargas  son  segun  el  vene- 
rable padre  Eusebio  (3),  los  medios  de  hacerles  ca- 
minar;  pero  Garcilaso  (4)  mas  esperto  dice,  que  en 

(1)  Theodor,  Brj,  apud  Ovalle  supra, 

(2)  Garcilaso,  in  Camment.  Regis,  part. 1, lib.  8,  cap. 16. 

(3)  Euseb.  Nieremb.  lib.  9.  Historia  matur.  Cap.  53. 
C4)  Garcilaso.  Ubi  supra. 


280 


COlfQUISTA  DEL  KIO  DE  LJL  PLATA 


Uegdndose  &  echar  con  la  carga,  es  el  linico  remedio 
condenarle  ai  cuchillo,  para  aprovechar  la  carne^ 
que  es  tierna,  suave  y  sabrosa,  y la  de 議 corderoa 
mas  propia  para los  enfermos  que  la  de  gallina  6 
polio,  Es  animal  en  que  hace  riza  la  sarna;  per ひ 
la  curan  fdcilmente,  untando  las  partes  infectas  coa 
grasa  de  puerco  tibia;  su lana  mas  larga,  delgada 
y  copiosa  que  la  de  las  ovejas  de  Espana,  sirve  para 
varios  tejidos.  Su  pasto  es  de  or  dinar  io la  yerba 
de  los  campos,  y  tambien  comen  el  maiz,  pero  todo 
parcamente;  y  toleran  de  tal manera  la  sed,  que  se 
pasau  tres  y  cuatro  dias  sin  beber. 

El  guanaco  es  animal  tambien  propio  de  estos. 
paises;  crfase  en  los  parajes  frfgidos  de  las  serra- 
nfas  de  esta  provincia  del  Tucuman,  y  rata  vez lo ぼ 
domes tican.  Es  del  tamano  de  los  carneros  de  la 
tierra;  todos  de  color  castano  deslavado  y la  laha. 
corta  y  dspera,  pero  que  tambien  la  aprovechaban 
los  natarales  para  tejer  su  vestuario.  Al tiempo 
que  las  hcmbras  pacen,  se  plautan  los  machos  en 
los  coUados  mas  altos,  erguido  el  cuello  para  atala- 
yar  por  todas  partes,  y  al  columbrar  de  lejos  un. 
hombre  6  animal  de  otra  especie,  dan  un  relincho  y 
86  ponen  todos  en  precipitada  fuga  por  los  lugares 
mas  fragosos,  llevando  siempre  por  delante  las 
hembras;  con  que  siendo  ligerfsimos  como  son,  ape- 
nas  hay  caballo,  por  siielto  y  vel6z  que  sea,  que les 
pueaa  dar  alcance  en  la  carrera;  pero  siiple  la  in- 
dustria lo  que  no  puede  la  fuerza,  porque  con  un 
cordel,  en  cuyas  estremidades  prenden  dos  bolas  de 


COlfQtnSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


281 


piedra, les  disparan  de lejos,  y  enreddndoles  con 
destreza los  pi^s,  detienen  su  veloz  curso,  y los  ca- 
zan  con  los  perros  6 los  enlazan. 

Con  todo,  los  nuevos  no  son  tan  diffciles  de  co- 
ger,  por  que  como  son  altos,  y  per  la  poca  edad  no 
tienen  en loa  huesoa  toda  la  fuerza  necesaria,  8e 
cansan  con  facilLdad  y  caen  en  manos  del  cazador. 
La  carne  de  estos  pequenos^  dicen  es  tan  sabrosa 
como  la  del  cabrito;  pero  la  de  los  may  ores,  fresca^es 
de  ninguna  estima,  y  seca,  dice  el  padre  Ovalle  (1), 
no  hay  cecina  que le  iguale.  Serd  asf  en  Chile, 
de  donde  habla  este  autor,  por  que  acd  en  Tucuman 
nunca  la  gnardan,  porque  el  motive  de  cazar  estos 
animales  es  por  el  interns  de  la  piedra  bezar  que 
crian  en  an  seno  del  vientre,  y  son  admirables  con- 
tra veneno  y  calenturas  malignas,  alegran  el  cora- 
zon,  y  causan  otros  efectos  salndables. 

La  materia  de  que  Be  forman  dichas  piedras,  son 
yerbas  de  gran  virtud,  que  por  instlnto  natural 
buscan  6  para  curarse,  6  para  preservarse  de  sus 
achaques,  6  para  impedir  que  llegue  al corazon  la 
ponzona  de  vfboras,  6  aranas  venenosas  que  les  pi- 
can,  y  es  cosa  esperimentada  que  en  los  pafses 
donde  abundan  mas  • los  animales  ponzonosos,  e& 
tambien  mayor  la  copia  de  piedras  bezares,  como 
se  ve  que  en  los  guanacos  de  Chile,  reyno  muy 
Ifmpio  de  sabandijas,  se  encuentran  muy  raras, 
pero  de  esta  parte  de  la  cordillera,  como  es  mucho 
el  niimero  de  vivientes  nocivos,  se  hallan  las  beza- 
res con  mucha  abnudancia. 

(1) Ovalle.  Ubi  supra. 


282 


COKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


Y  es  manifiesta  la  razon;  porque,  como los  anima- 
les  andan  discurriendo  contfnuamente  por  todas 
partes  sin  hacer  asiento  fijo,  estdn  mas  espuestos  & 
ser  ofendidos  de las  culebras  6  vfboras,  que  pisan, 
y  al verse  heridos  de  su  ponzoSa,  corren  Uevados 
de  natural  instinto,  d  pacer  aquellas  -yerbas  que le 
sirven  de  antidoto,  y  como  frecuentan  mas  este 
pasto  por  la  mayor  repeticion  de  los  peligros,  pro- 
viene  de  ahf  se  halle  mas  cantidad  de  bezares  en 
estos  pafses. 

Pero  aun  alli  se  observa  que  no  se  enciientran  en 
los  guanacos  de  poca  edad,  sino  en  los  mas  viejos, 
y  debe  de  ser la  causa  porque  en  aquellos  es  mas 
vigoroso  el  calor  natural  para  digerir  totalmente 
dichas  yerbas;  pero  debilitado  ya  con  la  edad  el  de 
estos  no  pueden  convertir  en  sustancia  todo  el  hu- 
mor de  ellas,  y  de  las  partes  supdrfluas  se  va  con- 
gelando  la  piedra  en  aquel  seno  que  con  sabia  y 
amante  providencia  prepar6  el  Autor  de  la  natura- 
leza  para  que  sirva  d los  hombrea,  para  los  mismos 
saludables  efectos  que  &  aquellos  brutos.  Comprue- 
base  esta  razon  con lo  que  se  ve  en  las  mismas  pie- 
dras,y  es  el  de  estar  todas  compuestas  de  varias  telas 
mas  6  menos  gruesas,  lo  que  parece  provenir  de  la 
mayor  6  menor  cantidad  de  materia  que  cada  vez  se 
le  agrega.  、 

El  tamano,figura  y  color  de  las  piedras  bezares 
no  se  pueden  senalar  con  certeza,  porque  son  unas 
de  otras  may  desemej antes.  Unas  hay  blanquizcas, 
atras  oscuras,  ya  cenicientas,  ya  negras  relucientes 


COlfQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


283 


como  yidrio,  ya  dsperas,  ya  muy  ter 議, imas  ova- 
das,  otras  redondas,  estas  cnadradas  y  aquellaa 
triangulares,  cual  muy  meniida,  cual  mediana  y  cnal 
muy  grande,  habiendo  alganas  que  Uegan  &  pesar 
treinta  y  dos  onzas.  Cuando  son  pequenas  se  ha- 
Uan  muchas  juntas  en  aquel  seno,  meuos  si  son 
mayores,  j  alguna  tal vez  tan  grande  que  no  admite 
compaSera. 

Vdnse  tal  vez  algunas  que  snenan  al mo  do  de la 
piedra  del  dguila,  porque  se  form6  la  bezar  sobre 
algun  grano  que  despues  de  encerrado  en  el  centro, 
Be  fu さ secando;  otras  se  ven  formadas  sobre  espi- 
nas,  y  de  dos  refiere  el  doctor  Montalvo  que  Be  han 
hallado  sobre  agujas.  Algunos,  cuando  en  Europa 
las  ven  muy  grandes,  imajman  que  son  artificiales; 
pero  se  enganan,  porque  acd las  vemos  sacar  de 
aquellos  senos  de  tamano  escesivo.  En  viendose 
cogido  el  guanaco,  6  cuando  tal  vez los  amansan,  se 
defienden  contra  los  que  seles  acercan  con  la  es  - 
puma  6  saliva  que les  arrojan  de  la  boca,  sin  tener 
otra  arma  defenaiva,  pero  esta  la  reputan  por  tan 
dafiosa,  que  creen  causa  sarna  si  toca  4 la  came, 
como  tambien lo  dicen  de  la  que  dispara  el  carnero 
de  la  tierra.  Gusta  de  temperatura  frfjida,  y  asi, 
juzgo  probardn  bien  en  Inglaterra,  k  donde  desde  el 
ano 1725,  los  han  trasladado  los  misioneros  ingle - 
ses  del  asiento  de  Buenos  Aires,  ddndoles  el  nombre 
de  wanocJm,  que  es  alterado  algo  el  suyo  propio  de 
guanaco. 

Las  vicunas  son  animales  mayores  que  cualquie- 


284 


OOlfQUISTA  DEL  ElO  DE  LA  PLATA. 


ra  cabra,  de  color  leonado  6  castano  claro  ;  el  cuello 
muy  cumplido,  y los  pi さ s  delgados  y largos  ;  son  tan 
lijeras  como  medrosas; lo  mismo  es  ver  hombre  6 
animal,  que  echar  d  correr  con  estrafia  velocidad, 
Uevando  por  delante  los  hijuelos,  que  suelen  ser 
pocod  por  no  ser  muy  fecundas.  Es  animal  delicado 
y  de  pocas  carnes  nada  sabrosas,  aunque  las  comian 
con  gusto  los  naturales;  crian  mucha  lana  y  muy 
fina  que  se  conduce  &  Europa  para  varias  manufac- 
turas,  por  ser  casi  tan  suave  como  la  seda.  Es  de 
ver  el 動 do  de  cazarlas.  Jiintanse  muchos  indios 
(que  antiguamente  solian  ser  tres  6  cuatro  mil)  ro- 
dean  & lo  lejos  por  todas  partes  el  lugar  donde  sa- 
ben  hay  mayor  c6pia  de  vicunas,  y  poco も pooQ 
van  estrechando  el  cerco  Iiasta  sitiarlas  en  partes 
donde  puedan  matarlas;  reservan  las  hembras  para 
el  multiplico,  y  matan  los  machos  para  quitarles  la 
lana  que  es  tenacfsima  de  su  color  native,  y  se  dice 
ser  fresca  y  mitigar  las  inflamaciones  de  los  rino- 
nes  y  tambien  el  dolor  penosisimo  de  la  gota,  por  lo 
dial  los  lisiados  de  estos  achaques  la  suelen  usar 
en  los  colchones.  Este  modo  de  cazarlas  Uamau  co- 
munmente  hacer  chaco、  j  porque  entraban  muy  de 
ordinario  &  semej antes  cazas  por  las  faldas  de  la 
Cordillera  que  caen  al Tucuman,  Uamaron  el  Chaco 
& los  llanos  que  alii  empiezan,  y  se  estienden  hasta 
las  mdrgenes  del  Rio  de  la  Plata. 

Otro  moao  de  cazar  vicunas  es  con  las  bolas,  en- 
reddndoles  los  pi^s  para  atajar  su  carrera,  y  tam- 
bien las  cazan  con  galgos  y  con  escopeta.  Viven 


OONQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


285 


en  pdramos  muy  fries,  entre  penascos  y lugarea 
frag080S,  r^cr^anse  con  el  hielo  y la  nieve,  y  esa  es 
la  razon  potque  solo  se  hallau  en  la  parte  de la  pro- 
vincia  de  Tucuman  vecina  al Peru.  De 議 carnes 
refiere  muchas  virtudes  el  eruditfsimo  padre  Jos さ de 
Acosta,  quien  esperiment6  en  sf  mismo  que,  moles- 
tado  de  un  dolor  de  ojos  muy  acre,  se le  mitig6  6 
le  ces6  imprcvisamente  aplicdndose  un  pedazo  ae 
esta  carne  recien  muerta.  Crian  tambien  piedra  be- 
zar,  que  es  la  mas  apreciada  despues  las  que  se 
traen  por  el  orieate. 

En los  confines  de  la  provincia  del  Rio  de  la  Pla- 
ta, hacia  los  Patagones,  se  halla  un  animal  muy 
fiero  Uamado  su  6  segun  otros  succarath^  y  anda  co 
muumente  hdcia  la  ribera  de  los  rios.  Su  figura  es 
espantosa;  d la  primer  a  vista,  parece  tener  la  cara 
de  leon,  y  aun  de  hombre,  porque  desde  las  orejas 
ae  le  re  barbado  con  pelo  no  muy  largo  ;  estrdchase 
su  mole  hacia  los  lomos,  cuando  en  la  parte  anterior 
es  bien  corpuiento;  la  cola  es  larga  y  muy  poblada 
de  cerda,  con  la  cnal,  cargando  sobre  s{ los  caclior- 
ros  al  verse  acosada  de  los  cazadores,  los  encubre 
y  esconde  hasta  evadir  el  riesgo,  sin  que  la  carga 
sea  impedimento  para  emprender  la  fuga  con  suma 
ligereza.  Vive  de  rapina,  y  por  el  interns  de  la 
piel,  le  persiguen  los  naturales  del  pais,  porque 
sieudo  este  de  temple  frfgido,  se  defieiiden  con  su 
abrigo  de  las  inclemencias.  El  mode  ordinario  de 
cazarlos,  es  abrir  una  hoya  profunda,  que  cubren 
con  ramas;  incaata  la  fiera  se  despeSa  con  sus  hi- 


286 


CONQTJISTA  DEL  RIO  DE  LA  ^»LATA. 


juelos,  y  al ver  imposible  su  salida  6  sea  de  rabia  6 
por  generosidad, los  despedaza  con  sus  nnas,  por  - 
que  no  vengan  &  manos  de  los  hombres,  dando  al 
mismo  tiempo  espantosos  bramidos  para  aterrar  & 
los  cazadores,  los  cuales  acercAndose  d  la  boca  de 
la  hoya,  traspasan  d la  fiera  con  sus  flechas  hasta 
que  muere  rabiando. 

Iso  tieneu  numero  en  todas  est  as  provincias  los 
venados,  ciervos,  corzos  y  gamos  ;  hdllanse  &  cada 
paso,  tanto  .en  campo  raso,  como  en  los  bosqaes  y 
aim  en  las  serranfas;  algunos  son  muy  corpulentos, 
y  de  astas  muy  crecidas;  y  aunque  no  faltan  auto- 
res  que  testifiquen  de  otras  provincias  contdrminas 
^  estas  nuestras,  que  tambien  crian  diclios  animales 
la  piedra  bezar,  no  hay  noticia  de  que  por  acd 
las  haya  hallado  alguno  en  ellos.  Los  cueros  de  los 
venados お e  cur  ten  con  bastante  curiosidad  en  Cor- 
rieutes  y  Asuncion,  y  sacan  antes  tan  suaves  como 
flier tes  y  de  mucha  dura,  de  que  se  sueten  vestir  los 
soldados  cuando  entran  al  Chaco  d  hacer  guerra  & 
los  infieles.  por  defeusa,  asi  contra  sus  armas,  como 
contra  las  machas  espinas  de  los  bosques,  &  veces 
impenetrables.  • 

Javalies  hay  muclios  en  parte  de  la  gobernacion 
del  Rio  de  la  Plata,  en  la  del  Paraguay  y  en  el 
Chaco;  Bon  tan  feroces  como  los  de  Europa,  pero 
los  cazan  facilmeate  con  sus  flechas  los  iiidios,  como 
tambien  A  los  puercos  de  monte  que les  sou  seme- 
jantes,  auaque  difieren  en  teaer  uii tumor  en  los  lo- 
mos,  que  algunos  autores  quieren  sea  ombligo.  Cor- 


CONQUISTJL  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


287 


tansele  luego  que le  apresan,  porque  sin  esa  dili- 
gencia,  se  corrompe  en  breve  toflo  el:  cuerpo.  Es- 
primido  aquel  humor  6  carnosidad,  despide  una 
agaaza  hedionda  que  parece  materia.  Algunos,  como 
Antonio  de  Herrera,  quieren  decir  que  por  allf  res- 
pira  aquel  bruto,  al modo  que los  puercos  marinos 
por  un  agujero  que  tienen  en  la  cabeza;  pero  el  es- 
perto  medico  Hernandez lo  niega  con  mas  funda- 
mento,  pues  hecha  anatomfa  de さ 1, no  descubri6 
arcadiiz  por  donde  se  pueda  comunicar  la  respira- 
cion,  ni  que  tenga  correspondencia  algima. 

Es  de  menos  carnes  que  nuestros  javalfes  euro- 
peos,  pero  mas  Baludables  y  sabrosas.  Sus  cerdas 
son  dsperaB,  pero  con  bu  color  vario,  y a  bianco,  ya 
negro,  forma  por  todo  el  cuerpo  diferentes  manchas, 
y  casi  carecen  de  colas,  que  apeiias  se  dejan  ver. 
Audan  en  manadas  con  sa  capitau,  que  unos  dicen 
es  el  menor,  otros  que  el  mas  viejo  y  flaco;  pero  to- 
dos  concuerdan  en  que  es  el  que  los  convoca  para 
el  combate  cuando  lo  requiere  la  defensa  comun. 
Arman  una  masa  muy  cerrada  y  esperaii  al  ene- 
migo  haciendo  liorroroso  estr^pito  con  los  colmillos 
que  baten  unos  contta  otros;  peleau  terriblemente 
porque  sou  muy  feroces,  sin  deshacer  su  escuadron, 
ni  desamparar  d  su  capitan  hasta  rendir  los  dltrmos 
alientos  en  la  palestra.  Este  es  el  modo  comua  de 
defenderse  [contra  cualquier  enemigo  ;  pero  con 
quien  profesan  odio  mortal  es  con  el  tigre,  fiera  la 
mas  sangrienta  de  toda  la  America;  d  su  vista  se 
esfuerzan  y  disponen  brevemeute  al  combate  en  la 


288  C0KQUI8TA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA. 

forma  dicha;  y  al fin  es  vencido  de la  mnltitud.  aun- 
que  con  grande  estrago  del  partido  vencedor. 

El  modo  ma^  usado  por los  b4rbaros  para  cazar- 
los,  era  trepar  d los  Arboles  mas  altos  ;  acude  la 
tropa  de  estos  animales  persiguiendo  al  cazador,  y 
uo  pudiendo  emplear  su  zafia  en  el,  muerden  y  des- 
trozau  el  tronco,  con  que  dan  lugar  d  que  el  cazador 
los  vaya  matando  &  flechazos  empezando  por  el  ca- 
pital!. Hoy  sc  cazan  tambien  con  escopeta  y  si  se 
acierta  d  coger  vivo,  annqne  al  principio  estd  fe- 
r6z  y  rauy  bravo,  al  fin  sc  amansa  y  domestica.  Es 
copio&o  8u  niimero  lidcia  San  Miguel  de  Tucuman 
y  Salta,  donde  los  llamaii  ma  (ja  nes  aunque  elnom- 
bre  de  zaino  es  el  propio  que le  dan  en  otras  pro- 
vincias,  y loa  guaranfes  el  de  layasu. 

Es  de  rara  figura  el oso liormiguero  ;  el  tamano 
es  de  un  puerco  ; la  cola  pai'ece  un  abanico  cuando 
la  edtiende,  y  tan  grande,  que  reclinado,  le  cubre 
todo  el  cuerpo;  cn  cada  mano  tiene  dos  uSad  mny 
fuertes  del  largo  de  un  geme,  con  que  hace  presa; 
el  hocico  largo  de  un  palmo  carece  de  boca,  escepto 
an  agujero  muy  pequeno  en  el  fin,  por  donde  saca 
precisamente  la  leiigua  tan  griiesa  como  pluma  de 
escribir.  hlamanle  los  guaranfes  tamandud  y loa 
brasilenses  con  poca  alteracion  tamendod  segan 
nuestro  Maffeo,  y  el  mismo  nombre  parece  tiene 
en  otras  partes  de  las  Indias,  segun lo  que  escribe 
el  doctor  Francisco  Hernandez,  quien  se  engan6  en 
negarle  cola,  cuando  la  tiene  tan  crecida  como  que- 
da  dicho  ;  por  el  agujero  del  hocico  saca  su  ispera 


COWQTJISTA  DEL  EIO  DE  LA  PLATA.  289 

lengua  que  introduce  en los  hormigueros,  hasta  que 
la  siente  llena  de  hormigas  6  de  miel,  en  las  colme- 
nas,  y  retirandola  muy  de  prisa  i la  clausura  del 
hocico,  tiene  en  las  hormigas  y  en  la  miel  todo  sn 
ulimcnto. 

Es  bestia  muy  lerda,  pero  con  todo  no  carece  de 
malicia,  por  cuya  razon  huyen  de  su  compania  los 
demas  animales;  porque  si  se le  acercan  hace  presa 
en  ellos,  ponidudose  en  dos  pi さ s,  y  apretdndolos  en- 
tre las  tenacfsimas  uQas  de  las  manos,  sin  saber 
largar lo  que  una  vez  cay6  en  ellas,  si  no  se lo 
arrancan  k  pedazos.  Vence  & los  tigres  raas  fero- 
ces,  d los  cual3S  espera  tendido  sobre  su  espalda 
(on  los  brazos  abiertos,  y  abrazAndolos  estrecha- 
mcnte  no  los  sabe  soltar  hasta  dejarlos  muertos,  y 
se  ha  visto  tal vez  no  acertar  d  deshacerse  de  la 
presa,  hasta  que,  corrompida  aquella  fiera,  priva 
tambien  su  corrupcion  al mismo  oso  vencedor,  de  la 
vida,  por  no  saber  desprenderse.  Es  muy  amante  y 
carinoso  con  sus  hijos,  i los  cuales,  cuando  mas  tier- 
no  carga  al  caminar,  sobre  sus  espaldas  y los  ea- 
conde  con  la  cola  desplegada,  al  mode  que  escriM 
del  succarath. 


17 


CAPITULO  XII 


Prosigoe 


jL  ANTA  6  Danta,  que  en  Europa  Uaman  la 
grayi  beslia,  se  halla  en  la  gobernacion  del  Para- 
guay y  en  la  del  Tucuman.  Es  especie  que  parti- 
cipa  de  varias;  su  tamano  de  asno,  las  ore] as  de 
mula,  el  hocico  de  ternera  con  una  trompa  de  un 
palmo  que  alarga  6  encoge  para  tomar  el  aliento, 
segun  dicen  algunos  ;  el  cuello  corto,  y  mas  corta  la 
cola,  el  color  leonado, los  pids  y  manos  delgadas, 
hendidas  como  la  cabra,  aunque  con  tres  uiias  en 
cada  una;  el  cuero  muy  grueso  6  ignalmente  duro, 
la  came  blanca  de  buen  sabor,  parecida  ^ 】a  de 
vaca. 

De  dia,  pace  yerbas  en  los  prados;  y  de  noche, 
baxro  salobre  eiiiugares  pantaiaosos.  Aquf  acuden 


OOlfQUISTA  DSL  RIO  D£  LA  PLATA  291 


los  cazadores  para  cojerlas,  y  en  sinti^ndolas  cer- 
canas,  Bacan  de  improviso  hachones  ardiendo,  con 
cuya luz  deslumbradas,  dan  lugar  i  que  las  cojan. 
Otros  las  enlazan  por  el  cuello,  pero  es  menester 
bnena  destreza,  ni  basta  un  solo  lazo  para  sujetarlas 
porque  es  escesiva  bu  fuerza,  y  arrastran  con  facili- 
dad  & los  ginetes  que les  tiraron  los  lazos  desde  sus 
caballos,  huyendo  ciegas  sin  saber  por  donde,  Ue- 
vando  tras  si  cuanto  encuentran,  aunque  sean  4rbo- 
les,  y  si  se  meten  en  rio  6 lagima,  no  las  podrdn 
apresar  fdcilmente,  porque  se  defienden  mordiendo 
eon  sus  agudisimos  dientes  & los  agresores. 

Cria  la  piedra  bezatdegrande  eficacia;  y  el  padre 
Antonio  Ruiz  de  Montoya, (1) escribe  que  la  tienen 
para  sanar  el mal de  corazon,  co 動 se  dird  de  sus 
Unas.  Fuera  del  ventrfculo  comun  &  to  do  animal, 
tiene  otro,  en  que  solo  ge  hallan  astillas  y  palos 
podridos,  sin  que  se  sepa  para  que  fin le  destin6  la 
pr6vida  naturaleza.  De  sn  cuero  hacen  los  solda- 
dos  morriones  impenetrables,  no  soio  d las  flechas 
sino  aim  al impulso  de  las  balas.  Las  u8as,  pero 
principalmente  las  del  brazo  siniestro,  son  an  do  to 
eficaz  contra  el  mal  de  corazon,  de  que  con  natural 
instinto  se  vale  este  bruto,  que  es  molestado  de  este 
penoso  achaque;  porque  en  sintiendo  sus  efectoa, 
aplica  aquella  mano  al  corazon,  y  recredndolo  con 
m  virtud,  sana  en  breve. 

En  abiindando  en  sangre,  se  Mere  con  canas  agn- 
das las  partes  interiores  de  las  piernas  y  descarga 

(1) Ruiz,  en  el  Tesoro  de  la  lengua  gaarani,  verb.  "Mborebi." 


292 


COJfQUISTA  DEL  KIO  D£  LA  PLATA 


la  que le  puede  ser  nociva,  con  la  misma  indastria 
que  se  admira  en  el  hipopotamo,  de  que  aprendieron 
los  racionales  el  salab^rrimo  aso  de  las  Sangrias. 
£s  animal  que  uo  hace  daiio  d los  hombres,  sino 
solo  acofirado,  por  evadir  el  riesgo  de  quedar  prisio- 
nero,  porque  desconfiado  de  sus  monstruosas  fuer- 
zas,  pone  su  salud  en  la  fuga.  Los  indios  ^aranies 
Ham  an  camino  de  A  at  as  & la  via  lactea  celeste,  y 
asi  su  nombre  en  su  laioma  es  niborebiy^ape. 
- Los  leones,  6  son  especie  diversa,  6  ban  degene- 
rado  de  su  nativa  generosiaad.    Hallos  en  todas 
estas  provincias  en  mayor  niimero  que  se  quisiera, 
porque  aunque  no  acometen  k la  geute,  sino  k lo 
sumo  muy liostigados,  son  perjudicialfsimos  d los 
ganados  mansos  mayores  y  menores,  porque  dea- 
cuidandolos,  de  noche  los  degliellan  con  facilidad, 
por  solo  el  ginto  de  beberles  la  saugre.  El  pelo  es 
pardo,  el  tamano  de  oveja,  el  dnimo  tan  corto,  que 
los  peiTOS  solo?,  le  linden,  6  con  garrotes  los  matan 
los  indios.  Su  maiiteca  se  guarda  para  remedios, 
y  es  muy  eficaz  para  dolencias  que  proceden  de 
frio. 

Lo  que  neg6  de  valentfa  y  crueldad  la  naturaleza 
i los  leones  en  America,  parece  lo  anadi6  al tigre, 
que  es  sin  duda  el rey  de  las  fieras  en  todas  las  In- 
dias  occidentales.  Escede  en  fiereza  d los  de  Afri- 
ca, ni  pueden  competir  con  elloa . los  de  Hircania. 
Enganose  el  Dr.  D.  Franciso  Antonio  Montalvo,  ( I) 
en  creer  que  estas  fieras  solo  se  crian  en  las 

(1) Montalvo  en  el  "Sol  del  Nuevo  Mundo"  lib.  8  o  cap.  2.  ® 


COlfQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


293 


montanas  de los  Andes  6  en  las  faldas,  porque  aqni 
vemos  que  habitan  ignalmente  las  montanas,  que 
los llanos,  y  se  ven  mnchos  en  las  pampas  vas- 
tisimas  de  Buenos  Aires,  especialmente  donde 
hay  ganado;  finalmente,  en  parte  ningana  de  estas 
provincias  deja  de  criarse  esta  especie  tan  nociva. 
Crecen  algunos  del  tamano  de  becerros  y  es  animal 
insociable  con  otro  de  diferente  especie,  escepto  tal 
vez  con  los  leones,  de  cuyo  comercio  nacen  los  leo- 
pardos  (asi  los  Uaman)  menos  fieros  que  el  tigre, 
pero  mas  animosos  que  el  leon  americano,  de  que 
he  visto  uno  que  otro  en  estas  partes. 

Es,  plies,  el  tigre  jurado  enemigo  de  todos  los  vi- 
Tientes;  &  ningnno  perdona  sn  ferocidad,  y  todos 
huyen  de さ 1 como  de  peste.  Por  el  olor  6  hedor 
que  de  8i  despide,  conocen  los  animales  sn  cerca- 
nfa,  aunqiie  no le  vean;  luego  que le  perciben  las 
mulas,  se  inquietan  y  agnzan  con  sobresalto  las 
ore] as;  si  el  ginete  incanto  las  gaia  Mcia  donde  se 
oculta  la  fiera,  se  alborotan  del  todo,  y  no  paran 
hasta  sacudir  de  si  al ginete  para  huir  &  rienaa 
suelta.  El  caballo,  como  de  olfato  menos  vivo,  no 
le  siente  tan  de  lejos,  pero  en  Uegdndole  &  percibir 
de  Ueno,  •  hace  las  mismas  demostraciones  con  el 
mismo  fin,.aanqae  otras  veces  se  para  yerto  6  in- 
m6vil  como  una  estdtua,  hasta  que  el  tigre  se  muda 
del  sitio  de  donde  sopla  el  viento,  aunqne  otras  ve- 
ces queda  hecho  estrago  de  su  fiereza.  Si  estimu- 
lado  del  hambre,  6 logrando  oportimidad,  asalta  A 
los  racionales,  hace  el  tiro  contra  el  que  tiene  peo- 


294 


COITQUISTA  DEL  RIO  BE  LA  PLATA 


res  carnes :  juntos  espanol,  mdio  y  negro,  embiBte 
con  este  ;  si  negros  solos,  acomete  6  al mas  vie  jo 
6  al de  peor  olor. 

Ann los  acudtiles  no  viven  seguros  de  sus 
garras,  porque  peuetrando  su  elemento  &  nado, 
en lo  que  es  muy  prdctico,  hace  alU  su  presa  con  la 
misma  destreza  y  facilidad  que  en  tierra  firme,  Es 
la  fiera  4  que  mas  temian  antiguamente  los  indios, 
y  en  su  figura,  segun  dicen,  solia  el  demonio  muy 
ordinariamente  darles  sua  respuestas,  para  hacerse 
formidable  y  forzarles  A  ej  ecu  tar  sus  ordculos.  Ya 
cristianos, le  han  perdido  el  miedo,  y liay  mnchos 
tan  osados  que  los  cojen  cTm lazos  que  lea  arrojan 
desde  sas  caballos, も los  cuales,  luego  que  enlazan 
la  fiera,  liacen  correr  desaforadamente  hasta  que, 
corrido  el  lazo,  los  ahogan;  pero  el  que  no  es  diestro 
en  la  carrera,  va  espuesto  d  manifiesto  riesgo,  por- 
que si  dan  lugar  &  que  el  tigre  haga  pi さ, empuna 
con  una  mano  el  lazo  para  detener  al  caballo  y  salta 
con  estrana  lijereza  sobre  el  ginete  y lo  despedaza. 

Otro  modo  de  cazarlos,  es  armdndoles  trampaB  en 
los  parajes  por  doude  discurren,  y  precipitados  en 
hoyas  profundas,  quedan  clavados  en  estacadas  muy 
agadas  que  tienen  fijas  en  el  suelo,  6  que  cerradaa 
con  vigas  no les  dejan  hallar  salida.  El  modo  mas 
ordinario  que  he  visto  en  esta  provincia  de  Tucu- 
man,  es  que,  en  sabiendo  donde  anda  el  tigre  haci- 
endo  daSo  en  el  ganado,  le  van  &  buscar  por  el  raa- 
tro;  y  si  no  le  hallan,  echan  perros  mastines  ya 
ndustriados,  que  llaman  rastreadores,  los  cuales, 


OOKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  295 

dan  con  el por  el  olor.  Si  esti  encerrado  en  sn 
cueva le  irritan  para  que  saiga,  y  se  deje  ver. 

Suele  salir  con  tanta  magestad  como  pudiera  un 
leon  africano,  y  puesto  d la  vista  de los  cazadores 
6  se  para  sobre los  pids,  6  se  pasea  con  pasos 画 y 
medidos  moviendo  la  cola,  como  si  estuviese  de  fies- 
ta; si  le  echan  para  que  se  cebe  algun  gozquillo,  no 
suele  hacer  cuenta  de  61  como'si  fuera  indigno  deque 
en  animal  tan  pequefio,  emplee  sn  zafia;  los  masti- 
nes le  traen  mas  vijilante,  pero  no  todos  se  atreven 
&  em  bestir  le,  si  no  es  los  que  desde  pequenos  se  han 
ido  ejercitando  en  esta  eaza,  los  cnales,  Baltando  al 
cuello  de  la  fiera,  hacen  allf  presa,  y  si  no  es  muy 
aiestro,  raro  deja  de  salir  de  la  funcion  lastimado; 
pero  hay  algunos  de  estos  perros  tan  feroccs,  que 
uno  solo  suele  sujetar  al  tigre,  hasta  que  su  amo le 
mata  con  lanza  6  con  bala. 

En  el  iiiterin  que  estos  perros  le  entretienen, 
busca  el  cazador  lugar  comodo  de  donde  disparar 
con  certeza  la  escopeta,  poni^adose  este  entre  otros 
dos,  que  estan  con  lanzas  enristradas,  porque  al 
descerrajar  la  escopeta,  sino  acerto  d  dar la  bala 
en  parte  aonde  derribe  al  tigre,  es  infalible  este  en 
dar  sn  asalto  adonde  vi6  arder  el  polvorin,  6  sinti6 
el  rastrillazo,  pero  entonces  le  embazan  los  lance- 
ros,  y levantdndole  en  alto  con  presteza,  le  vuelven 
&  dejar  caer  y le  cosen  con  la  tierra  hasta  que 画 e- 
re.  Es  precise  sean  dichos  cazaJores  tan  animosos 
como  diestros,  porque  cnalquiera  de  las  dos  cuali- 
dades  que les  falten,  corren  manifiesto  peligro,  y 


296 


COKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


hay  vez  que  el  tigre  arranca  las  lanzas  de las  ma- 
nos  dd los  que  las  enristraban,  y  desaimados,  hace 
con  ellos  sa^grientos  estragos. . 

No  obstante  hay  machos  cazadores  diestrisi* 
mos  que les  ban  perdido  totalmente  el  miedo,  y 
conozco  alguno  que  cuenta  muertos  mas  de  sescnta, 
de  gfcinde  estatura,  que  cada  muerte  se  padiera  pa- 
rear  con  los  triunfos  'de  Hercules  Nemeo,  paes  ni 
sei'ia  mayor  la  fierezadel  leon  deKemea,nimas  pro- 
digiosas  sus  fuerzas  que  las  del  tigre  americano: - 
estas  son  tan  monstruo 瞧, que  se le  ha  visto  asal- 
tar  una  yunta  de  caballos,  y  matando  dntes  al uno, 
arrastrar  solo  un  tigre  d  ambos,  al  muerto  y  al  vivo 
que  se  resistia  y  retrocedia  con  todas  sus  fuerzas, 
hasta  conaucirlos  d  su  cueva,  donde  d  su  salvo  se 
veag6  del  segundo,  igualdndole  con  su  companero 
en  la  muerte.  Ni  es  de  admirar  tan  grande  fortaleza, 
porque  se  ha  observado  que  los  hue 議 de  manos  y 
pi さ s,  son  totalmente  a61ido3,  sin  tener  m^dula,  como 
el  res  to  de  los  animales. 

Con  todo  eso,  es  cosa  constante  que  toda  esta 
fortaleza  se  debilita  en  uu  momento,  si  acierta  &  ser 
lastimado  en  los  lomoa,  con  palo  6  con  otro  instru- 
men  to,  pero  no  8 さ, que  ninguno  se  atreva  d  acer- 
carsele  taiito,  si  no  es  que  le  hiera  con  fiecha  6  con 
bala,  6  cuando  esperan  su  asalto,  con  las  puntas  de 
hierro  6 lanzas.  Hay  tambien  esperiencia  de  que 
huye  de  la  orina  humana  como  de  la  muerte.  Ceba- 
do3  en  carne  humana,  persiguen  pertinazmente  & la 
gjente.  El auo  de  1710,  padecieron  los  indios  guar 


COWQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


297 


ranies  de  nuestras  Misioiies  tal  persecucion  de  es- 
tas  floras,  que  se les  entraban  por los  pueblos  con 
bastante  estrago.  Tiivose  por  azote  del  Cielo,  que 
diir6  todo lo  que  debi6  de  durar  la  causa  motivo, 
hasta  que  apiadada  la  Magestad  Divina,  se  retira- 
ron  &  los  bosques. 

Gudrdase  su inanteca  para  enfermedades  proce- 
didas  de  frio,  porque  es  sumamente  c&liaa,  y  de  la 
misma  caliaades  su  cuero,  hermoso  per  la  variedad 
uniforme  de  sus  manchas  que  parecen  artificiosamen- 
te  pintadas.  Los  infieles  abipoiies  y  otros  del  Chiaco, 
cuando  matau  algimo,  celebran  banquete  tan  festi- 
ve como  espl^ndido  con  sus  carnes,  que  se  reparten 
con  tasa,  para  que  alcance  su  parte  d  todos  los  con- 
vidados,  porque  viven  persuadidos  de  que  con  este 
alimento,  se  revisten  de  la  fortaleza  de  los  mismos 
tigres,  para  ser  valientes  en  la  guerra,  que'  es  el 
ejercicio  de  su  mayor  estimacion. 

El ao,  animal  anfibio,  es  propio  de  la  provincia 
del  Tap も y  se  halla  en  las  laguuas  vecinas  al mar, 
parecido,  segtin  nuestro  Techo(l)dla  oveja,aunque 
el  venerable  padre  Ruiz  de  Montoya  (2)  dice  que  es 
&  modo  de  perro,  pero  con  garras  como  el  tigre.  Es 
ferocfsimo.  y  capaz  de  competir  en  fiereza  con  el  ti- 
gre, siendo  el  que  mas  temen  los  natnrales,  porque 
andan  por  los  campos  en  cuadrillas  y  se  ayudan 
recfprocamente  para  hacer  presa  6  en  los  hombres 
ふ en  los  brutes.  El  mas  segnro  asilo  contra  su  fic- 

(1)  Teoho.  lib. 10.  Cap.  9. 

(2)  Buis.  Tesoro  de  la  lengua  Guartmi,  verb.  Ao, 


298 


COKQmSTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


reza  es  treparse  &  las  copas  de los  drboles  mas  al- 
toe;  pero  ni  aim  eso  suele  valer,  porque  se  empena 
la  cuadrilla  toda  en  derribar  el  drbol  cavdndole  con 
las  Unas  por la  raiz.  y  cuando  no  Jes  aprovecha  esta 
diligencia,  ponen  sitio  al 4rbol,  sin  levantarle,  has. 
ta  coger  por  hambre  la  presa.  Si  Uegan  los  indios 
&  matar  esta  fiera, lo  que  sucede  raras  veces,  la 
desuellau  luego  para  vestirse  de  sus  pieles,  y  de 
aquf  naci6  que  los  guaranfes  llaman  en  su  idioma 
ao  al  vestido,  sino  es  que  al  contrario,den  el  nonbre 
propio  del  vestido  d la  fiera,  porque  con  sus  pieles 
se  vestian. 

Tambien les  sirve  para  vestidos  la  piel  de  otro 
animal  aiifibio  llamado  nutria  que  se  halla  asi  en 
los  rios  como  en  las  lagtmas,  y  tieiie  el  pelo  tan 
blando  y  suave  como  si  fuera  de  seda.  De  diclia 
piei  hacen  los  infieles  aoipones  capas  para  abrigo  de 
su  desnudez  cosi^ndolas  d  costa  de  muclia  prolijidad- 
con  tal piilidez,  que  admira  justameiite  &  quien  sabe 
carecen  de  instrumentos  de  hierro,  y  que  las  agujas 
para  puntos  tan  curiosos  solo  son  espinas  del  campo. 

Lobos  marinos,  tiene  muchisimos  el  gran  rio  de  la 
Plata,  que  dan  nombre  &  una  de  sus  principales  is- 
las;  y  puercos  de  agua  parecen  otros  animales  11a- 
mados  capiharas,  que  se  encuentian  en  las  mdrge- 
nes  de  rios  y lagunas,  por  ser liabitantes  de  ambos 
elementos. 

Micu だ n,  es  un  animal  no  muy  grande  de  la  go- 
bernacion  del  Paraguay,  que  trae  una  bolsilla  por 
los  pechos  en  que  encierra  sus  hijuelos  cuando  se  ve 


COlfQTTISTA  DEL  RIO  D£  LA  PLATA 


299 


acosado  de  otro  animal:  paestos  en  cobro los  hijue- 
los,  vuelve  &  hacer  rostro  al  enemigo,  y  ellos  al 
mismo  tiempo  van  mamando  6  durmiendo,  con  la 
segandaa  de  que  despues  de  haber  nacido,  viven 
y  se  crian  sobre  el  vieutre  de  8u  madre.  En  la  de- 
fensa,  se  enfurece  sobremanera,  y  ahuyentado  al 
agresor  abre  sn  bolsa  y  deja  salir  d  gozar  del  aire 
apacible,  bus  cachorros. 

Es  fama  constante  hallarse  en  la  provincia  del 
Tucuman,  hdcia  San  Miguel, y  en  la  del  Paraguay, 
el  animal  que  criael  carbuncle,  piedra  tan  rara  como 
estimada;  pero  sospecho  que  esta  fama  es  tan  fabu- 
losa  como  la  del  Fenix  de  Arabia,  d  quien  todos 
hacen  existeute,  y  nadie le  ha  registrado  con  los 
ojos;  porqiie  aunque  oigo  que  varios  dicen  ban  vis- 
to  de  noche  el  inmenso  resplatidor  con  que  esclare- 
ce las  densas  tinieblas,  corriendo  el  velo  de  carne 
con  que  oculta  la  antorcha  que  despide  aquel  volcau 
de  luces;  oigo  decir  tambien  que  ninguno  tieiie  la 
dicha  de  hallarle,  porque  deslumbrados  de  tan  inten- 
sa luz,  pierden  el  tino  y  se  hallan  subitamente  en 
mayor  oscuridad  al  esconderse  aquel  incendio,  con 
lo  que  el  animal  se  libra  de  las  acechanzas  de  quie- 
nes  pretenden  enriquecer  &  su  costa. 

No  obstante,  el  licenciado  don  Martin  del  Barco 
Centenera, (1) arcediano  de  la  santa  iglesia  del  Pa- 
raguay, que  vivi6  muchos  aiios  en  estas  provincias, 
escribe  que  vi6  varias  veces  el  carbuncle,  que  le  an- 
duvo  persiguiendo  para  cazarle,  sin  tener  la  suerte 

(1) Barco,  en  la  Argentina.  Cant.  3,  fol. 21. 


300 


COlfQmSTA  DEL  RIO  D£  LA  PLATA 


de  hacer  un  buen  lance.  Dice,  es  un  animal  peque- 
no  de  cuerpo,  muy  suelto  de  miembros,  y  snma- 
mente  ligero,  que  trae  un  espejo  en  la  f rente,  cuyo 
resplandor  como  si  fuera  ascua  encendida,  se  regis - 
tra  de  noclie;  pero  todo  aquel  resplandor  se  entur- 
bia  6  apaga  del  todo,  al sentirse  herido  el  animal, 
y  es  forzoso  sacar  la  piedra  al  animal  vivo  sin  he- 
rirle,  para  que  no  pierda  con  toda  la luz  su  estima- 
cion,  como lo  consigui6,  segun  cuenta  dicho  autor, 
el  capitan  Ruiz  Diaz  Malgarejo,  ftindador  de 丄 a 
Villarica  del  Espfritu  Santo;  quien  habiendo  lo- 
grado  el  venturoso  hallazgo  de  un  carbunclo  vivo, 
le  arranc6  la  piedra,  para  servir  con  ella  al  senor 
Felipe  II;  pero  naufragando  en  el rio  Parand 
perecieron  con  ella,  en  sus  senos,  todas  las  esperan- 
zas  de  agradar  y  ser  premiado  de  aquel  magnifi- 
cientfsimo  monarca,  por  tan  apreciable  presente. 
Llamau  d  este  animal los  guaranfes  en  su  cultfsi- 
mo  idioma  augaipitan^  que  quiere  deoir  espfritu 
maiigno  que  reluce  como  fuego 

Son  propios  de  todos  estos  pafses,  unos  conejitos 
ya  dom^sticos  que  Uaman  cuyes,  ya  campestres,  liar 
mados  apereas^  que  dicen  ser  muy  sabrosos  y  su 
vista  muy  apacible  porque  son  de  aiversos  colores 
con  manchas  muy  hermosas  que  los  agracian. 
Otra  especie  liay  de  ellos  en  la  gobernacion  del 
Paraguay,  cuyo  nombre  propio  es  eyrd^  pero  sus 
propiedades  malisimas,  porque  hecho  corsario  de 
las  selvas  arma  sns  emboscaaas  & los  incantos 
ciervos  y  saltdndolos  de  improviso,  se  aferra  de  su 


C01TQU18TA  DEL  KIO  OE  LA  PLATA 


301 


piel;  dales  un  fiero  bocado  eu  el  sexo  y les  abre  por 
alU  tal  camino  con  las  nnas  que  se les  vacian  las 
entranas.  (I) 

Especie  de  conejos     tambien  la  vizcacha,  que 
[  se  cria  por  todas  estas  tres  provincias,  viven  en 

I  cuevas  profundas,  y  auuque  au  figura  es  bien  fea, 

sus  carries  en  cambio  son  gastosas.  Tiene  cola  tan 
larga  como  la  del  gato;  el  ho じ ico  agudo,  y  en  su  es- 
tremidad  poblado  de  barbae  que  son  unas  cerdas 
muy  duras  que le  dan  sobrada  fealdad.  Escriben 
algunos  que  solo  se  crian  en  desiertos  donde  hay 
nieve,  de  que  gustaii  mucho;  pero  acd  se  ven  en  pa- 
raj  es  donde  jamds  nieva,  y  muy  cerca  de  las  pobla- 
cioncs  y  ciudades.  Su  lana  6  pelo  pardo  y  ceni- 
ciento,  aunque  corto,  pero  muy  suave, lo  hilaban los 
indios  antiguameute  de  por  8i',  para  variar  ae  colo- 
res  en  la  ropa  fiiia  que  tejian  para  vestido  de los 
nobles;  que  en  el  de  los  plebeyos  era  ilicito  iuge- 
rir  esos  liilos 

Su  caza  es  muy  entretenida;  guiau  el  agua  a  sus 
cuevas  que  aunque  profundas  tienen  secretas  cor- 
respondencias  para  salvarse  de  las  astucias  a  el 
cazador;  pero  como  el  agua  se  encima  por  todaa 
parses  todo  lo  inimda,  y  puestoa  los  perros  k  boca 
opuesta  reciben  la  vizcacha  en  sus  dientes,  cuando 
anegados  sus  retretes,  desampara  su  albergne  para 
buscar  seguridad.  En  algunas  partes  del  Peni  co- 
mian  los  indios  los  cuyes  y  vizcachas  creyeiulo 
[  qae  eran  anfibios,  pero  averigu6  el  Sinodo  Limen- 

(1) Barco,  en  la  Argentina. 


302 


COl^QUISTA  BEL  RIO  DE  LA  PLATA 


se  del ano  de 1613,  que  eran  unicamente  terrestres, 
y lo  prohibi6  como  era  junto  en  el  libro  4,  ti'tulo 11, 
capftulo  4.  ( I) 

En  la  provincia  del  Tucuman,  hay  en  algunas 
partes  ardas  de  color  ceniciento,  cuyas  pieles  son 
estimadas  por la  fineza  y  Buavidad  de  sn  tacto. 
Hay  tambien  hurones^  semejantes  en  todo  d los  de 
Europa,  y  zorras^  que  los  indios  llaman  atoc,  per ひ 
son  menores  que  las  de  Espana.  A  otras  de  esta 
especie  llaman  aTias  en  la  lengaa  general  del  Peril, 
ban  dado  el  nombre  de  zorrifio  los  espanoles* 
Son  por  extremo  hediondos,  que  no  hay  hedor  co- 
nocido  con  que  compararle,  ni  se  puede  espresar 
mejor  que  con  decir  que  si  como  hie  den,  olieran 
bien,  fueran  mas  estimados  que  el  dmbar  6  almiz- 
cle.  Es  tan  agudo  el  hedor,  que  cerradas  puertas 
y  ventanas  de  las  casas,  penetra  como  si  estuvie- 
ran  de  par  en  par,  y  tan  vehemente  que  alcanza  k 
distancia  de  cien  pasos. 

Persiguen  las  aves  caseras,  como  palomas  6  ga- 
lliims,  y les  beben  la  sangre,  y  si  ellas  son  per- 
seguidas  no  tienen  mas  defensa  que  despedir  su 
pestilencial  orina  con  tal fuerza  que  alcanza  k 
distancia  de  ocho"  6  mas  pasos;  dlos  otros  anima- 
les  les  aflige  de  manera  su  hedor  que  hacen  de  sen- 
timiento  raras  demostraciones  ; los  hombres  huyen 
de  ellos,  no  solo  por  elmal  olor,  sino  porque  infec- 
cioua  con  tal  tenacidad  los  vestidos  que  no  hay  le- 

(1) Apud  Monteneg.  en  el  Itinerario  lib.  4,  nam.  6. 


COITQUISTA  DSL  BIO  D£  LA  PLATA 


303 


jfas  6  gredas  que  saquen  la  mancha,  ni  zahumerios 
los  mas  eficaces  que  impidan  el  hedor.  Su  cuerpo 
es  negro;  pero  en  el  espinazo  y  cola,  variado  con 
bianco;  el  tamano  mediano,  las  piernas  y  orejas 
cortas  ,  el  hocico  agado;  y  su  morada,  en  cuevaA  6 
entre  penas. 

Armadillo  Uaman los  autores,  k  un  raro  animal 
que  producen  to  das  estas  provincial.  Hay  de 
ellos  dos  especies,  anos  Uamados  quirquinc/toSj 
otros  mvlitas  6  bolitas  6  tatus.  Es  todo  diferente 
de  cuantos  animales  conocid  el  orbe  antiguo;  pero 
si  en  €\  se  hubiera  visto,  se  pudiera  creer  haber  si- 
do  el  ejemplar  para  idear  los  caballos  corazas, 
porqne  dentro  de  una  concha  ftierte,  oculta  todo 
su  cuerpo  como  la  tortuga;  mds  estd  la  concha  en 
tal disposicion,  que  parece  formada  de  diversas 
Idminas.  que  trabadas  entre  si,  dan  lugar  k  que 
pueda  jugar  con  ellas  &  su  favor  ;  pnes  cuando 
le  conviene  para  sn  defensa,  sabe  encerrarse  todo 
dentro  de  ellas  formando,  al  modo  de  erizo,  una  bo- 
la,  tan  bien  cerrada  que  no  bastan  fuerzas  huma- 
nas  para  abrirla,  ni  hay  otra  traza  para  desenvolver 
aauel  globo,  que  aplicarle  al  fuego,  porque  solo  su 
calor  intenso  obliga  al  animalillo  d  manifestarse 
y  desunir  la  concha. 

Y  de  esta  figura  d  que  los  reduce  la  necesidad, 
les  vino  el  nombre  de  bolitas,  que  le  dan  los  espano- 
les,  como  el  de  mulitas,  de  las  orejillas  semej antes 
d las  de  la  mula;  pero  el  hocico  es  agudo  y  se- 
mejante  al  del  lechoncillo.   Pardcenlo  desnadas  de 


304 


COJfQUISTl  DEL  MO  DB  LI  PLlTl 


aquella  concha,  y  sus  carnes  i  ningiinaa  imitan  me* 
jor  en  el  sabor  y  grosura.  Diferencfase  la  mtdita^ 
6  tatii  del  quirqui/ncho,  en  que  d  este,  por las  jun- 
turas  de las  Idminas  y  por  el  vientre le  salea  mu- 
chos  pelos,  de  que  carecen  totalmente  aquella ち y 
tambien  en  que  el  quirqiiincho  se  ceba  en los  ani- 
males  inuertos,  cuando  el  alimento  de  la  mulita  es 
tan  limpio,  como  las  yerbecillas  de  los  prados  6 
campos;  por lo  cual,  del  primero  come  solo  la  gente 
vil, y  aim  muchos  lo  rechazan;  pero  la  segunda,  tie- 
ne las  carnes  regaladas.  Ambas  especies  viven  en 
cuevas  como  los  conejos,  cavando  con  las  ufiaa  y 
con  tantabrevedad  su9  albergues,  que  causan  admi- 
racion,  pues  hay  quieu  asegura  que  en  una  noche, 
taladran  el  espacio  de  una  legua.  Esta  traza  im- 
posibilita  que  se les  pueda  conserrar  en  las  casas, 
porque  mirando  como  prision  todo  lo  que  no  es la 
e^spacioaidad  vasta  de  los  campos,  buscan  de  ese 
modo  camiuo  fdcil  para  la  fuga.  Es  digua  de  que  no 
pasemosen  silencio,la  astucia  de  que  se  vale  el  quir- 
quinclio  para  hacer  presa  en  los  animales  que 
le  esceden  mucho  en  la  corpulencia,  pues  siendo  la 
suya  de  tei'cia,  puede,  con  el  engauo,  veneer  k los 
oiervoa  y  venadoa. 

Pldntase  en  tierapo  de  lluvia  boca  arriba,  y  re- 
coje  en  su  concha  cuanta  agua  admite  su  conca- 
vidad;  dura  en  esta  postura,  pasada  la  lluvia,  nn  dia 
enter 0,  hasta  que  acierta  d  aparecerel  venado  6  cer- 
vatillo  sediento;  acade  incauto  al agua  y  cuando 
bebia  con  mas  gusto,  se  encierra  s libit amente  el 


GOKQUISTA  DEL  RIO  DB  LA  PLATA  305 

quirquincho,  aprctando  entre  sus  conchas los labios 
y  narices  del  ciervo.  Este  se  revuelve  inquietfsi- 
mo  &  to  das  partes,  sin  hallar  forma  de  desprender- 
fie,  p  or  que  el  quirquineho  porfia  tenacfsimo  en  no 
abrirse,  nasta  que  falto  de  respiracion 画 ere  el 
ciervo  entre  craeles  consroias,  y  es  entonces  que  suel 
ta la  presa  el  agi'esor  para  cebarse  en  sns  carnes. 
Tan  to  sabe  conseguir  la  astucia  cuando  faltan 
fuerzas,  para  que  nadie  desprecie  al enemigo  por 
peqiieSo  que  sea,  ni  se  d6  tan  descuidado  & los 
gastos  que  no  prevenga,  con  la  cautela,  los  riesgos. 

Monos  y  micos,  hay  machos  de  todos  tamanos 
en  la  gobernacion  del  Paraguay  y  en  las  Misiones 
de  los  chiquitos,  unos  con  cola  mny larga,  otros 
sin  ella.  Algunos  son  de  tanta  corpnlencia,  que 
pnestos  en  dos  pi さ s  parecen  hombres,  y  Udmanlos 
myards;  tan  lascivos  como  atrevi'loa,  hau llegado 
&  descomedirse  con  las  mujeres,  sin  poder  librarse 
de  tan  fea  violencia  con  la  fuga,  por  su  estrafia  li- 
gereza  y  fuerzas  desmedidas.  De  estos  principal- 
mente  creyeron  los  gentiles  de  estas  partes,  que  fue- 
roii  antiguamente  hombres  y  se  convirtieron  des- 
pues  en  caya/rds,  en  castigo  de  sns  enormes  malda- 
des;  y  no  faltan  hoy  bozales  que  viendo  la  viveza  y 
propiedad  con  que  remeaan  las  accionee  liumanas, 
se  persuaden  que  saben  hablar,pero  que  dejan  de  ha 
cerlo  por  no  ser  obligados  por  los  espanoles  al  tra- 
bajo. 

Los  medianos  son  de  diversos  colores;  unos  to- 
talmente  negros,  otros  bayos,  pardos  otros,  y  alga- 

18 


ゝ 


306 


COIJQmSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


nos  manchados.   En los  Chiquitos  se  hallan  unos 
tan  pequenos  como  perrillos  recien  nacidos,  total- 
mente  colorados  y  mucho  mas  graciosos,  como  pro- 
mete  tanta  viveza  como  la  de  su  especie  en  tanta 
pequenez.    Todos  sou  por  estremo  ligeros  6  igual- 
mente  medrosos,  fuera  de los  cayards.    Para  pa- 
sar  de  un  Arbol d  otro,  se  asen  de  la  estremidad  de 
la  cola,  y  saltan  con  tal velocidaa  que  parecen  que- 
rer  ijnitar  k los  pdjaros.    Si  el  drbol  estd  muy.  dis- 
tante,  es  mayor  la  industria,  porque  haciendo  alguu 
niimero  de  ellos  una  larga  cadena  asidos  por  las 
colas  se  col 腿 piaii  hasta  que  el  liltimo  puede  asirse 
del  otro  drbol; dd  este  voces,  €on  cuya  seSa  saelta 
el  primero,  y  se  estd  asido  aquel  de  la  rama,  sos- 
teniendo  el  peso  de  todos  hasta  que  se  pone  en  sal- 
vo. • 

Los  indios  chiquitos  comen  sns  carnes  por  re- 
gale, y  asadas  las  guar  dan  para  provision  de  to  do 
el  ano:  salen  k  cazarlos  de  prop6sito  y  como  son 
diestrisimos  en  el  manejo  de  la  flecha,  no  se  les  es- 
capa  el  que  aciertan  k  ver;  pero  en  otras  partes 
es  mas  gustosa  la  traza  que  usan  para  cojerlos  vi- 
vos. Ponen  dentro  de  un  calabazo  que  tenga  la 
boca  ancha,  cuanto  precisamente  qnepa  estendida 
la  mano  del  mono,  grauos  de  maiz,  d  que  son  muy 
aficionados.  Dejan  dicho  calabazo  6  calabazos 
en  parajes  donde  puedan  verlos,  y  bajar  desde  los 
drboles  por  donde  suelen  discurrir  con  mas  frecuen- 
eia  estos  brutos  que  luego  llevados  de  la  curiosidad 
degcienden  k  registrar  aquella  novedad,  huelen  el 


COKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  307 

maiz  y  al instante  meten  la  mano,  cogen los  granos 
y  cierran  el  pufio.  Estan  alerta los  cazadores  es- 
piando  estos  laiices,  y  acudieudo  prontos,  echan 
mano  de  ellos,  porque  se  dejan  antes  prender  que 
soltar  la  presa,  y  por  el  bveve  gusto  de  coger  cua- 
tro  granos  de  cornida,  paran  en  la  larga  prision  de 
una  cadeiia  que les  priva  de  su libertad  para  que 
sirvan  de  entreteiiimiento.  Sfmbolo  espreso  de 
los  codiciosos  que  retienen  la  hacienda  agena,  y 
por  no  soltarla  con  tiempo,  se  condenan  d la  per- 
p^tua  esclayitud  del  infierno,  que  pudieran  liaber 
redimido  con  abrir  la  mano  para  la  restitucion. 

En  las  Misiones  de  los  indios  chiquitos,  hay 
aquel  notable  animal  que  algunos  Uaman  pcrcza  y 
los  espafiolcs  por  iroiifa  perico  Ugero.  Es  del  ta- 
mano  de  una  zorra;  el  color  ceniciento  la  cabeza 
muy  pequena,  redonda,  sin  orejas,  con  dientes  como 
cordero,  pelo  largo,  pero  mas  en  las  manos  que  en 
los  pids,  y  en  cada  una  de  estos  tres  niias  muy  lar- 
gas,  y la  izquierda,  se  dice,  preserva  del mal de  co- 
razon;  la  boca  es  abominable;  sust^ntase  de  hormi- 
gas  u  hojas  de  drboles.  Camina  con  tal pausa  y  es 
tan  perezoso,  que  subiendo  por  un  drbol k  buscar 
mantenimiento,  tarda  mas  de  una  hora  de  una  rama 
d  otra.  En  pariendo  la  hembra,  se le  aferran  tan 
fuertemente  los  hijuelos,  que  siempre  los  trae  car- 
gados,  hasta  que  pneden  por  si'  buscar  la  vida. 
Es  por  estremo  enemiga  de  la  lluvia,  principalmente 
de  la  mas  mennda  que  llamamos  ^v?  "^^ な, porque  eSta 
le  penetra  mas  el  pelo.  Nunca  bebe;  rarisima  vez  da 


308  OONQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA. 

voz  alguna;  pero  cnando  la  d&  dice  nnestro  Sando- 
val que  parece  v4  en  solfa,  porque  da  seis  voces, 
correspondientes  & los  mismos  espacios  y  puntos 
de la  miisica.  Coge  cualquier  cosa  con  mucho  espa- 
cio;  pero lo  que  una  vez  cay  6  en  sas  gar  rag  con  difi- 
cultad  se le  puede  hacer  soltar,  sino  se lo  arrancan  & 
pedazos. 


CAPITULO  XIII 
De las  Serpientet  de  estas  regiones 


A8  ESPECIE8  dc  vfboras  y  serpientes  en  todas 
estas  regiones,  son  machas  y  muy  diver 議, pudidn- 
dose  reducir  &  niimero  solamente  las  que  se  ban 
dado  &  conocer  per  sns  malignos  efectos,  que  mani- 
fiestan  la  justicia  con  que  el  Criador  Ael  uni verso, 
conden6,desde  el  principle  del  mnndo, &  andar  arras- 
trando,  m6nstrao3  tan  nociyos  al resto  de los  vivien- 
tes.  Las  menores  son  de  nn  palmo,  de  media  vara 
otras,  y  crecen  en  tamano  segun 讓 especies,  hasta 
haberlas  de  seis  varas  y  de  siete.  Son  tan  fecun- 
das,  que  desentranando  una  ae  media  vara,  refiere 
el  venerable  padre  Antonio  Ruiz  de  Montoya, (1) 
que le  cont6  cincnenta  viboreznos.  Tiene  proviaen- 

(1) P.  Ruiz,  en  la  Conq.  Espiritual  p.  3  ® 


310 


CONQtriSTi.  DEL  RIO  DB  Lk  PLA.TA. 


cia la  naturaleza  de  que  unos  se  eiisangrientan  con- 
tra otros,  hasta  darse  muerte,  porque  d  vivir  todos 
estos  nocivos  partos,  no  hubiera  donde  hacer  pi さ 
con  seguridad.  Unas  conciben  por la  boca;  otras 
ponen  huevos  mayores  que  de  paloma  j I03  empo- 
llan  fomeutandolos  como  la  gallina. 

Las  que  llaman  de  cascabd^  tisaea  ea 1 a  esfre. 
midad  unos  huesecillo^  que  liacen  ruido  al modo 
que  una  haba  seca  dentro  de  su  cdscara;  crian  cada 
ano  uno  de  aquellos  granos,  cuyo  ru  ido  que  se  oir4 
dcsde  quince  pasos,  es  mayor  cuaiido  mas le  aflije 
el  ardor  de  la  ponzona,  y  previene  d los  hombres  y 
animaled  para  que  se  preserven,  con  la  fuga,  de  su 
maligna  furia.  Ni  cesa,  hasta  que  moraiendo  algima 
cosa  e vacua  el  licor  ponzoBoso  que  se  le  cria  enlas 
encias,  y le  Uena  dos  dieates  6  colmillos,  que  an" 
chos  en  la  rai'z,  re  matan  en  punt  a  tan  aguda  como 
de  una  fina  agiija.  Es  tan  activo  y  mortffero  su  ve- 
neno,  que  con  solo  picar  ea  un  pi さ, ha じ en  al  pacien- 
te  arrojar  por  ojos,  narices,  oiaos,  encfas  y  ufias, 
grande  eopia  de  sangre,  y  eii  el  momento les  desfi- 
gura.  Usanse  diverse s  remedios,  pero  el  mas  f4cil 
es  foguear  con  un  cuchillo  la  parte  les  a,  polvoredn- 
dola  con  azufre;  tambien  aplican  para  mitigar  el  do- 
lor y  estraer  la  ponzona,  la  cabeza  ae la  misma  vi- 
bora,  majada  y  puesta  donde  inordi6. 

Otras  culebras  Uamadas  curiyu  Uegan  k  tener 
cuatro,  cinco  y  seis  varas  de  largo,  y  se  tragan  un 
renado  entero, 110  masticando,  siiio  moliendo  y  chu- 
pando  los  huesos  con  tal faerza  y  arte,  que  le  Ueva 


CONQXnSTA  DEL  lUO  DE  lA  PLATA  311 

al vientre  de  un  solo  bocado.  Son  de  color  ceni- 
ciento  y  d  veces  piatadas  cou  otros  co】ores,  y  de 
sus  carnes  se  alimentan  sin  asco  il horror los 
naturales.  Trdpanse  por los  caminos  & los  drboles 
para  esperar  la  caza,  y  vista,  se  arrojan  A  ella  con 
estrafia  velocidad  ;  pr^ndenla  con  la  cola,  y  euros- 
cindola  con  much  a  presteza,  la  van  apretando  tan 
fuertemente  que  en  breve  espacio  rinde  el  misera- 
ble paiiente  la  vida  y  queda  hecho  pasto  de  aquel 
m6nstruo,  trasladado  A  su  vientre. 

Cuando  estd  hambrienta,  llena  de  espantosos  sil- 
vos los  montes  y  selvas,  acomete  y  aferra  la  presa 
con  tal vigor,  que  no  hay  animal  que  se  escape  de 
sus  furias.  Ni  aun  d los  peces les  sirve  de  seguro 
asilo  la  diversidad  de  su  elemento,  povque le  sobra 
astucia  para  colgarse  desde  un  Arbol  al  agua,en  que 
arrojando  cierta  espuma,  acude  multitiid  de  ellos  & 
comerla;  d^jalos  asegurar,  y  cuando  los  vd  mas  des- 
cuidados,  abre  la  boca  con  estrana  lijereza,  y  hace 
gustosa  presa.  Asi lo  vi6  con  harta  admiracion  el 
venerable  padre  Ruiz  de  Moiitoya  con  una  de  cuatro 
varas  cuya  cabeza  parecia  de  ternera,  que  con  e&a 
dilijencia  algunas  veces  repetiaa,  apag6  su  hambre 
en  las  mdrgenes  del rio  Parand. 

De  esta  culebra,  dicen  los  naturales,  que  renace 
de  &{  misma,  cual  si  faerael  Fdnix  de  la  America,  y 
no  es  del  todo  fibula,  sino  monstruosidad  de  la  na- 
turaleza  en  la  forma  siguiente.  Suelen  queaar  tan 
ocupadas  del  animal  que  mataron  que  no  pueden 
menearse,  y  como  su  calor  natural  no  es  sunciente 


312 


OOHQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


para  dijerir  una  tan  gran  cantidad,  6  se  enroscan 
en  algun  irbol, 6  se  estin  paradas  en  un lugar, 
vuelto  el  vientre  para  el  sol,  hasta  que  pudridudose 
el  animal  que  no  podia  dijerir,  pudre  tambien  el 
vientre  de la  calebra,  y  cria  gusanos;  acuden  &  ella 
los  pajarillos  que  tienen  pasto  para  mnchos  dias,  y 
la  van  descarnando  hasta  dejarla  en  los  hue 猶 y 
negada,  en  la  apariencia,  al principio  del  sentir,  que 
parece  un  verdadero  esqueleto;  mas  como  es  animal 
imperfecto,  cuya  alma  es  divisible, le  quedan  en  par- 
te de  aquel  espinazo  las  reliqnias  de  los  espfritus 
vitales  ociiltos,  con  los  cuales  vuelve  de  la  materia 
corrupta  d  renacer,  cobrar  carnes  y  cuero  nuevo 
como  al  principle,  y  d  esto  Uaman  renacer  6  resuci- 
tar,  los  que  la  vieron  corromperse  y  quedar  en  el 
espinazo  sin  sentido  y  como  muerta.  Que  estas  y 
mayores  cosas  puede  obrar  la  natnraleza,  enseuada 
del  maestro  universal  del  mimdo.  Ha  sucedido  tal 
vez  que  le  cogi6,  la  replecion  y  corruption  pegada  & 
algun  arboli  Ho,  donde  ya  sana,  se  vi6  presa  sin  po- 
der  desasirse,  y  allf  la  hallaron  viva. 

De  esta  especie  era  una  monstruosa  serpiente 
que  hallaron  los  primer os  conquistadores,rio  arriba 
del  Paraguay,  tan  temida  de  los  paisanos,  que  le 
tributaban  veneraciones.  Dard  su  piiUura  con  las 
palabras  de  Ruiz  Diaz  de  Guzman,  libro  2  de  k  Ar- 
gentina manuscrita,  cap,  3.  "  Habia  (dice)  en  la 
" plaza,  un  cfrculo  de  uu  fuerte  palenque  que  den- 
" tfo  del  cual,  tenian  encerrada  una  moustruosa  cu- 
" lebra,  6  gdnero  de  serpiente  tan  diforme,  que  po- 


COHQUISTi.  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


313 


" nia  muy  gran  temor  &  todos los  que  la  veian,  era 
" muy  gruesa  y  escamosa,  con  la  cabcza  muy  cha- 
" ta,  y  grandes  colmillos  que le  salian  de  afuera, 
" con  unos  pequenos  ojos,  tan  enceudidos,  que  pa- 
" recian  centellas  de  fuego;  era  de  veinte  y  cinco 
" pids  de  largo,  y  tan  gruesa  en  el  medio  de  ella, 
, como  un  noviUo,  con  la  cola  tableteada  de  duro  y 
" negro,  gruesa  toda  ella,  de  diversos  colores,  con 
" nnaa  escamas  tan  granae»  como  platos;  con  mu- 
" chos  ojos  rubicundos,  que  le  daban  mas  ferocidad; 
" de  suerte  que  &  todos  puso  espanto,  y  no  hubo 
" ninguno  &  qiiien  no  se le  erizase  el  cabello  con 
" su  vista,  donde  los  8oldados  la  comenzaron  &  ar- 
" cabucear,  y  &  herir  con  saetas  y  flechas,  que  los 
" amigos  le  tiraban,  y  ella  derramando  mucha  san- 
" gre,  coTnenz6  d  revoicarse  dentro  del  palenque 
" que  estreraecia  todo  el  suelo,  y  dando  rauy  espan- 
" toaos  silvos,  la  acabaron  de  matar.  Fiie  averi- 
" guadoy  entre  los  naturales  de  este  Partido,  que 
" tenian  esta  serpiente  en  grande  adoraciou  por 
" medio  del  demonic  que  entraba  en  ella,  &  hablar- 
" los  y  darles  respiiesta,  sustentdiidola  unicamente 
" con  carne  h 腿 ana,  de  los  que  habian  en  las  guer- 
" raa,  que  unos  con  otros  tienen,  y  para  solo  este 
" efecto  la  movian.  a los  comarcanos,  procurando 
" de  traer  siempre  cautivos  para  darle  &  comer  4 
" este  mdnatiuo." 

Hasta  aquf  el  autor  citado. 

Otro  g^nero  de  culebras  hay  de  tres  6  cuatro  va- 
ras,  llamadas 鶴 oiquatid,  que  solo  viven  entre  mar 


314 


COHQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


lezas  pantanosas,  desde  donde  espian  muy  atentas 
la  caza;  luego  que  la  asaltan  con  grande  lijereza, 
la  ligan  con  sns  roscas,  y  esgriniiendo  un  hue  so, 
muy  agudo  que  ocultan  en  la  cola,  d  modo  tl •  nava- 
ja  cortante, le  hieran  eu la  via  posterior,  hasta  qne 
la  rinden  y  arrastran  &  su  pantanosa  liabitacion. 
Si  hallan  resistencia  en  la  presa,  se  retiran  con 
presteza  al  agua,  para  huraedecersc,  porque  la  se- 
quedad les  debilita  las  faerzas,  y  alpunto  vuelven 
a la  contienda.  Para  librarse  de  su  furia,  procuran 
al  verse  asaltados los  inaios,  que  no  les  ligue  con 
sus  roscas  los  brazos.  y  antes  de  que  esgriraa  la  na- 
vaja,  cortan  con  cuchillo  las  roscas  y  con  m  maer* 
te  escapan  del  peligro. 

Otras  culebtas  hay  de  tan  desmedida  corpulencia 
que  se  tragan  uti hombre.  No  parezea  patrana; 
pues  tieue  esta  verdad  testigo  tan  digno  de  f6  corao 
el  venerable  padre  Antonio  Ruiz  de  Montoya,  qnien 
escribe,  vi6  k  una  que  hizo  presa  de  un  indio,  cuya 
estatura  era  de  dos  varas,  y  &  esa  propordoii  muy 
membr udo ;  corai6selo  la  bestia,  y  al  otro  dia lo  vo 
mit6  entero,  pero  tan  quebrantados  los  huesos  como 
si  le  liubiera  molido,  Su  elemeiito  propio  es  elagua, 
y  donde  se  ve  mayor  nilmero  es  en  los  mas  espan- 
tosos  rcmolinos,  que  forma  el  caudal  grande  del rio 
Parand  represado  todavia  en  el pid  de  su  famoso 
salto.  La  figura  de  cabeza  y  cuerpo  es  totalmente 
de  culebra,  pero  la  cabeza  desTnedfdamente  grande 
y  proporcionada  solamente  &  su  boca,  que  es  capaz 
de  dar  paso  &  tamauo  bocado  como  el  de  un  hombre 
entero. 


COHQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  315 


Es  opinion  asentada  entre  】osj  indioB  de  aquel 
pafs,  que  enjendra  este  im'mstruo  al  modo  Immano 
(sin  ser  pez  hombre  como  dicen  alguiios) lo  que  se 
ha  comprobado  en  varies  casos;  nno  de  ellos,  escribe 
el  niismo  apost61ico  padre  Antonio  Ruiz,  que  pas6 
con  una  India  que  lavando  descuidada  alguna  ropa 
en  las  mdrgenes  del  Parana,  rino  una  de  estas  bes- 
tias  y la  a)=jalt6  de  improviso,  con  ademaues  de  vio- 
lentarla.  Cortose  la  India  con  el  Busto,  viendo  tan 
desenvTielto  al  culebron,  y  este,  pasAndola  d la  mar- 
gen  opuesta  del  rio,  coQsigui6  su lascivo  intento  de 
que  la  dejo  tan  per d  Ida  y  trabajada  que  no  piido 
moverse  del  sitio.  GuardAbala  el  culebron  con 
cuidado,  yendo  y  viniendo  del  agua  d  visitaria  tres 
dias  que  allf  se  mantnvo  la  miserable,  hasta  que 
halldndola,  refiri6  este  lastimoso  siiceso,  y  nuiri6  al 
cabo  de  ellos,  recioidos  todos los  sacramentos. 

Las  ampalabas  son  tambien  culebras  rauy  gran- 
des,  pero  uada  nocivas  d los  hombres;  m  alimento 
ordinario  son  ratones,  conejos,  venados  y  cosas  se- 
mejantes,  las  ciiales  cazan  con  el  aliento,  porque 
eB  este  tan  pestilencial,  que  si  Uega  d la  caza,  aun- 
que  corra  vel6zTnente,  es  remora  que  detiene  su  car- 
rera,  y la  deja  tal que  no  solo  se le  rinde,  pero  aim 
se  alarga,  y  dispone  de  manera  que  con  facilidad  la 
pueda  pasar  por  sua  fauces.  Si  encuentra  una  ni- 
dada  de  liuevos  de  avestruz,  los  cuales  parece  se 
los  traga  enteros,  para  digerirlos  se  enrosca  en 
un  Arbol  donde  estrechdndose  con  el  tronco  fuerte- 
\  mente,  log  va  quebrando,  hasta  que  ninguno  queda 

entero. 


316  COKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 

Lldmanlas  por  otro  nombre,  culebras  bobas,  por 
que  se  estdn  paradas  mucho  tiempo  en  nn  mismo 
sitio  con  la  boca  abierta,  sin  mas  movimiento  que  si 
Bstuvieran  mnertas.  Como  sn  grandeza  es  desme- 
dida,  ha  sucedido  tal vez  hallarlas  en  algiinos  bog- 
ques,  donde  teni^ndolas  por  tronco  de  Arbol  se  han 
arrimado  &  ellas los  caminantes,  y  encendiendo  lum' 
bre,  al sentir  la  ampaluba  el  calor,  se  fu さ poco  & 
poco  moviendo,  con  el  susto  que  se  puede  imaginar 
de  los  que  ocupaban  la  silla  movible,  hasta  que  re- 
conociendo  era  ampalaba  la  dejaron  ir,  sin  recibir 
dano.. 

La  vfbora  que  en  el  idioma  guaranf  llaman  ugua- 
yapi^  es  muy  pequena,  pero  de 丽 y  activo  veneno 
que  mata  en  pocas  horas,  si  no  se le  aplica  al  heri- 
do  su  propio  antfdoto.  Profesa  con  ellas  mortal 
enemistad  un  pijaro  Ilamado  macafjud、  entre  el 
cual y la  dicha  vfbora  hay  una  justa  muy  gustosa. 
Desciende  volando  el  macagud  con  su  pico  entre- 
metiao  entre  las  plumas  del  ala,  que  le  sirve  de 
rodela,  y  embistiendo  con  la  vfbora,  la  Were  fuerte- 
mente  con  el  pico;  corresponde  ella  muy  presto,  y 
si  se  siente  el  rnacagiui  herido,  bnsca  unas  matas  de 
la  yerba  macacjud^  d  que  di6  norabre,  y  picando 
aqnellas  ramitas,  vuelve  al  combate  repitiendo  las 
mismas  diligeacias  cuantas  veces  se  siente  herido, 
hasta  que,  al  fin,  matando  la  vfbora  qneda  senor  del 
campo,  y  celebra  por  suya  la  victoria. 

A  otras  vfboras  llaman  frailescas^  por  sti color 
pai'do  6  ceniciento,  tan  atrevidas,  que  saltando  em- 


C0NQUI8TA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  317 


bisten  & las  bestias  y  auii  al hombre  sin  ser  provo- 
cadas.  Su  veneno  es  mortal,  si  no  se  aplica  la  con- 
tra con  brevedad.  Su  tamano  suele  ser  de  media 
vara  d  tres  cuartas,  en  que le  son  semej antes  otras 
que  tienen  una  lista  encarnada  por la  garganta,  y 
todo  el  cuerpo  her  mo  same  nte  variado,  ecu  pintas 
negras,  amarillas  y  verdes,  de  igual  veneno  d las 
fraUescas  y  con los  mismos  antidotes,  que  suele  • 
haberlos  muy  eficaces  eu los  mismos  sitios  donde 
es  mayor  la  copia  de  estas  sabandijas,  tantas  que 
fuera  prolijidad  enfadosa  Irlas  individuando. 

Cont^ntome  con  referir  los  nombres  de  algunas 
mas  conocmas  en  la  gobernacion  del  Paraguay, 
donde  por  ser  tierra  cdlida  es  mayor  el  mimero. 
Son,  pues,  sus  nombres,  liemor も, nacanind^  am- 
bereniboi^  numbo i 、mb o iar ar a , inboinamiicu^  qui- 
ririogy  tyrii ,  tubi  ,  uguaycipLU,  mini  nib え cf"" 
•mb(ypia、  pequefia  pero  muy  nociva,  Dipoipitd  colo- 
rada,  y  de  todaa  estas,  es  geueralmente  liablando, 
mortal 8U  veneuo.  Las  que  no  mat  an,  aunque  muer- 
den,  son  las  que  Uamaii  tacanda ,  obi  de  color  azul 
€  ibibobog.  El  anti'doto  eficacfsiino  contra  taiita 
copia  de  ponzoSa,  la  raiz  del  iiardo,  por lo  cual, 
se  cultivan  con  esmero  estas  plantas  en  aquellos 
paises  y  es  grande  la  abuudaucia. 

Al  g^nero  serpentino  pertenece  la  iguana^  espe  • 
cie  de  serpiente  tan  espantosa  k la  vista  con  lo  abo- 
minable de  su  figura,  como  suave  al  gusto,  con  lo 
sabroso  de  sus  carnes  que  igualan  algunos  con  la 
galliiia,  otros  aseguran,  son  mejores  que  las  de  log 


318 


COlTQmSTA  DEL  RIO  OE  LA  PLATA 


conejos  de  Espana,  perdices  6  faisaues.  Cn'anse 
en  todaB  estas  provincias; los  cuatro  pi さ s  y  cabeza 
son  de  lagarto,  aunque  esta  mayor,  y  sobre  ella 
una  como  cresta  que  se  estiende  por  todo  el  lomo. 
]ja  cola  toda  escamosa  como  el  cuerpo,  es  mas  lar- 
ga  que  el  resto  del  cuerpo,  el  cual  suele  ser  de  me- 
dia vara  6  dos  tercias  y  de  ancho  una  cuarta.  Los 
dedos  mas  largos  de lo  que  promete  su  corpulencia 
bien  que  delgados  ; las  uSas  medianas  ;  brazoa  y 
piernas  casi  tau  gruesas  como  las  de  an  niuo  recien 
nacido.  El  vientre  de  color  entre  verde  y  bianco,  y 
la  parte  superior  con  escamas  entre  verdes  y  pla- 
teadas,  los  ojos  negros,  y la  quijada  inferior  azul, 
desde  la  cual  se^estiende  una  telita  6  piel  de  cuatro 
dedo3,  naranjada.  La  parte  superior  de  la  cabeza 
es  rauy  dura,  aiicha  y  fca,  como  tambien  aquella 
parte  del  cuello.  La  boca  muy  grande  y  ancha,  y 
pocos  los  dientes.  - 

Pone  huevos  en  mucha  cantidad,  que  son  aliinento 
no  menos  sano  que  gustoso.  Es  animal  inocente, 
pero  apenas  •  habrd  persona  tan  animosa  que  d  su 
primera  vista  no  se  llene  de  horror.  Tan  callada 
que iii  tlene  voces  para  la  queja,  ni  ademanes  con 
que  significar  el  sentimiento  de  algiina  pena;  ten- 
dranla  atada  ocho  diez  6  dias  siu  que  se  enfurezca  6 
cause  mi  do,  aunque  se le  niegue  la  comida  y la  be- 
bida.  PequeSas,  nadan  sobre  aguada  con  rara  agi - 
lidad,  y  pasan  rios  caudalosos  sin  el  menor  emba- 
razo;  ya  may  ores,  caminan  por  debajo  del  agua,  por 
que  fiu  gravedad  no les  permite  nadar.  En  tierra 


COWQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  3 丄 9 

corren  grandes  y  peqnenas  coii  grande  velocidad. 
Con  esto  queda  dicho  son  aiiimales  anfibioB,  y  aun- 
que  muchas  veces  se  encueutraa  en  parajes  muy 
distautes  del  agua,  no  obstante  se  repntan  comun- 
mente  por  comiaa  cuaresmal y  se  usan  por  todas 
las  indlas  corao  testifican  graves  autores,  que  cita 
el  senor  Montenegro,  obispo  de  Quito  (1). 

El  Yacm^e^  especie  de  lagarto  de  agua,  vive  tam- 
bien  eu  tierra  y  es  propiairiente  el  que  en  todas  par- 
tes Uaman  cayman;  y  el  cocodrilo  ae  los  egipcios 
d  quienes  (li6  materia  para  tantas  ficciones.  Anda 
en  cuatro  piea,  y  aunque  corre  veloz,  es  muy  tardo 
para,  revolver  se  k los  lados,  por  donde  puede  ser 
invadido  sin  riesgo.  Es  monstruoso  en  tenet  cua- 
tro ojos,  propiedad  que  no  &も la  tenga  otro  vivien- 
te  en lo  descubierto.  Hailos  de  diforme  corpulen- 
cia  en  el  gran  rio  Parand,  y los  menores  son  de 
doB  varas.  Tieneu  tres  6rdene8  de  dieiites  y  eu 
cada  una  pasau  de  treinta,  fuera  de  las  miielaa  j 
dos  colmillos,  que  atraviesan  ei labio  superior  ;  y 
todo  el  cuerpo,  por  la  parte  superior,  cubierto  de 
eBcamas  tan  dnras,  que  resisten  i las  balas. 

Pone  huevos  en  niimero  de  veinte  y  ocho,  que  cu- 
bren  con  arena  de  la  ribera  el  primer  dia  de  la' 
Inna,  y  descubiertos  ai  ultimo,  hallan  otros  tantos 
fetos  animados;  pero  dispuso  con  sabia  providencia 
el  Alitor  de  la  natm  aleza,  que  al registrarlos  la 
madre,  ande  tan  torpe  que  oprima  y  mate  i los  ma& 
de  sns  hijuelos,  para  que  no  se  propague  mucho  la 

(1) Montenegro,  en  el  Itenerario,  lib,  4,  trat.  5,  sec. 10. 


320 


CONQUISTA  DEL  BIO  DE  Li.  PLATA 


especie  de los  vivientes  nocivos.  Con  todo  esto, 
8on  utiles  para  algunas  medicinas,  especialmente 
an  sebo  6  grosura;  de  la  came,  comen  los  indios;  en 
sn  ventriculo  se  hallan  piedras  medio  roidaa  que 
resueltas  en  polvo,  son  grande  remedio  para  el  mal 
de  piedra.  El  mismo  ventriculo  limpio,  seco  al sol, 
y  bien  moMo,  deabace  las  piedras  de  los  rinones  y 
vegiga,  y  facilita  la  orina.  Debajo  de  los  brazos, 
crian  uuas  bolsitas  de  escelente  y  subidi'simo  aliqiz- 
cle,  que  aim  puesto  al  aire  conserva  tenazmente  su 
fraganeia  por largos  anos. 

La  presa  que  hace  en  una  mdrgen  del  rio,  la 
pasa  &  comer  en  la  opuesta,  por  gozar  quizd  mayor 
seguriaad.  En  las  riberas  salen  &  tomar  el  sol, y 
teuiendo  abierta  largo  tiempo  la  boca,  acuden  unos 
pajarillos  que  con  sus  picos les  mondau  los  dientes, 
y  haciendo  este  beneficio  al  yacare.  logran  al  mis- 
mo  tiempo  aliment 0  suficiente.  Son  tan  valientes  y 
osados  que  salen  d  tierra  d luchar  con  el  tigre,  y  si 
este  no  acierta  a  entrar  las  garras  por  las  junturas 
de  aquellas  durfsimas  conchas,  y  el y  a  care lo  afer- 
ra  con  la  boca,  lo  arrastra  al  agua,  donde  faltdn- 
dole  el  alieuto  se  sofoca:  muerto  ya, lo  saca  d  tier- 
ra, donde  toda  la  valentfa  del  tigre  es  gastoso  des- 
pojo  de  su  voracidad.  Con  esto,  alzo  la  mano  de 
esta  materia,  para  dar  noticia  de  las  aves  y  peces 
de  estas  regiones. 


C  APITULO  XIV 

De  alganas  aves  y  peees  que  poeblan los  aires  y  rios  de  estas 

provineias. 


L  LiQmDo  y  cristalino  elemento  del  agua,  fe- 
cundado  de^la  virtud  del  divino  espfritu,  que  en さ 1 
al tiempo  de  la  creacion  coloco  sa  trono,  produjo 
innumerables  vivientes,  cuya  multitud,  increible- 
mente  varia,  obliga  d los  racionales  que  la  contem- 
plan  i  ensalzar  la  incomprensiDle  sabidurfa  del 
soberano  artifice,  que  con  tan  peregrinas  ideas  supo 
fabricar  de  una  misma  materia  tan  diferentes  obras, 
como  se  admiran  en  las  aves  y  peces,  que  debieron 
su  ser  d  an  mismo  elemento  y  principio.  Estas 
maravillas  debemos  celebrar  asf  en  los  rios  cauda- 
10 議, como  en  las  costas  del  mar  del  norte,  que  ro- 
dean  mucha  parte  de  la  tierra  que  pertenece  &  estas 
provineias. 

19 


322 


OOHQUIBTA  DEL  RIO  Dfi  LA  PI4ATA 


En  dichas  costas  marftimas,  se  hallan  innamera- 
bles  diferencias'de  pescados,  sin  faltar  ni  aim  el  ma- 
yor de  todos  ; la  ballena  se  acerca  d  ellas  y  han 
ilegado  &  entrar  algunas  menores  por  el  gran  Rio 
de  la  Plata,  hasta  Buenos  Aires,  y  otro  balle- 
nato  pas6  el ano  de  1732  arriba  de  Santa  F さ; pero 
las  mayores  no  hallan  fondo  capaz  en los  anchu- 
rosos  "Benos  de  este  inmenso  rio.  Del  mar,  llegan 
tambien  hasta  Montevideo  las  corbinas  que  se  pes- 
can  alU  con  abundancia  y  se  Uevan  saladas  &  otras 
partes.  Ni  es  peregrina  de  dichas  costas  la  riqueza 
de  las  perlas,  que  crian 丄 os  ostiones  del  tamano 
que  indica  la  concha  de  que  habl^  arriba  en  el  ca- 
pftulo 1., o  y las  que  se  hallan  en  la  laguna  llama- 
da  dntes  de  los  Mahomas,  y  despnes  de  las  perlas, 
como  escribl  en  el  capftulo  6.  ^  pero  ningunas  se 
sacan,  ni  las  del  mar,  por  no  haberse  aplicado  nada 
los  castellauos  d  poblar  aquella  costa  marftima, 
ni  las  de  la  laguna  por  ser  senores  de  eUa,  mas  ha  de 
nn  siglo,  los  barbarfsimos  abipones.  De  los  lobos  y 
puercos  marinos,  6  capivaras^  nutrias  y  yaca/Hs 
queda  ya  dicho lo  bastante. 

Hay  as  se  hallan  diformes  en  el  rio  Parand,  paes 
algunas  son  tan  grandes  como  rnedas  de  carreta,  y 
solo  sou  comestibles 議 aletas,  como  temida  la  es- 
pina  que  juega  en  la  cola,  pues  corta  como  la  maa 
afilada  navaja.  Crfanse  tambien  en  otro  rio  de  nues - 
tras  Misiones  Uamado  Yabebiri,  nombre  que  tuvo 
de  ellas  orfgen,  porque  en  el  idioma  guarani  se 
dice  yabebi  la  raya;  conque  Yabebiri^  es  lo  mismo 


GOVQUISTA  DEL  RIO  DS  JJl  PI*ATA 


323 


que  rio  de las  rayas.  La  palometa^  ea  pescado  de 
palmo  y  medio  de  largo  y  casi  de  igual  ancho  ;  hace 
presa  en los  nadadores  con  tal tenacidad,  que  no 
snelta  sino  sacando  ei bocado. 

En  todos  los  rios  grancles  y  pequefios,  se  hallan 
varies  g^nerod  de  peces  de  regalo  y  salndables 
para  el  sustento;  como  son  la  bo(j(i,  el  bagre,  el  sd- 
balo,  y la  vieja^  asf  Uamado  por  su  boca;  pero  en  el 
rio  Parand  ea  dondc  mas  abundan  las  especies  y 
8U  ntimero.  Entre  todos,  es  el  mas  celebrado  el 
que  Uaman  pejerey^  y  verdaderamente  que  fresco 
no  desmerece  el  nombre,  por  que  en  la  realidad  es 
uno  de  los  peces  de  mayor  regalo  que  se  halla  en 
lo  descubierto.  Gu4rdase  sin  salarle,  con  sola  la 
diligencia  de  ponerle  al sol.  Hdllase  soiamente  des- 
de  mas'abajo  ae la  ciadad  de  uorrientes  hasta  Bue- 
nos Aires;  y  solo  en  los  tiempos  que  sobreviene  al 
Parand  la  creciente  que  Uaman  de  San  Juan;  por- 
qae  acaece  regularmente  por  ese  tiempo,  y  solo 
snele  darar  los  meses  de  jnuio  y  julio  dicha  pesca, 
que  se  hace  no  con  redes,  sino  solo  con  anzuelos. 
Los  que  se  cogen  en  el  distrito  de  Santa  F さ, son 
mayores  que  los  de  Buenos  Aires,  y  su  tamafio 
aeri  de  dos  tercias;  la  carne  muy  blanca,  y  con  es* 
camas. 

Path  es  pescado  de  came  amarilla,  tan  delicada 
como  gastosa;  carece  de  escamas,  y  sn  piel  estd  pin- 
taaa  de  negro  y  bianco.  Llegan  d  ser  de  vara  de 
largo,  y  ann  de  cinco  cuartas;  y la  misma  gran- 
deza,  suele  tener  el  zurubi^  que  es  pescado  tambien 


324 


OOKQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


sin  escamas  y  con  las  mismas  manchas  su  pellejo, 
pero  su  carne  mas  s61ida,  y  por  tanto  se  guarda  sa- 
lado,  para  provision  anual, lo  que  no  permite  la  de- 
licadeza  de la  carne  del  pati.  Armado  Uaman  k 
un  pez  de  tres  cuartas,  cuando  mayor,  porqne  por 
ambos  lados  estd  defendido  con  nnas  espinas,  que 
parecen  puas  muy  agudas;  su  cabeza  esdisforme  res - 
pecto  de  su  cuerpo,  pues  tendrd  k lo  menos,  la  ter- 
cera  parte;  es  escamoso  y  de  carne  regalada.  Hay 
otras  especies  de  estos  que  llaman  en  gnaranf  ya- 
ririignay  yataboti  y  taguard;  y  de  la  primera los 
cria  no  solo  el  ParanA,  sin6  otros  rios  de  estaa  pro- 
vincias,  con  tanto  snsto  de  los  nadadores  k  quienes 
ofenden  con  siis  armas,  como  gusto  de  los  que  co- 
men  sus  carnes. 

El  manguruyu^  pescado  de  color  negro,  sin  es- 
camas, crece  tanto  que  apenas  pueaen  dog  hombres 
cargar  uno  en  una  palanca;  sns  carnes  sou  s61ida8, 
medianamente  sabrosas  ;  suelen  pasar  de  dos  varas 
de  largo.  El  p"cii、  es  pescado  casi  redondo  con 
escamas,  carne  muy  gustosa,  y  su  cabeza  muy  pe- 
qucna,  dientes  que  parecen  de  hombre.  El  dorado, 
k  que  dio  nombre  el  color  que  en  cl prevalece,  es 
pescado  por  lo  comun  de  vara  y  vara  y  media  con 
escamas  doradas,  que  lieridas  de  los  rayos  del  sol, 
reverberan  en  varies  visos  apacibles  ;  auiique  toda 
8U  carne  es  giistosa,  lo  que  mas  se  estima  en  (51 es 
la  cabeza,  no  obstante  que  no  deja  de  tener  su  feal- 
dad,  porque  en  su  boca,  pequena  para  tanta  corpu- 
lencia,  tiene  dos  6rdenes  de  dientes  ; los  ojos  negros 


COVQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


325 


muy  grander,  guarnecidos  de  un  cfrculo  dorado  ; las 
agallas,  se  cnbren  con  dos  coin ひ conchas  del  mismo 
color,  donde  coaserva  una  sustancia  muy  tieraa, 
suave  y  sabrosa,  que  es  en  61 lo  mas  apetecible. 
Hdllase  no  solo  en  el  Paran も, siao  en  otros  rios  de 
estas  provincias,bien  que  de  menor  cuerpo. 

Llusca,  es  pez  que  se  cria  en los  rios  y lagunas 
de  Salta,  parecido  en  la  figura  & la  anguila,  aunque 
el  mayor  no  escede  cuarta  de  largo,  y  en  el  sabor, 
es  nada  inferior.  P^scase  solo  de  noche,  y  el  an- 
znelo  es  solo  una  sarta  de  lombrices  que  se  atan  de 
nn  palillo,  las  cnales  apetece  mucho  la  llusca,  y 
snelen  sacarse  tres  y  cuatro  pre 議 de  cada  lance,  y 
al punto  que  salen  del  agua,  vomitan  6  sneltan  la 
lombriz,  con  que  con  un  mismo  cebo  hay  para  pes- 
car  cuantas  uno  quiera.  Tortugas  hay  de  todos  ta- 
maSos,  no  solo  en  los  riosy  lagunas,  sino  enlos  bos- 
ques  muy  retirados  del  agua,  comose  encuentran  en 
gran  copia  en  la  proviucia  de  los  indios  Chiquitos, 
も quienes  bu  multitud  da  pasto  gustoso  y  apetecido, 
como  tambien  sns  huevos. 

Del  marisco,  era  muy  estimado  entre  los  guara- 
nies  uu  caracol,  Uamado  en  su  idioma  giiatapi^  no 
tanto  por  el  aliraento,  cuanto  porque  siendo  de  mu- 
cha  grandeza, les  servia  su  concha  de  trompeta  6 
bocina,  no  menos  para  alegrar  sus  festines  que  para 
animarse  d la  batalla.  Otras  diferencias  de  pesca- 
dos  conoce  dicha  nacion  en  sus  rios  como  son  man- 
dUy  tand/i"  tobi,  tare!"  quirimbati^  y  otros  de 
nombres  revesados  que  fuera  largo  referir,  y los 


326 


COHQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


omito  por  pasar  d las  aves  que  es la  seganda  parte 
de  este  capftulo,  que  fa さ jnsto  no  separar  en  la  nar- 
racion  & los  que  aebieron  su  principio  al mismo  ele- 
mento,  siendo  hermanos  de  nn  vientre,  pues  & la 
imperiosa  voz  del  Senor,  no  solo  se  Uenaron la3 
aguas  de  peces,  sino  que  aim le  sobr6  virtud,  para 
prodncir  toda  la  hermosa  vaneaad  de  las  aves,  que 
sobre  m  superficie  empezaron  &  volar. 

Lo  que  se  puede  en  general  decir  hablando  de  las 
aves  de  estas  regiones,  es  que  la  tierra  debe 蘭- 
chos  aumentos  & la  industria  de  los  espauoles,  que 
】a  cultivaron  para  producir  frutos  antes  desconoci- 
dos  en  el  pais,  y la  poblaron  de  mnchos  animales 
mny  provechosos  para  la  conservacion  de  la  vida 
h 腿 ana;  pero  que  el  aire,  elemento  propio  de  las 
aves,  sin  haber  mejorado  de  fortnna  ni  condi- 
cion  con  la  venida  de  los  estranos,  ha  sastentado 
siempre  tanta  copia  de  aves  que  seri  rara  la  de  Ea- 
ropa  que  aqui  no  se  halle,  y  por  tal  cual  que  le  fal- 
ta la  suple  con  otras  machas  propias  de  esta  region, 
donde  multiplican  sobrematierja,  porque  como  no 
hay  animal  que  no  viva  mas  contento  cuando  mira 
su  orfgen,  teni^ndolo  ellas  en  las  aguas,  y  siendo 
estas  mas  copiosas  que  en  otra  parte  del  mundo,  es 
mayor  su  fecandidad. 

De  las  aves  domdsticas,  hay  en  grande  abnndan- 
cia,  las  gallinas,  palomas,  pavos  y  patos,  sin  que 
falten  las  golondrinas,  annque  no  tan  negras  como 
las  europeas,  en  el  verano  anidando  en  los  tejadoa, 
que  en  el  inyierno  se  retiran  d las  regiones  mas  cA- 


OOVQUISTA  DEL  RIO  DS  Ul  PLATA 


327 


lidas,  y  en  las  iglesias  las  lechazas  y los  tordos  de 
dos き species  en  los  campanarios.  De  la  caza  se  ha- 
Uan las  garzas,  perdices,  palomas,  torcazas,  zorza- 
les,  t6rtola8  de  dos  especies  llamadas  picui  j  wpi- 
cazu^  patos  de  agua  de  diversas  especies  ; los  de 
Castilla,  los  trajo  el ano  de  1552  la  armada  del  ade- 
lantado  don  Diego  de  Sanabria,  que  aport6  & la  costa 
marftima  en  el  puerto  que  hace  una  laguna  hermo- 
sa,  mas  adt  de  la  isla  de  Santa  Catalina,  y  de 
nnos  pocos  que  alU  dejaron,  se  procre6  innumera- 
ble multitud,  que  cubre  aquellas  aguas  con  tanto 
esceso,  que,  desde  alU,  se  esparcen  por  todos  los 
campos  y  costas  &  distancia  de  muchas  leguas;  y 
por  ser  tantoa le  dieron  su  nombre  asf  d  aquella  di- 
latada  laguna,  como  d  todo  el  pais,  que  hasta  hoy 
se  llaman  tierra  y  laguna  de  patos.  Otros  hay 
pardos,  otros  blancos,  otros  negros  y  de  otros  colo- 
res;  y  todos  de  muy  bnen  gusto  y  sabor;  pero  en- 
tre  ellos,  es  digno  de  mencion  el  que  llaman  en  gua- 
ranf  macang,  cuyo  amor  d  sus  hijos  es  tal que 
cuando  tiernos  los  trae  siempre  car き ados  sobre  sus 
espaldas  sin  que  esta  dulce  carga  le  retarde  el  vuelo. 

El  modo  de  cazar  las  perdices,  que  son  de  dos 
especies,  nnas  meuoreS;  y  mayores  otras  llama- 
das martinetas,  por  el  penacho  que  nermosea  sa 
cabeza,  es  muy  para  visto.  Arma  el  cazador  un 
lazo  de  pluma  en  la  punta  de  una  cana,  ll^gase 
h&cia  donde  anda  la  perdiz,  con  mucho  tiento  para 
que  no  se  espante,  y  paesto  k  competente  distan- 
cia, empieza  &  rodearla,  haciendo  varios  clrculos 


328 


GOUTQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


en  el  aire  y  sobre  sn  cabeza  con  la  caSa.  TEl ave, 
que  es  ac&  notablemente  medroBa,^o  se  ^treve  & 
volar,  ddndose  ya  por  cercada,  y  solo  se  mueve  pa- 
ra coserse  en  la  tierra,  no  hallando  otra  defensa. 
El  cazador le  mete  entonces  el  lazo  por  el  cuello 
y  tocdndola  en  la  espalda  con  la  punta  de la  cafia, 
la  obliga  d  volar,  con  cuyo  impulso  corre  el  lazo, 
y  qneda  presa  como  el pez  con  el  anzuelo. 

Al faisaii^  le  llaman  en  el  Paraguay  yacu^  y  pa - 
vas  en  esta  provincia  de  Tucuman  ;  hay  muchos  por 
Ids  bosques;  hay  unos  menores  que  llaman  en  Tu- 
cuman charatas^  y  otros  mayores  con  el  nombre 
de  pavas  ;  nnos  son  totalmente  negros  6  pardos,  y 
otros  pintados  de  bianco  y  negro.  De  las  aves  de 
canto,  se  hallan los  jilgueros,  gorriones^  calan- 
arias,  ruisenores  y  el  que  llaman  en  guaranf  tu^ 
yus^  que  es  totalmente  semejante  al  canario,  si  no 
es  el  mi 腿。. Suelen  formar  coro,  Uevando  nnas  el 
bajo,  otras  el  tenor,  y  otras  el  contra-alto  y  tiple, 
que  hacen  una  snavfsima  armonfa,  especialmente 
cuando,  en  tiempo  de  verano,  se  retiran  d la  sombra 
de  los  drboles. 

De  las  aves  ae  rapifia,  hay  la  reina  de  todas,  el 
Aguila,  que  por  la  inclinacion  de  poner  su  nido  en 
lo  mas  Arduo,  suele  vivir  en  las  penas  mas  altas  de 
las  serranfas,  donde  asegura  sus  poUuelos.  No  son 
tan  negras  como  las  de  Europa;  pero  son  corpulen- 
tas,  de  hermosos  ojos,  garras  y  pico,  y  de  tan  ma- 
gestuosa  elevacion  en  su  vuelo,  que  con  haber  otras 
aves  mas  vistosas,  se  alzan  estas  con  el  principado. 


COITQXnSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


329 


Imftanled los  halcones  que  se  hallan  en  la  provin- 
cia  de  Tucuman  h&cia  Casavindo  y  Cochinoca,  de 
donde  se  Uevan  al  Peril y  A  otras  partes,  porque 
son  tan  rapaces  y  veloces  como los  de  Europa  ; 
siendo  su  vuelo  tan  preeto  y  acelerado,  que  no  hay 
ave,  por lijera  que  sea,  segura  de  sus  garras,  aunque 
fliempre  son  mas  las  que  Uaman  primas  como  mas 
corpalentas,  pero  con  todo,  son  bien  grandes  las 
segundas. 

Los  caracards  son  innumerables,  y  es  ave  k 
qnien  deben  estar  agradecidas  todas  estas  provin- 
cias,  porque  sin  duda  las  libran  de  la  infeccion  del 
aire,  que  se  origma  de  la  corrupcion  de los  auimales 
腿 ertos,  6  en los  campos  6  en  las  poblaciones.  Es 
mayor  que  el  gallo,  de  color  pardo,  aunque  por  el 
cuello  tiene  plumas  blancas,  sobre  la  cabeza  un 
copete  corto,  el  pico  corbo,  y los  pi さ s  anaranjados 
con  bastantes  garras.  Anda  en  tierra  con  rara  gra- 
vedad,  pero  ni  es  tarda  en  el  vuelo,  ni  muy  rastrera, 
porqae  c^u  gran  velocidad  se  eleva  hasta  perderse 
de  vista,  donde  se  mantiene  jirando  con  gran  sosie- 
go,  para  atalayar,  con  su  perspicacfsima  vista  y 
vivfsimo  olfato,  Mcia  donde  descubren  carne  mor- 
tecina  ;  alld  acuden  k  centenares,  y  ami d  millares, 
y  en  breve  tiempo  la  despedazan  y  engullen,  lim- 
piando  las  calles  y los  campos  de  animales  muertos, 
que  suelen  ser  muclios,  y  ninguno,  el  cuidado  de  sa- 
carlos  de  las  ciudades,  fiados  en  la  activiaad  de  es- 
tos  ministros.  Como  son  en  estremo  voracea,  se 
snelon  hartar  de  manera  que  quedan  imposibilitados 
para  el  vuelo,  hasta  que  hacen  la  digestion. 


330 


COlfQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


Con  ellos,  Be  suelen  acompanar los  que  Uaman 
gaMinazos^  que  'son  de  mayor  cuerpo,  y  totalmente 
negros;  pero  en  las  demas  propiedades  mny  seme- 
jantes  ;  son  tan  negros  como  los  cuervos,  y les  imi- 
tan  en  aesconocer  sas  polluelos  ;  porque  saUendo 
blancos  del  cascaron,  los  abandonan  en  manos  de 
la  Divma  Providencia  que  los  snstenta  con  el  rocfo 
de  lamanana,  cuando  en  su  estremo  desamparo  ba- 
ten  con  los  graznidos  k  sns  pnertas.  EUog  duer- 
men  en  los  drboles,  que  ann  d los  mas  frondosos, 
CO 動 es  tal »u  multitude  suelen  secar  con  el  es- 
cremento  ;  pero  las  hembras  empoUan  los  huevos 
en lo  mas  fragoso  de  las  serranfas,  como  las  &gni- 
lag,  6  en  los  pdramos  menos  frecuentes. 

Enganose  nnestro  erudito  Sandoval,  en  decir  que 
son  aves  Bcrtenecientes  & la  Unea  equinocial, y  que 
fuera  de  ella  no  se  hall  an  en  todo  el  mundo;  pues 
ac&  nos  ensena  la  vista  lo  contrario  y  que  se  hallan 
en  34  grados,  donde  estd  Buenos  Aires,  y  mas  ade- 
Iftnte.  Nuestro  Acosta, (1) tiene  para  que  son  ea- 
pecie  de  cuervos,  y  esa  es  la  persuacion  de  estas 
provincias,  en  las  ciiales  iiidiferentemente  se  Ha- 
inan cuervos  y  gallinazos.  Algunos  de  ellos  tienen 
una  gorguera  de  plumas  blancas  que  nada  les  agra- 
cia,  pero  les  granjea  el  honroso  nombre  de  doctores 
6  reyes  de  los  gallinazos. 

En  esta  provincia  de  Tucuman  y  en  el  Paraguay, 
hay  tambien  cuervos,  totalmente  blancos,  con  que 
siendo  negra  como  es  su  c&rne,  no  se  puede  decir 

(1) Aoosta,  hist.  nat.  lib.  4.o  cap.  37. 


GOUQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


331 


per  ellotf,  aqael  adajio  espaSoI:  no  ha  de  ser  ya  el 
cuervo  mas  negro  que  sus  alas.  Viven  como  el 
ginero も que  pertenecen,  de  rapifia,  porque  son  vo- 
raclsimos  y  sell 腿 an  en  la  lengua  gnaranl urv^ 
bud  como  mbigud,  otro  cnervo  acudtil  que  es  cor- 
sario  de los  rios,  porque  zambuU^ndose  con  gran 
destreza,  sale  muy  enjuto  con  la  presa  de  alguu 
pescadillo  en  el  pico,  para  mantenerse.  La  misma 
propiedad  tienen  otras  tres  aves,  Uamadas  en  el 
mismo  icuoma,  guacara,  yabazati  j  yabiru;  p6- 
nense  d  espiar  los  pescadillos,  ya  desde  la  ribera, 
ya  desde  los  drboles,  y  donde les  arrojan  por  cebo 
su  escremento  para  que  se  junten;  en  viendo  la  su- 
ya,  se  dejan  caer  como  flechas,  y  hacen  tan  bneuos 
lauces,  que  se  mantienen  con  esa  traza. 

No  es  menos  admirable  la  de  nn  pajarillo,  llama- 
do  taciguard  que  tiene  siempre  puesta  la  mesa  en 
los  hormigueros,  peste  general  de  estas  provincias, 
acude  d  ellos,  y  se  ceba  en  las  hormigas  como  en  el 
plato  de  su  mayor  regalo,  Gavilanes,  hay  muy  ra- 
pantes,  con  garras  muy  afiladas,  y  aunque  menos 
en  esto, le  son  en lo  demas  may  parecidos  Xo^carar 
cards.  Con  todo,  el  instinto  natural  les  ensena  & 
los  animales  d  temer  sola  la  sombra  de  aqnellos, 
cnando  de  estos  otros  se  recatan  poco  6  nada.  Des- 
de los  drboles  atisban  muy  atentos  d los  rebanos 
de  cabras  y  ovejas,  esperando  4  que  el  cabrito  6 
corderillo  se  aparte  del  abrigo  de  la  madre,  como 
sucede  muchas  veces,  6  porque  se  quedan  Daciendo 
los  prados,  6  retozando  unos  con  otros,  6  domidos. 


332 


COWQUISTA  OEL  RIO  DE  LA  PLATA 


ApenaB  el  gayUan  Balteador los  ve  solos  6  inde- 
fensos,  se  avalanza  velodsimo  sobre  ellos,  y  el  pri- 
mer estrago  que  ejecuta  sangriento,  es  sacarle  los 
ojos,  y  al punto  pasa  ^  comerle  los  sesos,  todo  con 
tal presteza,  que  tal vez,  por  mas  que  bale  el  ino- 
cente  animal,  Uega  tarde  el  socorro  del  pastor  6  de 
la  madre.  Y  en  esta  nociva  mafia, le  son  igaales, 
asi  el  caracard,  como  el  gallinazo,  en  que  mueBtran 
bien  claro  son  especies  de  cuervos.  Otros  gavila- 
nes  se  hallau  en  el  Paraguay,  diferentes  solo  en  el 
color,  que  es  amarillo,  que  ego  significa  el  nombre 

de  taguatoyu  que les  dan. 

Aim  entre  las  aves  de  rapifia,  es  pdjaro  mons- 
truoso  el  condor^  corrompido  el  nombre  del  que  en  la 
lengna  quichoa,  general  del  Peru,  llaman  cuntur. 
Su  corpulencia  es  tal,  que  solas  sus  alas  suelen  te- 
ller de  largo  cuatro  y  cinco  varas,  y los  canones 
de  SUB  plumas  tan  gruesos  como  nn  dedo.  Su  color 
es  pardo  y  bianco  d  remiendos,  como  las  urracas  ; 
y los  machos  tienen  un  color  bianco  en  la  gargan- 
ta.  Carecen  de  garras,  que  se  las  iieg6  pr6vida  la 
naturaleza,  para  raodereir  su  estrana  ferocidad.  Sus 
pi さ s,  proporcionados  4  su  grande  cuerpo,  tienen  la 
figura  de  los  de  gallina,  pero  86brales  su  pico  cor- 
bo  para  causar  horrcndos  estragos,  por  que  es  tan 
fuerte  que  traspasa  la  piel  de  una  vaca. 

Uno  solo  tiene  la  osadfa  de  acometer  d  una  ter- 
nera  y  com^rsela;  y  aun  &  muchachoB  de  diez  y 
doce  anos  asaltan  y  vencen;  dos  de  ellos,  se  atre- 
ven  d  un  toro  y  rinden  su  fiereza  ddndole  muerte 


OOlfQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


333 


con los  picos*  Sidntase  nno  sobre  las  espaldas, も 
kiri^ndole  por los lomos, le  obliga  d  echar  fuera  la 
lengiia  con  espantosos  bramidos.  Hace  en  ella  pre- 
sa  el  que  estd  en  la  tierra,  y  no  la  suelta,  hasta  que 
rendido,  ejecutan  ambos  la  carnicerfa.  Al empren- 
der  el  vuelo  es  muy  tardo,  empieza  &  saltos  hasta 
que  batiendo  poco  d  poco  las  alas  coje  aire  suficien- 
te  para  volar,  Tiene  sobre  la  cabeza  una  cresta 
como  navaja,  no  con  pnntas  como  la  del  gallo,  sin6 
muy  igualj  que  le  da  alguna  gracia.  Cuando  des- 
ciende  volando  de lo  alto,  causa  tanto  ruido  que 
asombra,  y  si  no  se  habiera  mostrado  piadoso  el 
Autor  de  la  naturaleza,  en  que  sea  poco  fecnnda 
esta  especie,  fuera  inevitable  la  aestruccion  de  los 
ganados  mayores  y  menores. 

Los  papagayos  son  tantos  en  estas  provincias, 
pero  con  especialidad  en  la  del  Paraguay,  que  con 
dificultad  se  hallardn  mas  en  otras  regiones,  ni 
mas  especies.  Unos  Uaman  absolutamente  papa- 
gayos 6  paracaiis  que  son  grandes;  otros  ccftifas, 
otros  canmdes^  arapacha^  maracauds,  tui,  ara. 
rds,  ciiclmiy  cii,  cucliuiryb ひ yd,  7nbay(d,  loro, 
ayurns,  cuyucuyu,  arucai,  ayuruqiiercu.,  que 
todos  son  especies  diversas  de  papagayos,  tan  nu- 
merosas,  que  cubren  en  nubes  los  aires,  y  volando 
de  las  arboledas  d los  campos  y  sembrados  los  talan 
y  destruyen  en  breve  espacio,  siendo  precise  usar 
de  siima  dilijencia  y  vijilancia,  para  librar  los  la- 
bradores  su  trabajo  de  las  invasiones  de  estos  im- 
portunos  enemigos,  que  formados  en  escuadrones, 


334 


003ffQUI8TA  DSL  BIO  DB  LA  PLATA 


acometen  por  todas  partes,  con  ignal  daSo  al que 
pudiera  hacer  el  ej^rcito  de  Jerjes*  . 

Son  Yoracfsimos,  y  todos  armados  de  pico  corvo 
que  corta  como  si  fuera  de  acero  ;  es  cosa  prodijio- 
sa  ver la  puntualidad  con  que  acnden  d  sua  tiem- 
pos,  como  SI ios  convocaran  de  prop6sito  6  tuviesen 
prevenidas  espfas,  que les  avisasen  cuando  est&n 
maduros los  frutos  y  sazonadas  las  mieses.  Pasan 
la  noche  en  las  arboledas  cercanas,  y  al  salir  el  sol 
vienen  en  bandadas  con  tan  grande  voceria,  que  con 
volar  muy  altos,  se  sienten  en  la  tierra  como  si  es- 
tuvieran  muy  cerca,  porque  tieneii  la  voz  muy  clara, 
aguda  y  sonora.  El  cuchuiy  la  catita,  el  cuchui- 
ribayd  y  el  ayuruquercu^  son  las  especies  meno- 
res,  y  asi  mas  graciosos  como  grandes  habladores; 
escepto  la  catita^  que  es la  que  en  otras  partes  de 
las  Indias  llaman  catherinas.  Unos  son  verde  el 
cuerpo,  y la  cabeza  I'oja  y  blanca;  otros  verdes  y 
amarillos  con  collar  azul;  otros  verdes  con  man- 
chas  blancas  en  la  cabeza,  pico  bianco,  y  pi さ s  ne- 
gros,  y  fabrican  sn  nido  en los  drboles  mas  altos. . 

El  caninde  yel arard  son  de  los  mayoresjaquel 
es  muy  hermoso,  el  pecho,  vientre,  la  parte  supe- 
rior de  las  alas  y la  espalda,  de  color  rojo;  las  plu-  、 
mas  de  color  azul;  en  la  cabeza  tiene  list  as  negras 
en  cfrculo,  y lo  restante  del  cuerpo  verde.  Su  ta- 
mano  llega  d  competir  con  el  del  cuervo;  la  perfec- 
cion  con  que  hablan,  y  aim  rien,  si  los  ensefian,  es 
admirable.  No  es  inferior  en  hermosnra  el  a/rard、 
porque  las  plumas  de  las  alas  y las  de  la  cola,  que 


COVQUISTA  DEL  BIO  DB  LA  PLATA 


335 


es  de  pi さ y  medio  de largo,  son  la  mitad  pnrpiireas 
y la  otra  mitad  azules,  dividiendo  ambos  colores  el 
canon,  desde  alto  abajo; lo  restante  del  cuerpo  es 
aznl  celeste.  El  ayuru^  es  menor  en  cuerpo,  que 
seri  comoel  de  una  paloma.  La  cabeza  adornada  de 
plumas  encarnadas,  rojas  y  violadas  ; las  puntas  de 
las  alas  de  nn  encarnado  claro  ; las  de  la  cola  bien 
largas,  rojas,  y lo  restante  verde,  comotodo  el  cuer- 
po. Es  el  mas  diestro  cn  imitar  las  voces  hu- 
manas. 

Pertenecen  d  este  g^nero  las  que  Uaman  guaca- 
mayas  que  se  hallan  de  dos  especies  en  la  gober- 
nacion  del  Paraguay;  unas  Uamadas  andapuris^ 
otras  araracds.  Las  primeras  del  tamano  de  una 
gallina,  son  totalmente  rojas,  faera  de los  hombros 
y  cola  que  son  de  aznl  turqnl,  el  pico  bianco  y  cha- 
to, los  pi さ 8  uegros  como  bu  carue.  Se  esfuerzan  & 
baolar,  si  lesensenan,  pero  nunca  remedan  con  per- 
feccion  las  voces  humanas.  Crian  sas  Lijos  en  las 
casas  como  las  demas  aves  dom さ sticas.  Las  segun- 
das,  son  de  color  verde  claro,  pero  eu los  hombroa 
y  cola  mny  terso  y  resplandeciente , los  pi^s  y  el 
pico  son  negros,  y  su  habitacion  en  los  peSascos  y 
4r boles  mas  altos,  desae  donde  dan  gritos  descom- 
pasados.  Ntnca  vuelan  solas,  sino  acompanadad 
de  dos  en  dos.  Es  observacion  de  los  natarales  que 
al comer  mueven  ambas  auiiadas,  lo  que  no  aconte- 
ce  k  otro  algan  animal. 

El  tucd  es  pdjaro  monstrnoso,  porque  siendo  el 
mayor,  menor  que  gallma,  su  pico  corvo  y  muy  an- 


836 


COIfQXJIST^  DEL  RIO  BE  LA  PLATA 


cho,  es  tan  grande  como  el  cuerpo,  y  de  color  na- 
ranjado;  el  cnerpo  y  ojos  son  negros,  pero  estos 
con  un  circulo  rojo,  Crfanse  est  as  aves  con  parti- 
cular providencia  del  cielo,  en los  parajes  que  pro- 
ducer! los  Arboles  de  la  yerba  del  Paraguay,  porque 
no  nace  sn  semilla,  si  primero  no  la  digiere  el  t/ucd 
en  su  vientre.  Otros  hay  de  la  figura  misma,  todoa 
amarillos,  Uamados  por  eso  tucayu  en  el  idioma 
guarauf. 

Son  singalares  entre  los  p&jaros  los  que  11a- 
man  carpinteros^  porque  siendo  muy  pequenos, 
tienen  en  su  pico  amarillo,  negro  y  Colorado,  tal for- 
taleza,  que  pueden  fabricar  con さ 1 sus  nidoB  en  4r - 
boles  durisimos,  cuales  son  los  algarrobos,  que* 
brachos  y  otros  semejantes.  Cada  golpe  que  ddn  en 
el  trouco,  resuena  en  toda  la  raontana,  como  si  fue- 
ra  con  liacha  acerada.  Su  color  es  negro,  pero  al- 
gunos  tienen  en  la  garganta  un  collar  de  plumas 
amarillas,  y  de  otras  azules  una  lista  tendida  por 
la  espalda,  y la  CTibeza  con  plumas  encarnadas. 
Si le  cierraa  el  nido  con  plancha  de  nierro,  cuando 
csta  criando,  buscan  cierta  yerba  que  de  noche  res- 
plaudece  como  si  fuera  plateada,  y  ^l  ^cay^pintero 
conoce  su  virtud  por  natural  iiistinto,  aplfcala  al 
hierro  que  k  su  contacto  se liace  pedazos^  y le  deja 
franca  la  entrada  para  alimentar  &  sus  poUuelos. 
Caseros  llamaii d  otros  tan  gfandes  como  golondri- 
nas,  pero  del  color  de  t6rtola.  Dioles  nombre  la 
traza  particular  con  que  fabrican  sus  nidos  de  barro 
y  paja  en  forma  de  casa  con  sala  y  antesala ,  y la 


COKQinSTA  DflL  BIO  DE  LA  PLATA 


337 


entrada  con  sa  caracol  para  asegurarse  que  no  en- 
tren  las  aves  de  rapina.  Otros  hay,  que  forman  sns 
nidos  con  mucha  perfeccion  de  pajas  mny  fdertes, 
pero  pendieutes  de los  drboles,  para  que  no  infes- 
ten  &  BUS  poUuelos  algunos  animales  nocivos. 

Es  muy  peregrino  otro  palarillo  pardo  que  lla- 
man  guacclio^  p  or  que  con  claridad  pronuncia  esta 
voz.  Son  del  tamano  de  golonarmas  y  fabrican 
BOS  nidos  de  tierra  amasada  con  su  pico,  &  veces  en 
los  bosques,  pero  comunmente  en  los  mas  altos  pi- 
cachos  de  las  serranias.  Tiene  tal  virtud  su  escre- 
mento,  que  es  la  mas  pronta  y  eficaz  mecucina  con- 
que  se  puede  acudir  para  Boldar  cualquier  quebra- 
dura,  y  como  si  el  palarillo  conociera  esa  aprecia- 
ble  virtud,  anda  atento  k  no  desperdiciar lo  que  es  en 
otros  vivieiites  la  cosa  mas  vil, y  asi  va  siempre  & 
estercolar  k  uu  mismo  sitio  retirado  del  comercio. 

Chaos,  llaman  en  Santa  Fe  k  unos  p&jaros  negros, 
porque  es  esa  la  voz  con  que  forman  sa  importuuo 
graznido.  Danla  solo  con  el rio  Parana  cuando  la 
marea  crece  6  mengua,  segan  se  ha  observado.  Su 
color  es  negro,  y  el  tamano  mediano  ;  menores  son 
otros  cuyo  iiombre  es  bimteveo,  porque  estdn  repi- 
tiendo  muchas  veces  esas  palabras;  como  terotero, 
&  otros  como  gaviotas,  por la  misma  razon.  Son 
blancos  y  negros,  los  pi さ a  colorados  y  altos,  y  gri- 
tan  sin  cesar  con  voz  muy  clara,  cerca  de  la^nas  6 
rios  que  es  sn  habitacion;  los  encaentros  de  bus 
alas  est&n  armados  de  unas  ptias  rojas  como  alma- 
radaft  de  que  lea  provey6  la  nator^leza  para  defen- 

20 


338 


COVQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


derse  de  sns  enemigos.  Nacu7*utu^  p&jaro  negro, 
grande,  toma  su  denominacion  de  so  canto,  que 
enena  asf;  es  may  triste,  y  en  toda  sa  figura  may 
parecido  al buho  de  Earopa.  Tijereta^  es  nombre 
de  cierto  p&Jaro,  de  baena  vista,  que  al  volar  abre 
su  cola  en  dos  agudas  puntas  que  parecen  tijeras 
de  sastre, lo  que  di6  ocasion  &  su  nombre,  aunque 
por la  misma le llamaa  en  otras  partes  rabihor- 
cado.  * 

El  cardenal  a(iquiri6  este  nombre  por  la  muce- 
ta  purpurea  que  le  cubre  desde  la  garganta  hasta 
los  pechos;  la  cabeza  es  tambien  del  mismo  color  y 
lo  restante  ceniciento.  Chufia,  es  ave  rastrera  de 
plumas  pardas  y  pico  muy largo,  con  el  cual  regis- 
tra los  agiijeros  en  que  se  ocultan  las  viboras  que 
je  sou  gustoso  alimento,  corao  tambien  las  demas  sa< 
bandijas.  Otras  aves  blancas,  con  el  pico  largo  al 
mode  de  cigUeSa,  Uaman  garzas^  Mcia  Salta;  son 
tardas  en  volar,  y  se  levantan  muy  despacio,  y 
de  Qsta  propiedad  le  dieron  el  nombre  de  mbagua- 
riy  en  la  idioma,  los  natural  es  del  Paraguay.  La 
handury^ia  tiene  el  pico  negro  de  un  geme,  la  es- 
palda  azul,  el  pecho  bianco,  y  el  cuello  salpicado 
de  pintas  doradas. 

Otra  inniudad  de  pAjaros  hay,  que  fuera  imposi- 
ble  individuarlos  con  to  das  sus  propiedades;  hi- 
llanae  de  los  colores  mas  nobles;  del  carmesf,  son 
el  nahanay  pAjaro  grande  y  el  araguird^  mncho 
menor;  mbaitd,  peqiieno,  todo  yerde;  tapenduzu 
bianco;  Pyririguiti^  pequenito,  todo  a^ul:  oriretuy 


CONQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


339 


pequefio,  pintado  de  bianco  y  negro  con  mucha  gra- 
cia:  chuichui,  es  negro  con  el  pecho  amarillo:  urn 
pequeno,  negro,  y  en  m  figura  una  copia  viva  de 
la  gallina;  uriUi^  pajarillo  muy  hermoso,  por la マ a- 
riedad  de  todos  colores  con  que  se  viste  ;  algnnoft 
hay  nocturnos,  eomo  son  el u ぽ ao  y  el  cctc ひ, a マ e 
que  discurrc  solamente  por los  bosques,  donde  asiis- 
ta  con  su  voz,  que  parece  hiimaaa^remeddndola  con 
tal propiedad  que  engana  & los  que  por  primeia  vez 
la  oyen.  Otras  especies  hay  que  omito,  por  no  can- 
sar  fastldio  con  tanto  nombre  peregrine,  aunque  no 
le  causa  d la  vista  su  apaciole  diversidad,  como  ni 
al oido  la  armoniosa  variedad  de  sus  voces  que  en- 
tretieuen  & los  camiaantes;  lleiian  de  grato  ruido 
todas  las  selvas,  y levantan  el  corazon  &  alabat  al 
Alitor  de  tantas  maravillas,  que  lascrio  para  recteo 
y  utilidad  de  las  criaturas  racionales. 

Qiiiero  concluir  csta  narracion  hablando  de 
otras  aves  de  estas  proviucias,  que  cada  una  es  por 
sf  digua  de  particular  menciou.  La  priraera  es  el 
avestruz,  Uamadosi^r^*  en  lengua  general  del  Peru, 
y  ficmau う en  la  guaranf  del  Paraguay  y  Brasil; 
no  jardu^  como  escribi6  nuestro  eruditlsimo  Juan 
Eusebio.  (t)  Crfanse  iimuraerables  en  todas  estas 
proviucias,  que  se  encuentran  en  tropas  d  cadapaso, 
no  menos  por Ics  campos  rasos  que  por  las  selvas 
Son  muy  grandes,  "pero  menos  agraciadas  que  las 
de  Africa,  ni  sus  pi さ s  tienen  peznnas,  sino  dedos. 
El  color  es  blanquizco,  que  tira  d  pardo,  sirviendo 
sus  largas  plum  as  para  quitasoles  en  los  caminos 

(1) Niercmberg.  lib. 10.  Histor.  Nat.  Cap.  82. 


340 


COlfQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


y  para  otros  vuenos  efectos,  Aunqne  no  buelan,  no 
son  fdciles  de  cazar,  porque  tienen  tan  largas  zaii, 
cas,  que  si  cogen  la  delantera,  no  hay  galgo,  por 
lijero  que  sea,  que les  alcance.  Si  por  haberse 
cojido  de  travds  las  van  alcaazando,  es  maravillosa 
la  astucia  de  que  se  valen  para  no  ser  presa  de  sus 
dientes:  si  alguna  se  ve  tan  acosada  que  ya  el 
perro  Uegue  &  emparejar  con  ella  y  va  4  hacerla 
presa,  estiende  una  ala,  y  ciavdnaola  en  el  suelo, 
cubre  con  ella lo  restante  ael cuerpo;  ciego  el  galgo 
con  las  ansias  de  cojerla  y  ddndola  ya  por  suya^  A& 
la  dentellada,  pero  se  halla  burlado  al mejor  tiem- 
,po,  porque  en  vez  de  hacer  presa  en  el  cuerpo  como 
deseaba,  se  halla  con  la  boca  lien  a  de  plumas  por 
haber  apresado  solo  el  ala;  entonces  la  avestraz, 
como  quiea le  hace  lance  al  toro, le  hurta  el  cuerpo 
con  tantas  destreza  y  velocidad,  que  cuando  el  perro 
cae  en  el  engafio^  ya  va  ella  muy  distante,  de  ma- 
nera  que  necesita  de  toda  su lijereza  para  volver  & 
darle  alcance,  lo  que  muchas  veces  no  consigue,  y 
la  avestruz  escapa  libre  del  peligro. 

El  mode  de  correr  es  estendiendo  una  ala  con 
que  echa  todo  el  viento  Mcia  el  animal  que  la  sigue 
y  retarda  su  carrera;  bI csta  se  cansa,  la  recoge  y 
desplicga  la  otra,  en  que  tiene  una  punts^  con  que 
se  Mere  d  si  misma,  para  estimularse  &  correr  mas 
vel6z,  como  el  ginete  aplica  el  acicate  al  bruto  para 
que  haga  mas  lijero  la  carrera.  Sus  huevos  son 
muy  grandea,  y  se  hallan  treinta  y  cuarenta  en  cada 
nido,  que los  forman  al  pi さ de  algun  drbol, y  d  veces 


CONQUISTA  DEL  BIO       LA  PLATA 


341 


en  campo  raso  en  algan  hoyo  que les  sirve  de  abri- 
go;  no  son  de  sola  una  avestruz,  sino  de  muchas, 
porque  el  macho,  con  instinto  natural,  guia  &  mu- 
chas hembras,  y las  obliga  &  poner los  huevos  en 
tin  mismo  lugar;  y  conociendo  el  descuido  que  aque- 
llaa  tienen  en  la  propagacion  de  su  especie,  y la 
poca  piedad  con  que  miran  por  sus  poUuelos,  las 
ahuyentan  &  bocados,  y  se  pone  el  macho  d  empo- 
Uarlos  con  grande  constancia,  hasta  que  salen  de 
la  cddcara;  crialos  entonces  con  igual  amor,y  para 
que  no  perezcan  por  falta  fle  alimento,  es  admirable 
la  providencia  que  observa;  al echarse  sobre  los 
huevos  que  ha  de  empollar,  reserva  uno  6  dos  que 
pone  d  la  vista  del  nido,  siu  fomentarlos,  para  que 
en  el  tiempo  que  saca  los  polluelos  se  corrompan; 
corruptos  ya, les  quiebra,  y  al  olor  acuden  las  mos- 
cas,  escarabajos  y  semejantes  sabandijas,  en  que 
tienen  los  polluelos  mesa  puesta  hasta  que,  vesti" 
dos  de  plama,  puedan  salir  por  si  mismos  d  buscar 
sn  sustento. 

Asf  se  componen  las  alabanzas  que  aan los  auto- 
res  & la  piedad  del  avestruz,  con  la  impiedad  de 
que  los  nota la  Escritiira  en  la  crianza  de  sus  hijos? 
porque  aquellos  hablan  de  los  machos,  y la  Escri- 
tura  ae las  hembras, lo  que  manifiesto  en  el  】n- 
gar  de  Job,  pues  siendo  su  nombre  latino  strutkio 
comun  de  dos,  solo  nsa  el  artfculo  femenino  dicien- 

do:  Duratur  ad  fil  ios  silos  quasi  non  sint  

privavit  enim  cam  Deus  inteUigentia. (1) Son  los 

(1) Job.  36.  V. 16 17. 


342  G05QUISTA  DEL  BIO  DB  LA  PLATA 

huevos  de la  avestruz,  sobremanera  indigestos; 
pero  con  todo  eso, los  come  con  mncho  gusto  la 
gente  pobre  y los  indios,  y  una  sola  nidada  basta- 
ria  para  una  grande  comunidad. 

Al paso  que  grande  el  avestruz,  es  pequeno  otro 
pajarillo  de  estas  provincias  Uamado  en  la  lengna 
quichoa  quenti^  en  la  guaranf  mainemM,  y  por los 
espanoles  pica-flor  6  tomiaejo;  la  primera,  deno- 
minacion  de  su  continuo  ejercicio,  y  la  segunda  de 
que  puesto  en  balanza,  no  escede  el  peso  de  nn 
tomiu  de  plata.  Son  tan  pequenos,  que  al  verlos 
volar,  se  duda  si  son  abejas  6  mariposas,  siendo 
pdjaros  en  la  realidad;  serd  su  cuerpecillo  poco  mas 
que  una  almendra,  con  el  vestido  de  plumas  mas 
herraosas  y  de  mejor  vista  que  se  conocen;  porque 
si  fueran  de  bruuido  oro,  no  pudieran  resplandecer 
mas  lucidas,  aunque  el  color,  no  solamente  de  oro, 
sino  esmaltado  de  verde  y  azul  turquf,  por  todo  el 
cuerpo  y  alas,  se  parece  d lo  mas  fino  del  cuello  del 
pavo  real;  distiagui^ndose  los  machos  de  las  hem- 
bras  en  teuer  la  cabeza  esmaltada  de  naranjado  tan 
vivo,  que  parecen  llamas  de  fuego;  y la  cola,  en 
machos  y  hembras,  largas  para  tan  pequeno  cuerpo, 
es  de  la  misma  belleza  y  color  de  fuego. 

Sustdatase  como  las  abejas  de  las  flores,  y  para 
poder  chupar  el  jugo  6  miel  que  crian  en  sns  hojas, 
lea  di6 la  naturaleza  un  piquillo  muy largo,  tan 
sutil,  que  cerrado  no  se  diferencia  de  una  aguja  de 
coser,  y  siempre  comen  volando  de  flor  en  flor,  que 
pican  sin  hacer  pid  en  ninguna  rama,  ensendndonos 


C0KQT7ISTA  DEL  RIO  BE  LA  PLATA  343 


con  su  ejemplo  la  docta  naturaleza,  que  las  dulzu- 
ras  de  esta  vida  se  ban  de  gastar  may  de  paso,  sin 
pararse  &  gozarlas  de  asiente,  porque  en  la  deten- 
clon  se  encuentra  el  peligro,  de  que  con  iustinto 
natural  se  recela  esta  avecilla,  que  si  para,  se 
atreve  d  hacer  en  ella  presa  cualquiera  de  las  otras 
que  jiran  por la  region  del  viento.  El  nido  corres- 
ponae  al tamano  de  su  morador;  hdcenle  de  unos 
flequecillos  que  se  crian  en los  drboles,  tan  livia- 
1108,  que  puesto  el  nido  en  balanza  pes6  otro  tomia 
como  su  dueno. 

Su  produccion  segnn  alganos  es  maravillosa,  por- 
que se  cria  de  mariposa,  que  poco  d  poco  se  va  vis- 
tiendo  de  plumas,  al  principio  negras,  despues  ceni- 
cientas,  luego  r osadas  y  por  ultimo  doradas  6  mati- 
zadas  deoro,  azul y  verde,  tan  resplandecientes,  que 
heridas  del  sol  parecen  nn  coujunto  de  todos  colo- 
re8,siii  haber  algano  con  quicn  se  pueda  comparar  ;  y 
creen  en  esta  fabnlosa  trasformacion,  porque  ade- 
mas  de  referirlo  asf  varios  autores, lo  ban  oido  & 
personaa  verfdicas  de  nuestra  compauia  que  haa 
visto  algunos,  parte  tominejos  y  parte  mariposas^ 
por  haberlos  cogido  antes  de  perfeccionarse  la 
trasformacion. 

Y  aim  conmoao  mas  admirable,  lo  refiere  el  padre 
Simon  de  Vasconcelos, (1) como  testigo  de  vista; por- 
que escribe,  vio  coil  suspropios  ojos  unos  gusanillos 
blancos  criados  en  la  superficie  del  agua,  que  se 

(I)  B.  Vasconcelos.  lib.  4.  de  la  vida  del  V.  P,  Juan  de  Al- 
meida, cap,  3.  n.8. 


; 844  C0KQUI8TA  X>tL  RIO  DE  LA  PLATA 

hicieron  mosquitos; los  mosquitos  pasaron  & la  for- 
ma de lagartos,  estos  se  convirtieron  en  mariposas, 
y las  mariposas  se  trasformaron  finalmente  en 
mai/mmbi  6  pica-flor.  Cosa  verdaderamente  pro- 
digiosa  que  manifestarialo  que  sabe  y  puede  hacer 
como  jngando  el  Autor  de  la  natnraleza,  sin  que 
UegTie  nuestra  filosoffa  d  poder  penetrar  la  razon 
de  obras  tan  maravillosas.  Con  todo,  no  ge  puede 
negar  que  los  tominejos  se  propagan  al modo  de 
las  otras  aves,  porque  se  hallan  en  sua  nidos  hue- 
vecillos  que  serdn  como  garbanzos.  Y  esto  basta, 
para  que  pasemos  |d  hablar  de  los  mas  nobles  vi- 
vientes  de  estas  provincias,  que  son  sus  naturales. 


% 


CAPITUL  0  XV 


y  despnes  de  il  qnie 


lies  fa お en  sag  primeros  pobladores,  4e  qai6m  descienden  loft 


v^^^A  TTLTDtA  obra  con  que  se  per fecci 0116  la  fd- 
brica  admirable  del  universe,  fa さ la  que  mas  acre- 
8it6  la  sabidurfa  innnita  del  supremo  Artffice,  por- 
qne  fu さ el  hombre  la  maa  perfecta  de  todas  las 
criaturas  visibles,  y  fu^ la  liltima  de  que  habl6 
Moists,  no  solo  porque lo  pedia  asf  el  6rdeii  que 
observ6  en  referir  la  creacion,  sino  porque  en  la 
del  hombre  puso  A la  vista  como  an  mapa  en  que 
resplandecen  todas  las  perfecciones  que  comunic6 
&  todas  las  criaturas  su  Autor  sobefano.  El  mis- 
mo  m さ todo  he  querido  yo  observar,  reservando  pa- 
ra el  ultimo  lugar  hablar  de  la  cosa  mas  noble  y 
sobresaliente  que  crian  estas  provincial,  que  son 


indioi. 


346 


COKQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


BUS  natarales  ;  porque  aunque  en  otras  mM  Krtfles 
de  metales  y  riquezas,  pudo  cegarse  tanto  la  ava- 
ricia  que  las  antepusiese  d los  racionales,  desa- 
creditdndolos  con  la  opinion  de  que  eran  bratos; 
aqui  en  nuestros  paises,  & los  que,  por lo  comun,  se 
les  neg6  el  oro,  la  plata  y  pedrerfa,  que  son  cebo  y 
bianco  de  la  codicia,  no  hubo  emoarazo  para  esti- 
mar  & los  hombres  por  lo  que  son,  esto  es, la  cosa 
mas  noble  y  preciosa  de  cuantas  se  pudieron  por 
aquf  hallar. 

Pero,  como  no  se  puede  format  juicio  acertado  de 
las  cosas  por  aqiiel  que  iguora  el  orlgen  de  donde 
descienden,  aegun  dej6  escrito  Latancio,  non  pro- 
test vero  indicio  examinare  res,  qui  fontem  ip- 
sum  non  tenet  unde  ipsae  descendu7it^  serd  for- 
zoso  para  conocer  & los  indios  naturales  de  estas 
provincias  examinar  su  orfgen,  no  en  cuanto  hom- 
bres, que  eso  nos  es  manifiesto  por  las  escrituras 
infalibles,  sino  en  cuanto  moradores  e inquilinos 
de  este  nuevo  mundo.  Son  tantaa  y  tan  diversas 
las  opiniones  que  se  hall  an  sobre  este  punto  en  los 
antores  modernos,  que  sobre  ningun  otro  hay  ma- 
yores  diferencias,  ni  en  materia  niuguna  disputa- 
ble, se  puede  usar  mejor  de  aquel  dicho  comun:  tot 
senteiiUae  quot  capita. 

Dejo  ahora  de  averiguar  aqul,  si  esta  parte  del 
mnndO)  que  llamamos  America,  fud  poblada  de  vi- 
vientes  racionales  antes  del  diluvio  universal;  al- 
gunos  lo  infieren  por  vestigios  que  se  ban 
deacubierto,  como  es  una  embarcacion  de  estrana 


C05QUISTA  DEL  BIO  DB  LA  PLATA 


347 


antigUedad,  la  cual  se lafild  en  la  jurisdiccion  de 
Lima  abriendo  una  mina,  y  di6  ocasion  para  ima- 
ginar  fud  alU  sepaltada  en  el  diluvio,  como  en  el 
mismo  tiempo,  an  prodigioso  diente  de  elefante, 
animal  que  no  crian  estas  ludias,  descubierto  en  el 
distrito  de  Mdjico  en  las  entraiias  de  una  altfsima 
montana;  en  otra  mina,  junto  dla  cindad  de  Nuestra 
Sefiora  de los  Remedios,  en  el  Nuevo  Reino  de  Gra- 
nada, dieron  los  cavadores,  con  un  barril  entero  y 
una  silla  de  madera  incorruptible,  con  otros  trastos 
de  las  cnales,  y  otras  iuvenciones  semejantes,  quie- 
ren  inferir  algunos  fu6  habitado  este  nuevo  mun- 
do,  antes  de  ser  castigado  todo  el  universe  con  la 
inundacion  de  todas  sua  partes. 

Pero  d  mi  ver,  es  insuficiente  fundament o,  pues 
aun  dado  caso  que  allf  sepultasen  semejantes  co 腿 
las  aguas  del  Diluvio,  cierto  pudieron  ser llevadas 
allf  por las  aguas,  como  sabemos  por las  historias 
romanas,  que  gobernando  Cayo  C^sar,  hijo  de  An- 
gusto,  se  descubrieron  en  el  seno  ardbigo  senales 
mauifiestas  de  los  uaufragios  acaecidos  en  las  cos- 
ta3  de  Espana,  que  distan  mas  de  mil  leguas ;  asi 
puaieron  aquellas  reliquias  del  naufrajio  universal, 
ser  conducidas  de  parte  del  mundo  antiguo  &  aquel 
nuevo,  sin  que  este  fuese  habitado,  y  con  mayor  fa- 
cilidad  que  desde  las  costas  de  Espana  al seno  Ard- 
bigo,  porqiie  las  crecientes  exhorbitantes  que  sobre- 
pajaban  quince  codos  d los  mas  altos  montes,  dis- 
minuian  las  distancias  haciendo  comunicable  todo 
el  Orbe  en  toaas  sus  partes.  • 


348 


CONQUIBTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


Pero,  ^quidn  quita  que  tales  hallazgos  hayan 
sido  invenciones  de  capri^os  ociosos,  como  fa6 la 
del  otro  ambicioso  Lusitano  que  finji6 los  versos  y 
los  enterr6  eu  el  cabo  6  roca  de  Sintra,  para  dis- 
poner  que  hallados  pareciesen  profecfas  muj^  anti- 
guas,  6  como  los  que  tuderon  osadfa  para  fabricar 
de  m  capricho  las  Uminas  granatenses  con  carac- 
teres  antiqufsimos.  que  acreditasen  la  antigUedad 
de  varias  patraiias;  y  por  eso,  justfsimamente  con- 
denados  por  el  santfsimo  padre  Pio  XI.  ?  Ademas, 
que  dado  caso  se  probase  por  aqui  la  poblacion  de 
la  America  antes  del  Diluvio,  era  todo  iniitil  para 
probar  el  origen  de  los  iadios,  pue  s  es  de  fi  que  fe- 
neci6  todo  el  humano  linaje,  escepto  No さ y  su  fami- 
lia  que  se  salv6  en  el  Area.  Con  que  d  ella  hemoa 
precisamente  de  recurrir,  para  investigar  esta  dea- 
cendencia  y  averiguar  el  modo  con  que  vinieron 
desde  Armenia  &  tan  remotos  paises. 

La  primera  opinion  en  esta  materia,  es la  del  di- 
viuo  Platon  (1) que  escribi6  en  su  Timeo  hubo  una 
prodigiosa  isla  Uamada  de  Atlante,  que  teniendo 
principle  en  las  columnas  de  Hercules,  d  su  vista 
se  estendia  por  gran  parte  del  ocdano  con  tan  vas- 
ta  dilatacion  que  era  mayor  que  toda  el  Africa  y 
-asia;  de  donde  se  infiere  seria  contigua  con  la 
America;  porque  siendo  de  tal tamano  no  era  posi- 
ble  que  no  fuera  &  encontrarse  con  la  tierra  de  la 
Nueva  Espafia,  pues  hasta  ella  no  hay  espacio  que 
desde  las  columnas  de  Hercules,  iguale  y  esceda  & 
la  Asia  y  Africa.  Conque  entrarian  &  poblar  la  Amd- 

(1) Plato  in  Timaeo. 


COVQUISTA  DEL  RIO  DE  Li.  PLATA 


349 


rica  sacesivamente los  que  entraron  &  poblar  dicha 
isla,  antes  que  en  ella  rehiase  el  prlncipe  Atlante, 
qae  fu さ por los  anos  de  2334  de la  creacion  del 
mundo  y 1670  antes  de  la  venida  de  Cristo.  Y  su- 
puesto  que  dicha  isla,  era  tan  cercana  d lad  colum- 
nas  de  Hercules,  y  por  la  parte  Oriental  tenia  por 
frontera  al africa,  serian  sas  primeros  pobladores 
6  Airicanos  6  europeos. 

Esta  grande  isla,  afiade  Platon,  que  se  snmer- 
gi6 lastimosamente  con  ciertos  horrorosos  temblo- 
res  y  un  diluvio  copioso  de  im  dia  y  noche,  que- 
•dando  en  su lugar  un  pielago  i 謂 enso,  en  que  solo 
algauas  islas  como  las  Terceras^  Canarias  y  de 
Cabo  Verde  son  cortos  parentesis.  Con  esta  rela- 
cion  se  da  salida  k las  dificaltades  que  tienen  las 
otras  opiniones,  acerca  del  modo  de  pasar  k la 
America  los  animales  feroces;  pero  tiene  contra  si 
autores  gravisimos,  que  reputan  por  fdbula  inven- 
tada  por  Platon  toda  la  narracion  de  la  isla  Atlan- 
tica,  y  entre  otros  el  celeb さ rrhno  Tertuliano,  pare- 
ce  pone  en  duda,  su  veracidad  en  el  Libro  de 
Palio  y  en  su  Apologetico:  pero  el  eruditfsimo 
Adrian  Turnebo, (1) restituy6  de  tal manera  estos 
lugares  de  Tertuliano  y  Jacobo  Pammelio  (2)  no 
menos  erndito  los  esplic6  tan  sabiamente,  que  nadie 
se  puede  ya  valer  del  testimonio  de  varon  tan  gran- 
de para  reprobar  el  sentir  de  Platon,  Fn^a  de  que 

(1)  Turneb.  lib.  20  advers.  cap. 11 

(2)  Pammelin  TertaU  eap.  2  de  Pallio  nim.  25,  cap.  40. 
Apologet,  num.  528. 


350  OOKQUIBTA  DEL  BIO  DE  Li.  PLATA. 

como  escribe  el  gran  jnrisconsnlto  Solorzano,  son 
infinitos  4 los  autores  antignos  y  modernos  que  tie- 
nen  por  verdadero も Platon  en  ese  relate. 

Su  primer  intdrprete  Grantor,  fil6sofo  •  acade- 
mico,  discipulo  de  Xenocrates,  que  floreci6  316 
afios  antes,  asegura  que  esta  historia  e&  verdadera; 
y lo  mismo  sienten  Plinio, (1) Orfgenes,  Arnobio, 
Marsilio,  Tismo  y  Proclo,  quien  alega  tambien  & 
un  testigo  historiador  de  los  Ethiopes  Uamado 
Marcelo.  De  los  mas  modernos  el  citado  Turnebo, 
Luis'  Vives,  Tomds  Bosio,  Simon  Maiolo,  fray  To- 
mds  Malvenda,  fray  Gregorio  Garcia  (2);  y  mas  fir- 
me  que  todos^Justo  Lipsio.  Y  favorecen  &  este  sen* 
tir 10  que  refieren  varios  autores  antignos,  como  es 
el  alitor  del  Libro  de  Mundo  (que  unos  atribuyen  d 
Arist6teles,  otros  &  Teophrasto  su  discipulo),  donde 
dice  que  en  el  mar  atldntico,  fuera  de  Asia,  Africa 
y  Europa,  habia  otra  granae  isla,  que  no  se  puede 
entender  sino  de  esta. 

Dioaoro  Siculo,  (3)  autor  exactfsimo,  escribe  que 
habiendo  algunos  fenicios  tenido  la  osadia  de  pa- 
sar  de  las  columnas  de  Hercules,  fueron  arrojados 
de  furiosas  tempestades,  A  paises  del  nceano 画 y 
aistantes,  y  que  arribaron  d  una  region  opuesta  al 
Africa,  en  una  isla  muy  fdrtil,  regada  de  rios  gran- 
ges navegables;  y  esta  isla,  considerada  bien  su  si- 
tuacion,  pijede  ser la  America.  Pero  recelando loa 

(1)  Piinio,  lib.  2,  cap.  C7  y 1.6.— Cap.  32.  c.  9. 

(2)  Garcia,  lib.  4  de  Orig.  Indor.  cap.  9. 
(8)  Diodor.  lib.  5  cap.  92. 


OOKQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA  3b 1 

cartagineses,  se  aficionasen  demaBiado  sns  patri- 
cios  d  aqnella  tierra,  impidieron  que  la  noticia  de  - 
ella  se  comunicase  d  los  europeos.  Imitaron  su 
ejemplo  los  sabios  atenienses,  prohibiendo  &  sns 
subditos  la  navegacion  & la  isla  atlantica,  porque 
no  abandouasen  su  pdtria,  como  refiere  Teophrasto. 
En  fin,  Phnio  dice,  que  Hanon  Gartagin^s,  nave- 
gando  por las  partes  del oc さ ano,  fu さ trasportado 
i,  tierras  nunca  vistas. 

El  mismo  mode  con  que  un  hombre  de  tanta  au- 
toridad  como  Platon,  llamado  en  aqnellos  siglos 
el  divino,  escribe  las  cosas  de  dicha  isla  atlantica, 
describiendo  todas  sus  particularidades,  la  gran- 
deza  del  pais,  la  fertilidad  de  los  sitios,  sus  bos- 
ques,  sus  rios,  sud  fuentes,  sus  gentes, 議 costum- 
bres,  sus  hazanas,  sus  ciadades,  sus  snntuosos  edi- 
ficios,  y  fiiialmente  los  reyes  que  en  ella  domina- 
ban,  todo  e&o,  parece  obliga  &  creer  que  no  escri- 
bi6  patranas  si  no lo  que  juzgaba  veraaaero. 

Pero  sea  lo  que  se  fiiere  de  esta  opinion,  discur- 
ren  otros  con  el  gravfsimo  espositor  Arias  Monta- 
no,  que  el  primer  poblador  de  nuestra  America,  fu さ 
Opnir  Indico,  hijo  de  Icetan,  nieto  de  Heber,  & 
quien  supuso  ser  senor  de  los  fines  de  la  India  Orien- 
tal, desde  donde  ocupando  las  islas,  y  entrando  por 
la  parte  de  M^jico,  fueron  dilatando  su  imperio 
BUS  dcscendientes,  y  ocuparon  toda  la  America. 
Y  si  esta  opinion  fuera  verdadera,  hubiera  sido  el 
principio  de  la  poblacion,  45  anos  de&pueB  del  Di- 
luvio,  1700  anos  desde  la  creacion  del  mundo,  y 
2304  antes  de  la  venida  de  Criato. 


352  GONQmSTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 

Otros  autores  creyerou  que los  pobladores  pri- 
. meros  del  Nuevo  Orbe,  fueron  los  artifices  de la 
torre  de  Babel,  porque  coufandidas  sas lenguas  se 
esparcieron  por  todas  partes,  y  4 la  mayor  que  es 
esta  America,  no  habian  de  dejar  de、  pasax  alganos; 
y  que  de  aqujf  precede  la  variedad  de  leugaas  i  idio- 
mas,  que  aquf  se  reconocen  mas  que  en  parte  alga- 
na  del  orbe  antigao,  Segan  este  parecer  es  muy 
antigna  la  poblacion  de  las  Indias  Occidentalefi^ 
porque  la  fdbrica  de  aquella  soberbia  torre  fa6 131 
afios  despues  del  Diluvio,  en  el  de  1788  de  la  Crea- 
don y  2216  dutes  del  nacimiento  de  uuestro  Be- 
dentor. 

Otros,  con  quienes  nuevamente  concuerdan  el 
obispo  de  Santa  Marta,  don  Lucas  Fernandez  de 
Piedrahita, (1) y  fray  Aloaso  de  Zamora,  (2)  asien- 
tan  ser  todavfa  mas  antigua,  porque  dicen  ser  Jafet 
dquien le  cay6  en  suerte  poblar  las  Indias  Occiden- 
tales,  trayendo  de  61  su  oiigen  los  natarales  de  ella, 
como lo3  europeos.  Que  viniese  el  mismo  Jafet 
personalmente,  no lo  persuadir&a  &  ningano  dichos 
autores,  pues  aua  d  Espana  no  le  toc6  sino  &  Tu* 
bal,  nieto  suyo,  con  ser  parte  ael  contineute  euro- 
peo,  parte  principal,  que,  segunla  comuu  sentencia 
de  los  espositores,  toc6  &  aqael  patriarca  para  que 
poblase.  Si  fa さ algano  de  sas  descendientes  jco- 
mo  no  le  nombran?  Deian  sin  resolver  la  cueation, 

(1)  Piedrahita.  Historia  del  Nuevo  Reino. 

(2)  Zamora.  Crdniot  <!• la  Provincia  de  San  Antonio  lib. 
cap.  4« 


CONQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


353 


ni  se  paede  saber  con  certidumbre  la  nacion  qne 
primeramente  pas6  4  esta  parte  del  mando,  ni  el 
tiempo  en  que lo  hizo. 

El  licenciado  Barco  Centenera  (1) escribe  con 
grande  satisfaccion  que  en  la  comarca  de  Trujillo, 
en  Esti'emadura,  hubo  gentes  muy  bdrbaras  llama- 
das  tupis,  &  quienes,  por  ser  carib き, persiguicron 
lo8  Kicinos  que  se  apoderaron  del  pais,  y los  tupis, 
no  pudiendo  resistir  &  su  potencia,  fueron  vencidos, 
y  SU3  reliquias  espulsadas  de  la  provincia;  fabri- 
cando  algunas  embarcaciones,  se  fueron  fugitives 
escojiendo  dntes  probar  fortuna  en  la  inconstancia 
del oc さ ano,  que  esperimentar  la  fatalidad  cierta 
en  la  tierra  fime,  d  manos  de  los  ricinos  valien- 
tes.  Aportaron  destrozados  &  Canarias,  donde  se 
repararon  y  se  eucaminaron  al Brasil,  desde  donde 
por  discordias  entre  dos  principales  hermanos  &e 
dividieron  por  varies  pafses ,  quedindose  d  po- 
blar  el  Brasil,  Tupi,  que  era  el  hermano  mayor,  con 
su  parcialidad ,  y  pasando  Guaranf,  que  era  el  me- 
nor,  &  las  provincias  del  Paraguay. 

Esta  relacion  tiene  mucho  de  ficcion  po さ tica,  y 
en  parte  se  fanda  en  las  rudas  tradiciones  de  los 
brasiles;  ficcion  es  decir  qiie  hubiese  tapis  caribes 
en  la  Estremadura,  dntes  de  poblarla  los  ricinos; 
pnes  autor  ninguno  de  toda  la  antigttedad  h— ace  la 
mas  leve  mencion  de  ellos,  y  es  sin  duda  nombre 
mventado  despues  que  se  vi6 la  nacion  tupi  del 
Brasil.  Con  la  misma  licencia  se  finge  que  desam- 

(1) Barco.  en 】a  Argentina,  canto 1. 

21 


354 


COKQXnSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


parasen  las  Canarias  por  el  Brasil ; pues  no  es 
creible  que  una  nacion  fugitiva,  que  arrib6  tan  des- 
trozada,  desamparase  pafses  tan  amenos,  para  espo- 
nerse  d  nuevos  riesgos,  cuando  alU la  conveniencia 
era  cierta,  y la  segunaad  de  sus  enemigos  cuanta 
podian  desear.  Y  aim  cuando  allf  no  se  asegurasen, 
mas  fdcil  liubidfa  sido  pasarse  al Africa,  que  no 
encaminarse  de  prop6sito  al  Brasil,  como  indica  el 
mismo  autor. 

En  fin,  vali6se  para  su  fdbula  de  la  tradicion  de 
los  brasiles,  quienes,  sin  distinguir  tiempos,  refe- 
rian  que  las  mujeres  ae  dos  hermanos,  bus  progeni- 
tores,  rinerou  sobre  un  papagayo  que  pidi6  la  una 
d la  otra,  que  se lo  neg6,  y  pasando  la  pasion  de 
las  mugeres  A los  maridos, los  encendi6  de  manera 
que  para  evitar  su  ruina  se  apartaron  unos  de  otros 
por  diversos  r  umbo  3.  Est  a  tradicion  estuvo  muy 
recibida  entre  aquellas  gentes;  pero  ni  decian  cudn- 
do,  ni  de  que  parte  arribaron  d  estas  regiones. 

Mas  acertados  van  los  que  dicen  fueron  proge- 
nitores  de  las  naciones  americanas,  aquellos  he- 
breos  que  Salomon  despacliaba  en  sus  armadas  con 
los  siervos  de  Hiram  & la  region  de  Ophir,  que  di- 
cen es  Mdjico,  Peru  y  Brasil.  Pru^balo,  con  sa 
grande  erudicion  y  argnmentos  no  despreciables, 
el  padre  Juan  de  Pineda, (1) que  tiene  de  m  parte  & 
otros  varies  autores,  como  Francisco  Vatablo  (2) 
qae  fa6  el  inventor  de  esta  opinion,  Guillermo  Pos- 

(1)  Pineda  lib.  4.  de  Rebus  Salomonis,   cap. 16. 

(2)  Vatablo.  in  lib.  3.  Keg.  cap.  9. 


COUQmSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA  355 

tel, (1) Gregorio  Becano,  (2)  Arias  Montano,  (3) 
Genebrardo,  (4)  Marino  Lixiano,  (5)  Antonio  Pose- 
vino,  (6)  Rodrigo  de  Yepes,  TomAs  Bosio,  (7)  Ma- 
nuel de  SA  (8)  y  otros. 

Fundan  su  sentir  en  que  el  sapientfsimo  Salo- 
mon, tnvo  conocimiento  de  la  disposicion  de  todas 
las  tierras  del  Orbe,  como  consta  del  cap.  7  de  la 
Sabidurfa;  con  que,  conociendo  las  riquezas  que 
atesoraba  en  sus  entranas  la  Amdrica,  no  dejaria  de  * 
solicitarlas  para  la  fdbrica  grandiosa  del  templo 
que  traia  entre  manos  ;  y  mas  constando  que  &  este 
fin  tenia  gruesa  armada  en  el  mar  Bermejo  con 
gente  prdctica  del  mar,  d  quien  enseiiaria  las  vir- 
tndes  dela  aguja,  tocada  al imdn,  piies  creen  mu- 
chos  qae las  conoci6  el rey  sapientfsimo,  quien  con 
la  clencia  infusa  que  tambien  tuvo  de  la  cosmogra- 
fla,  geografia,  hiarograffa  y  astrologfa,  no  se  aco- 
bardaria  por los  espantos  de lo3  autiguos  fll6sofos 
que  tenian  por  innavegables  estos  mares,  para  no 
emprender  la  navegacion  &  paises  remotos. 

(1)  Postell.  in  Comp.  Cosmograph. 

(2)  Beccano  lib,  3.  de  Orig.  Autuerp. 

(3)  Arias  Montano  in  3.  Reg.  cap«  2. 

(4)  Genebrad,  Crhonolog  lib. 1. 35, 118.  lib.  4.   pag.  705. 
[5]  Marino  in  Area  Noe. 

(6)  Possevin.  in  Biblioth,  lib.  2.  cap.  5. 

(7)  Bozius,  de  signis  Celes.  lib.  2.  。  cap,  3. 

(8)  Sd  in  3.  JReg.  Pomar  in  Lexic.  Basil.  Pontius  de  Lem.. 
q.  8,  expos,  cap.  2'  Escalante  in  Clypio  concion.  lib.  6.  cap,  28. 
Joan  Avenar  in  ephes.  Joan  Tungeries  in  etimolog,  vers.  6 
Ophir. 一 Garcia  lib. 1. de  inaor  orig.  lib.  2.  53  y  4. lib.  4.  81, 
Michaell  de  Balboa  oabel  im  Miscellan.  in  5  p.  2.  pag. 13, 16. 


356 


OOITQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLiLTA 


Y  tardando  sn  armada  tres  anos  en  el  viage  co- 
mo  consta  del  sagrado  testo,  es  forzoso  confesar 
era.  4  pai^es  bien  diatantes,  cnales  son los  de la 
America,  de  donde  podrian  transport ar las  gentea 
los  g^aeros  que  espresa  la  Escritura,  como  es  el 
oro  fiiiisimo,  las  maderas  precios お hnas,  la  pedre- 
rfa,  como  rubies,  amatistas,  esmeraldas,  diamantes, 
los  pavos  y las  monas  que  todo  se  halla  en  la  Ame- 
rica, y  annque  no  produce  los  elefantes,  no  es 
forzoso  decir  que  todo lo  que  espresa  el  testo  se  sa- 
caba  de  nn  mismo  lugar;  porque  como  esplica  nues« 
tro  doctfsimo  Acosta, (1) en  el  nombre  de  Ophir  y 
Tharais  no  se  entiende  precisamente  an  lugar  deter- 
minado,  sino  las  regiones  mny  remotas;  conque  car- 
gando  de  otras  drogas  en  la  America,  podia  de  pa- 
80  & la  vuelta  6  en  Sofala, li  otra  parte  de  la  costa 
de  Africa,donde  ae  halla  el  marfil  con  abundancia, 
cargar  esa  droga,  porque  la  dicha  navegacion  se 
emprenderia  en  esta  forma :  salia  la  armada  de 
Afiongaber,  en  el  mar  Bermejo;  corria  parte  de  la 
India  Oriental,  costeando  hasta  la  isla  de  San  Lo- 
renzo 6  Madagascar,  ae  esta  al Oabo  de  Buena  Es- 
peranza,  y  de  ahf ,  via  recta  al  Brasil, y  de  este  cor- 
riendo  la  costa,  buscaba  las  islas  de  Cuba  y  Eb- 
paSola,  por  donde  llegaban  4 los  reinos  de  Tierra 
Firme,  M さ jico  y  Peni, 

Ni  basta  para  reprobar  esta  opinion,  responder 
con  Solorzano  (2)  y  otros,  que  no  era  tan  impraden- 

(1) Acost*  lib. 1. natar.  Ncvi  Orbi  cap. 14. 
(2》 Solorz.  en  la  Politioa.  lih. 1 ^  •  cap. 


COHQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


357 


te  Salomon,  que  teniendo  tan  cerca  la  Arabia  y  otras 
ricas  provincias  de la  India  Oriental,  enviase  sua 
armadas  d  partes  tan  remotas,  por  mares  tan  dila- 
tados  y  poco  cursadoa,  para  cuya  navegacion  eran 
menester  muchos  afios.  Porque, lo  que  toca  al 
tiempo,  es  cierto  que  baataban los  tres  aSos  que 
senala  la  Escritnra,  para  ir  y  volver  y  Uevar  los 
g^aeros  de  la  America  al  mar  Bermejo;  pues  en  cin- 
co  meses  ha  habido  en  estos  tiempos  navios  que  ae 
ban  puesto,  sin  tocar  en  puerto  alg^no,  desde  Lis- 
boa  d  Canton,  emporio  de  la  0  hi  ha;  y  navios  des- 
de Buenos  Aires  k  Cadiz  en  75  dias,  como  sucedi6 
el ano  de  1731; y  aaa  antes  era  comua  hacer  la 
misma  navegacioa  en  40  dias,  como  escrib  e  el  li- 
cenciado  Barco  Centenera,  (I)  con  haber  dos  mil  le- 
gnas. 

Por  lo  que  toca  d  dejar  la  navegacioa  de  la  Ara- 
bia, no  es  mucho,  ni  arguye  imprudencia  en  Salo- 
mon, porque,  aqaque le  pudiesen  Uevar  de  alii  lo 
demas  que  dice  el  teste,  no  parece  se  crian  en  di- 
chas  regiones  las  preciosfsimas  maderas  que  alU 
86  celebran;  y  que  estas  se le  llevaban  de  Ophir  6 
la  America,  por  no  haberlas  en  los  paises  cercanos; 
porque  si  las  hubiera  no  parece  creible  que  hasta 
el  tiempo  de  Salomon  no  se  hubiesen  vis  to  jamds 
en  Jeruaalen,  como  dice  espresamente  el  capitulo 
10  del  libro  3  de  los  Reyes :  Non  sunt  aUata  huj- 
uscemodi  llgna  tliyina  neque  visa  usque  in  pre- 
sentem  diem,   Conque  por  esta  causa,  tuvo  bas- 

(1) Bar 00,  en  la  Argentina,  oant.  6.  fol.  44, 


358  COlffQUISTA  DEL  BIO  DB  LA  PLATA 

tante  razon  Salomon,  pair  a  esponer  su  armad  a  & 
navegacion  tan  dilatada  y  peligrosa,  porque  no 
hubiese  preciosidad  en  el  orbe  que  no  contribuye- 
8'e  al culto  del  Criador  del  universo  en  su  templo 
santuosfsimo. 

Ni  embaraza,  como  ya  insinu さ, el  decir  como 
oponen  otros  que  las  regiones  de la  America  no 
producen  algunas  de  las  cosas  que  espresa  el  sa^gra- 
do  testo;  porque  leido  con  esoecial  atencion  so 
reparard  que  nunca  dice  que  de  Ophir,  que  ea la 
region  que  dicen  eatos  autores  corr es  ponde  4 la 
America,  se llevase  mas  que  oro,  maderas  esqmsi' 
tw  J  piedras  preciosas;  todo lo  cual  faera  sup さ r- 
fluo  probar  con  cuanta  abundancia  se  produce  en 
dichos  paises,  el oro  en  todas  partes,  pero  aQendra- 
dfsimo  en  Carabayd,  Valdivia;  las  esmeraldas  del 
Nuevo  Reino; los  diamantes,  rubfes,  y  amatistas 
riqufsimas,  nuevameate  descubiertos  en  el  Brasil; 
las  maderas  innumerables  y  preciosfsimas.  El  mar- 
fil,  que  acd  se  echa  menos,  ese  no  dice  el  testo  se 
llevase  de  Ophir,  sino  de  Tharsis  que  es  region 
distinta,  y  queda  su  averiguacion  para  ejercicio  de 
los  doctos. 

No  se  puede  negar  que  este  modo  de  discurrir  es 
muy  verosfmil,  per  lo  que  toca  & la  poblacion  de 
los  hombres.  El s  entir  de  otros  es,  que  creyendo 
fni  Qpliir,  en  parte  separada  del  continente  ameri- 
cano,  dicen  que  llevadas  de  tempestad  estas  naos 
de  la  armada  de  Salomon,  fderon  4  parar  ea  las 
playas  del  Brasil,  de  donde  algunos  no  quisieron 


COITQUISTI  DEL  BIO  DE  LA.  PLATA 


859 


salir,  por  temer  mayor  iiifortunio.  En  este  mod ひ 
no  hay  ninguna  imposibilidad,  pues  semejantes 
naafragios  padieron  arrebatar  indios  hasta  Eiiro- 
pa,  come  escribe  Cornelio  Nepote,  citado  de  Plinio, 
que  en  sn  tiempo  el rey  de los  suevos  envi6  de 
presented  Qiiinto  Metello,  proconsul  de  las  Gallias, 
nnos  indios  que  andando  por  los  mares  de  la  India 
Oriental  fiieron  arrojados  liasta  las  costas  del  Ale- 
mania,  que  es  mayor  espacio  que  el  que  habia  des - 
de  donde  pudieron  paaecer  tormenta  las  naos  de 
Salomon  hasta  el  Brasil,  aunque  alguiios  quieren, 
segun  escribe  Juan  Natalie  en  m  Espejo  del  Orbe, 
que  dichos  indios  hubiesen  pasado  por  el  estrecho 
de  Anian  k la  Groelandia  y  de  alli  aportado  k las 
costas  de  Alemauia.  El  afio  de  1508, (1) impelid 
otra  tempestad,  hasta  las  costas  de  Normandfa  una 
canoilla  que  goberiiaban  siete  inaios  ae  mediaua 
estatura,  vestidos  de  pieles,  que  comian  carne  crnda 
Y  bebian  sangre;  los  deis  raurieron  en  el  mar;  el 
s^ptimo  eon  su  embarcacion,  fu^  presentado  vivo  al 
rev  cristianfsimo  Luis  duodecimo,  pero  nunca  ae 
pndo  averiguar  de  que  parte  saU6,  por  que  su len- 
gna  era  muy  peregrina,  y  no  se  dad6  era  natural  de 
la  America,  se が n  todas  las  senas.  Por  fin,  al  des- 
cubridor  de  las  Indias  Occidentales,  una  tempestad 
se  las  puso  k la  vista,  como  refieren  varioa  autores; 
con  que  no  seria  maravilla  que  otra  pudiese  arrojar 
al^nas  naog  de  la  armada  saloin5uica  k  estas 
costas.  De  cnalqniera  de  estos  doa  modos  que 

(1) Bnec,  in  Annalib.  anno  1508. 


360 


COHQmSTA  DBL  RIO  BE  LA  PLATA 


SQcediese,  entrarian  dichos  pobladores  despnes 
de los  anos  2933  de la  Creacion;  1071,  dntes  de la 
reparacion  del  humano  Unaje. 

No  falta  quien  diga  fueroii  alganos  troyanos^ 
que,  asolada  sa  patria  por los  griegos,  buscaron 
pafses  remotfsimos  donde  irse  &  vivir,  como  hom- 
bres  que  avergonzados  del  ruin  suceso  de  sus  armas, 
se  quisieron  huir  donde  nadie les  conociese,  y  por 
tanto  despechados  se  engoltaron  en  el  alto  oc^a- 
no,  sin  llevar  rambo  cierto,  hasta  parar  por  su  ven- 
tm'a  en  una  de  las  playas  de  la  America.  Aoovan 
su  sentir,  con lo  que  cant6  en  nombre  de  estos  des - 
dicliados  el  prlncipe  de  los  poetas; 

Diversa  exsilia,  et  desertas  quserere  terras 
Auguriis  agfmur  divom:  classemque  subipsa 
Antaiidro  et  Phrygia  molimur  montibus  Tdae 
Incerti,  quo  fata  ferant,  ubi  sistere  detur ••••• 
A  semejante  desgracia,  atribuyen  la  poblacion  de 
las  Indias.  OtroB  toman  su  principio  de  los  afii- 
canos,  diciendo  fueron  algunos  cartagineses  que 
despues  de  haber  arruinado  el  j6ven  Escipion  4  m 
esclarecida  patria,  en  la  3.  *  gaerra  piinica,  se  em- 
bar  caron  para  buscar  nnevas  tierras,  saliendo  al 
oceano  aiichuroao,  cnyas  sendas  tan  inc6^itas 
como  peligrosas,  les  condujeron  por  fuerza  de  lo; 
vientos  al  Brasil.  Si  faeron  los  troyanos,  pasa* 
rian  despnes  del ano  de  2870  de  la  Creacion,  en 
que  fa さ la  infeliz  p^rdida  de  sa  patria;  y  si  los  se- 
gundog,  deBpaeg  del  ano  de  3858  del  miindo, 146 
untcii  (Ic  Cnsto. 


C0KQUI8TA  !>EL  BIO  DE  LA  PLATA  361 


Aun  porfiau  otros,en  que  hay  an  de  ser  desgracia- 
dos los  progenitores  de  la  nacion  fndiana  escribien- 
do  descienden  de  unas  tristes  rellqaias  de los  ea- 
pafioles  que  huyendo  de  la  servidumbre  mahomcta- 
na  en  la  fatal  inundacion  de los  drabeb  en  Espana, 
en  tiempo  del  infeliz  don  Rodrigo,  se  hicieron  &  la 
Tela  por  el  ocdano,  y  su  destine  los  conaujo も las 
provincias  ael Coznmel y  Yucatan  en  Nneva  Espana^ 
donde  vivierou  y  murieron  ensefiando  d  sus  descen- 
dientes  el  culto  religiose  de  la  cruz  que  mandaroa 
poner  en  protestacion  de  f さ, sobre  sus  sepulcros, 
como  los  hallaron  los  primeros  conquistadoreB,  y 
refieie  Gomara, (1) Malvenda  (2)  y  fray  Jnaii  de  la 
Puente.  (3)  Es  veraaa  que  la  creencia  de  la お de 
los  progenitores  se  fud  al principio  desfigurando  y 
con  el  cnrso  del  tiempo  borrando  con  el  olvido  en 
sas  descendienteS)  sin  quedarles  otro  vestigia 
que  la  adoracion  de  la  cruz, lo  que  no  debe  cansar 
admiracion  acaeciese  en  pafses  tan  remotos  y  en- 
tre  gentes  que  se  dividieron  por .  varias  partes. 

Ni  obsta  para  deavanecer  esta  opinion  el  decir 
con  Solorzano  no  parece  "  pndieran  pasar  tantos^ 
homines  y  mujeree,  que  baatasen  d  propagar  los 
innumerables  que  hallaron  los  conquiBtadores,  por 
que  se  puede  responder  que  en  778  afios  que  hub ひ 
deBde  la  entrada  de  los  sarracenos  en  fispaiia, 

(1)  Franc.  Gomar. 1. p.  Histor.  lodiar.  cap.  53. 

(2)  Tom"  Malvenda,  de  Antichr.  lib.  3.  cap.  t^6. 

(3)  Joan  la  Puente ,  in  conTcn ,  utriusque  Monarchiae 
Mb.  3.  e.  3. 


362  COKQUISTA  DBL  BIO  D£  LA  PLA^Ti. 

hasta  el  primer  descubrimiento  de las  Indias,  hubo 
tiempo  suficiente  para  la  propagacion  que  se  adml- 
ra;  por  si  solo  nn  par  de  casados,  segun  observa 
Aguatin  Tornielo, (1) puede  en  210  anos  procrear 
Baturalmente  mas  de  un  millon  seiscientos  caarenta 
y  siete  mil y  ochenta  desceudientes, る qu さ serian 
donde  hubo  machos  mas?  qud  serian  esos  millo- 
nes  en  568  afios  que  restan  despues  de los  210 
mencionados? 

(1) Torniel,  in  Annalib.  Saoris  torn. 1, anno  2329,  d. 19,  p.  394. 


CAPITULO  XIV 


Continna  la  misma  materia. 


TBOS  antores  insistiendo .  en  hacer  d los 
indios  descendientes  de los  espanples,  ya  que  no 
les  agrada  el  discurso  pasado,  dicen  que  Tubal, 
hijo  de  Jafet,  poblada  la  Espana,  pudo  ser  envia- 
do  por  el  ocdano  &  reconocer  y  poblar  las  provin- 
cias  de  Indias,  de  que  su  padre  6  abuelo  Nod, le  pn- 
dieron  dar  noticias;  6  que  sine lo  intent6  Tubal, 
emprenderia  d lo  menos  ese  descubrimiento  Hespe- 
ro,  rey  duodecimo  de  nuestra  Espana,  de  ^uien  se 
Uamaron  Hesp&ides  las  islas  de  Cabo  Verde,  y 
aun las  de  Barlovento;  las  cuales  pobladas,  fu さ 
fdcil  el  trdnsito  & las  provincias  de  la  Tierra  Firme. 
Y  por  este  dictdmen,  se  citan  Gonzalo  Fernandez 


364  COUQUISTA  DEL  BIO  DB  LA  PLATA. 

de  Oviedo  (1) y  Bernardo  de  Alderete,  (2)  quienes 
infieren  de  aqui,  con  cuan  jasta  providencia  dispu- 
so  el  Altteimo  se  restituyesen  al dominio  de los  re- 
yes  sus  sacesores,  despues  de  mas  de  3280  anos,  las 
regiones  que  pobl6  su  antecesor. 

Pero  otros,  mas  empenados  en  que  las  nacionea 
americanas  han  de  ser  de  la  gente  mas  abatida  del 
mundo, les  han  buscado  otro  orfgen  mas  desprecia- 
ble,  diciendo  descienden  de  aqnellas  diez  tribus  que 
en  el  reinado  de  Oscas,  monarca  de  Israel,  rednjo  & 
miserable  esclavitud  Salmanasar,  rey  de  Asiria,  y 
las  trasplant6  cautivas,  Begun  refiere  el  Libro  de 
Esdras,  &  regiones  nuevas  que  nunca  habian  holla- 
do  plantas  Iiumanas,  tan  remotas,  que  distaban  ano 
y  medio  de  camino,  que  todo  conviene  d  nuestro 
nuevo  Orbe,  como  &  sus  naturales  la  semejanza  cob 
los  indios,  d  quienes  se  parecen  mucho  en  la  condi- 
cion  y  costumbres,  y  el  genio  pr opens o  d  todo  g さ- 
nero  de  ceremonias. 

Tiene  grandes  valedores  este  mo  do  de  discurrir, 
como  son  Isidore  de  Isolanis,  Federico  Lnmnio, 
Camilo  Borrelo,  Malvenda,  Garcia  y  Genebrardo, 
quien  se  admiraba  en  su  tiempo  que  todos  no  hubie- 
sen  caido  en  esto  y lo  siguiesen.  Inclinase  &  esta 
opinion  el  reverendo  padre  fray  Pedro  Simon,  (3) 
y  &  que  no  han  de  ser  de  otra  tribu  que  la  de  Isaa* 
char,  porque  Jacob,  al  tiempo  ae  su  muerte, le  pro- 

(1)  Oviedo,  lib.  2,  historia  Indir.  cap.  3. 

(2)  Alderete,  de  Antiqrdt,  Hispan.  lib.  4,  cap. 1. 

(3)  Fr.  Petr.  Sim. 1 p.  not. 1 cap. 12.  ' 


OOITQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


365 


fetiz6  seria  Asno  faerte  que  inclinaria  sns  hombros 
& la  carga;  que  veria  el  descanso  y lo  mejor  de la 
tierra,  y  se  aplicaria  &  servir  para  pagar  tributo.  En 
cuanto  &  que  desciendan  de  esta  tribu  de  Isaachar 
los  iudios  de  este  contineute,  sienten  lo  mismo  el 
doctor  Ruiz  Bejarano  (1) y  el  doctor  don  Francisco 
Garrasco,  (2)  ambos  grandes  jurisconsultos,  y  no  se 
puede  negar  que  despaes  de  la  conquista  ban  he- 
cho los  espanoles  (como  lo  hubiera  heclio  tambien 
cualquiera  otra  nacion  dominante)  que les  conven- 
ga  4 los  indios  lo  graboso  de  esta  profesk.  Pero 
mas  cierto  es  que  los  judfos  de  aquellas  diez  tribus, 
padecen  hoy  el  mismo  miserable  cautiverio  que*  an- 
tes, y 】e  tolerardn  hasta  el  fin  del  mundo,  en  que,  sa- 
cudiendo  de 議 cervices  tan  pesado  yugo,  volverdn 
per  el  Eufrates  &  apoderarse  de  la  tierra  de  que  fue- 
ron  violentamente  despojados,  como  sienten  graves 
ま ores  con  el  doctor  Mdxhn ひ. 

Faera  de  que  debieron  senalar  estas  autores, 
por  donde,  6  como  pasaron,  6  navegaron  dichas 
tribas  4 la  America,  siendo  cosa  muy  diffcil  pudie- 
sen  hallar  comunicacion  desde  los  pa お es  donde 
vivian  con  regiones  tan  remotas,  segun  la  demostra- 
cion  cosmogrdfica  con  que  Agustin  Tornielo  (3)  con- 
vence  el  asunto.    Por  fiii,  dice  el  doctfsimo  Solor- 

(1)  Dr.  Kaiz  Bejarano  en  la  alegacion  de  los  yanaconas  del 
Perd .  , 

(2)  Carrasco,  ad  Beges  Beoop.  cap.  6.  p.  3.  n.  4.  p6g.  65. 

(3)  Torniell,  in  Annaiib.  Saorif.  tomo  2  ,! umo  3314.  n. 11, 
p6g.  180. 


366 


CONQXnSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


zano, (1) es lo  mas  cierto  que  per  la  mayor  parte los 
indios  de  America  se  originaron  de los  orientales, 
6  de  alguna  redundancia  de  chinos  y  tdrtaros,  lo 
cual  comprueba  con  la  muclia  semejanza  que  se  ob- 
serva  entre  los  naturales  de  ambas  Indias,  en  talles 
condiciones,  costumbres  y  color. 
、 Todos  estos  pareceres  tienen  contra  si,  escepto  el 
de  Platon,  una  dificultad  casi  insuperable,  y  es  co- 
mo  pasaron  ila  Ame^rica  los  animales,  pues  aunque 
de  los  mansos  fuftra  fdcil  decir  que  los  trageron  los 
mismos  pobladores,  como  sabemos  vinieron  mucbas 
especies  en  las  naos  esipauolas;  pero  de  las  fieras, 
^quien  creerd  que  hubiese  hombres  tan  enemigos  de 
sf  mismos,  que  las  quisieron  traer  para  padrastos  de 
su  quiet ud,  sobresalto  de  su  seguridad  y  corsarios 
crueles  de  sus  vidas,  como  son  los  tigres,  oozas,  y 
otros  semcj antes?  Pasar  ellos  de  suyo,  no  parece 
posible,  porque  aunque  de  las  aves  no  fuera  tan  di- 
ffcil  que  con  pertiuaz  vuelo  pasasen  de  unas  islas  en 
otras;.pero  los  animales  terrestres  no  era  posible 
nadasenla  distancia  procligiosa  de  tan  vastos  mares. 
Recurrir  d  que  Dios  Liciese  nueva  creacion  de  ellos, 
no  tiene  fundamento,  porque  si  eso  hubier a  de  ser 
ノ  l&  que  fin  liubiera  mandado  el  Senor  d  Nod,  se  ocu- 

pase  en  salvar  en  el  Area  macho  y  hembra  de  todas 
las  especies  de  animales?  Decir  que  serian  Ueva- 
dos  por  el  ministerio  de  los  dngeles,  como  cuando  al 
tiempo  de  la  creacion  fueron  traidos  & la  presencia 
de  Adan,  para  que les  pusiese  nombres,  es  cosa  que 

(1) Solorz.  in  Polit.  fnd.  lib. 1, cap.  6.  v.  Testo.  、 


COUQinSTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


367 


la  pudo  hacer  Dios,  pero  que  no  se  prueba  la  haya 
hecho. 

Tambien  se  opone  contra  algunas  opiniones  que 
hacen  distante  del  Diluvio  la  poblacion  de la  Ame- 
rica, como  las  que  senalan  &  troyanos  6  cartagine- 
ses,  6  jadios  cautivos  6  espafioles  ftigitivos,  que  es 
dificil  de  creer  hubiera  dejado  Dios  sin  poblar  por 
tan  largos  siglos,  la  mayor  parte  del  mundo;  porque 
si  las  otras  se  empezaron  d  habitar  luego  despues 
ael Diluvio, "る en  qud  se  fundan  (dice  el  reverendf- 
" simo  Zamora)  para  asegnrar  que  tautos  anos  es- 
" tubiera  esperando  hombres  perdidos  para  que 
" poblar  a lo  mejor  y lo  mayor  del  mundo?  ^Qud 
" inconveiiiente  se  ofreci6  tan  grande,  para  que 
" habiendo  Uenado  el  gdnero  humane  aquel  medio 
" mundo,  estuviera  sin  posesion  el  otro  medio? 
" I  Qui^n  priv6  de  ella  d los  bijos  de  No^  y  d  sus 
" descendieutes,  y  asegurando  la  Escritura  sa- 
" grada,  que  liabidnaoles  mandado  Dios,  que  Uena- 
" ran  toda  la  tierra,  se  multiplicaron  tanto  que  lle- 
" naron  todo  el  universo?  lAb/iis  disseminatum 
" est  omne  genus  Immanun^  super  universam 
" terramF^' 

Pero  d  esta  objeccion,  responden  fdcilmente  los 
autores  de  dichas  opiniones,  que  los  consejos  di vi- 
nos no  se  permiten  al exdmen  humano,  y  que  como 
tan  notable  parte  del  mundo  la  dej6  incognita,  por 
tantos  siglos,  y  privada  de  la luz  del  Evangelic, 
sepultada  en la^  timeblas  de  la  idolatrfa  6  paga- 
nismo,  por 画 altfsimos  6  inescrntables  juicios,  por 


36» 


COKQUISTA  DEL  BIO  D£  LA  PLATA 


lo9  mismos  la  dej6  tanto  tiempo  despoblada.  Ni  el 
testo  del  Genesis  prueba  sa  anticipada  poblacion, 
porque,  corao los  pobladores  de la  America  se  creen, 
segan  ense&a  la  f^,  descendientes  de  los  hijos  de 
No さ, se  salva  la  verdad  de  aqaellas  palabras,  faese 
en  este  6  en  aquel  siglo  la  poblacion. 

En  tanta  aiversidad  de  opiniones,  es  imposible 
averiguar  con  certeza  el  orfgen  de los  indios,  sien- 
do  mas  f&cil  reprobar  los  pareceres  agenos,  que 
proponer  el  propio  de  manera  que  satisfaga.  In- 
tent6  aDurar  la  materia  con  singular  erudicion, 
fray  Gregorio  Garcia,  en  el  libro  que  escribi6 
sobre  este  asunto  en  lengua  castellana,  intitalado 
Ovigen  de  los  indios,  y  despues  de  apoyar  doce 
diversas  opiniones,  las  reprueba  por  fin  todas. 

Emprendi6  el  mismo  asunto  en  la  lengua  latlna 
Hugo  Groeio,  calvmista  holaades,  pero  muy  afeq- 
to  i la  religion  cat61ica,  en  que  quiso  morir,  por- 
que en  el  dnimo  asentia  4  todos  sus  dogmas.  Este 
emple6  sa  erudieion  6  ingeuio,  que  eran  grandes,  en 
averiguar  este  punto,  en  su libro  de  Origiiie  gentis 
Americance^  y  dej6  la  cuestion  por  desatar,  pro- 
poniendo  una  nueva  opinion,  nada  mas  probable,  di- 
cha  absolutamente,  que las  demas;  como  es  decir 
que  la  America  setentrional, fu^  primeramente  po- 
blada  por  los  noruegos;  el  reino  de  Yucatan  por 
los  espanoles;  el  Peril,  por  los  indios  orientales  y 
chinos;  y los  del  sur,  por  gente  que  vinieron  desde 
el  oriente  por  las  tierras  australes.  Por lo  caal 
es  cierto  ser  cosa  incierta  en  que  tiempo  pasaron  k 


COHQUISTA  DSL  RIO  DE  LA  PLATA  369 


las  regiones  de la  India  Occidental sus  primer os 
pobladores. 

Pero  con  todo,  se  puede  afirmar  que  es  grande  la 
antigttedad  de los  pobladores  de  la  Amdrica  en  ias 
partes  de  la  Nueva  Espafia  y  Peru,  como  lo  colige 
Pedro  Bercio  de  la  memoi  ia  de  sus  antiquisimos  re- 
yes  y  de  las  ruinas  de  sus  grandes  edificios,  y  de 
otras  cosas  notabUisimas  que  hallaron  los  espaiio- 
les,  v.g.  aqiiellos  (los  prodigiosos  camiuos  que  sa- 
lian  desde  la  ciudad  del  Cuzco,  y  por  valles  profun- 
dos  y  altfsimas  serranfas,  que  se  igualaron  con  los 
valles,  corrian  hasta  Quito  y  Chile,  que  son  obras 
que  pueden  dar  envidia  al poder  y  magnificencia 
del  imperio  romano,  y  no  se  pudieron  hacer  Bino 
en  un  largo  6  immemorial  tiempo.  Aquel  iiuerto 
celebrado  de  los  ingas,  ciiyas  yerbas  y  drboles  con 
sus  troncos,  ramas  y  hojas  con  la  grandeza  que  si 
fueran  naturales,  eran  de  oro  macizo,  fuera  de  ser 
del  mismo  metal  cuantas  cosas,  asi  para  miuisterios 
vilisimos,  como  para  todos  los  uses  de  palacio, 
habla  en  dl; y  todas  las  cubiertas  de  bu  templo  del 
Sol,  eran  del  mismo  preciosfsimo  metal,  de  que  lo- 
graron  alguna  parte  los  espaSoles,  en  su  primera 
entrada.  Ultimamente,  los  muchos  miUones  de 
gente  que  en  todas  las  provincial  se  vieron  al  tiem- 
po de  la  conquista,  prueban  raanifiestameute  que  es 
muy  antigua  la  poblacion  de  la  America. 

Tambien  parece  cierto  que  al  tiempo  del  iiaci- 
miento  de  Cristo  ya  habia  gentes  en  todas  estas 

(1) Berthis,  in  geographia. 

22 


370  COUTQUISTA  DEL  RIO  DB  LA  PLATA 

Indias,  porque  eso  prueban  las  sefiales,  al parecer 
Claras  y  ami  prodigiosan,  de la  predicacion  de  los 
apostoles  por  estas  regiones,  en  que  con  vie ae la 
tradicion  inmeraorial  de  los  mismos  uaturales,  como 
espresaremos  en  su lugar.  En  cuanto  al  modo  de 
pasar  &  ellas  los  primeros  hombres,  respondo  con- 
dicionalmente,  que  si  la  tierra  de  este  nuevo  muii- 
do  es  continuada  con  cualquiera  de  las  partes  del 
antiguo,  se  dcbe  decir,  que  por  allf  se  coiitinu6  en 
la  Aindrica  la  propagacion  del  g^uero  hitmano  y  de 
los  bratos;  y  en  la  mlsma  forma,  si  por  ventura  es 
isla,  pero  scparada  del  continente  antiguo,  por  la 
interposicion  de  algun  breve  estrecho,  porque  en- 
tonces  era  superfluo  cualquier  aparato  naval, asi 
para  los  hombres  como  para  auimales.  En  esta  supo- 
sicion,  tienen  esta  sentencia  por  la  mas  probaole  los 
padres  Acosta  (l)y  Vasconcelos  (2),  y  que  de  facto 
asi  haya  sucedido, lo  prueba  el  citado  Acosta  con 
la  esperiencia  de  que  habiendo  tanta  copia  de  ani- 
males  nocivos  en  la  Tierta  Firme,  no  se  hallan,  ni 
aim  lino  solo,  en  las  islas  de  la  Amdrica,  como  la 
Espanola,  Cuba,  Jamaica  y la  Margarita;  j  con 
otras  razones  que  se  pueden  ver  en  ^1. 

Pero  ddbese  aavertir  con  nuestro  sapientfsimo 
Ulloa,  (3)  que  no  es  necesario  decir  que  todas  las  na- 
ciones  araericanas  procedan  de  un  mismo  tronco 
de  aquellos  tres  hijos  de  Nod,  6  de  una  misma  fami- 

(1)  Acosta,  lib 1 de  Datura,  novi  orbis,  cap.  21. 

(2)  Vasconsellos,  lib.  2  de  Doticias  del  Brasil,  na.  96. 

(3)  Ulloa,  in  phil,  natural],  disp  3  。  ,  cap.  2. 。 


COKQinSTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA  371 

lia,  como  vemos  que  no  todos los  europeos,  annqae 
86  crean  descendientes  de  Jafet,  no  vienen  de  una 
misma  familia  ;  pites  los  espanoles  6  italianos  traen 
BU  orfgen  de  Tubal, y los  griegos  de  Javan,  y  ann 
hoy  miichos  europeos  descenderda  de  Cham,  por 
razon  de  los  fenicios,  cartagineses  y  sarracenos, 
que  dominaron  en  varias  partes  de  Europa. 

Fuem  de  que  teniendo  el  nuevo  mundo.  por  el 
oriente,  & la  Europa  y  Africa,  por  el  occidente  al 
Asia  ^porqud  no  podnan  ir los  nietos  h los  viznie- 
tos  de  los  que  fabricaron  la  Torre  de  Babel,  donde 
se  confundieron  las  lenguas,  unos  por  el  Asia,  des- 
de  Tartaria  y la  China ,  otros  por  el  Africa  desde 
Guinea  a  Monomotapa ,  y  otros  por  Europa,  desde 
Noruega,  llevando  por  ir  de  partes  tan  diferentes 
mayor  variedad  de  lengiias  matrices,  cual  se  halla 
en  America,  clonde  son  muchas  mas  que  en  cada  una 
de  las  otras  partes  del  orbe?  Asf.  es,  que  no  seria 
necesario  pasasen  todos  de  una  misma  parte  del 
mundo,  como  manadas  de  ovejas,  por  una  misma 
senda. 

Confieso  que  por  las  tradicioncs  inraemorables 
de  los  mejicanos,  consta  que  sus  may  ores  ap  orta- 
ron  d  Mdjico,  viniendo  juntos  desde  el  oriente. 
Pero,  por  ventura,  ^toaos  los  indios  son  mejicanos? 
1^0  hay  tambien  peruanos?  i  No  hay  brasiles? 
^No  hay  paraguayos? る No  hay  chilenos?  Pues  co- 
mo los  mejicanos,  faeron  i la  Nueva  Espana  por 
aquella  via,  los  otros  vendrian  &  sus  paises  por 
otras.  Uhos  serian  de  nnas  familias,  naciones  i 


372 


CONQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


idiomas;  y  otros,  de  otras  may  diferentes.  Porque, 
aunqiie  no  se  admita  la  existencia  de  la  isla  Atldii' 
tida  de  Platon,  pudo  al menos  el  vasto  ocdano,  que 
media  entre  Europa  y  America,  estar  poblado  de 
mayor  niimero  de  islas,  de  que  ban  hallado  seSales 
muchos  prdcticos  raarineros,  que  refiere  Pedro  de 
Medina  y  el  licenciado  Barco  ;  con  que  viniendo los 
hombres,  poblando  desde los  montes  de  Armenia 
llegarian  & las  islas,  y  de  unas  en  otras,  darian  con 
las  costas  de  America. 

Otros,  desde  Dinamarca,  Noruega,  Islandia,  Gro- 
enlandia,  que,  se  juzga,  distan  muy  poco  de  las  re- 
giones  setentrionales  de  la  America,  pasarian  d  pro- 
pagar  en  ella  sus  naciOnes, lo  que  en  parte  pudiera 
probar  la  observacion  de  Cristobal  Bessoldo,  (l)que 
dice,  son  parecidos  en  la  pronunciacion  los  idioinas 
de  los  inaios,  con  el  aleman  6  cfmbrico.  Para  des- 
cubrir  por  que  parte  se  une  dicha  tierra  con  v\  Asia, 
empreiidieron  aniraosas  navegaciones  varies  capi- 
tanes  y  pilotos,  desde  el  mar  del  Norte  al  OrieatQ, 
como  escribe  novfsimameate  aon  Ga oriel  de  Cdrde- 
nas  y  Cano,  en  su  Ensayo  cronol6gico,  impreso  en 
Madrid,  ano  de  1723;  pero  ninguno,  hasta  ahora, 
pudo  llegar  al  cabo  de  tan  auiinoso  intento,  por  los 
peligros  que  hicieron  insuperable  aquel  paso. 

Los  tdrtaros  se  estenderian  por  el  estrecho  de 
Anian,  al  cabo  Mendocino,  California,  Cinaloa, 
Nuevo  M^jico  y  Florida,  ae  donde,  sin  mucha  difi- 
cultad,  atravesarian  d la  isla  de  Cuba,  y  d las  de- 

(l)  Bessoldo.  in  dissert,  de  Novo  Orbe,  n. 15. 


COKQUISTA  DEL  RIO  DB  LA- PLATA 


373 


mas  de  Barlovento  ;  y  favorece  esta  trasraigTacion 
ei  ver  que 】os  carneros  de  la  tierra,  animal  tan  pro- 
pio  de  la  America,  se  hallaban  hasta  ahora  fuera  de 
eila,  aolamente  en  la  Tartaria  que  cae  sobre  la  Chi- 
na. Y  segun  refiere  Feijoo  en  el  tomo 1 ^ .  de  las 
Memorias  de  Tr^voux,  del aSo  de  1731,  poco  ha  se 
imprimi6  en  Holanda  un libro  cuyo  autor  asegura 
subsisteu  noy  indicios  de  que  hubo  un  continente  6 
pasaje  de  tierra  de  mil  leguas  6  algo  mas,  que  unia 
la  estrcmidad  de  la  Tartaria  oriental  con  la  e  stre- 
midad  de  la  California,  y  por  aqai  podian  haber  pa- 
Bado  hombres  y  animales  & la  America.  Los  afri- 
canos  pudieron,  desde 醒 costas,  ser  impelidos  de 
alguna  tempestad  hasta  las  del  Brasil, al modo  que 
navegando  para  el  oriente  Pedro  Alvarez  Cabral, 
fu^  arrojado  &  dicha  costa  por  una  tempestad,  sien- 
do  el  primero  que  descubrio,  por  esa  casualiaaa, 
tan  amena  y  dilatada  tierra. 

0  al  modo  qae  el  infante  de  Portugal,  sin  noticia 
cierta,  sino  animado  de  una  grande  esperanza  de 
salir  al  oriente,  impeli6  &  sas lusitanos  A  empren- 
der  aquella  prolija  6  inciertisima  navegacion  ;  asf 
algnnos  africanos  de los  que  habitaban  ya  cerca,  ya 
dentro  del  tropico  de  Cdncer,  sin  cierta  esperanza 
ni  se^ridad  del  viaje,  pero  alentados  con  alguna 
especial  animosidad  que  Dies  lea  infundiese,  pudie- 
ron animarse  A  navegar  el  oc^ano,  y  acometidos 
del  Impetu  de  las  brisas  que  soplan  sin  cesar,  serian 
arrebatados  hasta  el  Brasil, y  no  sabiendo  que  para 
volver  &  Africa,  era  necesario  declinar  mucho  al 


374 


COHQXnSTA  DEL  BIO  D£  LA  PLATA 


norte,  hasta  28  grados,  comojlo  pudo  advertir,  en 
suceso  semejante,  el  primer  europeo  que  en  estos 
siglos  descubri6  la  America,  aquel  insigne  piloto 
Alonso  Sanchez  de  Huelva,  se  determinarian  k  que- 
darse  en  aquellos  paises,  y  desfle  alU,  segun  se 
multiplicaseu,  se  irian  repartiendo  ; por las  provin- 
cial del  Paraguay,  y  otras  confinantes. 

Fiualmente,  lo  que  una  vez  sucedi6  ciertamente 
al dicho  Alonso  Sanchez,  que  una  tempestad le 
arrojase  desde  las  Canarias  4 las  ladias, る porqu さ 
no  pudo  suceder  otras  veces  d  otros,  en  tantas  cos- 
tas  que  antiguamente  se  iiavegaban,  y  no  caen  tan 
distantes  de  las  ludias,  que  no  tenga  mayor  fuerza 
una  borrascapara  traaponerlos  de  una  parte  i  otra? 

Y  mas,  que  no  es  tan  cierto  lo  que  algunos  dan 
por  asentado,  que  diites  de  descuonrse  el uso  de 
la  aguja,  no  se  navegaba  sino  k  vista  de  la  tierra 
por  que  parece  se  prueba  lo  coutrario  en  un  testo  de 
San  Lucas,  en los  Hechos  Apost61icos,  donde,  ha- 
blando  de  la  for  tun  a  que  corrievon  en  un  temporal, 
dice:  Neque  autem  Sole,  neque  syderUms  appa- 
rentibus  per  plures  dies,  et  tempest  ate  non  exU 
gua  imminente  iam  ablata  erat  spes  omnis  salu- 
tis  nostrae.  (t)  Si  no  tavieran  entonces  los  marine- 
ros  otra  regla  por  donde  gobernar  los  navios,  sino 
precisamente  la  tierra  de  que  no  osaban  apartarse 
mucho る para  qud  dijera  San  Lucas,  se les  aumenta- 
ba  el^miedo  k los  navegantes,  porque  en  muchos  dias 
no  descubriau  el  sol ni las  estrellas?  Luego,  por 

(1) Art.  cap,  27 


OOBQUirrA  DIL  MO  DK  LA  PLATA 


375 


. eBas  M  gobernabftn  tamlHeE los  anti^os  para  en* 
prender  raa  naTegaciones  y  engolfarse. 

Lo  que,  por  el  mismo  tiempo,  indica  Sdneca,  el 
trigico  caando  cant6  (1): 

Kttnciam  cessit  Pontus  et  omnes. 
Patitar  leges. 

Quoelibet  altnm  cymba  pererrat. 
Io  pndiese  haber  dicho  ea  el  teatro,  sin  espo- 
jierse  i  ser  silbado  de la  plebe  romaua,  si  uo  faese 
verdad  que  se  atreviaa  ya  i  entrar  en  mar  alto;  con 
que,  aunqae  eareciesen  del  vlbo  de  la  aguja  los  an- 
tignos,  no  les  faltaba  algun  principio  por  donde 
gaiarse  para  engolfarse  ea  alta  mar  con  alguaa  se- 
giiridad.  Con  eata  pudieron  los  africanas  erapren- 
der la  navegacioa  que  deciamos,  y llegando  donde 
les  arrastraaea  las  corrieates  6  arrebatasen  los 
vientos,  aportar  & las  costas  apacibles  del  Brasil, 
doade  se  quedasen  preodados  de  bus  bellag  calida- 
des,  y  poblasen  por  esta  parte  la  America.  Y  en 
esta  saposicion  urge  poco  la  aificultad  del  trdnaito 
de  los  animales  feroces  y  nocivoa,  porqne  admitido 
centiauarse  por  partes  los  dos  continentes,  por  aU 
pudieron  pasar  los  animales  y  comunicarse  poco  i 
poco  i  toda  la  America,  aunque  los  hombres  entra* 
sen  en  ella  por  diversas  partes,  6  ya  por  el  mismo 
paso  de  los  brutoa,  6  ya  por  diversos;  y  aan  entrar 
los  hombres  por  partes  mas  benignas^  sin  entrar 
ninguno  por  el  de  los  animales. 
Ya  conozco  son  todas  conjetnras  que  annqtte.  no 

(1) Sentc  in  MedM.  aei.  2, 


376 


COVQITISTA  DEL  RIO  DB  LA  PLATA 


mal fandadas  dejan  iucierto  el  origen  de loa  indiog, 
de  que  ni  ellos  mismos  padieron  dar  razon  cierta, 
porqae  ni  tenian  letras, iii  otra  traza,  para  poder 
conservar  invariadas  tan  antigaas  noticias;  pues 
lo  mas  que  alcanzaron  las  dos  naciones  mas  politi- 
cal de  este  nuevo  Orbe,  mejicanos  6  ingas,  fueron 
los  primeros,  el uso  de  ciertas  pinturas,  y los  se- 
gundos,  uno3  nudos  en  cor  deles  de  rarioa  colores, 
Uamados  quipos,  que  apenas  bastaban  &  conser^  • 
var  sin  confusion  las  memorias  de  seiscientos  anos. 
Con  que,  acerca  de  sn  orfgen,  mezclaron  cosas  may 
fabulosas  y  ridfculas  que  fuera  prolijo  referir, 
Ni  ea  de  estranar  en  gente  por lo  comnn  barbarf- 
sima;  cuauao  sabemos  que  gentes  tan  sabias  como 
romauos  y  griegos,  tuvieron  acerca  de  sn  origen 
Un  erases  errores,  y le  ignoraban  en  la  realidad. 

No  es  de  estranar  que  le  ig^noren  lofiiudios,  cnyos 
progenitores  saldrian  del  orbe  politico,  en  aquellos 
siglos  rudos  del  mundo,  v  serian  tan  incnltos  y 
b&rbaros,  como  estos  sus  decendientes;  6  cuando 
fuesen  de  algunas  ciudades  6  repiiblicad  politicas 
intes  que  Uegasen  al mundo  nuevo  traerian  altera- 
das las  mas  ciertas  noticias,  y  el  tiempo  iriaborran- 
do las  restantes  en  sua  hijos  y  nietos;  dejdndoles 
por  sus  pecados  y  vicios,  &  que  se  entregaron  con 
desafaero,  sin  discarso,  ni  otra  seiia  de  racionalM 
mas  que  el  aspecto  y  figura  de  hombrcs,  con  que  m 
todfts  partes IO0  hallaron  tanto  los  castellanos,  co- 
mo los  Portugueses  y  otrM  naciones  europeas-que 
turn  adquirido  alg^n  domiuio  eu  mundo  tw  dilata- 


i 


COKQUISTA  DEL  RIO  DB  LA  PLATA 


377 


do.  Concluyo  este  capftulo  con  decir  que  en  tanta 
variedad  de  pareceres,  cad  a  cual  podri  seguir  el 
que  ma& le  agrade,  cierto  de  que  nadie le  conven- 
cerd  de  sa  error;  como  ni  d  otro  le  persuadiri  su 
dicUmen,  si  se  obstina  en  no  admitirlo,  paes  no  se 
halla  principio  en  que  hacer  pi さ, para  discarrir  con 
certidumbre,  sino  d lo  mas  con  probabilidad  mas  6 
menos  fundada  como  caaa  uno la  ooncibe.  Por lo 
cual,  pasando  &  cosas  mas  ciertas  me  ocupar さ ya 
de  las  naciones  de  naestra  proyincia,  sus  g^nios, 
rites  y  costumbres. 、 


酉 き纖 ei  it  III  tra  pmiieiai  del  Rio  de  la  Plati,  Tntoma 雇 j 
PinKoay,  loi  genioi,  ritoi,  cercmooiti,  leyei  y  eostombm. 


vi  tan  incr^dula  la  antigaedad  respecto  & la 
cnarta  parte  del  mundo,  la  America,  que  tavieron 
per  imposible  la  hnbiese  6  que  si  la  habia  no  era 
posible  la  habitase  algan  viviente,  por la  razon  que 
apuntd  Ovidio  (I): 

Totidemqne  plagsd  tellure  premuntur. 
Quarum^quae  media  est,  non  est  habitabilis  »staae. 

Convcnci6  esta  razon,  d la  verdad  frfvola^  i 
los  mayores  sablos,  qae  dieron  su  voto  para  auto- 
rtzar  este  error;  mas  la  esperiencia,  madre  ae  los 
aciertos,  desengan6  al  mundo  con  tanta  elaridad 
que  &  vista  de  ojos  conocen  aun los  ignorantes  foe- 

(X)  Ovidio.  lib,  Hctamorph.  48.  49. 


COKQUISTA  DEL  RIO  OE  LA  PLATA 


379 


ron  suenos  todas  las  opiniones  de los  antiguos,  paes 
apenas  se  hallaria  parte  mas  poblada  en  el  orbe 
que  aquella  que  fingieroii  inhabitable  ;  ni  mas  hom- 
bres  que  donde  creyeron  no  haber  ninguno,  por 
haber  de  ser  antfpodas  del  mundo  antiguo. 

El  primero  d  facilitar  este  desengano,  fu6  aquel 
insigne  piloto  Alonso  Sanchez  de  Huelva,  que  ai6 
vista  & la  America  en  la  fatalidad  de  una  tormenta, 
pero  dichosa,  pues  descubrid  la  senda  por  donde  se 
habia  de  comunicar  la Inz  de  la  verdad.  &  ianume- 
rables  gentes,  sepultadas  en  el  tenebroso  caos  de 
la  idolatrfa,  6  del  ateismo.  Teniase  antes  de  esta 
desgracia  por  axioma  irrefragable  el  aicho  de  Pin- 
daro  que  aplaude  el  Naciareno,  doctis  et  iiidoctis 
commune  esse  ignorare  quia  esset  utra  Qua- 
des: (1) pero  el  riesgo  afortanado  de  aquel  piloto  es- 
pafiol, y la  audacia  incomparable  de  la  nacion  es- 
panola, lo  sac6  al mundo  de  esa  ignorancia,  mos- 
trdndole  dtro  mundo  nuevo,  que  puede  competir 
con  el  antiguo. 

No  obstante  que  este  sea  el  parecer  mas  se- 
guido  acerca  del  descubrimiento  de 1^  America,  no 
falta  autor  que  insinaa  se  tuvo  antes  noticia  clara 
de  e  ita  caarta  parte  del  mundo;  porque  segun  es- 
cribe el  doctor  Gaspar  Fructuoso  en  su  historia 
manuscrita  de  las  Islas  Terceras,  libro  3.  ^  de 
quien  lo  traslad6  d  su  hibtoria  Insulana  nuestro 
ernditfsimo  jesuita  doctor  don  Antonio  Coraero 
libro  4.  o  capitulo, 1. ^  iiiimero 1. habiendo ido  por 

(1) Nacian.  in  Or  at.  funeb.  S,  Basilii,  et  epist. 17 


380 


CONQUISTA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


los  anos  de 1428  el  infante  don  Pedro  de  Portugal 
&  Inglaterra,  Francia,  Alemania,  Jerusalen  etc.  y 
volviendo  A  Italia,  Roma  y  Venecia,  descubri6  y 
trajo  conaigo  un  mapa  en  que  estaba  dibnjado  ya 
todo  el  ambito  de  la  tierra  y  ei  Estrecho  (que  des- 
pnes  se llamo  de  Magallanes)  d  que  daban  el  uom- 
bre  de  cola  de  Dragon,  y  tambien  el  cabo  de  Buena 
Esperanza  y  aquella  costa  de  Africa.  Tengo  por 
fabulosa  esta  noticia,  pues  d  haberla  de  aquel  Estre- 
cho  no  hubiera  el  famosfsimo  Colon  padeciao  la  re- 
pulsa  que  se le  dio  en  Inglaterra,  Francia  y  Espafia, 
sobre  su  descubrimiento;  porque  es  cierto  que  aquel 
mapa  no  era  cosa  ocalta  en  el  reino  de  donde  le 
adquirio  el  infante  don  Pedro,  y  a lo  menos  en 
Portugal,  donde  se  sabia  de さ 1, se  le  hubiera  dado 
fomento  cuando  propuso  su  empresa.  Pero  pas6 
tan  al contrario,  que  en  todas  partes  se  recibi6  con 
desprecio  sn  aemnto,  y  se  le  miro  como  hombre 
temerario,  sin  que  se  dignase  principe  alguno  aten- 
derlo.  Por  tauto  quede  afiauzada  d  Colon  la  gloria 
de  descubridor  del  mundo  nuevo  por  la  noticia  que 
le  particip6  un  espafiol,  d^sgraciado  en  su  naufra- 
gio,  aunque  dichoso  en  haber  tenido  en  Colon  en 
quien  depositar  tan  gran  noticia. 

Otros  hau  tratado  de  l^^s  demas  naciones  de  este 
continente:  d  mi  me  toca  hablar  ahora  de  las  que 
se  hallan  en  el  recinto  de  estas  tres  provincias 
mencionadas.  En  solo  el  distrito  de  lo  que  hoy 
Uamamos  Provincias  del  Rio  de  la  Plata,  se  halla- 
ron,  al  tiempo  de  la  conquista,  las  naciones  si- 


C0HQUI8TA  DEL  RIO  DC  LA  PLATA  381 

I 

guientes:  mahomas^  epuaes,  calch  ines,  t imbues,  be- 
guacs,  agases,  7iogoes^  sanasineSy  maures,  tecos, 
sauzones,  niogosnas^  naves,  mepeneSy  chiloazas 
martidanes,  dmrruas,  (jtumoas,  tards,  que  ran- 
dies 6  pampas^  colastines  y  (juaranics.  En  la 
gobernacion  del  Paraguay  son  sin  mimero,  las  que 
pueblan  las  mdrgenes  de  sus  rios,  antiguamente 
muy  numerosas,  hoy  notablemente  mdnos;  sus  nom- 
bres  se  pueden  leer  en  otros  capitulos,  contentdndo- 
me  con  decir  que  las  principales  naciones  de  aquella 
provincia  son  payaguds^  giiaycut'ues  y  uuara- 
nies.  En  la  provincia  de  Tucuman,  fue  tambien 
grand e  el  niimero  de  naciones,  de  las  cuales  muchas 
a1 oir  resonar lo8  ecos  de  las  proezas  que  obraban 
en  el  Peru  las  armas  espanolas  concibieron  tal pa- 
yor que  como  asombradas  de  un  espantoso  trueno, 
andaban  fuera  de  si,  sin  acertar  d  tomar  conscjo, 
hasta  que  apareciendoles  el  padre  de  la  mentira 
las  iudnjo  con  didbolica  elocueucia  d  que  abando- 
nasen  sus  patrias,  siiio  querian  ser  euvueltos  en  el 
comun  incendio  que  abrasaba  a  sus  vecinos,  y 
cundiria  con  actividad  de  contagio  hasta  sus  pro- 
vincial para  asolarlas.  El  sitio  que les  senal6 
por  asilo  y  refujio  contra  tamafio  mal, fu^  el 
pais  que  hoy  Uamamos  el  Chaco》  en  cuyos  impene- 
trates bosques  hallarian  guarida  segura,  para 
que  no  les  pudiesen  inquietar  con  el  susto  cuaiito 
mas  con  la  hostilidad  de los  conquistadores.  Aquf, 
pues,  se  guarecio  multitud  innumerable  de  gente; 
pero  esta  e vacuacion  no  fu さ poderosa  p ゆ ra  que  los 


382 


COITQUISTA  DEL  SIO  Dfi  LA  PLATA 


espafioTLes,  primeros  colonos  de  esta  provincia  del 
Tucuman,  no  la  hallasen  hirviendo  en  gentes  y  ua- 
ciones,  cuales  eran  juries^  diagiUtas^  to?wcotes, 
Ivies ,  pulareSy  comechiiigoneSy  y  calchaquies^ 
que  eran  entre  todos los  mas  valerosos,y  que  de- 
fendieron  siempre  su libertad  con  el  mas  intrepido 
arresto,  hasta  que  su  barbaridad  indomable  oblig6 
&  arrancarlos  del  patrio  suelo,  para  que,  lejos  de 
BUS  brenas,  se  domesticasen,  y  en  terreno  mas  be- 
niguO;  aprenaiesen  costumbres  mas  numanas. 

Entre  tanta  diver sidad  de  naciones,  la  mas  afa- 
mada,  y  que  fii さ como  la  dominante,  es la  valerosa 
nacion  guaranf,  que 醒 y  agena  ireconocer  estrano 
dominio,  ni  rendir  vasallage  i  ninguna,  Uego  k 
contrarestar  todo  el  poder  de  los  ingas.  Hablando 
de  todas  esta ミ naciones  en  general,  en  cuanto  vi- 
vian  en  su  gentilldad,  eran  fieras  salvajes  €  inhu- 
manas;  ni  aun  a 】o  natural  se  puede  decir  que  vi- 
vian,  porque  algunos  eran  caribes,  especialmente 
los  guarames,  de  quienes  sus  desceudientes,  los 
chirigiianoH  lieredaron  la  coatumbre  de  comer  car- 
ne  humana,  por lo  cual  eran  tan  temidos  en  toda  la 
comarca  de  los  Charcas,  y las  demas  froiiteras  de 
aquellos  montiiosos  paises,  que  ciento  ni  aun  mil  de 
los  vecinos,.  segun  escribe  el  Inga, (1) no  osaban 
hacer  freute  d  diez  chinguanos',  cuyo  nombre  solo 
proniinciado  infundia  tan  horroroso  cspanto  en  sua 
も nhnos,  que  usaban  de さ I  para  acallar  d los  mu- 
chachos  y  niflos ,  como  en  naestra  Espana  del  que 
Uaman  cuco. 

(1) Garcilaso, 1 part,  de  los  Coment.  lib.  7  cap. 17 


COlfQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


383 


Hoy  parece  ha  olvidado  aqnella  nacion  tan  per- 
niciosa  costumbre,  co 腸 lo  hicieron  mas  hade  un  si- 
glo  sns  ascendientes  guaranies;  y la  causa  fu さ, en 
primer  lugar,  el  horror  que  cobraron  & la  came  de 
cristianos,  porque  habi^ndose  cebado  en  las  de los 
que  hicieron  prisioneros  en  an  reencuentro,  suee- 
dio  &  esta  inhnmanidad  una  cruel  pestilencia  que 
consami6  eacesivo  uiimero  de  guaraniea  ;  y los  que 
Be  libraron  de  aquel  voraz  incendio  concibieron 
estremado  temor  de  cometer  tal delito  contra  cris- 
tianos. (1) Entraron  despues,  en  recelo  de  que  las 
carnes  de  los  paganos, les  ocasionasen  semej an- 
te efecto,  y  poco  &  poco  perdieron  la  aficion も las 
carnes  human  as  ;  aunque  alganos  que  viven  monta- 
races  todavfa  se  ceban  con  gusto  en  ese  horroroso 
man  jar  ,  de  que  se  hallan  manifiestas  senales  en  al- 
gunas  partes ,  donde  acuden  desde  sus  grntas  d  ha- 
cer  presa  en  los  racionales  que  pone  en  bus  sangui- 
nolentas  manos  el  propio  de^caido  de  los  que  son 
vfctimas  de  sn  desarregiaao  apetito,  6 la  sobrada 
diligencia  de  los  que  sacrifican  los  cuerpos  huma- 
nos  &  sa  gula. 

Vivian  los  guaranfes  en  sn  gentilidad  en  pobla- 
clones  tan  pequenas  que  no  merecian  el  nombre  de 
pueblos.  Sus  casas .  parecian  aduares  de  alarbes 
montaraces;  pero  mostraban  algo  de  racionales  en 
la  forma  de  su  gobierno,  pues  aunque  divididos  en 
machas  parcialidades,  respetaba  cadauno  por  .ca- 
beza  &  su  cacique,  que  en  sn  idioma  apellidaban 

(1) Bar  CO,  en  la  Argentina,  canto  8.  ® , 


384 


OOHQUISTA  DEL  BIO  D£  LA  PLATA 


TvMclid^j  en  ellos  reconocian  todos  nobleza  here- 
ditaria, fundada  en  que  sus  may  ores'  habian  adqui- 
rido  vasallos  con  su  valor  6  gobernado  sus  pueblos. 

La  emulacioii  (por  no  darle  el  nombre  feo  de  en - 
vidia)  de  algimos  que  ban  perseguidoA  esta,  nacion 
esclaredda, les  quiso  poner  d  pleito  esta  nobilisima 
calidad,  persuadiendo  4  un  real  mimstro  muy  recto 
que  jamds  tuvieron  cacique,  m  era  esadigniclad  he- 
reditaria, porque  al tiempo  de  formar  el  padron  no 
eximicse  del  tribute  k los  caciques  y  a  sus  herede- 
ros.  Clamaron  estos,  que  aunque  bdrbaros,  sentian 
verse  heridos  en  el  punto  de  su  nobleza  y  adocena- 
dos  con  la  plebe:  ventilose  la  materia  en  forma  ju - 
rfdica,  y  probaron  su  derecho  con  tanta  evidencia, 
que  dejaron  confuses  a  sus  adversaries,  v  su  Ma- 
gestad,  informado  de  todo,  dio  d  su  favor  la  senten- 
cia,  eximiendo^  de  la  pesada  carga  del  tribute  k los 
caciques  y  d  sus  primogemtos. 

Pero  no  solo  se  emnoblecian  con  el  nacimiento, 
sino  que  adquirian  de  nuevo  la  nobleza  con ュ a  elo- 
cuencia  en  su  idioma  (que  tanto le  estiman  como  se 
merece  por  ser  tan  culto,  copioso  y  elegante,  que 
puede  competir  con  laslenguasmas  famosas  del  or- 
be.)  El  que  sobresalia,  pues,  en  la  elocuencia,  se 
grangcaba  el s さ quito  de  su  nacion,  y  muchos,  pren- 
dadosJ  de  sus  palabras,  se  le  daban  por  vasallos,  con 
que  siendo  tronco  de  su  linaje,  ennoblecian  k  sas 
descendientes,  delos  cualea  el  primogdnito  heredaba 
siempre  el  cacicazgo.  El  vasallage  que  le  profesa- 
ban los  mboyds  6  plebeyos,eralabrarles  lastierraa^ 


COlfQUlSTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


385 


aembrar  y  coger  las  mieses,  edificarles  sas  casas, 
seguirlos  & la  guerra,  y  en  fin  tan  estrecha  sujecion 
que  ni  aun ひ e  siishijas  eran 、(! uefios,  porque  si  las 
apetecian  por  mujeres,  se las  quitaba  el  cacique  y 
agregaba  &  su  familia; porque  en  la,poIigamia  pro- 
cedian  con  libertad  gentllica,  especialmente  dichos 
caciques,  que  tenian  tantas  concubinas  cuantas  po- 
dia mantener  su  potencia,  Uegando  en  algimos  el 
mimero  d  veinte  y  treinta,  sin  eacrupulizar  en  reci- 
bir  por  mujeres  d las  que lo  ftieron  del  hermano  di- 
funto,  6 los  suegros  d  eus  nueras;  pero  a  las  maares 
y  hermanas,  guardaron  siempre  particular  respeto 
reputandose  lo  contrario  por  uu  esceso  abomi- 
nable. 

El  agasajo  principal  con  que  festejaban  los  caci- 
ques la  venida  de  personas  de  respeto  d  su  pueblo 
era  enviarle  una  6  dos  de  sus  concubinas;  pero  sin 
esta  licencia les  era  d  ellas  iUcito  adraitir  otro 
amante  so  pena  de  pa  gar  la  traicion  con  la  vida, 
despeiiadas  de  algunos  liigares  altos  al rio  Para- 
nd  6  d  cimas  profundas.  En  la  gente  plebeya,  era 
meuor  la  licencia,  no  por  mas  arreglados  en  mate- 
rias  liibricas,  sino  por  menos  poderosos  para  raaute- 
ner  tantas  obligaciones. 

Mujer  Derp^ua  aseguran  gravisimos  fuuda- 
mentos  que  no  la  tuvieron,  porque  como  gente  que 
jamas  supo  de  contratos,  ignorarou  tambfen  este 
tan  gi'aboso  en  la  perpetuidad  del  matrimonio;  y 
como  los  varoues  idolatraban  su  propia  libertad 
y  eran  amigos  de  desenfado,  imaginaron  era  inde- 

23 


386  COlTQUiaTA  del  bio  D£  la  PLATA 

cencia  se ligase  el  varon  con  vinculo  que  fuera 
indisoluble,  y leg  privase  de la  libertad  de  poder 
desechar  y  abandonar,  d  su  antojo,  la  mujer  que  lea 
desagradase.  Otros  no  obstante,  creyeron  que  hub ひ 
entre  ellos  matrimonio  verdadero  con  una,  y  sobre 
la  cuestion  se  disput6  con  ardor,  hasta  llevarla  al 
tribunal  de  la  iglesia,  para  que  con  la  decision 
pontificia,  sacasen  las  dudas,  y  tambien los  impeai- 
meutos  que  embaraban  no  poco  la  propagaciou  del 
Evangelio,  como  diremos  A  su  tiempo.  * 

Tuvieron  conocimiento  de  Dios,  y  aim  llegaron 
&  alcanzar,  con  algana  confusion,  que  era  uno 
' solo, lo  que  se  colige  del  nombre  que le  dieron 
de  7,uf)d  que  quiere  decir  escelencla  superior  com- 
pnesto  del  nombre  de  tu^  que  es  admiracion,  y  de 
pd  que  es  la  notade  interrogacion,  correspondiendo 
al  hebreo  Manliu?  quid  est  hoc  en  singular; 

De  este  Tupd  reconocian  algiina  dependencia,  y 
le  atribuiaa  el  poder  de  despedir  rayos  y  dar  es- 
pantosos  truenos,  de  que  tenian  grandisimo  sua- 
to,  porque  los  creian  efectos  del  enojo  de  esa  Supe- 
rior Eacelencia,  pero  no  cuidabau  de  aplacarla  ni 
procuraban  hacersela  propicia,  usando  &  ese  fin  de 
algan  sacrincio,  ni  rindi^ndole  adoracion;  porque, 
aunque  qnizd  sua  progeuitores  vivieron  con  el  co- 
nocimiento de  alguiia  6  algunas  deidades,  d  quienes 
tributarian  cultos  religiosos,  6  por  mejor  decir  su- 
persticioaos,  habian  degenerado  de  sus  usos,  porque 
ocapados  principalmente  en  las  guerras,  dieron  de 
mane  &  cuanto  pertenecia  a  Dios,  sin  tener  temploi 


COI^QUISTA  DEL  RIO  DB  LA  PLATA 


387 


ni  sacerdote,  ni  sacrificio,  ni  fd,  ni ley  algnna, 
aunqne  ya  empezaba  el  demonioi  querer  imponerlcs 
que  venerasen los  huesos  de  algunos  famosos  ma- 
gos,  y  que los  con&ervasen  en  chozas  inmnndas  y 
16bregas  corao  si  fueran  templos  en  que  daba  8ns 
ordculo8  mentirosos. 

La  guerra,  puee,  como  insinu^os,  fa さ el  empleo 
a  que  se  dedicaron  con  tanto  afecto,  que  el  mismo 
nombre  de  la  nacion,  significaser  guerrero.  Movioles 
&  ella  ya  su  genio  vengativo,  como  es  comunmente 
el  de  los  indios,  ya  la  ambicion  de  ser  dominantes  & 
todos  los  que  no  eran  de  su  nacioa,  con  quienes 
traian  guerras  sangrientas,  de  continue.  Sus  ar- 
mas  eran  arco,  flecjia  j  porra  que  Uaman  viaeana; 
eii  el  arco  tan  diestr*,  que  apenas  se  escaparia  de 
m  flecna  una  mosca  en  el  aire;  yen  el  manejo  de 
la  macana  6  clava,  fuera  de  la  destreza,  tan  certe- 
ros  y  fuertes,  que  al primer  golpe  derribaban 
muerto  d  su  enemigo,  porque  la  macana  era  y  es 
hasta  ahora  de  un  palo  diirfsimo  y la  pujanza  en 
los  brazos,  robust お ima. 

DecretAbase  la  guerra  contra  otras  uaciones 
por  consejo  comnn  de  los  principales  caciques  de 
la  comarca,  que,  despues  de  Dien  bebidos,  discurrian 
en  BUS  asambleas,  sobre  las  razones  que  obligaban 
d  tomar  las  armas;  los  inconvenientes  que  en  la 
sazon  podrian  resultar,  y  otras  concernientes;  y la 
que  dichos  consejeros  bien  auimados  de  Baco  resol- 
vian,  eso  infaliblemente  se  ejecutaba,  no  quedand ひ 
arbitrio  k los  demaa  para  replicar,  sino  qnerian  in- 


388 


C0NQUI8TA  DEL  BIO  DE  LA  PLATA 


currir  en  la  nota  de  cobardes.  Decretada  la  guerra 
/  con  esta  madurez ,  elegian  por  gefe  de  la  empresa 

nno  de los  mas  valientes  del  distrito,  que  goberna- 
ba  toda  la  guerra,  en  cuanto  no  diese  senales  de 
flaqueza,  y  procuraba  no  darlas  aim  k  costa  de  su 
vida,  por  que  mas  querian  morir  con  gloria  pelean- 
do,  que  vivir  despues  afrentados  con  la  infamia  de 
poco  animosos.  Para  entrar  en  la  batalla,  se  piu- 
taban  los  cuerpoj^  con  diversos  barnices  y  colores, 
buscando  en  esta  traza  la  mayor  liermosura  de  an 
soldado,  que  es  parecer  mas  fiero  d  su  enemigo, 
para  que  aun la  vista  tuviese  que  veneer  y  por  ella 
se  insinuase  el  miedo  en  los  dnimos  de  sua  contra- 
rios.  . 

Su  modo  de  pelear  era  totalmente  bArbaro,  por- 
que  ni  guardaban  6rdeii ni  formaban  escuadroues, 
ni  escogian  lugar,  ni  usaban  otro  modo  de  batalla 
que  una  casual  eavestida,  furiosos  al principio  con 
la  ira  que  no  se les  resistia  facilmente;  pero  resfria- 
da la  c61era  se  abatia  su  orguUo,  y  audaban  desa- 
tinados  como  gente  sin  consejo.  Ko  obstante,  ya 
cristianos,  ensenados  en  la  disciplina  militar  han 
salido  valientes  soidados,  muy  diestros  en  el  manejo 
de  todas  las  armas,  aun  las  de  fuego,  de  maiiera  que 
han  causado  admiraciou  k los  gefes  europeos  que 
habian  railitado  en  las  campauas  dd  Flandes  y  Mi- 
lan, no  acabando  de  ensalzar  su  valor,  osadi'a,  pe- 
ricia  en  los  alardes  k  que  lian  correspondido  en  las 
veras  de  la  campana,  en  dos  ocasioues  que  ha  sido 
forzoso  desalojar  d los  Portugueses  de  su  Colonia 


COHQUISTA  DEL  BIO  D£  LA  PLATA 


389 


del  Sacramento,  siendo loa  mas  obedientes  d  sus 
cabos  y los  mas  denodados  en  las  facciones  mas  ar- 
duas. 

A los  que  aprisionaban  en  la  gue^ra,  si  eran  an- 
cianos, les libraban  liiego  de los  trabajo8  de la  ve- 
jez,  porque  sidudoles  sus  carries  las  mas  sabrosas, 
les  daban  presto  sepulcro  en  bus  vientrea.  Si  eran 
jovenes,  los  llevaban  cautivos  con  grande  algazara 
d  manera  de  triunfo,  y los  reservaban  para  hacer 
alarde  el  que  los  cautivo  de  su  valentfa  en  dia  se- 
nalado  y  en  publico  teatro.  Guardaban  el  prisionero 
en  casa  del  cacique  dandole  libertad  para  cKantas 
comidas gustase y  vi vir con  las  mujeres  que  qiiisiese, 
destinando  cazadores  y  pescadores  que le  tragesen 
los  manjares  de  su  gusto,  y  le  sirviesen,  de  manera 
que  en  nada  recibiese  pena,  sino  que  tuviese  todo  el 
alivio  posible,  para  que  asf  mejor  engordase. 

^Quidn  creyera  no  era  este  tratamiento  una  se- 
nal la  mas  espresa  de  grande  y  cordial  benevoleu- 
cia?  Pero  no  era  sino  la  mayor  de  bus  crueldades, 
y la  mas  refinada  barbaridad;  porque  todo  se  en- 
caminaba  &  que,  bien  cebado  como  puerco,  les  sir- 
viese  con  su  sangrienta  mnerte  al mayor  de  sus 
trofeos,  y  con  sus  carnes  al  bauqnete  mas  festivo. 
Cuando,  al  parecer,  estaba  ya la  res  hnmana  gorda, 
J  en  sazon,  convocaba  el  triunfador  &  toda  la  co- 
marca,  ddndoies  aviso  del  dia  de  la  fiesta,  &  que 
concurrian  toaos,  porque  los  que  no  convidaban, 
incurrian  en  la  nota  de  avaros,  y  de  mal criados 
los  que  dejaban  de  asistir. 


390  COHQUISTA  DEL  RIO  DE  LA.  PLATA 

Congregada,  paes,  en  el  lugar  destinado  la  Mr- 
bara  multitud,  salia  el  que  habia  de  matar  d  su 
enemigo,  con  tanto  fausto  como  si  hubiera  de  triun- 
far  en  el  mismq  Cap  it  olio  de  Roma,  vestido  con 
las  mejores  galas  que  asaba  gente  siempre  desnu- 
da,  y  se  redueian  &  plumajes  de  muy  varies  colo- 
reg.  Acompandbanle  con  semej antes  arreostodos 
sus  parientes,  y  entrdndolo  en  el  palenque le  pasea- 
baa  may  mesurado  con  su  maccma  ai  hombro.  El 
triste  cautivo,  que  con  su  muerte  habia  de  dar  ale- 
gre  espectaculo  d los  circuiistantes,  salia  atado  con 
dos  fudrtea  cordeles  ae  que  tiraban  dos  mancebos 
robustos:  reciblanle,  en  la  puerta  del  palenque  seis 
viejas  mas  inmuudasque  las  mismas  liar pf as,  pinta- 
das  de  Colorado  y  amarillo,  y  con  collates,  no  de 
piedras  preciosas,  6  margaritas,  siii6  de  dientes  afi- 
lados  que  sacaron  de  las  calaveras  de  otros  mi- 
serables.  que  ayudaron  tambien  d  martirlzar.  Iban 
cantado  y  danzaudo  al son  ae  ciertos  barrenos, 
que  llevaban  en  las  manos  para  recoger  la  saugre 
y  entranas  del  paeiente,  A  quien,  acerc&ndose  muy 
grave  el  vencedor,  le  tiraba  un  golpe  de  macanci, 
que  el  paciente  recibia  en  los  brazos,  porqne  k 
ese  fin  se  los  dejaban  sueltos;  segnndaba  otro  muy 
despacio,  para  que  con  la  muerte  mas  tarda,  fuese 
mayor  la  fiesta  de  los  circunstautes,  hasta  que  ya 
rendiaa  la  vfctima,  apuutaba  el  liltimo  golpe  & la 
cabeza,  y le  dejaba  muerto  con  tales  aplausos, 
griterfa  y  silbos  de  los  circuustautes,  que  atro- 
uaban  los  aires. 


I 


CONQUISTA  DEL  RIO  DE  LA  PLATA 


391 


Recogidas  la  sangre  y las  entranas  por las  mal- 
ditas  viejas,  llegaban  todos los  presentes  d  tocar 
el  caddver  con  la  mano  6  &  darle  un  golpe  con  uu 
palo,  y  esta  era  la  ocasion  en  que  cad  a  uno  escojia 
el  nombre  que  queria  ponerse  para  ser  conocfdo  en 
adelante,  porque,  hasta  allf,  tenia  cada  uno  por  pro- 
pio  el  nombre  que le  impusieron  sus  padres  al na- 
cer,  que  solia  ser  segan  el  vicio  6  caliaaa  que  re- 
conocian  en  el  cuerpo  del  recien  nacido  infante; 
V.  g.  si  nacia  con  el  color  oscuro,  le  Uamaban  Cuer- 
vo; si  Uoraba  claro,  papagayo;  si  tenia  ronca  la 
voz,  rana;  y  otras  boberfas  semej antes. 

Luego  el  matador  hacia  la  reparticion  de las 
carnes  del  difunto,  destrozdndola  en  menudas  pie- 
zas,  para  que  pudiesen  todos  alcanzar  alguna,  aun- 
que  fuese  una  hebra.  Y  porque  concurrian  d  veces 
millares  de  hombres  y  mujeres  i  estos  crueles  es. 
pectaculos,  y  era  iraposible  llegasen  todos  d  probar 
la  came  de  un  solo  cuerpo,  coeian  en  mucha  agua 
algun  trozo  hasta  liquidarle,  y  repartiendo  del  cal- 
do  d  todos;  para  que  se  pudlese  decir  que  prob6  la 
came  de  su  contrario,  daban  las  madres  un  sorbo  & 
BUS  liijuelos,  que  traian  al  pecho  y  con  esta  ceremo- 
nia  era  licito  mudarles  el  nombre  del  nacimiento  y 
ponerles  el  que  mas les  agradaba. 

Si  algun  cacique  principal,  por  enfermo  6  por 
muy  distante,  no  podia  asistir,  se  le  enviaba  sa  par- 
te, que  de  ordinario,  era  nn  dedo  de  la  niano;  y  este 
tenia  por  el  mayor  blason  de  toda  sn  generacion^ 
haber  muerto,  comido  6  bebido  de  algana  parte 


392 


CONQUISTA  DEL  KIO  D£  LA  PLATA 


cocida  de  su  contrario  muerto  en  el  palenque. 
Tan  ciegos los  tenia  el  demonio  y  tales  crueldades 
les  inspiraba  que  cuando  puede  martirizar  en  esta 
vida  d  sus  secuacea,  desahoga  la  rabia  en  que  por 
su  eiividia  se  abrasa  contra  el  gdnero  humano,  ma- 
nifestando  asi,  que  solo  forzado,  les  consiente  algu- 
Bos  placeres,  cuando  no  halla  su  malignidad  otro 
camino  de  perder  a los  hombres. 

En  medio  de  tan  saiigriento  furor  contra  sus 
enemigos,  eran  con  los  de  su  nacion  inuy  humanod, 
y  se  reputaba  por  crueldad  negar  d  ninguno  lios- 
picio  6  albergue  en  su  casa;  pero  era  muy  notable 
el  modo  que  teniaii  de  recibir  d los  huc^spedes,  6  d 
los  que  volvian  de  camiuo,  porque  no  hacian  demos- 
traciones  festivas,  sino  el  cortejo  era  un  Uanto  muy